Otoño

Crack.

Crack.

Crack.

Las hojas anaranjadas que estaban sobre el suelo emitían un delicioso ruido cada vez que eran pisadas y, para Rin aquel concierto de la naturaleza, le resultaba sumamente placentero.

La niña se había entretenido en pisar las hojas de apariencia crocante. Las había estado observando hace algunos días y ya era una experta identificando las que estaban más secas, por lo que el ruido a medida que sus compañeros de viaje y ella avanzaban, era cada vez más frecuente.

-Rin, ¿podrías caminar en silencio?- preguntó Jaken sujetando a la niña un momento de la mano.

-Pero si voy callada...- mencionó Rin después de hacer un pequeño puchero.

-Tu boca sí, pero tus pies no- señaló el verde diablillo mirando los pies de la niña-... ¡Las hojas que suenan son muy desagradables! ¿No puedes evitarlas?

-¡A mí me gustan mucho!- exclamó la niña brincando un momento- Todo está en tonalidades naranjas y rojas ¡Y mire: combina con mi kimono!

-No me molestan los colores- reconoció- ¡Me molestan las hojas! ¿Por qué se caen? ¿Por qué suenan? ¡Es espantoso!

Rin optó por no contradecir al señor Jaken. Sospechaba que a él en realidad no le agradaban las mismas cosas que a ella, y que en realidad lo único que consideraba bello en su mundo, era al amo Sesshomaru.

Para Rin el color del atardecer era lo que más le gustaba y más en otoño: con sus tonos naranja rosáceo, le parecía que era el momento más emocionante del día y que en esos escasos minutos las hojas de los árboles producían una maravillosa comparación con los colores del cielo.

-Señor Jaken ¿cuál es su momento favorito del día?- preguntó Rin atenta a su respuesta.

-La noche- respondió el diablillo mirando a la niña complacido a medida que sus ojos brillaban-, me agrada dormir: así puedo soñar con el amo bonito todo lo que quiera...¡Es maravillosa!

Rin asintió. No era la respuesta que esperaba, pero la respetaba y de hecho, le parecía lógica: en la noche las veces que se despertaba y miraba a Jaken, siempre parecía estar soñando algo agradable, ya que de alguna forma tenía una sonrisa tranquila en su rostro.

Como era habitual, la niña se acercó a donde estaba Sesshomaru de pie. Quería formular la misma pregunta y averiguar si el demonio soñaba algo durante las noches.

- Amo Sesshomaru, ¿Cuál es su momento favorito del día?- el demonio la miró sin encontrar realmente una respuesta-... ¿¡No lo sabe!?

-No realmente.

-¡Es imposible!- exclamó Rin como si fuese algo alarmante- Tiene que tener un momento favorito del día ¡Incluso el señor Jaken lo tiene!

Sesshomaru miró hacia donde el sirviente estaba ofreciendo una fruta a Ah-Un: que Jaken tuviera algo y él no, sí convertía el asunto en algo de gravedad, además su momento favorito debía ser aún más impresionante que el de Jaken.

-¿Cuál es?

-La noche- señaló Rin-: dijo que le agradaba mucho dormir y soñar cosas agradables ¿A usted también le agrada la noche? ¿Usted duerme? Siempre que despierto veo que usted también tiene los ojos muy abiertos, como los búhos...

-No necesito dormir tanto como tú.

-Entiendo... ¿Cuándo duerme sueña algo? Yo tengo pesadillas, por eso no me gusta mucho la hora de dormir ¡pero desde que ustedes son mis amigos he comenzado a soñar cosas agradables!... ¿Usted qué sueña? ...¡De seguro sueña que tiene la espada que quiere!

-Yo no sueño cuando duermo, Rin.

-¡Yo creo que sí lo hace!- exclamó la niña- Pero no se acuerda en la mañana... ¡Si necesita ayuda para dormir puedo prepararle té de lavanda!

El demonio asintió una vez, no porque quisiera el té, en cambio, porque esa era su manera de agradecer el gesto. No recordaba que alguien antes se hubiera preocupado por sus hábitos de sueño, ni mucho menos, que quisiera ayudarle a dormir. Supuso que decirle a la niña que él solo dormía las pocas veces que realmente lo necesitaba y siempre alerta ante cualquier peligro, podría desanimarla en su cátedra incesante de las buenas propiedades de la lavanda para recuperar el sueño.

