Mágica Decoración…

Capítulo 2: Amargos Recuerdos

Era casi media noche y Albert estaba parado frente a los ventanales de su oficina, que le daban una excelente vista de la ciudad, sobre todo de la concurrida avenida, lo cual era bastante usual, sobre todo acercándose las fiestas de fin de año, sin embargo, su corazón se estrujaba de cierta manera al recordar su mala suerte, sobre todo en esas fechas, sobre todo hace seis años cuando por fin había pensado que su mala suerte había acabado.


FLASH BACK

Un caballero bien parecido había salido de la más costosa joyería de Chicago, pues había ido a recoger el anillo que le había comprado meses antes a su novia, pues pensaba pedirle matrimonio esa misma noche, todo estaba planeado, incluso había decidido hacerlo públicamente mientras develaba la ampliación de su supermercado que era dedicada a sus padres.

Todo era perfecto, había un banquete, el champagne enfriando, George había conseguido hermosos claveles para regalarle, todo estaba preparado incluso su familia llegaría desde todas partes del mundo para la inauguración y por supuesto para felicitarle, su sobrino consentido, hijo de su fallecida hermana estaba coordinando todo para que el evento de inauguración saliera perfecto.

Albert había tomado su celular para llamarle a su novia pues pasaría por ella en un rato, pero decidió darle una sorpresa, pues George se haría cargo de todo en lo que el llegaba, así que se fue hacia el departamento de su novia, por fin creía que su felicidad iba a completarse cuando Eliza fuera su esposa. Al llegar bajó de su auto y caminó hasta la puerta, sacó la llave bajo el tapete y abrió la puerta con cuidado pues quería darle una sorpresa a su novia, escondió los claveles detrás de su espalda mientras entraba.

Al entrar escuchó unos ruidos bastante extraños, eran respiraciones aceleradas, mientras un jarrón se quebraba en la habitación del departamento, y se escuchaban risas traviesas, Albert poco a poco se acercó y entre más se acercaba, más pedía que no fuera lo que estaba pensando, sin embargo, al estar en la puerta de la habitación se encontró con su novia sentada en su escritorio de trabajo desabrochando el cincho de su acompañante y a su sobrino consentido sosteniéndola de la cintura mientras le besaba el cuello, así que sin esperarlo tocó la puerta para que lo notaran.

Ambos apenados voltearon a verlo y de inmediato ese rostro sonriente pasó a ser uno totalmente desencajado, pues jamás se imaginaron que Albert llegaría a ese lugar precisamente y mucho menos a esa hora.

William-dijo Eliza acomodándose el vestido

Tío-dijo Anthony soltando a Eliza

Veo… que no asistirán a la inauguración… espero disfruten su estancia aquí-dijo Albert soltando los claveles en la puerta y retirándose del lugar con el corazón destrozado

Ve…-dijo Anthony

William escuchame-dijo Eliza

No te preocupes Eliza-dijo Albert

Escuchame William, óyeme por favor yo puedo explicarte-dijo Eliza

No es necesario-dijo Albert perdiendo la paciencia llegando a la puerta

William por favor mi amor, te amo-dijo Eliza llorando

Me amas? Ya veo… se nota tu amor por mi… ahora me diras que confundiste a mi sobrino conmigo? Acaso fue eso-dijo Albert

Amor perdoname por favor-dijo Eliza

Amor? Amor? Tu y yo hemos terminado, ya veo porque estabas conmigo… como yo era el tío rico por eso, como yo era el del dinero estabas conmigo, escuche todo lo que decías cuando… se besaban-dijo Albert

El… el se acerca a mí, tu ni siquiera me tocas-dijo Eliza haciéndose la digna

Porque te respeto, porque pensé que tu eras una mujer frágil, a la que no se le puede faltar el respeto de tal manera, porque quería que si tu y yo estábamos juntos sería hasta llegar al altar no en un arranque de deseo, quería que fuera especial-dijo Albert

William por favor puedo explicarlo-dijo Eliza

No Eliza suéltame quieres…-dijo Albert sacando una pequeña caja de terciopelo negro de la bolsa interna de su saco- esto acabó aquí…-dijo colocándola en una mesa cercana- espero que seas muy feliz Eliza-dijo saliendo del lugar de forma seria aunque por dentro se estuviera muriendo con el corazón destrozado

