Gaara 7
Después de que Matsuri me pregunta quién es Sasuke, de modo que me entienda más fácilmente, le enseño uno de los videos de YouTube que vi, el mismo donde él aparece lanzando fuego, ella parece darse cuenta casi enseguida.
—Eso es chakra, ¿cierto? —pregunta, pero es obvio que no necesita siquiera la respuesta para estar segura de ello.
Yo asiento con la cabeza.
—No lo recuerdas, pero él es Sasuke…
—Sasuke Uchiha —interrumpe, mientras yo la miro confundido—. Neji lo menciona varias veces en el libro —asiento ante su explicación, supongo que tiene bastante sentido—. ¿Así que Sasuke Uchiha puede usar chakra? ¿Crees que también recuerde?
Me encojo de hombros, pues no sabría qué responder en realidad, no puedo afirmar nada aún.
—No lo sé… pero quiero averiguarlo… dice que puede verme hoy en su departamento —aseguro, después de leer el correo electrónico que me ha enviado, le dije algo muy estúpido, que practico trucos de magia y que me gustaría una colaboración, parece que eso le interesa bastante.
Matsuri se emociona, asintiendo con la cabeza.
—¿Quieres venir? —le pregunto, para mí sería bueno que me acompañe, sin embargo, ella niega.
—Quiero ver a Hinata Hyûga.
—¿A Hinata? —cuestiono, entre sorprendido y confuso.
Ella asiente.
—Quisiera saber cosas de nuestros hijos y como tú no puedes recordarlos… me gustaría saber un poco más —baja la mirada, no me gusta verla triste, así que solamente asiento con la cabeza y vuelvo a abrazarla, me pregunto si es que llego a recordarlos, estaré igual que ella.
—Entiendo. Te acompaño a casa de Hinata y de ahí voy con Sasuke. ¿Está bien?
Matsuri asiente con la cabeza, todavía desganada, así que me le acerco un poco y le doy un pequeño beso en la mejilla, en un intento por animarla.
—Qué tierno —murmura ella, dibujando una pequeña sonrisa en sus labios, la que me provoca sonreír también.
—No soy muy bueno en esas cosas —confieso, ligeramente avergonzado, pues estoy acostumbrado a salir con chicas, pero jamás he experimentado este tipo de sentimientos que Matsuri me provoca, e incluso si tengo recuerdos de nuestra anterior vida, siento como si esta fuese la primera.
Ella no me dice nada, solamente toma mi mano y, después de un momento, abordamos el autobús para ir a casa de Hinata. Yo recuesto mi cabeza sobre el hombro de Matsuri y así nos quedamos hasta llegar a destino.
Una vez ahí, le doy mis datos al portero, para que deje pasar a Matsuri.
—Vendré por ti más tarde, ¿sí? —le digo, sonriendo levemente—. Llámame si ocurre cualquier cosa —la miro con cierta seriedad—, ¿sí? Cualquier cosa, llámame.
Ella ríe un poco divertida.
—Sí, Gaara, sí. Te veo más tarde —dice antes de ingresar a los terrenos de la mansión, cuyas puertas se abren mientras yo me alejo.
Debo volver a coger el autobús, Sasuke me verá en su departamento, que queda en el centro de la ciudad. Me parece bastante curioso que no viva con su familia, incluso, me pregunto la razón de ello al pasar nuevamente cerca de la mansión Uchiha, debo caminar bastante antes de llegar a la parada del autobús. Después de unos treinta minutos, finalmente estoy en el centro de la ciudad, busco el edificio de Sasuke y subo hasta su piso, es el 12.
El departamento 1239 es el suyo, no tardo mucho en encontrarlo, la puerta es exactamente igual a las demás, pero siento una ligera inquietud cuando me acerco. Toco el timbre, entonces una voz me habla por el intercomunicador.
—¿Quién es? —es una chica, su voz me suena, pero no estoy seguro de quién sea.
—Mi nombre es Gaara, estoy buscando a Sasuke, quedamos de vernos hoy —respondo, sin escuchar respuesta del otro lado, hasta que pasan varios segundos, como si la chica hubiese ido a consultar si mi información es correcta.
