Disclaimer: Las Chicas Superpoderosas no me pertenecen, pero la temática si ha salido de mi patata. De resto, créditos a Craig McCracken.
Advertencias: Universo alterno. Un poco de OoC porque sino no soy yo.
Temática: Fantasmas.
Y ella canta.
Como siempre ha solido hacerlo. Como siempre le gustó hacerlo. Como a mí siempre me ha gustado escucharla. La melodía que siempre le pedía y le pido, una y otra vez.
Tan delicado, sin esfuerzo, en tonos altos y bajos, casi como un suspiro.
Casi pareciera que se le uniera una orquesta. Como si más voces se le unieran y perfeccionaran la balada, cómo si los instrumentos no pudieran alcanzarle en el equilibrio musical que adopta.
Como si de un balance espiritual y trascendental se tratara, nadie más puede captarla. Pero yo sí que puedo. Jodidamente puedo.
Como siempre pude. Puedo y podré. Porque más nadie puede hacerlo. Nadie logró nunca la sintonización que nuestras almas tuvieron. Nadie más logró conocer hasta la última fibra de su autenticidad, nadie pudo ni podrá percibir el olor que desprenden sus pasos cuando se desliza por el suelo, como alma que velo atraviesa, como espíritu que se vacila en mundo humano… como si no estuviera.
Y no puedo hacer otra cosa que cerrar los ojos y continuar deleitándome. No es posible siquiera realizar otra cosa que detenerte y dedicarte a ello. No hay otra alternativa, opción ni decisión fuera de escucharle; e inútil quien se atreva.
Como un hechizo, cuando entras no hay salida. Cuando comienza no hay un fin. Por eso mi fin es con ella, por eso mi principio y fin es ella.
Las gotas que se derraman del techo parece imprescindibles, aullidos, exclamaciones, cualquier sonido extraído de cualquier otra garganta, realmente no es importante, porque yo no soy si no es por ella, yo solo soy con ella.
Y que se joda quien pretenda arrancarme los oídos.
—Creo que hemos tenido suficiente. Y creo firmemente en que deberías de mandarlo a la mierda una vez por todas.
Boomer dedicaba una expresión fría hacía la cabaña. Su rostro no detallaba más que cansancio y pesadez. Sus brazos cruzados y sus pies alertados sin embargo te demostraban la tensión y preocupación con la cual luchaba. En un momento, le devolvió su fría mirada a su hermano pelinegro.
—Es absurdo. Es una estupidez.
—Tremenda.
—Está de remate.
—Completamente.
—No, Butch. Hablo en serio. El tío ha perdido la cabeza. Hasta la raíz. Esto no es propio de él, ¿Cuándo cojones tuvimos de hermano a un demente?
—Bueno, creo que desde…
—No. Ni se te ocurra. Podía ser un psicópata, pero esto ya es otro asunto. Nuestro hermano delira y entonces terminaremos perdiendo dos miembros del equipo; cuando ya suficiente había sido perder a una de las cabezas.
— ¿De verdad crees que no soy consciente de lo que está pasando? — Boomer le dirigió una mirada molesta. —No porque hemos perdido a dos quiere decir que debemos perder a tres o a más. Ya estamos lo suficientemente desmoronados para también desmoronarnos por el delirante de nuestro hermano. Hazte un favor y date cuenta de que lo hemos perdido, pero no te pierdas a ti mismo tampoco tratando de encontrarlo, porque pierdes tu tiempo. — El rubio no contestó. Se limitó a redirigir la mirada a la vieja y desmantelada cabaña, la que alguna vez fue su hogar y libre espectadora de su niñez y adolescencia. Quería rehusarse a todo lo que le planteaban. Sabía que no había sido buena idea venir a verle, porque sabía que era como interactuar con la sordera. Te cansarías de no lograr resultados. Pero quería intentar una última vez, quería regalarle un último capricho a su corazón, que tanto anhelaba un cambio.
—Voy a quedarme un rato más. Puedes ir con las chicas.
—Hermano, no sé si sea buena idea…
—Que te vayas. Ellas también nos necesitan. No podemos perdernos, ¿recuerdas?
