Muy buenos días, tardes y noches amados lectores!
Antes que nada, MUY FELIZ NAVIDAD A TODOS!
Bueno, creo que esto nadie se lo esperaba, pero decidí hacer un especial navideño de Spiderman.
No diré nada al respecto para no arruinar la sorpresa.
Está bien, solo diré que no soy dueño de ningún personaje, todo corresponde a su respectivo creador y MARVEL.
A VERY SPIDEY CHRISTMAS!
Fatigado se hallaba cierto vigilante neoyorkino, acostado boca abajo en su poco confortable colchón de su poco cálido apartamento cuya mueblería era de lo más básico. A un lado de la cama había quedado desparramado parte del icónico traje azul y rojo con patrones de telarañas, demostrando así la realidad de la situación por la que transcurría el castaño.
-Qué año de porquería…- desganado, Peter murmuró de forma ahogada pues tenía el rostro hundido en la almohada.
Nulas eran las fuerzas que le restaban, deseando más que nada el fin de un extenuante ciclo repleto de malos sucesos, tanto mundiales como personales. Ocurrencias que le golpearon intensamente día tras día, llevándolo al límite e inclusive arrojándolo al abismo con todo el odio de la existencia, solo por el placer de verle en la peor de las desgracias.
-Sep…un año de porquería. Quiero que se termine pronto- continuó su monólogo el solitario héroe subestimado, abriendo apenas el ojo izquierdo para observar el reflejo que atravesaba su ventana.
Luces rojas y verdes bañaban el desolado habitáculo en medio de la reciente oscuridad, denotando así, junto a los ecos de cánticos repetitivos, la época exacta en la que estaba el trepa muros. Época que solo le hizo soltar un gemido lastimero antes de mover distraídamente los brazos con el propósito de tomar otra almohada e intentar taparse la cabeza por completo.
Últimamente el ex fotógrafo del Daily Bugle odiaba las famosas fiestas festivas que habían a fin de año. No porque tuviese que reunirse con su familia, de hecho amaba eso, sino porque debía de atender a reuniones con otras figuras heroicas que terminaban teniendo incómodas pláticas, juegos e incluso intercambios de regalos en donde demostraban lo poco que le conocían a pesar de luchar codo a codo durante más de una década.
-Al demonio con sus fiestas, hoy me quedaré en casa por todo el día- farfulló Parker, agradeciendo mentalmente el que su tía estuviese visitando a su vieja amiga Anna Watson.
Para ser justos, su agotamiento era bien justificado. Pasar todo un inicio de año con lo más básico a nivel económico luego de perder su empresa, prosiguiendo con una enorme pandemia que puso a más de un país en crisis, continuando con amenazas de guerras mundiales a causa de la desconfianza, seguido de guerras interplanetarias entre Skrulls y Krees, para finalmente enterarse que Harry Osborn de alguna manera había regresado de entre los muertos en forma de demonio.
Obviamente, todo esto sin contar que fue torturado, asesinado, torturado post mortem, casi ser asesinado por sus colegas arácnidos, tener un posible nuevo romance pero que en nada acabó gracias a la guerra de los alienígenas que siempre eligen a la Tierra como patio de juegos, la hipotética recuperación en su ya rota relación con Mary Jane, que Norman fuese expiado de sus pecados mas no su locura, que Morlun ahora estaba suelto de nuevo…
En definitiva, doce meses de porquerías tras porquerías para el pobre Amazing Spiderman.
-Cómo desearía que algo bueno me pasara al menos por unas horas…- retomó la palabra el castaño, no sabiendo cómo colocar la almohada sobre la cabeza para ofuscar los cánticos que venían desde el exterior.
Reiterativos y cansadores se volvieron los villancicos, colmando la paciencia del irritado vigilante arácnido, al punto en que terminó por aventar el mullido objeto contra una ventana antes de rodar hasta el borde y ponerse de pie con el peor humor del mundo.