Al cabo de un rato, vuelve a responder.
—Adelante —dice ella, entonces oigo el pitido que indica que han abierto la puerta, luego veo como ésta se va abriendo hacia adentro. Ingreso con cierto nerviosismo, no sé lo que me voy a encontrar, pero lo primero que veo es a esa chica, tiene el cabello rosa y los ojos verdes como los míos.
Es Sakura Haruno.
—Sasuke-kun está en el baño, enseguida viene —dice ella, sonriente, pero apenas me ve, abre sus ojos enormemente, ¿me ha reconocido?
—Gracias —prefiero no decirle nada y sólo ingreso, ella me indica que tome asiento en la sala y lo hago, Sasuke llega después de unos minutos, pero al verme, no parece sorprendido, ni siquiera luce como si me conociera o me hubiera visto antes, en cambio, Sakura no deja de verme.
Sasuke se sienta frente a mí, en el otro sillón, su departamento es bonito y ordenado.
—Muy bien, dijiste que querías hablarme sobre unos trucos de magia, te escucho —dice Sasuke, ahora luce un poco más serio de lo que parece en sus videos, pero puedo darme cuenta de inmediato, por el modo en que me mira, que él no recuerda absolutamente nada. ¿Entonces cómo es que usa chakra?
Mi ceño se frunce ligeramente, ni siquiera sé qué le voy a decir, creo que venir ha sido algo inútil, ¿o no?
—Ah, sí —me aclaro la garganta—. Antes de eso, me gustaría hacerte una pregunta, tus trucos son sólo eso, ¿no? En tus videos parece como si hicieras fuego de verdad, pero es obvio que sólo es una ilusión.
Sasuke parece enfadado con lo que digo, Sakura abre sus ojos un poco más y me observa como si me pidiera que me calle.
—Me sorprende que todavía exista gente escéptica como tú, la comunidad de magos todavía sigue enviando a farsantes para que me desenmascaren, porque me envidian —se cruza de brazos, mirando a la chica de cabello rosa—. Es como cuando le preguntan a Sakura si se pinta el cabello.
Sakura se pone roja.
—S-Sasuke-kun —se queja, yo no puedo evitar reír ligeramente.
—¿Entonces dices que su cabello es naturalmente rosa? —sé que sí, pero me hace un poco de gracia provocarlo. Sasuke se pone de pie, estira su mano y me mira nuevamente, con seriedad.
—Observa —me indica.
Yo miro su mano y noto que la energía se empieza a acumular ahí, luego, pequeños rayos de electricidad se forman, es el chidori, ¿incluso puede hacer eso?
—Chidori… —murmuro por lo bajo, entonces veo de reojo que Sakura abre la boca para decir algo, pero, finalmente, sólo vuelve a cerrarla, luego Sasuke sonríe confiado y deshace su técnica.
—Dime, ¿tú qué puedes hacer?
No mucho, claramente.
Miro a mi alrededor, buscando algo que pueda usar, hay un poco de tierra en una maceta vacía, supongo que eso puede servir, aunque no es arena, puedo usarla. Alzo mi mano y trato de concentrarme, recordando lo mucho que he estado practicando y, aunque mi conexión con el chakra sigue siendo algo pobre, consigo levantar la tierra seca y hacer que venga hacia mí, flotando alrededor de mi mano como una nube polvorienta, mientras el Uchiha sólo me ve con sorpresa. Hago un esfuerzo más, para darle la forma de una bola redonda a la tierra y luego, la de una pirámide, ni siquiera sabía que podía hacer eso, así que también estoy algo asombrado.
—Parece que tienes habilidades —dice Sasuke, aunque yo siento que ya no puedo sostener la técnica y la suelto, dejando que la tierra caiga al piso.
—Lo lamento, todavía estoy practicando —me disculpo, pero el azabache no parece molesto—. En fin, esto que acabas de ver y lo que tú haces, ¿sabes lo que es?
Sasuke ladea el rostro.
—¿A qué te refieres? —me dice, confuso—. Es magia.
