Fecha: 23 de diciembre de 2014
Lugar: Afueras de Tokio.
Era 23 de diciembre, Len se encontraba con Leonardo en la oficina de su jefa que traía una mirada calmada, cosa que incomodo un poco a Kagamine.
—Bien chicos, hoy es su trabajo.
—¿De qué tratara?
La mujer se levantó y se paró enfrente de la ventana, le señalo a los dos jóvenes que fueran— ¿Ven el corral de burros? Solamente necesito que le lleven el cargamento que llevan esos dos animalitos al Sr. Willson.
—Entendido jefecita —Leo asintió sin problemas, solo que Len estaba confundido.
—¿Quiénes Willson?
—Es solo un cliente Len, sígueme solamente y seguirás vivo —Len no se sintió cómodo con lo que dijo Leo.
—¡Suerte chicos y no se metan en problemas! Y traigan a los dos burros de regresos por favor. Por cierto Len.
—¿Qué pasa?
—Como va hacer tu único trabajo, una vez que te entregue el dinero el señor Willson, podrás retirarte de aquí.
—¡Yo también puedo entonces!
—No Leonardo, tu estas atado conmigo para el resto de la eternidad... literalmente.
—¡Me lleva la-...
—¿Qué? —la mujer dijo fríamente.
—¡Nada jefecita chula! ¡Digo que la quiero mucho! —la mujer se despidió de los dos, al igual que ellos de ella.
Los dos salieron al lugar donde estaban situados los dos burros, Leonardo abrió el corral para que los dos entraran, los burros llevaban atados a sus lados mochilas, supusieron que era donde llevaban el cargamento, los animalitos parecían estar tranquilos y no les incomodada la presencia de los dos adolescentes.
—¿Y cómo se supone que los llevaremos?
—Simple Lenny, vamos a montarlos —Leonardo en eso se puso un sombrero de vaquero.
—¿Podemos montar burros?
—¡Claro! ¿No has jugado Red Dead Redemption?
—¿No?
—Ah es cierto, ustedes los japoneses casi no juegan cosas que vengan del otro lado del continente. Pero has montado caballo cuando hiciste una adaptación de la hija del mal ¿No?
—Sí, me acuerdo como Rin se cayó dos veces de su caballo, jajaja ese Joshepine era un loco.
Los dos se subieron a su respectivo burro, Len se le complico en un principio mantenerlo pero logro controlarlo. Leonardo le puso igual un sombrero de vaquero al chico rubio, que lo miraba confundido.
—Vamos a ir a un pueblo, y tal vez suene mala onda, pero es mejor evitar encontrarte con alguno de tus fans. Solo nos retrasarían.
A pesar que Len amaba a sus fans, y siempre lo hará ya que gracias ellos logro llegar hasta aquí, no negaba que hay veces se pasaban de la raya con él o con alguno de sus amigos.
—Bien Len, que los burritos nos guíen por el camino.
—¿No lo harías tú?
—Es solo un decir —los dos burros comenzaron a trotar a su destino, con Len siguiendo a su compañero—. Por cierto, esta algo lejos el pueblo, por lo que tal vez no lleguemos hoy.
—¿Enserio? —se notaba la preocupación en Len.
—Tranquilo, los burros traen casas de campaña, ¿te urge llegar antes?
—E-eh, no, solo me sorprendió que no lleguemos hoy —Len mentía, pero no quería meterle presión a su compañero.
—Bueno si tus dices, andando —los dos partieron rumbo al pueblo.
El grupo de los dos jinetes seguía por un bosque donde contemplaban el paisaje bañado de total blanco mientras nevaba. Una caminata tranquila tal vez era lo que necesitaba Len después de todo lo último que ha pasado. Pero se preguntaba si Rin ya había notado que había desaparecido ¿Acaso seguiría molesta? O tal vez el hecho se irse sin avisarle la enfurezca más.
—Andas muy pensativo amigo.
—Perdón es solo...
—Pelea de hermanos ¿Eh? —Len se asombró.
