Hola chicos si se que tarde demasiado pero más vale tarde que nunca.
No soy la mejor escritora ni nada parecido pero me esfuerzo mucho por tratar de compartir mis locas ideas con uds.
Les debo una explicación de porque lo deje en pausa, pase una temporada complicada de salud. Me operaron me deprimí por esto, tuve un trabajo en el cual me despidieron, comencé a vivir con mi novio. Muchas cosas pasaron y cuando quise retomar ya no tenía tiempo o ánimos de escribir.
Me decidí continuar porque todos merecemos hacer eso que nos gusta y esto me agrada bastante.
Espero disfruten el capítulo, les juro que lo revise pero se me puede pasar.
Sin más los dejo que lean
Motivos equivocados
By LaChicaRiddle
Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado con HP pertenecen a J.K. Rowling, a ella le debo una vida llena de magia.
Acotaciones: las cursivas son los pensamientos de los personajes y los -0-0- son las separaciones de las escenas.
Nota:
Capítulo 6
Ella corría, las voces le decían que regresara pero no quería parar. Unos metros más y llegaría al tren, al fin podría ser libre.
Suspiró aliviada al verse llegar al vagón, sin embargo él le impidió abordar. Nuevamente la angustia la invadió, esto no podía ser peor. Había luchado tanto.
Aquel joven sacaba su varita apuntándole para doblegarla y que cumpliera su palabra.
Las lágrimas cubrían su rostro, aquel destino que se impuso era tan injusto. Se arrepentía de haberse dejado llevar.
La luz que salió de la varita le dio en el pecho…
-Hermione, Hermione…- ella se sobresaltó al ser despertada-… ¿estas bien?- lo miró tratando de recomponerse y a su mente vino todo.
-Estoy bien gracias- él le retiró la mano de su hombro al notarla incomoda y se levantó de la cama.
-Te espero abajo- salió dejándola sola
Su mirada estaba enfocada en el techo de la habitación. Aun le parecía increíble todo lo que su vida había cambiado. Decidió arreglarse, no le gustaba hacerlo esperar puesto que lo conocía, él odiaba esperar.
Tomó su bolso y caminó hacia el restaurante del hotel.
-Buenos días…- dijo a la chica de la recepción.
-Señora, buenos días. Su esposo la está esperando, sígame por favor- la llevó a la mesa donde ya la esperaban. –En seguida toman su orden-
-Hermione- le retiró la silla
-Draco-
Ella era Hermione Jane Malfoy, la esposa de Draco.
Flash back
Se encontraba alistándose para su boda, su madre la ayudaba al igual que su inseparable amiga Luna.
Trataba de poner su mejor cara, no quería que notaran su angustia y que lo asociaran a que se estaba arrepintiendo. No soportaría escuchar sus sermones, ya tuvo bastante con el hecho de ser el centro de atención de todo el mundo mágico.
-Hija luces hermosa- le sonrió con ternura
-Concuerdo con usted Jane- la secundó Luna
-Gracias- contestó escuetamente
La puerta se abrió dando pasó a una imponente y elegante Narcisa Malfoy.
-Espero no interrumpir-
-Para nada, adelante- invitaron las otras mujeres
Se aproximó a la que sería la nueva señora Malfoy y le ofreció una pequeña caja.
-Este es el collar que usan todas las novias de la familia, ¿puedo?- la castaña asintió
Se admiró en el espejo, realmente se veía bien. El vestido era espectacular, el peinado y maquillaje resaltaban su belleza natural. La joya en su cuello era asombrosa, plata con un pequeño zafiro en gota, delicado pero impactante.
-Es hora de ocupar nuestros lugares- habló la rubia mayor
Jane Granger abrazó a su hija.
Luna le dio un apretón de manos.
Cuando se quedó sola se miró por última vez…
-Vamos Hermione cambia esa cara…-se dijo esbozando una sonrisa
-0-0-
Draco terminaba de ajustarse el moño.
-Deja en paz eso- le regañó Pansy dándole un manazo- ya esta en su lugar, si no te conociera diría que estas nervioso-
-¡Por supuesto que no!- frunció el ceño
-No tiene nada de malo, digo es tu boda…- la pelinegra sabía que su amigo mentía-… solamente te unirás de por vida a Hermione Granger-
-¡Merlín, Pansy!- se llevó las manos a la cabeza como signo de molestia- ¡Por supuesto que no!- exclamó por segunda vez. Realmente no sabía como se sentía, era una mezcla extraña de frustración, vergüenza y enojo.
