Estaba estresado. Su padre había menospreciado su opinión delante del consejo, tachándolo de niño caprichoso y estúpido, después de decir que debían de mandar patrullas a los pueblos de las fronteras, pero no, era un gasto innecesario cuando esos pueblos no tenían nada que robarles, por lo que era una perdida de tiempo.

¿Acaso olvido lo que pasó con Ealdor? Sí, estaba fuera de su frontera, pero era un pueblo pequeño que fue atacado por bandidos, eso se habría evitado si hubiera patrullas constantes, no tenían que esperar que viniera un pobre campesino suplicando por ayuda cuando era muy tarde.

No entendía por qué era más importante hacer redadas para buscar druidas, cuando eran pacíficos e ignorar la seguridad de su gente.

En cuanto entró a sus habitaciones, dejo que el suspiro que llevaba conteniendo escapara de sus pulmones, necesitaba desahogarse, y nada mejor que un buen entrenamiento para eso. Ahora si solo supiera dónde estaba su estúpido sirviente...

Salió de sus pensamientos cuando escucho un quejido, volteo a ver a Merlín entrando a su habitación, cargando con dificultad su armadura recién pulida, seguramente venía a dejarla en su lugar.

—Perfecto, colócame mi armadura, vamos a entrenar

—¡Pero si la acabo de pulir! — Se quejo y pudo ver la indignación de su rostro —Espera, ¿Vamos?

—Sí Merlín, vamos, ya es tarde y tienes que mejorar tu juego de pies, esperemos ver el día cuando no te claves tu propia espada.

Sin esperar que respondiera salió de su habitación tomando el familiar camino al campo de entrenamiento, escuchando con diversión como Merlín luchaba con su armadura saliendo de la habitación y le gritaba indignado lo mal amo que era.

Abriendo los ojos, se fijo en el techo, estaba en su cama rodeado de sus cortinas rojo Pendragon… no Gryffindor.

Estaba un poco desorientado después de despertar, ha estado teniendo sueños extraños desde que llegó a Hogwarts por primera vez. Soñando dónde él era el príncipe de Camelot.

Ha soñado desde su primer día cómo escudero, cómo su primera vez liderando una búsqueda, o momentos cómo este, dónde está haciendo cosas mundanas, como molestar a su sirviente.

Esos sueños cada vez han sido más vividos, antes era solo eso, sueños y tendía a olvidar la mayor parte de ellos o olvidarlos por completo. Pero ahora era como recuerdos, eran borrosos y no podía recordar los rostros cuando despertaba o algunos detalles, pero aún eran tan vividos que sentía nostalgia de algo que no sabía que había perdido.

Al principio Arthur pensó que se debía a leer tantas historias, tener magia y vivir en un castillo mágico. Ahora no estaba tan seguro. Y lo peor era que sus sueños no tenían sentido, había estudiado la historia del rey Arthur, o mejor dicho de Merlín en Historia de la magia, y no es nada parecida a lo que sus sueños le dicen. En primera juraría que Hogwarts no existe en su época, y el castillo de Camelot tiene un gran parecido con la gran escuela de magia, pero la historia dice que primero se creo el castillo, incluso Merlín asistió a Hogwarts.

Segundo en sus recuerdos la magia es malvada, corrompe a quien la usa, por lo que esta prohibida bajo pena de muerte y nadie usa varitas, no las necesitan. Y tercero, Merlín no es más que un sirviente incompetente y su mejor amigo, no un mago poderoso que no es más que un viejo ermitaño loco que asesora a su padre, ni Morgana es una bruja aprendiz de Merlín que desea destruirlo, sino que es la molesta protegida del rey.

No puede imaginarse a la Morgana de sus recuerdos, sueños, son sueños, deseando matar a Merlín, ni mucho menos a Merlín, aprendiendo magia a sus espaldas en un reino dónde si quiera hablar a favor de ella es traición y es pena de muerte, el chico no es tan estúpido.

Sacudiendo sus pensamientos se levantó de la cama y camino a los baños para comenzar a prepararse para el día, después de todo tenia clase iniciando con Defensa contra las artes oscuras con el viejo loco, que quizás no sea la mejor forma de referirse a su profesor, pero el hombre estaba más que chiflado, no entendía como Dumbledore aprobó a un hombre que les enseña maldiciones imperdonables a chicos de 14 años, a menos que también este loco.

Cuando llegó para su desayuno, el Gran Comedor estaba casi lleno, lo cual no era raro, pues tendía a despertarse un poco tarde, lo cual era muy común y casi nadie podía sacarlo de su cama con éxito. Saludo a sus amigos de casa y se sentó con ellos viendo como varios estaban repasando apuntes para sus TIMOS.

Llegó justo para la llegada del correo y vio como una lechuza le dio su periódico de la mañana.