-Tienen más de trescientos sesenta días para ponerse a cantar, justo ahora tienen que hacerlo? Y más por un anciano panzón que nunca me deja regalos!? – se quejó el cabeza de red, observando a la gente risueña bajo la precipitación nivel, como así también maldiciendo a la figura navideña que supuestamente gratificaba a los buenos.
La verdad no era que Peter estuviese enojado con la navidad, sin embargo todo lo sucedido anteriormente terminó por sobrepasarlo. Debido a esto, en una amalgama de enojo y sueño, Peter terminó por encaminar a trastabilladas hasta un escritorio aledaño, aferrándose a una libreta que encima se localiza y comenzando a escribir con gran ímpetu.
-Si Santa Claus no quiere darme mi regalo luego de soportar años de injusticias, pues que se vaya al demonio. Mi carta será para el nuevo Santa de navidad- luchando por mantenerse despierto gracias a la furia que cargaba, Spidey trazó palabra por palabra lo que pensaba en su estado semi consciente, sin percatarse de los pequeños detalles que a más de uno le hubiesen llamado la atención.
Una vez finalizada su tarea, y teniendo un breve lapsus de reconocimiento propio para ponerse unos pantalones sobre la parte inferior de su traje, Peter salió del apartamento hasta alcanzar un buzón en la planta baja, ignorando las depredadoras miradas de sus vecinas, como así también las de sorpresa de otros al verle ignorar el frío del clima.
En medio del crepúsculo, un anciano hombre cumplía las últimas tareas de correspondencia antes de regresar a su hogar para disfrutar de la noche. Llevando consigo un morral con apenas cuatro cartas por entregar, el cartero detuvo su andar en medio de la Quinta Avenida debido a una de las misivas.
Una canosa ceja enarcó el anciano, liberando consecuentemente un suspiro mientras movía negativamente la cabeza antes de regresar la epístola al bolso y encaminar sin freno alguno al centro del Times Square para encontrar al destinatario.
Diez minutos tardó en llegar al punto que debía, descubriendo a medida que avanzaba la escasez de gente que usualmente solía invadir dicha localización, solo para toparse con cacofonías de lamentos y quejas, así como también gritos de súplicas, terror, e inclusive sádicas carcajadas desaforadas.
Héroes de diversas afiliaciones estaban de pie en medio de un grotesco espectáculo, siendo vigilados diligentemente por dos enormes figuras dracónicas envueltas en una viscosa sustancia oscura, al mismo tiempo que en medio de todos se erigía en los aires un pálido sujeto de imponente armadura negra que sostenía entre sus esqueléticas falanges a un vulnerable Sentry.
-Ehm…Quién de ustedes es el Sr. Knell? – con pocas ganas de interrumpir lo que parecía ser una batalla decisiva, el avejentado cartero alzó su rasposa voz para captar la atención de todos.
Lo cual le valió numerosas miradas incrédulas.
-"Knell"? – inquirió Luke Cage, sin saber que aquel error de pronunciación no era tan gracioso, sino que era algo perfecto para definir lo que vivían.
-Oh, lo siento! Me refiero al Sr. Knull. Alguno de ustedes lo conoce? – corrigiéndose tras leer de nuevo el destinatario, el hombre interpeló nuevamente.
Excepto que esta vez todos los héroes, incluido Sentry, le señalaron al pálido sujeto que observaba todo al igual que sus bestias.
-Yo soy Knull. Amo del abismo. Dios de los simbiontes- se presentó el autodenominado ser de orbes carmesí sin dejar de ahogar a Reynolds.
-Perfecto! Tengo una carta para usted! – el empleado de la oficina central de correspondencia se alegró de saber que había hallado a quien buscaba, pues eso significaba menos tiempo perdido.
Las feroces bestias rugieron en dirección al anciano, mas poco duró la amenaza ya que Knull alzó el mentón y en una tácita orden estos se paralizaron, retrocediendo para ver cómo el poderoso y malvado ser descendía. Haciendo entrega del rubio héroe a los dragones simbióticos, los cuales se encargaron de continuar con la tortura.