-¡Cálmate Draco!, solo bromeaba-
-Pues no digas nada y mejor ve a ver a tu nueva amiga-
-¿Quieres que me asegure de que no se arrepienta?- él no dijo nada – Ok entiendo- la chica conocía lo que pasó la noche anterior entre Granger y Krum, así que salió a cumplir su tarea encomendada.
La puerta se abrió de nuevo a los pocos minutos.
-Pans, ¿pasa algo?-
-Nada cariño- esa no era la pelinegra
-Daphne-dijo el rubio al ubicarla -¿qué quieres?-
-¿qué forma de recibirme es esa cariño?- se acerco rodeándolo seductoramente - Antes no preguntabas, me besabas y me tomabas inmediatamente- pasó sus brazos al rededor de él- "cariño"- besó su mentón
Por un momento Draco se perdió en sus pensamientos. A su mente vino el recuerdo de Hermione besándose con Krum. Podía pagarle con la misma moneda...
Quitó las manos de su cuello -Daphne debes irte-
Ella no daba cabida- ¿me estas rechazando por esa sangre sucia?-
-No la llames así...-la observó fastidiado-... ella será la futura señora Malfoy así que trátala con respeto-
-No puedo creerlo, esta bien me iré pero ya volverás a mi rogándome cuando esa "esposa" tuya no pueda satisfacerte adecuadamente-
Draco azotó la puerta. ¿Qué todo el mundo estaba empeñado en arruinarle el día?. Solo quería que todo terminara rápido.
-0-0-
-Vamos Hermione cambia esa cara…-se dijo esbozando una sonrisa
-Que bueno que te encuentro sonriendo-
La castaña se giró- No podría estar más feliz- expresó sarcásticamente
-Draco y tú son tal para cual, ambos son tercos y orgullosos, así jamás podrán aceptar sus sentimientos por el otro-
-¿De qué estas hablando Pansy?- indagó curiosa
-De lo que sientes por Draco-
-¡Yo no siento nada por él!-
-Por supuesto que si- ella era muy astuta, esperaba que la chica cayera en la trampa -¿a poco no es atractivo?-
-Si- titubeo en contestar, era cierto pero de ahí a sentir algo no
-¿Ves?, sientes algo-
-¡Eso es atracción!- se defendió al ver esa mueca de superioridad en la otra chica se percató del juego. Acababa de admitir que su futuro esposo no le era indiferente puesto que había notado lo guapo que era.
-Solo dale tiempo al tiempo. Si tu pones de tu parte y él de la suya, créeme que de todo esto puede salir algo bueno.-
Hermione analizó las palabras de su amiga, tenía razón. Cómo podías dar algo por perdido cuando aun no comenzaba. Estaba decidida a darle una oportunidad, total no podía perder nada.
-0-0-
-Hermione- habló su esposo, el mesero esperaba para tomar su orden
-Si lo siento…- pidió su habitual desayuno en esos últimos días.
Cuando quedaron solos…
-¿Te encuentras bien?- la observó preocupado
-Si…- se contuvo pero la mirada de él la hizo continuar-… solo me quedé pensando en todo lo que ha pasado-
-Hermione…- en esos pocos días se habían podido conocer un poco más. Su trato era cordial. Aun no podían catalogarse como esposos pero iban por el buen camino, ambos estaban poniendo de su parte para hacerlo más fácil. -…debes relajarte, este viaje es para alejarnos de toda atención mediática-
-Lo se, es solo que es inevitable en algunos momentos no pensar en ello-
Los alimentos llegaron junto con el profeta.
El rubio se dispuso a leerlo mientras tomaba su café. Se topó con una foto de ellos. El artículo especulaba de donde podrían estar disfrutando de su luna de miel. Nadie lo sabía, ni sus amigos y familiares. Siguió ojeándolo.
-¿Hay algo importante?- cuestionó ella mordiendo sus tostadas
-Lo mismo de siempre, hojas enteras de elogios hacia San Potter…-
-Draco…-
Aún recordaba las palabras que le dedico el salvador del mundo mágico en su boda…
Todo paso tan rápido la ceremonia. La gente observando, cuchicheando, juzgando, pocos eran los que mostraban aprecio.