—¿C-como lo sabes?
—¡¿Adivine?! Cielos, soy bueno para las corazonadas ¿Debería usar mis poderes para el bien o el mal? —era claro que Len en parte le incomodaba su compañero.
Había caído la noche, por lo que los dos decidieron acampar en y proseguir mañana, Leo había hecho una fogata y saco comida enlatada, frijoles. Len lo sabía, mañana era nochebuena.
—Nada mejor que acampar en la nieve, comiendo frijoles caliente.
—Si...
—... ¿Te preocupa no llegar para navidad verdad?
—N-no
—Len, se nota a kilómetros tu rostro, además veo que no eres bueno mintiendo —lo mismo le decía Rin a él.
—Perdón, es que hice una promesa a una persona.
—Déjame adivinar... la rubia que se parece a ti, fue a base de la pelea que tuvieron
—Vale ¿Cómo es que sabes eso?
—Tal vez se todo simplemente. Además viendo tu situación con Rin, me recuerda a otro rubio que tuvo igual un asunto con su hermana gemela hace unos meses.
—¿Cómo dices? —Leonardo se petrificó
—Coño hable de más. Luego te cuento esa historia.
—Das miedo.
—Más que los fandoms de internet, no creo —el compañero de Len término su lata—. Mira, veo que llegar antes de navidad es importante para ti. Pero no es difícil, es solo ir a entregar el cargamento y ya, William nos pagara.
—Perdón.
—¿Por qué?
—Es solo, que no quiero decepcionar a Rin.
—¡Y no lo vas a ser! Mientras tú me tengas de compañero, harás feliz a esa chica —Leonardo al ver a Len vio que lo miraba de una forma fastidiada— ¿Qué?
—¿No lo estás diciendo con tintes incestuosos verdad?
—¡Caray! Esta vez no dije nada. Tú eres el que te haces imaginación con eso.
—¡Waaaa! —Len se cubrió la cara de la vergüenza.
Después de esa curiosa conversación los dos chicos fueron a dormir, pensando en el gran día que les esperaba mañana.
Fecha: 23 de diciembre de 2014
Lugar: Mansion Crypton.
Las preparaciones para la cena ya habían comenzado, en la noche del día siguiente vendrían diversos Vocaloids, Utaloids, Fanloids, etc. a la mansion. Debido al nulo tiempo que muchos de estos artistas tenían para reunirse con sus familias, organizaban una cena entre ellos para poder convivir, al fin y acabo para muchos decian que Vocaloid era su segunda familia.
En la parte del comedor principal se encontraban dos chicas colocando las luces, mejor dicho, Luka se encontraba enseñándole a Rin como colocarlas. Normalmente los Kagamines se encargaban de tareas mas pequeñas, hasta ahora que Luka ya los consideraba mayores para hacer tareas un poco más elaboradas. Aunque Len no se encontraba y eso lo empezaba a sentir Rin preguntándose donde estaba.
—Y pones las luces por ahí... ¿Me estas prestando atención Rin? —decía Luka elevando un poco el tono al ver que la Kagamine divagaba en su mente.
—¿Eh? ¡Digo! Si si si Luka, todo entendible —la de moño blanco decía desesperada.
—¿Algo te incomoda Rin?
—¿Incomodarme algo a mí? Jajaja, solo al idiota de Len podría pasarle esto.
—Uh ¿No crees que has sido ruda con él?
—¿Y qué? ¡Literalmente entendí que no valoro mi esfuerzo al decir que "me hizo un favor al romperme mi juego"! ¡Por mí que se pudra ese tonto! —Rin cruzo los brazos enfadada, Luka no quiso empeorar el asunto.
—Está bien Rin no peleare contigo, solo pon las luces, iré con Kaito a ver lo de la cena. Te veo luego —Luka dejo a la rubia que seguía enfadada.
Al momento que se fue la chica rosa, Rin dejo escapar un gran suspiro. Durante el rato que ponía las luces navideñas, esperaba que cierta persona llegara y tal vez le ofrezca su ayuda, aunque este molesta aun.
