Fecha: 24 de diciembre de 2014.

Hora: 11:27 pm

Lugar: Calles de Tokio.

Kagamines forever.

Len, Miku y Rin lograron huir del edificio, aun sintiéndose mal por no saber ningún rastro de Leonardo quien minutos antes le salvo la vida a Rin. Pero al menos no tendrían que volver a ver a la loca fanática de Fanny, lo más seguro es que la policía ya la habría encontrado.

Pudieron tomar un taxi para poder regresar tranquilamente, claro que el taxista se sorprendió tanto que Miku y los Kagamines estén tomando su taxi, como las marcas que les dejo la pelea contra Fanny; a pesar de la preocupación del señor, Miku le comento que estaban bien y que solo los llevara a casa. Durante el viaje Miku noto que Rin y Len no dejaban de abrazarse ambos buscaban el consuelo de uno con el otro. En parte la peliaqua sonrió, sabía que se reconciliaron.

Afortunadamente no tardaron minutos en llegar a la mansión. Algunos Vocaloids los recibieron preocupados al ver el aspecto que tenían los tres. También les comentaron que cuando notaron que Miku y Rin no estaban, algunas personas salieron a buscarlas. Los tres decidieron no decir lo que paso hoy, y solo dijeron que se habían accidentado cuando fueron a buscar a Len (claro que algunos no les creyeron). Los demás Vocaloids regresaron a la mansión luego de enterarse que los tres ya habían aparecido. A pesar de ese percance lograron que la celebración siguiere, mientras Miku y los gemelos recibieron atención a sus heridas y de paso fueron a bañarse.


Pocos minutos faltaban para navidad, Len luego de tomar un baño y saludar a los invitas, decidió ir arriba de la mansión y salir en uno de los balcones para contemplar la vista que tenia de la iluminada ciudad navideña, donde la adornaba esa inmensa luna blanca como la nieve del pueblo. Aun no digeria al cien lo que acababa de pasar, sin duda es algo que ni siquiera cuando se unió a Vocaloid pensó que viviría. Un amigo que logro hacer en un día, para que simplemente fuera rápido su despido, y para colmo fue en vano; el juego se quedó en los burros, se la había olvidado recogerlo cuando fueron huyendo. Ahora ya no tenía el regalo para pedirle disculpas a Rin.

—Hola Lenny —Len miro atrás viendo a su hermana, ya no traía el vestido naranja, solo una blusa normal y unos jeans. Pero lo que si conservaba era el moño amarillo, a pesar de estar un poco sucio.

—Hola Rin —le respondió Len.

—¿Te importa si me siento a tu lado?

—No, sientate —Rin fue a la banca y se sentó a lado de Len, contemplando la misma hermosa vista. Se escuchaba el sonido del viento y como en parte el frio envolvía a los dos, pero al parecer ambos lo ignoraron.

—Ya cinco años ¿Eh? —Rin comento con nostalgia al recordar su debut.

—Sí, el tiempo pasa rápido —Len si inclino en el respaldo de la banca— aún recuerdo cuando nos escondíamos en el sótano de tío para poder ver Dragon Ball a escondías a medianoche.

—Teníamos seis años, la vida era dulce.

Un incómodo silencio asomo por un momento volviendo solo a escuchar el viento y los ecos de la celebración en la misión. Len sabía que Rin quería decirlo, pero al parecer estaba tan apenada del hecho que le costaba iniciar el tema de conversación, por lo que decidió tomar la delantera.

—Rin, no te culpes de todo, yo no debí romper tu juego que tanto te costó conseguir —la chica se sorprendió, era como si Len haya leído sus pensamiento.

—Len te dije muchas cosas feas, y más cuando se trata de la promesa que hicimos de pequeños ¿Cómo no quieres que me sienta mal?

—Muchos cometemos estupideces cuando nos enojamos, hasta yo lo he hecho. Además no es como si me fueras a dejar de verdad.

—Pero igual, es solo me enojo por un juego, ¿Cómo pude haberte dicho que "no quiero que seas mi hermano"?

—No dijiste eso.

—¡Claro que sí! —Rin se sobresaltó dando un ligero susto a Len— ¡o lo dije de otra forma!

—Hermana...

