Disclaimer: Sonic the Hedgehog no me pertenece. Es propiedad de Sega.

Notas: AU. Personajes mayores de edad.


"Cozy Little Christmas"

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Noche Buena y Navidad.

Época de alegría y felicidad. (¡Eh!)

Festividad en la que es común ver a todo el mundo apurado y frenético por realizar diferentes actividades, fecha en que la mayoría de los centros comerciales se encuentran abiertos hasta altas horas de la noche, estación en donde la nieve invade las calles y momento en que la mayoría de individuos se queja del clima frío; tiempo en donde también es tradición hacer reuniones y fiestas con la familia o aquellos a quienes se consideran cercanos: intercambios, conversaciones chuscas y reflexivas, cenas, regalos, abrazos y buenos deseos... una época que permite recordar el verdadero valor de la unión familiar.

Sin embargo, para los habitantes de Station Square —y prácticamente todo el mundo—, las cosas resultaron diferentes este año. Nadie previó que derivado de una pandemia mundial, se tendría que modificar completa e indefinidamente el estilo de vida llevado y a consecuencia de ello, la mayoría de actividades típicas a la fecha decembrina serían canceladas, con el fin de salvaguardar la integridad de todos, haciendo de esta, una celebración bastante diferente a la se estaba acostumbrado...

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—Si mamá, ya cenamos, estamos bien, nosotros...

La fémina al otro lado de la línea no la dejó terminar de responder, pues inmediatamente lanzó una nueva pregunta, deseosa de conocer todos los detalles posibles.

—Sí mamá, tengo puesto el suéter que me enviaste, gracias, por cierto, es bastante...

De nuevo, la chica fue interrumpida.

—No mamá, sabes que a él no le gustan este tipo de cosas, pero quizá hace una excepción por ser navidad...

Cerca de la 1:00 a.m. y siendo ya veinticinco de Diciembre, Amy Rose se encontraba recostada en su sofá, terminando de realizar llamadas telefónicas a todos sus amigos cercanos y familiares, pues, derivado de la situación mundial, optó por realizar las celebraciones navideñas en casa acompañada únicamente por su marido.

—Cariño, mi madre quiere saber si hay alguna posibilidad de que te pongas el regalo que envió.

El erizo sentado a su lado le lanzó una mirada cargada de indiferencia.

—Es un milagro mamá, recién se lo puso y se le ve grandioso —la chica mintió; era preferible eso que explicarle a su progenitora las mil y un razones por las que su esposo odiaba aquel suéter verde fosforescente con bordados de pinos, copos de nieve y galletas de jengibre —claro que sí, te enviare una fotografía de ambos... claro... yo también desearía que para año nuevo pudiéramos reunirnos, pero ya sabes cómo están las cosas... sí, lo sé... te quiero mami, saludos a papá. Feliz navidad de parte mía y de Shadow.

Amy colgó y suspiró al mismo tiempo que dejaba caer su cabeza hacia atrás, ella también era parlanchina y preguntona, pero no a esos niveles.

Acto seguido, se enderezó y acercó su cuerpo al de su marido con el único fin de sentir su calidez; aquella mirada jade se concentró en las chispas ascendentes de un tronco que crujió en la chimenea; el fuego estaba a punto de extinguirse y aquello hizo que una idea surcara su mente; quizá el whisky bebido durante la cena y mientras hablaba por teléfono comenzaba a hacer estragos, segura estaba de que aquello era una locura, pero al mismo tiempo podía asegurarse que sería algo mágico.

—Cariño, ¿puedes avivar el fuego? —preguntó dulcemente la rosada al mismo tiempo que apoyaba la cabeza en su hombro y trazaba pequeños círculos sobre la tela de su camisa.

El azabache no respondió pero se levantó con premura, consciente de que necesitaba alejarse un poco de ella. Reconocía ese tono en su voz y ello provocaba efectos eróticos en su cuerpo.

