Matsuri 7

Giro sobre mis talones para ver a Sasaki sonriendo. La chica suspira —Gaara siempre ha sido así ¿sabes? —camina a mi lado—. Busca una chica y cuando se aburre busca una nueva.

La miro, es una chica bastante linda… puedo entender que es lo que Gaara ve en ella.

—No eres la excepción, Matsuri —dice mordazmente y señala al frente donde Gaara se aleja en el auto de los Hyûga —La chica Hyûga es bastante linda.

Tomo la bicicleta y monto en ella —Consíguete una vida— le digo antes de alejarme, pero estoy furiosa, con Sasaki, con los Hyûga y con Gaara. Él nunca me cuenta nada. Solo espera que confíe ciegamente en él

El martes, después de clase Gaara me espera en la parada de autobús, me despido de Sari y aunque quisiera no verlo… él ya está aquí.

—Matsuri, ¿te pasa algo? —pregunta, es tan tonto a veces. Me muerdo el labio discretamente—. Oye…

—Gaara —respondo con fastidio—. Dime algo… —suspiro levemente, ni siquiera sé si quiero saber la respuesta—. ¿Qué estabas haciendo a media noche con una chica?

—¿Qué?

Bien, Matsuri… la pregunta sonó totalmente acosadora.

—Q-quise decir, ¿qué estabas haciendo anoche en la mansión de los Hyûga? Con la prima de Neji Hyuga —lo señalo con el dedo pero él frunce el ceño con molestia.

—¿Cómo conoces a Neji Hyûga? Es decir… sé que tienes un libro escrito por él, lo cual no entiendo, pero ¿cómo sabes que él es el primo de Hinata?

Me atrapó —Yo… fui a verlo, quería saber si tenía algún recuerdo o alguna idea sobre el libro.

Sonrió ligeramente… ¿cómo puedo reclamarle algo? Yo tampoco he sido realmente honesta.

—Hinata es la persona que te comenté el otro día —nos sentamos en la parada de autobús—. Antes de que pienses algo extraño, ella y yo solamente somos amigos, ella recuerda su vida anterior, tal y como yo.

Claro… ¿Cómo pude dudar de él y pensar cosas extrañas? Qué vergüenza.

—Creo… que si queremos trabajar juntos y obtener respuestas... tal vez deberíamos tenernos más confianza y decirnos las cosas, ¿no crees? —digo, con un poco de vergüenza.

Gaara asiente —Matsuri… —dice mirándome—. ¿Cómo es que sabes que vi a Hinata?

No puedo evitar fruncir el ceño… ahora me siento ridícula.

—Tu novia o ex, o lo que sea, me dijo que fuera, me envió esto, incluso me esperó allí para hablarme mal de ti —le muestro la imagen que Sasaki me envió.

—Ya te dije que ella no es mi novia —reafirma—. Nunca lo fue, sólo salimos.

Guardo el celular y nos quedamos en silencio un buen rato.

—Matsuri…—Gaara toma mi mano y yo lo miro, su expresión es extraña… distante… avergonzada—. A decir verdad… yo no he sido la mejor de las personas, he sido un mujeriego y no lo voy a negar, pero desde que te vi y recordé todo, yo…

—Gaara…—lo interrumpo poniendo mis dedos sobre sus labios, le sonrío—. No importa lo que ella diga, yo confío en ti.

Gaara me abraza con fuerza y yo lo abrazo también pasando mis brazos por su cuello, ¿me besará de nuevo?

La notificación de su celular me desconcierta, y Gaara saca el celular con una velocidad asombrosa.

—¡Me respondió! —grita rompiendo nuestro abrazo, arrugo el entrecejo, pero Gaara está feliz por alguna razón—. Sasuke respondió —dice con alegría.

—¿Quién es Sasuke? —pregunto, genuinamente confundida.

Gaara me muestra su celular, un video donde un chico de cabello negro lanza fuego, mucho fuego, por la boca.

—Eso es chakra ¿cierto? —le pregunto.

Gaara asiente —No lo recuerdas, pero él es Sasuke…

—Sasuke Uchiha —lo interrumpo, él me mira confundido—. Neji lo menciona varias veces en el libro —Gaara asiente, conforme con la explicación—. ¿Así que Sasuke Uchiha puede usar chakra? ¿Crees que también recuerde?