La castaña camino del brazo de su padre. Al final la esperaba el hombre con el cual compartiría su vida.
Suspiró y recompuso una sonrisa.
Draco la admiró. Se veía hermosa, siempre lo había sido. De todas las decisiones que alguna vez tomó esta le parecía la mejor.
El ministro comenzó a hablar— Magos, brujas y demás presentes. Hoy estamos reunidos para ser testigos de la unión entre la señorita Hermione Jane Granger y el señor Draco Lucius Malfoy...— el discurso siguió y siguió.
Existían miradas furtivas entre los casi esposos. Aún no podían creer lo que estaban haciendo.
-acepto- dijeron ambos colocándose sus anillos y sellándolo con un pequeño beso en los labios
Fueron cegados momentáneamente por los flashes.
-¡Con ustedes los nuevos señores Malfoy!- varios aplausos acompañaron las palabras del ministro
Estaba hecho, ahora era Hermione Jane Malfoy esposa de Draco.
Sus amigos y familiares se acercaron a felicitarlos. Los primeros fueron Harry y Pansy.
-Hermione sabes que haría cualquier cosa para verte feliz-
-Lo se Harry, gracias- lo abrazó fuertemente
-No importa la hora, el momento yo estaré para ti. Con gusto golpearé a Malfoy si lo requieres- la estrujó aún más.
La pelinegra observaba como su amigo no quitaba la vista de ese par.
-¿Por qué la abraza tanto?-
-No lo se Draco, tal vez porque así son los Gryffindor- acotó Nott que llegaba con Blaise
-¿Quieres que nos abracemos también?- bromeo el moreno
Él no lo soportó más, se alejó de sus amigos…
-Potter es suficiente- alegó molesto, tomó de la mano a la chica y trató de alejarla pero el elegido se lo impidió.
-Hermione merece lo mejor y tú no estas nada cerca de serlo. Cuida de ella, no me importa ir a Azkaban- expresó desafiante
La nueva señora Malfoy se alejó con su esposo. Podía ver la furia en los ojos de él. Estaba en lo cierto, enojado se quedaba corto con lo que sentía. ¿Qué se creía Potter para decirle que él no era lo mejor para Hermione?
Estúpido Potter. Si antes no lo soportaba ahora menos. Escuchar hablar a Granger del cara rajada como el mejor hombre del mundo era fastidioso, ahora más escuchar también a Pansy. No se que tanto le ven.
Lo detesto tanto.
—Sabes que no me disculpare por llamarlo así—
—Lo se, no perdía nada con intentarlo—
Terminaron de desayunar en total silencio. Les quedaba un día entero lleno de visitas a los museos y tal vez una cena magnífica.
—Draco, debes tranquilizarte—
—¿Cómo me pides eso?...—caminaba de un lado a otro furioso— ¡No ves que ese cara rajada acaba de insultarme!—
La señora Malfoy desde el principio se había percatado de todo, al ver a su hijo tan exaltado fue en auxilio para que la fiesta no se convirtiera en un espectáculo.
—Hijos— los recién esposos atendieron— deben iniciar con el baile—
Lo que menos quería el rubio era bailar, golpear al puro estilo muggle a Potter, eso era lo que deseaba.
Ambos fueron empujados hasta el centro de la pista. Por unos segundos quedaron petrificados, él tomó la iniciativa acercándola a su cuerpo. La música sonó y ellos se deslizaron al compás de ésta.
No era la primera vez que bailaban, pero si la primera vez que lo hacían como esposos. Sus mentes se llenaron de dudas, la fiesta avanzaba y sin duda el momento de irse juntos de viaje se aproximaba.
Hermione estaba nerviosa, ¿Le pediría dormir con él?, ¿A dónde irían de viaje?
Draco ansioso no dejaba de darle vueltas a como relacionarse de ahora en adelante con su esposa.
-0-0-
Llegaron agotados a su habitación. Hermione estaba más que encantada con el día, había estado lleno de pinturas y datos interesantes, se sentía satisfecha. Draco solo la miraba sonreír como una niña pequeña que acaba de ir a una juguetería, no le gustaba admitir que le encantaba verla así, como si él la hiciera feliz y eso le agradaba.
