Fecha: 24 de diciembre de 2014

Hora: 9:50 pm

Lugar: Mansión Crypton.

Miku con un vestido verde demostrando que estaba lista para la cena se encontraba analizando los últimos detalles para la reunion, como ver que las mesas estuvieran bien puestas o verificando el número de sillas. Otros como Kaito y Meiko veían a comida, bueno solo Kaito, la castaña estaba para evitar que él se comiera el helado a escondidas. Luka estaba comprobando la pista de baile y el karaoke. Todos ellos estaban felices y emocionados, menos una persona.

Sentada en uno de los muebles de la entrada principal estaba Rin con la mirada perdida, pero se le notaba deprimida. Llevaba un hermoso vestido hombros descubiertos donde resaltaba ese color naranja, pero lo que más destacaba en la joven rubia era el moño especial que llevaba. Un moño color amarillo en donde en las dos partes venia escrito una palabra, al leer las dos juntas decía: Kagamines Forever. Si, era un moño que Len le había regalado hace tiempo en alguno de sus cumpleaños.

La chica rubia igual traía en sus manos lo que parecía ser una pequeña caja envuelta en papel listo para entregarlo apenas llegara Len y sea lo primero que vea. Pero por las circunstancias se imaginaba un fatal escenario, en donde Len le rechazaría su presente y que él le diga que no quería verla. Comenzaba a temblarle sus manos y nuevas lágrimas amenazaban con salir

—Rin, venga ¡Ya casi es navidad! ¡Pon la sonrisa que siempre llevas! —Miku se para enfrente de ella al igual ganándose su atención, pero Rin solo dio un suspiro deprimente— Riiiin alegrateeeee, ¡Casi es navidad! Además el puerro mágico ¡Te lo ordena! —Miku puso su puerro enfrente de la chica.

—Miku por favor no estoy de humor para eso.

—Amiga, no puedes quedarte así toda la noche.

—Claro ¡COMO TU HERMANO NO TE ODIA! —Rin enojada salto enfrente de la chica asustándola, pero inmediatamente se calmó—. Perdón Miku, solo estoy preocupada por él, y que de verdad haya mandado nuestra relación a la basura.

Otra vez las lágrimas amenazaban a la rubia adolescente hasta que sonó el timbre de la mansión donde Rin fue a la puerta como un rayo. Mientras la abría Rin se inundaba de una alegría tremenda cuando vio que el visitante era igual un adolescente rubio casi de su misma estatura.

—¡LEN QUE BUENO QUE VOLVISTES! —dijo la chica abrazando al visitante. Sin dudas tenía que ser el. Rin pensaba las mil formas de decirle perdón, y al mismo tiempo demostrar el amor y afecto que tenía hacia el cómo su hermana.

—Ummmm Rin.

—¿Qué pasa Len?

—Soy Oliver, no Len —la chica abrió los ojos como platos soltándose; notando que era efectivamente Oliver. El pequeño rubio estaba sonrojado por la repentina acción de Rin.

—Uh Oliver perdón, pensé que eras. Ya no importa —Oliver veía como Rin volvió con la cabeza baja al sofá, mientras ahora Miku se acercaba a él.

—Hola Oliver, eres el primero en llegar. Ten como recompensa —Miku le dio una galleta que tenía forma de Kaito.

—Gracias Miku, ¿Rin está bien?

—Sí, es larga historia —Miku se rasco la cabeza con una sonrisa, mientras pensaba— ¡LEN LLEGA SHOTA UKE MARICA!


Fecha: 24 de diciembre de 2014

Hora: 10:00 pm

Lugar: Calles de Tokio.

El viaje de los dos chicos a pesar que no tuvieron complicaciones demoro más de lo normal, llegaron prácticamente al anochecer a la gran ciudad. Al igual que pasaron por mil tiendas de juegos y parecía que Len no encontraba lo que estaba buscando. Hasta ahora que lograron encontrar una tienda que le quedaba una última copia del juego que intentaba conseguir el Vocaloid.