Butch lucía frustrado. No sabía qué decir ni qué hacer en situaciones cómo éstas y era mentira que no sufría con tanto caos a su alrededor. Él no era un tipo que se rindiese y mucho menos alguien que se cansara, pero sabía cuándo no existía solución y también sabía que en esta circunstancia, tampoco lo había.
—Vale. Pero te esperamos. Bubbles te debe estar esperando para que le ayudes a cocinar o alguna mierda de esas de los preparativos. — Dio una leve sonrisa y despidió a su hermano con un ligero asentimiento. Entonces volvió a encontrarse solo en medio del bosque, en medio de la tierra deshecha y a punto de secarse, en medio de la soledad y el viento que acechaba por un último aliento de esperanza. En medio de la realidad de la locura.
Caminó hacía los tres escalones de la entrada y se detuvo. Miró las columnas devastadas y agujeradas. Observó los insectos que devoraban la madera y que en cualquier momento tumbarían la estructura. Cuando vio la puerta sin cerrojo y entreabierta dudó; no sabía en qué condiciones podría encontrarlo, si desnudo atado a la pared, de cabeza y desnutrido, calvo y sin aliento. No sabía qué esperarse, pero el dejarle morir no podía ser una opción como los demás planteaban.
Entonces entró.
Así es como quiero gastar mi vida.
¿Dónde encontrar un lienzo mejor? ¿Dónde puedo encontrar un mejor descanso si no es con ella? Cuando en su acurruco me adormece y con sus caricias me despierta. En éste escenario donde no hay una luz que brille más que ella y no hay sonido que más ensordezca que el de su voz.
Donde no hay mejor cobija que el de su cuerpo, mejor almohada que sus pechos, mejor flor que sus cabellos, mejor alimento que el de sus labios.
No hay sitio donde más quisiera estar que junto a ella. No se puede estar mejor. ¿Y quién lo diría? Hace tanto que no podía ni acercármele porque le repelía a su aroma. Porque su voz que ahora tanto me domina antes me espantaba y molestaba. ¿Quién diría que de su ingenio me enamoraría y que siempre de ellos querría?
Así es como quiero gastarme la vida, entre sus palabras y dichos. Hirientes, gratificantes, sinceros, desgarradores.
Cuando me evita más deseo le tengo, cuándo me busca más fervoroso me siento. Y devoción podría rendirle si fuera posible, porque es todo lo que merece. Es todo lo que tengo, no puedo darle otra cosa que no sea todo lo que poseo. Por eso gastarme la vida en ella puede que sea la mejor dedicación que tenga.
Dedicarme a ti. No hay cosa que más quiera. Con tal de que sigas cantando para mí, con tal de que sigas existiendo para mí.
Así es como definitivamente, quiero gastarme la vida.
La tarde se terminaba y mientras la luna se levantaba en el cielo, más oscuro se tornaba. Y la única lámpara que alumbraba la morada ya estaba a punto de caerse del techo. Tomó su celular del bolsillo trasero de su pantalón y encendió la linterna, percatándose de que todo estaba en su sitio. Como si nadie viviese allí, como si su hermano viviera con ellos en el apartamento y no como si hubiese decidido a perderse en esa cabaña vieja a punto de derrumbarse. Fácilmente podías pensar que te encontrabas solo, si no te dedicabas lentamente a detallarlo. Pero él bien sabía que Brick se encontraría en algún lado, hasta debajo de la cama si era posible. Ya todo se lo esperaba.
— ¿…Hermano? ¿Dónde estás?... ¿Brick?
El sonido de la palanca del yesquero le hizo percatarse de su presencia. La diminuta llama que el poco de gas encendía apareció ante sus ojos. Brick estaba sentado sobre el suelo detrás del gran mueble que en todo el medio de la habitación se posicionaba. Lo hacía una y otra vez. Encendía y pagaba. Encendía y apagaba. El objeto de concentración de su roja mirada era la pequeña llama azul. Boomer suspiró y se acercó a él posicionándose en cuclillas.
—Hermano. Sé que me estás oyendo.
Encender y apagar. Encender y apagar.
—Cómo te has dejado perder, tío. De pana.
Encender y apagar.
—Ella no está aquí. Se ha ido. No está en este mundo. Tú sí.
