Ginny había estado esperando este día. Subir al vagón del tren, buscar a su mejor amiga Luna, y contarle su maravilloso verano; cómo Harry se quedó en su casa, jugaron juntos quidditch, fueron con su familia a ver la Copa mundial de Quidditch. Tan perfecto es su mente había sido, hasta claro, lo que pasó después del partido. Se avergonzaba de si misma la tener tanto miedo ese día, era una Gryffindor, por amor de Merlín. Ella debía de ser valiente, se supone que no debería tener miedo. Pero no lo fue, y aún tenía miedo de recordarlo, en un momento están todos festejando, y al siguiente los gemelos la llevaban por el bosque alejándose del peligro seguido de Harry, Ron y Hermione, para al siguiente segundo no verlos y temer por su seguridad.
Sacudiendo esos pensamientos, se adentro al tren para buscar a su mejor amiga, en tanto vio a Harry, Ron y Hermione, correr a un compartimento vacío, como siempre.
Después de recorrer algunos vagones, logró ver el cabello rubio de Luna proveniente de uno de los compartimentos, la chica se encontraba sentada junto a la puerta del compartimento a espaldas de ella, estaba hablando animadamente con alguien enfrente suyo. Lista para saludarla, entró al compartimento jalando su pesado baúl.
—Este mes el quisquilloso tiene una sección de Nargles. Es sorprendente que muchos magos no sepan de ellos— Dijo Luna con voz soñadora mientras le tendía una revista del quisquilloso al chico frente a ella.
Era aquel chico flaco y alto, cabello negro y orejas grandes, el mismo con el que comparten clases.
Con una sonrisa de oreja a oreja aceptó la revista —Vaya, no creo haber leído de ellos en "Animales Fantásticos y dónde encontrarlos"— Dijo mientras hojeaba la revista luciendo interesado.
—Es por eso que nosotros estamos divulgando información de ellos. Es importante que todos lo sepan, pues son sumamente comunes, y casi nadie sabe de ellos— Comentó muy seria la chica.
—Lo tomaré en cuenta, ¿cuánto es de la revista?— Dijo el chico mientras revisaba sus bolsillos para sacar unos cuantos sickles y knuts
—Oh, no es nada. Estoy encantada de compartir esta información contigo, Morgan.
—No digas eso Luna, es el trabajo de tu papá, ¿Cómo no lo voy a pagar?— Respondió el chico con una encantadora sonrisa —¿No lo crees Ginny?— Lo último lo dijo levantando su mirada de Luna y la vio con una pequeña sonrisa.
Al escuchar su nombre Luna volteo a ver a la pelirroja y le dio una sonrisa.
—Morgan tiene razón Luna, es el trabajo de tu padre. Y debe de ser remunerado— Respondió mientras entraba y pasaba junto a su amiga, luchando un poco con su baúl, Morgan se levantó para ayudarla, pero ella lo rechazó, y con un poco de trabajo subió su baúl y se volteo para sentarse junto a Luna viendo como Morgan le entregaba a Luna algunas monedas.
Honestamente, Morgan Ambrosius era un chico encantador, quizás un poco torpe, pero era educado, agradable, y siempre lucía una gran sonrisa.
Desde el primer día que se conocieron, Ginny pensó que podrían ser buenos amigos. Ellos tres, se encontraron por primera vez compartiendo un compartimento en su primer viaje a Hogwarts, subieron juntos a los botes, aunque nerviosos, estaban emocionados al ver el imponente castillo.
Incluso Morgan se cayó al lago por estar absorto viendo el castillo que no se sostuvo bien mientras giraban los botes. Con un empapado Morgan, los tres esperaron nerviosos tras las puertas ansiosos por ver cómo era la selección, si tenían que enfrentar un dragón, o un grifo. Se sorprendieron al ver a tantos fantasmas pasar por el pasillo y atravesar las gruesas puertas.
Así que naturalmente ella esperaba que los tres fueran mejores amigos en la escuela y estuvieran en la misma casa, tal como eran Fred, George y Lee Jordan, o como Harry, Ron y Hermione. Ella esperaba eso. Pero todo se arruinó cuando seleccionaron a Morgan en Slytherin.
Sintiendo la incomodidad de Ginny, el chico se levantó de su asiento.
—Bueno, yo ya me voy. Quizás en otra ocasión podamos juntarnos y hablar de nuestros veranos— Dijo el chico dándole una sonrisa algo forzada mientras caminaba por el la puerta.
