Harry no había tenido la intención de ir al Callejón Diagon a hacer sus compras tan pronto, quería disfrutar sus vacaciones en la madriguera. Pero tuvo que admitir que Hermione tenía razón al no querer posponer la compra de sus listas, después de todo, si no lo hacían antes del Mundial de Quidditch, lo más probable es que se les olvidara y estarían a ultima hora comprando todo.

Además, el Callejón Diagon era uno de sus lugares favoritos para visitar, fue el primer lugar mágico que vio en su vida, y siempre estaba muy colorido y alegre, y desde que el año pasado se quedo en el Caldero Chorreante, se había familiarizado mucho con las tiendas y los vendedores.

Estaba emocionado de ir con Ron a la tienda de escobas para ver accesorios y cosas de último modelo, claro que él ya tenía la "Saeta de Fuego" que le regaló Sirius, pero quería saber que más había.

Después de ir al banco y comprar sus libros del año y algunas cosas que necesitarían para el año, los señores Weasley llevaron a los chicos a comer un helado en la tienda de Florance Fortescue. Cuyo vendedor era muy amable y siempre tenía historias que habían pasado por generaciones por contar.

Dejando las cosas mientras servían los helados a la gran familia y el dueño contaba una de sus grandes historias. Ron y Harry se apresuraron a ir a la tienda de escobas mientras los gemelos visitaban la tienda de bromas y Ginny y Hermione escuchaban atentamente la gran historia del hombre.

Al entrar a la tienda, les dio la bienvenida una gran cantidad de carteles, serpentinas, banderas y más de Irlanda y Bulgaria; prácticamente la tienda pintaba los colores de los equipos. Y en las vitrinas lucían varios modelos de escobas, en el centro mostrando la Saeta de Fuego, la escoba oficial del mundial.

Harry y Ron se animaron de ver que aún no habían sacado un nuevo modelo de escoba, por lo que Harry aún tenía la mejor escoba de todas.

—Por los pantalones de Merlín, es un cartel de Viktor Krum atrapando la snitch en el partido contra Rumania— Expreso emocionado Ron acercándose al cartel y viéndolo embelesado.

—Cuidado Weasley, no puedes besarlo antes de comprarlo.

Ambos muchachos se voltearon al escuchar una voz conocida y grande fue su sorpresa al ver a Arthur King detrás de ellos.

—No estaba… no iba a…

—¿A besarlo? Apuesto que sí Ron, tu boca estaba cada vez más cerca del cartel— Se burló Harry.

Molesto, Ron se cruzó de brazos y frunció el seño —De todos modos ¿Qué haces aquí?

—Ahora a la defensiva— Se burló Arthur cruzando sus brazos —¿Acaso no puedo entrar a una tienda y comprar?

Rojo de vergüenza, Ron se volteo y gruño por lo bajo.

—Bueno, para responder tu pregunta, viene a comprar un kit de limpieza para mi escoba. No quisiera tener que comprar uno a mitad del año, y he de admitir que tenía curiosidad en ver que había por la Copa Mundial— Mostró la bolsa que cargaba donde había unos cuantos souvenir, tenía una revista del Mundial, un estadio en miniatura con equipos jugando de un lado a otro con los colores de los equipos finalistas y un kit de limpieza.

—Oh, es la penúltima edición especial del mundial— Se animó Ron viendo la revista —Habla sobre los equipos, las fortalezas y debilidades de cada uno, al igual que sus miembros, logros e historia de los equipos. La última edición será del ganador y el partido detallado junto con una sección especial.

—Veo que estas al tanto, las otras 12 revistas de edición especial las compré por correo, pero decidí comprar esta en persona cuando vine por mis útiles escolares.

—Oh ya veo, yo también tengo las 12 hasta ahora, hice una suscripción para que me llegaran todas, pero supongo que comprarlas en persona es muy diferente.

—Vaya, ustedes sí que están al tanto. Si no fuera por Ron y su familia, ni me entero que había Mundial de Quidditch— Dijo Harry viendo hablara a Ron y Arthur —No sé como te puedes mantener al tanto si vives con tu familia muggle.

