Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.
.
EL ÚLTIMO REGALO
Mi vida debe cambiar, he venido pensándolo en los últimos meses. No puedo seguir siendo la chica perseguida por miles, la hermana menos bonita, la que no es hábil en labores del hogar, la hija con actitudes rudas "perfecta" para heredar el dojo o la prometida fea.
¡No!
Estoy decidida, ahora tengo claro lo que quiero.
Me voy a ir, me marcharé con el hombre que amo. Él es mi fortaleza y mi siguiente objetivo.
Estoy enamorada, ya no me da vergüenza admitirlo. Me costó mucho sufrimiento y confusión darme cuenta, negaba cualquier sentimiento cuando pensaba en él, pero todo detonó en ese viaje…
El viaje a Ryugenzawa
Ahí lo miré por primera vez como realmente era, tan hermoso, tan gallardo. Sus preciosos ojos me mostraron todo lo que guardaba su corazón. Me llevó de la mano por todo el bosque, juntos esquivamos las trampas para animales, de las que no se acordó hasta que cayó en una y fue sepultado por enormes rocas. Fue protector conmigo y a pesar de su condición, que lamentaba profundamente padecer, nunca dejó de cuidarme.
Al volver confirmé que lo amo demasiado, por él estoy dispuesta a todo.
Pero antes de ir a buscar mi felicidad, debo cumplir con mi deber. Hoy es navidad y como lo dicta la tradición, tendré que pasar la festividad con mi prometido y darle un obsequio. Será el último. Este año no me esmeré en tejerle una bufanda o prepararle galletas, ya no, bastantes humillaciones recibí de su parte por querer ser linda con él; lo de hoy solo será un mero trámite que efectuar frente a todos antes de ir por mi libertad.
Esta noche, Ranma Saotome dejará de ser mi prometido.
Nadie en casa sabe lo que haré, ya tengo escrita la nota que dejaré sobre mi cama cuando entren a buscarme y se den cuenta que no estaré. Me apena con papá, pero él, el tío Genma y la tía Nodoka me han obligado a tomar esta decisión. Continuar con un compromiso forzado no es lo que deseo, yo anhelo compartir mi vida con el hombre que mi corazón eligió, pero estando aquí no podré hacerlo. Debo irme con él, solo así seré realmente feliz.
Reviso mi mochila de viaje, la he estado preparando desde hace algunos días. Ya casi está lista, solo me falta guardar lo que le obsequiaré a mi amado. Algo hecho con mis propias manos como se merece; él ya no rechaza mis detalles. En el candor de nuestra intimidad le demostraré todo lo que me hace sentir y aunque mi regalo no es costoso ni fino, hay otra cosa que quiero darle, algo más valioso, mi…
-Akane ¿estás lista? – la puerta resuena, Nabiki como siempre inoportuna rompe con mis pensamientos.
- ¡Ya voy! – termino de guardar mi obsequio en mi mochila y reviso que todo esté en su lugar. Me doy una mirada al espejo y me coloco el brillo de labios que rematará mi sencillo maquillaje.
Estoy lista.
El ceñido vestido que elegí para la noche es ideal, de material cálido para evitar que pase frío y corto para mostrar mis piernas cubiertas con mallas. Tomo de la mesa el regalo que le daré a Ranma y lo guardo en mi pequeño bolso. No es un obsequio grande, por lo que cabe perfectamente. Esta vez no podrá quejarse, está bien hecho y es lindo, la familia estará complacida cuando se entere que le di algo comprado. Ni siquiera ellos valoran cuando intento hacer algo por mí misma. Bufo cansada y me dispongo a salir.
Cuando bajo los escalones todos están en el recibidor esperándome.
Los ojos de mi prometido me recorren con descaro, pero solo yo me doy cuenta. Me pone nerviosa que haga eso, sobre todo si estamos rodeados de la familia.
-Cielos Akane, tanto tiempo usas para vestirte. Hubieras comprado un vestido más fácil de colocar, seguro te atoraste al ponértelo, a las chicas con sobrepeso les pasa mucho- dice Ranma con ese tono burlón que tanto detesto.
-Pues el guapo vendedor que me lo vio puesto primero no opinó lo mismo. Además, a ti qué más te da. Afuera hay muchos hombres que prefieren a las chicas con "sobrepeso" que a las pelirrojas – me fulmina con la mirada, estúpido engreído. Menos mal que todo termina hoy y no tendré que aguantar más sus humillaciones.
- ¿Quién se va a fijar en una marimacho con pechos planos?
-Solo los hombres de verdad.
- ¿Qué quieres decir con eso? -se acerca amenazante, pero no voy a permitir que se burle de mí y se quede tan tranquilo.