Gaara se encoje de hombros —No lo sé… pero quiero averiguarlo… dice que puede verme hoy en su departamento.

Yo asiento, emocionada.

—¿Quieres venir? —pregunta.

Pero no, no quiero ir ahí así que niego con la cabeza —Quiero ver a Hinata Hyûga.

—¿A Hinata? —pregunta ligeramente extrañado

Asiento —Quisiera saber cosas de nuestros hijos y como tú no puedes recordarlos… me gustaría saber un poco más —digo con tristeza.

Gaara asiente y me abraza contra su pecho —Entiendo. Te acompaño a casa de Hinata y de ahí voy con Sasuke ¿Esta bien?

Yo asiento, sin ganas de hablar. Gaara me besa la mejilla, siento un cosquilleo.

—Que tierno —le digo con una pequeña sonrisa y Gaara deja escapar una pequeña risa.

—No soy muy bueno en esas cosas —dice con un toque de vergüenza.

Como no sé qué más decir, le tomo la mano y subimos al autobús que nos acerca a la casa de Hinata.

Gaara se recuesta en mi hombro durante todo el camino y yo acaricio su rojo cabello mientras cruzamos la ciudad.

Cuando estamos frente a la mansión Gaara da sus datos y el portero me permite el acceso a la casa.

—Vendré por ti más tarde ¿sí? —me dice con una ligera sonrisa—. Llámame si ocurre cualquier cosa ¿sí? Cualquier cosa, llámame.

Yo rio —Sí, Gaara, sí. Te veo más tarde —digo al entrar a los terrenos Hyûga.

La puerta de la casa se abre cuando Gaara se retira del portón principal.

—Matsuri-san —dice la chica Hyûga haciendo una ligera inclinación.

—Oh, no, no, no —le digo—. No seas tan formal, solo Matsuri —digo.

—Dime Hinata —responde ella sonriendo.

Yo sonrío y ella me invita a pasar. Al entrar a la mansión se escuchan risas desde, lo que supongo, es la cocina.

—Tenten y Neji —informa Hinata—. Intentan cocinar la cena —dice riendo y se encoge de hombros—. No son muy buenos cocineros, así que no esperes gran cosa de la cena.

Yo sonrió… Neji la menciona muchas veces en su libro, Tenten… debe ser la chica que Neji describe con detalle.

Hinata sube las escaleras hasta su habitación, una habitación enorme, mi habitación cabría 10 veces en esta.

Hinata se sienta en un sofá y yo tomo el otro… no sé por dónde empezar pero Hinata parece tener más idea.

—Gaara me dijo… que recordaste a tus hijos —dice con una sonrisa dulce.

Yo asiento —¿Tú puedes recordar a los tuyos? —digo expectante, quizá ella me entienda mejor.

Hinata mira por la ventana —Boruto y Himawari… así se llaman. Los extraño…

La entiendo… extrañar a alguien que existió, pero ahora no existe es un sentimiento desconcertante.

—Es difícil —digo en un susurro y Hinata asiente con melancolía.

—Bueno —dice volviendo a sonreír—. Quería conocerte hace tiempo, pero Gaara me comentó que no recordabas nada y no quería asustarte… más.

Yo asiento —A veces aún me cuesta creer cosas —digo con sinceridad—. Pero al estar junto a Gaara puedo… al estar con él, sé que es verdad ¿Eso tiene sentido, Hinata?

Hinata asiente y puedo ver un destello de tristeza en su mirada.

—¿Tu mmm… esposo, también está aquí?

Ella asiente —Es complicado —dice con obvia tristeza, es claro que no quiere hablar del tema—. En fin —vuelve a sonreír—. ¿Tienes alguna pregunta?

Asiento con energía, quiero, necesito respuestas —Lo que sea, quién era yo, qué hacía, cómo eran mis hijos.

—Bueno —dice pensativa, como si dudara decirme algo, quizá no es bueno saberlo todo—. No éramos muy cercanas —dice al fin. Suena lógico, si vivíamos en aldeas diferentes—. Gaara y Naruto eran buenos amigos y Gaara solía visitar a Naruto con cierta frecuencia en nuestra aldea, pero tú casi nunca ibas.