—Comprendo si sigues enojado conmigo, me eh comportado terrible contigo últimamente sin saber el daño que te estaba haciendo. No me gusta verte sufrir, y yo como un estúpida lo estaba haciendo —Rin había comenzado a llorar, de verdad se sentía terrible—, y si no me quieres ver en estos días... incluso en nuestro cumpleaños… Lo entenderé. Te dejare solo.

—¡No digas estupideces tonta! —Len le agarro los hombros a Rin que tenía los ojos húmedos— Nunca te dejare sola, y menos durante estas fechas.

—P-pero eh sido una mala hermana.

—Si fueres mala hermana ¿Crees que estaría aquí contigo? ¿Crees que pasaría la mayoría de mi tiempo contigo? ¿Crees que te habría acompañado cuando te uniste a Vocaloid? ¿Crees que me habría arriesgado por recuperar algo que te rompí? Además, ¿una mala hermana habría ido a rescatarme de una secuestradora? O casi das la vi-… Vida… por salvarme

Lo último Len lo dijo con algo de trabajo, como si algo le diera una cachetada. Tan solo recordar como Fanny tenia amenazada a Rin y que habría pasado si Leonardo no llegaba a tiempo, lo ponía nervioso. Len que al parecer se estaba haciendo el fuerte empezó a temblar y ahora a él se le escaparon lágrimas de los ojos.

—¡L-Len! —dijo Rin sorprendida quien detuvo la humedad de sus ojos. Era difícil ver a Len llorar, desde que se unieron al grupo muy pocas veces ha visto a su hermano en esa situación.

—Dios Rin, casi te pierdo. No podría… No podría —Len atrajo a Rin hacia el abrazándola como nunca lo había hecho antes. Rin a pesar de la sorpresa, correspondió igual el abrazo asegurándose no soltar a su hermano menor.

—Lenny tranquilo, estoy aquí, no me paso nada.

—Casi m-mueres —Rin podía sentir que Len apretaba más el abrazo. No quería dejarla ir, la quería aquí con él, sentía que si la soltaba ella desaparecería para siempre.

—No pienses en cosas feas, no pasó nada ¿Tranquilo si? —Rin hablaba con la voz más dulce que podía, para calmar a su hermano, pero ella tampoco dejaba de sollozar.

—R-Rin no me dejes por favor—la chica aruco más a su hermano, ella tampoco pudo evitar derramar algunas lágrimas.

—No me iré a un ningún lado, te prometí que estaría contigo apoyándote, incluso aunque seamos una pasitas arrugadas —Rin intento imitar la voz de aquella vez cuando Len tenía miedo del futuro que les deparaba.

—Pero, casi me dejas, hasta te estabas despidiendo.

—Hermanito ya enserio, no pienses en lo que paso o te seguirás atormentado, lo mismo que me decías hace un momento. Lo importante es que estamos aquí, listos para tener más bonitos momentos, como ahora que casi es navidad.

Rin sin pensarlo junto su cachete con el de Len intentando transmitirle seguridad, y al mismo tiempo juntar sus lágrimas con la de el para que supiera que ella no lo dejaría en ningún momento. Si uno lloraba, el otro igual, ese era el consuela que quería transmitirle.

—Déjame decirte algo. —Len decía entre sollozos aun aumentando el agarre con Rin.

—Lo que quieras, para eso estoy aquí.

—N-no sé qué haría si no te tuviera a mi lado. Eres mi reflejo, mi mejor amiga, mi hermana —Len mojo el hombro y el cachete de la chica con sus lágrimas—. Hasta hay personas que piensan que somos más que eso.

—O-oye L-Len —Rin no pudo evitar sonrojarse al escuchar esas palabras.

—No me importa cómo nos vean, oh si en otra vida volvemos hacer hermanos o no. Yo quiero estar a tu lado toda la eternidad —Rin en ese momento sintió que su corazón estallaba, miles de pensamientos vinieron a ella como recuerdos. Cuando el la protegía de personas que la molestaban cuando iban a la escuela, oh de ella abrazándolo mientras dormía con el cuándo tenía pesadillas. Siempre que uno más necesitaba de alguien, siempre estaba su otra mitad para ayudarlo.