Leyendo el Profeta mientras desayunaba, Arthur se detuvo un momento cuando leyó en primera plana un escrito de Rita S. que hablaba de Harry, bueno el articulo era sobre el Torneo de los tres magos, pero básicamente hablaba solo de cómo Harry era un suicida que quería atención y no superaba la muerte de sus padres. Apenas y mencionaban a Fleur Delacour o Viktor Krum, con errores en sus nombres como si estuviera obligada a escribir de ellos y de Cedric ni un comentario pese a tener su rostro en la foto grupal. Literalmente el epígrafe decía Harry Potter con los otros campeones.

—¿Quién demonios autorizó publicar este chiste como noticia?— Arthur quejó en voz alta.

Al parecer, no era el único que leyó el periódico, pues todos comenzaron a cuchichear y miraron fijamente a Harry que también había leído la noticia y ahora estaba intentando ser invisible ante todas las miradas, por si fuera poco, todo el gran comedor llevaban insignias que mostraban su apoyo a Cedric y desprecio a Harry, cómo si el chico no tuviera suficiente en su plato.

Incluso varios fantasmas habían tomado participación en la rivalidad y no se acercaban a la mesa de Gryffindor.

Con irritación, molestia e ira, Harry se levantó de su asiento y se dispuso a salir del gran comedor, agarrando únicamente un pan como desayuno y se apresuro a correr a su sala común, ignorando las llamadas de Hermione o Arthur.

Cuando dobló una esquina de un pasillo, chocó con la persona que menos quería ver.

—¿Por qué tanta prisa Potter?

—No es de tu incumbencia Malfoy.

—Harry estas…

Hermione se interrumpió cuando vio a Draco Malfoy, junto con un grupo de Slytherin.

—Oh, la sangre sucia está aquí.

—Cierra la boca Malfoy— Gruñó Harry apretando los puños listo para soltarle un puñetazo a esa petulante sonrisa.

—¿O qué Potter?

—Suficiente— Cortó una voz el aire y todos voltearon para ver a Arthur King llegando al lugar —Sin insultos Malfoy.

—¿O qué sangre sucia? — Respondió Malfoy con mirada altiva, pero se arrepintió de inmediato al ver la mirada de muerte que le dio Arthur, ese chico no daba miedo se decía constantemente Draco, pero si que imponía y aún recordaba el puñetazo que le dio en tercer año por burlarse del estúpido hipogrifo.

Arthur estaba por contestar cuando un murmullo llamó la atención.

—Técnicamente es de sangre más noble que otros…— Murmuro Morgan lo suficientemente bajo como para que nadie le entendiera, pero lo suficientemente fuerte para que lo escucharan murmurar.

—¿Qué fue eso Morgan? — Preguntó Draco dirigiendo su mirada al chico escuálido.

—Nada— Contesto demasiado rápido, y al ver la mirada incrédula y la ceja levantada de Malfoy decidió señalar la caja que estaba cargando —Solo que será mejor que lleve esto con los Hufflepuff.

—Esta bien, no olvides preguntar si tienen algún otro pedido. Si es un duplicado es precio normal, si es uno especial, al precio especial— Explicó como si el chico fuera idiota. Y cuando estaba a punto de irse, decidió sacar uno de la caja y lo detuvo.

—Antes que nada, ¿no te interesaría algo de nuestra mercancía Potter? Es por solo 5 Knuts. Apuesto que incluso los sangre… perdón, los de familia muggle pueden pagarlo— Draco logro corregirse al recordar a Arthur y sacó uno de los pines que mostraban a Cedric como campeón de Hogwarts.

—¡Así que fuiste tú!— Gruñó Harry apretando sus puños otra vez.

—Por supuesto, y he de decir que me va bien— Se encogió de hombros.

—No está permitido vender mercancía sin el permiso de los profesores o de la persona que habla la mercancía— Dijo Hermione ya lista para acusar a Malfoy con los profesores.

—Aunque admiro que sepas las normas escolares, lamentablemente Granger, no estoy vendiendo nada sin permiso. Tenemos la autorización de Snape, y la de Diggory, de hecho, Morgan entregará este pedido especial al mismísimo Cedric Diggory— Explicó Drago con ligereza, en tanto Morgan susurraba algo que sonaba como "no soy tu sirviente"

—Pero…

—Los pines con el rostro de Potter los estamos regalando.

Lo siguiente pasó muy rápido, Harry tenia su mano agarrando la camisa de Malfoy y la varita apuntando su barbilla, mientras el sonreía burlonamente, Pansy ahogo un grito y estaba lista para llamar a los profesores, Crabbe y Goyle estaban más que listos para sacar sus varitas y Hermione levantó su varita apuntando a Morgan quien saltó en respuesta y apretó la caja contra su pecho.

