Versión editada 2021.
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ADVERTENCIA: Este fic está inspirado en MSLN y está clasificado M, por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como escenas íntimas de carácter sexual entre dos (o más) mujeres, u otros contenidos de indole sexual F/F, F/M. Así mismo, puede contener otros pairings dentro del universo MSLN o incluir personajes de otros animes. Este fanfiction no es un crossover. Si este tipo de contenido no es de su agrado, por favor no lo lean.
DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.
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"LΞG1ʘN"
por Aleksei Volken
Capítulo 1. Finales e Inicios.
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"Lo que gobierna a los hombres es el miedo a la verdad". Henri-Frédéric Amiel
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"Cada persona nace con su destino escrito en su propio código genético ... es incambiable, inmutable ... Pero eso no es todo lo que hay en la vida ... No debes permitirte estar encadenado al destino ... ser gobernado por tus genes. Los seres humanos pueden elegir el tipo de vida que quieren vivir." Hideo Kojima, Metal Gear Solid.
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Costa Norte del litoral de Midchilda, Dia 31, Doceavo Mes, 2045. 18:00
La noche a la orilla del mar era fría y con un sabor intensamente salado. La brisa marina, habitualmente gentil durante el verano incluso en las noches, atravesaba el cuerpo como una guadaña implacable en el invierno.
En esa zona, muy al norte de la zona urbana de Cranagan-Midchilda ya no había ni zonas turísticas, ni industriales. Solo los acantilados.
Era una zona exclusiva y su único habitante era la fortaleza de Stahleck, "el castillo inexpugnable".
La fortaleza era un edificio histórico de más de novecientos años de antigüedad, cuya historia se remontaba mucho más atrás incluso, a la fundación de Midchilda y la delimitación de las fronteras modernas. En la antigüedad, toda esa zona pertenecía a una familia noble. Los Stratos. Aunque los los miembros originales de la familia se habían perdido en el tiempo; en la actualidad, la gran fortaleza pertenecía a una corporación transnacional internacional.
Tras la cual estaba otra corporación internacional.
Y otra.
Y otra.
Hasta que era prácticamente imposible identificar a los dueños exactos con nombre y apellido.
La gran edificación sin embargo, se mantenía al día en sus pagos de impuestos y en un excelente estado de conservación.
Cada cierto tiempo, reuniones "muy especiales" se llevaban a cabo al amparo de sus gruesos y altísimos muros de roca volcánica oscura.
La fortaleza de Stahleck hospedaba en ese último de día del año, un evento MUY especial, aunque tenían eventos diversos y actividades durante todo el año, esa última noche del año era la más especial para todos los "miembros" pero muy en particular, para "Los Fundadores".
Coincidentemente a ser la última noche del año y una fecha cabalísticamente especial, los Fundadores compartían un secreto...el último día del año había sido la fecha de su fundación.
Para el evento especial de ese día, tenía una selecta lista de invitados especiales. Dos de los cuales, serían los afortunados. Dos serían seleccionados para un honor "especial"...Esa noche, su dos hombre, ascenderían a un nuevo nivel.
La gran Fortaleza de Stahleck estaba místicamente iluminada con múltiples antorchas. Aunque la construcción tenía casi mil años, en diversas épocas había sido remodelada y contaba con todas las comodidades de la tecnología aunque esa noche, no las usaban.
La magna construcción, de más de 100,000 metros cuadrados, estaba construida con sólidos bloques de piedra volcánica totalmente negra y opaca. Sus muros tenían en algunas zonas casi un metro de espesor, la muralla perimetral exterior se alzaba por más de treinta y cinco metros de altura y todos los techos interiores tenían una altura de más de siete metros.
Los diferentes espacios de la enorme construcción, se distribuían hasta en cinco diferentes niveles y tres sótanos. Los distintos niveles estaban comunicados en algunos casos por amplias escaleras y en otros por túneles verticales que contenían estrechas escaleras de caracol.
Solamente los Fundadores conocían a detalle la totalidad de la estructura. La mayoría de los miembros de niveles inferiores, sólo conocían las áreas "públicas" de la fortaleza. Ellos, la élite, eran los únicos que sabían que la fortaleza tenía dos características principales que la hacían muy, muy especial.
La primera era que la fortaleza en tu totalidad estaba construida por esa peculiar piedra volcánica negra. Incluso la argamasa que se había utilizado para pegar los grandes bloques de piedra, así como las tejas de los techos, eran de ese material.
