Gaara 8
Después de acordar que Tenten conseguirá los planos del museo, vaya a saber cómo, todas las chicas se retiran, dejándome a solas con Matsuri. Puedo notarla pensativa y preocupada, así que no dudo en preguntar si hay algún problema.
—¿Te encuentras bien?
Ella solo asiente con la cabeza, no me convence del todo, pero decido que no voy a insistir.
—Te acompaño a casa —le digo, ella vuelve a asentir, así que comenzamos a caminar hacia su hogar, no deseo separarme de ella, así que planeo llevarla hasta la puerta, sin embargo, me siento un poco nervioso, he estado pensando algunas cosas, cosas relacionadas con nuestra relación.
Si todo el tema de Sasori sale bien y logramos derrotarlo, entonces nosotros podremos tener una vida común en esta época, ¿podremos estar siempre juntos? De sólo pensar en ello, me siento un poco emocionado.
Cuando llegamos a su casa, en lugar de despedirme de ella, me acerco y toco la puerta, Matsuri me mira sorprendida, pero yo continúo serio al ver que su padre es quien nos abre.
—¿Matsuri? —pregunta un poco confundido, supongo que no es normal que su hija venga con un chico y éste toque a la puerta, en lugar de que ella sólo entre.
Yo hago una reverencia, ¿así que él es el padre de Matsuri? Esta es la primera vez que lo veo, ya que, en nuestra anterior vida, él fue asesinado antes de poder conocerlo, o siquiera conocer a Matsuri, igual que su madre.
—Mi nombre es Ikigami Gaara —me presento, ahora que lo pienso, el apellido que he usado durante dieciséis años se siente un poco extraño.
El señor me invita a pasar a su casa, nos sentamos en la sala y la madre de Matsuri nos sirve un poco de té, ninguno de los dos me aparta la mirada, incluso abren un poco sus ojos cuando ven mi uniforme.
—Entonces... debo suponer que estas saliendo con mi hija —dice el padre de Matsuri, pero no alcanzo siquiera a responder, es ella quién contesta por mí.
—Sí.
Sonrío levemente, me agrada que ella reconozca nuestra extraña relación ante su familia. Su padre vuelve a mirarme, parece muy serio, aunque no me siento amenazado.
—¿Y a qué se debe tu visita hoy? —pregunta, yo le sostengo la mirada.
—Vine a pedirle una disculpa —respondo—. Un amigo mío murió el martes —comienzo a explicar, ya que ambos padres parecen algo confusos con mis palabras—. Yo me encontraba con Matsuri cuando esto ocurrió y ella me acompañó a casa de mi amiga.
—Hinata también es mi amiga —interrumpe Matsuri, intentando no cargarme la culpa de todo, puedo notar que se preocupa por mi imagen ante sus padres, así que asiento con la cabeza.
—Era muy tarde por la noche, y sé que debí traer a Matsuri a casa —continúo explicando, bajando la mirada—. Lamento mucho los inconvenientes y si los hice preocuparse.
La madre de Matsuri ríe ligeramente, mientras su padre arquea una ceja.
—Que muchachito tan correcto, Matsuri —le dice a su hija, la cual sonríe.
En ese momento, el padre de Matsuri decide también sonreír, parece que no lo hice mal después de todo.
—Está bien, muchacho —dice mucho menos serio, haciéndome sentir aliviado—. Solo promete que cuidarás bien de Matsu.
Asiento con la cabeza.
—Tiene mi palabra.
Matsuri sonríe, haciéndome sentir más animado y confiado, creo que podré llevarme bien con su familia, cuando todo esto acabe, me gustaría conocerlos mucho más.
Después de hablar un rato más, me despido de los padres de mi -ahora sí- novia y ella me acompaña afuera, debo volver al colegio.
—Me sorprendiste —me dice ella, con un alegre y divertido tono de voz.
Yo sonrío.
—Creí que era la correcto —respondo, con seguridad—. En esta vida debo hacer mejor las cosas —y sí, esa es mi intención, hacer las cosas lo mejor posible.
Ella asiente, todavía sonriendo, me alegra verla así a pesar de todo lo malo que últimamente viene sucediendo.
—Debo irme ahora —digo, dándole un pequeño beso sobre la frente.