Encender y apagar. Encender y apagar.
—Ya pasaron semanas. No has comido nada de lo que te he traído, Este lugar apesta a mierda. Tú apestas a mierda. Eres el puto líder de los Rowdyruff Boys, ¿Qué coño te pasa, de verdad? ¡Te ves inútil! ¡Eres deprimente, jefe!
Encender y apagar.
— ¿Quieres dejar esa mierda? — Tomó entre sus manos el pequeño objeto y lo lanzó al otro extremo de la habitación. — Maldita sea. Quiero que me escuches. Sé que puedes oírme. Lo que no sé es si tu cabeza digiere mis malditas palabras.
Brick recostó la espalda en la superficie del antiguo mueble, ahora dirigiendo su mirada al techo demacrado, con goteras y agujeros.
—Este no eres tú, hermano. De verdad. Los demás se han rendido contigo. Hasta Bubbles se ha rendido contigo. La persona con más esperanza en todo el cosmos se ha rendido contigo, tío, eres un monstruo. Nos estás devastando a todos. A todo tu equipo.
La mirada de Brick ahora se dirigía a la pared lateral.
—Sé que ha sido muy difícil para ti, jefe. Pero lo está siendo para todos. Si vinieras conmigo podría ser todo diferente, podríamos ayudarnos entre todos. No sería lo último que vieran de nosotros. Estoy jodidamente claro de que tú eres más fuerte que esta idiotez.
Brick le dirigió la mirada a su hermano y éste sintió como una punzada en su pecho le traspasaba. Desde hace semanas que Brick no le miraba directamente y lo sintió como una flecha. Se tensó y palideció; pero pensó que estaba dando resultados. Que en algún lado de su inconsciente seguía manteniendo algo de cordura con lo que poder estar atento a lo que le decía.
—Tienes que dejar esto y venir conmigo.
—No iré a ningún otro lado.
Boomer sintió como se le bajaba la tensión. Primeras palabras que Brick daba desde hace tanto que hasta había olvidado cómo sonaba su voz, que ahora, áspera, ronca y honda le desgarraba en mil pedazos.
—Entiendo que no quieras, pero tío, esto no es sano. Tú debes… — Un rayo rojo desprendido de las manos de Brick por poco traspasa el cuerpo del rubio, habiendo causado un agujero completo a la pared de madera que de por sí ya quebrantada estaba. Algunos escombros cayeron del techo y el humo se hizo presente por el fuego del disparo.
Boomer habiendo saltado hacía un extremo del cuarto y habiéndose cubierto con un escudo de protección le miró sorprendido y extrañado. Casi molesto.
—¡Sabía que habías perdido la cabeza, pero qué coño te ha pasado! ¡Solo quiero ayduarte! ¡Eres mi hermano, joder!
—Intenta otra cosa y la próxima vez no fallaré a propósito.
—Pero… Brick, yo…
—Que te largues.
Boomer no sabía qué decir. Quería molerlo a golpes. Hasta que entendiera que era una puta locura lo que hacía, lo que estaba diciendo, lo que estaba haciendo con su miserable vida. Pero Brick nunca había jugado con ellos; cuerdo o no, Brick podía renunciar a todo cuando una decisión estaba hecha. Y habiendo perdido la cordura, parecía estar dispuesto a perderlos a ellos, incluso a sí mismo a cambio de mantenerse en ésta estupidez que solo terminaría de consumirlo.
—Al diablo. Si quieres joderte, pues eres libre de hacerlo. — Como respuesta Brick se cruzó de brazos y descansó la nuca sobre el borde del mueble; cerrando los ojos.
Boomer se levantó, luchando contra sus fuerzas para no temblar. No estaba más en presencia de Brick, estaba en presencia de un lunático, de otra persona completamente diferente. Estaba encabronado, pero estaba más que todo triste hasta el último pelo. Se dio la vuelta y salió por el agujero que Brick había hecho, esperando que cualquier animal entrara y terminara de devorarlo. Porque ya Blossom se había llevado todo de él.
— ¡Boomer! ¡Llegaste!
Bubbles se le acercaba con guantes en las manos pero ya vestida de gala, un poco despelucada probablemente por estar terminando todo apresurada. Se sintió un poco mal al verla ir tan de prisa.