-Ya lo sabes "Ranko" – sé que no debo provocarlo con su maldición, pero odio que me quiera hacer menos, yo sé por qué lo hace y no voy a permitirlo.
-Me alegra que se lleven tan bien- dice tía Nodoka con su bella sonrisa -pero no tenemos tiempo para esto, será mejor darnos prisa.
Van saliendo y cuando paso delante de Ranma para seguirlos, me toma de un brazo y se acerca a mi oído.
-Te voy a demostrar lo que es un hombre de verdad- susurra y consigue erizarme la piel. Pocas veces usa ese tono con la familia cerca, que ni crea que caeré en su juego.
Me suelta y yo me adelanto, no quiero estar junto a él y tampoco pretendo que arruine mi última noche como su prometida con sus estupideces.
Caminamos en silencio, con la tensión en el aire. Tonto, si supiera.
.
.
Llegamos al centro de la ciudad y todo está hermosamente decorado, miles de puestos y restaurantes llenos de personas que disfrutan de la noche nos dan la bienvenida. Habrá un espectáculo de baile y al finalizar, los fuegos artificiales.
Mi humor ha mejorado, a pesar de todo es una fecha muy especial, debo disfrutarlo porque será la última que viviré antes de irme. No sé si volveré a casa, lo único que tengo claro es que si regreso no lo haré sola, él vendrá conmigo, el amor de mi vida.
Ranma camina a mi lado, está serio. Me siento un poco mal por haber discutido, pero él empezó. De pronto escucho unos pasos acelerados acercándose…
- ¡Ni hao Ranma!, Shampoo estar esperando a airen- la hostigante amazona se cuelga del cuerpo de mi prometido, abrazándolo y restregando su humanidad en él. Aunque sé que no debo sentir celos, todavía me produce un mal sentimiento verla tan atrevida con el que se supone será mi esposo.
-Shampoo, espera- intenta deshacerse de su agarre, pero la tonta esa no lo suelta.
- ¿Ranma extrañar a Shampoo? – el idiota me mira y me sonríe con maldad, va a provocarme, lo sé. Le dedica una seductora mirada a la amazona y mi interior comienza a bullir.
-Sí Shampoo te he extrañado y esperaba mucho verte aquí- responde y no puedo evitar sentir ese fuego carcomerme por completo, lo detesto y si no fuera porque debo mantener la compostura, le estamparía un buen puñetazo en la cara. No le voy a demostrar que me afecta, de todas formas mañana no quedará nada del compromiso forzado.
- ¡Aiyaa ser tan feliz! -lo abraza tan fuerte que trastabilla un poco. -Airen venir que Shampoo preparar un delicioso ramen para futuro esposo- tira de su mano para llevárselo.
-Shampoo, es… espera, no tengo hambre.
Escucho el sonido de alguien que viene corriendo y no es sorpresa descubrir quién es.
- ¡Ran-chan! Viniste a verme, sabía que pasarías la navidad conmigo- la cocinera que sale de la nada se acerca y se cuelga del otro brazo de Ranma.
-Ukyo dejar, Ranma venir con Shampoo porque extrañar a Shampoo- riñe la chica gato, mientras intenta empujar a la amiga de mi prometido para que lo suelte.
-Estás loca, Ranma es mi prometido y debe pasar la navidad conmigo. Es tradición que los enamorados pasen juntos esta fecha- comienzan a jalonearlo cada una por un brazo. Él me mira como pidiendo ayuda ¿quiere que intervenga y pelee con ellas como una prometida más? Que le den.
Es un Imbécil, si le da tantas alas a esas zorras, que sea él quien salga del problema.
- ¡Ranma mi amor!, ha llegado tu verdadera prometida amor mío, ven conmigo, ojojojo- lo que faltaba, ahora ya está reunido el trío.
Entre las tres comienzan una batalla por ver quien abarca más el cuerpo de Ranma, lo tiran al piso y entre su forcejeo lo golpean.
Estoy a punto de explotar y mandar a todos a la mierda cuando algo llama mi atención. Entre la trifulca se asoma de los bolsillos de Ranma un pequeño estuche. Rueda hasta un lado y se queda tristemente asentado cerca de mi estropeado prometido.
-Akane, mira esto- Kasumi se acerca para mostrarme una banda de músicos que tocan alegres. Volteo a ver a Ranma y miro cómo esas tontas lo golpean sin piedad en su afán de acapararlo, algo me impulsa a querer ayudarlo, pero me freno.
- ¡Aiyaaa! Obsequio para Shampoo- la amazona alcanza tomar la cajita e intenta abrirla, pero al parecer está bien sellada.