-¡Debemos encontrarlo!- exclamó Rin de pronto, interrumpiendo el silencio.

-¿Qué cosa?

-¡Su momento favorito del día!- explicó ella- Estoy segura que todos tienen uno ¡incluso Ah-Un!... Aunque creo que le gusta cualquier momento en el que esté comiendo...

-¿Tú tienes uno?

-¡Por supuesto que sí!- Rin parecía realmente entusiasmada con aquel tema de conversación- Aunque depende de muchas cosas: ahora me agrada mucho el atardecer porque combina con las hojas de los árboles, pero en verano me gusta la hora en que brilla más el sol para jugar en el agua, en primavera me agrada la mañana porque las flores se ven más bonitas y en invierno me gustan los días con lluvia...No se preocupe: yo le ayudaré a encontrar su momento favorito del día.

Rin le miró sonriente antes de correr hacia donde Jaken: ya era hora de la comida y esperaba que él la acompañara a buscar algo para ella.

-Tenemos algunas frutas- señaló Jaken revisando el equipaje- y un poco de pescado de ayer.

-¡Vi unas setas cerca de aquí!- señaló Rin apuntando en la dirección que ella decia- ¿Me acompaña a buscar algunas?

Siempre era así: Jaken la seguía para ayudarla a recolectar la suficiente comida para ella y para guardar un poco para más tarde, mientras Sesshomaru vigilaba que no se les acercara nada peligroso ni que entre la comida hubiera algo con veneno. Rin creía que en realidad hacían un muy buen equipo y no dejaba de sentirse agradecida por haberlos encontrado.

Después de la comida, continuaron caminando. Esta vez, Jaken no solo debía tolerar el ruido de las hojas al ser pisadas por Rin, si no que también ahora ella estaba cantando. Las canciones no le molestaban tanto como el ruido de las hojas, pero al parecer la niña tenía cualquier intención, menos hacerle caso y detenerse en su juego de pisar las hojas secas.

-¡Rin, por todos los cielos!- exclamó Jaken, al cabo de unos cuantos minutos- ¡Deja de pisar las hojas! ¡Es molesto!

La niña asintió mucho antes de que una piedra golpeara a Jaken sobre su barriga, haciendo que se cayera al suelo y levantara unas cuantas hojas unos centímetros sobre el aire. Rin miró a Sesshomaru quien aún sostenía una piedra en su mano en caso de que Jaken le diera más razones para usarla.

-Rin.

-¿Sí, amo?- Rin la miró atenta, no quería que la regañara por hacer tanto ruido, pero también era aburrido viajar en un completo silencio.

-Haz lo que quieras.

La niña asintió entusiasmada: ahí estaba su permiso para jugar todo lo que quisiera con las hojas. Sin embargo, esta vez ya no quería pisarlas: se había dedicado a juntar muchas de ellas entre sus brazos y cuando ya tuvo suficientes, las soltó por encima de su cabeza, creando una lluvia en tonalidades naranjas y rojas.

-¡Amo Sesshomaru, ¿lo vio?!- exclamó emocionada Rin a medida que las hojas caían al suelo. El demonio asintió como toda respuesta, lo que no disminuyó el entusiasmo en la pequeña- ¡Fue increíble! ¡Los colores combinan con mi kimono! ¡Hay que hacerlo otra vez!... ¡Señor Jaken, vamos a buscar más hojas!

Sesshomaru se sentó para apoyar su espalda contra el tronco de un árbol y vigilar los juegos de la niña. A pesar de lo inquieta que era Rin, mirarla era tranquilizador: la inocencia de la niña le llenaba de emociones y paz, que hasta entonces le eran totalmente desconocidas. No entendía ese destino, ¿por qué él tenía que conocer a un ser como Rin? No se sentía para nada preparado para alguien como ella... en realidad, el mundo que él conocía no estaba preparado para Rin ...¿En qué estaba pensando quién sea que se encarga de distribuir las almas en el mundo? Enviar a una criatura tan pura a un ambiente lleno de guerras, demonios, terror y sangre...solo podía ser obra de alguien igual de despiadado...

-Amo Sesshomaru, ¿está bien?- la niña se acercó hasta ponerse frente a él- Parece triste...

-No pasa nada.

-¡Tengo una idea! ¡Ya va a comenzar el atardecer!- Rin se abrazó a su brazo mientras se sentaba a su lado- ¡Podemos verlo juntos y se va a sentir mejor! Es tan bonito... ¡Incluso le puede servir para elegir su momento favorito del día!

