Nota del autor:

Hola gente, aquí con una nueva historia que encontré en el baúl de los recuerdos y decidí resubirlo. En parte igual que volví a escuchar Vocaloid, sip, hace como 9 años escuchaba mucho a estos cantantes virtuales que poco a poco perdí el interés de ellos... hasta ese momento. Sé que ya el fandom prácticamente está vacío, así que véanlo como un tributo a esos tiempos del 2009-2014.

La historia la escribí justamente hace 6 años en 2014, pero por inconvenientes y diversos motivos decidí eliminarla. Fue que mientras limpiaba mi laptop que la encontré y deje que me invada el factor nostalgia. Hay miles de cosas que tal ve conozcan si son milagrosamente gente de antaño que no ha abandonado el fandom hasta este momento.

El Fic como leyeron tratara de los dos Kagamines, que en esta historia son hermanos y se verá su relación como amor fraternal. Pero si en parte quieren interpretarlo como un Rin x Len, no tengo problema con eso. Perdón shippers, siempre los eh visto como hermanos xD.

Nada más que decir gente, espero disfruten esta antigua historia, y también que hayan tenido una buena navidad y tengan un gran año nuevo.


En algún lugar de Tokio, Japón, en fechas navideñas, la gente se preparaba para estas fiestas. Veías a gente haciendo compras a lo loco, además de los que aprovechaban las ofertas. Pero en medio del caos de ver quien conseguía el mejor regalo, en un edificio se escuchaban los lamentos de un adolecente rubio de 15 años, al parecer el pobre dejaba salir su rabia cuando un supuesto personaje suyo terminaba muerto.

—¡LE DI MIL GOLPES Y NO SE MURIO!

El chico volvía a contemplar la pantalla que señalaba que había muerto, vaya que era pésimo para este juego.

—¡Len deja de gritar por un juego! —dijo una voz afuera del cuarto donde estaba.

—Meiko ¿Por qué no mejor sigues tomando?

—Es que, se acabó mi Sake… ¡OYE IDIOTA! —la chica castaña estaba a punto de derribar la puerta, hasta que se acordó de quien era dueña la habitación, cierta rubia parecida al chico. En eso, escucho algo afuera. La chica sonrió perversamente cuando vio que afuera que un auto llego, donde de ese bajaron dos chicas, especialmente una parecida a Len. Al final ella no le daría su merecido al chico.

—Vaya parece que Rin llego —Meiko lo dijo muy cerca de la puerta.

Len al escucharla volvió a la realidad, cambiando su cara de pitbull enojado, a uno de un chihuahua espantado.

—¿Ya llego Rin?

Resulta que el chico se había colado a la habitación de su hermana gemela para jugar un videojuego llamado "Warrior Quest XVIIDX". Un juego que Rin había comprado no hace mucho, y donde los dos Kagamines se habían puesto a jugar. El problema resulto que Len nunca fue tan bueno para los juegos como Rin, por lo que este juego fue un dolor de cabeza para el chico, tanto que su gemela le daba órdenes en forma de burla al chico para que aprendiera a jugar. Al final Len no aguanto las órdenes y burlas de Rin por lo que dejo el Juego.

Hoy la chica rubia se había ido con Miku a grabar algunas canciones navideñas, por lo que Len aprovecho para colarse en la habitación de su hermana y poder jugar el juego, el chico quería su revancha, pero no hizo más que empeorar la situación. El personaje que usaba Len, era el avatar de su hermana, y no tardo el chico en arruinarlo. Sin pociones, sin dinero, sin ítems, sin puntos, sin nada. Len apenas había percatado que lo había perdido todo, sin duda Rin lo mataría.

—Ay no ¿Qué hago? No debí saltarme el tutorial —el rubio decía nervioso, y empeoro cuando escucho a Rin saludando a todos.