-No, Sham… Shampoo espera- Ranma intenta levantarse, pero las demás pasan sobre él dejándolo lastimosamente tendido en el suelo.
-¡Ese regalo es para mí. Ran-chan me lo dará porque es mi prometido- ahora es Ukyo quien intenta quitarle el obsequio a Shampoo.
-Malditas perdedoras, ese obsequio me lo trajo mi amado Ranma a mí, ojojojojo.
¡Aghh cómo odio esto! Siempre lo mismo, esas tres sin vergüenzas y el bobo que no las controla. Ya quiero que termine esto para poder largarme de aquí.
Doy la vuelta y me voy con Kasumi a ver a los músicos.
- ¡Akane, espera! – lo escucho gritar, ahora sí se acuerda de mí el imbécil. Solo cuando necesita ayuda. Lo ignoro y trato de no voltear a verlo, él se metió solo en eso, ahora que se aguante.
Intento concentrarme en los músicos, pero las estridentes voces de esas estúpidas llaman mi atención.
-…¡Aiyaa! ¿Entonces regalo ser para la que logre abrirlo?
-… dame eso Shampoo, Ran-chan me lo trajo a mí
-…Ranma mi amor, lo abriré y será mío.
¿Qué pretende el idiota ahora? ¿De verdad le dará un obsequio a una de ellas? No quiero mirar.
- ¿Akane? – una suave voz me llama y me alegra tanto ver quién es.
- ¡Ryoga! ¿Cómo estás? ¿Cuándo llegaste?
- Hace un momento, vine desde Osaka- ríe llevando una mano atrás de su cabeza, parece nervioso. No sé por qué siempre se comporta así cuando habla conmigo.
-Oh, Ryoga, ven acércate- Kasumi lo invita a integrarse y todos nos quedamos escuchando la música. No resisto y volteo a ver a Ranma.
No está, tampoco ninguna de sus prometidas. Me siento decepcionada y furiosa, como siempre huye con ellas y a mí me deja sola. Cretino, que le aprovechen esas casquivanas, yo me divertiré con mi familia y con Ryoga.
Caminamos observando los puestos y mirando los juegos que han instalado. Cenamos en un restaurante y después nos disponemos a ver el espectáculo de baile.
No hay rastro de Ranma ni de esas locas. Suspiro cansada de la situación, es claro que aquí nunca tendré tranquilidad ni paciencia. Solo espero el amanecer para decirle adiós a todo el caos que genera el estúpido compromiso arreglado y al fin tener un poco de felicidad.
Mientras disfrutamos el espectáculo, creo alcanzar a ver a lo lejos un grupo de personas corriendo. Ya imagino quiénes son.
Una vez finalizado, le pido a Ryoga que me acompañe a dar un paseo. Se supone que debería hacerlo con Ranma, pero dadas las circunstancias da igual que sea Ryoga u otro chico.
-Gracias por acompañarme Ryoga.
-No hay de qué Akane- nuevamente lo miro nervioso, se voltea y comienza a hacer huecos en una pared con un dedo.
-Akane, hay algo que quisiera decirte, pero no encuentro las palabras correctas.
-Dime lo que sea Ryoga, ya sabes que tú y yo siempre seremos amigos- de repente me mira y su rostro cambia, tiene los ojos abiertos ¿Qué le pasa?
- ¿Amigos? -su rostro se muestra incrédulo, como si no asimilara lo que le acabo de decir. El pobre es tan solitario que seguro considera que nadie lo quiere, será mejor que le dé ánimos.
-Sí Ryoga, créelo. Te quiero mucho y siempre seremos amigos, los mejores amigos- le sonrío porque quiero que sienta mi cariño. Es un chico muy especial, siempre aparece en los mejores momentos y de verdad que lo considero un gran amigo.
-Gracias Akane, eres muy amable- baja la cabeza como derrotado. Creo que le impactó mucho o simplemente la navidad lo pone sensible.
-Toma, es para ti- dice extendiendo un regalo.
-Gracias Ryoga, no te hubieras moles…
Se desmaya antes de que tome lo que me está ofreciendo. Algo le cayó en la cabeza, o más bien alguien le lanzó algo. Está totalmente noqueado.
- ¡Ryoga!, ¡Ryoga! ¿Me escuchas? – lo sacudo, intentando que despierte.
-Vaya, ya estaban intercambiando regalos, lamento arruinar tu "divertida cita"- esa voz me estremece, no sé si de emoción o de furia, creo que más de lo segundo.
Alzo mi vista y lo veo de pie, algo estropeado y con una mirada furiosa.
- Pues me estaba divirtiendo mucho ¿qué quieres ahora Ranma? ¿Dónde dejaste a tus "hermosas" prometidas? ¿Ya le diste tu obsequio a alguna de ellas?