Ella como cada noche se dirigió a cambiarse, estaba agotada. Él siempre la sorprendía con una nueva aventura. Le empezaba a gustar demasiado la atención que el rubio le ponía, como si quisiera hacerla feliz.
—Gracias por este día— exclamó besando la mejilla de Draco, quien se quedó sin habla por el gesto, mientras continuaba su camino al baño.
El rubio después de esa pequeña parálisis se dispuso a ir a la cocina por un poco de aire. Ese era el beso mas sincero que había tenido por parte de Hermione.
Mientras que en el baño la castaña se reprendía por aquel arrebato.
Ninguno de los dos pudo dormir propiamente, sus pensamientos divagaban.
Hermione desde la habitación se planteaba el como iba a ser una vez que esa burbuja de luna de miel se reventara y los hiciera llegar al Londres mágico.
Draco como el buen caballero que era dormía en la pequeña sala, desde el día en que llegaron, daba vueltas sin poder encontrar la mejor posición para dormir.
La fiesta continuaba y ellos debían partir a su destino.
La castaña estaba nerviosa cuando la señora Malfoy le indicó que ya era hora.
Él flamante esposo la condujo para despedirse de sus amigos y familiares.
En primer lugar fueron con los Granger.
Ella abrazó fuertemente a sus padres, quienes le dieron un beso.
—Draco, cuídala. Traten de ser felices— se dirigió Jane a los chicos.
—Mamá no te preocupes, estaremos bien—
Su padre no dijo nada, le dio un fuerte apretón de manos al rubio.
Los miró por última vez antes de ir con los Malfoy.
Al igual que Jane, Narcisa los abrazó. Lucius no expresó nada, solo les dio un traslador que era un reloj de bolsillo.
Se despidieron de cada uno de sus amigos.
Una vez solos en el salón de la mansión, ella dejó caer unas lágrimas. Tenía miedo.
—No llores— él la limpió con su pañuelo — no soy tan malo, lo prometo. Todo va a estar bien.— Hermione lo miró fijamente y esbozó una tímida sonrisa.
—Gracias—
El traslador comenzó a sonar.
Pronto ya estaban en un hermoso pen house.
Ambos inspeccionaron el lugar sorprendidos por la vista desde la ventana. Estaban en Italia.
—Es muy bonito—
—Que bueno que te gustó—
—Draco, Solo hay una habitación— expresó alarmada.
—Se supone que…— el captó el temor de la chica al verla pálida. Se acercó. Hermione retrocedió. —Oye, no te voy a obligar a nada que tu no quieras…— ella se relajó—… aunque te entiendo, ¿quien pensaría lo contrario de mi?—
—Draco…— lo notó afectado
—La habitación es tuya, que pases buena noche— dijo dirigiéndose a la sala.
Se sentía tonta por haber pensado que él la tomaría a la fuerza. El rubio podía ser testarudo, arrogante pero ante todo era un caballero y se lo había demostrado. Lo hirió por pensar lo contrario.
A la mañana siguiente ella pidió un desayuno espectacular para tratar de hacer las pases.
El chico se despertó con todo el ajetreo. Y se dirijo a investigar que era lo que pasaba. Se encontró con un banquete dispuesto en el comedor.
—Draco que bueno que despiertas— habló sonriente
El extrañado por tal atención solo gruñó.
—Ven, toma asiento. — le señalo la silla junto a ella. El acató la indicación. — Como no se cual es tu favorito, pedí un poco de todo. Vamos…—
—¿A que debemos todo esto—
—Es una forma de decir lo siento…— estaba extrañado — ayer…— no la dejó continuar
—No hay nada que disculpar. Vamos a desayunar porque te tengo una sorpresa—
—¿De que se trata?—
—No te diré nada— sonrió
A partir de ese día, ellos trataron de ser mas cordiales. Conocerse un poco más. No dejarse llevar por el pasado y los juicios.
—o—o
Para su último día en Italia Draco le tenía boletos para una famosa exposición en el museo Uffizi.
Iba a ser un gran evento, cuadros de la colección privada de un gran magnate serían mostrados en público. Todo un acontecimiento y ella no tenía la más remota idea.
El rubio se había excusado diciendo que debía salir un momento al terminar el desayuno. Hermione se extraño pero regresó a su habitación, tal vez una llamada a Luna o a sus padres estaría bien.