Nadie entendió lo que sucedió segundos luego, donde el rey negro extrajo una gafas del interior de la armadura y se las colocó al mismo tiempo que recibía la dichosa carta que detuvo su conquista.
-Es necesario firmar algo? – trató de saber el ente longevo.
-Solo ponga su nombre aquí para saber que recibió el envío…Eso es, muchas gracias jovencito! Que pase unas felices fiestas! – dándole una carpeta donde una cruz indicaba el lugar para apoyar el bolígrafo, el corresponsal replicó, felicitándolo a continuación y deseando prosperidad.
-Sí, igualmente…Ahora veamos qué hay acá- por amabilidad, aunque muy rara y escasa si las miradas de sus dragones significaban algo, Knull alegó mientras observaba asombrado el remitente.
Robert Reynolds, harto de seguir siendo el juguete para mascar de las bestias, giró su cabeza en dirección a los héroes.
-SÁQUENME DE AQUÍ! NO VEN QUE SI ME MATA VOID ESCAPA!? – exclamó exaltado el sujeto cuyo poder equiparaba a un millón de soles explotando.
Esto, obviamente, sacó de su ensueño a todos las demás compañeros, apresurándose en auxiliarlo.
-Cap! Bob tiene razón, hay que hacer algo! – Iron Man clamó, intentando dañar a las bestias pero sin conseguir logro alguno.
-Eddie, eres capaz de conseguir más ayuda!? – cooperando con su colega Avenger, Steve inquirió a Venom.
-Nada por el momento! Ni siquiera Spiderman responde! – a pesar de ayudar también para evitar que la tortura a Sentry prosiguiera, Eddie Brock hizo notar su tono derrotado.
-Mmh…no me sorprende que no responda a los llamados. La araña finalmente se ha dado cuenta que nada conseguirá de ese barbón bastardo. Ustedes! Dejen de morderlo y vengan aquí! Tenemos trabajo que hacer! – jocoso, el dios de los simbiontes contestó, ordenándole a sus bestias a soltar a Sentry y emprender vuelo.
No sin antes dejar caer la carta a los pies de Dr. Strange, y luego, para perturbación de todos, ponerse un reconocido gorro rojo y blanco.
Nadie podía explicarse lo que acababa de ocurrir.
Sin embargo, el oírle hablar a ese maquiavélico ser sobre Spiderman les incrementó la curiosidad a límite inimaginables, por lo que Stephen se encargó de recuperar la misiva mientras sus colegas ayudaban a un molesto Sentry que maldecía por lo bajo sobre compañeros inútiles que iban a causar un desastre.
-Oh dios…- descreyendo lo que acababa de leer, el Hechicero Supremo por poco deja caer la epístola.
-Qué ocurre? Qué dice?! – Spiderwoman interpeló, desesperándose al ver lo inquieto que estaba Strange.
Este, incapaz de expresarse, atinó a entregarle el trozo de papel, ocasionando que todos se reúnan alrededor de la arácnida con raíces británicas, para consecuentemente quedar en un estado similar al del Illuminati.
Querido Santa Knull:
Viendo que el gordo idiota me ignora año tras año, me dirijo a ti con la esperanza de conseguir un resultado distinto. Este año fue un absoluto asco, todo me salió mal a pesar de dar lo mejor de mí. Incluso dejé que me mataran para que mis compañeros estén a salvo!
Pero eso le importó a Claus? NO! POR SUPUESTO QUE NO!
Bueno, eso ya no importa. Esta carta es para ti con el fin de hacerte saber que he sido muy bueno. Y no solo yo, sino que mis dos sobrinos también. Por lo que espero que seas capaz de darnos unos lindos presentes para compensarnos por lo del otro sujeto, y así demostrar que tú eres mucho mejor.
En fin, espero ansioso tu respuesta. Ten una buena navidad y trae toda la maldad del mundo a aquellos que se lo merezcan.
Con amor, Spidey.