La sonrisa de Rin era dulce y brillante. Sus ojos parecían verdaderas estrellas mientras las últimas luces del sol decoraban el cielo en un espectáculo de colores naranjas, rosas y morados que combinaba con las hojas que decoraban los árboles y el suelo. Sesshomaru, por su parte, observó el atardecer en un completo silencio: no quería interrumpir a Rin, después de todo, era el momento favorito de su día y supuso que estaría entretenida. Él también se sentía más tranquilo, descubriendo la belleza en el atardecer del otoño, la que nunca había visto ni valorado realmente.

-¿Le agrada el atardecer?- preguntó Rin, cuando la noche ya se había instalado en el bosque.

-Está bien, es bonito.

-Pero no es su momento favorito del día...

-No, no lo es.

-¿Aún no sabe cuál es?- insistió la pequeña Rin mientras observaba a Jaken reunir leñas para la fogata. Había comenzado a hacer un poco de frío y era necesario mantener un fuego para espantar a algunos animales.

-No, pero creo que me agrada el amanecer.

-¡El amanecer es bonito también!- comentó Rin, satisfecha de la respuesta, aunque Sesshomaru sospechaba que ella se habría sentido igual de feliz con cualquier cosa que le hubiera dicho- Tiene colores muy lindos y es una buena forma de comenzar el día... ¡Es un gran momento favorito del día!

El demonio solo la miró antes de que Rin se alejara corriendo hacia donde Jaken estaba intentando preparar su cena. Era curioso como el verde diablillo había aprendido a calentar la comida en las temperaturas adecuadas y, sobre todo, como aguardaba a que Rin probara un primer bocado, con sus manos juntas y sus ojos expectantes, como si la niña fuese una verdadera experta en las artes culinarias.

-¡Muchas gracias, señor Jaken!- exclamaba siempre Rin, antes de abrazar al verde diablillo con fuerza- ¡Está delicioso!

Jaken suspiró aliviado, aunque tanto él como Sesshomaru sabían que la niña decía lo mismo, incluso cuando los primeros días el pequeño sirviente le daba comida totalmente quemada, en un intento exagerado por calentarla.

-¿De verdad te gusta, Rin?- Jaken miró la cena de la niña con ojos brillantes: no había hecho más que cocer un poco el pescado y agregarle algo de sal a las setas, pero no podía evitar sentirse muy orgulloso por sus recién adquiridos conocimientos expertos en comida humana.

- ¡Claro que sí!- Rin parecía muy segura a medida que comía contenta su cena- Señor Jaken, si un día vivimos en una aldea ¡usted debe ser dueño de una posada! ¡Cocina muy bien!

Jaken no pudo evitar sonreír un breve instante al imaginarse cómo sería aquello. Finalmente, se dijo que solo podría cocinar para Rin porque a pesar de que era una humana ruidosa e impertinente, no era del todo desagradable y había aprendido a entretenerse con su compañía.

La noche transcurrió tranquila para todos: mientras sus compañeros de viaje dormían, Sesshomaru cerró un momento sus ojos, aún alerta a cualquier peligro y consciente de que aquel descanso estaba lejos de ser un profundo sueño. Hace un tiempo, las noches se habían vuelto demasiado largas y las pocas veces que lograba dormir, eso duraba solo un par de horas.

El demonio abrió sus ojos después de bastante rato, observando como Rin permanecía profundamente dormida junto a Jaken y como el sol comenzaba a asomarse, tímidamente, por entre las montañas.

En aquel instante, pensó en su conversación con Rin: "su momento favorito del día". La verdad es que le agradaba el amanecer con sus colores y el despertar de algunos pájaros, pero estaba lejos de ser su momento favorito del día.

El momento favorito del día de Sesshomaru, no cambiaba con las estaciones del año, como le ocurría a Rin ni era producto de la pereza, como le sucedía a Jaken: su momento favorito era siempre el mismo y solía ocurrir unos minutos después de que el sol comenzaba a iluminar el bosque con sus rayos. A veces ocurría después de que cantaran los pájaros en sus nidos, otras veces debía ser paciente y esperar más tiempo, pero día a día se dio cuenta de que era la constante que más le agradaba.