Supongo que el Sasuke de esta época es un poco ingenuo y prefiere creer en cosas fantásticas como la magia, creo que no sacaré nada de esta visita. Después de intercambiar un par de palabras más con él, me despido, aunque Sasuke me pide mi número, dice que es para compartir más tips, está genuinamente emocionado de conocer a alguien que puede hacer cosas que la ciencia no logra explicar, tal y como él.
Después de salir del departamento, Sakura sale detrás de mí y junta la puerta, pero no la cierra.
—Gaara-san —me llama, yo me detengo, le estoy dando la espalda—. Tú puedes recordar, ¿no es así?
Me volteo a verla, Sakura está preocupada, lo veo en sus ojos. Estira un pequeño papel hacia mí, tiene anotado un número de teléfono.
—Es mi número, por favor, no hables sobre esto con Sasuke-kun —dice ella, casi susurrando para que él no vaya a escuchar—. Él no recuerda nada, no quiero que lo haga, le haría muchísimo daño, por favor, no hagas que él recuerde…
Asiento con la cabeza.
—Entiendo —le respondo, recibiendo el ofrecimiento que ella me hace—. Simplemente necesitaba saber algunas cosas, pero si él no recuerda, no puede ayudarme.
—Yo te ayudaré en lo que necesites saber, siempre y cuando esté en mis manos.
Puedo darme cuenta del miedo que ella tiene de sólo pensar en que Sasuke pueda recordar aquella horrible vida, es normal, fue una vida terrible, llena de muerte, dolor y sufrimiento, como la mía, como la de todos los que vivimos en esa época, supongo que la entiendo.
Echo un vistazo hacia el interior del departamento, a través de la puerta ligeramente junta, luego vuelvo a ver a Sakura y asiento.
—En ese caso, te llamaré —le digo, antes de despedirme.
Tal vez no obtuve lo que quería de ese encuentro, pero sí sé algo, Sasuke no recuerda, Sakura sí, ¿tal vez hay algún patrón en particular que produce esto? Así como recuerda Hinata, como lo hago yo, ¿cuál es la variante? ¿Cuál es la clave? Necesito entenderlo lo antes posible, pero, por ahora, debo ir a buscar a Matsuri.
Regreso a la mansión Hyûga lo más rápido posible, se hace un poco tarde y no me gusta estar alejado de Matsuri, temo que Sasori pueda aparecer en cualquier momento. Al estar ahí, la persona que me recibe es Neji, vaya, ha pasado tiempo desde la última vez que lo vi, literalmente, desde la guerra.
—¿Buscas a Matsuri? —me pregunta la chica castaña que está a su lado, también la recuerdo, aunque nunca tuve mucha interacción con ella—. Iré a avisarle a Hinata —dice antes de retirarse, yo me quedo en el recibidor, entonces Neji me mira y me dirige hacia el comedor.
—Supongo que debes ser el novio de esa chica.
No puedo evitar reír ligeramente, a decir verdad, me gusta que digan que soy su novio, así que asiento.
—Así es.
No pasan demasiados minutos antes de que Tenten regrese y, después de ella, Matsuri y Hinata se acercan también.
—Hola, chica —dice Neji a Matsuri, quién pone un plato sobre la mesa—. Esta es una hora mucho más decente para visitar, ¿no te parece?
Matsuri sonríe mientras ingresa.
—Sin duda.
—Hey, no la molestes —dice Tenten, sonriente.
Yo miro a Matsuri, dedicándole también una sonrisa, me siento un poco incómodo.
—Lamento la intrusión, no sabía que estaban por cenar… yo solo vine por Matsuri —le digo a Hinata, la cual me observa y me sonríe con su delicadeza acostumbrada.
—No es molestia, nos encanta tenerlos aquí —responde.
Neji Hyûga se aleja hacia la cocina, trayendo consigo una olla llena de fideos, la cual deja sobre la mesa.
—Nos encanta —dice animado—. Serás un juez más —me dice, yo lo veo sin entender.
—¿Un juez?
Noto que Tenten también trae una olla de fideos, luego me fijo en la mesa, hay dos platos para cada uno, ya veo, ¿es un duelo de cocina? Parece un poco divertido.