- ¿Y tú? ¿Qué le regalaste a este imbécil que estaba tan emocionado dándote el suyo?
-No me dejaste dárselo, como siempre arruinando mis momentos con Ryoga.
-Así que "tus momentos", entonces mejor me voy con Shampoo o Ukyo, al menos ellas sí son lindas- nuevamente estoy que ardo, el muy idiota sigue provocándome.
-Lárgate si quieres, que nadie te va a detener.
-Luego no te vayas a poner celosa cuando me veas cómo ellas.
- ¿Quién está celosa estúpido? – le doy un golpe en la cabeza, ¿cómo se atreve a decirme eso? -Por mí puedes largarte con esas zorras, no me importa. Mejor, así puedo seguir tranquilamente en mi cita con Ryoga porque él sí es un verdadero hombre que sabe tratarme bien- estoy cabreada, no quiero verlo y tengo ganas de darle la paliza de su vida.
Me encamino hacia donde están todos, pero la mano de Ranma atrapa mi muñeca.
- ¿Vas a seguir comportándote como una fácil? ¿Qué demonios pasa contigo?- no lo soporto más, le estampo una bofetada por tener la boca suelta y soltar semejante ofensa. Me suelto de su agarre y me dirijo a paso acelerado donde se encuentra toda la familia.
Quiero llorar de coraje, de impotencia, de celos, pero me contengo. No vale la pena.
-Akane ¿dónde está Ranma? Ya van a empezar los fuegos artificiales.
-No sé tía Nodoka, no lo he visto desde que llegamos- miento, no quiero dar explicaciones ahora.
-Saotome, su hijo es un irresponsable, mire que dejar sola a su prometida no es correcto- papá no me está ayudando nada.
-Ahí viene- dice Nabiki.
Veo a Ranma acercarse con algo entre sus manos.
¡Es P-chan! ¿Dónde lo habrá encontrado?
-Muchacho irresponsable ¿dónde te has metido? - recrimina el tío Genma.
-Me encontré esto y me distrajo- clava sus ojos en mí molesto y me entrega a mi mascota, está dormido y un poco húmedo. Pobrecito debe estar muy cansado, seguro fue a casa y como no encontró a nadie, nos habrá seguido hasta aquí.
El sonido de los primeros fuegos artificiales nos llama la atención. Las luces son tan hermosas. Kasumi toma a P-chan de mis manos y me guiña el ojo. Ya sé qué significa, es momento de que las parejas disfruten un poco de intimidad. Papá y mis hermanas se alejan por un lado y la tía Nodoka y el tío Genma se van por otro. Ranma y yo nos quedamos solos.
Me concentro en ver la maravilla de las luces, es la mejor parte de la noche.
-Lo siento- dice Ranma un poco más calmado.
-Siento haberte ofendido, yo no quería que esto pasara. Solo deseaba una navidad tranquila, pero por más que me esfuerzo aún no se me da- se nota arrepentido. Mi corazón se acelera, el bobo tiene ese don sobre mí, cada vez que dice o hace algo amable me provoca una calidez muy agradable. Todavía quiero golpearlo por imbécil, pero también me conmueven sus palabras.
-Tú mismo atraes los problemas Ranma ¿qué pensaste que haría Shampoo después de decirle que la extrañaste? Sabías que no te iba dejar ir, eres muy estúpido.
- ¡Es tu culpa! Insinuaste que no soy un hombre completo, no es necesario que me lo recuerdes ¿sabes? Tengo presente mi estúpida maldición, no es algo que pueda olvidar.
- ¡Tú me llamaste gorda cuando ni siquiera te había hecho nada! Quisiste provocarme con esas sin vergüenzas y cuando te viste en problemas entonces sí te acordaste de tu "fea" prometida.
- ¡Y entonces aprovechaste mi ausencia para irte con Ryoga!
-No tienes cara para reprocharme eso Ranma, tú te fuiste con esas tres y me dejaste sola. Encima me llamaste "fácil" solo porque estaba con un amigo, ¿qué acaso tú no lo eres? Al menos Ryoga no se me colgó o restregó su cuerpo como lo hacen contigo esas… -no quiero injuriarlas, respiro profundamente, me siento dolida, ofendida, triste y al mismo tiempo siento que un peso se me quita de encima.
Nos quedamos callados, ambos tuvimos culpa y aunque lo sabemos, es muy difícil aceptarlo. El tiempo no cambiará algunas cosas, ser tercos y obstinados no creo que se nos quite nunca.
-Yo también lo siento Ranma. Quería que esta última noche fuera tranquila y especial.