—Oh, eso es porque me suscribí al Profeta para estar al tanto del mundo mágico, es bueno estar enterado de todo, y más después de no tener noticias de Sirius Black, después de todo, aún no lo han atrapado. El que no haya tanto movimiento como cuándo escapó, no significa que no sea peligroso aún.

Harry intento no encogerse al escuchar esto, después de todo, su padrino aún estaba escondido por ahí huyendo. No lo gustaba que las personas pensaran mal de él, pero no podía probar su inocencia, no hasta que Colagusano mostrara su cara de una vez por todas. Intercambiando una mirada nerviosa con Ron decidió que era mejor cambiar de tema.

—Supongo que debería hacer lo mismo, por cierto, ¿Qué has hecho en tus vacaciones?

—No mucho, o lo que me gustaría al menos. Mi padre ha contratado numerosos tutores para que me pongan al tanto en lo que debería de ir en la escuela muggle. Estoy harto de la aritmética, biología, contabilidad, y juro que química es mucho peor que pociones— Se quejó.

—Vaya, no sé que sea la aritmética, pero suena difícil, recuerdo que lo peor en mi escuela eran las matemáticas— Comentó Harry haciendo memoria de la horrible escuela muggle a la que asistió.

Ron en tanto, veía ese intercambio con curiosidad, porque como buen mago de sangre pura, su madre lo educo en las cosas básicas en casa y no fue a una escuela de muggles.

—Bueno, son matemáticas avanzadas…

—¿Y eso de qué sirve? — Preguntó Ron realmente consternado.

—Bueno, sirve para muchas cosas Ron, no porque sean materias muggles significa que no sirvan, de hecho sería bueno si en Hogwarts al menos tuvieran matemáticas o lenguaje, juro que muchos magos actuales son como niños de 8 años redactando libros, y ni me digas de diseñar cosas, si algo no queda, usan magia, en vez de calcular antes de hacerlo, son perezosos.

—¿¡Estas de broma?! ¿Quieres que tengamos más trabajo? Ya es demasiado difícil con las clases que tenemos.

—Bueno, eso es porque hay un error en la elección de materias. Es increíble que tengamos astronomía hasta 5to año como obligatoria y solo repasemos la posición de los planetas, las constelaciones y la influencia que tienen en las pociones o hechizos, ni siquiera lo vemos a un nivel profundo.

—¿Más profundo? ¿Cómo qué?

—Cómo de qué están hechos, o sobre como funcionan, la física en ellos o las reacciones.

—¿Y por qué quieres saber eso?

—En lo personal, no estoy interesado, pero sé que es una practica que ayuda a comprender mejor la función de nuestro planeta, cómo la gravedad, la rotación, o la composición misma de la materia.

—¿Qué?— Harry y Ron preguntaron al mismo tiempo luciendo francamente confundidos.

—En todo caso, creo que muchas cosas son indispensables que se pasan por alto en Hogwarts— Arthur dio el tema por terminado y se detuvo a ver las escobas.

Harry y Ron dando por concluida la conversación, se apresuraron a tomar algunas cosas e ir a pagarlas. Cuando terminaron, Harry notó que Arthur veía con interés la saeta de fuego. Sabía que Arthur conocía la velocidad y el fácil manejo que tenia, pues el año pasado, fue uno de los que le pidió la escoba y la probó, para alegar que usar esa escoba era cómo hacer trampa.

—¿Pensando en reemplazar la que tienes? — Bromeo Harry acercándose al chico un año mayor.

—¿Otra escoba?— Se burló Arthur —La mía aún está en perfecto estado. A diferencia de ti, vuelo lo suficientemente bien como para no romperla.

Ese comentario viniendo de cualquier otra persona hubiera molestado a Harry, pero viniendo de Arthur solo le causo gracia.

—Pero… quizás sea bueno tener una de repuesto— Murmuró pensativo mientras veía la saeta de fuego.