—Este es el asunto —dice Tenten—, Neji y yo hicimos fideos, obviamente los míos son mejores…
—Ni en sueños, linda, los míos son mejores —interrumpe Neji, mientras le sirve un poco de su comida a Hinata.
—Bueno, probarán ambos platillos y me darán su voto —añade Tenten, observo a Matsuri reír ligeramente, me alegra verla así de entusiasmada por algo.
—Tenten… —regaña Neji, al tiempo que sirve un poco de fideos ahora a "mi novia".
—Bueno, bueno —se corrige Tenten—. Votarán por su favorito.
Hinata y yo asentimos ante las reglas del concurso, tomando asiento en la mesa para comenzar a comer; ambos platillos tienen buen sabor, la verdad es que me sorprende, tienen dones culinarios bastante buenos.
—¿Dónde se conocieron? —le pregunto a Neji, tengo curiosidad, pues hay cosas que todavía necesito entender, he podido notar que todos los que alguna vez fueron pareja, ahora están juntos o, de algún modo, son cercanos.
Neji levanta una ceja.
—¿Tenten y yo? —me dice un poco confundido, yo asiento—. Oh, es una historia muy linda.
—Nah —interviene Tenten—. Es una historia bastante tonta.
Neji le desordena el cabello.
—Bien, yo la contaré.
Tenten se encoje de hombros y sigue comiendo.
—Tenten trabajaba como salvavidas en un parque acuático —Neji comienza a relatar— y bueno… casi me ahogo esa tarde, este ángel me salvó la vida —añade mirándola, ella se sonroja, el amor que se tienen es bastante notorio, es el tipo de relación que deseo para Matsuri y para mí.
—Solo te dio un calambre —dice Tenten, en tono burlón.
—Y me pude ahogar por eso.
—En una alberca de metro y medio —Tenten añade, mirándonos—- La verdad creo que lo fingió —dice, dirigiéndose a nosotros tres.
Neji ríe.
—Pero obtuve un beso. ¿no?
—El RCP no se considera un beso, Neji —responde la chica, divertida. Hinata y Matsuri también se están riendo, yo me aguanto la risa.
Cuando terminamos de cenar, nos avisan que es el momento de votar, yo soy el primero en entregar mi voto.
—Tenten.
—Neji —Hinata vota por su primo.
La que debe hacer el desempate es Matsuri, pero parece que está dudando, se toma un momento para pensar su decisión.
—¿Matsuri? —llama Tenten.
—Mmmmm —medita ella—. Tengo que decir… Neji.
—¡AJAAAAA! —grita el victorioso chico.
Tenten se cruza de brazos y hace un puchero. Neji ríe y vuelve a desacomodar su cabello.
—Acéptalo, linda, cocino mejor que tú —dice Neji—. Y… te toca lavar los trastes.
Tenten ríe.
—Tienes razón, Neji… a partir de hoy cocinarás la cena todos los días.
Neji deja de sonreír al darse cuenta de que ganar no siempre lo es todo, pobre de él. Matsuri y yo le ayudamos a recoger la mesa y luego Hinata nos acompaña a la puerta, Matsuri y ella se dan sus números, eso me recuerda que todavía no he agendado el número de Sakura.
—Vendré a visitarte —le dice Matsuri a la ojiperla, dándole un fuerte abrazo.
—Definitivamente ven —responde Hinata en medio del abrazo, yo solamente las observo, luego me dirijo a la Hyûga.
—Gracias por todo, Hinata —le digo respetuosamente.
Hinata hace una leve reverencia.
—Estamos en contacto, Gaara-san.
Después de despedirnos, Matsuri y yo cogemos el autobús y nos bajamos en nuestro parque, son casi las once de la noche, está oscuro y se supone que debo volver al colegio, aunque eso no me importa con tal de pasar tiempo junto a ella.
—¿Descubriste algo interesante? —me pregunta.
Asiento con la cabeza, esbozando una ligera sonrisa; no estoy seguro todavía, pero supongo que el viaje no fue en vano.
—Podría decirse que sí —respondo, mientras me siento en el columpio—. Pero cuéntame tú primero… te ves mucho más feliz.