- ¿A qué te refieres con última? – pregunta un poco desconcertado.
-A nada. -Se acerca y me toma de los hombros, parece ofendido por lo que dije
- ¿Acaso piensas que ya no habrán más noches de navidad que celebrar? – Mi corazón se acelera porque yo sé que a él no le importa, pero de verdad deseaba que nuestra última navidad como prometidos fuera la más especial, que cuando lo recordáramos sonriéramos de lo hermoso que fue.
-No quise decir eso, olvídalo.
Nos mantenemos de pie observando los fuegos artificiales, ahora me siento un poco más tranquila. Sé que ambos la pasamos mal y de aquí en adelante intentaremos restaurar la paz.
La gente rompe en aplausos cuando el espectáculo termina, es realmente precioso. Muchos se dispersan y otros, en su mayoría parejas, se quedan paseando por los alrededores. De repente, Ranma me toma de la mano y me lleva a un lugar apartado donde hay árboles y cerca hay un templo antiguo.
Nos sentamos en un banco y observamos la noche.
No puedo soportarlo más, abro mi bolso y saco el regalo que conseguí para él.
-Toma, no es mucho, pero es navidad- le digo nerviosa dándole una pequeña caja.
Él la abre y saca un delicado broche con forma de dragón. Desde que lo vi, creí que ese mítico animal lo representa, por su fuerza y porque es invencible y poderoso cuando se lo propone.
-Es lindo, gracias- lo escucho suspirar -¿No hubo cañas de pescar este año, digo bufandas? -intenta burlarse, pero realmente siento que no es esa su intención ¿será que quería algo hecho por mí? Seguramente necesitaba mofarse de mis nulas habilidades para sentirse en paz.
-No quise someterme a tus burlas, este regalo está bien hecho y es lindo. Además, lo elaborado a mano es para las parejas que se aman y… no es nuestro caso ¿verdad? – lo miro y él me entiende a la perfección.
-Tienes razón- veo cómo saca de uno de sus bolsillos un estuche, o más bien el estuche por el que sus prometidas se pelearon hace un rato.
-Toma- dice extendiéndome el objeto, yo lo miro sorprendida. Si él tiene el estuche ¿cómo se deshizo de ese trío de locas?
- ¿Cómo es que…
-Solo ábrelo- interrumpe mi pregunta.
Le quito el sencillo lazo y lo abro. Mis ojos se agrandan a más no poder, no puedo creer lo que miran.
- ¿Otro pastillero de la tía Nodoka? -pregunto un tanto decepcionada.
-Vaya que eres tonta, míralo bien.
Abro el estuche y miro el dorado metal.
¡Un anillo!
Lo saco con temor y mi corazón se siente aliviado cuando desprendo un anillo de verdad, no es un estuche de pastillas.
-Ranma… pero… ¿pero qué…?
-Creí que se vería bien en ti.
Nos miramos y siento que me sonrojo.
-Akane- da un largo suspiro -Úsalo solo cuando sientas que este compromiso ya no es forzado- me mira serio.
-Ranma, pero… ¿por qué ahora? ¿por qué hoy? -tengo ganas de llorar, no sé si de la emoción, de lo que representa lo que acaba de decirme o porque llegó demasiado tarde.
-Algún día iba a ocurrir, pero no te voy a obligar a usarlo. Cuando lo decidas para mí está bien, y si no quieres usarlo nunca, también está bien.
Quiero gritar de alegría y de tristeza, porque sé que en pocas horas dejará de ser mi prometido y este anillo ya no significará nada.
-Muchas gracias Ranma.
Sonríe y creo que ambos comprendemos todo.
En silencio dejamos el lugar y nos dirigimos a casa, Ranma me toma de la mano y por primera vez me siento como una mujer realmente comprometida con un hombre, como una verdadera pareja. Me duele tanto que se vaya a terminar tan pronto, pero otra etapa me está esperando y no voy a defraudarlo, no a él.
Llegamos y mi aún prometido me lleva hasta la puerta de mi habitación.
-Buenas noches Ranma y gracias, no lo olvidaré te lo juro.- él se acerca y en un movimiento totalmente inesperado, me da un beso corto en los labios. Yo me quedo estática, es la primera vez que lo hace, aquí.
-Buenas noches Akane- dice y rápidamente se va a su habitación.
Me encierro y todo mi ser es un cúmulo de emociones. Todo fue tan irreal, como siempre nada salió como lo había planeado, pero al menos tendré un lindo recuerdo de esta noche.
.
.
El momento ha llegado, falta poco para que el sol se ponga y debo marcharme. El hombre de mi vida me está esperando.