—Ow Lenny ¡Yo tampoco quiero separarme de ti nunca! —Rin no puedo evitar desbordar lágrimas. Ahora los dos se encontraban sollozando, mientras se consolaba uno con el otro— Tranquilo y te lo vuelvo a repetir, me quedare a tu lado siempre. No iré a ninguna parte.

—Yo igual Rin —Rin acaricio la espalda del rubio tratando le calmarlo.

Los dos Kagamines se fundieron tal vez en el abrazo más profundo que han tenido, mientras se desahogaban. Ninguno quería separarse del otro, era como si fueran dos almas en un mismo cuerpo, uno no podría vivir sin el otro. Luego que el abrazo parecía haber durado toda una eternidad se separaron. Los dos se miraron fijamente a los ojos, como si al final por fin había paz en ambos gemelos.

—¿Cómo te siente Lenny? —dijo Rin formando una sonrisa mientras limpio algunas lágrimas que tenía Len.

—Un poco mejor. Soy un llorón, perdón —Len dijo avergonzado de su actitud, hacía mucho que Len no se ponía así enfrente de ella.

—No tiene nada de malo, si quieres desahogarte, siempre estaré aquí para ti —Rin le dio un beso en la frente a Len, cosa que hizo reír en parte al rubio.

—¿Kagamines otra vez? —Len pregunto.

—Para toda la eternidad, hermano —Rin respondió con la mayor alegría del mundo mientras señalaba su moño amarillo que Len le había regalado: Kagamines Forever.

Ambos gemelos cerraron los ojos y juntaron sus frentes mientras sonreían y se agarraban de las manos, siguieron con ese momento hasta que escucharon una alarma. Era media noche del 25 de diciembre, ya era navidad. Luego de enterarse Rin saco su regalo dándoselo a su gemelo.

—Lo siento si no es sorprenderte —Rin comento apenada.

Len al abrirlo vio que era una caja de color dorado, ese al destaparla encontró un collar de igual color dorado, el collar tenía una foto que le trajo muchos recuerdos para Len. Eran él y Rin un poco más jóvenes sonriendo en un escenario, donde atrás de ellos estaba el logo de Vocaloid. Era una foto del día en que los gemelos Kagamines fueron aceptos a formar parte del grupo.

—Definitivamente no es sorprendente... es hasta mejor Rin —Len se puso el collar—. Y prometo jamás quitármelo.

—Je gracias, para ser alguien sumiso, sabes cómo alegrar a alguien —Rin bromeo.

—¿Me quieres decir algo con eso? —Len decía confundido alertando a la rubia.

—¡Nada! —Rin le tapó la boca a Len— Ocurrencias de tu hermana jeje.

—Por cierto Rin, lo siento por no traerte nada a ti —Len recordó el regalo que perdió en la huida por la ciudad.

—No me importa el regalo. Lo único que me importa estos días es pasarla contigo —Rin le dio un golpe juguetón en su hombro.

—Yo igual, solo quiero pasarlo que la persona que más quiero en este mundo.

—Awww hermanito ¡Ven aquí! —Rin abrió sus brazos y Len correspondió. Los dos volvieron a estar abrazados, unidos, como ellos quieren estar por el resto de la eternidad.

—Feliz navidad boba —Len dijo felizmente.

—Feliz navidad estúpido —Rin respondió con tono dulce y siniestro.

—Te quiero mucho —dijeron los dos al mismo tiempo mientras fortalecieron más el abrazo. Sin darse cuenta una persona oculta desde la puerta los había observado, Miku chillo emocionada que sus dos amigos se hayan reconciliado oficialmente. Decidió irse para evitar que la descubran y arruine el momento de los gemelos.

Ambos Kagamines se separaron del abrazo ya dejando todo lo que paso atrás, lo importante ahora era mirar adelante y ver las miles de aventuras que a ambos esperaban.

—¿Qué hacemos ahora? —Len pregunto. Rin iba responderle, pero una voz termino por llamar la atención de ambos.

—¡Alejen a Oliver de la loca de borracha! —se escuchó la voz de Neru venir de abajo— ¡Nero vete para haya!

—¡Mira como beben los peces en el rio! ¡Pero mira como beben! ¡VAMOS OLIVER CANTA CONMIGO! —era la voz de Meiko que parecía ya haber perdido los estribos.