—¿Qué tienes que hacer? —me pregunta, se ha vuelto muy suspicaz, parece ser que me conoce bastante.
—Tengo una sospecha —le susurro—. Yo, Hinata y Sakura somos capaces de recordar ¿no? —digo, ella asiente con la cabeza, este tema me preocupa—. Y Temari... ella no puede, lo que quiere decir que si la regla se cumple... quizá...
—¿Quizá Shikamaru pueda recordar algo? —Matsuri me interrumpe, yo asiento con la cabeza.
—Creo que vale la pena investigarlo —añado, ella parece estar de acuerdo conmigo.
Cierra sus ojos y se inclina un poco, yo dibujo una leve sonrisa, comprendiendo su intención. Me acerco a ella y le doy un corto beso en los labios, el cual Matsuri corresponde, me separo y quedamos en vernos más tarde en el parque. Después de eso, me despido y me retiro, dirigiendo mis pasos hacia el café donde trabaja Temari, ya que Shikamaru debe estar ahí, seguramente.
Cuando llego al café, Temari está ahí, atendiendo una mesa, mientras que su novio está sentado en la barra, bebiendo un café, con su típica cara de amargado. Mi hermana termina de tomar una orden y se acerca también a la barra, a donde yo me dirijo, tomando asiento junto a mi cuñado.
—Oh, Gaara, ¿y este milagro? —dice Temari, visiblemente sorprendida, ella sabe perfectamente que yo no soy muy social del todo, incluso con mi propia familia.
Apoyo mi mano sobre el mostrador de la barra, Shikamaru luce tranquilo, como si su mente estuviera en otro lugar.
—Vengo de casa de Matsuri, necesitaba tomar algo —respondo, mi hermana abre sus ojos con bastante sorpresa.
—¿Fuiste a conocer a sus padres?
Asiento con la cabeza, a lo cual, Temari pega un grito emocionada, haciendo que Shikamaru se cubra los oídos.
—Eso quiere decir que la cosa va muy en serio, deberías traerla a casa también, mamá se volverá loca —me asegura, yo no puedo evitar reír por lo bajo, su alegría ante mi relación me causa un poco de gracia, aunque me gusta.
—Claro que va en serio —contesto.
—Qué problemático... —escucho murmurar a mi cuñado, así que lo miro más atentamente, sin entender a qué se refiere.
—Temari, dame un café —le digo a mi hermana, la cual asiente con la cabeza y se dirige a preparar mi orden y servir la orden de la mesa que estaba atendiendo, que ya está lista, para luego ocuparse de mí.
Cuando me quedo a solas con Shikamaru, intento iniciar una conversación.
—¿Y cómo va todo con Temari? La última vez ella estaba furiosa contigo —comento, trato de parecer casual, no sé muy bien cómo debería abordar el tema, sé que este tipo es astuto.
—Ya se le pasó —responde él con toda normalidad, bebiendo otro sorbo de café—. Ya sabes como es tu hermana, está un poco loca.
Miro de reojo a Temari, está terminando de servir a los de aquella mesa.
—Sí, Temari es algo especial —lo secundo—. Pero tú debes estar acostumbrado a su carácter, ¿no?
Él solamente asiente, sin acotar nada más. Temari se acerca nuevamente a nosotros, miro de reojo como ella deja sobre el mostrador la libreta con la cual toma las órdenes y luego se acerca a la máquina de café.
—Ya te sirvo, Gaara —dice, yo asiento con la cabeza.
—Tu hermano está muy hablador hoy —comenta Shikamaru, mi ceño se frunce un poco cuando veo que él parece que me va a delatar—. Debe estar feliz porque ahora tiene novia.
Mi hermana me sirve la taza de café humeante, huele realmente delicioso, su café es el mejor.
—Claro que no —respondo en voz baja, dándole un sorbo a mi taza. Temari le da una palmada en la cabeza a su novio, el cual se queja del golpe.
—No molestes a Gaara —lo regaña, yo me rio a escondidas.
—Problemática —dice el Nara—. Ni siquiera en esta época cambias.
Sus palabras me llaman la atención, ¿esta época? Temari no nota lo que él ha dicho, porque se dirige a atender a los nuevos clientes que acaban de tomar una mesa, pero yo no pienso dejar que esto pase desapercibido.
