Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.
Thank you Meg for sharing your words with us!
Gracias a Yani por betear esta historia.
Capítulo Uno: Desfile
Acción de Gracias siempre ha sido mi festividad favorita.
Tiene todo el poder de reunión de Navidad, pero nada de la presión, lo que significa que es más probable que te la pases borracho. No es tan exigente en gastos como Navidad. No es tan desagradable como Halloween; no tiene la culpabilidad que viene con el Día del Árbol. No es probable que sudes tanto como sudarías el Cuatro de Julio, aunque, según Emmett, eso depende de lo mucho que comas.
En muchas formas, Acción de Gracias es la entrada a lo que me gusta llamar La Temporada Festiva. A menos de que tomes en cuenta Sucot*, algo que personalmente no cuenta para mí.
Cada Acción de Gracias es lo mismo: llego a casa de mi hermana Rose con dos seises de Heineken. No cocino y nadie espera eso de mí, así que llevo la cerveza. Es mi único trabajo. Para cuando llego —que usualmente es alrededor de las diez— ya todos están ahí. Me siento y miro fútbol con mi papá. Me escabullo a la cocina y pruebo la comida antes de que esté lista. Me gritan. Me tomo otra cerveza. Aguanto tener que jugar a la fiesta del té con mi sobrina porque si no lo hago llorará. Como mucha comida. Bebo más cerveza. Me como cada bocado de postre. Más cerveza. Tal vez una siesta. Cerveza. Más comida. Fútbol.
Sin embargo, este año es diferente. Cometo el error de llegar temprano y cuando abro mi primera cerveza, Rose inmediatamente me la quita de la mano.
—¡Oye! —protesto, estirando la mano para tomarla.
—Todavía no son ni las nueve de la mañana —me regaña, dándole un traguito a su mimosa.
—Es Acción de Gracias. El tiempo no existe hoy y tampoco mi hígado.
Ignora mi razón completamente válida y me dice:
—Todavía no puedes beber porque necesito que lleves a Emily al desfile en el centro.
—Haz que Emmett la lleve —digo justo cuando él entra en la cocina. Él solo se ríe, sacudiendo la cabeza.
—Oye, lo intenté —comenta, agarrando mi cerveza y reclamándola como suya—. Ella no quiere ir conmigo. Quiere a su tío Eddie.
—No puedo hacer nada si la tengo corriendo por todas partes, intentando meter sus Barbies en el horno —dice Rose.
Suspiro.
—¿No puedo solo sacarla al patio y verla saltar en el trampolín con una cerveza? —Rose me mira—. Yo me tomaría la cerveza, no ella.
—Hace demasiado frío afuera para saltar en el trampolín —insiste.
—Y así quieres que me vaya a parar con ella en la calle —digo indiferente.
—Cómprale un chocolate caliente —sugiere Emmett.
—Pero…
Rose suspira dramáticamente y cierro la boca de golpe. Se ve jodidamente estresada y no quiero presionarla. Especialmente ya que ella está en proceso de cocinarme un festín.
—Edward. Emmy anda metida en todas partes. Casi se quema con el horno y no puedo hacer esto justo ahora —dice con exasperación, pasando junto a mí para meter un refractario al horno—. Tengo los nervios de punta y ella te quiere, Edward. Ella te quiere, así que la vas a llevar al desfile… de lo contrario no te tocará postre. —Miro mi cerveza en la mano de Emmett—. Y nada de cerveza.
Me froto la sien.
—Ni siquiera sé de qué estás hablando cuando mencionas el desfile. ¿Cuál desfile?
—El desfile de Acción de Gracias que hace Macy's.
—Alerta de spoiler: estamos en Seattle, no en Nueva York. A menos de que vayas a pagar por nuestros vuelos… y el DeLorean que necesitaremos para regresar en el tiempo, porque estoy bastante seguro de que ese desfile ya se acabó.
—¿De qué estás hablando?
—Volver al futuro, nena —explica Emmett—. ¿Carreteras? A donde vamos no necesitamos carreteras.
Me muero de risa con su interpretación de Doc y comienzo a citar a Biff Tannen.
—¿Por qué no rompes una taza y te vas de aquí?
Rose no se ve impresionada.
—No te hagas el sabiondo. No hablo del desfile en Nueva York. Están organizando algo en el centro y está patrocinado por Macy's.
Antes de tener la oportunidad de arrepentirme, Emily entra en la cocina, abrigada de la cabeza a los pies.
—¡Tío Edward! —grita, tropezándose hacia mí y rodeando mis piernas con sus brazos—. Te quiero muchísimo por llevarme al desfile. Eres mi tío favorito de todos —añade, exagerando un poco.
—Soy tu único tío —me río, tapándole los ojos con su gorrito.
Se lo sube y alza la vista para verme con una sonrisa. Suspiro derrotado, porque carajo, no puedo decir que no.
Y así es como, veinte minutos más tarde, me encuentro parado en la Séptima y Pine con mi sobrina, enfrentándome al clima frío y una multitud irritantemente emocionada.
*Sucot: es una festividad judía, llamada también precisamente «Fiesta de las Cabañas» o «de los Tabernáculos», que se celebra a lo largo de 7 días en Israel (del 15 al 22 de Tishrei, en septiembre-octubre) y 8 días en la diáspora judía (hasta el 23 de ese mes).
¡Hola! He andado un poco desaparecida por las fechas, pero aquí les traigo el primer capítulo de esta mini historia navideña. Son 9 capítulos cortitos que se publicarán uno por día desde hoy hasta el 25 de diciembre. Espero que les guste. No olviden dejarme sus comentarios y contarme qué les pareció ;)