—Ayudaaaaa —la voz de Oliver resonó.

—¡No me hagas usar mi zanahoria! —esa vez fue Gumi.

—No se te ocurra hacer nada hermanita —Gakupo llego para tratar de tranquilizar a Gumi.

—¡Suéltame!

—¡AH! ¡ME PICASTES EL OJO!

Los dos Kagamines se vieron entre ellos unos momentos para digerir lo que acababan de escuchar, para luego comenzar a reír frenéticamente.

—Creo que nos estamos perdiendo de la diversión —Len se paró y le extendió su mano a Rin— ¿Me acompañaría mi princesa?

—Sera un placer mi sirviente —Rin dijo cortésmente.

Los dos rubios fueron abajo agarrados de la mano, disfrutando el momento de estar acompañados por la persona más importante. Sin embargo, Len no pudo dejar de pensar de aquella persona que la apoyo, aunque solo se conocieron por un día, Len logro formar por lo menos un sentimiento de empatía por él.

—¿Len pasa algo? —Rin le pregunto con una mirada preocupada— ¿Algo aun te incomoda de lo que paso entre nosotros?

—No Rin, ya estoy feliz que se haya arreglado esto entre nosotros. Pero no dejo de pensar en Leonardo.

—¿Leonardo? ¿Fue quien nos ayudó no?

—Sí, es la persona que me ayudo con el trabajo para conseguir el juego... y fue quien te salvo la vida —Len aun le costaba pensar que casi perdía a Rin.

—¿El? Pues creo que tendré una deuda pendiente jejeje. Igual me agrada que te haya ayudado, ojala pudiéramos ayudarlo.

—Creo que al final fue por voluntad de él.

—Mmmmm, si no fuera por esa loca —Rin hizo un puchero al recordar a Fanny,

—Solo deseo lo espero que de verdad las cosas mejoren para Leo.

—Vas a ver que estará bien. ¡Y cuando lo volvamos a ver, le haremos una fiesta de agradecimiento! —Rin dijo emocionada mientras daba brincos, emocionada.

—Conociéndolo, no creo que quiera que le recompensemos por lo que hizo.

—¡Uy! ¿Es especial no?

—Igual un poco molestoso e irritante como tú —Len se burló mientras recibía un coscorrón de Rin—. Pero, es alguien que me agrada. Al igual que tú.

—Pero, yo soy la numero uno para ti ¿Verdad? —el rubio rodo los ojos de una forma divertida.

—Si Rinny, nadie te sustituirá.

Los gemelos se continuaban haciendo bromas hasta que llegaron al lugar de la fiesta, los dos saludaron a todos los invitados y ayudaron a detener a Meiko de querer corromper al pobre Oliver. El ambiente familiar se sentía, a pesar que no les unían la sangre, los invitados tenían un lazo especial, la música. Desde Fukase intentado bajar del árbol de navidad, hasta Flower robándose todos los dulces, y luego sufrir por el puerro vengador; la fiesta tenía una que otra anécdota que contar. Luego de un rato mientras Len bebía con Rin refrescos, vio como Miku se acercó con un sobre y una caja en la mano.

—¡Len!

—¿Qué paso Miku?

—Llego este sobre hace algunos momentos, y es dirigida a ti, es de un tal Leonardo.

Len se sorprendió y tomo rápidamente el sobre, que justamente era enviado por parte de Leonardo dirigido para él. Sin perder el tiempo lo abrió viendo que solo era una carta, pero en instantes reconoció la letra horrenda de su amigo con el que había vivido su travesía.

—¿Es de este chico que nos ayudó no? —pregunto Miku.

—Si Miku, es de él —Len respondió provocando el asombro de las dos jóvenes.

—¡¿Qué?! —Rin escupió su bebida manchando a Piko que paso cerca de ella. La chica miro apenada al chico peliblanco— ¡Ay, lo siento Piko!

—No hay problema Rin —decia el peliblanco con una sonrisa, pero en el interior pensó en mil formas que podría torturar a la chica, le había arruinado su traje favorito. Luego que se fue Piko, Rin volvió su atención a Len.

—Después de todo aun pudo enviarte una carta ¡Tu amigo está loco Len! —Rin decía un poco sorprendida.