Sesshomaru fijó su mirada dorada en Rin, quien se estiró un segundo, aun dormida y... ahí estaba: el instante que más le gustaba del día, era precisamente cuando Rin abría sus ojos para despertar con entusiasmo y vivir las aventuras de una nueva jornada. Era cierto que la niña se despertaba algunas veces por la noche, pero para el demonio esa mirada de miedo y preocupación no contaba: su momento favorito del día era solo cuando ella despertaba tranquilamente en las mañanas, lo que normalmente ocurría después del amanecer... por supuesto era una respuesta demasiado vergonzosa para él y algo que en el fondo, también le había sorprendido, por lo que se dijo que era mucho mejor, que ella pensara que lo que más le gustaba del día eran las primeras horas de la mañana.

-¡Buenos días, Amo Sesshomaru!- le saludó Rin sonriendo- ¡Buenos días, señor Jaken! Voy a lavarme y ya vuelvo para que busquemos el desayuno.

Jaken asintió. Le había tomado trabajo habituarse a las costumbres humanas de la niña, pero ya había aprendido que para Rin lo mejor era comer, al menos, dos veces al día y él se preocupaba de siempre tener una reserva, sobre todo ahora que comenzaban a bajar las temperaturas y la búsqueda de alimentos podía tornarse un poco más compleja. Sabía que si Rin pasaba hambre, él estaría en problemas y tampoco quería que ella sufriera por esas cosas: contra todo pronóstico, comenzaba a sentirse cómodo en su compañía y, aunque no le gustaban los humanos del todo, sí estaba dispuesto a aprender más de Rin, que parecía ser la única humana tolerable del mundo.

-Amo Sesshomaru,- la niña se interrumpió mientras terminaba de comer para conversar con sus amigos- estaba pensando ¡ sus ojos combinan con las hojas y mi kimono también! ¡¿No cree que es increíble que estemos combinados?!... ¡Solo nos falta algo dorado para el señor Jaken y para Ah-Un!

-No sé donde conseguir algo...- en realidad el demonio quería evitar lo más que se pudiera el tener que acercarse a una aldea humana y obviamente no estaba dispuesto a acercarse a una para conseguir algo para su sirviente...

-¡Ya lo tengo!- exclamó Rin aplaudiendo entusiasmada- ¡Les haré unas coronas de hojas secas! De esta forma todos tendremos algo con el color de las hojas... ¡Será como una fiesta de otoño! ¡¿Conocen las fiestas del otoño?!...- Tanto Jaken como Sesshomaru se miraron intentando descifrar en el otro la respuesta a aquel concepto- ¡No importa! ¡Prometo que será muy divertido!...

Sesshomaru asintió. En realidad, desde que Rin había llegado a su vida, todos los días eran diferentes y aunque esta vez no entendía del todo la fiesta de otoño que ella quería hacer, supuso que era algo que se le había ocurrido de forma espontánea y que lograría mantenerla entretenida durante todo el día.

En ese instante, el demonio no pudo evitar preguntarse qué cosa nueva iba a aprender el día de hoy: ayer había aprendido cual era su momento favorito del día, al parecer hoy iba a aprender lo que era una fiesta del otoño y mañana... el mañana seguía siendo un gran misterio...


Hola! Ya ha llegado el final de esta historia y me he divertido mucho haciéndola así que les agradezco mucho por leer y por dejar mensajes y todo el apoyo :D

He leído todos sus mensajes y los voy a responder probablemente en el transcurso de la semana por PM: paciencia porque siempre respondo aunque me tarde un poco (para quienes no tienen cuenta les responderé aquí abajo)

Dudo mucho que pueda publicar algo antes de año nuevo, por lo que les deseo un muy feliz año, que el 2021 sea lo más próspero posible para todos y espero que todas las lecciones aprendidas durante el 2020 no sean olvidadas y tratemos de valorar las cosas simples de la vida y no tanto las cosas materiales. Les mando un abrazo gigante y un muy feliz año nuevo :D


Respuesta a mensajes:

-Emilia: la verdad es que a mi igual me dio pena, pero siento que era un pensamiento muy adecuado, ya que creo que igual se tiende a olvidar que Rin es humana y su vida en comparación a la de sus amigos es muy corta.

-Manu: no descarto escribir sobre otros personajes, de hecho quiero hacerlo y amo mucho a Sango así que solo diré que espero publicar pronto un one shoot sobre ella :)

-Guest: yo también lo amo mucho n.n creo que es un gran personaje, en el fondo es muy tierno y tuvo mucho crecimiento en la serie :D