Todos los elementos constructivos de la fortaleza, absolutamente todos, contenían esa piedra. Ese era uno de los aspectos que de acuerdo a la historia de la fortaleza, le conferían "poder mágico".
La segunda característica, era que el diseñador, constructor y primer dueño de la fortaleza, el Principe de Galia, Klaus Stratos realizó el diseño y construcción de la edificación basándose en una concepción muy particular: El pentagrama áureo. Todos los elementos de la construcción seguían estas proporciones y armonías numéricas perfectas.
Klaus había hecho primero un diseño gráfico que después se transformó en al planta arquitectónica, y de ahí en cimientos, paredes y espacios.
El resultado final en combinación con la burda y dura roca volcánica era sobrecogedor.
El edificio de la fortaleza de de Stahleck debía ser feo.
No solo feo, sino burdo y tosco, por su material de construcción y el diseño crudo de sus elementos sin el más mínimo refinamiento o adorno para suavizarlos. Sin embargo, aunque no llegaba a ser un fastuoso o exquisito castillo de cuentos de hadas, era hermoso.
La fortaleza era un monstruo hermoso.
Si un edificio pudiera caracterizar la esencia de un monstruo, ciertamente la fortaleza inexpugnable sería su personificación arquitectónica perfecta.
No solo su apariencia exterior lo era. Su alma también era monstruosa.
Las múltiples atrocidades llevadas a cabo dentro de sus magníficas paredes y la sangre vertida en su corazón durante años, así lo garantizaban.
La fortaleza de Stahleck era en resumen, un monstruo hermoso con una intensa aura de profunda oscuridad.
Ese último día del año, los invitados especiales habían empezado a llegar desde temprano. Para algunos de ellos era su ceremonia de iniciación y estaban, comprensiblemente, nerviosos y excitados.
Todos sin excepción, llegaban por el camino principal de grava y en el acceso vehicular principal, su identidad y su tarjeta de invitación exclusiva eran validados.
El proceso era muy estricto para todos. Las tarjetas para el evento de ese día se entregaban a través de un servicio de mensaje exclusiva y especial tan solo un par de horas antes del evento y dichos pases magnéticos eran, prácticamente infalsificables. Cada tarjeta magnética plateada y brillante contenía un moderno chip con un código de encriptación asimétrico que solo era conocida por la organización de los fundadores y un holograma con seguridad, cada uno de esos métodos era único para cada invitado.
Ni siquiera el Banco de Einherial tenía códigos de encriptación asimétrica tan avanzados como los suyos.
Siempre era así para ellos. En todos sus eventos, la seguridad máxima era la prioridad. Ningún infiltrado era tolerado y todos los miembros debían seguir estrictas reglas para proteger a la organiación.
El secreto era su máxima arma y su activo más importante. Nada, ni nadie, podía comprometerlo.
Una vez que los invitados pasaban los estrictos controles de seguridad, eran conducidos al patio de acceso. Ahí una gran rotonda central permitia una vista espectacular del cielo crepuscular que comenzaba a plagarse de estrellas, el diseño interior de la fortaleza iluminada solamente por antorchas y por una de las direcciones, se podía incluso apreciar el mar que se estrellaba en los acantilados varios cientos de metros por debajo del nivel del piso de acceso.
Las ceremonias especiales como las de ese día, tenían lugar en el sótano más profundo, al cual solo se podía tener acceso por una estrecha escalera de caracol iluminada por antorchas.
El contraste para los invitados que asistían por primera vez, era brutal. La llegada, el patio central de acceso, la absoluta oscuridad y belleza de la construcción, el espacio opresivo y después, la llegada al gran salón.
La salida al sótano profundo desembocaba en un enorme espacio, un cuadrado perfecto o más bien una sucesión de cuadrados concéntricos delimitaban un patio central rodeado por arcadas. En la zona de galería; amplios pasillos de techos altos eran las zonas donde los invitados podrían acomodarse para la gran ocasión.
En esos momentos, el patio central estaba sumido en la oscuridad total. solamente los pasillos estaban iluminados por las antorchas estratégicamente ubicadas para preservar el efecto causado por el pozo de negrura central.
A cada recién llegado, un atento y guapo asistente le entregaba un disposito especial y los conducía a sus lugares designados. Ningún invitado podía solamente deambular libremente por la fortaleza; no al menos en esa área y en esa ocasión.
Cuando todos estuvieron en sus lugares, exactamente a las veinte horas, las antorchas comenzaron a apagarse una por una hasta que todo el espacio estuvo sumido en la oscuridad total.