Se inclinó frente a la chimenea y añadió un par de troncos, con ayuda del atizador los acomodó para que ardieran con facilidad. Ni bien, termino aquella tarea, una versión reciente de "Can't take my eyes off you" comenzó a sonar en la habitación. Shadow se levantó y observó a su mujer cerca del marco de la puerta, esta pulsó un interruptor en la pared y la habitación quedó iluminada únicamente por el fuego y las luces del árbol de navidad.

You're just too good to be true, can't take my eyes off of you... —canturreó Amy al mismo tiempo que iba dando vueltas y saltitos por la habitación; el moreno sonrió ante aquella imagen, la canción le traía buenos recuerdos, específicamente del día de su boda.

Al llegar a él, la rosada colgó ambos brazos en los hombros de su pareja y él procedió a tomarla con firmeza por la cintura; mientras se movían al ritmo de la melodía, Shadow posó su imponente mirada cereza en el lindo rostro frente a él y curvó sus labios en un gesto poco común para él.

—Tienes una sonrisa maravillosa —comentó Amy imitándolo.

El azabache parpadeó ante lo repentino del comentario y relajó el agarre sobre aquel cuerpo.

—¿De verdad te gusta mi sonrisa?

—Sí. Me encanta.

—Además de ti, creo que nadie me lo había dicho nunca.

—Eso es porque no muchos consiguen verla.

—Entonces considérate afortunada.

—Por supuesto que sí.

Amy intentó reprimir una risilla, al ver el semblante serio con el que su compañero consideraba lo que acaba de decir.

—Supongo que es mi turno... ya sabes, de decirte algo lindo.

—Oh vamos Shady, no tienes que hacerlo.

Él tomó una de las manos de su pareja y la hizo dar una vuelta en su lugar, después, una de las manos obscuras descansó en la cadera femenina y la otra siguió sujetando la de su compañera; al mismo tiempo que se movían, el erizo fingió pensárselo mucho mientras ella esperaba con una sonrisa.

—Tienes... unos pies que me enloquecen.

Amy dejó de moverse y soltó un gran gemido de sorpresa. Ante tal reacción, Shadow emitió una gran carcajada. Lejos de molestarse, ella lo imitó; esta era una de las facetas que casi nadie conocía del azabache y saberse parte de aquellos pocos privilegiados le hacia regocijarse.

—Yo te he dicho algo lindo y así me pagas, debí imaginarlo...

Amy lo golpeó ligeramente en el hombro y procedió a sentarse frente al fuego, fingiendo indignación. La canción había terminado y el silencio entre ambos era acogedor. Shadow se hincó detrás de ella y la rodeó con ambos brazos, metió la nariz en el hueco de su cuello e inhaló con fuerza; ella simplemente atinó a cerrar los ojos y suspiró débilmente.

—Me gusta que sigas tus impulsos, siempre haces lo que crees correcto, incluso si los demás lo desaprueban... eso y tu pequeño cuerpo de infarto.

—¡¿Cuerpo de infarto?! —exclamó la rosada mientras giraba un poco su cabeza para poder verlo —¿enserio?

—Por supuesto.

Las mejillas de Amy se encendieron.

—Pero si no es la gran cosa —espetó ella volviendo su atención al fuego.

Él hizo una mueca de desaprobación ante sus palabras, por lo que, con cuidado y aún detrás de ella, le ahuecó los pechos. La piel de Amy se erizó de deseo cuando Shadow apretó y moldeó los montículos.

—Eres perfecta —dijo el moreno para después depositar un pequeño beso en su mejilla.

Amy se volvió hacía él y no hubo nada en el mundo que pudiera evitar que lo besase, sin embargo, el moreno fue más rápido, se inclinó hacia ella, consciente del repentino calor entre ambos y ahí, hincados frente al fuego, la boca de Shadow se amoldó a la de su esposa: aquel par de labios femeninos eran tiernos y cálidos, todo un contraste a los masculinos, que eran duros y fríos. Ella alzó una mano para acariciarle la mejilla y gimió contra su boca cuando aquel par de manos desnudas comenzaron a acariciar de vuelta sus pechos, sintiendo en el proceso, la textura rasposa del suéter navideño.

Se separaron.

—Por Chaos, quítate esa cosa horrorosa.