Luna le comento que Theo y ella estaban teniendo problemas. Él quería una relación formal y ella no estaba segura de ese paso. La castaña estaba preocupada por su amiga y le prometió salir con ella una vez que llegara.
Sus padres le preguntaron como era el lugar en el que estaba y si Draco la estaba tratando bien. Ella les contó emocionada todo lo que había conocido gracias al chico, cada museo, jardín, edificio. Hizo énfasis que él era todo un caballero.
Una vez que colgó con sus padres, miró la hora ya era tarde y aun no sabía nada de su esposo. Empezaba a preocuparse.
La puerta se abrió dejando ver a un empapado Draco sosteniendo bajo su saco una caja.
—Pero mira como vienes— lo reprendió acercándose a ayudarlo. Le quitó el saco. Convocó una toalla y comenzó a secar su cara y cabello.
—Hermione, estoy bien. Solo es un poco de lluvia—
—estas completamente mojado—
—Se arregla fácilmente— sacó su varita y al instante estaba seco.
—A veces olvidó que podemos usar magia—
El hizo lo mismo con la caja que había estado resguardando. Y se la ofreció a ella.
Ante la curiosidad Hermione la destapó y un hermoso vestido color vino estaba frente a ella.
—Espero sea de tu agrado—
— Es espectacular—
Sacó de su ropa unos boletos y se los tendió. — Hoy tenemos un evento muy importante—
La castaña examinó los boletos — ¡No puede ser posible! ¿Por qué no me dijiste antes?— exclamó contenta.
Él alzó los hombros restándole importancia.
—Es a las ocho, así que debemos darnos prisa—
Un auto pasó por ellos para conducirlos al evento. Draco portaba un esmoquin negro y Hermione el hermoso vestido que su esposo le regaló. Su peinado recogido y un discreto maquillaje.
La castaña estaba más que extasiada con lo que veía. Todo era magnífico. Cada pintura, decoración. Las personas presentes estaban con sus mejores galas. Meseros repartían champagne. Un hermoso cuarteto de cuerdas amenizaba el lugar.
—Voy por algo de beber— se alejó el rubio
Hermione examinaba con detenimiento una pintura. Justo en ese instante no lograba recordar el nombre del autor.
—Es de Caravaggio—
— Esta completamente en lo cierto— le confirmaron
Volteó a ver quien estaba a su lado, era un hombre joven castaño y con llamativos ojos verdes.
— Veo que le atraen mucho las obras expuestas—
— Si— dijo escuetamente
— Pero que mal educado, soy Piettro— le tendió la mano y ella la aceptó
— Hermione—
— Un placer—
Draco se percató que su chica estaba hablando animadamente con un hombre. Eso no le agradó para nada y apresuró su paso con sus copas en mano.
—Hermione cariño— la llamó — siento la demora— le dio su trago y posó su mano en su cintura.
El otro sujeto estaba contrariado.
—Gracias, señor Piettro le presento a mi esposo Draco Malfoy—
—un gusto— se enfocó nuevamente en la castaña ignorando al recién llegado — como te decía Hermione, la pintura fue hecha en el barroco…—
Ella notó la incomodidad de su marido. No distinguía si era molestia por ser ignorando o celos. Sería muy atrevido pensar en esa última opción. Si se llevaban mejor pero eso no era posible, celos románticos. Su vena Slytherin la hizo actuar buscando respuesta a esa pregunta.
—Vaya señor Piettro es usted todo un experto en la materia—
—Me halaga, soy un insignificante maestro de arte. Que le puedo decir— ambos rieron ante el pequeño chiste.
El rubio no entendía que era tan gracioso, solo quería que ese tipo dejara de mirar a Hermione. No lo soportaba cerca de ella pavoneándose. Es más no quería que nadie de ese lugar la observara, ya se había percatado de alguna que otra mirada hacia ella. Si estaba furioso.
—Señor Piettro, agradezco toda la información que dio a mi esposa pero debemos excusarnos. Aún nos queda mucho que recorrer—
La llevó fuera de ahí no dando oportunidad de que ninguno de los otros dos dijera algo más.