Ojos azules intercalaban miradas entre la enorme fiesta que se desarrollaba en Krakoa y la copa de espumante champagne que sostenía distraídamente. Una templada brisa soplaba algunos mechones blondos, interponiéndose entre los ojos, lo que le obligaba a emitir sucintos soplidos para sacarlos de allí, siendo este su único y actual entretenimiento desde que está soltera.
No se quejaba de la situación que vivía junto a otros mutantes, pues finalmente habían conseguido su utopía, incluso si debían de lidiar con la burocracia de los Homo Sapiens que nunca terminaban de estar conformes. No obstante, entre tanto júbilo, la dama de elegante porte y belleza envidiable terminó sola. Su antiguo amante había regresado con quien fue su esposa, y como si esto no fuese poco, estos dos abrieron dicha relación a un tercero, siendo cierto mutante gruñón.
Hallaba hilarante y fastidiosa tales sucesos.
-Por qué tanto ruido…? – vocalizó sus pensamientos la Reina Blanca, masajeándose las sienes después de depositar su copa en un barandal del balcón donde estaba.
Si bien su estilo engañaba a muchos, pocos conocían lo que en verdad Emma deseaba para fin de año durante las fiestas. Silencio, pero no sola, sino en compañía de alguien que le complementara. Una persona con la que se sintiera a gusto, tanto como para elegir compartir un espacio íntimo y transmitirse calidez en cualquier forma posible, sea romántica o amistosa.
-Tal vez lo mejor sea irme a…- musitó la fémina, solo para ser interrumpida ante el sonido de una tacos subiendo las escaleras aledañas.
-Emma! Qué haces aquí? – cuestionó una telépata de rojizos cabellos, acompañada por sus amantes, así como varios miembros del Concejo Silente.
-Por qué no bajas y disfrutas de la fiesta? – esta vez fue Kitty Pryde la que quiso saber.
-No me siento muy bien- esbozando una apócrifa sonrisa tranquilizadora, la ex integrante del Hellfire Club alegó.
-En ese caso, deberías ir a la enfermería. Le diré a Hank que interrumpa s…- Charles trató de mediar, aunque sus intentos fueron entorpecidos cuando la rubia alzó las manos en señal de detenimiento.
-No es necesario. Solo iré a mi habitación y trataré de dormir un poco. Ustedes pueden seguir disfrutando de la noche- manteniendo la mueca serena, aunque por dentro no hacía más que enfadarse, Frost enunció previo a beber todo el contenido restante de la copa.
Varios ceños se fruncieron posterior a esas palabras, casi como si pudiesen notar la falta de motivación que la telépata, capaz de adoptar una figura adiamantada, tenía por la fiesta en transcurso.
Estaban a punto de dejarlo pasar y permitirle marcharse, aunque pese a esto, nadie se percató a tiempo de la brusca oscuridad que se cernió sobre ellos seguido de unos estridentes alaridos agudos que enviaron terror a lo más sus seres. Por encima de la isla viviente, una humanoide figura se suspendía con rojizas alas dracónicas, acompañado de un par de bestias que circundaban la periferia del territorio mutante.
Ningún habitante se atrevía a hacer algo, reconociendo de inmediato el quién era gracias a los comunicados, así como su primer ataque tiempo atrás, dejando en claro la diferencia de potencial que habían presente. Tampoco ayudaba mucho que los mutantes hubiesen rechazado al único capaz de ejercer algo de enfrentamiento e incluso conseguirles la victoria, solo por el simple hecho de que no era como ellos, olvidándose de momento que carecían entes cósmicos entre ellos como lo hacían antes.
Su descenso fue pausado, evocando más y más temor con cada centímetro que restaba en la distancia que los separaba, obligando a los miembros del Concejo Silente a ponerse delante de todos para defender a quienes eran más vulnerables en caso de ataque.
-Veo que mi objetivo estaba esperándome- empleando una voz de ultratumba, el Rey de Negro anunció, gesticulando una depredadora mueca.
-Objetivo…? – balbuceó Emma Frost al notar que los ojos rojos sangrientos del ser estaban enfocados en su persona.