—¡Claro! Si quito el juego no se guardara el progreso —Len se acercó al PS4 y con la mano temblando saco el disco de la consola, cuando vio el disco en sus manos temblorosas dio un suspiro de alivio—. Seguro no se da cuenta.

—¿Darme cuenta de qué?

—¡AH!

Rin agarro de sorpresa al pobre Len provocándole un susto. El chico por la sorpresa lanzo el disco con fuerza arriba haciendo que chocara fuertemente contra el techo. Cuando el disco cayó al suelo, los dos gemelos vieron que la superficie del disco se dañó con el impacto. No era necesario ser experto para saber que el disco ya no servía, por consecuencia igual el juego estaba roto.

Oh no —pensó Len, sabía que no saldría de esta.

—Mi juego —Rin recogió el disco, la chica sabía que ya no había forma de repararlo. Miro enojada al chico — ¡Len! ¡Lo rompiste!

—¡Oye! Tú llegaste de sorpresa, no solo es mi culpa —Len se indignó.

—Igual ¿Qué hacías en mi cuarto? ¡Además agarrando mis cosas!

—¡Mira quién habla! ¿Te acuerdas que te comiste mi plátano el otro día?

—¡No compares un estúpido plátano con un videojuego!

—¡De por si el juego que compraste es estúpido igual!

—¡¿QUÉ?! —el enfado de los dos aumento.

—Sí, hasta te hice un favor rompiendo esa basura.

—¡No es mi culpa que seas malo en los juegos! —la chica empujo a Len.

—¿Enserio te pondrás a así solo por un juego?

—¡Un juego que me costó conseguirlo! Tres años esperándolo, tuve que hacer horas extras en el estudio para conseguir el dinero, hasta con desveladas, y estuve cinco horas en la fila de la tienda, donde casi no consigo una copia. Todo eso para que llegue un ¡SIMIO SHOTA y lo rompa!

—¡Me lo dice la loli plana! ¿Enserio? ¿Todo ese esfuerzo por esa cosa? ¡Que desperdicio!—Rin le mordió la mano a Len provocándole un grito que todos los miembros de la casa escucharon. Len empujo con fuerza la cabeza de Rin para que soltara su mano— ¡SUELTAME! ¡SUELTMATE IDIOTA!

Con complicaciones Len logro sacarse a Rin, la chica gemía de frustración, mientras el chico observaba las marcas de los dientes de Rin en su mano.

—¿No que muy alzadito? —Rin le dio una mirada muy arrogante. Len ya sentía que no la soportaba.

—¡Eres una terca Rin! Siempre has sido una niñita infantil irresponsable. Hay veces siento que eres un peligro para mí.

—¿Sabes? ¡Eres una molestia Len! No entiendo como seguimos en el mismo grupo. Es más ¡No entiendo cómo eres mi hermano! ¡PUDE HABER TENIDO UN MEJOR GEMELO! —Len se paralizo al escucharla—. O mejor ¡Hubiera sido hija única! ¡TE ODIO!

En eso la ira del chico sintió que se redujo, porque sintió un dolor agudo en el pecho, como si las palabras de Rin fueran un cuchillo que lo iba atravesando lentamente en su punto más débil.

—B-bien, ¡Yo tampoco pedí que fueras mi hermana!

Ahora Rin fue la que sintió algo, ya no soporto más a Len, por un impulso de ira empezó a golpearlo en la cabeza.

—¡VETE! ¡YA NO QUIERO VOLVERTE A VER! —cuando Len salió del cuarto de la rubia, está la cerro con un portazo.

Len se sobo la cabeza donde Rin lo había golpeado, el chico volvió a sentir que la ira se le subía, pateo con fuerza un balón que encontró provocando un ruido fuerte por los pasillos de la casa.

—¡Estúpida Rin! —Len fue a su habitación mientras insultaba a su hermana de mil formas diferentes.

