Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.


Thank you iambeagle for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por apoyarme a betear esta historia.


Capítulo Dos: Niñera

Después de soportar una hora de carros alegóricos inflables, dos orquestas y un millón de personajes disfrazados caminando por la calle, el desfile finalmente concluye con Santa saludando y haciendo jo, jo, jo.

La multitud comienza a dispersarse y bajo la vista hacia Emily.

—¿Entonces? ¿Fue este el mejor desfile de tu vida o has visto otros mejores? —le pregunto en broma.

Y luego ella empieza a llorar. Jodidamente fuerte.

Agarro su mano con gentileza y la llevo a la banqueta para pararnos frente a una tintorería. Ignorando a la gente que nos mira acusatoriamente, como si yo la estuviera haciendo llorar, me pongo de rodillas para analizar la situación.

—¿Qué pasa?

Su pequeño mentón tiembla, tiene el cabello rubio pegado a sus mejillas húmedas mientras solloza.

—Santa no me preguntó qué quería para Navidad. Ahora no recibiré regalos.

Me río. No puedo evitarlo. Mi reacción no parece ayudar porque sus llantos se hacen más ruidosos.

—Emmy, él… —Casi quiero decirle que no es real. Pero no estoy seguro de que a Rose le vaya a gustar eso y supongo que decírselo solo desatará más lágrimas—. Él está muy ocupado, ¿sí? Es por eso que no pudo quedarse mucho tiempo. ¿Y qué no tu mamá siempre te lleva a verlo al centro comercial?

—No. ¡Ella nunca me lleva a ningún lado! —grita. Es exactamente cómo recuerdo a Rose portándose de niña y tengo que rodar los ojos por su dramatismo.

La miro porque sé que está mintiendo. Cada año, cuando Rose envía su tarjeta anual de Navidad, siempre hay una foto infantil de Emily sentada en el regazo de Santa.

—Vamos. Tienes que dejar de llorar —le digo, intentando mantener mi voz firme.

Pisotea y cruza los brazos, y pienso en la vez que hizo un berrinche cuando estábamos en Target. Esto no puede ser igual que la vez de Target.

Me paro rápidamente, cargándola en mis brazos.

—Verás a Santa en unas semanas y entonces podrás decirle lo que quieres, ¿de acuerdo?

—¡Pero quiero verlo hoy! —grita en mi oído. Estoy muy seguro que quedé parcialmente sordo.

—Apuesto a que ya sabe lo que quieres —insisto, asintiendo con entusiasmo—. Santa puede… leer las mentes.

—¿De verdad? —pregunta.

Se anima a una velocidad increíblemente rápida, así que sigo con eso.

—Sí. Es por eso que pasa por aquí en un carro alegórico, para poder leer las mentes de todos y poder comenzar con… las cosas. Las cosas de Navidad. —No tengo idea de qué estoy diciendo, pero parece estar funcionando ya que sus lágrimas se detienen.

Le hago unas caras graciosas e intento hacerla reír. Cuando estoy seguro que ya se calmó, me arriesgo a dejarla de nuevo sobre el pavimento para poder comenzar a caminar de regreso a mi auto. Ella habla y habla, y todo lo que yo puedo pensar es en regresar a casa de mi hermana donde hay cerveza y comida esperándome.

—¡Mi niñera! —grita de repente Emily, señalando hacia adelante—. Edward, mira. Es la señorita Bella.

Así que miro.

La única persona que posiblemente puede ser la señorita Bella en la dirección que ella está apuntando, es una pequeña castaña que tiene un celular en la oreja y está echando la cabeza hacia atrás a causa de la risa. Desde donde estamos parados, puedo notar que es atractiva. Tiene una sonrisa linda. Está bien abrigada y me pregunto brevemente cómo se verán sus tetas debajo de todas las capas de ropa que está usando.

Y ya no solo estoy viendo, sino mirando, porque no puedo no hacerlo.

—¿Podemos ir a saludar? —Emily tira de mi abrigo unas cuantas veces, intentando captar mi atención. Antes de darme cuenta qué está pasando, ella está jalando de mi brazo en dirección a su niñera.

—¡Hola, señorita Bella! Feliz Acción de Gracias —dice Emily amablemente.

Atrapo la mirada de la niñera justo cuando se mete el celular al bolsillo. Se ve de mi edad, pero no puedo estar seguro. Me pregunto por qué no la he conocido antes. Me pregunto si ella se está preguntando lo mismo.

—Hola, Emmy —la saluda con una cálida sonrisa, doblando las rodillas y agachándose para quedar al mismo nivel—. Feliz Acción de Gracias. ¿Qué estás haciendo en el centro?

—¡Vinimos a ver el desfile! —grita.

A pesar de que la señorita Bella se endereza, sigo siendo más alto que ella. Sus ojos se alzan a los míos, entrecerrándose ligeramente mientras intenta identificarme.

Le sonrío.

—Hola.

—¿Quién es tu amigo? —le pregunta a Emily, pero mantiene su mirada en mí.

