Érase una vez…
un pueblo escondido en las montañas llamado Ach-To.
Nadie sabía de su ubicación y ninguno de ellos había salido de aquel lugar. Era un pueblo muy humilde, cuyas casas eran levantadas con piedra y madera por todos cada que se formaba una nueva familia. Era una comunidad muy unida, nadie tenía secretos y todos seguían a su pastor Snoke, el único que conocía y hablaba con el alcalde del pueblo. Todo para sobrevivir en aquel punto perdido, rodeados de un gran enemigo al que no podían poner un rostro:
Los temidos Porg.
Snoke, en sus largas misas de domingo, hablaba de la importancia del la unión por la supervivencia en aquel punto perdido, el sentirse agradecidos por tener un techo en un lugar fértil de unidades y sobre los demonios Porg. Cada vez que hablaba del mal, sus ojos se volvían blancos, el tono de voz era más grave y espuma echaba por la boca. El pueblo, aterrorizado, asimilaba la situación con cada severa palabra, la necesidad de pensar en el bien y en mantener las tradiciones que Snoke les transmitía. No querían que un monstruoso ave arrastrara sus inocentes almas a lo más profundo del infierno. Siempre predicaba que eran aves de dos metros, negras como la noche y pico de hierro. Según el libro sagrado, las largas alas apresaban al inocente, el pico perforaba el cuerpo hasta llegar el corazón y era una de las largas piernas arrancaba el alma.
Los habitantes del pequeño pueblo, movidos por ese miedo hacia los porg, cumplían con las tradiciones al pie de la letra, hasta el punto de encarcelar a aquella persona que no cumpliera con los divinos mandatos. Las tradiciones eran sencillas y fáciles de cumplimentar, desde celebrar la cosecha, entrega de gran parte de ella al clérigo y al nunca aparecido alcalde o, el favorito de todos, la fiesta de la tercera luna. En el calendario habían dos fechas muy importantes: El Enlace y La Búsqueda. El libro de las tradiciones explicaba que, para tener una unión próspera y feliz, había que esconder por el pueblo un lazo del color que la joven quisiera, para que al final los chicos fueran quienes lo encontrasen. Ante del temor de un severo castigo, ellas nunca decían la localización y los chicos eran cerrados dentro de la iglesia, incapaces de poder tener la más mínima pista de donde las podían dejar. Cuando la última chica era emparejada, Snoke leía un pasaje del libro sagrado y se celebrara un suculento banquete preparado por las pocas hermanas con varios tipos de pollo. A los nueve meses de esa celebración, se realizaba La Búsqueda, donde el azar señalaba a un joven que se adentrara en el bosque y debía buscar la luz de la mañana. Nadie sabía que era y, todas las personas que lo buscaban, nunca regresaban, pero se sentía como si hubieran cumplido el deber sagrado.
Para Ben Solo, todo aquello eran mentiras de un viejo delirante, a pesar de seguirlas a rajatabla.
Su madre siempre le relataba como ella y su hermano Luke se habían quedado solos por razones que ni ella se acordaba, sobreviviendo con casi nula ayuda en la granja más apartada del pueblo. Siempre el viejo Snoke los visitaba, con el extraño sonido de aves sobrevolando el su destartalado hogar. Ante la mala espina que les generaba el fanatismo religioso, cumplían solo lo justo con los deberes tradicionales, siendo un tanto odiados por la comunidad, algo que realmente les daba igual.
¿por qué se debían preocupar por personas que nunca lo hicieron por ellos?
Su madre conoció a su padre, se saltaron las normas de una boda perfecta y nació él. Nada nuevo. A él no le costó comprende porque la gente no lo quería cerca o porqué lo visitaba tanto Snoke, no querían que cometiera los mismos errores. A Ben no le quedo otra que contentar a todos, de una forma un tanto desganado, sin encontrar sentido alguno a seguir en aquel sitio. En más de una ocasión deseaba ser el elegido de la búsqueda para desaparecer o simplemente agarrar cuatro panes y huir al bosque. No sabía porque nunca terminaba de hacerlo. Había algo en el sitio que le decía que debía esperar, pero no comprendía que era.