A lo lejos se encontraba los otros miembros de la familia, Miku, Kaito, Meiko y Luka. La peliaqua miro preocupada como Len entraba a su habitación mientras hacía rabietas, y pudo jurar escuchar un grito de Rin parecida al de una niña berrinchuda.

—¿Deberíamos ir con ellos? —pregunto Miku.

—Creo que por el momento deberíamos dejar que se calmen, sabes que esos dos diablillos no quieren hablar con alguien cuando están así —le respondió Meiko.

—¿No en parte provocaste esto? —hablo Kaito.

—Oye, bien Len pudo salirse enseguida del cuarto de Rin, pero no entiendo por qué se quedó.

—¿Pero no querías que Rin regañara a L-… —el pobre peliazul no pudo terminar de hablar, debido a un golpe en el estómago de parte de Meiko.

—En ningún momento querían que empezaran a pelearse.

—Los dos paren, no necesitamos otra pelea. Además con navidad cerca —esta vez Luka hablo—- Tranquila Miku se calmaran, por lo mientras vamos a seguir preparando la cena de noche buena.

—Sí, está bien —Miku forzó una sonrisa.


Al día siguiente los Vocaloids se encontraban en el comedor esperando el desayuno, los únicos que no estaban eran los gemelos, en parte los cuatro esperaban que se despertaran para saber si se arregló el asunto.

—¿Qué sabor de helado comeremos para este año? —pregunto Kaito pensando en la cena del 24.

—¿Habrá de puerro?

—Miku, hay veces pienso que tienes un fetiche con ese vegetal —Meiko dijo un poco burlona.

—Perdón, ¡Pero es que me encanta!

—Tu Meiko mejor preocúpate de no volver a terminar en media calle borracha en la cena —decía una voz que se unía a ellos, se trataba de Rin que aun en su pijama tomo asiento—. Por cierto buenos días.

—Pequeña diabla... pero no negare que es cierto.

—Si ya sabes que cierta personita pervertida puede aprovecharse —la rubia giro para ver a Kaito.

—¡Rin, lo que paso el año pasado fue un accidente! —decía el peliazul avergonzado, mientras el resto se comenzaba a reír.

Al parecer Rin era la misma niña alegre y bromista, hasta que llego Len. A diferencia de Rin se le veía una cara de arrepentimiento, los demás lo saludaron menos Rin, ni siquiera volteo a verlo. El rubio fue a su lugar que era a lado de ella, parecía normal todo, hasta que Rin le pidió un favor a Miku.

—Miku.

—¿Si Rin?

—¿Podemos cambiar lugares? —se notó el veneno de la voz de la chica, dejando consternados al grupo. Len se sorprendió algo y en parte sentía que le comenzaba a doler esas palabras, parece que la herida de ayer no había sanado en él.

Miku no sabía qué hacer, hasta que vio la cara malhumorada de Rin, sabía que no era buen presagio cuando Rin estaba así, por lo que acepto a su petición.

—Esta lista la comida —Luka regreso de la cocina con el desayuno, estaba feliz hasta que vio a los demás con caras incomodas, Len algo deprimido, y que Rin y Miku que no estaban en sus lugares habituales— ¿Me perdí de algo?


—Rin —decía Len acercándose a la rubia, que estaba sentada leyendo un libro.

—... —Rin ignoro.

—Vamos hermana.

—...

—Rinny

— ...

—Uh ¿Quieres una naranja? —Rin se paró, Len pensó que por fin se reconciliaría y dejarían esto atras, hasta que la vio irse al baño.

Eso fue el día Len, intentando que su hermana le dirigiera la palabra o hacer que cambiara de humor al menos. Era la Rin que todos conocían cuando Len no estaba, cuando él llegaba, la chica se le notaba como se irritaba al verlo.

Llegado el Siguiente día, Len continuo intentando hablar con Rin, pero esta no parecía ceder ante las suplicas de su hermano. El pobre chico se encontraba frustrado, nunca Rin la había ignorado de esa manera.