—O quizás nos podamos ver para estudiar. No sería malo que nos ayudarás en pociones, yo soy muy buena con las criaturas mágicas, y Ginny es buena en encantamientos, seguro nos irá bien si nos juntamos. Quizás, incluso podríamos formar un club de estudio…— Decía Luna emocionada —…podemos hacer tareas juntos, aprender más cosas...
—Eso sería fabuloso Luna. En la escuela podríamos discutirlo más— Interrumpió Morgan.
Era obvio que Luna quería que estuvieran juntos y fueran amigos, después de todo debe de ser molesto para ella que sus dos mejores amigos (y únicos) estén incómodos alrededor del otro. Pero aun así, no quería hacerlo.
—Sí, quizás en el futuro— Dijo Ginny poco convencida sin querer ver al chico.
—En ese caso. Nos vemos en la escuela.
En cuanto vio a Morgan salir de compartimento, logró relajarse.
—Sabes que Morgan es un buen chico Ginny, no es como…
—¡Ya sé!— Interrumpió, ya habían tenido esta conversación en muchas ocasiones. Suspiró y miró por la ventana.
—Solo digo que es injustificado tu trato hacia él, por mucho que tu hermano lo diga— Y sin más se puso a leer un libro escolar.
Sin ganas de hablar, Ginny se quedó mirando el paisaje el resto del camino, apenas reaccionando cuando Neville entro al compartimento. Sintió un poco de lastima por él, pues en vez de animarse a platicar, comprendió el ambiente y se mantuvo en silencio ojeando un libro de plantas mágicas.
Cuando llegaron a Hogsmeade vieron la lluvia torrencial que caía, así que se apresuraron a los carruajes, que según Luna, eran tirados por caballos invisibles. Algo que a Ginny se le hacía completamente extraño, pero hablar de Luna, era hablar de rareza.
Justo cuando estaban por entrar, vieron a Peeves que estaba lanzando globos con agua a los estudiantes empapados, logró detenerse junto con Luna justo a tiempo para evitar ser mojadas, pero Neville no corrió con tanta suerte. Sin detenerse a ver qué pasaba, se apresuraron al interior del castillo para no ser victimas de las bromas del poltergeist
Entrando al castillo, vio a unos chicos inteligentes de último año que estaban lanzando hechizos para secarse, cosa que no tardó en imitar y camino seca, ayudando a Neville con el hechizo.
Despidiéndose de Luna al llegar al Gran Comedor, fue con Neville directo a sentarse a la mesa de Gryffindor, justo a lado de Hermione, para platicar. Quizás no pudo hablar con Luna, pero podía hablar con Hermione, después de todo pasaron el verano juntas, y se hicieron muy buenas amigas.
Se sentó y Hermione la saludo de buena gana, aunque estaba completamente empapada.
—¿Cómo es que tú estás seca? — Le gruñó su hermano.
—Se llama ser inteligente Ron, ¿No has probado usar un hechizo?— Le contestó de vuelta, para ver cómo Harry, Ron y Hermione la veían con la boca abierta. Parecía que estaban considerando seriamente pasar toda la noche así. Vaya, lo creía de Ron y Harry, pero no de Hermione, pero bueno, al parecer la idiotez de su hermano es contagiosa.
Sin perder el tiempo Hermione lanzó un hechizo y los secó, y así se pusieron a conversar en lo que veían entrar a los primeros años, los cuales estaban escurriendo de agua. Y había un chico que parecía que se había caído del lago, aunque esté al parecer lo estaba disfrutando, cosa que recuerda que Morgan no lo hizo, solo estaba enfurruñado de que fue el único que se cayó y el calamar tuvo que regresarlo al bote.
Inconscientemente lo comenzó a buscar, lo encontró empapado viendo al pobre chico mojado con simpatía. Honestamente, no sabía porque el sombrero puso a Morgan en Slytherin, después de todo, no parecía muy ambicioso, ni tenía cara arrogante y petulante, o era malvado… pero como dijo su hermano, las apariencias engañan… Pero por el amor de Merlín, el chico se tropezó al salir del taburete con todo y sombrero porque no podía ver ¿cómo podía ser malvado?
Después de ver la clasificación, darle la bienvenida a sus nuevos compañeros y sorprenderse por el hermano menor de Colin, Denis, pues, no era común que dos nacidos de muggles fueran magos. La comida llegó.
El momento de la comida fue ameno como siempre, y se relajó hablado con sus amigos. Cuando todo acabó, Dumbledore se levantó para dar sus anuncios, comenzando con cosas que se suponía que no debían hacer, nada relevante.