—Len ¿Dónde rayos estas? —dijo Rin en un tono enojada y a la vez preocupada.
Fecha: 24 de diciembre de 2014
Lugar: Pueblo desconocido.
Al día siguiente en noche buena, ambos chicos llegaron al pueblo alrededor de las 1 de la tarde, como siempre bañado de blancura y en parte se notaba el espíritu navideños, las familias riendo, adornando sus casas, los dos jinetes juraron que escucharon que alguien se le escapo el pavo.
—Nunca había visto este pueblo —Len observaba el lugar tan curioso que había descubierto— Pero se nota, relajante.
—Hay veces un ambiente rural es bueno cuando vivimos en un gran ciudad, especialmente tu que das giras por el mundo.
Los dos chicos seguían conversando, estaban tan sumidos en su charla que no se dieron cuenta que una persona desde la ventana de su cuarto no les quitaba la vista y formaba una sonrisa incomoda en su rostro.
—Al fin llegas Lenny —decía la misteriosa chica mientras desaparecía de la ventana.
Len pudo jurar sentir un piquete que recorría su espalda, no sabía si era de él, o la telepatía gemelar con Rin lo confundía nuevamente.
—Como te digo, mientras no juegues Dark Souls, no le veo el problema— Leonardo se rio un poco de su comentario.
—Es una pesadilla ese juego. Hasta Rin termino con traumas.
—Bueno, al menos no terminaron en manicomio —Len puso una mirada incrédula en a su compañero, dudando si por lo menos era un humano—. No me juzgues.
—Pensaba que mi hermana era rara.
—Pues dile que ya encontró un digno rival.
—No, ya soporto a una, como para aguantar a otro. ¿Cuánto falta por cierto?
—Ya casi estamos —Leonardo le informo, viendo como la residencia del sr. William estaba a la vista.
—¿Tan rápido? —a Len le extraño que un trabajo sencillo, tenía una paga considerable.
—Te dije que no iba a ser difícil.
Al parecer era cierto que iba ser sencillo esto. Pero como siempre, las cosas no pueden ser tan fáciles, menos si buscas el perdón de Rin.
Un par de niños estaban jugando fútbol, en momento que los dos adolescentes pasaron, uno de ellos pateo una pelota desviada que fue dirigida hacia el pobre chico rubio. No tuvo tiempo de reaccionar, solo observo y sintió como la pelota pegaba en su cara tirándolo del burro.
—Len ¿Estas bien? —Leonardo se acercó al joven, donde además de notar la nariz roja de su compañero, también vio que su sombrero salió volando revelando su cabello rubio y su coleta. Entonces los dos notaron como gente se acercaban a ellos, mayormente chicas de casi la edad de Len.
—¿Es Len? —escucharon entre la multitud femenina.
—¿Es uno de los Kagamines?
—¿Oh es Rin?
—¡Miren un uke!
—¿Estará mamado?
—¡Quiero comérmelo!
—¡Quiero una foto con el!
—¿Len quien es mejor como tu pareja, Miku o Rin?
—¡Qué asco, Miku!
—¡Viva el Rilen!
—¡Len vamos a mi casa! Mis padres regresan mañana.
—¡Estúpida él es mío!
—¡A Fanny le encantara!
—Oh no —Leonardo decía mientras la muchedumbre femenina se acercaba a su asustado compañero.
Y si no podría empeorar el asunto, el burro donde iba Len no soporto la presión de las fanáticas por lo que se espantó y corrió.
—Leo si no tienes nada mejor que hacer ¡AYÚDAME!
—Coño, debí quedarme trabajando en la taquería —el joven se ajustó el sombrero—. Bien que comience el duelo.
—¡Ven Len! —dijeron las chicas, mientras el joven se cubría.
—¡Waaaa!
Cuando parecía ser el fin de rubio, Leo llego a toda velocidad agarrándolo se su camisa y subiéndolo a su burro, dejando anonadadas a las chicas.