—Rin, por favor ¿Qué necesito hacer para que me vuelvas a hablar? —Rin iba a entrar a su cuarto, pero se detuvo cuando lo escucho— Hare lo que sea.

Len vio nervioso a la chica, pensaba que le iba a azotar la puerta hasta que ella giro para verlo. Aunque la chica no mostraba una expresión nada amigable.

—Simple... —comenzó Rin— Quiero que desaparezcas de mi vista.

Esas palabras fueron como una cachetada a Len.

—E-espera Rin, por favor ¿Jugamos Mario Kart?

—¿Para qué? Mis juegos son estúpidos ¿No? Vete Len, no te lo volveré a repetir —Rin cerró la puerta de su cuarto enfrente del rubio.

Len fue con la cabeza baja hacia la sala sentándose en uno de los colchones. Tenía miedo, miedo que la relación fraternal con Rin se haya roto, jamás la había visto tan molesta con él. Y lo peor según Len, se acercaban sus fechas favoritas: navidad, su cumpleaños y año nuevo, era 22 de diciembre en estos momentos. Sin darse cuenta el joven Kagamine se le empezaban a mojar sus ojos. Jamás había pasado una de esas fechas sin ella a su lado.

—Lenny —el joven miro a dónde provenía la voz, era Miku sonriéndole con una cámara en su mano—. Hoy grabare un vlog para nuestro canal de Youtube, ¿Quieres ser mi invitado especial? Te prometo que esta vez no te pegare con el puerro.

—Lo siento Miku, no estoy de humor.

La chica miro con tristeza a su amigo, no lo había visto tan decaído desde que una compañera Vocaloid lo rechazo.

—Len, sabes que Rin te perdonara, yo me eh peleado igual de feo con Mikuo, y siempre nos reconciliamos.

—Si Miku lo sé, pero esta vez lo siento diferente. Siento que esta vez sí me equivoque, y bien feo. Todo por demostrar que no era tan malo en un juego.

—Len no vayas rápido, estos asuntos me marean.

—... Miku ¿Tienes un lugar donde conseguir dinero?

—¿Eh para qué?

—Voy a comprar el juego que le rompí a Rin.

—¿Enserio? Len no creo que sea necesario —Len miro a Miku un poco molesto espantándola— ¡Waaaaa tranquilo! ¡Si es necesario! ¡Lo entiendo! Pero igual Len, no se dé un lugar donde puedas conseguir dinero. ¿Además que pasa con tu dinero? Es más, ¿Rin no puede comprarse otra copia?

—Bueno, es que, la mayoría de nuestro dinero siempre se lo damos a nuestros familiares jeje.

—Mmmm, bueno yo se lo compro, y así caso resuelto.

—Lo siento Miku agradezco tu ayuda, pero fue mi error y debo arreglarlo yo mismo.

—Pero Len, ya te dije que no sé donde puedas trabajar, ¡además tienes solo quince!

—Tu no, pero alguien si —Len se había desilusionado hasta que escucho la voz de Meiko—. Gumi suele hacer trabajos extras, y muchos de ellos aceptan adolescentes.

—No importa Meiko, llámala.

—¿Estás seguro? Los trabajos pueden ser pesados.

—¿Qué tan pesados? —eso llamo el interés de Len.

—Tanto que es posible que no llegues para navidad.

Eso sorprendió a Len, no sabía de un trabajo que le tomara días hacer, pero supuso que era que muy pocos lugares se pusieran a laborar en esas fechas, y los demás trabajos de medio tiempo cerraban. Por lo que no había muchas alternativas.

—Si es por Rin, hare lo que sea.

—Bueno, ya rugiste león —Meiko fue a llamar a Gumi.

—Miku —Len llamo a su amiga, que en parte se le veía algo preocupada—. No le vayan a decir a Rin donde fui.