Ella asiente con la cabeza, sentándose sobre mis piernas, su gesto me agrada, así que la rodeo con uno de mis brazos, me gusta verla un poco avergonzada, aunque igualmente nos quedamos así.
Mientras ella me cuenta lo que ha averiguado junto a Hinata, yo solamente me dedico a escucharla, manipulando la arena y moldeándola para entretenerme y empaparme de la nueva habilidad que he descubierto, cada vez me resulta menos difícil conectarme con la arena y es un alivio, si sigo así, podría estar listo la próxima vez que Sasori venga.
Cuando ella me termina de contar todo, la miro un poco asombrado, las cosas que ha investigado Hinata, el modo en que nuestras vidas parecen girar en un ciclo sin fin, lo poco que sabe sobre nuestros hijos, ¿nuestro hijo mayor era adoptado? Ni siquiera lo hubiera imaginado.
—Seguro estuvieron bien —le digo, refiriéndome a nuestro hijo, Shinki y a su hermana Aika, desearía poder recordarlos—. Después de todo, nosotros los entrenamos —aseguro, sonriendo.
Ella asiente con la cabeza.
—Así que Tenten también puede recordarlo —susurro, aquello también me intriga, cada vez entiendo menos cuál es la conexión y la lógica en todo esto—. La vida es cíclica y todo tiene el mismo resultado —menciono, tratando de entender aquello, no me parece que mi vida sea siquiera un poco parecida a lo que viví en ese entonces, pero, ¿qué significa aquello sobre el resultado? ¿Cuál es mi destino y el de Matsuri?
Matsuri vuelve a asentir.
—Tiene sentido —digo entonces, pensando un poco sobre el hecho de que, quizás no he vivido lo mismo, pero las personas que están a mi alrededor, las que son importantes para mí, todas estuvieron ahí.
Matsuri me da otro asentimiento, apartando mi cabello de la frente para poder ver mi cicatriz, me observa fijamente.
—Debe ser así… —dice, sin apartarme la mirada, lo cual me hace sentir un poco incómodo, pero no hago nada por detenerla—- Es decir… tú naciste con eso —señala mi cicatriz y yo sólo asiento.
Matsuri me vuelve a mirar, ve mis ojos, pero luego noto que mira algo más… ¿mis labios? Ni siquiera me deja pestañear, cuando siento que me está besando. Abro mis ojos, ligeramente sorprendido, no esperaba una acción tal de su parte, pero no me desagrada, al contrario, le correspondo, apretándola contra mi cuerpo.
Siento que sus manos acarician mi cabello y aquello me anima para intensificar el beso, atrayéndola hacia mí con ahínco, mientras mis labios se mueven ansiosos sobre los de ella.
Cortamos el beso un momento, en busca de llenar nuestros pulmones de aire y, ese es el instante que aprovecho para ponerme de pie, cargándola contra un árbol que está a un lado nuestro. Matsuri me rodea las caderas con sus piernas y la vuelvo a besar, puedo sentir que todo mi cuerpo tiembla y la sangre que fluye por mis venas aumenta mi temperatura de un modo casi sofocante.
Ella continúa acariciando mi cabello y, sin quererlo siquiera, suelto un gruñido, ligeramente excitado y desesperado, sé que estamos en un lugar público, pero a esta hora no hay nadie cerca y, saber que estamos solos me saca un poco de quicio, quisiera hacer mucho más que sólo besarla.
Sin embargo, justo en ese momento, el teléfono de Matsuri empieza a vibrar insistentemente, así que, con fastidio, la suelto. Saco mi celular para tratar de calmarme y noto algo muy extraño.
—Tengo cinco llamadas de Hinata.
Matsuri se apresura a sacar su propio celular y contesta la llamada, también es Hinata quién le llama, lo veo de reojo.
—¿Hola? —responde, yo no puedo oír nada, pero Matsuri me observa consternada, así que me acerco un poco más.
—¿Qué pasa? —pregunto con preocupación.
—Sasori… Sasori ha... ha… ha… Neji está muerto… —escucho del otro lado, quedándome perplejo, simplemente no puedo creer lo que acabo de oír.
¿Qué carajo está pasando?