Len ignoro el comentario de su hermana, vio la nota y comenzó a leerla, tanto que Rin y Miku lograron escucharlo.

¡Hola pequeño rubio! ¿Cómo va tu navidad?

Sé que genial, al fin y acabo lograron escapar de ese lugar, ¿Quién se imaginaria de un Vocaloid de quince años siendo perseguido por las autoridades?

Por cierto la Fanny parece que será trasladada a América, por lo que no tendrán que preocuparte por esa loca. Solo espero no termine en algún país latino.

Como sea, Len, a pesar que no nos conocimos por mucho tiempo, fuiste un gran socio, hace años que no me divertía haciendo un trabajo. Cualquiera se moriría de risa pensando en dos personas huyendo en burros y disfrazados de vaqueros, al igual engañar a las chicas disfrazándonos de mujer (vaya que de verdad pensé por momentos que era Rin la que estaba conmigo, me sorprende los gemelos).

Y por favor, no intenten darme algo como agradecimiento, ya sea por ayudarte a conseguir el regalo o por evitar que Fanny cometa una estupidez, lo que menos busco es pedir algo a cambio, eso con el fin de otorgar felicidad que yo no puedo conseguir.

No te preocupes por mí, también para Miku y Rin que estuvieron esta noche. No te amargues tu navidad por pensar que estaré solo en esos días. Recuerda que mi deseo fue tu reconciliación con tu gemela, al igual que pases una gran navidad. Tienes a las personas más importantes acompañándote, se feliz de tener una familia que la tendrás en las buenas y en las malas, y si aprovéchalo, no sabes cuando tu estancias con ellos acabara. Yo pasare la navidad a mi manera, tal vez me la dedique toda la noche a jugar con la PSP vita muerta que tengo.

No te mentiré, tal vez sea lo último que sepas de mí, tengo muchos asuntos pendientes que resolver. Todo para que pueda reencontrarme con mi hermana.

No sé si nuestros caminos se vuelvan a encontrar, pero si te vuelvo a ver, yo te invitare el bar entero... Claro, si para ese entonces eres mayor de edad; si no te tendrás que conformar con Yakults y Danonino.

Fue un gusto conocerte Kagamine Len, me habría encantado conocer a Rin, Miku y a los demás, pero desafortunadamente no podemos tener siempre un final feliz. Pasa una bonita navidad y año nuevo con los demás, al igual, ¡Feliz cumpleaños 16 adelantado a ti y Rin!

Me despido amigo, te dejo que disfrutes con tus seres queridos, gracias Len.

-Tu socio/amigo/compadre Leonardo.

Pd: Por cierto, Paulina (si es el nombre de la jefa) les manda saludos a ti y los demás.

Pd2: La caja que traje dásela a Rin.

Len no pudo evitar esbozar una sonrisa, al leerla sabía que su amigo estaba bien. El único peso que le quedaba se había ido por lo que podría estar tranquilo. Ahora si podría disfrutar al cien la navidad, lo que tenía que hacer por él, era pasarla en de la mejor manera esta fiesta. Aunque enseguida volvió a leer y se dio cuenta de la caja que traía Miku.

—Awww que bonito —Miku decía felizmente.

—Miku, la caja puedes dársela a Rin —al escucharlo la rubia se sorprendió.

Rin al recibir la caja que estaba envuelta pudo notar que era de Len y que era para ella. Len miro confundido, no recuerda haber traído una caja, y para que lo enviaría a su propia casa. Rin sin perder el tiempo abrió la caja para ver un regalo envuelto, apenas ver el regalo Len lo reconoció. Rin como una niña de seis años energética abrió el regalo, siendo recibida por el título de un juego:

Warrior Quest XVIIDX: Edición ultimate.

Efectivamente, era el juego que Len pensó haber dejado olvidado en la ciudad. No tardo mucho para que sintiera como si un oso la abrazaba mientras era agitado de manera violenta.

—¡AWWWW LEN! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡ES LA EDICION QUE NO PUDE CONSEGUIR! ¡ENSERIO ERES EL MEJOR HERMNO DEL MUNDO! —una energética Rin lo estrujaba, sentía que sus costillas iban a romperse.

—R-Rin… N-no respiro —decía Len sofocado. Rin al verlo lo soltó enseguida.