Una vez lejos de ahí…
—Draco eso fue muy grosero—
—Lamentó haber roto tu agradable charla con ese sujeto— dijo molesto
—¿Qué pasa contigo?—
Se aproximó mucho a ella, podía sentir su respiración y el calor de su cuerpo. Hermione estaba embelesada con las facciones de su rostro. Nunca se había detenido en analizar cada detalle. Estaba tan absorta en cada sensación que él despertaba.
Draco sentía esa necesidad de desaparecer esa distancia entre ellos. Se enfocó en la pausada respiración que ambos tenían. Ella humedeció sus labios como si esperara algo más. Él quería probar su boca, experimentarla de verdad.
Estaba a nada de besarla, su pulso de aceleró. Hermione anhelaba el inminente contacto.
Sin embargo fueron interrumpidos por un inoportuno mesero ofreciéndoles mas champagne –¡Oh lo siento!- habló después de ver la mirada de odio que le dieron, optó por retirarse lo más rápido posible.
Después de eso siguieron como si nada hubiera pasado, aunque por dentro eran un manojo de nervios. La noche había llegado a su fin y con eso sus últimos en aquella ciudad. Al día siguiente regresaban a su casa después de un mes fuera y alejados de todo.
Ya en su pen house se sentaron junto a la chimenea.
-¿Estas listo para partir?-
-Realmente no Hermione, me gusta mucho aquí. Vivir lejos de todos-
-¿Podemos venir siempre que queramos?-
-Por supuesto, este será uno de nuestros lugares-
-Draco todo ha sido fantástico, si te soy sincera al principio no sabía que esperar. Pero me he llevado una grata sorpresa- se sentó a su lado
-Eso me alegra mucho- pasó su brazo sobre los hombros de ella atrayéndola hacia él. Ella se acomodó disfrutando el contacto y el momento.
Este viaje fue la oportunidad para acercarse más, tratar de llevarse mejor y acostumbrarse al otro. Pasaron tanto buenos como malos momentos, apenas empezaba toda una historia juntos.
-0-0-0-
A varios Kilómetros de ahí Pansy Parkinson tenía lista la casa que Draco le pidió acondicionar para su esposa. La pelinegra que no conocía del todo los gustos de la nueva señora Malfoy solicitó ayuda a Luna. Todo estaba listo para la llegada de ellos y justo a tiempo.
De la chimenea salieron Draco y Hermione.
-¡Bienvenidos!- gritaron las amigas de la chica, quien estaba muy sorprendida.
-¿Qué es todo esto?-
-Hermione, esta es tu nueva casa. Dispón de ella como te plazca- le dijo Draco – Se que no estas de acuerdo pero… Chester…- llamó haciendo que un pequeño elfo apareciera frente a ellos. -… Antes de que digas cualquier cosa, le pagamos un salario y tiene vacaciones dos veces al año-
-¡Muchísimas gracias!- se lanzó hacia el apresándolo en un gran abrazo
-Si necesitan espacio a solas, nos retiramos- exclamo Pansy divertida
Los aludidos cortaron el contacto un tanto apenados.
-Hermione, te dejo para que te instales. Chester ayuda a la señora en todo lo que te pida-
-Si señor Malfoy- se desapareció llevando el equipaje
-¿Te vas?- indagó la castaña
-Si, debo ver unos asuntos de la empresa, pero te prometo estar puntual para la cena. - besó su frente antes de desaparecer
Una vez solas comenzaron a interrogar a Hermione.
-¿a dónde fueron?-
-¿qué tal te fue con Draco?-
-¿vamos a ser tías?-
-Chester, ¿puedes traernos un poco de té?-
-Por supuesto señorita Parkinson-
-Esto va para largo-
La castaña les contó a grandes rasgos lo que fue su viaje y su experiencia con su esposo.
-Vaya Hermione, veo que te la pasaste genial. Ese Draco es toda una caja de sorpresas. Que envidia de la buena-
-Si Luna-
-¿Puedo preguntar como va su relación?-
-Pansy no se que decirte, es solo que es complicado pero vamos mejor-
-o-o-o-
-Pero vean a quien tenemos aquí, el flamante señor Draco Malfoy de Granger- se burlo Blaise
-Calla- comenzó a revisar los pendientes que estaban sobre su escritorio y dentro de todos esos papeles encontró algo que lo descolocó y salió aprisa de ahí sin dar explicación alguna.
Zabini por la curiosidad miró el paquete que su amigo dejó abandonado.
-¡Oh no!... ¡Theo!-