—Sí, siento haberme tardado de más, ya debes estar por terminar, ¿O necesitas algo más? — Ella lo miró y de inmediato le notó diferente, habiéndose imaginado hacia dónde había ido; le regaló una sonrisa, intentando animarle. Se quitó los guantes y se sacudió las manos, tomándole de la mano.
—No te preocupes. Butter está poniendo la mesa, si quieres vas y le ayudas. Después me cuentas, ¿Sí? — Él le devolvió la sonrisa y acarició sus dedos. De repente, la tensión se alejaba de su cuerpo y se sentía más liviano, como una pluma que se desliza. Bubbles era su descanso.
—Vale. No enloquezcas ahí dentro. — Ella se rió y dio un salto devolviéndose a la cocina.
Se encaminó hacia el comedor donde Buttercup se reía de las burlas de su hermano pelinegro, mientras éste, sentado sobre el mesón lateral; le pasaba los platos y ella iba colocándolos en el sitio de cada uno. Al darse cuenta de su presencia, Butch le miró cálidamente, esperándose un resultado terrible de lo que sea que Boomer haya hecho en ese lugar. Por otro lado, Buttercup le saludó.
— ¿Qué tal, idiota? — De momento, se sintió más tranquilo.
—Todo bien, Butters. ¿Necesitas algo de ayuda?
—Pues claro, éste de aquí solo sirve para sentarse y hacer nada.
— ¡Hey! Tremendo trabajo me pusiste al tener que sacar cada plato de esta despensa llena de polvo. Que tienen como 10 años que no se abría.
—Bubbles quería que esta Navidad fuera diferente y se le ocurrió sacarla, culpa mía no es. Así que… ¡Boomer! Sí. Puedes traer los vasos y los cubiertos, Bubbles los debe tener con ella que quería decorarlos.
—Está bien. Voy y vengo.
— ¡Tárdate, hermanito! — Rodó los ojos al darse la vuelta y escuchar como su hermano intentaba darle un beso a la pelinegra.
—Quítate de encima, perdedor, ¡Estás cubierto de polvo, joder!
Después de un rato; el profesor unido a los cuatro en la mesa; ya a punto de iniciar la cena navideña, con estómagos suplicando por ser alimentados, se sentían con menos tensión de la que en las últimas semanas habían experimentado. Dos asientos preparados con sus platos y cubiertos resaltaban las ausencias amargas, pero Bubbles había insistido en que se merecían un puesto.
—Antes que todo, quiero agradecerles por haber ayudado a que todo saliera tan bonito. Ha sido muy difícil para nosotros, pero al menos podemos celebrar la Navidad como se debe, a pesar de todo. — Nadie decía nada. Todos se limitaban a escuchar las palabras de la rubia, la única que al parecer podía hablar respecto a lo que actualmente vivían, además del profesor en ocasiones. — Gracias a los chicos por cuidar tanto de nosotras. Aunque a Butters no le agrade tanto la idea, siempre va bien saber que eres cuidado por alguien. Sé que… bueno, que ahora a ustedes les toca sufrir lo que el profesor, Butters y yo sufrimos hace semanas. No es algo que se supere pronto… pero podemos cuidarnos entre nosotros como hemos estado haciendo, para que ya no haya más puestos vacíos. De verdad estoy feliz de estar aquí con ustedes. No imagino otra manera de gastarme la vida con otras personas que con ustedes.
—Estoy de acuerdo contigo, jefita. — Exclamó el pelinegro. Ante esto ella sonrió.
—Igual yo, Bubbles. Gracias por tus palabras. — Intervino el profesor.
—Así es. ¿Y si de regalo de Navidad comenzamos a comer? — Dijo Buttercup con cubiertos en mano. Los demás esbozaron una sonrisa. Era bueno saber que algunos no perdían el sentido del humor entre el caos.
—Vale, ¡Buen provecho a todos!
— ¡Finalmente!
— ¡A que te gano, lenta!
—Ay, nso jsdas en nafidad, fasfidioso.