Coloco la carta en mi cama, esperando que mi papá y mis hermanas me perdonen esta falta, pero no puedo quedarme aquí, cuando mi felicidad está allá afuera.
Tomo mi mochila de viaje y le doy un último vistazo a mi habitación, no sé si la volveré a ver. En el escritorio descansa el estuche del anillo que Ranma me dio anoche, suspiro profundo. Siempre recordaré ese momento y a él, jamás podría olvidarlo a él, pero mi decisión no cambiará. Hice lo que me dijo respecto a esto, fue claro al afirmar que no me presionaría a usarlo, lo entenderá, estoy segura.
.
.
Llego a la estación donde me citó, estoy nerviosa, es una locura, pero por él correré el riesgo. Muero por verlo.
Hay poca gente, no tardo mucho en divisarlo. Desde aquí puedo ver su coleta y su porte tan masculino.
Me mira y sonríe, yo no puedo evitar correr como una niña hacia él y abrazarlo. Me recibe y me besa como si nunca lo hubiera hecho antes.
- ¿Esperaste mucho? -pregunto emocionada.
-Solo un poco- sonríe y sus bellos ojos me hipnotizan - ¿Estás lista?
Asiento con la cabeza y luego volvemos a besarnos, lento, con amor y ternura. No podía esperar más para estar así con él, es mi anhelo cumplido.
- Debemos darnos prisa, el juez nos estará esperando.
- ¿No podemos retrasar un poco la visita al juez?
- ¿Por qué? ¿Ya te arrepentiste?
-No, pero quiero seguir siendo tu prometida un poco más- sonrío y le muestro mi mano. El anillo brilla en todo su esplendor con la luz del sol que ha salido ya. Él sonríe y yo no puedo evitar abrazarlo fuerte, lo amo demasiado, estoy loca por él.
- ¡Gracias Ranma! Fue el mejor regalo.
-Sabía que te iba a gustar ¿creíste que nos saltaríamos esa importante etapa del compromiso mutuo? - me dedica esa sonrisa socarrona que tanto me gusta.
Después de darnos una buena sesión de besos, cosa que no pudimos hacer la noche anterior por la presencia de nuestra familia, me percato de algo que no le tomé importancia antes.
- ¿Por qué tres coleta?
-Porque salí de prisa, el viejo casi se despierta.
-Espera- le digo y me pongo a su espalda para trenzarle el cabello.
- ¡Listo! -digo cuando he acabado, no salió como esperaba, pero al menos no se la dejé para arriba como la primera vez que se lo trencé.
-Gracias- me responde y me da un beso en la frente.
Compramos los boletos y nos sentamos a esperar que nos toque abordar.
-Ranma, tengo algo para ti- me mira curioso y sorprendido.
De mi mochila de viaje, saco una bolsa de papel que contiene el verdadero regalo que tenía para él. Se lo entrego y veo cómo saca el contenido emocionado como un niño.
Su carcajada me llena el corazón de alegría.
- ¿Lo hiciste tú?
-Sí. Te dije que los regalos hechos a mano son para las parejas enamoradas y para mi desgracia, yo lo estoy de ti.
Sonríe y observa mi regalo. Algo sencillo, pero que me costó muchos pinchazos en los dedos. Un muñeco de él hecho a mano, tuve mucho cuidado en ponerle bien la cara para que no se viera como la marioneta que una vez hice.
-Pues parece como si estuviera enfermo de algo- dice mientras examina mi trabajo.
-Idiota ¿sabes cuánto me costó hacerlo? Semanas, además…- me da un corto beso para callar mis quejas.
-Me encanta, desde que tú lo hagas no importa que parezca un enfermo de gravedad o un extra terrestre- se ríe burlándose y yo no puedo evitar darle un golpe por insensible.
Nos llaman para subir al tren y estamos listos para emprender este viaje.
Ranma es mi felicidad y ya no quiero esperar más para vivirla a plenitud, mientras sigamos aquí jamás podremos ser nosotros mismos, por eso decidimos huir juntos. Quizás esté mal, pero no me importa, lo amo tanto que estoy dispuesta a arriesgar todo por él. Lejos podremos amarnos como tanto deseamos.
El juez nos espera para hacer legal nuestros deseos. Ranma y yo nos casaremos hoy, él dejará de ser mi prometido y se convertirá en mi esposo. Esta fue la mejor navidad de todas, la última que vivimos como prometidos, de ahora en adelante nuestras navidades serán como marido y mujer.
.
.
Él se encuentra detrás de mí. Su respiración cerca de mi cuello me pone nerviosa.
Tengo miedo, pero no de él, sino de lo que pasará.