—Shikamaru —lo llamo, él no me mira, saca su celular del bolsillo y se pone a revisar los mensajes—. Tú recuerdas todo, ¿no es así? —él me ignora, pero sé que me está escuchando—. Sabes todo sobre la otra vida.
Creo que es mejor ir directo al grano, no servirá inventar excusas con Shikamaru, él no es el tipo de persona que caería en tretas absurdas.
—No sé de qué hablas —contesta.
Apoyo una mano sobre el mostrador.
—Sí que lo sabes, hablo de nuestra otra vida —insisto, pero no veo ninguna reacción en su rostro, ni sorpresa, ni siquiera confusión, él no parece ni un poco perturbado—. Ya sabes, cuando fuimos shinobis.
Finalmente, Shikamaru guarda el teléfono y me mira, arqueando una ceja.
—¿Has estado viendo muchas películas? No tengo idea lo que estás diciendo —me responde con total seguridad, ¿realmente no sabe? Me está mirando como si pensara que estoy loco, en verdad no se ve que él sepa algo. Ah, ¿será que estoy equivocado en mis cálculos?
Miro a Temari, ella está terminando de tomar las órdenes. Estoy completamente seguro de que ella no puede recordar nada, la conozco como para saber cómo piensa y cómo actúa, ¿entonces la regla de que uno de los dos recuerde no existe? Realmente no entiendo nada, joder.
—Olvídalo —susurro, bebiéndome todo el café que me queda. Me pongo de pie, es algo tarde y ya viene siendo hora de reunirme con Matsuri y las demás en el parque para terminar de acordar nuestro plan—. Debo irme —le digo a mi hermana, que se nos vuelve a acercar—. Tengo que volver al colegio.
—¿Vas a irte al colegio? —me reprocha ella—. ¡Pero es viernes!
—Tengo que estudiar —ella sólo me mira enojada, pero entiende después de unos segundos que tengo cosas que hacer y asiente con la cabeza.
Estoy por marcharme cuando escucho a Temari decirle algo a su novio.
—¿Supiste lo de Neji Hyûga? Falleció por un robo a su casa, es tan triste, era muy joven, qué mal que la gente que tiene toda su vida por delante fallezca así.
Miro de reojo a Shikamaru, sé que él jamás ha sido cercano a Neji, pero sus ojos están abiertos de par en par.
—¿Otra vez...? —murmura, yo también abro mis ojos, sin embargo, no digo nada, sólo le hago un gesto de despedida a mi hermana y me marcho.
Ese idiota... ¿en serio no recuerda? No estoy tan seguro de ello.
Un rato después, me encuentro en el parque con las chicas, Matsuri y Tenten han conseguido los datos necesarios, al parecer. Ella se me acerca apenas me ve.
—¿Cómo estuvo? —pregunta, yo le devuelvo una leve sonrisa.
—Te cuento más tarde —respondo, ahora es momento de ponernos de acuerdo con el plan, todo debe salir a la perfección.
—¿Y? —dice Sakura, mirando a las dos castañas—. ¿Cómo lo consiguieron?
—Les dije que lo haría, ¿no, Matsuri?
Matsuri asiente a lo dicho por Tenten, sacando de su mochila un cuaderno de notas, para mostrarnos la información que ha recaudado.
—Bueno —dice Hinata—. ¿Cómo entramos?
—Hay tres entradas —dice Matsuri, revisando sus notas—, la puerta principal, la secundaria y... los ductos de aire, el filtro de aire está en la parte trasera del recinto, si lo quitamos podíamos entrar por ahí.
—La gente notaría el ruido si nos ponemos a desatornillar algo tan grande —dice Sakura, creo que tiene razón, así que doy un asentimiento de cabeza.
—Quizá la puerta principal sea lo más sensato —opina Tenten—. La puerta trasera tiene un seguro muy bueno.
—¿Por qué no por ambas al mismo tiempo? —vuelve a hablar Sakura, todos la miramos confundidos, ¿no es algo demasiado arriesgado? Pero ella luce confiada—. Es la base de la magia... crear una distracción.
—Suena bien —por primera vez doy mi opinión, mientras la chica peli rosa asiente.
—¿Dónde se encuentra tu cosa esa que necesitas, Gaara? —me pregunta Sakura, yo lo recuerdo a la perfección, no podría olvidar lo que sentí cuando tuve cerca mi calabaza.