Habiendo notado el resto ese mismo detalle, no demoraron en prepararse para atacar.
-Háganse un favor y desistan, por el momento no busco acabarlos como estuve a punto de hacerlo con aquel llamado Sentry- sin hallarse perturbado por la intención ofensiva del grupo mutante, Knull les notificó sus acciones anteriores, palideciéndolos.
-Dios! Si pudo contra Robert, qué nos deparará a nosotros? – aterrorizado, Nightcrawler le dijo a su madre, quien pensaba en modos de escapar lo más rápido posible.
-Quizás así sea, pero no podemos permitir que le haga algo a Emma! – sobreponiéndose al miedo, Scott Summers declaró con énfasis.
-Es cierto, han visto la manera en que le mira!? – Ororo Munroe señaló lo obvio.
-Suposiciones. Siempre son tan veloces para hacerlas. Luego se preguntan el por qué quiero subyugarlos a la nada misma- parló el Dios de los Simbiontes hastiado, haciendo hacia atrás la cabeza para dejar caer en dicha dirección la punta del gorro que portaba.
-A qué viniste a Krakoa? Quieres destruirnos? Unirnos a tus simbiontes para que seamos tus marionetas?! – exigió saber el amo del magnetismo, comenzando a tomar más coraje que se fue contagiando al resto de sus pares.
Una gutural carcajada resonó en cada rincón de la isla, deteniendo abruptamente la música y demás cacofonía.
-Nada de eso. Cierta persona que conocemos me ha pedido un favor, y fue tal su menester, que sencillamente fue imposible ignorarlo- controlando su seca diversión, el temible ser notificó sobre su misión.
-De quién hablas? – intrigado, Apocalypse indagó.
Mas esto fue poco requerido, ya que desde el inicio sabían cuál era el objetivo primordial del ente superior.
-Por qué necesitas a Emma? – reformuló su interrogante Exodus.
-No la quiero a ella- para sorpresa de todos, Knull negó necesitarla.
-No? – insegura, la propia Reina Blanca cuestionó, dándose cuenta de la creciente sonrisa torcida del malvado ser.
-Emma Frost me es dispensable. A quien quiero es a…Silencer- acercándose a la mutante de manera lenta hasta quedar frente a ella, el Rey de Negro se inclinó y susurró su respuesta en el oído siniestro de la rubia.
El aire pareció esfumarse de los pulmones, como asimismo se paralizó el latido del corazón que Emma poseía. Nadie sabía sobre ese alias, ella misma se encargó de ocultarlo en lo más recóndito, profundo y oscuro de su mente. Nadie era capaz de reconocerla.
Nadie excepto una única persona.
Y dicho sujeto seguía aún con vida.
Un sujeto que la trataba con su merecido respeto e incluso bromeaba gustoso de forma recíproca. Alguien que ella apreciaba pero nunca dio un paso al frente para cumplir su antaño anhelo. Uno que parecía necesitar él ahora más que nunca.
-Déjame prepararme- con renovadas fuerzas, Emma replicó radiante.
-No es necesario. Ustedes, métanla en la bolsa! – desestimó Knull, confundiendo a la mutante, solo para después asustarla cuando los dragones descendieron abruptamente para noquearla y secuestrarla ante los ojos testigos de toda Krakoa.
Finalmente, cuando Spiderman había conseguido conciliar el sueño entre los molestos ruidos y las luces intermitentes de vibrantes colores, un cruel repiqueteo reiterativo en su venta atentó con despertarlo.
-Ugh…- se quejó el arácnido vigilante de Queens.
Apenas si movió la cabeza para bloquear el sonido con la almohada, cuando imprevistamente su sentido arácnido estalló como si toda la familia de Morlun hubiese sido revivida y estuviesen sentados en el borde de la cama a la espera de poder devorarlo lo más lento posible mientras seguía con vida.