Faltaban dos horas para navidad, Leonardo observaba las calles de Tokio como las familias convivían entre ellos, niños jugando, algunas personas abrazándose, otras haciendo sus compras a última hora, como su compañero.

El rubio salió de la tienda donde habían parado, ambos aún tenían sus sombreros vaquero. Parecía chistoso que estaban disfrazados de vaqueros mientras montaban burros en una inmensa ciudad, por supuesto que durante el camino se ganaban algunas miradas curiosas de los habitantes.

—¿Qué compraste Len? —Leonardo noto una caja de discos envuelto como un regalo.

—Es el juego que le rompí a Rin.

—Me imagino que es la razón por la que discutieron. Jajaja, me acuerdo cuando un primo mío me borro mi partida que tenía completo al 95%, casi lo mando la escuela militar.

—Me alegro que no seamos familiares.

—Que rudo de tu parte. No me imagino como eres con tu hermanita —Leonardo de pronto se le planteo una pregunta— Len ¿Quién es el hermano mayor de casualidad?

Len al escuchar esa pregunta soltó un bufido. A pesar que el rubio no le respondió la expresión de molestia en su rostro ya le daba la respuesta al chico.

—¿Ella es la mayor no? —burlonamente dijo Leonardo.

—¡Somos gemelos! ¿Eso importa acaso?

—Entonces Rin es la hermana alfa, vaya, al igual ella es la que te da tus coscorrones.

—Solo es mayor que yo por cuatro minutos y veinticinco segundos.

—Hasta te sabes el tiempo que nació antes que tú. Len, Len, Len, así sea un segundo ella nació antes que tú —Leonardo empezó a frotar su puño contra el pelo de Len—. Tenemos al pequeño de los Kagamines.

—Sí, si como digas —Len aparto el puño de su pelo, mientras Leonardo se comenzó a reír.

Era bien sabido por los Vocaloids que Rin era la gemela mayor, cosa que le gustaba presumírselo a Len y hay veces lo hacía con intención de sacarlo de sus casillas. Además que hay veces Rin se excusaba eso para tener más autoridad sobre Len. También hablando en la situación actual, era un poco divertido para Leonardo molestar a un gemelo sobre el asunto del hermano mayor y menor.

—Ey no te esponjes, ser el menor tiene sus ventajas. Luego nosotros tenemos que hacer el trabajo sucio —Leonardo intento darle un punto a Len para que se enorgullecerá de algo.

Y en parte Leonardo tenía razón. Cuando Rin no quería hacer algo, como por ejemplo cocinar, aprovechaba justamente la excusa de que era el menor y le recalcaba a su gemela que su deber como la mayor era "ser la más responsable". Rin por su orgullo de demostrar ser la hermana mayor, terminaba por hacerlo, o bueno, si esto contaba para mantener tu orgullo.

—Cambiando de tema ¿Qué juego es? —Leonardo pregunto viendo con curiosidad lo que compro el rubio.

—El Warrior Quest XVIIDX

—¡¿Enserio se lo rompiste?! Me sorprende que aun estés vivo.

—Ni siquiera el juego es tan bueno —Len y Leonardo se subieron a sus burros.

—¡Oye! Tu eres el único culpable que seas malo en el juego —Len le dio un golpe en el hombro— ¡Ah canijo! Ese si dolió.

—Bien Leonardo casi es navidad, es mejor llegar antes a la mansión —Len comenzaba a irse pero vio que Leonardo no se movió— ¿Pasa algo viejo?

—En realidad Len, ya tienes tu juego, ya no tengo motivo para ir contigo. Iré a un motel a pasar la noche, y ya mañana regresare a la cabaña. Por eso me voy despi -...

—¡Oye espera! —el adolescente rubio interrumpió a su compañero agarrándolo de sorpresa— Me gustaría decirte algo.

—Bien, dispara —Leonardo cruzo los brazos y no le quito la vista de encima.