—Tranquila bella dama, eh venido a rescatarla —Leo en tono de burlo a su compañero, empezó a alejarse con Len.
—¡Cállate Leo!
—Bien Len, si queremos completar eso tenemos que atrapar al burro.
—¡¿Y volver ahí?! —el joven Len tenía miedo de perder su inocencia.
—El burro tiene la mercancía, si no hay burro no hay mercancía, sin mercancía entregada no hay dinero Kagamine, además, ya no creo que nos atrapen.
En algún lugar del pueblo la multitud de chicas abrieron un corral, donde sacaron más burros. Sin pensarlo se subieron a estos animales, y además se pusieron sombreros y hasta pañuelos alrededor se sus bocas.
—¡Estamos listas Fa-…
—¡No digas mi nombre! —una chica que sobresalía de las demás regaño a la otra.
—… Perdón
—¡QUE NO ESCAPEN CHICAS! —la chica que parecía la líder motivo a las demás.
—¡POR LEN! —entonces el grupo de mujeres empezó a cabalgar.
Los dos chicos se encontraban buscando al burro faltante, para fortuna no se habían vuelto a encontrar alguna de las fanáticas locas del chico.
—Maldición, no tuvo que ir lejos.
—Leonardo, siento un escalofrió en mi espalda.
—Tú siempre tienes escalofríos, mis respetos para los otros Vocaloids que te aguantan.
—Si serás —Len escucho un galopeo atrás de él, al voltear, puso una cara como si viera una Meiko que estuviera en sus días— ¡LEO GALOPEA MAS RÁPIDO!
—¿Qué carajos te pasa aho-... ¡POR LA VIRGEN DE GUADALUPE! —Leo al voltear, vio una manada de chicas furiosas montadas en burros persiguiéndolos. La que estaba enfrente le daba una mirada asesina que hasta Leo compartió la sensación con Len.
—¡Danos a Len y no saldrás herido! —decía la chica que parecía ser la líder.
—Definitivamente, debí escoger ser taquero ¡AGÁRRATE LEN! —Len se agarró de lo que pudo, extrañaba mucho más a Meiko y Rin, definitivamente servirían en un momento así.
Leo galopeo más fuerte, viendo si había algo que les pudiera ayudar, pero solo había nieve en su camino... esperen ¡Nieve! Leo se quitó el sombrero recogiendo un poco de nieve y se lo dio a Len.
—¿Bolas de nieve no?
—Piensas muy bien Kagamine.
Len comenzó a formar bolas de nieve, luego de tener una cantidad considerable comenzó aventarlas a las chicas.
—¡No pienses que nos detendrás Len!
—¡Si tenemos muchas cosas que hacer contigo!
—Viejo, tus fans me dan miedo.
—Te sugiero entonces que no leas los fanfics que escriben de nosotros.
—Bueno, ya de por sí ustedes tienen canciones bastantes raras —Len siguió arrojando las bolas de nieve, pero no lograba darles.
—Jajaja Len te queremos, pero sabemos que eres débil físicamen-¡AY! —Len logro darle a una de las chicas tirándola, su burro igual cayo provocando que otras dos cayeran.
—¡Bien Len!
—Gracias pero... se acabó la nieve.
—¡Recoge más entonces! —Leo vio como una roca pasó a su lado— ¿Qué rayos fue eso?
Los dos vieron como las chicas sacaron resorteras y traían en sus bolsas pequeñas rocas que empezaron a aventarles. Una de ellas le dio justamente en el ojo azul de Len.
—¡Mierda mi ojo!
—¡Tonta! —la chica líder le dio un zape a la que le dio a Len en su ojo— No dañes al shota, solo al idiota que lo secuestro.
—¡¿Hola?! ¡Hablan las que se quieren casi violar a mi amigo! —Leonardo se defendió.
—¡Leo nuestro burro!
El chico miro donde le señalo Len, y vio al burro que había huido hace rato, se encontraba igual corriendo, pero Leonardo y Len le pisaban los talones.
—Len tendrás que saltar a él.
—¿Cómo?