—En la tercera sala de la exposición —contesto.
—Tercera de cuatro salas —añade Matsuri.
Tenten se cruza de brazos.
—¿Alguien tiene una idea de cómo entrar? —cuestiona.
Me agacho frente a la caja de arena, tomando una rama que estaba tirada y comienzo a dibujar el mapa del recinto, con las indicaciones que he copiado de las notas de Matsuri, luego, ella señala las puertas, marcándolas con una equis,
—Puedo vigilar toda la zona con el Byakugan —dice Hinata y yo tengo una ligera idea de cómo vamos a aprovechar su habilidad.
—Creo que lo tengo —digo luego de un rato mirando el improvisado mapa hecho en arena—. Jugaremos con el o los guardias. Si Hinata nos dice dónde están, podemos distraerlos.
—Tenten y yo podemos activar la alarma de la puerta trasera —escucho decir a Sakura, pero yo continúo con la mirada fija en el mapa.
—No —Tenten interviene—. Tú y Matsuri activarán la alarma de la puerta trasera cuando entren, así los guardias irán hacia allí
—La desactivaré y en ese momento Gaara y tú activarán la alarma de la puerta principal y tendrán que ir hacia allá —oigo nuevamente la voz de Sakura.
Asiento con la cabeza tras escucharlas.
—Tres distractores. Buena idea.
—Yo me encargaré de las cámaras —dice Matsuri—. Puedo apagarlas y si eso no funciona les daré un puñetazo con chakra para destruirlas.
Tenten ríe por lo bajo.
—Perfecto —dice.
—Entonces Sakura y Tenten moverán a los guardias de un lado a otro alejándolos de la tercera sala y así yo podré ir por mi calabaza —digo.
—Exacto —acuerda Sakura— Mientras Hinata nos va diciendo por dónde se mueven los guardias.
Todos asentimos.
—¿Y cuando tengamos eso cómo saldrán? —pregunta Hinata, creo que es la única persona con ideas centradas aquí, ni siquiera yo he pensado en eso.
—Pues... rápido —responde la Haruno, a lo cual, todos reímos.
La calabaza es pesada, sí, pero yo la conozco, me pertenece, estoy seguro de que responderá a mí, de que podré llevarla sin problemas... o eso espero.
Todo lo que podemos acordar es que, una vez que yo la tenga, iremos a la puerta trasera, en donde Hinata nos esperará con el auto, tenemos fe de que podremos escapar.
—Yo me encargaré de los micrófonos —dice Sakura, mientras me pongo de pie—. Sasuke y yo los utilizamos para los shows, no será problema.
—Yo llevaré los guantes y máscaras —añade Tenten.
Observo a Matsuri sonreír ligeramente, sacándome también una sonrisa, creo que piensa lo mismo que yo, estamos planeando un gran movimiento con un mapa dibujado en arena, es como una mala película de comedia barata.
—Bueno, nos vemos el lunes, compañeros criminales —dice Sakura en tono burlón, luego se retira primero que todos los demás. Tenten se va también, al final lo hace Hinata, quién se despide de Matsuri y ambas prometen hablar luego, parece ser que se han vuelto muy cercanas.
Cuando Matsuri y yo nos quedamos a solas, la abrazo por la cintura, cubriendo el dibujo del mapa con un poco de arena para borrarlo, me lo he aprendido de memoria, soy bastante bueno en ello.
—Suena sencillo —le digo confiado, ella asiente con la cabeza.
—Suena sencillo y espero salga bien porque no tenemos un plan B —ella sonríe de modo suave, su sonrisa es tan linda, que no puedo resistirme a presionarla contra mí y besar sus labios, estar así con ella es lo único que agradezco de esta maldición absurda de recordar nuestras vidas pasadas, incluso si no tenemos un dichoso plan B.
Espera un segundo... ¿plan B?
Arrugo el entrecejo cuando me separo de ella, Matsuri me ve confusa.
—¿Has recordado algo nuevo? —pregunta.
—No exactamente —le respondo—. Pero recuerdas lo que Sasori dijo "ahora tendré que usar mi plan B"
Ella da un asentimiento.
—¿A qué se refería, Matsuri?
Ella parece que va a responder, pero se queda callada, confundida, al igual que yo lo estoy.