Ya no hay más compromiso, ahora solo existe matrimonio. En este momento soy la mujer más feliz del mundo, al fin algo nos salió bien. Sin interrupciones, sin quejas, sin peleas, solo nosotros. Encerrados entre las cuatro paredes de esta sencilla habitación reclamaré mi derecho. Ahora es solo mío y lo convertiré en mi hombre, el primero y el único.
Reparte cálidos y sensuales besos por mi cuello encendiéndome los deseos.
Sus traviesas manos se encargan de recorrer por primera vez mi cuerpo. Las siento palpar mis muslos, mi vientre y mis senos. Una deliciosa corriente me recorre cuando se adueña de mis pechos y los acaricia tímidamente.
Sus varoniles suspiros me vuelven loca.
Con una lentitud desesperante baja la cremallera de mi vestido, el mismo que él escogió para mí, de un blanco impoluto y sencillo de quitar. Me despoja de la prenda y yo siento que no solo está desnudando mi cuerpo sino también mi alma.
Vuelve a abrazarme y a tocarme, su tacto es delirante, cada caricia deja huellas quemando mi sensible piel.
-Estás temblando- susurra a mi oído.
-Estoy nerviosa.
-Yo también- se sincera, es obvio que ambos somos inexpertos en el tema, pero también es evidente que morimos por consumar nuestro matrimonio y nuestro amor.
Siento que se aleja un poco y comienza a quitarse lentamente sus prendas, no me atrevo a mirar. Escucho el magnífico sonido de cada pieza cayendo al piso. De pronto siento en mi espalda su cálida piel, se pega a mí y la firmeza de sus pectorales me cobijan.
Me gira y al tenerlo de frente veo en su mirada algo que nunca había notado antes: deseo. Ranma me desea tanto como yo a él. Me acerco y lo beso con todo el amor que siento, él me conduce al lecho que será testigo de nuestra entrega, me tumba y me domina con su cuerpo. Nos acariciamos y me hago dueña de su piel con mis manos y mis labios.
De mi garganta salen vergonzosos quejidos de los que nunca creí emitir. Siento cómo el hombre que amo me despoja de mi sencilla lencería y navega en mi cuerpo como desea. La oscuridad es mi aliada, temo no cumplir con sus expectativas, en el fondo tengo miedo que con la luz encuentre a la fea marimacho de pechos planos que tantas molestias le ha causado. Mi corazón está en una vorágine de sensaciones. Soy novata en esto, no sé cómo ser sensual o cómo atraerlo a mí para que olvide las imperfecciones que mi cuerpo pueda mostrarle. Sé que soy linda, que muchos hombres matarían por estar en el lugar de Ranma, pero siempre existe ese dejo de inseguridad que surge de mis grandes deseos por que todo sea perfecto.
Pero él no se queja, no se burla, no me compara…
Está concentrado en probar cada parte de mí y no hay nada que pueda detenerlo.
-Te amo Akane- susurra y yo mando al demonio todo malestar que pudiera sentir. Él me quiere como soy y yo lo adoro con todo lo que es, no me importan sus defectos y tampoco su maldición.
-Yo te amo más- gimo a causa de sus húmedos besos.
El tiempo se detiene para nosotros y solo nos resta seguir nuestros instintos. Él me toma despacio deshaciendo mi virginidad y marcándome como suya. Duele convertirse en la mujer de Ranma Saotome, duele demasiado, pero él sabe que soy capaz de resistir eso y mucho más.
Mis piernas rodean sus caderas, envolviéndolo en el más indecente de los abrazos. Sus manos se entrelazan con las mías y su cuerpo domina al mío por completo. No puedo hacer nada contra los portentosos músculos capaces de matar y proteger al mismo tiempo, me dejo poseer porque no es un castigo, es el más maravilloso de los regalos.
Escucho el esfuerzo que hace, jadea y gruñe a causa de sus vigorosas embestidas y como respuesta yo gimo para él. Los efectos me abruman, no sé si todas llegan a sentir lo mismo, no puedo describirlo, pero se siente bien, terriblemente delicioso.
El sonido que producen nuestros cuerpos al unirse y separarse repetidamente es curiosamente excitante, y eso me hace sentir un espasmo involuntario en mi interior. Siento el palpitar de músculos que ignoraba que tenía y también siento cómo la humedad aumenta de una forma exorbitante, pero no toda esa lubricación es causa mía, Ranma también ha depositado su simiente haciendo que nuestras esencias se mezclen perfectamente dentro de mí.
Ser una mujer casada no es tan malo después de todo.
Me acomodo sobre el pecho de mi recién estrenado esposo, mientras asimilamos la experiencia. Permanecemos así un rato en lo que nuestra respiración se ralentiza. Después de un tiempo recuerdo algo de la noche anterior que me dejó una gran duda.