Arthur se puso en el camino entre Hermione y Morgan, y el chico gustoso se ocultó tras él, mientras intentaba no dejar caer la caja.

—Ahora, eso serían 5 puntos menos para Gryffindor— Habló Arthur con calma, llamando la atención a si mismo.

—Espera… tu… no puedes— Habló Harry incrédulo soltando a Draco, quién también veía sorprendido a Arthur.

—Soy prefecto Harry, puedo bajar puntos a las casas.

—Pero él, fue Malfoy quién…

—Te incitó, sí, pero tu lo agarraste de la túnica y Hermione apunto con su varita a un chico que está completamente indefenso— Lo último lo dijo lanzándole una mirada a Hermione que bajo su varita avergonzada —Harry, Hermione, será mejor que se vayan a sus clases en este momento. Yo me encargó de esto.

Un poco aturdidos, ambos chicos hicieron caso y se fueron, confiando en que Arthur solucionaría la situación.

—Te dije que no debías de hacer esos pines. Con mostrar tu apoyo a Cedric era suficiente, no tenias que humillar a Potter— Resopló Morgan que ahora volteaba a ver a Draco.

—No me salgas con eso, que estabas entusiasmado con la idea.

—Sí, pero era porque pensé que solo eran para Cedric. Además parecía muy frustrado ¡Te dije que lo detuvieras! ¡Fuiste muy lejos!— Morgan casi deja caer la caja que cargaba, Arthur logró estabilizarlo de nuevo y el chico apretó más fuerte la caja en sus brazos con ira mal disimulada.

—Que estas diciendo pequeña peste— Gruñó Goyle que comenzaba a avanzar al muchacho más joven, ocasionando que Draco se moviera para impedir que avanzara más.

—Suficiente— Arthur se volvió a colocar como escudo de Morgan —No estoy en contra de las bromas, pero deberían saber en qué momento detenerse, Harry ha tenido mucha carga y estrés, y esto fue pasar los limites. Si lo que están haciendo lastima a otros, no lo hagan. No es la primera vez que te lo digo Malfoy.

Crabbe y Goyle lo veían altaneros y Pansy estaba lista para vomitar sus palabras, pero al menos Malfoy parecía avergonzado —Ahora a sus clases antes que les baje puntos— No tuvo que decirlo dos veces, antes de que se fueran.

—¿Necesitas ayuda con eso?— Preguntó Arthur dándose la vuelta viendo cómo Morgan luchaba con la caja de pines. Su relación con Morgan había sido algo… peculiar, aunque el chico procuraba ser amable con los demás, tendía a insultarlo, por alguna razón lo veia como un imbécil total a partir de un pequeño duelo que tuvo en el desafortunado club de duelo con Lockhart hacía dos años.

Normalmente no le interesaba lo que otros pensaran de él, sin embargo, ese chico tenía algo sobre él que lo hacia querer ser una buena persona a sus ojos.

—Sí… quiero decir… no. Solo le llevaré esta caja a Cedric antes del inicio de las clases— Respondió Morgan mirándolo desconfiado frunciendo su ceño.

Arthur dirigió la mirada a su reloj, que obviamente funciona porque es mecánico y siguió al chico que luchaba con la caja de regreso al gran comedor, no podía negar que era un espectáculo ver al chico sufrir cargando la caja.

—Sabes, si no vas a ayudar, puedes irte.

—No te estoy siguiendo, tengo ganas de hablar con Diggory. Además, me pregunto si lograras llegar a tiempo para estar en tu clase, ya sabes soy prefecto— Dijo orgulloso de esto ultimo y no se perdió la mirada que Morgan le dirigió evaluando su insignia, cómo si no pudiera creer que fuera real.

—El tiempo esta bien, puedo lograrlo.

—No creo que logres hacerlo en menos de 10 minutos

—No faltan…— Arthur le señalo su reloj y Morgan cerró la boca y apretó más la caja para caminar más rápido —Oh

—¿Por qué un pequeño y escuálido chico es enviado con una caja que apenas y puede cargar?— Preguntó Arthur mientras doblaban un pasillo.

—No soy escuálido y no es muy pesada…— Murmuro Morgan por lo bajo.

—No lo es, pero eso no significa que la puedas cargar, después de todo, no hace falta ser un genio para ver que esos brazos debiluchos tuyos se pueden romper.

—¡No soy debilucho!

—Claro que no— Respondió Arthur y Morgan estuvo satisfecho por unos segundos —Eres más fuerte que un ratón.

—¡OYE!

Arthur estuvo satisfecho con su broma, por lo que le quitó de las manos la caja que no era realmente pesada sino estorbosa y entró al gran comedor ignorando las quejas sobre ser un grandísimo imbécil. Dirigiéndose a la mesa de los Hufflepuff, no se sorprendió de ver que los tejones saludaban con entusiasmo a Morgan y lo invitaban a sentarse con ellos, entre estos, claro Cedric Diggory.

