Capítulo 3:
Así que ya estás aquí. ¿Leíste el capítulo anterior antes de acudir aquí? Se sincera. Si lo hiciste está bien, y si no también. Me pregunto qué esperas que pase aquí. ¿Sera un paseo libre de monstros? Creo que si Rick Riordan puede dejar a Percy tranquilo y en paz, yo también puedo.
¿Quién no amaría conocer Nueva York? La gran manzana. El escenario de miles de películas de Hollywood. La base del Olimpo. El sueño.
Sofi ha acudido varios años al Campamento Mestizo, sin embargo por alguna razón jamás ha tenido el tiempo de visitar Nueva York como se debe. Directamente se dirige al campamento sin detenerse a probar la famosa comida de dólar del lugar. Bueno, gracias a mi eso está a punto de cambiar.
– ¿Estas lista? – Una chica de cabello rubio y ojos grises le pregunto.
Sofi sintió una especie de deja vu, pero asintió recogiendo las sobras de su comida.
– ¿Tu también vendrás? –pregunto.
– ¡No! Yo no soy parte del regalo– Annabeth sonrió mientras guiaba a Sofi a la salida del campamento.
–Deberías serlo– Sofi respondió, sonriéndole de vuelta. Lo cierto es que no podía evitar sentirse nerviosa de pasar tiempo a solas con Percy.
Percy Jackson. El gran semidiós. El chico que rechazo convertirse en dios. Difícil no sentirse intimidada ante tales descripciones.
–Sofi, este es Percy Jackson. – Annabeth anuncio deteniéndose en una parte de la colina.
Sofi entrecerró los ojos sin ver a Percy a simple vista.
– ¿Don- –comenzó, antes de escuchar el batir de alas.
Por supuesto. De manera grácil, un Pegaso negro aterrizo junto a ellos, con un chico montado sobre él.
– ¡Sofi! –El chico la saludo antes de bajarse del pegaso y saludar a Annabeth con un beso en la frente.
– Hola, Percy. – Sofi saludo, debatiéndose entre querer correr a abrazar al chico o salir huyendo de ahí.
– ¿Estas lista? – El chico le pregunto extendiéndole la mano.
¿Qué esa era la única frase que tenían ahí?
Sofi asintió y acepto la mano que el chico le tendía.
¿Realmente estaba ahí tocando la mano de Percy? (Que buen regalo te di, ¿cierto?)
El chico la guio hacia el caballo y la ayudo a subirse.
– Nos vemos más tarde– Percy se despidió de Annabeth con un corto beso en los labios.
– Con cuidado, Sesos de Alga– dijo Annabeth mientras el chico montaba detrás de Sofi. – No la vayas a llevar a una guarida de monstruos sin querer.
– ¿Cómo crees? Jamás sería tan despistado.
Annabeth sonrió y se despidió con la mano mientras alzaron el vuelo.
¿Sobrevolar Nueva York montada a Pegaso con Percy Jakson? Otro nivel. (Qué bueno que elegiste esta opción, yo también lo habría hecho)
– Probablemente ya lo sabes pero ese edificio de ahí es el Empire State, la ubicación del Monte Olimpo. – Percy le estaba señalando lugares mientras volaban.
– Sí, pero digamos que nunca he ido.
– ¿Enserio? – Percy pregunto extrañado– Habrá que venir algún día con Annabeth, a ella le encantara explicarte todo sobre la construcción que hizo. Podríamos hacerlo hoy, pero ya tengo todo el día planeado y olvide agregar una visita al monte olimpo.
El día planeado de Percy consistió en ir a pasear al Central Park mientras comían donas y café, y hablaban de las misiones de semidioses. En un punto Percy se metió en una pequeña batalla verbal con los patos que querían comerse sus donas, y Sofi se rio tanto que termino doliéndole el estómago, por lo que se le quito el hambre y termino dándole sus donas a los patos de todos modos. (Esperamos que no les hagan daño.)
Luego fueron a visitar Times Square, aún era un tanto temprano así que no había tanta multitud y pudieron tomarse fotos y pasear en algunas de las más icónicas tiendas. Sofi aprovecho para comprar un par de cosas para llevar de regreso a Argentina.
– Ahora iremos al que seguro será tu lugar favorito – Percy anuncio mientras cruzaban la sexta avenida. – Sé que te encanta leer y este fue el primer lugar en el que pensé al traerte.
El lugar era La biblioteca pública de Nueva York que resulto ser tan majestuosa por dentro que por fuera. Había una enorme cantidad de libros que seguramente jamás alcanzaría a leer un su vida y Sofi lloro un poquito al entrar a la Rose Main Reading Room, la sala más elegante y cautivadora del lugar.
– ¿Tienes hambre? Podemos ir a un restaurante de por aquí o ir al supermercado Whole Foods y hacer un picnic en el Bryant Park. Tú decides.
– Creo que se quiero hacer el picnic– Sofi sonrió. – Si Percy Jackson te ofrece un picnic romántico tienes que aceptar sí o sí. – bromeo.
– Eso díselo a Annabeth– el chico bromeo de vuelta tomando a Sofi del brazo y guiándola hacia en dirección al supermercado.
El picnic fue más rápido de lo que uno esperaba, pero Percy tenía prisa por llevarla a conocer la catedral de San Patricio y tantos otros lugares que Sofi estaba segura que terminaría confundiéndolos todos,
– Espero no haber tanto apestado en esto de guía. – Percy sonrió mientras ambos volvían a montarse en Blackjack. – Pero para compensar cualquier error, te llevare con alguien que nunca se equivoca.
Ese alguien resulto ser la mama de Percy, Sally Jackson.
– ¡Sofi! –Sally la abrazo al abrir la puerta de su apartamento. – Es un gusto conocerte.
– El gusto es mío, señora Jackson– Sofi respondió devolviéndole el abrazo.
– Llegaron más tarde de lo que habíamos planeado. Casi se enfría la cena.
Sally saludo a Percy con un abrazo y los guio hacia la mesa.
– Esperamos que te haya gustado tu regalo– Sally le dijo con una sonrisa después de la cena.
– Oh, sí, definitivamente. –Sofi asintió mientras sonreía. –Su comida azul es la mejor que he probado, sin duda alguna.
– Pues claro, estamos hablando de la única que has probado –Percy bromeo con una sonrisa.
Continuaron charlando un rato más, y Sofi se sintió un poco triste al despedirse de Sally. El viaje de vuelta al campamento estuvo lleno de nostalgia, ya había terminado todo.
Su día de regalo había acabado.
– No estés triste – Percy le dijo en la colina mestiza. – Siempre estaré ahí para ti. Lo bueno de ser un personaje ficticio es que siempre estarás ahí. No necesitas un día conmigo de regalo, siempre que quieras, puedes acudir a los libros y tenerme contigo.
– Ojala fueras real.
Percy sonrió y abrazo a Sofi.
– Eso ya lo he escuchado muchas veces.
Nota de la autora:
Espero que hayas leído los dos capítulos porque al momento de escribir este, tenía más inspiración que en el anterior. ¡Feliz navidad!