Cuando el silencio se hizo tan absoluto como la oscuridad, un rayo de luz repentino iluminó la figura de un hombre, de pie casi en el centro del patio. Él vestia totalmente de negro de pies a cabeza y portaba una larga capa del mismo color y una máscara monstruosa.
− Bienvenidos a esta celebración especial,− dijo él con voz una voz nítida y profunda.
Esa noche asistían a la velada trece privilegiados y solamente dos tendrían la oportunidad de vivir la experiencia máxima, la "exaltación" le llamaban, en el lenguaje de los iniciados.
− Ella...es nuestra celebración de hoy…
En ese momento, el patio central dejó de estar a oscuras. Algunos rayos de luz se dirigieron, primero tenues y después con mayor intensidad, hacia en centro del patio central donde una cama-altar cubierto por una tela de blanquísima pureza se encontraba.
Sobre la tela blanca, una chica rubia y de piel que a lo sumo tenía veinte años, yacía desnuda y esposada.
Pese a estar restringida, ella no llevaba mordaza y parecía no darse cuenta cabal de donde estaba.
− Ella es Castidad,− dijo el hombre de negro volviendose ligeramente hacía la joven, − Y solo podrá pertenecer a uno de ustedes.
Los pequeños dispositivos entregados a los invitados cobraron vida en ese momento, mostrando el precio de salida de la puja y un contador en segundos indicando el tiempo restante para ofertar: 100,000 MIDDs.
Cien mil dólares midchildianos.
La ficha técnica de la subasta que había sido entregada previamente a los asistentes seleccionados, les informaba todo lo que debían saber sobre ella.
Nadie tenía que preguntar por ejemplo, si la chica era virgen.
ESE era un requisito indispensable que solo ELLOS podían garantizar en esa experiencia y ofrecer de forma exclusiva.
Ella le pertenecería a un solo hombre y a un solo en toda su vida. Un solo hombre sería el dueño absoluto de su virginidad y su cuerpo...durante un tiempo; ya que después de la posesión...ella iba a morir.
Otro afortunado sería el único dueño de su muerte y tendría el placer y el honor de arrancar la flor de su vida mientras apreciaba el éxtasis de ver la luz apagarse en sus ojos.
Quienes habían tenido la oportunidad de vivir ambas experiencias coincidían que la segunda, era siempre la mejor.
La subasta continuaba con intensidad pero uno de los fundadores estaba preocupado.
− ¿Dónde está el maldito Belfegor?,− preguntó en un susurro impaciente bajo su máscara.
− Debería haber llegado desde hace mucho señor...no ha respondido a mis llamadas, ni siquiera con un mensaje.
Él se volvió para mirar al otro con severidad.
− Estúpido...Envía a Harkonnen...De inmediato, JAMÁS esperes tanto en estas situaciones, ¿entiendes?...Jamás.
Esa noche, además de la inusitada y preocupante ausencia de uno de los fundadores principales, tuvieron otro evento inesperado...Una situación que nunca se les había presentado con anterioridad.
Un solo invitado había ganado ambas subastas por la estratosférica suma de 2.5 millones de MIDDs.
Era la suma más grande obtenida jamás en una subasta.
Que fuera un solo invitado el ganador de ambas no estaba prohibido pero siempre era uno quién tomaba la virginidad y otra quien tomaba la vida.
Nadie había cuestionado eso con anterioridad.
Todo el espacio se encontraba en silencio al terminar la subasta esperando la determinación.
Él no estaba seguro si quería sentar ese precedente.
El afortunado ganador obtendría mucho renombre y poder dentro de la organización después de semejante hazaña.
Los principales fundadores que se encontraban presentes decidieron reunirse para una rápida deliberación.
La decisión de aceptar fue unánime bajo el argumento de que todas las organizaciones necesitaban evolucionar.
Todo se dispuso para la ceremonia y el proceso de producción.
Su organización funcionaba como una maquinaria perfecta de culto y de negocios. Eventos como ese eran los más exclusivos pero no necesariamente eran los más rentables. Había muchos otros servicios que su extensa red de usuarios y fieles seguidores, demandaba cada vez con más anhelo.
Contenidos frescos y de calidad.
Después de hablar en privado con el afortunado ganador de esa noche, todos coincidieron que la representación de esa noche, podría ser una de las más especiales.
Todos los preparativos se pusieron en movimiento, las luces, los equipos y por supuesto, los protagonistas.