—Si no lo atrapamos ahora, no lo haremos en otro jodido rato.
—Vale, vale entendí —el rubio empezó a fijarse en el burro sin jinete que corría.
—Solo tenemos una oportunidad.
—¡No me metas más presión de la que ya tengo!
Len empezó a pararse en el burro, y puso una mirada determinada —Eso lo hago por Rin, no volverá a decepcionarla.
—¡Oh dios lo sabía! ¡ESTA ENAMORADO DE RIN! —la fan no soporto tanto su fanatismo que termino desmayada.
Len realmente concentrado en el burro que galopada a toda velocidad, empezaba a preparase para saltar. Muchas de sus perseguidoras al verlo en esa pose, se pusieron rojas al pensar en un Len bastante hombre y maduro, tanto que dejaron de dispararles.
—¡Dejen de imaginarse cosas! —les grito la chica líder.
En eso Leonardo se puso a lado de del burro —¡YA LEN ES AHORA O NUNCA!
El chico entonces sintiendo que el tiempo se ralentizo, salto al burro cayendo exactamente en su lomo, Len con mucha fuerza se acomodó en el burro que ahora intentaba tirarlo.
—Woo, wooo, ¡Tranquilo! —el rubio decía al animal que saltaba como loco. Cuando parecía que lo iba a tirar, vio como una soga se ató al hocico del burro mientras lo jalaba, fue Leo que afortunadamente encontró una cuerda. En menos de 15 segundo logro calmar al animal, ahora el burro volvía a estar en control de Len.
—¡Vamos! —Leo le dijo mientras galopeaba, Len le siguió—. Nada mal para un chico de casi dieciséis años ¿Eh? —Leo le dio una sonrisa de aprobación al rubio, que igual se la devolvió.
—Tú tampoco lo haces mal.
—Bueno, yo tengo dieciocho, así que no estamos tan lejos.
—¡No escapen! —los dos giraron para atrás notando que aun las chicas las perseguían.
—Tengo un plan, sígueme el paso Len.
Las chicas notaron como los dos entraban a un pequeño callejón, eso las agarro de sorpresa, tanto que algunas se tropezaron y cayeron de sus burro. Las que sobrevivieron tomaron el camino de los dos, pero para su mala suerte cuando llegaron al final, no estaban, ni siquiera sus burros. Se sorprendieron ya que el callejón conducía a lo que parecía un bar. No tuvieron opción, tenían que entrar.
Las cuatro chicas restantes entraron brutalmente al recinto ganándose la mirada de todos confundidos.
—¡Buscamos a un rubio de este tamaño! —una de las chicas indico la estatura.
—Niñas aquí no hay nadie, piérdanse —decía un joven de casi su misma edad. En eso una de las jóvenes se acercó.
—¡No nos quieras mentir idiota!
—¡Ey más respeto a mi hermano zorra! —en eso llego una chica parecida al chico, empujo con fuerza a la agresora de su hermano.
—¡Maldita, eso es la guerra! —entonces la joven se volvió abalanzar sobre la quien la empujo.
—¡Pelea! —uno de los hombres golpeo a otro con una botella. Se había iniciado un caos todos vs todos en esa cantina.
Lo que no sabían es que dos mujeres se escabulleron para salir de ese recinto, una rubia y otra pelinegra, salieron por la puerta trasera. La chica pelinegra miro con una sonrisa burlona a la chica rubia.
—Te dije que funcionaria "Rin"
—Ja ja ¡Cállate! —"Rin" se ato una cola de caballo revelando revelando que era Len, en cambio la otra chica se quitó la peluca que traía revelando a Leonardo— ¿Crees que se den cuenta que usamos la mercancía?
—Van a estar muy ocupadas, como sea, mejor cambiémonos antes que alguien nos vea así.
Los dos chicos se quitaron los vestidos que traían puesto y los pusieron de nuevo en las mochilas que traían los burros. Volviendo a su vestimenta actual, partieron rumbo a la residencia que debían ir.