-Ranma
-Dime
- ¿Cómo lograste deshacerte de las tres locas anoche? No entiendo cómo conseguiste quitarles el estuche de mi anillo, escuché que dijeran que la que lo abriera se quedaba con él.
-Siempre pendiente de lo que hago eh, y luego niegas que te pones celosa. Ya sé que tenerme de marido es demasiado para una chica torpe y poco femenina, pero no es necesario que me espíes- le doy un golpe en la cabeza por soltar semejante estupidez.
-Idiota, no es momento para presumir, responde.
-Como siempre no eres nada linda- dice mientras se soba el golpe. -Sencillo, el estuche por el que ellas peleaban no era el mismo que te di a ti.
- ¿Cómo?
-Sabía que estarían ahí y seguramente reclamarían un regalo para ellas. Tenía dos estuches iguales. Dejé salir el falso y les dije que la que consiguiera abrirlo se haría dueña de lo que tenía en su interior.
- ¿Y qué tenía?
Ríe y no comprendo qué fue lo que hizo.
-Un somnífero, estaba seguro de que las tres intentarían abrirlo y que pelearían entre ellas para tenerlo. Cuando lo lograron, salió de su interior unos polvos para dormir que Nabiki me consiguió a buen precio. Hasta que logré que las tres cayeran dormidas fue que pude volver contigo.
Río fuerte, esto es lo más loco que se le ha ocurrido hacer para deshacerse de esas molestas mujeres.
-Por eso te amo, aunque seas un presumido- le doy un beso en su pecho.
-Boba- me besa la cabeza y me aferra más a su cuerpo.
Veo que bosteza, debe sentirse muy cansado, es un holgazán dormilón.
- ¿Ranma volveremos a casa algún día?
-Si tú quieres sí, pero ya sabes lo que nos espera- dice con los ojos cerrados.
-Ya sé, mejor esperamos un tiempo- asiente con la cabeza.
-Será mejor dormir, señor flojo- le digo y le doy un beso corto en los labios.
Me separo de él y giro para recostarme de lado, Ranma se acerca y me abraza por atrás, acomodándose para dormir.
-Buenas noches señora Saotome- dice dándome un beso en mi hombro desnudo.
-Buenas noches señor Saotome.
Me siento feliz, inmensamente feliz. Por este hombre moriría mil veces, lo amo tanto que no me importó dejar a mi familia para poder vivir nuestro amor a nuestras anchas. No sé qué seguirá para nosotros, pero mientras estemos juntos, todo estará bien. Esta última navidad como prometidos fue la mejor de todas, él me dio el regalo que más esperaría una mujer enamorada y yo me prometí corresponderle el próximo año con algo que él anhela y que secretamente estoy a punto de conseguir: la cura de su maldición. No le he dicho que la poza del hombre ahogado se está restaurando, quiero sorprenderlo y tarde o temprano tendré en mis manos el agua para él. Quizás no espere la navidad y se lo dé antes, dependerá de la respuesta que el guía de Jusenkio me dé la siguiente semana.
Me dejo caer en un sueño profundo mientras el amor de mi vida me envuelve y nos perdemos juntos en la inconciencia, mañana será nuestro primer amanecer como marido y mujer y no puedo esperar más para vivirlo a su lado.
.
NOTAS DE LA AUTORA:
¡Hola queridos lectores!
Tengan una feliz navidad ¿se esperaban esto? Ojalá y no jejeje. Este mi regalo para ustedes por ser parte fundamental de mi crecimiento como ficker. Ya sé que no soy una experta, pero que a muchos les guste las locuras que me invento me alienta a seguir.
Sobre la historia ¿qué les puedo decir? Ha sido la más rápida que he escrito y publicado, generalmente me tardo semanas en acabar una porque me gusta revisarlas con lupa mil veces; si esta no está a la altura, ya saben por qué jejeje, no quería dejar pasar la fecha sin mostrárselos.
Si alguien pensó que nuevamente hice algo sobre otro ship, ya vieron que no. Después del último fic, estoy segura que no cayeron esta vez. Creo que me estoy excediendo de lemon jajaja, desde que escribí el primero no he dejado historia sin su respectivo contenido cítrico, ya va siendo hora que me calme. La verdad a este no le iba a poner, pero me dije "si van a casarse, quiero ver la noche de bodas" jajajaja. Creo que ya me volví una pervertida como Ranma y Akane.
Si llegaron hasta el final, les agradezco infinitamente su tiempo invertido y si desean dejarme sus opiniones, ya saben que estoy para leerlas. Muchas gracias y les deseo felices fiestas y un próspero año nuevo.
Nos leemos pronto :3