—No lo sé —admite.
Suelto un hondo suspiro, ya es algo tarde y no quiero que Matsuri se retrase, así que la miro con una leve sonrisa.
—Te acompaño a casa, debes dormir —le digo, pero ella niega con la cabeza, mostrándome su enorme y alegre sonrisa.
—Vuelve a la escuela, acabarás siendo expulsado si se dan cuenta que sigues huyendo —cruza sus brazos detrás de la espalda, frunciendo ligeramente los labios—. Por cierto, no me contaste cómo te fue con Shikamaru-san.
Arrugo el entrecejo.
—Los viernes no es necesario que me quede en la escuela —le respondo, acercándome un poco a ella, que sólo le mira fijamente, no puedo evitar pensar en lo bonita que luce—. Y Shikamaru dice no saber nada, pero no lo sé... creo que sólo me está mintiendo.
—¿Por qué piensas eso? —cuestiona Matsuri, tomando una de mis manos, yo la aprieto con fuerza.
—¿La forma en la que habla? —contesto con duda en el tono de mi voz, así que ella solamente se ríe, antes de robarme un pequeño beso—. ¿De verdad irás sola a casa? —susurro cerca de sus labios, ella asiente—. Si pasa algo me debes llamar, ¿sí?
—Lo sé, Gaara, deja de preocuparte tanto —Matsuri me abraza, puedo sentir el calor de su cuerpo, no sé si ella se está tomando las cosas con seriedad, o sólo está tratando de darme un respiro, quizá estoy demasiado paranoico después de todo lo que ha sucedido—. Te veo el lunes, iré con mis padres a visitar a mis abuelos y volvemos el domingo.
Asiento con la cabeza, no me agrada la idea de separarnos por tanto tiempo, pero supongo que, mientras más lejos esté Matsuri de aquí, estará más segura.
—Te veo el lunes —respondo, sin perderme la oportunidad de darle otro beso largo y profundo, el cual ella me corresponde.
Después de acompañarla a tomar el autobús, regreso a la escuela, no quiero ir a casa, porque allá no podré estar concentrado y planificar lo que pretendo hacer, en mi habitación voy a estar solo, los chicos nunca se quedan el fin de semana y yo realmente necesito tranquilidad.
Al regresar al colegio, me voy directo hacia mi cuarto, pero antes de ingresar al pasillo, me topo con una indeseable persona, y no es que ella sea mala, pero me desagrada lo que intentó hacer con Matsuri la otra vez, además, no deja de acosarme.
—¿Qué haces aquí, Gaara-kun? —me pregunta, agarrándose un mechón de cabello de modo que parece que me estuviera coqueteando al jugar con el mismo—. Desde que te juntas con la niña pobre esa, casi no pasas aquí los fines de semana.
La niña pobre, así es como llama a Matsuri. Cuando la escucho hablar así, me doy cuenta de que, a pesar de todo el tiempo que ha pasado, los seres humanos nunca cambian, su naturaleza siempre será humillar al que tiene menos, incluso si una pequeña parte es diferente. Estas cosas también sucedían cuando yo era el Kazekage, cuando quise casarme con Matsuri y todos los miembros del consejo se opusieron, claro, porque ella era huérfana y pobre.
—Su nombre es Matsuri —corrijo a Fujiko, la cual me mira como si no le importara lo que acabo de decir—. No vuelvas a hablar de ella —advierto—. Y el que yo esté aquí o no, no te incumbe.
—¿Por qué eres así de malo? —reclama, acercándose un poco a mí, en serio no se rinde. Apoya sus manos sobre mi pecho, mientras me mira fijamente—. ¿Tanto te gusta esa chica como para cambiarme por ella? Yo soy más linda —intenta acercarse más a mí, yendo por mis labios, pero yo desvío el rostro y la alejo con delicadeza, no quiero ser brusco con ella, sin embargo, tampoco la quiero tener encima.
—Matsuri no sólo me gusta —contesto a su pregunta—. Ella es la única para mí, espero que lo entiendas y me dejes en paz, Sasaki.
Fujiko le da una patada al piso, está furiosa, es evidente.
—¡Pero tú estabas saliendo conmigo! —exclama. Me froto las sienes con fastidio, no hay manera de que entienda la situación, aún si le explico.