—¡Magnifico jóvenes! Pensé que no llegarían los vestidos y la nueva peluca de mi hija.
—Tranquilo Sr. William, siempre a su servicio, espero su hija disfrute su regalo de navidad —decía Leo a un hombre de 40 años, mientras los sirvientes de la mansión se llevaban el cargamento que trajeron los dos chicos en sus burros, que eran tres vestido y una peluca.
—Bien, iré por su paga, regreso en unos momentos. —cuando el hombre entro, los dos chicos vieron como ahora salía una adolescente de unos quince años, que estaba escondida.
—¿Trajeron mis regalos verdad? —decía la joven con una sonrisa.
—Lo siento, lo sabrás en la noche —decía Len encogiéndose de hombros, ganándose una mirada frustrada de la chica.
—Pequeño vaquerito, más vale que me digas, o si no-…
—¿O si no que Ayumi? —la chica que amenazaba a Len le agarro de sorpresa la voz de su padre.
—¡Nada lindo padre! ¡Es más! ¡Voy a llamar a mi amiga Jessica para saber cómo esta! Ya extraño a la pelirroja.
Los chicos vieron como la adolescente que se llamaba Ayumi desaparecía, mientras trataba de llamar a su amiga. Luego Leonardo miro a Len, los dos otra vez traían sus sombreros de vaquero. Leo formo un puño y lo puso a lado del rubio, que correspondió chocándolo con el suyo.
Ambos entonces lograron escuchar pasos en la nieve alertando a los dos, se acercaba lo que parecía ser una chica joven, estaban nerviosos que sea alguna de las chicas que los persiguieron y podría alertar a las fans locas donde estaban; hasta que la vieron mejor de cerca, la chica traía la cabeza baja de vergüenza y temblaba un poco.
—¿Podemos ayudarte pequeña? —pregunto Leo, viendo que no era de esas tipas.
—... L-len ¿P-pued-des darm-me su aut-tografo? —decía nerviosa la niña, alzando su cabeza hacia los dos, y miro detenidamente a Len— Y lo siento por lo que paso ahí, no quiero que se lleve una mala impresión de mi pueblito. Es solo, que algunos fans no sabemos controlarnos.
—Oye —Len puso la mano en el hombro de la chica, casi se desmaya—. No por algunas voy a hacer pagar a todos. Claro eh tenido malas experiencias con fans, pero eso no quiere decir que eh visto el lado bonito. Al final hay todo tipo de fanáticos.
Len agarro la foto que traía la chica, era un dibujo hecho por ella, donde Len estaba agarrado de la mano de Rin mientras los dos sonreían. El chico sintió algo en su corazón.
—Es precioso, de seguro a Rin le encantaría —decía mientras ponía su autógrafo.
—¿E-enserio?
—Sip, créeme que te digo que le encanta convivir con sus fans —el chico le devolvió el dibujo— asegurarte de venir a un concierto nuestro, para que ella te firme la otra parte.
—¡Gracias Sr. Len!
—No hay problema, ¡Y no me digas señor! Solo tengo quince —el rubio dijo en broma mientras le acaricio la cabeza— ¿Cuál es tu nombre?
—Anon, igual tengo una hermana gemela llamada Kanon. Nuestro sueño es ser como ustedes, Rin y Len, ¡Vamos hacer un equipo de gemelos Vocaloids! —Len no pudo evitar sentir un cosquilleo en su corazón.
—Pues las estaremos esperando para cantar juntos en el escenario ¿Promesa?
—¡Promesa! —la niña y Len chocaron los puños, luego Anon termino por irse con la mayor sonrisa que ha dado en su vida. Leonardo solo se quedó mirando la escena.
—¿Más gemelos? Creo que el autor tiene un fetiche con ellos —dijo Leonardo con voz baja.
Luego de un rato el señor les dio el dinero a los dos jóvenes, Len sonrió al ver que tenía el dinero para el juego de Rin, estaba seguro que lo perdonaría a este punto.