—Ay lo siento —la rubia se rasco la cabeza apenada mientras sonreía.

—No importa —Len se acomodó su espalda.

—Oye ¿no te gustaría que te enseñe a jugar?

—¿Para qué te burles de mí luego?

—Tal vezzzzzz…—Rin dejo de mirar a su gemelo mientras traía una sonrisa complice.

—… Está bien —contesto Len con una sonrisa—, pero será luego. Sigamos disfrutando de la fiesta.

—Concuerdo contigo hermano. Miku ¿Qué haremos? —cuando Rin lo noto su amiga ya se había ido, pero no tardo en encontrarla.

—¡A la pista de baile todos! ¡Es hora de mover el cuerpo!—Miku parada en medio de la pista de baile alzo un puerro para motivar a todos los invitados. Enseguida Rin arrastro a Len con ella determinada a mostrar sus dotes de bailarina.

Luka se encargó de poner la música adecuada para los bailes, muchas parejas bailaban, pero la que se llevó la atención de todos era la de los gemelos, que solo disfrutaban y reían entre los dos, demostrando porque cuando ambos se unían se volvían imparables. Sin duda muchos decían que el mejor dueto de Vocaloid, eran esos hermanos gemelos.

A lo lejos de la mansión, un chico veía por la ventana felizmente como ambos gemelos que se divertían, sabía que todo resulto, que el logro ayudar a Len.

—Es hora de irnos Leonardo —una chica castaña apareció detrás de él.

—Si jefa, ¡Digo Paulina!

—Bueno, siempre eres sumiso a mí —increíblemente Paulina ya no se veía como una adulta mayor, si no ahora tenía la misma edad que Leo.

—No te hagas la payasa... —Leonardo quería decir algo pero no logro encontrar las palabras.

—¿Extrañaras el lugar no?

—... En parte. Cielos, como logre hacer un amigo en tan solo un día. No me esperaba mucho la verdad

—Ay Leo Leo, como siempre de exagerado.

—Exagerado y todo, pero aun así me quieres —Leonardo revolvió el pelo de la chica—. Ya me falta poco para ver a mi hermana.

—Si Leonardo —la chica sonrió.

En eso el cuerpo de ambos empezó a brillar, sabían que estaban a punto de dejar este mundo para ir tal vez a otro que los necesiten.

—Paulina.

—¿Si Leo?

—Feliz navidad amiga.

—Igualmente Leo, feliz navidad.

Antes de desaparecer, Leo dio una última mirada a ambos gemelos sintiendo relajación en su corazón. Ambas personas desaparecieron juntándose con las estrellas que iluminaban la noche, una noche que ambos gemelos rubios no olvidarían.


¡Y hasta aquí este especial de navidad atrasado! ¡Espero que les haya gustado! Enserio, me dio gusto volver en parte a este fandom de Vocaloid, especialmente las miles de muertes de los Kagamines, vale no.

Sin más espero que les haya gustado, tal vez en un futuro vuelva a subir algo de Vocaloid, hasta entonces me despido y-…

?: ¿Ya subirás el capítulo 2 de Halo:adentro de un juego?

Uhhhhh, es que planeo tomarme un descanso, aprovechar mis vacaciones de invierno, porque cuando entre a la universidad tendré mi servicio social y-… ¿De dónde sacaste la pistola?

?: Eso no importa ¡Ahora pon tu culo en esa silla y comienza a escribir el capítulo! ¡Si no lo que tendrá tu culo será una maldita bala!

Emmm amigo.

?: ¡No entendiste mi advertencia!

Si la entendí, pero ¿Cómo se supone que me harás daño con una pistola de agua?

?: ¿Eh? … ¡Demonios! ¡Pero igual, más te vale subir ese capítulo!

Vale, si lo subiré, ya llevo algo avanzado.

Conciencia: No digas mentiras, idiota.

?: ¡¿QUÉ?!

¡TU CALLATE CABRON!

*Interrupción de señal*

Bien lectores, ahora si me despido de ustedes, espero nos volvamos a ver en algún futuro. Tengan un bonito 2020 y cumplan sus propósitos ¡Hasta la próxima! … ¿Alguien pude recoger ese cadáver?