—Y… se llevó los sellos, lo siento… no… no pudimos hacer nada… ¡Matsuri! —Hinata continúa hablando, se ahoga en llanto y yo me siento terrible, Sasori es mi enemigo, es a quién debo derrotar, ¿por qué alguien inocente ha tenido que morir? ¿Por qué?
La vida es cíclica…
—Vamos para allá —dice Matsuri, luego cuelga.
Ahora lo entiendo, ya comprendo… el destino de Neji era morir, morir joven, así como el mío es estar junto a Matsuri, derrotar a Sasori y… y encontrar a nuestro hijo Shinki. Pero ¿realmente logré derrotar a Sasori? Es obvio que no, él sobrevivió hasta esta época porque yo no pude matarlo, ¿nunca podré matarlo?
—Te llevaré a casa e iré con Hinata —le digo a Matsuri, tomando su mano con fuerza, tengo miedo de que Sasori esté cerca y le haga algo, necesito que ella esté segura.
Pero ella se zafa de mi agarre.
—¡NO! —exclama, enojada—. Iremos con Hinata AM-BOS —recalca.
La miro con el ceño fruncido, ella sabe que no quiero ponerla en peligro, pero no le importa y, honestamente, quizá es mejor que en estos momentos permanezcamos juntos el mayor tiempo posible.
—Dijimos que lo haríamos juntos ¿no? —me dice, está temblando—. Al parecer siempre lo hicimos así.
La miro fijamente, esta chica es demasiado terca, supongo que no puedo detenerla, ¿no?
—Vamos —digo al fin.
A estas horas ya no hay autobuses, así que tomamos un taxi hacia la casa de Hinata. En todo el camino, no suelto la mano de Matsuri, puedo sentirla temblar, yo también tiemblo, ambos estamos asustados y nos duele saber sobre la muerte de Neji, él era una persona tan agradable, me jode que todo esto esté pasando.
Cuando llegamos, Hinata está esperándonos en la entrada, vemos que hay carros de policía alrededor y el padre de Hinata está declarando lo sucedido a un oficial, aunque, por la expresión de su rostro, es claro que no tiene idea de lo que ha ocurrido, debe pensar que sólo se trató de un asalto común.
—Hinata —digo al llegar frente a la chica, la cual me mira con los ojos rojos de tanto llorar; aquello realmente me lastima, me acongoja, es terrible sólo darme cuenta de los alcances de ese maldito monstruo.
—Gaara-san, Matsuri-san —nombra ella al vernos llegar, tratando de limpiarse las lágrimas—. Vengan por aquí —dice, guiándonos a una zona un poco más apartada, en donde la policía ni su padre nos oigan. No veo a Tenten cuando llegamos, supongo que debe estar conmocionada.
Matsuri abraza a Hinata una vez que nos detenemos, mientras la chica de cabellera negra sólo llora en silencio durante varios minutos, luego se separa de ella, tratando de contenerse, para explicarnos la situación.
—Estábamos charlando tranquilamente, mientras esperábamos a que mi padre llegara del trabajo, entonces oímos un ruido fuerte desde la sala, él derribó la puerta y entró, cuando Neji quiso detenerlo, Sasori lo apuñaló y huyó, se llevó los sellos y ni siquiera pude hacer algo, soy una inútil… —antes de seguir hablando, hace una pausa para soltar otro par de lágrimas, luego continúa—. Intenté curarlo con el ninjutsu médico que aprendí, pero… fue en vano… no sirvió.
—Tranquila, Hinata-san —dice Matsuri, sin deshacer el abrazo a Hinata.
Nos quedamos un rato más con ella y Matsuri llama a su casa para avisar que está en casa de una amiga, que llegará más tarde. Hinata nos cuenta que Tenten colapsó después de lo sucedido con Neji y fue llevada al hospital, me imagino lo mal que estará una vez que despierte, no podría soportar que algo malo le llegara a pasar a Matsuri, lo peor de todo, es que ahora es más posible que nunca, Sasori pronto recuperará su fuerza.
