Llevo varios años queriendo subir una historia Narumitsu en Navidad y al final siempre lo dejo. Este año no quería aplazarlo más, aunque sea una historia tan breve y sin pretensiones. ¡Espero que os guste!
Me gustaría dedicársela a la gran FanFiker_FanFinal, que después de tanto tiempo me sigue recordando la maravillosa pareja que son Phoenix y Miles, pero me da cosa porque no es muy fan de la época navideña jeje En todo caso, va con todo mi cariño :)
Phoenix abrió la puerta del frigorífico por enésima vez. ¿Por qué lo había hecho? Y, más importante aún: ¿Se atrevería a dar el siguiente paso? Cerró de nuevo.
Sintió un escalofrío, no por el efecto del electrodoméstico, sino por otras razones. Era un estremecimiento tanto de miedo como de algo que podía calificar como anticipación, e incluso, sí, venga, iba a usar la palabra adecuada, ya llevaba demasiados años negándolo: deseo.
Solamente de pensar en la mirada de Miles al verle aparecer ante su puerta con "aquello", toda su resolución se desmoronaba. Seguro que no era una buena idea. No tenía ninguna prueba en firme de que el fiscal compartiera sus sentimientos. Sí, a veces se sonrojaba al mirarle, pero podía deberse a mil razones.
Tenían un largo historial de colaboraciones que iban más allá de la simple obligación laboral. Edgeworth había viajado en su avión privado solo para comprobar que estaba bien cuando se cayó de aquel puente, y había actuado como abogado cuando él no podía.
Caramba, aquello tenía que significar algo. Pero podía ser amistad, como tantas veces se había repetido.
Y le había confesado que le provocaba sentimientos "innecesarios"... Era una declaración claramente abierta a interpretación, y nunca se habían atrevido a abordar su significado real.
Se apoyó en la pared de la cocina, sopesando los argumentos. Llegó a la conclusión de que, a pesar de todas las objeciones, se había presentado a juicios con cartas mucho peores. Tendría que fiarse de su intuición, como siempre.
—¡Venga, voy a hacerlo!
Se irguió y sacó la caja de la nevera con ímpetu. Pensó que tendría que llamar a un taxi, porque no podía arriesgarse a que se le cayera de la bici algo tan delicado.
No se había equivocado. La mirada que le dirigió Edgeworth habría convertido en sorbete las decoraciones de nata de la tarta en un instante si no hubiera estado bien guardada en su caja.
—¿Wright? ¿Qué haces aquí?
—Bueno, yo... Te había traído esto.
El fiscal bajó la mirada y, cuando cayó en la cuenta de lo que se trataba, un tono un poco más claro que el de las fresas que estaba observando se reflejó en sus mejillas.
—¿Una Christmas cake? ¿Qué quiere decir esto, Wright? —preguntó con expresión cauta.
—Bueno, ejem, ya sabes que este día es un día muy especial... para las parejas. —El fiscal le observaba con expectación, y de repente le dio tanta vergüenza que cambió el discurso que tenía previsto y empezó a hablar muy deprisa—: Y está claro que nosotros no lo somos, pero la vi en la pastelería y me dije: "Tiene tan buena pinta... Y seguro que a Edgeworth le gustaría probarla. Tampoco pasa nada si nos la comemos sin mayor pretensión, ¿verdad? No vamos a renunciar a probar una delicia así solo porque la costumbre sea comerla con tu pareja y nosotros no la tengamos. No es que nos obligue a nada compartir una tarta que suelen compartir los novios".
Le pareció que Edgeworth sonreía ligeramente mientras le escuchaba desvariar, pero debían de ser imaginaciones suyas.
—Ah, entonces esto solo responde a tu gula, ¿no? Entiendo. Tanto tiempo con la señorita Fey tiene que influirte de alguna forma.
—S-sí...
—Pues me tranquiliza, porque, por un momento, había pensado que querías proponerme algo más. Que habláramos de nuestros sentimientos el uno por el otro, o algo así.
La mirada que le dirigió fue tan intensa como siempre, pero tenía un matiz nuevo que nunca había visto en él. Un destello de burla, juguetón, como si le estuviera desafiando o incluso... como si estuviera flirteando con él.
—N-no, claro que no... ¿Hablarías de eso conmigo? —añadió con rapidez.
—Tendría que ser contigo, claro. Pero lo primero será que entres, perdona. Creo que podemos probarla mientras discutimos de qué tema vamos a discutir. —Se retiró para dejarle pasar y Phoenix obedeció.
—Ehh... —Aunque quería decir algo, no sabía muy bien qué. ¿Cómo se las arreglaba Edgeworth para llevar las conversaciones a su terreno siempre? Al final, ¿iban a hablar de ellos, o no? ¿Había tonteado con él?
"Tranquilo, Phoenix. En cualquier caso, comerás tarta con Edgeworth. Es un buen plan de nochebuena, se mire como se mire".
Me resultó muy curiosa la tradición que tienen en Japón de comer tarta de fresas en Nochebuena; por si queréis echarle un vistazo:
blogs/news/christmas-in-japan-kfc-christmas-cake-and-other-traditions