Para el momento en que la ceremonia comenzó, la joven ofrenda estaba ya casi completamente despierta y cada vez más aterrada. Lo último que ella recordaba era que había salido a correr por la mañana.
Conforme iba tomando conciencia poco a poco que no estaba teniendo una extraña y perversa pesadilla, y que en efecto, estaba encadenada a una cama-altar en un sitio macabro que parecía a la vez una catacumba y un castillo, la joven se alteraba cada vez más.
Lo peor para ella mientras empezaba a suplicar por ayuda era que había personas ahí observándola en los pasillos arcados.
Esas personas no hicieron nada cuando un hombre completamente vestido de blanco salió de un túnel oscuro y caminó hacía ella con decisión.
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Suburbios de Midchilda, Distrito de Erusea, Oeste de Midchilda, Midchilda, Día 31, Doceavo Mes, 2045. 18:05 hrs
Nanoha y Fate caminaban lentamente, en silencio pero tomadas de la mano rumbo a la puerta principal de la casa familiar Harlaown.
La pelirroja había estado preocupada por Fate durante días. Incluso cuando Lindy Harlaown confirmó que por supuesto, tendrían la tradicional cena de cierre de año, la preocupación no la abandonó.
Los últimos dos años, esa última noche en particular, había resultado catastrófica para ellas y sus familias.
Aunque Fate no dijera nada, Nanoha estaba segura que lo tenía MUY presente, sin embargo ahora que ya estaban en EL DIA, tan anhelado y temido a la vez, no sabía que decir.
No sabía cómo apoyar y consolar a Fate.
Entonces Nanoha se dió cuenta de los realmente difícil que debieron ser para la rubia los días que su familia estuvo desaparecida.
− Ya no pienses en eso,− dijo de pronto Fate sorprendiendola al detenerse para tomar el rostro de Nanoha entre sus manos, − Estamos aquí y estamos juntas, eso es lo más importante.
Nanoha se perdió en la mirada carmesí de Fate. La rubia seguramente estaba triste. Era imposible no recordar a su padre, pero ni estaba ni derrotada, ni abatida.
− Algo que mis padres nos enseñaron siempre, es que no debemos permitir que nos arrebaten lo más importante...Nunca,− continuó Fate con voz serena, sosteniendo a Nanoha más estrechamente por la cintura, − Las cosas suceden, buenas y malas, no podemos cambiarla, lo único que está en nuestras manos es nuestra decisión de cómo vivirlas.
Nanoha abrazo con fuerza a Fate y después la besó apasionadamente. A veces le pasaba eso. Siempre estaba muy consciente de cuánto la amaba, pero había momentos en particular en que el sentimiento parecía desbordarla. La fuerza de lo que sentía en esos momentos era tal, que tenía que abrazar a Fate con todas sus fuerzas; o preferentemente, como en esos momentos, besarla hasta quedarse sin aliento.
− ¿No trajeron pastel de chocolate?− preguntó una conocida voz desde el umbral de la residencia Harlaown.
Fate y Nanoha sonrieron en el beso y se apartaron lentamente para mirar a la Coronel Yagami.
− Mi madre los envió directamente desde Midoriyá, Hayate-chan, no te preocupes,− dijo Nanoha con una amplia sonrisa.
Aún tras los últimos meses, resultaba sorprendente para ella lo diferentes que Fate y Hayate eran entre sí, y lo poco que importaba para que fueran las mejores amigas del mundo.
Una de las pocas cosas en las que eran absolutamente iguales, era en su pasión por el pastel de chocolate de Midoriyá.
− Momoko manda esos pasteles para MI, Hayate,− argumentó Fate, caminando hacia la puerta donde Hayate las esperaba, elegantemente ataviada con un vestido de noche gris Oxford. La Coronel siempre escogía cortes sencillos y sobrios, en colores neutros y homogéneos, sin otras combinaciones, ni ornamentos, pese a lo cuál, siempre conseguía un aire de misteriosa sensualidad.
Esa noche, el único adorno que portaba en el cuello era un dije plateado con forma de kirin.
− Tal vez,− rebatió la Coronel con mucha seguridad, − Pero Miyuki manda otros para MI…¿Y desde cuando le hablas con TANTA familiaridad a tu suegra?
− Bueno, bueno Hayate-chan, Fate-chan, entonces habrá suficiente para todos...Esperemos…. Ya que todos quisiéramos tener postre,− solicitó Nanoha conciliadora.