—¿Eh? —Miku miro confundida al rubio— Oye, entiendo que Rin no tenga ganas de verte en estos momentos. Pero sabes que ella se preocupara cuando note que no estés.

—Me refiero a que si pregunta por mí, no le vayas a decir que fui a trabajar para comprarle su juego. Quiero que sea una sorpresa jejeje.

—Len ¿Y si no llegas para navidad? Creo que Rin se deprimiría que no estés con ella para ese día.

Cuando se lo dijo Meiko no lo pensó por su determinación, pero ahora que se lo recordó Miku se quedó pensando. En parte la chica peliaqua tenía razón, una vez que Rin note su ausencia se le bajarían sus ánimos a la chica, y más, el que se pierda navidad, una fecha importante para los dos, solo la dañaría más. Pero tampoco aseguraba que Rin tuviera ganas de verlo solo por ser navidad, sería muy hipócrita, algo que ella de plano no es, sin mencionar muy orgullosa. El solo quería arreglar eso, y veía más viable comprarle el juego.

—... Prometo llegar antes de navidad Miku, y traeré el regalo de Rin —Miku miro aun no convencida del todo a Len, pero era obvio que el chico ya no daría marcha atrás.

—Más te vale llegar Len.

—Tranquila sabes que soy hombre de-...

—Si no, te meteré ese puerro donde no llega la luz del sol —la chica saco un puerro de tamaño considerable.

—¡¿Qué?! —Len termino espantado sin saber por qué, si por la amenaza de Miku, o por su obsesión con ese vegetal.


—El pequeño Len buscando trabajo ¿Eh? —decía una peliverde a lado de Len.

—Gumi, no quites tu vista del frente.

—¡A si perdón!

Len se encontraba en un carro de Golf con Gumi, la chica conducía por un parque cubierto completamente de nieve. Len sentía como el frio invernal la cubría, en parte sus nervios de su primer trabajo, no ayudaban.

—¿Y por qué decidiste trabajar?

—Un regalo para alguien.

—¿Para quién? ¿Una chica? ¡Oh! ¿Por fin te le declararas a Neru?

—¡No Gumi! Es para Rin.

—¡¿Te gusta tu hermana?! —la chica peliverde recibió un ligero zape en su cabeza— ¡Au! solo bromeaba... aunque podrías hacer feliz a tus fans si-...

—Gumiiiii

—¡Vale me callo! —un silencio invadió a los dos por un momento— ¿Le vas a comprar al fin su aplanadora?

—Sabes que si se la compramos será el fin de Vocaloid.

—Pues una aplanadora tal vez te sirva ahorita.

—¿Es "especial" el trabajo?

—Quien sabe, según Gakupo, los trabajos que te dan esas personas pueden ser muy cansados. Y hablamos de mi hermano, el samurái, uno de los mejores físicamente de nosotros. No sabes en lo que te metiste Len —la peliverde trataba de sonar aterradora, pero solo se veía tierna según el rubio.

—¿Y cuánto falta?

—Ya llegamos.

—¿Tan rápido?

Gumi se estaciono en lo que parecía ser una pequeña cabaña, parecía estar algo descuidada y no se veía acogedora, Len le dio una mirada extraña preguntándose si había tiempo de salir corriendo.

—Bien Len aquí nos despedimos, tu jefa temporal te espera adentro. Solo sigue sus órdenes y estarás bien.

—Bueno, gracias Gumi por conseguirme el trabajo.

—Todo sea por un amigo, te veo el 24, más te vale acabar antes.

La peliverde termino de despedirse y se fue dejando al niño Kagamine por su cuenta. En parte Len estaba nervioso, no sabría cómo reaccionaría su nueva jefa, si tan siquiera tendría piedad de un adolescente de 15 años.

—Tú debes ser Kagamine Len.

—¡Ah! —el joven se sorprendió por la voz detrás de él, al voltear aun espantado vio a una mujer de unos 30 años de edad, cabello largo castaño y unos ojos color verde.