Por ello mismo, compresible resultó ser la reacción instintiva del tótem arácnido al saltar directamente en dirección al techo, con el puño izquierdo cerrado y la mano diestra lista para disparar cuanta telaraña fuese necesaria, agradeciendo en su interior al hecho de no quitarse los lanza redes.
-Pero qué…!? – exclamó el castaño al notar que estaba solo en su apartamento y que su sentido de precognición ya no captaba nada.
Cauteloso, el héroe caminó de forma normal por el cielorraso, observando detenidamente sus alrededores, sin percatarse de una oscura figura viéndolo desde la ventana pues lo único que le delataba eran sus rojizos ojos que brillaban en la oscuridad, algo que Parker confundió con las luces que New York había usado como decoración.
-Raro…Quizás lo mejor sea volver a dormirme. Sé que algo hice antes, pero la verdad no me acuerdo bien. Espero que no sea algo malo- bostezando después de relajar su postura y dejarse caer con gracia al suelo sin hacer ruido, Spiderman se propuso a encaminar directo a su cama.
Relax que resultó inconcluso ya que periféricamente, las orbes color chocolate del ex empresario notaron un intermitente pulsar rojizo de su contestadora, indicándole que algunos mensajes habían quedado grabados mientras él descansaba. Bajo la creencia de que se trataba de su tía o hermanos, Peter supo que su relajación podía esperar un poco más.
-Tiene seis mensajes sin escuchar- la sintética voz del aparato electrónico respondió luego de que el dueño del humilde apartamento oprimiera dicho botón rojizo.
-Vaya…son muchos mensajes- abriendo grande los ojos, el castaño se asombró ante la cantidad de llamadas que hubo.
-Mensaje número uno- avisó la contestadora.
-Peter? Queríamos avisarte de que la fiesta anual de navidad se canceló. Al parecer un sujeto con armadura negra acompañado de dragones simbióticos está por atacar New York- el tono nervioso de Jessica Drew se hizo notar incluso a través del micrófono.
-Espera, qué!? – corriendo hasta la ventana, Peter solo halló la serenidad usual de la urbe.
-Mensaje número dos- la contestadora interrumpió el súbito pánico del varón.
-Hola, Peter! Cómo estás, querido? Aquí con Anna te deseamos una feliz nochebuena! Disfrútalo con tus amigos!- una amable y maternal voz resonó en cada rincón del apartamento, enviando una calidez familiar al castaño que solo pudo sonreír.
-Gracias, tía May. Yo también te deseo una feliz navidad- en voz baja replicó el hijo de los difuntos Richard y Mary Parker.
-Mensaje número tres- de nuevo la robótica voz advirtió.
-Tío Peter, lo recordaste! Me diste el mejor regalo de navidad! Incluso tío Johnny está llorando de la emoc…!- la reconocible voz de Franklin Richards gritó por el pequeño parlante del teléfono, aturdiendo por poco al castaño, como así también confundiéndolo ya que él no había hecho nada que recordase.
-Peter Parker! Cómo te atreves a darle semejante barbaridad de regalo a mi bebé! – furibunda se escuchó la protesta de Invisible Woman, atemorizando un poco al adulto que solo escuchaba en silencio todo.
-Mamá! Ya no soy un niño! Soy alguien grande y ese regalo fue lo mejor que me pasó en el último tiempo! – recriminó el joven blondo, como si se olvidara de terminar la llamada.
-No me grites, Franklin! Y ahora mismo haré echar a esas cualquieras que solo desean aprovecharse de mi bebé! – Spidey solo abrió la boca sin saber qué decir ante lo que acababa de oír, perdiéndose en el proceso un movimiento extraño que ocurrió a su espalda.
-Olvídalo! Tío Peter me dio de regalo el "Despertar de un Rockero", no dejaré que me lo quites como los X-men y papá lo hicieron con mi felicidad! – finalmente todo tomó forma en la mente del arácnido, sabiendo de inmediato a lo que se refería anteriormente Susan, por lo que pudo tan solo soltar una suave risita.
-Fue para protegerte! – continuó la discusión telefónica, haciendo que en definitiva Peter decidiera guardar dicha grabación como futuro material de chantaje y burla.