—Eh estado pensado, ya que pasaras solo esta noche, ¿por qué no lo celebras con nosotros? —Leonardo miro sorprendió la propuesta de Len, aunque al escucharlo se puso un poco nervioso.

—No lo sé Len, no soy un Vocaloid, Utaloid, o lo que sea. Solo estaría de colado.

—¡Vamos! Les caerás bien a los demás.

—Len, ni siquiera ayude en algo.

—¿Y que acaba de pasar Leo? Claro que si —Len le dijo incrédulo mientras le enseñaba el regalo de Rin—, si no fuera por ti no habría conseguido esto.

—No se mi amigo güero nipon.

—Mereces una feliz navidad Leonardo, no dejare que un amigo mío la pase solo esta noche —Leonardo en parte sonrió por lo que escuchó.

—Len, solo me conoces por un día y ya me consideras un amigo.

—Un día fue suficiente para que te vuelvas mi ¿Compadre? —Len intento hacer un acento mexicano, pero fallo miserablemente.

—... ¿Habrá nigiri? —Len confirmo haciendo que Leonardo se emocionara—. Entonces veme apartando una orden, soy de paladar exigente.

Len igual sonrió mientras pensaba la forma de introducir a Leonardo a los demás miembros. Los dos partieron a su último destino para pasar noche buena, la mansión Vocaloid.


Fecha: 24 de diciembre de 2014

Hora: 10:20 pm

Lugar: Mansión Crypton.

Muchos personas habían llegado a la mansión, personas como Gakupo, IA, Neru, Teto, Haku, Lily, SeeU, Piko, Mikuo, Fukase, etcétera. Ya estaban casi todos, pero a un faltaba un integrante de la familia Crypton y los cinco los sabían. Cuatro estaban hablado acerca de Len, menos una que seguía en el sofá esperándolo. Faltaban ya poco para navidad.

—¿Vendrá el pequeño molesto? —preguntaba Meiko.

—Amigos tranquilos —Miku intentaba tranquilizarlos.

—Sí, me estoy aguantando para no comerme su banana cubierta de chocolate.

—¡Kaito, tú te apartaste demasiadas paletas heladas!

—Miku, es que muchos están preocupados por Len, y digamos que la actitud de Rin no ayuda. Además le enviamos mensajes y no contesta —Meiko le comento un poco enojada.

—Su trabajo ha de ser difícil Meiko —Miku defendiendo a su amigo.

—Oigan ¿Se han puesto a pensar si Len vendrá con el maestro? —Luka dijo.

—Tienes razón Luka, tampoco Gumi ha llegado y ella es la que llevo a Len —como una mera coincidencia el timbre sonó. Miku fue rápidamente, Rin seguía sentada en el sofá.

Al abrir vio justamente a la chica peliverde, que era obviamente Gumi. Y a lado de ella había un hombre que venía formal, con un traje que se notaba lo costoso y elegante a kilómetros. Prácticamente se podría decir que era el principal representante de los Vocaloids y su encargado, el maestro o también conocido Master.

—¡Gumi, Master! ¡Qué bueno que vinieron!

—Hola Miku es un placer verte ¿Ya llegaron todos? —dijo el hombre.

—Uy si, casi todos.

—¿Casi todos? Pensé que ya estarían todos para cuando llegara.

—¿No me digas que no ha llagado Len de su trabajo? —Gumi pregunto, recibiendo solo una Miku estática.

—¿N-no viene Len contigo? —Miku miro tristemente a la peliverde.

—En realidad pasamos a buscarlo pero solo nos recibió su jefa, nos dijo que seguía entregando un paquete y por el último informe que recibió lo más seguro no terminarían hasta mañana —Master comento un poco empático.

—Intente llamarlo y enviarle mensajes pero no había señal en ese lugar —Gumi decía tristemente.

