Capítulo 2:
Así que eres una chica aventurera. ¡Perfecto! Lo mejor será que almuerces bien en la mañana, porque hoy no tendrás tiempo ni para comer.
Despertar en el Campamento Mestizo seguía siendo una de sus cosas favoritas en el mundo, aun después de los años. Y aquel día está mucho más emocionada pues su chico favorito, Percy Jackson la llevaría de aventura.
Sofi desayuno los mas a prisa posible mientras a su alrededor los otros campistas charlaban animadamente. ¿Se sentía nerviosa? Podría decirse, ¿Quién no lo estaría? Estamos hablando de Percy Jackson después de todo. Tal vez hubiera preferido un escudo mal hecho como regalo, que aquello.
– ¿Sofi? – Alguien la llamo desde atrás.
La chica casi se atraganto con el mate que estaba tomando al oír la voz. Sabía a quien pertenecía. Todos lo sabían.
– ¿Si? – Sofi respondió girándose hacia el dueño de la voz. Percy la observaba desde arriba con una linda sonrisa en su cara.
– No quería interrumpirte pero los hipocampos ya están aquí.
– ¿Entonces realmente vamos a dar un paseo en ellos? – Sofi pregunto levantándose y colgándose su mochila sobre un hombro.
– Por supuesto. ¿Eso fue lo que elegiste, no? – Percy la guio hacia el lago. – Iremos al reino de mi padre. Y bueno, ya se me ocurrirá otra cosa que hacer en el camino – El chico se encogió de hombros.
Sofi sonrió mientras lo seguía.
– Este es Robin, y este otro es Batman – Percy le presento a los hipocampos mientras iniciaban el paseo. – Y dicen que feliz cumpleaños.
– Pero no es mi cumpleaños.
– Ya se los dije, pero aun así dicen que feliz cumpleaños– Percy volvió a encogerse de hombros con una sonrisa.
– Tienes una linda sonrisa– le dijo Sofi sin poder detenerse.
No tuvo tiempo de sentirse humillada porque en ese momento algo empezó a emerger desde el fondo del océano.
– No puede ser –Percy susurro mientras se bajaba del hipocampo. Le dio unas palmaditas en la cabeza y Batman huyo en dirección contraria.
La cosa estaba a unos metros de distancia y parecía no terminar nunca. Mientras las olas los golpeaban fuertemente, la cosa se alzó sobre el cielo: 20, 30, 50 metros, 80 metros. Pronto todo lo que se veía en el cielo era la inmensa criatura.
– Eso es… ¿el Kraken? – Sofi pregunto sin aliento. – Creí que sería un poco más grande. – admitió sinceramente, después de todo había leído que era del tamaño de medio océano atlántico.
– Gracias a los dioses que no es así. – Percy contesto sacando a Contracorriente. – Cambio de planes, Sofi. Al parecer no llegaremos a la comida con mi padre.
Sofi saco la espada de su mochila. Una mochila mágica que le habían dado de regalo en una de sus misiones: capaz de albergar cualquier cantidad de cosas y conservar su pequeño tamaño. (Si, justo como la de Hermione, pero este es otro mundo mágico)
Su espada tenía un par de manchas de pintura, lo que significaba que probablemente uno de sus botes de pintura se había derramado en el interior.
– ¡Mierda! Estos si son problemas. –Sofi susurró cerrando su mochila.
– ¿Estas lista? – Percy le pregunto con sus ojos fijos en la inmensa criatura.
Era asquerosa a la vista. Toda viscosa, con unos inmensos ojos rojos. Pero lo peor era su aliento: olía a lo más horrible que uno se pudiera imaginar y Sofi estaba segura que había visto un cuerpo en estado de descomposición atrapado entre uno de sus dientes.
– Eso creo. – Sofi respondió sintiendo el desayuno en su garganta.
Percy le sacudió el cabello con cariño y se lanzó al ataque. Una enrome ola lo levanto y lo hizo caer en la cabeza de la criatura. Sofi se quedó maravillada viéndolo luchar. Los tentáculos de la criatura intentaban atraparlo pero Percy se movía tan rápido y certero que incluso hasta algunos tentáculos terminaban enredados.
– Aquí vamos – Sofi susurro convirtiendo su espada en un arco. No se acercaría a esa criatura con Robin. Lo mejor era combatir a lo lejos.
Mientras Percy cortaba y luchaba, Sofi intentaba acertarle a las zonas blandas de la criatura para hacerlo sangrar.
Pronto Sofi se dio cuenta que si bien estaban resultando un buen equipo de pelea, jamás derrotarían al Kraken con armas del tamaño de un alfiler para él.
– ¡Ya casi llega! –Percy le grito.
– ¿Quién?
– ¿Sabes cómo derroto Perseo a Kraken en el pasado? – Percy le pregunto mientras giraba para seguir golpeando. –Uso la cabeza de Medusa.
– ¿Y de dónde vamos a sacar la cabeza de Medusa? – Sofi pregunto justo en el momento que un caballo alado aparecía junto a ella. Una chica de cabello rubio venia montada en él.
– ¿No podías tener una salida con Sofi tranquila, sesos de alga? – Annabeth pregunto negando con la cabeza.
– ¡No es mi culpa! Los monstruos no pueden evitar encontrarme irresistible.
Tanto Sofi como Annabeth rodaron los ojos.
Entonces todo sucedió muy rápido. Uno de los tentáculos salió volando hacia el Pegaso, Annabeth salió disparada y Percy se lanzó por ella mientras Sofi saltaba de Robin en dirección a la bolsa que contenía la cabeza de Medusa.
Sin pensarlo mucho la saco y la apuntó en dirección a la cara del Kraken. Entonces el mar dejo de moverse y el Kraken termino convertido en una estatua gigantesca.
– ¡Sácala de aquí! – Percy grito, antes de que Robin acudiera por Sofi, y se alejara velozmente del lugar.
Sofi se despidió de Robin con un par de caricias en la cabeza y se dejó caer en la arena. Definitivamente aquel no era el día que le habían prometido. ¿Annabeth estaba bien? ¿Dónde estaban ella y Percy?
Will llegó corriendo hacia donde estaba.
– ¡Sofi! ¿Estás bien?
– Sí, pero Percy y Annabeth…
– Están bien, llegaron como hace un par de minutos antes que tú. Annabeth está un poco herida pero nada de cuidado.
Sofi asintió con la cabeza y se levantó apoyándose en Will. Ahora que la lucha y la adrenalina habían pasado se sentía sumamente cansada y solo quería llegar a su cabaña y dormir tres días.
Así que esto era un día con Percy Jackson…