Amor!-dijo Eliza mientras lloraba pues no pensaba jamás que Albert fuese a pedirle matrimonio ese mismo día

Que te dijo…-dijo Anthony

Se fue…-dijo Eliza

Que es esto-dijo Anthony abriendo la caja encontrando un hermoso anillo de plata con un diamante incrustado en el centro- no puede ser… te iba…-dijo Anthony

No lo sabía… -dijo Eliza

Le rompí el corazón a mi tío, de seguro el jamás me perdonará esto-dijo Anthony- debo ir a Andley Company, arréglate no te preocupes voy a arreglar esto-dijo Anthony

Pero Anthony…-dijo Eliza

No te preocupes, yo… te amo, pero es mi tío y no puedo hacerle esto-dijo Anthony- además ninguno de los dos somos libres-dijo Anthony

Albert salió del edificio con una considerable calma, manejó hasta el banco mientras algunas lágrimas de coraje salían de sus hermosos ojos azul cielo no podía creer como había sido tan ciego y no darse cuenta de todas las señales, las veces que Anthony y ella habían llegado juntos, cuando se desaparecían de las reuniones familiares, cuando ella no podía salir con él, ni podía recibirlo porque estaba con sus amigos por la noche, era todo mentira.

William que bueno que llegaste-dijo George

Will y Eliza?-dijo Elroy

Cancelen todo por favor-dijo Albert

Pero… esta todo listo ya solo falta-dijo Elroy mientras el azote de la puerta se oía y Albert se encerraba en su oficina.

William abre que pasó? -dijo George

Hijo… Will abre, que tienes-dijo Elroy- de seguro puedo ayudarte

Albert comenzó a llorar en ese momento, sin que nadie pudiera verlo, se abrazaba a si mismo ansiando un abrazo de sus padres, a pesar de haberlos perdido muy pronto los extrañaba y sobre todo en ese momento, pues a sus veinticuatro años aun sentía esa necesidad de tener a sus padres para apoyarlo, para luego estallar en rabia pues no podía creer que su novia y su sobrino se confabularan para traicionarlo.

Había pasado al menos dos días en su oficina encerrado sin ver a nadie, sobreviviendo solamente con una botella de Whiskey, al segundo día muy entrada la noche no tenía idea de a donde ir realmente porque sabía que todos le preguntarían que había pasado y le abrumarían, necesitaba estar solo pero también darse una ducha y dormir un poco, así que decidió ir al lugar que había comprado hacía algunos años pues le recordaba a aquella cabaña en donde sus padres le hubiesen llevado la navidad antes de morir.

Así que sin más se dirigió a aquel lugar que le transmitía calidez, a pesar de ser una propiedad enorme, quería que sus recuerdos le hicieran sentir el calor de hogar que tanto anhelaba. Así que luego de entrar a la propiedad, darse una ducha fría y cambiarse la ropa por prendas que habían sido de su padre, caminó hasta la habitación en donde tenía todos sus recuerdos de niño y algunas fotos de sus padres. Al ver sus miradas cálidas se dio cuenta que no podía seguir sufriendo por alguien que solamente estaba con él por interés, así que decidió no solo vender su departamento y mudarse a la casa, sino que también decidió cerrar su corazón al amor e inconscientemente había guardado un rencor pequeño a las fiestas navideñas pues era una época de mala suerte para él.

FIN DEL FLASH BACK


Albert salió de su oficina y se paseó por todo el lugar, pasó detrás de las enormes mantas que cubrían la ampliación del super mercado que se llevaría a cabo hace seis años, veía el enorme cuadro que había colocado en ese lugar, con el fin de colocar una foto de Eliza y él no podía ser, quizá se había pasado de cursi. En ese momento comenzó a pensar sobre lo bien que se vería el enorme y hermoso pino que había sido plantado en medio del lugar, siendo rodeado por varios restaurantes con vista al mismo, con el fin de que las luces que le adornarían en las fiestas darían una sensación cálida y de esperanza a todo aquel que las viera.