—Tú lo has dicho: estaba —mientras ella sigue mirándome enojada, yo sólo le doy la espalda, avanzando hacia el pasillo—. Ahora Matsuri es mi novia y te agradecería que dejes de tratar de meterle ideas en la cabeza, sé muy bien lo que hiciste —digo sin mirarla, para después alejarme hacia mi cuarto.
Fujiko no me responde y tampoco me sigue, supongo que al fin le quedaron claras las cosas.
Es lunes por la noche, son las diez menos quince minutos y ya he escapado del colegio saltando la muralla del patio de atrás. Matsuri y las chicas me esperan en el parque para irnos todos juntos al lugar del golpe, cuando llego, sólo falta Sakura.
—Gaara —Matsuri se acerca a mí, tomando mi mano, he notado que se avergüenza un poco al demostrar sus sentimientos en público, pero yo pasé toda una vida anterior reprimiendo lo que sentía, esta no es la ocasión para hacerlo, así que le doy un rápido beso a modo de saludo, notando como ella se sonroja—. O-oye, están las chicas.
—¿Y qué? —me encojo de hombros. Me acerco hacia Hinata y Tenten, ambas están vestidas de negro, Matsuri y yo también—. ¿Sakura aún no llega?
—Avisó que ya estaba llegando —responde Hinata, mostrándome un mensaje en su celular. No sabía que ambas fuesen cercanas en esta época, pero supongo que tiene sentido si ambas recuerdan.
—¿Todas tienen claro lo que deben hacer? —pregunto, estoy nervioso, aunque técnicamente no es la primera vez que me infiltro en un lugar o robo algo y, además, este objeto me pertenece, pero ha sido una vida completa sin práctica, supongo que cualquiera estaría ansioso.
Las chicas asienten con la cabeza y, en ese momento, se nos une la Haruno.
—Perdón el retraso, tuve que inventarle a Sasuke-kun que saldría con una amiga —explica ella, yo sólo asiento.
Cuando ya estamos todos, nos dirigimos hacia el museo. Esta es la última noche que los artefactos van a estar aquí, luego de ello, serán transportados a otro lado, no tenemos ni la menor idea a dónde, así que más nos vale que todo salga bien.
El edificio luce algo tétrico cuando no hay luz del sol, los guardias están dentro, por lo que se ve, no hay custodia en la parte externa. Miro a Hinata, ella será la primera en entrar en acción.
—¿Lista? —le pregunto, la Hyûga asiente con la cabeza. Se pone una máscara de pasamontañas de color negro, colocándose también los guantes para evitar que sus huellas queden en alguna parte y, acomoda el micrófono cerca de sus labios.
No puedo evitar reír un poco, ella luce como un ninja de las películas, aunque, en realidad, todos sabemos que los ninjas no eran como los pintan en el cine y la televisión.
—Les avisaré cuando esté arriba —dice Hinata, antes de entrar corriendo a la propiedad, usando su chakra para mejorar su velocidad y también, para poder trepar el edificio.
La posición de Hinata es en la azotea, desde donde podrá monitorear todo el lugar.
—Estoy en posición —le escuchamos a través del dispositivo de comunicación, así que los demás nos miramos, nos acomodamos el "disfraz" y cada uno se dirige a su zona. Tenten y yo nos quedamos cerca de la entrada principal, escondiéndonos entre la oscuridad de la misma, mientras que Sakura y Matsuri van hacia la entrada trasera.
No pasa mucho hasta que escuchamos el primer aviso de Sakura.
—Estamos listas, activaré la alarma en cuanto Matsuri desactive las cámaras —avisa ella, miro a Tenten, que está del otro lado de la enorme entrada y ambos asentimos con la cabeza.
—Hinata, guía a Matsuri —digo en voz baja, escuchando un claro "sí" del otro lado. Puedo oír cómo Hinata guía a través del pasillo a Matsuri, evitando que se encuentre con los guardias o las cámaras del lugar, hasta que la ubica en la habitación de seguridad—. Matsuri, en el momento en que las apagues, tenemos sólo unos minutos para actuar.
—Lo sé —dice Matsuri, seguido de eso, sólo hay un prolongado silencio, hasta que ella vuelve a hablar—. Está hecho, ahora, Sakura.