− No puedes comer tanto pastel de chocolate Hayate,− apuntó Rein apareciendo de la nada detrás de Hayate, − Tienes que empezar a hacer ejercicio más seriamente a partir de mañana, ya no tienes veinte.
Las cuatro chicas rieron un rato, hablando y bromeando juntas ahí en la puerta.
Fate vestía su atuendo tradicional de esmoquin, idéntico al de Chrono. Nanoha había escogido para la ocasión un vestido largo en colores otoñales que había dejado a Fate sin aliento tan pronto la pelirroja salió de su apartamento cuando pasó a recogerla.
Rein, quién ya era una presencia recurrente en las reducidas actividades sociales a las que Hayate asistía, había escogido un vestido de noche negro y entallado que la hacía lucir espectacular. De hecho, para cualquiera que las mirara, ella y Fate eran las presencias más llamativas de la noche.
Lindy finalmente tuvo que salir por ellas.
− La fiesta es aquí adentro chicas…,− dijo la Almirante con una sonrisa.
Para nadie en la familia había pasado desapercibido el cambio en Fate desde que estaba con Nanoha.
La Enforcer que antes era eficiente y profesional pero fría y distante, se había convertido en una persona cálida. Fate emanaba fuerza como siempre lo había hecho, pero ahora estaba imbuida con un aura de certeza que Lindy sabía se debía a su relación con Nanoha.
Fate era feliz y nada podía hacer más feliz a Lindy.
Salvo que Clyde estuviera ahí para verlo.
No era necesario que nadie lo mencionara. Aunque todos estaban felices y sonrientes, todos tenían presentes que una persona les faltaba físicamente. Alguien que les había sido arrebatado de forma prematura e injusta.
Pese a los esfuerzos de todos, no habían podido encontrar ninguna pista sobre Hades Vandein.
Ninguna.
Desde meses atrás, los vuelos periódicos de monitoreo que realizaban, no registraban siquiera la más mínima actividad radioactiva. La alerta estaba al máximo junto con la Policía Internacional y en todos los países pero no se había identificado ni la más mínima referencia que los llevara a tener alguna pista de él.
− ¿Qué sorpresa nos tiene para la cena el día de hoy, Almirante?,− preguntó Hayate con una sonrisa sacando a Lindy del ligero ensimismamiento en el que estaba.
La Coronel Yagami, era otra que había tenido un cambio muy interesante en los últimos meses.
Hayate siempre había sido brillante y precoz. Siempre había sido, a su manera muy particular, audaz. No era audaz físicamente sino en el plano intelectual. Era hábil, ocurrente y decidida.
Los últimos meses se había transformado en algo que Lindy todavía no alcanzaba a vislumbrar del todo. Como si una parte de su personalidad se transformara y creciera bajo la superficie. Como un iceberg. Lo que se veía era solo una parte pequeña del total. Lo más grande y más importante, no era visible.
Hayate seguía siendo cálida, gentil, inteligente, ocurrente y decidida.
Pero un aura de fría implacabilidad podía sentirse como una corriente submarina bajo la cálida superficie. Una implacable determinación.
Por alguna razón que Lindy no podía explicar, le resultaba un poco aterradora.
− El día de hoy tendremos lo tradicional pero...hice las costillas que tanto le gustaban a Clyde,− reconoció Lindy con una sonrisa, − Estoy segura que a él le dará mucho gusto.
− Coincido, además esas costillas nos encantan a todos Lindy,− aceptó Hayate mirando a Lindy como si supiera exactamente todo lo que la Almirante estaba pensando.
− ¿A qué hora llegan los otros Hayate?− preguntó Fate viendo que solamente Hayate y Rein estaban en la casa con ellos.
Esa noche, Lindy había decidido que se reunirían solamente con la familia más cercana, y por ello, además de los Harlaown, Hayate y su familia eran los únicos asistentes.
− Solo seremos Rein y yo esta noche, Fate...Shamal quería celebrar su "aniversario" con Signum en el hotel Augusta, EXACTAMENTE como la primera vez, Vita se quedó atrapada en una tormenta de nieve en Alzus después de esa clase-misión especial que tuvieron hace unos días y Zafira fue invitado por unos amigos del ejército que estaban por unos días en Midchilda y que querían verlo después del...accidente.
Lindy asintió comentándole a Fate que Hayate le había avisado desde antes.