—Bien Len, si comenzamos a galopar hoy, llegaremos a Tokio alrededor de las 7 de la tarde, tiempo para que compres el regalo y llegues a tu cena de nochebuena.
—¿Tu jefa no se enojara si no vuelves?
—Tranquilo rubio la conozco, no se enojara que llegue mañana —los dos se subieron a los burros y comenzaron su viaje a la gran ciudad— ¿Con quién te vas a emborrachar en la noche de hoy?
—Jejeje no tomo, y la paso con los demás Vocaloids, ya sabes, la familia Crypton. Además se unen otros, como Gumi, Neru, Oliver, Mikuo, bueno ya me entendiste.
—Debe ser bueno ser famoso.
—Tiene sus ventajas y desventajas, hay veces que yo y Rin nos gustaría haber tenido vidas normales.
—Por cierto ¿Tu y Rin se unieron al mismo tiempo, o alguien se unió primero?
—Bueno, ella y yo nos gustaba cantar mucho juntos cuando éramos niños, y al subir nuestros videos a internet nos popularizamos, tanto que Crypton nos llamó. Rin fue la primera que se empezó a juntar con ellos, especialmente con Miku. A tal punto que parecía que Rin solamente iba a unirse Vocaloid.
—Vaya ¿Te planeaban dejar?
—En parte hay rumores que decían planeaban llevarse solo a Rin y dejarme a mí. Hasta que ella dijo: "Solo me uniré si Len viene conmigo" —Len recordaba con nostalgia esos días, y le empezaron a salir unas lágrimas cuando recordó que su hermana no planeaba irse sin él—. Verla apoyándome, junto a los demás miembros que actualmente considero mi familia, no tiene precio.
—Owww que tierno amor de hermanos. Los gemelos trágicos.
—¿Gemelos trágicos?
—Si, por que se mueren cada dos canciones ¿Por qué?
—Bueno, no sé si nuestros fans les gustan vernos sufrir jejeje.
—Sonara algo raro pero ¿Te has puesto a mal cuando "muere" Rin y viceversa?
—... Si
Len se acordó cuando grabaron la saga del mal, a pesar que todo era ficticio, Rin no dejaba de llorar, y decir que no quería que la dejara sola. Hasta cuando habían regresado a casa, no dejaba de abrazarlo y no quería que él se fuera, incluso para que el fuera al baño era una odisea para separarse de Rin. Recuerda la frase que le dijo Rin durante esos días:
—Len, si llego a cometer una estupidez, no pienses en recibir mis castigos. Yo los afrontare.
Caso contrario pasó cuando grabo la saga de soundless voice, se había deprimido y no deja de mirar a Rin por miedo que de verdad se fuera a enfermar. Al igual que ahora era el que no dejaba de abrazar a su hermana por miedo a perderla. Fue tanto su trauma que llego a tener pesadillas acerca de esas canciones.
—Bueno, me imagino que hasta este punto se acostumbraron.
—En parte no, hay veces que si nos hacen llorar los que escriben nuestras canciones.
—Oh los pervierten, no debe ser cómodo oír los gemidos de tu hermana en una canción —Len sabia al cual se refería, su puso completamente rojo.
—P-prefiero no hablar de eso.
—Oh, está bien, perdón por incomodarte —Leonardo se rio un poco de la expresión del rubio.
—Pero en sí, es mi mayor miedo, perderla.
—Bueno, literalmente han estado juntos, incluso desde antes de nacer. Y son tan unidos que la gente ya les considera pareja.
—Sí, ¿los rumores que en realidad no somos hermanos verdad o la palabra que empieza por "i"?
—Exacto. Pero independientemente de eso Len, yo siempre eh dicho de quienes son gemelos son bendecidos.
—Jeje ¿Y por qué esa analogía extraña? —Len, en parte ya sabía lo que iba decir Leo.
—Mira Len, prácticamente tienes una amiga para toda la vida, desafortunadamente nuestros padres no serán eternos y alguien día partirán ¿Y quién crees que quede contigo?
—¿Rin?