Estiro el brazo y le ofrezco mi mano.

—Soy Edward. El tío de Emily.

—Bella. La niñera de Emily —me dice, quitándose el guante para tomar mi mano.

—Gusto en conocerte, Bella.

—Tienes que decirle señorita Bella —me regaña Emily.

Bella entrecierra los ojos al reír.

—Está bien. No soy la niñera de tu tío —explica—. Y si recuerdo bien, siempre te digo que tú también me llames Bella.

—Pero mi mami me dice que te diga señorita Bella.

—Entonces así está bien. —La sonrisa de Bella crece conforme sigue mirando a Emily y mis ojos se quedan pegados a sus labios cuando habla de nuevo—. ¿Disfrutaste del desfile?

—¡Sí! Mi parte favorita fue cuando vi a Santa —dice llena de emoción.

—Ver a Santa también fue mi parte favorita —susurra Bella y Emily sonríe enormemente en respuesta.

—Se fue antes de que le dijera qué quiero para Navidad, pero el tío Edward dijo que puede leer mentes, así que está bien.

—Oh, ¿en serio? —pregunta Bella, lanzándome una rápida sonrisa—. No sabía que Santa podía leer mentes. ¿Cuándo empezó a hacerlo?

—Tuvo que mejorar su estrategia —comento, metiéndome las manos a los bolsillos.

—Cierto. Porque viajar alrededor del mundo en una noche y entregarles regalos a todos los niños no es suficiente. También tiene que ser un lector de mentes.

Resoplo una carcajada.

—La competencia se estaba poniendo muy difícil, así que…

—Oh, sí. Creo que escuché que el Conejo de Pascua ya puede volar. Así que tiene sentido.

Sonrío y quiero controlarlo, pero no puedo.

—Exacto.

Nuestras miradas se mantienen pegadas durante el momento más breve del mundo. Ella aparta la mirada primero, regresando su atención a Emily.

—¡Me alegra tanto haberte visto! Dile a tu mamá y papá que necesitan salir pronto para poder ir a pasar tiempo contigo.

—Quiero que vengas ahora —se queja Emily, dejando mi lado para envolver sus brazos alrededor de las piernas de Bella.

Y entonces, carajo. Estoy viendo sus piernas. Está usando unas medias negras o algo así, y aunque es muy bajita, sus piernas no lo son. Son largas y me las estoy imaginando envueltas en mi cintura, y es tan jodidamente malo porque ni siquiera la conozco y es la niñera de mi sobrina.

Es la niñera de tu sobrina.

Bella intenta calmar la situación con:

—Prometo ir a pasar tiempo contigo pronto, Emmy.

—Pero quiero que comas pavo con nosotros.

Me acerco un paso, poniendo una mano en el hombro de Emily para intentar apartarla gentilmente de Bella.

—Tenemos que regresar. Todos nos están esperando.

—¿Bella? ¿No quieres comer pavo conmigo? —pregunta inocentemente.

Bella me mira en busca de ayuda y solo puedo alzar las manos en señal de derrota. En realidad, no hay nada que yo pueda hacer en este momento, excepto prepararme para el berrinche que Emily está a punto de hacer cuando no se salga con la suya.

—De verdad no quiero molestar…

—No molestarías —digo rápidamente—. Quiero decir, estoy seguro que a Rose y Emmett no les molestaría si vas. A Rose le encanta alimentar a la gente y a Emmett le encanta… comer.

Necesito callarme.

Necesito callarme con un carajo.

Se escapa una pequeña carcajada de sus labios y luego los estoy viendo de nuevo.

Bella se arrodilla y ajusta el gorrito en la cabeza de Emily.

—¿Recuerdas a Charlie, mi papá? —Emily solloza y asiente—. Pues él está completamente solo ahora, así que necesito ir a comer con él.

—Pero…

—¿Qué te parece si paso a tu casa más tarde para comer postre contigo? ¿Te parece bien eso?

—Supongo que está bien —acepta, ofreciéndole el meñique—. Solo si lo prometes.

—Lo prometo —responde Bella, entrelazando sus meñiques.

—¿También puede venir Garrett?

Bella vacila momentáneamente, ¿y quién demonios es Garrett?

—No lo creo —responde con cuidado—. Él también tiene que comer con su familia.

Emily acepta esto y encuentro muy inconveniente su repentina falta de curiosidad.

Bella se para y me mira.

—¿Puedes… mencionarle a Rose que iré más tarde? No quiero solo llegar y… no sé.

—No hay problema —le aseguro, asintiendo. En realidad, no sé si está bien o no, pero quiero que así sea—. Pero se lo mencionaré.

—Bien, genial. Gracias.

Nos despedimos y Bella abraza a Emily una vez más antes de irse por la calle.

Y así es como, una hora más tarde, me encuentro sobornando a mi sobrina con galletas a cambio de información sobre este tipo Garrett.


Gracias por sus comentarios, alertas y favoritos ;)