—¿Len no vendrá entonces? —los tres escucharon la voz de Rin, pero no vieron a la misma adolecente rubia energética y alegre que solía ser, sino a una niña pequeña deprimida que parecía ver debajo de su árbol de navidad que santa no le había traído lo que quería.

—Rin, Len solo esta-... —Miku se acercó a la chica, pero ella la interrumpió.

—No Miku, me lo merezco. Eh sido mala con él, de seguro estará pasando mejor navidad sin mí.

—Rin... —Miku se acercó a la rubia, al igual que otros Vocaloids para apoyarla, pero ella los detuvo.

—Quiero estar a sola por ahora —la chica fue corriendo a su cuarto con lágrimas en los ojos, los demás se quedaron viendo a la rubia. Todas miradas preocupadas por ella y también por Len, no sería una tan feliz navidad.

La chica al llegar a su cuarto dejo el regalo a un lado queriendo olvidarlo, se sentó en su cama abrazando sus rodillas. En una de sus estanterías se trajo una foto donde estaba ella y Len un poco más jóvenes tomándose una selfie, atrás había una gran cantidad de personas que parecían estar pasando un buen rato con ellos. Debajo de la foto, tenía un escrito que decía: Primer concierto de muchos, ¡dominaremos el mundo! –Rinny y Lenny.


Flashback

Fecha: 10 de diciembre de 2009

Hora: 7:27 pm

Lugar: Estadio olímpico de Tokio.

Era un día especial, era el primer concierto de Vocaloid. Después de tantos videos subidos a su canal, ahora como integrantes oficiales y haber elevado su fama, por fin los seis jóvenes estaban siendo presentados ante un estadio, que para sorpresa de ellos estaba lleno. Miles de personas coreaban los nombres de los que jóvenes que pasaban, Miku, Luka, Kaito y Meiko.

Pero aún faltaban dos niños rubios de apenas 10 años por presentarse, y algunos fans ya comenzaban a exigirlos, los nombres de los Kagamines se escuchaban en los ecos de la multitud. En eso momento Miku y Luka eran las que estaban en el escenario, pero los dos niños rubios sabían que después de ellas eran los siguientes.

Una pequeña niña rubia impaciente por querer salir se encontraba esperando el momento exacto que sus dos amigas acabaran su canción.

—¡VAMOS MIKU LUKA! ¡YA QUIERO OIR A MIS FANS! —gritaba la rubia que obviamente por el concierto no fue escuchada— Es nuestro momento Len. Hoy verán lo grandioso que somos, conquistaremos cada región del mundo ¡JA! ¡LA REVOLUCION KAGAMINE HA EMPEZADO! ¿Verdad Len?... ¿Len? ¿Hermano?

Rin miraba a todas partes buscando al quien consideraba en algunas ocasiones su reflejo. Giro a todos lados pero no tardo en encontrar a Len. El chico estaba sentado sobre unas cajas con la cabeza mirando abajo mientras jugaba con sus manos. Rin al notarlo se acercó un poco enojada con él.

—¿Cuántas veces te tengo que decir cerebro de banana, que no me dejes hablando sola? No quieres que te de una corrección de hermana mayor ¿Eh? —Rin miraba confusa a Len, que parecía no prestarle atención— ¿Enserio? ¡IDIOTA TE ESTOY HABLANDO!

—¡Waaaaaa! —Len cayó de espaldas volviendo a la realidad— ¿Qué paso? ¿Ya son las clases de inglés de Luka?

—Ay Len, parece que solo tiene aire aquí —Rin golpeo la cabeza de Len—, estamos en el concierto, no creo que seas tan idiota para olvidarlo.

—¿E-el concierto? —Len decía nervioso.

—Si Len, el concierto, deja de actuar como un tontín ¿Si? —Rin sonrió al ver que parecía tener su atención— Bien como yo te decía, nuestro momento...

Rin empezaba a hablar, pero se detuvo al ver que su hermano volvía a bajar la cabeza y comenzaba a volver a jugar con sus manos. Pero además noto nerviosismo y preocupación en su rostro. Supo que algo no andaba bien.