—¿No? —digo con un poco de decepción—. ¿Yo me quedaba aburrida en casa?

Hinata ríe y niego—. No, no —dice—. Tú te encargabas de muchas cosas en la aldea de la Arena… hacías funcionar las cosas muy bien, como la Academia Ninja —dice riendo—. Y entrenabas a tus hijos.

Yo asiento, esa idea me gusta más.

—A decir verdad, tú y Gaara hacían un excelente equipo dirigiendo su aldea —dice sonriendo pero no menciona nada de su propia aldea.

—Shinki y Aika… ¿puedes decirme algo de ellos? —digo un poco ansiosa.

Hinata vuelve a duda, pero después de un momento habla.

—Shiki era buen amigo de Boruto y de Shikadai, claro —dice sonriendo

—¿Shikadai?

Hinata rie —¡Oh! No lo menciones a Temari, pero su hijo se llamaba Shikadai y el padre era…

—Shikamaru —digo con obviedad y Hinata asiente con diversión.

—Bueno, como decía Shinki fue su segundo hijo pero era el mayor —dice claramente divertida con mi cara de confusión—. Aika tenía dos años cuando adoptaron a Shinki, cuando Shinki llegó con ustedes tendría ocho o nueve años.

—¿Adoptamos a Shinki? —pregunto perpleja.

Hinata asiente y yo no puedo evitar sonreír, ni siquiera debo preguntar qué clase de familia éramos… yo sé, que éramos una familia bellísima.

—¿Y sabes? —pregunto volviendo a la realidad—. ¿Sí tuvieron una… una larga vida?

Hinata me mira, de nuevo, con tristeza —Gaara vino a preguntarme lo mismo —la miro sorprendida, no pensé que Gaara se hubiera interesado realmente por mi recuerdo pero me hace feliz saberlo—. Pero yo tampoco puedo recordarlo todo… lo siento.

Sonrió —Entiendo.

—Pero si te sirve de consuelo tus hijos eran excelentes ninjas… estoy segura de que salieron victoriosos de eso —agrega Hinata sonriendo.

Le sonrió —¿Qué es lo último que recuerdas de tu vida ninja, Hinata? —pregunto con curiosidad.

La pregunta debe sorprenderle porque abre los ojos y me mira —¿Lo último que recuerdo? —dice en voz baja y ladea la cabeza—. Yo… nunca me lo había preguntado.

—¿Sabes qué fue de tus hijos al crecer? —pregunto más curiosa que nunca —¿Cuál es el último recuerdo que tienes de ellos?

Hinata cierra los ojos, seguramente buscando en su memoria —Los recuerdo de adolescentes… en una cueva… junto a mi y Naruto corriendo hacia algún lado —abre los ojos, silenciosas lágrimas ruedan por sus mejillas, se limpia rápidamente—. Lo siento —se disculpa,

—No, no —me intento disculpar—, discúlpame, Hinata, fueron preguntas muy desconsideradas.

Hinata niega —Me agrada tener con quien hablar de esto —dice con una media sonrisa.

—¿Puedo hacerte una pregunta más? —pregunto con cautela. Hinata asiente—. ¿Tú entiendes como funciona? Esto de reencarnar —tomo aire—. Me refiero… ¿por qué Gaara puede recordar y yo no? ¿Por qué tú y Naruto no?

Hinata niega —No lo entiendo del todo —dice—, pero he investigado… Neji me dijo que tú tenías un libro de un Hyuga, ¿lo traes contigo?

Niego —Lo siento, lo dejé en casa.

Hinata se encoje de hombros —No importa ¿Terminaste de leerlo? —pregunta y yo asiento—. ¿Entonces sabes el final? —vuelvo a asentir… Neji narra la muerte del propio Neji.

—¿Qué significa eso? —pregunto con cierto temor.

—Creo —dice mirando por la ventana— que así es como debe ocurrir…

Abro los ojos, incapaz de ocultar mi sorpresa

—Tú y Gaara se encontraron, yo encontré a Naruto… Tenten y Neji… Shikamaru y Temari… Sasuke, incluso tu amiga Sari y Kankuro —dice, lo voy entendiendo—. No logro entender que determina que algunos recordemos pero…

—¿Las cosas siempre suceden igual? —pregunto.