—...Es también muy doloroso deber informarles, que la Copa de quidditch no se celebrará este curso— Dijo, e inmediatamente se escucharon ruidos indignados de los alumnos, en especial aquellos que jugaban, como sus hermanos Fred, George, Harry y Arthur. Todos en el Gran Comedor lucían caras de incredulidad y horror.
—…Esto se debe a un acontecimiento que dará comienzo en octubre y continuará a lo largo de todo el curso, acaparando una gran parte del tiempo y la energía de los profesores… pero estoy seguro de que lo disfrutaran enormemente. Tengo el gran placer de anunciar que este año en Hogwarts… — Su discurso se vio interrumpido por la apertura de las puertas del Gran Salón.
Un hombre aparentemente encapuchado con bastón se acercó a la mesa de los profesores, se descubrió el rostro para mostrar porque era mejor que lo tuviera cubierto, pues estaba lleno de cicatrices y tenía un ojo falso, que era terrorífico. En cuanto llegó habló con Dumbledore quien sin más lo presentó como su nuevo maestro de Defensa contra las Artes Oscuras.
—Como iba diciendo —siguió, sonriendo a la multitud de estudiantes que tenía delante, los cuales seguían con la mirada fija en Ojoloco Moody (no de buena manera) —…tenemos el honor de ser la sede de un emocionante evento que tendrá lugar durante los próximos meses, un evento que no se celebraba desde hacía más de un siglo. Es un gran placer para mí informarlos de que este curso tendrá lugar en Hogwarts el Torneo de los tres magos.
—¡Se está quedando con nosotros! —dijo Fred en voz alta.
Repentinamente se quebró la tensión que se había apoderado del Gran Comedor provocando risas en todo el salón, incluido el propio Dumbledore.
—No me estoy quedando con nadie, señor Weasley —repuso—aunque, hablando de quedarse con la gente, este verano me han contado un chiste buenísimo sobre un trol, una bruja y un leprechaun que entran en un bar…
La profesora McGonagall se aclaró ruidosamente la garganta.
—Eh… bueno, quizá no sea éste el momento más apropiado… No, es verdad —dijo Dumbledore—. ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí, el Torneo de los tres magos! Bien, algunos de ustedes seguramente no saben qué es el Torneo de los tres magos, así que espero que los que lo saben me perdonen por dar una breve explicación mientras piensan en otra cosa.
Cuando terminó su explicación, todo el Gran Comedor estaba en silencio esperando que continuara, cuando explicó que serian los anfitriones y llegarían otras escuelas (Beauxbatons y Durmstrang) prácticamente el salón vibraba de emoción. Al decir el premio ¡mil galeones! Ya se podían escuchar susurros. Cuando dijo el limite de edad, los gemelos fueron los primeros en gritar y quejarse.
Ginny estaba más que agradecida por el imite de edad, después de todo, por muy emocionante que fuera todo, no quería que sus hermanos participaran. No los quiere ver en peligro de muerte. Después de ese basilisco en primer año y los dementores el año pasado que casi matan a Harry, no muchas gracias, prefiere ser una simple espectadora.
Cuando Dumbeldore los despidió, ella comenzó a levantarse para ir a su sala común. Cuando Arthur pasó y le dijo que la contraseña de la sala común era "Boberías" y que corriera la voz. Mientras lo hacia, vio a Arthur pararse derecho e indicar a los primeros años que lo siguieran, mostrando orgullosamente su placa de prefecto.
Ella recuerda haber visto a los prefectos como simples estudiantes, se suponía que debía de pedirles orientación y ayuda en dificultades, pero como todos los de su generación, sus predecesoras y las siguientes, preferían averiguarlo por si mismos o preguntarle a sus amigos, después de todo, ellos se aferraban a las reglas y solo presumían de su posición, o como su hermano Percy, eran un dolor en el trasero y los evitabas.
Pero al ver a Arthur, no veía eso. Él era un líder nato, alguien a quien acudirías por ayuda sin temor al rechazo, tenias la certeza que te ayudaría. Arthur King, daba ese tipo de confianza; no le sorprendía que fuera prefecto, ni mucho menos el nuevo capitán de Quidditch, estaba ansiosa de verlo en el campo como líder, pero al parecer eso tendría que esperar.
N.A.Gracias por leer.
Yuri: Me da gusto que te este gustando, y será muy graciosa la inexactitud historica durante mi fic :3