—¿Len pasa algo? —el chico rubio escucho a su hermana, pero esta vez ya no molesta o su voz de niña problemática. Si no una voz que reflejaba preocupación.

—E-estoy bien no es nada.

—Mírame —Rin hizo que Len la mirara a los ojos. El niño sabía que era imposible mentirle— ¿Qué pasa?... sabes que puedes contármelo todo.

—No sé bien ¿Nerviosismo? —dijo confundido Len.

—¿Miedo escénico?

—... En realidad es más que esto —el rubio dio un suspiro— ¿Qué pasara con nosotros después de esto?

—¿Qué te refieres?

—Rin, me gusta que vayamos a cumplir nuestro sueño, pero ¿Seguiremos siendo cercanos? —Rin miraba confundida a Len— es que tendremos más cosas por hacer, canciones, entrevistas, giras, apariciones.

—Sí, esas cosas ¿Qué tiene de malo?

—¿Cuántas de esas cosa haremos juntos? Llegará algún momento en que tal vez hagamos una de esas actividades separados. Y eso puede distanciados poco a poco. ¿Qué tal si en un futuro nos obligan a hacer cantantes individuales? ¿Ya no estaremos más juntos? Y más si eso provoca algo en nuestra relación de hermanos y termine de la peor manera. No quiero estar solo, tengo miedo, miedo de lo que vendrá, miedo de lo que nos deparara en el futuro. —Len podía sentir unas pequeñas lágrimas en él.

Parecía que se iba a derrumbar, hasta que sintió como una persona la envolvía en un abrazo que obviamente era Rin.

—Babosin —Rin se rio un poco, apretando más el abrazo— No te precipites en esos pensamientos. Es cierto que las cosas cambiaran, pero no lo veas por el lado negativo. Mira como nos llevamos con Miku y los demás, ¿enserio crees que nos separaran?

—¿N-no? —Len dio un sollozo— Pero ¿Y nosotros?

—¿Ya olvidaste cuando nos unimos? Recuerda que mi condición era que solo estaría con el grupo si tú me acompañabas. No dejare que ningún idiota nos separe. Somo los Kagamines, una sola persona con dos almas. Y prefiero mil veces que estés a mi lado, que toda la fama del mundo.

—¿Enserio?

—¿Qué acabo de decir? —Rin podía sentir un poco las lágrimas de su hermano en su hombro. Ella le acariciaba la cabeza y hablaba con la voz más tierna que tenía haciendo que se calmara poco a poco— Len, pase lo que pase prometo ser siempre tu hermana. Si necesitas ayuda, siempre estaré para escucharte, así aunque lleguemos a estar arrugaditos.

—G-gracias Rin —las palabras tocaron más al niño, soltando más lagrimas sobre la chica.

—Y ya no llores, sabes que no me gusta verte así.

Paso unos momentos para que Len se calmara. Se soltaron del abrazo, Rin limpio con su pulgar el resto de las lágrimas que su gemelo tenia.

—¿Mejor?

—¿Si? —Len decía con una sonrisa. Rin le devolvió la sonrisa y procedió a darle un beso en la frente, haciendo que el rubio se ría y también se sonrojara.

—¡Deja de hacer eso! ya no somos niños para que me sigas besando.

—Awwww, mi hermanito ya sea hace el maduro. Si ya estas grande entonces ya no te hare tampoco de más de mis pasteles.

—Uhhh pensándolo bien, todos tenemos un niño interior ¿No?

—Tu como siempre viendo lo que te conviene —Rin empujo a Len, Len igual le respondió empezando a forcejearse entre los dos.

Solo se escuchaban la risa de ambos gemelos mientras seguían "peleando". Aunque no duro mucho debido a que sabían que pronto tendrían que salir al escenario. Rin se quedo viendo felizmente a su hermano que ya estaba de buen humor. Se puso tranquila al ver que su reflejo ya no estaba triste y que se veía motivado para hacer su debut.