—Más o menos —responde Hinata intentando explicarse—. Creo que las cosas no pasan exactamente igual pero… tienen los mismos resultados ¿comprendes?

Asiento, ahora es más claro… no conocí a Temari como la conocí en mi vida ninja… pero el resultado final era conocerla para conocer a su hermano…

Entonces comprendo algo más —Quieres decir que tu primo va a….

La puerta se abre de pronto, Tenten nos mira con el ceño fruncido —La vida es cíclica —dice en un susurro malhumorado—. Pero no quiere decir que no pueda cambiarse.

Hinata no la mira ni parece sorprendida por la interrupción de Tenten.

—Tú… ¿tú también recuerdas? —tartamudeo.

Tenten asiente y entra a la habitación.

Hinata la mira, derrotada y susurra —Los resultados siempre son los mismos, Tenten, te lo he dicho muchas veces.

Tenten sacude la cabeza —Si sabes lo que pasará es más fácil evitarlo —dice malhumorada.

Luego voltea a verme —Lo que sea que crees que sabes —me dice amenazadoramente—. No lo menciones frente a Neji.

Yo asiento, incapaz de responderle.

—Bajen pronto, la cena está lista y Gaara está aquí —dice al salir de la habitación dando un portazo.

Cuando los pasos de Tenten se pierden por la escalera Hinata me mira —Tenten quiere evitar a toda cosa el destino de Neji —explica.

—¿Y puede hacerlo? —pregunto confundida.

—No lo sé —dice.

—Gracias Hinata —digo intentando animarla—. Todo lo que me has dicho me ha ayudado mucho.

Hinata me sonríe y juntas vamos al enorme comedor de los Hyuga.

—Hola chica —me dice Neji mientras pone un plato en la mesa—. Esta es una hora mucho más decente para visitar, ¿no te parece?

Le sonrió —Sin duda —respondo entrando al comedor.

—Hey, no la molestes —dice Tenten con una gran sonrisa, sin rastro de la chica amenazadora que he visto hace solo unos momentos.

Gaara me sonríe —Lamento la intrusión, no sabía que estaban por cenar… yo solo vine por Matsuri —dice con educación a Hinata.

—No es molestia, nos encanta tenerlos aquí —responde una educada Hinata.

Su primo, mucho más extrovertido va por la olla de fideos —Nos encanta —repite —. Serás un juez más.

—¿Un juez? —pregunta Gaara confundido.

Neji toma una olla de fideos y Tenten otra, entonces me doy cuenta de que todos tenemos dos platos frente a nosotros.

—Este es el asunto —dice Tenten—. Neji y yo hicimos fideos, obviamente los míos son mejores…

—Ni en sueños, linda, los míos son mejores —interrumpe Neji mientras sirve de sus fideos a Hinata.

—Bueno, probarán ambos platillos y me darán su voto.

Rio.

—Tenten…—regaña Neji mientras sirve fideos en mi plata.

—Bueno, bueno —dice Tenten—. Votarán por su favorito.

Gaara y Hinata asienten conformes con el concurso, yo no puedo parar de observar a Tenten ¿A dónde se fue la chica intimidante?

Comenzamos a comer, comienzo con el platillo de Tenten que es delicioso.

—¿Dónde se conocieron? —pregunta Gaara a Neji.

Neji levanta una ceja —¿Tenten y yo? —dice confundido y Gaara asiente—. Oh, es una historia muy linda.

—Nah —dice Tenten—. Es una historia bastante tonta.

Neji revuelve el cabello de la chica —Bien, yo la contaré.

Tenten se encoje de hombros y sigue comiendo.

—Tenten trabaja como salvavidas en un parque acuático —dice Neji—. y bueno… casi me ahogo esa tarde, este ángel me salvó la vida —dice mirándola. Tenten se ruboriza.

Pruebo el plato de Neji, también es delicioso.

—Solo te dio un calambre —dice Tenten riendo.

—Y me pude ahogar por eso —responde Neji

—En una alberca de metro y medio —dice Tenten y luego nos mira—. La verdad creo que lo fingió.

Neji ríe —Pero obtuve un beso ¿no?

—El RCP no se considera un beso, Neji —responde Tenten divertida. Hinata y yo reímos con ella.