Hinata me ha explicado que aquellos sellos contienen un jutsu poderoso, capaz de retroceder el tiempo, son sellos que Sasori usó hace años para hacerse inmortal, retrocediendo el tiempo en sí mismo, convirtiéndose en algo que no es humano, yo soy quién se los arrebató y los entregó a la familia Hyûga, se supone que nadie lo sabía, ¿cómo es que él los encontró?
Eso no importa ahora, realmente, lo que importa es que tengo que prepararme, tengo que ser más fuerte, debo proteger a Matsuri y a mi familia.
Es viernes, el día que Matsuri y yo hemos elegido para planear el robo de mi calabaza del museo de historia, lo haremos el lunes, el día que cierran por mantenimiento y el último día que las piezas estarán aquí, antes de ser transportadas a otra ciudad.
Nos reunimos en nuestro parque de siempre, Sasori no ha aparecido, supongo que necesita tiempo para poder llevar a cabo la técnica de regresión temporal y, lo más seguro es que trate de reparar su cuerpo gastado, acabado por los años, porque incluso siendo inmortal, él no es inmune al tiempo. Esta vez, Matsuri y yo no estamos solos, nos hemos reunido con las únicas personas que sabemos, tienen conocimiento de las vidas pasadas.
Frente a mí veo a tres mujeres, tres chicas que jamás esperé llegasen a ser mis aliadas: Hinata, Tenten y Sakura. A mi lado, Matsuri está de pie, todos estamos muy serios, después de todo, nada de esto es un juego.
—¿Realmente crees que podrás recuperar tus poderes si la obtienes? —pregunta la de cabello rosa, refiriéndose a mi preciado objeto—. No puedo pedirle ayuda a Sasuke-kun, pero, como su asistente, conozco algunos trucos de magia que podrían ayudar.
La miro ligeramente escéptico.
—Entiendo que no eres capaz de usar tu chakra, tal y como yo estaba hace no mucho, ¿qué clase de trucos puedes hacer sin él?
Sakura solamente sonríe.
—Te lo mostraré luego, Gaara-san.
Matsuri carraspea su garganta, aunque no entiendo por qué lo hace.
—Como sea —dice ella—. Dudo que alguno de nosotros tenga algún tipo de conocimiento sobre cómo robar.
Tenten, la cual está vestida de negro, al igual que su prima, mira a Matsuri y suspira, negando con la cabeza.
—De hecho, no es tan difícil, conozco a alguien que puede conseguirnos los planos y con nuestras habilidades ninja, no nos supondrá mucho problema.
—¿Seguro que puedes hacerlo? —pregunto a la chica, es claro que el dolor que debe estar sintiendo podría no ser una ventaja para nosotros, pero ella se ve muy decidida, no tiene tiempo para llorar.
—Voy a reventar a ese hijo de puta —me responde, sorprendiéndome un poco con la convicción que muestra, creo que yo no podría ser tan fuerte como ella—. Le voy a quitar esos sellos y…
Hinata le toma la mano, haciéndole un gesto de que no siga hablando, así que Tenten se queda callada y desvía la mirada, creo que entiendo lo que planea, pero no digo nada por el momento.
—Entonces —Matsuri vuelve a hablar—. Necesitamos los planos del lugar para trazar el plan, debemos recuperar la calabaza de Gaara y luego roguemos con que eso sea suficiente para que recupere todos sus poderes.
Asiento con la cabeza, luego las cuatro chicas también asienten, es un poco gracioso que mi única esperanza sean cuatro mujeres, pero no me quejo, sé lo fuertes que son, sé que puedo confiar en cada una de ellas, en especial, en mi querida Matsuri.
La vida es cíclica, todo se repite.
No me importa, no me importa que mi destino esté trazado, yo… voy a hacerle pagar todo esto a ese maldito bastardo; esta vez acabaré con él con mis propias manos, no pienso dejarlo vivir, aunque no sepa cómo matarlo, aunque sea débil como un castillo de naipes, lo mataré.
...
¡Hola!
¿Qué tal? ¿Cómo les va? Espero que les haya gustado esta parte, no olviden pasarse por la parte 7 de GSMatsuri también, para que puedan entender todo lo que pasó aquí. ¡Nos vemos en la parte 8!