-Eso dices ahora! Pero quiero verlos arrastrándose hasta mí diciendo "Franklin, hijo, ayúdame a crear multiversos" o "Franklin, mi amor, por favor regresa a Krakoa. Prometo defenderte" – Peter solo dio gracias a cualquier deidad por no dejar beber agua, pues de haberlo hecho mientras oía la atrevida respuesta de su sobrino, de seguro se habría ahogado.
-Acabas de cruzar una línea, muchachito! Estás cast…! – fue el último grito de Susan Storm antes de que la grabación se cortara.
-Wow…eso fue intenso- regresando a la sala donde estaba el aparato electrónico, Spiderman musitó, ignorando un llamativo bolso rojo que estaba en el suelo y se movía de momento en momento.
-Mensaje número cuatro- enunció la contestadora automática.
-Peter, soy yo de nuevo. Quiero decirte que la invasión se canceló y volveremos a reanudar la fiesta. No te olvides de venir- nuevamente Jessica Drew llamó para avisar, ratificando la observación previo por la ventana que el cabeza de red hizo.
-Ehm…sí, bueno…igual no tenía pensado ir- encogiéndose de hombros, el hombre araña alegó a nadie en particular.
-Mensaje número cinco- el dispositivo tecnológico comunicó otra vez.
-Hola, tío Peter! Quiero decir que te quiero mucho y muchísimas gracias por vengarte del tonto de Arboro. Tenías razón, él no me merece. Pasa una feliz nochebuena! – desbordante de jolgorio, la tierna voz de Valeria Richards se transmitió a través del mensaje, generando una sonrisa en su tío.
-La verdad no tengo ni idea de lo que hice, pero me alegro por ti mi niña genio. Mereces más que ese principito extraterrestre- terminando de beber su vaso con agua, el ex fotógrafo del Daily Bugle respondió.
-Mensaje número seis- dio aviso del último mensaje la contestadora.
-Spiderman, soy Robert. Llamo para hacerte saber que no vayas a cuidar New York mañana, me caes bien- manteniendo un monocorde tono de furia contenida, cierto rubio que previamente estuvo a punto de morir le advirtió a su colega arácnido.
-Okay, si Sentry me lo pide, entonces quién soy yo para discutirle? …Mejor empiezo a poner cinta en las ventanas en caso de explosiones- sabiendo que lo mejor era hacerle caso, Peter asintió con fervor antes de regresar a la cocina para dejar su vaso y dirigirse finalmente a la cama.
Tristemente, para Spidey obvio, nunca pudo alcanzar su objetivo de descansar otra vez.
En esta ocasión, le resultó imposible no notar el llamativo bolso rojizo navideño gigante que estaba al pie de su pequeño pino decorado precariamente. Como así tampoco pudo ignorar los milimétricos movimientos que este objeto realizaba, casi como si algo viviente estuviese dentro.
Analizándolo profusamente desde la distancia, el vigilante de Queens puso en acción su sentido arácnido, ejecutando cortos pasos para disminuir la distancia y predecir algún ataque dañino. No obstante, nada le advirtió de algún peligro, ni siquiera cuando había reducido al máximo el trecho, viéndose en la obligación de abrir el bolso navideño cuyo origen desconocía.
Deslizando las delgadas sogas que ceñían la única abertura del costal, el varón percibió un ligero aroma a perfume que su mente reconocía desde hace años pero actualmente le costaba etiquetarlo con un rostro femenino. Una fas que le hizo gesticular el inicio de una sonrisa.
Mueca que se borró de improviso cuando el bolso se abrió por completo y deslizó hasta el suelo segundos luego, dejando ver lo que en su interior llevaba.
Largos cabellos áureos hacían resaltar la cremosa piel tersa y los embriagadores orbes azules que aquel regalo sorprendió al arácnido. Sus palabras murieron antes de poder expresarlas, viendo obnubilado la gran carencia de ropa, siendo que aquella hermosa fémina estaba cubierta por una fina piel blanca que colgaba de sus hombros, un tierno gorro de navidad en su cabeza, una curiosa máscara dominó de color cian en el rostro, y una sugerente cinta rojiza a la altura del busto donde un moño ocultaba con sus pliegues la intimidad de esa desnuda dama.