− ¡Oh, sí me acuerdo! ¡Shamal me contó de esa noche que Signum le entregó los anillos! ¡Tan romántico!...La terraza, la cena…¡La SUITE!...,− dijo Amy mirando esperanzada a Chrono, − Eso significa que los guerreros también pueden ser románticos y tenemos esperanzas, ¿No es así ... Chrono-kun?
Chrono abrió la boca para decir algo un par de veces pero al parecer su cerebro no hizo la sinapsis adecuada a tiempo.
− Tenemos esperanza Amy-san,− dijo a Nanoha viendo como Fate trataba de decir algo para ayudar a su hermano, sin éxito, − Lo único que tenemos que hacer es organizarlo todo nosotras…
Con un estado de ánimo mucho más ligero, todos se prepararon para cenar. En efecto, Momoko y Miyuki le habían enviado tres pasteles de chocolate especial para la ocasión, sabiendo que Fate y Hayate estaban en otro nivel.
La velada fue cálida y tranquila.
Cuando llegó el momento de las fotos, Fate se aproximó a Hayate con un sobre del tamaño de una hoja grande de papel y se lo extendió.
La Coronel la miró intrigada pero la mirada de Fate no le dio ninguna indicación.
Hayate solo abrió ligeramente el sobre para mirar su contenido y contuvo el aliento.
Eran las fotos de la familia Yagami que Clyde había tomado el año anterior.
− Nunca te las dimos,− explicó Fate mirando fijamente a su amiga, − Te enviaré las digitales pero quería darte estas impresiones de forma...especial.
Hayate no sacó las fotografías del sobre.
− Gracias Fate,− le dijo con emoción contenida, − Realmente lo aprecio...yo…
Fate solo meneo la cabeza. Hayate no necesitaba decir más.
− Incluso yo la extraño Hayate…
Las dos amigas sonrieron antes de abrazarse.
Chrono, quien era el encargado oficial ese año de tomar las fotos del evento, disparó varias veces mientras se abrazaban y después les pidió que posaran.
La última foto de la noche fue una donde Fate, Hayate y Nanoha posaron juntas en varias tomas primero serias y después, en poses divertidas.
Para Lindy en particular, tampoco había pasado desapercibida la evolución de la relación entre ellas tres.
Hayate seguía siendo la jefa de Fate y la relación entre ellas seguía sólida y creciendo junto con ellas. Lo que tenían era en verdad envidiable, ya que tenían más de veinte años de amistad. Literalmente, casi toda su vida y por lo que se veía, seguirían siendo amigas muchos años más.
Nanoha, por lo que Lindy sabía, tenía una relación similar con sus amigas Suzuka y Arisa.
Sin embargo, una alianza especial parecía estarse consolidando ahora entre ellas tres.
Una que tenía que ver con el aprecio personal y el respeto profesional, pero Lindy podía notar que había algo más.
Las tres compartían un objetivo y eran un equipo.
Más allá del equipo que formaban en TSAB, con sus otros compañeros y subordinados. Más allá de las misiones y casos que investigaban. Ellas tres tenían un propósito.
Lindy no se podía imaginar de qué se trataba y estaba segura que no se lo dirían si preguntaba, ya que había tratado de indagar durante los meses anteriores y las tres habían sido muy cautas. Las tres, cada una en su personalidad particular, respondian con moderación y prudencia.
A Lindy le sorprendía y le satisfacía. Ellas ya no confiaban en nadie y no querían preocuparla. O querían protegerla. Como quiera que fuere Lindy se mantenía atenta y vigilante. En cierta forma, ella misma hacía lo propio y estaba haciendo exactamente lo mismo, ser cauta y prudente.
Al filo de la medianoche, todos salieron al patio de los Harlaown para ver los fuegos artificiales y poco después, Hayate y Rein se despidieron.
Varias personas las esperaban con ansías en el Café Kashmir, por lo que sus planes era pasar el resto de la noche en el barrio asiático, como lo habían hecho el año anterior.
Cuando se subieron en el auto y Rein se acomodó tras el volante, no pudo evitar preguntar.
− ¿Crees que este año lo conseguiremos?
Hayate suspiró mirando el sobre en sus manos.
− Solo el diablo lo sabe…,− dijo Hayate sin mirarla haciendo referencia a un antiguo proverbio de la tierra natal original de Rein.
Rein bufó de forma poco elegante.
− Sabes que aborrezco esos proverbios yuktobanos trágicos y melodramáticos…
Hayate se volvió hacia ella con una sonrisa y su mirada se posó en el único adorno que Rein portaba, que era igual al suyo, antes de jalarla para un beso apasionado.