—Así siempre quiero verte hermano —Rin con una sonrisa dio un golpe amistoso al rubio—. Nunca lo olvides, siempre voy a quererte.

—Yo igual Rin, soy feliz que seas mi hermana —los dos no pudieron evitar volver abrazarse, aunque ese abrazo termino cuando la canción de Miku y Luka acabo.

—Bien ahora si es nuestro momento ¿Listo Len?

—Siempre lo estaré, loca.

—¡Oye maldita cabeza de banana! —Rin empezó a golpearlo repetidamente en su cabeza.

—¡Ay! Ay ay, Rin tus golpes si duelen.

—Es para que aprendas a respetar a una chica. Capaz y quedes soltero para toda la vida —Rin soltó una risita.

—¡Rin! Te voy a-...

—¡Rin, Len! ¡Ya vengan! —ambos rubios escucharon al Master. Rin dio una mirada de victoria a su hermano.

—Luego terminaremos este asunto —Len amenazo.

—Como digas hermanito.

Después ambos se posicionaron en donde harían su aparición. La adrenalina de ambos se subió al escuchar sus nombres siendo pronunciado por miles de personas.

—Rin.

—¿Si? —Rin vio un poco melancólico a Len.

—¿Crees que mamá y papá nos está observando?

Agarrando de sorpresa a Rin con esas palabras. La rubia dio una sonrisa triste a su hermano y le agarro de la mano mientras se preparaba para su presentación.

—Donde quieran que estén, te apuesto que nos están viendo Lenny. ¿Dediquémosle esto a ellos vale?

—De acuerdo Rinny, por nuestros padres —Len fortaleció el agarre de su mano con la de Rin.

Estos pensamientos de lo que depararía el futuro de Len y Rin aun los perseguía, pero al momento de ver el escenario, y ver a las personas con lo que parecían ser palos de color amarillo en miles, termino por hacer que su preocupación se esfumara.

—¡SEÑORAS Y SEÑORES! ¡CON USTEDES LOS GEMELOS KAGAMINES!

Fin de flashback


Pequeñas lágrimas empezaban a caer en esa foto, la rubia sentía que al verla más y más se hacía daño. Como si el corazón se le quemara, por lo que decidió poner la foto fuera de su vista.

—¡PUDE HABER TENIDO UN MEJOR GEMELO! O mejor ¡Hubiera sido hija única! ¡TE ODIO!

—Simple… Quiero que desaparezcas de mi vista.

Esas palabras retumbaban la cabeza de Rin, esas palabras que pudieron terminar por lastimar a la persona que más quería. Lo más seguro, de seguro el estaría repudiando a ella con solo oír su nombre.

—Len, lo siento —Rin enterró la cabeza en sus rodillas mientras empezaba a sollozar—. Nunca quiero dejar de ser tu hermana.


Fecha: 24 de diciembre de 2014

Hora: 10:20 pm

Lugar: Calles de Tokio.

—¿Me esas diciendo que Gakupo casi rebana a Kaito solo por olvidar su cumpleaños?

—Algo así, en parte me da miedo él.

—Igual que Rin, Meiko, Miku, yo, hasta a ti mismo. Len tú le tienes miedo a todo el mundo —Len se rasco la cabeza de manera avergonzada.

—Bien, podría ser un poco tímido.

—Y en muchos fanfics te describen como alguien serio, frio, o hasta mujeriego. Es más, mientras llegamos leeré unos en voz alta

—NO NO NO ¡Ya entendí!

—Vamos, se ven interesante. Mira, hay uno en donde te disfrazas de un conejo morado.

—No quiere saber de eso, créeme.

Leonardo le creyó al rubio por lo que quito la lectura. Pasaron unos momentos, y a Leonardo se le ocurrió hacer una pregunta algo curiosa, solo esperaba que su amigo no le diera un puñetazo en la cara.

—Amigo, ya que entramos en confianza... puedo preguntarte algo.