—Ni te eh dado tu trabajo y ya te asustas —la mujer se rio—. Gumi tenía razón al decir que eras muy tierno.

—Gumi dijo ¿Qué?

—Preguntas de tu amiga verde luego, ven entremos.

La mujer guio Len adentro de la cabaña. Len se llevó una sorpresa, a pesar de que se veía en malas condiciones la cabaña por fuera, por dentro se veía decente y acogedora, un buen lugar para descansar y tomar un buen chocolate caliente.

—No te enamores de mi pequeña cabaña, oh bueno, la cabaña de mi padre.

—¿No es suya?

—No, por el momento —Len y la mujer salieron por la puerta trasera.

Cuando Len observo su entorno nevado que estaba detrás de la cabaña noto, un corral de burros donde había una persona, un rio que milagrosamente no parecía congelado y una iglesia cruzando el rio donde arriba de ella se notaban dos campanas.

—¿Señorita que hacemos aquí?

—Lo que observas Len, será tu compañero.

—¿Eh?

—Déjame lo llamo ¡Leonardo! ¡Tendrás compañero!

Len noto como la persona que estaba con los burros se acercó, el chico de tez moreno claro, pelo corto y ojos café, se sorprendió al ver al rubio.

—Bien Len, él es Leonardo. Leonardo, él es Len. Mientras se conocen iré a arreglar unos papeles —la mujer fue adentro de la cabaña. El chico aun perecía impactado por la presencia del rubio.

—Emmm hola, soy Len —decía el rubio con una sonrisa.

—¡No puedo creer! ¡Len Kagamine trabajara conmigo! ¡Oh dios mi hermanita se pondrá celosa!

—Eh ¿Gracias?

—¿Y dónde está tu pareja?

—No tengo pareja jejeje —Len se rasco la cabeza.

—¿No tenías una relación incestuosa con Rin?

—Resulta que-... ¡CLARO QUE NO! —Len se puso furiosamente rojo.

—¿Y por qué la mayoría de sus canciones juntos hablan del amor? Algo huele mal en esto.

—¡En defensa, no somos el único dueto de hermanos que hacemos eso!

—¿Y que hayan hecho adolescence recientemente es coincidencia?

—Esas canciones son escritas por otras personas, ¡Nosotros solo la interpretamos!

—... Entonces si no es Rin, es ese tipo de Kaito ¿No?

El rubio dio un grito mientras se agarró de la cabeza y al mismo tiempo enterraba su rostro en la nieve, ¿qué tanto daño le había hecho sus fans? Hasta tiene la teoría que él y Rin son reflejos para justificar su emparejamiento. Mientras Len se quejaba, y preguntaba por qué tenía ese tipo de seguidores escuchaba la risa de su nuevo compañero.

NOTA DEL AUTOR: Sé que son reflejos, pero recuerden, solo es un fanfic de miles que hay. Aclaro porque luego me llegan amenazas de muerte de miles de personas.

—Tranquilo Len solo bromeo, agradece que no soy alguna de tus fangirls locas, esas ya te habrían hecho no sé qué cosa.

—Ni lo menciones —Len se acordó de un momento traumático donde se sintió violado.

—Descansa Len, mañana es nuestra gran aventura —Len se levantó del suelo y fue adentro de la cabaña, saco su celular para enviarle un mensaje a Meiko que había llego, pero se encontró con lo peor que alguien puede pasarlo.

—¡No hay señal aquí!


En la casa de la familia Crypton, se encontraba cierta rubia con cara de pocos amigos bebiendo un jugo de naranja, sintiéndose extrañada que una persona faltaba en la casa. Dirigiéndose a cuarto, por pura curiosidad abrió la puerta del cuarto de Len asomándose un poco pensado que lo encontraría dormido, pero vio que no estaba. No le dio mucha importancia y fue a su cuarto.

—Estúpido Len —dijo la chica al entrar a su cuarto.