—Exacto, bueno, igual puede estar tu pareja amorosa. Pero nada asegura que la chispa del amor se quedara con ustedes, y al final tal vez te abandone. Pero como dice esa vida, hay muchos peces en el río, y puedes buscar otro interés amoroso. Pero ¿Puedes buscar otra hermana?
—No.
—Bien Len, por lo que me contaste de cómo se unieron a Vocaloid, me da a entender que ella siempre estará a tu lado, será la primera que te apoye, la única que estará al cien contigo en los momentos más difíciles. Y todo eso hasta que te llegue la hora de partir. Es tu compañera de toda la vida Len.
Len al escuchar las palabras de Leonardo, no pudo evitar que una sonrisa de amor fraternal se formara. El nunca estará solo, tendrá a su gemela siempre a su lado. Ahora tenía más motivos para buscar el perdón de Rin, y pasar navidad alegremente con ella, al final, es la única de su familia de sangre que estaba con él.
—Wow Leonardo, muchas gracias.
—No hay de que, hay veces me gustan este tipo de conversaciones.
—Leonardo ¿Tu como pasaras esta noche?
El compañero de Len se quedó callado ante la pregunto, el rubio pensó que dijo algo que pudo haberlo lastimado emocionalmente. Le quería ofrecer disculpa, pero como si leyera su mente, Leonardo lo detuvo.
—Amigo, no pasare esta con alguien. Mis padres ya no está aquí, y mi hermanita que te comente, está actualmente en otro lado.
—¿No tienes amigos?
—Debo admitir, hacer amigos en el extranjero es más difícil de lo que pensé. Es más, diría que eres la primera persona con la que me eh llevado realmente bien.
—¿Gracias?
—Si Len, gracias por ser mi compadre. Ahora vamos por el juego.
—Leonardo, no tienes que hacer esto.
—Amigo, yo tal vez no pueda hacer feliz a mi hermana en navidad. Pero te ayudare a que hagas feliz a la tuya —Len no supo que decir, pero si sentía algo, que al menos tenía un aliado, un amigo para ayudarlo—. Bien vamos, no queras que ella te aplaste con la aplanadora por no llegar.
—Je, en realidad aún no tenemos una aplanadora.
Los dos chicos continuaron su camino Tokio, pero no sabían que cierta persona femenina los veía mientras se escondía.
—Serás nuestro Len-kun.
Fecha: 24 de diciembre de 2014
Lugar: Mansion Crypton.
Se acerca a navidad y él no llegaba, se quedó en su cuarto a ver si llegaba y la sacaba a patadas, pero nada. La preocupación ya la inundaba, ya no se acordaba de la razón por la que se molestó con él, no quería pasar la navidad sin la persona que ha estado a lado de ella desde que nació.
—¿Estas bien? —Rin escucho la voz de Miku entrar. No quería hablar, ella quería mostrar que podría ser una chica con orgullo, que no dependía de alguien para que se sintiera incomoda. Pero al ver una foto de ella y Len en el cuarto de su hermano, hizo que en esos momentos termino por tragarse su orgullo.
—¡No Miku! ¿Por qué no ha regresado Len? ¿A caso se tomó enserio la estupidez que dije?
—Rin...
—¿Y si renuncio al grupo?
—Sabes que Len dijo que iría a un lugar a pensar las cosas mejor.
—¿Y por qué no regresa? Sabe que estas fechas son importantes para nosotros dos. Le estado enviando mensajes y no me contesta ¿No vendrá para navidad? ¿No vendrá para... nuestro cumpleaños? —lo último le fue difícil de decir. Miku noto como una lágrima se le escapó a la chica, por lo que no tuvo más remedio que abrazarla para que se calme—. De seguro me odia.
—No Rinny, veras que el llegara para la cena. Len me lo prometió.
—¿Y por qué a mí no? —Miku no supo que decir, solo podría acariciar la espalda de su amiga para calmarla.
—Len, por favor llega cuanto antes... ¡SI NO EL PUERRO TE ESPERA! —Miku pensó, mientras seguía consolando a su mejor amiga.