—¿Qué paso?

—Emmmmmmm... ¿Como te lo digo?

—¿Que pienso de los que me emparejan con Rin? —Leonardo se sorprendió al ver que su compañero había adivinado la pregunta.

—¡¿Acaso lees la mente?!

—Intuición, no eres el primero que me lo pregunta a mi o a Rin.

—Vale, no tienes que responderme si te incomoda —Leonardo recordó su reacción anteriormente cuando bromeo con eso.

—No te preocupes, la verdad ha este punto ya nos acostumbramos. Es decir, no me gusta mi hermana, no lo malinterpretes.

—Yo no dije nada.

—Solo me aseguro. Al principio si era incomodo como los fans nos ponían en estas situaciones, ya sea en Fan arts o Fanfics, al igual que cuando hacíamos canciones de amor sobre nosotros; hasta hubo un tiempo que nos incomodo tanto que los dos no podíamos vernos a la cara sin que nos vengan a la cabeza esas imágenes, y por eso nos alejamos un tiempo.

—Si, creo igual así me pondría se me emparejaran con algún familiar mio. Pero me imagino que tiempo después lo superaron.

—Exacto, ya en esos momentos no nos importa. Es decir, recientemente hicimos sin problema adolescence, se esta volviendo una de las canciones más populares y no nos molesta. Hasta te puedo decir, que tanto yo como Rin, es una de nuestras canciones favorita.

—Estoy de acuerdo, esa canción tiene buen ritmo independientemente de la historia.

—Si los fans nos ven como pareja se los aceptamos. Mientras no se sobrepasen cuando estén con nosotros —Len se acordó cuando en una firma de autógrafos, una fan les pidió a el y Rin que se dieran un beso enfrente de todos. Claro que ambos se negaron y tuvieron que darle algo especial a la fan para que no se vaya decepcionada.

Leonardo sintió que su compañero se empezaba a incomodar con el tema del emparejamiento, por lo que decidió sacar otro tema. Era casi navidad, por lo que quería saber como planeaba Len disculparse con Rin.

—El regalo ¿Se lo darás ahora o te esperaras en dos horas?

—Lo pondré abajo del árbol, planeo reconciliarme con ella primero —Len entonces sintió mil zumbidos en su pantalón, era su celular. Cuando le reviso vio demasiados mensajes de Miku, Gumi, Meiko, y más personas. Pero la que lideraba en sus mensajes era Rin. Len se sintió culpable de no haber visto su celular, de seguro ya no estaba enojada y estaría muy preocupada junto a sus demás amigos.

—Contéstale viejo, no es bueno hacer esperar a una chica —Leonardo le sugirió a Len, el rubio solo asintió.

Len le enviaría un mensaje a Rin diciendo que iba en camino, hasta que vio como una roca le tiro su celular de la mano. Obviamente eso enojo al rubio.

—¡Oye que rayos te pasa!

—Miren, aquí está mi regalito de navidad —Len y Leo reconocieron la voz enseguida.

—No, ¡¿Tu otra vez?!

Ambos chicos vieron como enfrente tenían una chica, donde la acompañaban alrededor de ocho chicas más. Eran las mismas que los habían perseguido en el pueblo.

—Amiga, tú llevas el nivel de acosadora a otro nivel —Leonardo miro sorprendido.

—Len, solo queremos pasar un rato contigo.

—¡NO! Ya sé que hacen los de tu tipo —Leonardo le paso algo a Len, una resortera, supuso que la agarro cuando una de las chicas la tiro en el pueblo.

—Bien Lenny, no quiero perder el tiempo en charlas. Será por las malas ¡Chicas formación! —las nueve chicas se ordenaron, listas para capturar a Len— Quien lo atrape primero lo tendrá por una hora para ella sola.

—¡SI VAMOS! —rugieron las chicas espantando a los dos.

—Entonces ¡ATRAPENLO! —la manada de mujeres en burro galoparon hacia lo que consideran el premio mayor.