Amy sonrió dulcemente. Sin poder esperar más, él tomó la parte inferior de aquella prenda y ella mecánicamente levantó los brazos para que le pudiera retirar aquella prenda por la cabeza. Las sospechas del moreno resultaron ciertas, ella no llevaba sujetador y aquel suéter terminó siendo lanzado a un punto cualquiera.

—Eres hermosa, nunca lo dudes —susurró Shadow mirándola con intensidad. Volvió a ahuecar sus pechos con ambas manos y le rozó los pezones con los pulgares, provocándole intensas oleadas de placer. La besó de nuevo y ella se aferró a sus brazos.

Amy se encontraba cada vez más excitada, una excitación provocada por lo acogedor de su hogar, pero, sobre todo, por la sensación que le provocaban las manos de su marido.

—¿No deseas que abramos alguno de los regalos? —comentó bajito ella, separándose un poco de él.

—Quiero que abras mi regalo... si sabes a lo que me refiero.

La excitación de Amy incrementó con aquella expresión y cualquier intento de dar por terminada esta sesión quedó en el olvido.

Sin hablar, ella comenzó a desabrochar los botones de su camisa; él se limitó a observarla y oír su respiración un tanto agitada mientras iba descendiendo. Cuando terminó, Amy le brindó una sonrisa, deslizó ambas manos por su pecho desnudo y no pudo evitar enredar los dedos en la mata de pelo blanco. Ella se inclinó hacia adelante para besarlo dulcemente en los labios, al mismo tiempo que le pasó la camisa por los hombros, logrando así, despojarlo de aquella prenda.

—El suéter navideño se te hubiera visto de maravilla, mi amor.

—Patrañas...

La risa de ella se escuchó por toda la habitación y Shadow dejó por un momento que el sonido inundara sus sentidos; de repente aquella armonía se convirtió en un suspiro cuando sintió que la besaba entra los pechos y después se volvió un jadeo cuando él deslizó su lengua por su piel, hacia el cuello. A ciegas, Amy buscó la cremallera de sus pantalones y tembló ante la idea de sentir dentro de ella el imponente bulto que rozaron sus dedos.

—Levántate —ordenó él con voz ronca. Amy obedeció y lo contempló cuando colocó las manos en sus caderas y terminó de desnudarla; él se puso de pie e hizo lo mismo mientras era observado en silencio. Todo sucedió como en cámara lenta, hasta que sus cuerpos desnudos se unieron en un abrazo.

Amy dirigió su vista brevemente hacia una de las ventanas; afuera, caía nieve de manera constante. No pudo evitar pensar en la situación que los había obligado a permanecer encerrados, y a pesar de todo, no pudo evitar agradecer a Chaos que el azabache estuviera a su lado.

Se separaron y al mirarlo a los ojos, pudo notar aquella chispa de amor, esa que era brindada únicamente a su persona, aquella que le hacía sentir segura y confiar plenamente en él. Amy mordisqueó su labio inferior y volvió a posar sus manos en la mata de pelo blanco, con mucha calma fue bajando hasta terminar en su pelvis; ante su toque, Shadow no pudo evitar soltar un gemido entrecortado; ella levantó la cabeza y al mismo tiempo que lo miraba, alargó la mano y tocó su miembro tímidamente con la punta de los dedos, Shadow volvió a dar un respingo y Amy finalmente se aventuró a cerrar una mano en torno a él, comenzando a subir y bajar; ella no tuvo tiempo de mucho más pues sin previo aviso, la colocó de espaldas sobre la alfombra, bajó su cuerpo oscuro.

Amy deseaba que aquel momento fuera dulce y suave, pero a la vez quería que la poseyera con todas sus fuerzas.

—¿Nos estamos poniendo juguetones? —interrogó ella.

—Yo creí que sólo estábamos intentando calentar nuestros dedos, los míos los tengo congelados como paletas.

Amy sonrió ante lo irónico del comentario pero su semblante se transformó cuando él comenzó a pasar la yema de uno de sus dedos por su estómago melocotón; Shadow siguió bajando hasta rozar con su flor.

—Abre las piernas, cariño.