—Morgan, que bueno verte— Saludó Cedric con entusiasmo levantándose y haciendo un espacio a su lado —Lamento haberte pedido tantos— Se rasco su nuca avergonzado. En tanto Morgan se dejaba caer en un banco aliviado al ver el desayuno frente a él.

—No es molestia, además, estas pagando por ellos— Respondió Morgan despreocupado agarrando algunas cosas para el desayuno.

—Hey Arthur.

—Hola Cedric, es bueno verte— Saludo Arthur dejando en un espacio libre de la mesa la molesta caja —Aquí están los pines que al parecer pediste. Espero que te de tiempo de guardarlos.

—No te preocupes por eso, tengo la primer hora libre. Aunque supongo que ustedes no. Así que será mejor que corran— Tomo la caja emocionado y se apresuró en ver el contenido —A papá le enorgulleció que fuera seleccionado, y cuando recibió los primeros pines que le envié, me pidió más para compartirlos con sus amigos del trabajo— Explicó el chico contento.

—Gracias por ayudar a Morgan a traerlos Arthur.

—No me importa, además, quería ver si Ambrosius tiraría la caja a medio camino— Se burló y recibió una mirada fulminante de Morgan, que hubiera sido más amenazante de no ser por sus mejillas llenas de comida.

—Por cierto, me gustaría pedirte un favor personal.

Al escuchar la seriedad en el tono, Cedric dejó la caja en la mesa —Por supuesto.

—Sé que están molestos con Harry por estar en el torneo, pero me gustaría que no usaran las insignias para burlarse de él— Explicó Arthur. Un Hufflepuff estaba por protestar pero Cedric levantó la mano y lo hizo callar —Quizás no lo vean, pero Harry esta horrorizado con la idea de participar, sea quien sea que puso su nombre, no le hizo ningún favor, y Harry no lo pidió.

—Es cierto, Potter casi se desmaya cuando salió su nombre— Aporto Morgan luchando para pasar la comida de su boca y hablar con claridad.

—Estoy de acuerdo, he tratado que dejen de usarlo, me siento mal por Harry— Concordó Cedric, ante lo cual, varios Hufflepuff bajaron su mirada avergonzados.

—En ese caso has lo que puedas, entiendo que no puedes obligar a alguien a hacer algo, pero me alegro que comprendas. Pero sería bueno que se lo dijeras en persona a Harry, lo apreciaría mucho— Arthur volteó a ver a Morgan —Y tú, será mejor que te calles con los dos mastodontes de Crabbe y Goyle, junto con otros Slytherin.

—¿Qué? ¿Por qué? Si lo que están haciendo está mal

—Sí, pero se llama auto-preservación, sino te callas te golpearan, y no estaremos siempre Malfoy o yo para evitarlo.

Ante esta declaración, varios Hufflepuff voltearon a verlo y miraron fijamente al pequeño Morgan con un tinte de preocupación.

—Yo puedo encargarme de ellos ¿Y desde cuando te preocupas por mí?

—No seas idiota, eres un Slytherin, intenta ser astuto— Sin responder la última pregunta se dio la vuelta y comenzó a alejarse —Por cierto, ya casi empiezan las clases, será mejor que corras. Adiós Cedric.

—Adiós Arthur.

—Oh, espérame— Corrió Morgan tomando unos panes de la mesa y despidiéndose de los chicos.

—No me estas esperando— Se quejó Morgan alcanzando a Arthur en un pasillo.

—No es como si fuéramos a la misma clase— Dijo Arthur volteando a verlo con cara de eres idiota o qué.

—Oh, lo olvide, bueno… ten un buen día. No seas muy imbécil.

Arthur se detuvo para ver a Merlín correr por el pasillo rumbo a su clase y tropezando en el camino, cielos ese chico nunca cam… Sacudió su cabeza y se dirigió a su clase, sin saber por qué confundió a Morgan con su estúpido criado. Quizás era por el cabello negro y lo torpes que ambos eran…

De cualquier manera, al menos el chico no parecía odiarlo ahora.


N.A.

En base a la pandemia, les pido a los que me leen que tengan cuidado y obedezcan las normas que dicten sus autoridades y los invito a no salir de sus casas de no ser necesario aún si su localidad no llama a cuarentena, es por seguridad suya y de los demas.

La pandemia no es un juego, y aunque muchos pueden decir que no es "grave"; es nuestro deber poner de nuestra parte para evitar que el sistema de salud colapse.

Tomen las medidas adecuadas, sean cuidadosos y vean series, peliculas, lean libros, mantengan la cuarentena; y si no lo estan, no vayan a lugares con mucha gente.

A quienes me leen de paises afectados: ¡ANIMO! ¡SI SE PUEDE!

Sin más que decir, publicaré el proximo lunes.