—¡Me lleva la chin-... vamos Len! —los dos galoparon tratando de escapar de sus raptoras.

—Leo vete, me quieren a mí.

—No viejo, prometí que te ayudaría a llevar el regalo a tu hermana, y es lo que hare —Leo disparo la primera piedra dándole en el ojo a una— ¡Vengan hijas del diablo, tengo suficiente para ustedes!

—¡LEO CUIDADO!

Leonardo vio como un auto se dirigía hacia ellos, antes de un fatal choque logro que el burro saltara sobre el cofre del coche y bajara nuevamente a la calle. Los chicos ya no estaban en un área rural, si no en una urbana, por lo que sería más difícil huir.

—Bonita noche buena tendremos —dijo Len esquivando otro coche.

—AY AY AY ¡VAMOS POR LEN! —gritaban las chicas al unísono.


Rin se encontraba en su celular revisando su Facebook, encontraba miles de mensajes de "feliz navidad" enviada por sus fans, veía los fanarts que le enviaban y les daba "me encanta" a todos, en parte algunos mensajes de sus fans le subía el ánimo. Aunque igual esperaba un mensaje de Len, pero cuando reviso el chat ni siquiera el rubio había visto sus mensajes.

—Rin, deséale une feliz navidad a Len de mi parte —leyó un mensaje de algún fan, no pudo evitar que otras lágrimas de le escaparan.

Seguía revisando su perfil hasta que vio un video en vivo. Era una persona grabando las calles de la ciudad, como todos se divertían, todo era normal; las personas disfrutando con la llegada de la navidad. Hasta que de pronto oyó como una multitud de animales se acercaba. La persona que grababa se llevó la sorpresa de su vida al ver dos adolescentes montados en burro, luego vio por detrás un grupo de chicas que igual montaban al mismo animal. Pero Rin le llamo la atención lo que dijo una de ellas.

—¡KAGAMINE LEN, ERES NUESTRO! —Rin se quedó confundida al escuchar el nombre de su hermano.

—¿Len? ¿Qué rayos dicen? —la chica rubia pensó, hasta que decidió retroceder el video donde mostraba a los dos jinetes.

Rin se llevó una sorpresa. A pesar que llevaba un sombrero y un traje que lo cubría por completo, ella reconocía ese rostro y especialmente esos ojos azules parecidos a los de ella. Había encontrado a Len.

—¡¿L-Len?!

La chica tenia miles preguntas ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué iba vestido como vaquero? ¿Por qué montaba un burro? ¿Quién era el que estaba al lado del huyendo? Un momento ¿Huyendo? Oh no. Rin noto el rostro preocupado de Len, y con la manada de chicas que lo perseguían era obvio que estaba huyendo.

Si bien podía ser otro problema de fans locas, algo en la mente le decía a Rin que estaba oculto en las intenciones de esas chicas que perseguían a su hermano. No sabía si era el típico mito sobre la "telepatía gemelar", pero sentía la sensación que Len estaba en problemas.

Sin pensarlo Rin fue directamente al garaje de la mansión sin que nadie la viera pasando a toda velocidad. Sin embargo alguien si la había visto y la vio cuando llego al garaje.

—¿Rin que pasa? ¿Por qué saliste corriendo? —Miku la había alcanzado, aunque llego cansada.

—¡Miku! ¡Len está en problemas!

—¿Len? ¿Lo vistes?

—¡No hay tiempo! ¡Agarra tu bicicleta y sígueme! Sé dónde está —Miku sobresaltada por la actitud de Rin le hizo caso y fue a su bicicleta.

Cuando salieron, Rin comenzó a peladear como nunca lo había hecho en su vida quitándose a todos los autos que se metían, Miku con trabajo le seguía el ritmo a su amiga.

—¡Rin! ¡Más despacio casi me golpeo con un poste! —Miku le reclamo, pero ella no le hizo caso, solo tenía un objetivo, rescatar a Len.