Por fin podía sentirse en paz. En la tranquilidad de su habitación, en compañía de la única persona que anhelaba. En la oscuridad de la noche, era cuando más clara la podía ver. Entre la soledad y el silencio era cuando más acompañado y aturdido de su presencia se sentía. Su canto le tranquilizaba, y el viento que movía su pelirrojo cabello le hipnotizaba.
Sintió su mano entrelazarse con sus dedos y apretó fuerte su mano. No queriendo que se fuera nunca. Queriendo quedarse así hasta el último suspiro que pudiese dar en toda su vida. Que no tendría ningún sentido si no pudiese vivirla junto a ella.
La atrajo hacía sí y la rodeó con sus brazos. Acarició su cabello, largo, dócil, liso, cómo a él le gustaba. Sintió su palpitar y su respiración en su cuello, lo que en este momento era lo único que necesitaba.
No existiría persona que lo sacase de aquí. Porque no había otra persona con la que quisiera estar que no fuera Blossom Utonium. Los demás, simplemente no entendían. Y tampoco le importaba hacerles entender.
Así es como él quería perder su vida. En ella. Con ella. Para ella. No tenía problema en absoluto, ni aunque le consumiera sus últimas fuerzas. Mientras se consumiera en ella, no habría vida que quisiera vivir.
Sabía que no habría otro momento. Esto era decisivo. Podían seguir viniendo como lo estaban haciendo y lo tenían exhausto. Estaban perdiendo el tiempo. Y él también. Solo habría un lugar donde más nadie jodiera y se entrometiera. Todo por ella. Por pasarse la eternidad escuchando su cantar, por perderse a sí mismo para encontrarla solo a ella.
La tomó fuerte entre sus brazos y dándole un suave beso en sus labios; utilizó el mismo ataque que había utilizado en su hermano hace unas horas para derrumbar lo que quedaba del techo, destruyendo toda la estructura. Un fuerte estrépito se escuchó por toda la redonda, los árboles se movieron y los animales alrededor huyeron.
Como una sirena que hechiza a un marinero. Como pecador que no se arrepiente. Como el fantasma del vivo.
Así es entonces como yo me he perdido.
Porque no hay mejor regalo que tus queridos.
FINALLY.
¿Hola? Jajaja. Tenía años que no me pasaba por aquí. Pero Fanfiction es imposible sacarlo de mi corazón, así como las personas que uno conoce por aquí. Es lo primero que escribo desde hace demasiado tiempo, habiendo intentado por tanto tiempo que saliera algo y no había nada que me gustara. Pero una personita bonita (que sabrá quién es a lo que lea esto) me aconsejó empezar de ésta manera y me incentivó muchísimo. ¡Gracias a esa personita! FF no se cansa de regalarme personas bonitas. De verdad.
Y bueeeeeno. También es gracioso que este fanfic sea para, (copiándome de uno de ustedes); chan chan chan… Lady! O Mortem. Como ahora le dicen. Pero no que no, que ella es Lady. ¡Feliz Navidad Lady! La verdad es que ni yo sé cómo sentirme con esto. No estudio letras ni poseo muchos conocimientos de escritura y redacción como tú o muchos de ustedes. Cuando escribía por aquí quería dedicarme a esto y terminé estudiando otra cosa muy diferente, pero que sigue manteniendo vivo mi espíritu medio artístico. Jajaja, entonces el ambiente de este fanfic lo quise hacer un poco oscuro y un poco alegre. Escuché dos canciones que anexo mientras escribía para el que quiera ambientarse. Mientras narraba al loquito de Brick escuchaba el cover Acapella del intro de GOT de Annapantsu en Youtube. Y mientras narraba los momentos familiares de los chicos escuchaba La Lotería de Lasso. No combina nada, ya lo sé. Pero buenos, dos personas muy diferentes ya se habían unido para hacer un fanfic, ¿no? Cof cof.
¡Te quiero mucho Lady, espero que te haya gustado! Ojalá me anime más a participar en este tipo de cosas. Todos uds son tan bonitos que muero.
¡Feliz navidad a todos los que de casualidad de pasen por aquí! No se dejen enloquecer como Brick por las ausencias que el Covid, la muerte o las circunstancias nos dejen. Sean como Bubbles, que sabe realmente lo que si vale la pena. ¡Saludos a todos!
AMDG.