—Hey, si compras una regálame la tuya— Pidió Ron uniéndose a la conversación, cargando con cuidado la bolsa que contenía el precioso poster de Viktor Krum, el chico añoraba que su ídolo la autografiara y esperaba tener suerte en el mundial.

—¿Acaso sabes usar una escoba Weasley? — Se burló Arthur saliendo de la tienda seguido por los dos chicos —Nunca te he visto volar.

—Por supuesto que sé— Respondió Ron indignado marcando el camino a la tienda de helados —En mi familia todos sabemos, los gemelos juegan y Charlie fue capitán cuando estuvo en Hogwarts. Incluso Ginny sabe jugar, y yo soy un estupendo arquero.

Los tres chicos caminaron rumbo a la heladería mientras Ron se jactaba de sus habilidades de quidditch y narraba un partido con sus hermanos que ninguno pudo anotar por él. Arthur se burlaba de su historia y Harry tenia que admitir que era muy surrealista, pero comentaba como Ron era muy bueno en el juego para ayudar a su amigo y darle credulidad.

Cuando llegaron a la tienda, notaron que enfrente, había unos vendedores de baúles excesivamente caros intentando embaucar a un matrimonio que lucia cómo muggle que llevaba a su hijo de 11 años con ellos.

—¡Los baúles valen 25 galeones por mucho!— Dijo Arthur lo suficientemente fuerte para que lo escucharan del otro lado de la calle.

La familia detuvo lo que definitivamente era una pésima compra y agradeció profundamente a Arthur y Harry se animó y les sugirió algunas tiendas para comprar sus útiles e incluso Ron menciono una dónde vendían buenos baúles encantados a precios razonables. La familia agradeció a los chicos y siguieron sus sugerencias.

Los vendedores en cambio, no estaban nada contentos, y apuntaron con sus varitas a Arthur a punto de lanzar maldiciones cuando Arthur con la varita levantada les amenazó con escribir al departamento de irregularidades del ministerio de magia y Ron lo apoyó diciendo que su padre trabaja en el ministerio (convenientemente olvido mencionar en que departamento). Por supuesto que los vendedores se callaron y decidieron irse.

—Juro que los magos necesitan tener números para llamar a la policía— Se quejó Arthur guardando su varita —O al menos patrullas diarias para evitar esta estafa.

Harry murmuró de acuerdo acercándose a la mesa de los Weasley, los padres de Ron que vieron todo el intercambio, ya estaban levantados de sus asientos, lo más probable para ayudar a los chicos, pero al ver que todo estaba bajo control, se sentaron de nuevo.

Ginny y Hermione, reanudaron su conversación y los gemelos estaban en una mesa.

—Aún no puedo creer que haya quienes paguen más de 50 galeones por un estúpido baúl. Por una escoba hasta 100 galeones, pero un baúl— Sacudió la cabeza Ron.

—Puedo empatizar con ellos. No saben nada del mundo mágico y lo primero que les venden son baúles para la escuela—Comentó Arthur acercándose a la mesa de la familia Weasley.

—¿Acaso les compraste un baúl? — Preguntó Harry intrigado por la declaración.

—Para nada. Yo no caigo en ese tipo de estafas— Respondió el chico rubio cruzándose de brazos.

—Juro que es la mejor tienda de halados del mundo— Comentó Ron contento, olvidando por completo los baúles mientras tomaba un helado que definitivamente era suyo de la mesa.

Harry dejo las compras en una de las sillas y emocionado tomó su helado.

—Bueno, es muy buena, tiene un sabor mágico que nunca había probado antes— Dijo Arthur casual y comenzó a saludar a la gran familia de Ron y a Hermione Granger.

—De cualquier modo, ¿Iras a la Copa Mundial de Quidditch?— Preguntó Harry emocionado, una vez terminadas las presentaciones.

—Lo siento Harry, no puedo— Dijo el rubio con pesar.