-Em…Emma…- teniendo difícil la tarea de articular una simple palabra, el castaño consiguió al final su cometido.
Para la nombrada anteriormente, le pareció sumamente tierna el reaccionar del joven que se convirtió en hombre y estaba frente a ella exponiéndole lo que más de una vez imaginó.
-Hola Peter- sin la habitual altanería o sarcasmo, la Reina Blanca humedeció sus rosáceos labios antes de dedicarle una enamorada sonrisa mientras estiraba sus manos para que le ayude a pararse.
Rápido, Parker comprendió el tácito pedido, auxiliándola. Solo para quedar a una distancia nula entre ambos, donde rozaron sus cuerpos al mismo tiempo que no podían quitarse los ojos el uno del otro.
-Yo…- aún sin palabras, Spidey trató de hablar.
-Shhh…hoy no digas nada. Deja que Silencer tome finalmente lo que siempre quiso- apoyando con suavidad el dedo índice derecho sobre los labios del varón para callarlo, Emma se inclinó aún más sobre él para susurrarle al oído lo que buscaba.
-Silencer? – alzando una ceja ante el alias no escuchaba por años, cuestionó el arácnido sin percatarse que había rodeado la cintura de la mutante para evitar que se aleje además de darle calor corporal.
-Idea de Santa Knull. Por cierto, mira hacia arriba- respondió la psíquica, procediendo a indicarle el techo al mismo tiempo que aprovechaba para dejar caer su capa blanca y tiraba un extremo de la cinta roja para deshacer el nudo que cubría lo que restaba de desnudez.
-Santa…qué? – confundido en un comienzo, la interrogante del tótem cesó al acatar la orden de Emma para observar el cielorraso.
Descubriendo cómo un ramillete de muérdago estaba por encima de ambos, suspendido gracias a las habilidades de la telépata que esperaba como dios la trajo al mundo a que Peter respondiera como ella lo esperaba.
-Feliz navidad, Peter- llevando ambas manos hasta el rostro del castaño para obligarlo a mirarla, la Reina Blanca/Silencer susurró.
-…Feliz navidad, Emma- notando rápidamente lo que había sucedido en su distracción, Peter supo que ninguna mentira venía por parte de ella, haciendo que su mano derecha fuera hasta el rostro de la heroína para quitarle la máscara y responderle de la misma manera.
Cerrando la brecha que les separaba, terminaron por unir sus labios bajo la planta que fomentaba el amor en nochebuena. Siguiendo segundo después a dirigirse a la cama, pero no para dormir…al menos no aún.
Bueno gente, aquí finalizó el especial navideño de nuestro amado héroe arácnido!
Qué les pareció?
Se esperaban esta sorpresa de mi parte?
Les gustó que Knull fuese el nuevo Santa por un pedido de Peter?
Peter algún día descubrirá lo que hizo medio dormido?
Fue lindo el pedido de Spidey para Franklin y Valeria luego del año que tuvieron en sus respectivos comics?
Qué habrá sido el "Despertar de Rockero" que tuvo Franklin?
Sorprendió que Emma se presentara ante Peter como Silencer? (es una versión extraída de Marvel Adventures)
Alguien tiene idea de lo que Sentry hará al otro día en New York?
En fin, como siempre les digo, dejen sus comentarios, opiniones, críticas, preguntas, pedidos, etc. Solo así sabré lo que quieren y el cómo mejorar en mis historias.
Saludos, hasta la próxima y feliz navidad!
PD: En caso de que no lo sepan, cuando puse Sr. "Knell", dicha palabra traducida al español significa "toque de difuntos". Es decir el sonido que se hace en los funerales, algo que se adecuaba muy bien a lo que Knull estaba por hacer con Sentry.