− Lo sé,− le dijo cuando se separaron mirando intensamente a Rein a los ojos, − Eso no quita que sea verdad… Como también lo es que haremos todo lo posible para evitar ser encadenadas a un destino que no elijamos.
Fate y Nanoha esperaron hasta que las luces del vehículo de Rein desaparecieron en la noche para entrar.
Entre todos, salvo los pequeños Karel y Liera que ya habían recibido las indicaciones inamovibles de su abuela de acostarse, limpiaron y dejaron todo en orden para la mañana siguiente.
De alguna forma, todos se sentían intranquilos pero Lindy, siempre Lindy...se aproximó a la fotografía enmarcada de Clyde y los llamó a todos para un abrazo grupal familiar con sus dos hijos y sus parejas.
− Su padre estuvo con nosotros esta noche y se que está feliz...Vayan y descansen queridos…
Uno a uno, todos besaron y se despidieron de Lindy.
Antes de despedirse para dirigirse a sus habitaciones, los dos hermanos se miraron. Chrono y Fate sabían lo que Lindy haría.
Cuando se quedó a solas, Lindy apagó todas las luces salvo un par de lamparas de mesa, se sirvió una copa de vino, puso la foto de Clyde cerca de su sillón favorito y sacó todos los álbumes de fotos familiares de fin de año que tenían.
Nadie, ni siquiera la muerte, le arrebataría todo lo que Clyde le había dado en todos esos años.
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Cuando llegaron a la habitación de Fate, Nanoha iba a empezar a quitarse el vestido cuando la mano de Fate la detuvo, para después tomarla por la cintura y estrecharla contra su cuerpo.
− ¿Te dije lo sensual que te ves con ese vestido?− le preguntó con voz ligeramente ronca.
Nanoha sonrió antes de responder.
− No con palabras...pero tu mirada fue bastante elocuente…
Fate correspondió a la sonrisa antes de inclinarse para capturar los labios de Nanoha y saborearlos lentamente.
Nanoha estaba nerviosa. Sabía cuáles eran las intenciones de Fate y pese a que las conocía, no podía evitar sentirse a la vez nerviosa y excitada. La rubia quería hacerle el amor en casa de sus padres y en el cuarto donde había crecido desde hacía mucho tiempo.
Esos momentos especiales con Fate tenían un gran significado para ella. Fate siempre hacia todos sus momentos especiales pero en la intimidad, lo era aún más. No había ningún movimiento carente de significado.
Por ello, Nanoha quería que ese momento fuera tan especial para Fate.
Separándose brevemente, la pelirroja apagó todas las luces salvo la del buró de la cama de Fate y después guió sus manos para que la acariciara. La tela del vestido de Nanoha era exquisitamente suave al tacto de Fate y se pegaba a su cuerpo como una segunda piel; lo cual convertía el simple acto de deslizar la mano sobre sus muslos, su cintura, sus senos o su trasero en una experiencia sensorial altamente erótica.
Sin embargo, NADA, sustituía la experiencia erótica de sus manos directamente sobre la piel de Nanoha.
Muy lentamente, Fate removió el vestido de Nanoha mientras besaba su piel expuesta.
Cuando Nanoha estuvo totalmente desnuda, Fate la hizo recostarse en su cama y procedió a desvestirse frente a ella, con idéntica lentitud. Ella sabía lo mucho que le gustaba a su novia verla en traje. Le gustaba verla vestirse, le gustaba verla portándolo y, si, le gustaba aún más quitárselo...pero NADA le ENCANTABA más, que ver a Fate remover todas las prendas de su atuendo SOLO para ella...antes de hacerle el amor.
ESA, era la experiencia máxima, así que contuvo sus ansias y esperó hasta que la rubia estuvo completamente desnuda, de pie frente a ella.
La mirada de Nanoha sobre ella era a la vez hambrienta y amorosa; y Fate no pudo contenerse más.
Acomodándose sobre su novia, Fate se lanzó directamente a los senos de Nanoha para un amoroso pero apasionado ataque con sus manos y boca.
Las nobles intenciones de Nanoha de no hacer ruido, no duraron ni dos segundos con la lengua y los labios de Fate succionando y apropiándose primero de uno y después de otro de sus senos mientras sus manos los apretaban.