—¿¡Qué!? ¿¡Por qué!?— Preguntó Ron, ganando la atención de su familia —Si es porque no conseguiste boleto, apuesto que puedes usar el de Percy. Él esta obsesionado con un problema de calderos con hoyos y no creo que vaya.

—¡Ron!— Regañó la señora Weasley.

—No es por eso, tengo otro compromiso.

—¡¿Más importante que la Copa Mundial de Quidditch!? — Ron gritó casi tirando su helado.

—Bueno, es una comida con la reina, y nadie le dice que no a la reina…

—¡La reina!— Gritó Harry, y no fue el único sorprendido, los gemelos dejaron caer sus helados y veían a Arthur boquiabiertos, los señores Weasley vieron extrañados la situación y Hermione se tapó la boca ahogando un grito, Ginny en cambio lucia confundida y Ron tenia la mirada en blanco.

—Shhhh— Lo calló inmediatamente —Es una pequeña comida, pero no puedo faltar. Se supone que es privado, por lo que agradecería que no divulgaran la información— Pidió viendo a todos fijamente, en especial a los gemelos que sin más asintieron con la cabeza.

El resto también lo hizo, cosa que al parecer satisfizo a Arthur.

—Bueno, me voy, tengo que pasar a recoger mis túnicas con Madam Malkin.

—¿No tienes más compras qué hacer? Puedes unirte a nosotros— Dijo la señora Weasley.

—Agradezco su amabilidad, pero ya las complete, así que no es necesario preocuparse. Quizás la próxima vez. De cualquier manera, ya me voy, fue un gusto verlos, con permiso.

Todos se quedaron pasmados mientras vieron a Arthur irse, dejando un silencio a sus espaldas. Molly Weasley estaba a punto de decir algo cuando fue interrumpida.

—Por supuesto, ya sabía que su apellido era demasiado familiar— Dijo Hermione. Al ver que todos la veían confundidos aclaró —El apellido de Arthur es "King", así que debe de ser el heredero a la gran compañía Pendragon. Su madre es de sangre noble, y al casarse con el CO de la empresa este paso a tener un titulo, pero eso no es muy relevante, pues ya es muy importante, de hecho es la compañía más prestigiosa de Gran Bretaña, al menos del mundo muggle. Prácticamente tienen de todo, desde teléfonos, automóviles, inmobiliarias, bancos, etc. El punto es que es parte lejana de la familia real, por lo que no debe de ser raro que la reina invite a su familia a una comida, y bueno, uno no le dice que no a la reina…

—Espera, ¿me estas diciendo que es el heredero a Pendragon? ¿Su apellido no debería de ser Pendragon?— Preguntó Harry incrédulo, no podía ver a su amigo y compañero de quidditch como el heredero a la empresa más importante de Gran Bretaña, bueno, quizás sí, pero ese no era el punto.

—No, ese solo es el nombre de la compañía, al parecer la idea es de gobernar el mercado, como Arthur Pendragon gobernó Camelot y Albión. Es una metáfora. De hecho, quizás por eso le dieron ese nombre. Además, la línea Pendragon murió con Mordred el hijo del rey Arthur y Morgana— Se animo Hermione —Después hubo muchos que se llamaron herederos suyos pero…

—Espera, ¿Arthur es importante?— Interrumpió Ron saliendo por fin del shock.

—Ohhhh esto es bueno— Dijo Fred mirando a su hermano.

—Parece que podemos molestar a su majestad— Se burlo George compartiendo los pensamientos de su hermano.

—¡Quizás pueda explicar mejor el funcionamiento de esas cajas voladoras!

—¡Es suficiente! — Calló la señora Weasley —No se hablará más de este asunto. Ahora si todos tienen tantas prisas, será mejor que vayamos por el resto de útiles escolares.

Antes de que pudieran comentar algo más, la mujer rechoncha se levanto y los guío a una tienda. Pronto el tema fue olvidado al distraerse con el tema del mundial debido a la gran cantidad de publicidad que había por todo el callejón.


N.A

Yuri

Me alegra que te guste la idea, y ¿cómo será Merlín? Bueno, eso se verá más adelante.