" Dicen que es la nieta de Snoke... " escuchó un día unos extraños murmullos en el mercado.
Ben se asomo para poder ver a la chica, ya que la gente había formado un pequeño muro entre la chica y él. No tardo en apartar a una de las señoras que se encontraban delante para poder observar a la muchacha. Se quedó completamente sorprendido: se veía más joven que él, agarrada de la mano del señor Snoke, con una sonrisa de oreja a oreja. Su pelo suelto bailaba con el frío viento, al igual que su blanca ropa. La primera sorpresa se encontraba en verla con un vestido blanco, ya que solo se usaban en el día de las bodas dado el terreno en el que vivían. De forma que contrarrestaba su simple belleza, se encontraban un par de botas marrones, que dejaban su marca fuera a donde fuera. Por un momento, sus miradas se cruzaron, ella sonrió y él simplemente se sonrojó.
Era la primera vez que alguien, fuera del núcleo familiar, le dedicaba una sincera sonrisa.
Apartó al vista para ver que Snoke se había fijado e él. Aquella mirada mostraba la clásica desaprobación que jamás iba a entender. Como un buen perro, obedeció y se marchó del lugar, sin hacer ruido. La frustración solo aumentaba, a medida de que ese señor le recordaba que no era bien recibido. Sentía el gran impulso de tirarlo del campanario cada vez que veía como lo quería dejar en mal lugar.
Los días pasaban y no podía quitarse a la chica de la cabeza. Quería volver a encontrarla, pero parecía que la habían vuelto a encerrar. Era una gran frustración del que solo su tío se había dado cuenta. Le pidió que dejara de pensar en ella, ya que la fecha de El Enlace estaba cerca y no podía seguir dando esquinazo a encontrar el lazo de una joven. Ben le recordó que no quería desposarse con nadie del pueblo, ya que todas las personas de aquel lugar odiaban a los Skywalkers. Para pasar el resto de sus vida con una mujer que la odiaba, prefería estar solo, al cuidado de la granja. Siempre tuvo curiosidad de conocer a la que fue mujer de su tío Luke, puesto que murió antes de que él naciera en circunstancias que jamás le habían contado. Deseaba creer que era en otro de esos absurdos momentos de búsqueda de muerte fácil. Le pidió disculpas a su tío por no poder dejar de pensar en ella y, si participaba en el enlace, era solo para encontrar su lazo.
Pero algo raro ocurrió. Algo que no debía pasar.
Se adelanto La Búsqueda y se había cancelado El Enlace.
Ninguna persona de la comunidad comprendía que ocurría. Las palabras de Snoke sonaban falsas, pero nadie estaba dispuesto a decir nada. Ben apretó los puños, indignado de ver como su tío era seleccionado para ir a morir, de un forma nada limpia. Quería gritar, evitar que Luke se marchara, pero su padre lo agarró del brazo, mientras abrazaba a Leia con el otro. Nadie estaba en su despedida.
De la rabia, desobedeció a la familia y, a la noche, cuando todo el mundo estaba durmiendo, se coló en la iglesia. Debía haber algo que le dijera porque ocurría todo aquello en un pueblo que nadie sabía donde estaba.
" Aquí no encontrarás nada " escuchó una tierna y dulce voz detrás de ella. Dio un pequeño bote del susto y se giró para ver como una sonriente chica se asomaba al lado de la columna. Era a la que llamaban nieta del misterioso alcalde, pero en vez de llevar un blanco atuendo, iba vestida como un chico campesino más. Era la primera vez que veía a una mujer vestida como un hombre, con un gran fardo al lado derecho. Pareciera que se marchara ella en vez de Luke. " Hola Ben "
" ¿Sabe mi nombre, señorita Palpatine? " preguntó asombrado con un tinte educado con el que ella se vio molesta.
" Llamame Rey, solo Rey. No soy una Palpatine " pidió de inmediato " y todos aquí saben el nombre de todos. Es lo que tiene vernos todos los días y nunca recibir nuevas personas. Deja de buscar nada y vamos "
" ¿Perdona? "
" Que nos vamos Ben, al exterior "