—Entendido —responde Sakura.
Al cabo de unos segundos, la primera alarma ha sido activada, el sonido es fuerte y ensordecedor.
—Hinata —llamo a nuestra centinela.
—Todos los guardias van hacia allá, pero uno se ha quedado cerca de la entrada principal.
—No hay problema —dice Tenten—. Lo pasaremos fácilmente.
En el momento en que la alarma deja de sonar, es Tenten quién se dirige a activar la segunda alarma, que produce un sonido igual de alto que la anterior.
—Van hacia la entrada —indica Hinata.
Tente y yo nos escabullimos y corremos a toda velocidad hacia la sala correspondiente, concentrando nuestro chakra en los pies, estamos ahí en un santiamén. Miro mi calabaza dentro de aquel mostrador de cristal, puedo sentir una vez más como la energía fluye a través de mi cuerpo; ahora que la miro así, puedo estar seguro de que me está llamando, de que quiere volver a mí.
—Estoy aquí... —digo en un susurro, caminando hacia ella, mientras estiro mi mano lentamente, es como si me hipnotizara y no pudiera pensar en otra cosa.
—¡No! —exclama Tenten, poniendo una mano delante de mí, para detenerme—. ¿Estás loco? Aquí también hay alarmas.
Parpadeo varias veces, volviendo a la realidad, estuve a punto de cometer una estupidez.
—Yo me encargo —dice Sakura, acercándose hacia la caja de cristal que contiene mi calabaza, la alarma sigue sonando, los guardias no deben tener idea de que estamos adentro, pero debemos apresurarnos. Sakura se mete la mano al bolsillo y saca de él un montón de bolitas de colores, las cuales arroja cuidadosamente al suelo, enseguida, al entrar en contacto con la luz de los láseres, éstas se iluminan. Vi algo parecido en una clase de ciencias.
Ahora que sabemos dónde están los láseres, Sakura le pasa un espejo a las chicas, no sé en qué momento preparó todo esto, pero supongo que sus trucos de magia son bastante eficientes. Entre las tres, interceptan los láseres con los espejos, dejándome el camino libre. En eso, la alarma deja de sonar.
—Dense prisa —avisa Hinata.
Me acerco hacia mi calabaza, sin activar ninguna alarma ni nada por el estilo, toco el vidrio, puedo sentir como si mi cuerpo se estuviera llenando de poder.
—Esto es... —antes de completar mi frase, la calabaza se rompe en millones de partículas de arena, levantándose como una nube de polvo que me rodea y luego vuelve a formarse en mi espalda, intacta y sorprendentemente ligera.
—Increíble... —murmura Matsuri, que había estado callada todo el tiempo.
—Finalmente está aquí —digo emocionado, alzando una mano para controlar un poco de arena, la cual me responde de forma casi inmediata.
—Muy bonito, pero debemos irnos —dice Tenten.
Asiento con la cabeza, así que me alejo de la zona peligrosa. Las chicas dejan de reflejar los láseres y, justo cuando estamos planeando cómo vamos a salir, escuchamos nuevamente a Hinata.
—¡Alguien está ahí, no lo vi llegar! —exclama sorprendida, todos abrimos los ojos con enorme sorpresa cuando vemos a un chico con ropas de guardia, el cual tiene el cabello cortado graciosamente en forma de tazón, los ojos redondos y grandes y dos cejas extremadamente pobladas.
—Rock Lee... —murmuro sorprendido, reconociéndolo casi al instante.
—¿A quién creen que le roban? —dice él, poniéndose en posición de pelea.
Oh, genial.
...
Heeeeey, ¿cómo les va?
Espero que esté todo muy bien, yo aquí, ya mejorando de lo que me tenía enferma TT
¿Les está gustando las historia? Cada vez suceden más cosas interesantes, jaja, yo sé que deben tener muchas preguntas sobre todo lo que está pasando, pero tranqui, que pronto se irán resolviendo.
Bueno, les comento que esta historia solamente tiene 10 partes y ya estamos en la 8, lo que significa que solamente nos quedan 2, PERO, hay una sorpresita preparada al final, así que no se nos vayan a perder por ahí.
Vayan a leer la parte de GSMatsuri si quieren conocer la historia completa, ya saben, no se querrán perder de nada.
¡Hasta el otro jueves!