Que estoy pensando, jajajaja de seguro la decoración y este ambiente me han hecho perder la cabeza-dijo Albert – es como si fuera mágica, ya quiero ver quien es la dichosa decoradora-dijo de nuevo hablando solo regresando a su casa pues al siguiente día se suponía llegaría la decoradora.

La mañana siguiente llegó y Albert se despertó bastante temprano, se sentía bastante triste por la noticia que le habían dado anteriormente pues hacía mucho que no veía a su sobrino y a Eliza, y aun no los había perdonado pues se habían ganado su total confianza y no la habían valorado y ahora debía invitarles a la fiesta y para colmo en su casa. Así que sin quedarle otra se vistió bastante casual, un pantalón de mezclilla y un suéter de lana eran su conjunto, luego de desayunar pensó que esperaría demasiado, pero al parecer la chica había llegado pues había tocado la puerta así que fue a abrir él mismo ya que le había dado el día libre a su personal.

Hola, usted debe ser la…-dijo Albert

Albert?-dijo Candy

La chica de los ojos verdes?-dijo Albert

Jajaja porque me dice así…-dijo Albert

Pues… no sé tu nombre-dijo el

Ah… jajaja me llamo Candy-dijo ella

Candy eh… ya veo, con que tu eres la famosa decoradora que tanto alabó George-dijo Albert

Así es… aunque no sabía que el señor George me había alabado tanto-dijo Candy

Pues creelo, dejame decirte que me gustó tu decoración-dijo Albert

Uy… que frio-dijo Candy

Pasa pasa… perdón que tonto-dijo él

No se preocupe-dijo Candy

Porque me tratas de usted?-dijo Albert

Es mi jefe?-dijo Candy

Tratame de tu quieres?-dijo Albert

Está bien… y digame…perdón dime te gusto la decoración de tu oficina?-dijo Candy

Abriste muchas heridas Candy-dijo Albert

Lo siento yo creí que…-dijo ella

No hay problema es broma, la verdad es que no quería que decoraran ese piso, pero la decoración era diferente, muy sobria y elegante, me gustó bastante en realidad-dijo Albert

Eso!-dijo ella

Jajaja estas satisfecha por lo que veo…-dijo Albert

Así es… lo logre… pero porque me llamaron de Andley Company?-dijo Candy

Ah… es que mi tía me llamó ayer… y me dijo que ella no podía celebrar la fiesta de navidad y que la celebraría aquí en mi casa… en realidad no me gusta pero que podemos hacer, le dije que lo haría, pero como vez no he decorado-dijo Albert

Ah… pero eso no es un problema si deseas podemos iniciar ya-dijo Candy

Pero quiero pedir otro favor-dijo Albert- bueno te pagaré claro

A ver…-dijo Candy

Quiero que organices la fiesta, ah y… bueno…-dijo Albert

Quieres que haga actividades familiares-dijo Candy

Exacto…-dijo Albert

Que? Jajajaja era broma-dijo Candy- puedo organizar la fiesta, solo necesito una lista de invitados, Annie y Paty se harán cargo de eso-dijo Candy- pero las actividades familiares… deben ser… familiares no crees? Es decir yo estaría fuera de lugar ahí-dijo Candy

Algo se me ocurrirá por favor!-dijo Albert

Pero...-dijo Candy

Vamos Candy… te pagaré lo juro, además recomendaré tu empresa con otros lugares ¿quieres? -dijo Albert- serán las decoradoras oficiales de Andley Company

Está bien…-dijo Candy

Eso entonces iré a trabajar y…-dijo Albert

Claro que no señor… para hacer actividades y todo eso necesito de su ayuda-dijo Candy

Pero…-dijo Albert

Por favor… además no tengo quien me ayude porque Annie y Paty organizaran la fiesta-dijo Candy

Está bien… supongo-dijo Albert

Vamos con más animo, ayudame a medir y luego iremos a comprar las cosas quieres?-dijo Candy

Candy si me despiden del trabajo será tu culpa-dijo Albert

Pero tu eres el jefe, no creo que haya ningún problema-dijo Candy

Esta bien… vamos a medir entonces-dijo Albert

Continuará…