Ella obedeció, pero al parecer aquello no fue suficiente porque le agarró los muslos y los separó todavía más. La joven gritó y apretó los puños cuando él la acarició con la boca; estaba atrapada en un remolino de sensaciones cuando su cuerpo finalmente se estremeció, arqueó la espalda y se entregó a un clímax arrollador. Mientras se recuperaba, Amy sintió que Shadow le jalaba las piernas, lo observó acomodarse sobre ella y finalmente experimentó la tan esperada penetración.

—Eres una bendición Rose, eres lo único que deseo —murmuró el azabache. Ella sintió que en cualquier momento se pondría a llorar.

Shadow le rozó la cien con los labios y comenzó a moverse con lentitud; ella deslizó los brazos alrededor de sus hombros y se recreó con la deliciosa sensación de aquella virilidad en su interior; en cierto punto él la sujetó de la cadera y comenzó a embestirla con más fuerza, al tiempo que devoraba su boca. Cuando rompieron el beso, Amy lo observó embelesada a la luz del fuego. Continuaron así hasta que ella no pudo más, gritó extasiada y le clavó los dedos en la espalda; Shadow hundió el rostro en su cuello y terminó dentro de ella.

—Y bien... ¿Te gustó el regalo?

Amy sólo atinó a asentir y soltar un jadeo. No necesitaba nada más. Al diablo las compras hechas y todo lo demás, Santa podría tomarse el día libre, su marido tenía todo bajo control, dándole todo lo que deseaba, como siempre.

—¿Qué dices? ¿Un poco más?

—Oh, si Shadow... sí.

El azabache le aferró los muslos con ambas manos y la alzó sobre si, terminaron con él, tendido en la alfombra y ella sentada sobre su pelvis. Amy entendió lo que quería y lentamente tomó aquel falo en su interior. Gustosa, jadeante y aún acostumbrándose a su invasor, comenzó a moverse; subió y bajo con rapidez, siguiendo únicamente su instinto. Shadow le deslizó las manos por la espalda y la atrajo hacia él, indicándole un nuevo ritmo; Amy se contoneó con firmeza, feliz con la sensación de tener el control. El moreno se aferró a su trasero con ambas manos, moría por guiarla, pero decidió dejarla seguir a su ritmo. Momentos después, él masculló algunos sonidos incoherentes y ella lo imitó; un creciente calor los invadió, el placer los asaltó de nuevo y juntos llegaron una vez más al clímax.

Algunos minutos transcurrieron y ambos permanecieron inmóviles, con él todavía enterrado en su interior e iluminados por el débil fuego y las luces navideñas,

—¿Aún quieres abrir regalos? —cuestionó él mientras paseaba ambas manos por la espalda de la rosada.

—Lo único que quiero es a ti.

Se sonrieron. Tenerse el uno al otro era algo mágico y ello no se comparaba con nada. Nadie apostaba a que la chica simpática y amorosa pudiera ganarse un lugar en el corazón del tipo serio y hosco pero aquí estaban, cambiando las leyes de la lógica y el orden convirtiéndolo en caos.

—Feliz Navidad —susurró Amy para después depositar un casto beso en la punta de la nariz del azabache.

—Feliz Navidad —respondió de vuelta Shadow, imitando su acción.

Había sido un año bastante extraño e infortunado, pero sabían que estando juntos —y con las medidas de higiene necesarias— podrían mantenerse sanos y salvos. No necesitaban de más para mantener encendido el fuego y cuidar de ese amor.

Sólo Amy y Shadow, frente a un fuego y un árbol iluminado por pequeñas luces.

Ambos disfrutando a su manera, de una acogedora y pequeña Navidad.


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¡Feliz Navidad!

Pues, este oneshot fue realizado como parte de las dinámicas navideñas de un server de Discord al que pertenezco, lo compartí en Wattpad, pero como no tengo nada más, también lo vengo a colgar aquí.

Y Shadamy porque este ship me da mil años de vida.

Si llegaste hasta aquí, gracias por leer.

Disculpa los errores ortográficos que pueda haber.

Felices fiestas, pásenla increíble en estos últimos días y ojalá el 2021 nos aguarde mejores cosas.

Cuídense mucho.