Fate ya sentía que ardía de pasión pero no quería que la sublime sensación terminara tan rápido. La agonía de placer de Nanoha se extendió mientras Fate le daba el mismo tratamiento que a sus senos, al resto de su cuerpo, hasta que no quedó un resquicio que la rubia no probara.
Cuando los dedos de Fate la penetraron lentamente, Nanoha tuvo un orgasmo casi de inmediato.
Eso no detuvo a Fate, que continuó moviéndose dentro de ella al tiempo que succionaba su clítoris hasta que otra oleada de orgasmos sacudió a su novia entre gemidos ahogados.
− ¿Conoces esa creencia popular que dice que harás durante todo el año, lo que hagas durante el primer día?,− preguntó Fate en un susurro al oído de Nanoha que todavía jadeaba, tratando de recuperar el aliento.
Le tomó varios segundos a la pelirroja registrar el significado de lo que Fate le decía.
Y solo lo entendió a cabalidad cuando Fate, mirándola a los ojos todo el tiempo levantó una de sus piernas sobre su hombro y se acopló con ella para que sus sexos se unieran íntimamente. Ambos centros estaban calientes y desbordados de humedad por lo que el simple contacto envió rafagas de electricidad al vientre de Nanoha.
Fate no se movió durante varios segundos, solo disfrutando la intensa sensación de estar unida de la forma más íntima con Nanoha.
− Tengo planes de hacerte el amor hasta el amanecer,− le dijo Fate al tiempo que sus caderas se movían lentamente pero con fuerza, haciendo que Nanoha estrujara sus sábanas y contuviera, ya no un gemido, sino un grito de placer.
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Edificio Mirage, Downtown Midchilda, Día 31, Doceavo Mes, 2045. 23:45 hrs
La almirante Midget Crowbel sentada en su sillón favorito en la estancia de su elegante apartamento, observando a través del amplísimo ventanal de piso a techo la magnífica vista de la ciudad de Midchilda desde el piso treinta y siete, donde su penthouse se encontraba.
Los fuegos artificiales empezarían a la medianoche en punto.
Ella esperaba.
No exactamente los fuegos artificiales, sino una llamada.
Su dispositivo vibró con un número desconocido, ella solo lo levantó y activó la comunicación sin decir ni una palabra.
− Está hecho,− dijo una profunda voz masculina. El no gritaba, ni siquiera hablaba en voz alta. Su voz tenía el nivel de un susurro pero transmitía fuerza y decisión aún a través de la comunicación a distancia.
− ¿Será indiscutible?,− preguntó Midget con voz serena .
− Por supuesto,− respondió él, − No podrá ser ocultado. Nadie podrá ocultarlo. Hace veintiséis años no cumplí con la misión que había aceptado...
− Sabes que nunca lo vi así.
El no dijo nada durante varios segundos. Midget decidió hacer la pregunta de todas maneras.
− ¿Has encontrado alguna pista de él?
− No,− respondió él de inmediato, − Hades Vandein se desvaneció en el aire…
− Nadie solo se desvanece en el aire, tú mejor que nadie, lo sabes. Y especialmente, no alguien como él, − Los oídos de Midget habían escuchado la voz de él exactamente como siempre. Completamente igual. Sin embargo, sus entrañas le decían que él no le estaba diciendo todo.
Decidió que esperaría. Con él siempre había una razón.
− En nuestra búsqueda de una libertad sin límites ...nos convertimos en nuestros pecados ... La pereza es la madre de todos los vicios… Mi deuda ha sido saldada, Raider...Lo que sigue depende de tí.
La línea quedó muerta en el comunicador de Midget.
Hacía muchísimos años que nadie la llamaba por nombre código oficial.
Demasiados.
Extrañaba esos días en que tenía la fuerza, el idealismo y la decisión pero especialmente, la juventud suficiente. Había días como ese en particular, en que se sentía realmente de la edad que tenía.
Mientras miraba en su dispositivo los diferentes puntos rojos que le indicaban la posición de varias personas de su interés, su atención se enfocó en el único de color diferente y meneó la cabeza.
"Yuri."
El único punto azul en su pantalla se encontraba lo suficientemente cerca pero a una distancia segura de los rojos. Tal como lo había prometido desde el principio.
Midget solo esperaba que pudiera mantenerse en su promesa cuando la avalancha se desencadenara.
Ya no tenían más tiempo. Después de esa llamada, las cosas se precipitarían.
La anciana Almirante se encontró deseando que las cosas realmente, dependieran solo de ella, pero ya que no era así, rezó porque ellas estuvieran listas.
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