Cuando terminamos de cenar es momento de votar.

—Tenten —dice Gaara.

—Neji —dice Hinata.

El voto decisivo recae en mí, miro a Tenten quien esta sonriendo y Neji la abraza con fuerza, es extraño pensar que los conozco por medio de un libro.

—¿Matsuri? —llama Tenten para pedir mi voto

—Mmmmm —medito un poco—. Tengo que decir… Neji.

—¡AJAAAAA! —grita Neji victorioso.

Tenten se cruza de brazos y hace un puchero. Neji ríe y vuelve a desacomodar su cabello —Acéptalo, linda, cocino mejor que tú —dice Neji—. Y… te toca lavar los trastes.

Tenten ríe —Tienes razón, Neji… a partir de hoy cocinarás la cena todos los días.

Sonrió divertida cuando Neji se da cuenta de que su victoria tiene consecuencias.

Gaara y yo ayudamos a Neji a limpiar la mesa y al finalizar Hinata nos acompaña a la puerta. Intercambiamos números.

—Vendré a visitarte —le digo a Hinata y le doy un fuerte abrazo, agradecida de tener con quién hablar.

—Definitivamente ven —dice ella correspondiendo mi abrazo.

—Gracias por todo, Hinata —dice Gaara respetuosamente.

Hinata hace una pequeña inclinación —Estamos en contacto, Gaara-san.

Cuando Gaara y yo salimos de los terrenos Hyuga, tomamos el autobús y llegamos a nuestro pequeño parque, casi a las once.

—¿Descubriste algo interesante? — pregunto

Gaara asiente con una ligera sonrisa —Podría decirse que sí —dice mientras se sienta en un columpio—. Pero cuéntame tú primero… te ves mucho más feliz.

Asiento, estoy más feliz, conocer a Hinata, hablar con Neji e incluso conocer las dos personalidades de Tenten… saber que todo es real y no estoy loca por supuesto que me hace feliz.

Sin embargo, saber que el enfrentamiento con Sasori es inevitable me pone nerviosa.

Me siento sobre las piernas de Gaara y aunque me da un poco de vergüenza él me abraza con un brazo sin incomodarse.

Le cuento todo lo que me ha dicho Hinata mientras él, con su brazo libre, levanta a la arena de la caja de arena y la moldea en esferas, cubos y pirámides pequeñas, parece que ahora la arena le responde con mucha más afinidad, aunque de vez en cuando las pequeñas figuras se destruyen en el aire.

Cuando acabo mi relato Gaara vuelve la vista a mi con cara de asombro. Son muchas cosas que procesar.

—Seguro estuvieron bien —dice refiriéndose a nuestros… hijos, qué extraño suena—. Después de todo, nosotros los entrenamos —dice sonriendo.

Asiento

—Así que Tenten también puede recordarlo —susurra—. La vida es cíclica y todo tiene el mismo resultado —agrega.

Asiento de nuevo

—Tiene sentido —dice.

Yo asiento de nuevo y miro la cicatriz de su frente, con cuidado retiro el cabello de su frente y la observo.

—Debe ser así…—digo mientras observo con detalle la cicatriz y aunque Gaara parece incómodo esta vez no me detiene—. Es decir… tú naciste con eso —digo.

Gaara asiente y yo lo miro.

No sé porque lo hago, por que quiero… Lo beso.

Gaara parece sorprendido al inicio, pero me corresponde, me abraza con ambos brazos y me estruja contra él.

Yo paso mis manos por su cabello y el gesto debe gustarle porque me besa con mucha más fuerza y me atrae contra él casi con desesperación.

Nos separamos un momento para tomar aire y él aprovecha para levantarse del columpio y me carga hacia un árbol. Lo abrazo con las piernas.

Él vuelve a besarme. Es perfecto.

Acaricio su cabello y Gaara lanza un pequeño gruñido de excitación y desesperación, me hace reír ligeramente.

Entonces la vibración de mi celular me hace entrar a la realidad y con fastidio Gaara me deja en el suelo.

Gaara saca su celular rápidamente y frunce el ceño —Tengo cinco llamadas de Hinata —dice extrañado.

Mi celular no para de sonar así que me apresuró a sacarlo del bolsillo de mi chaqueta.

—¿Hola? —respondo.

Hinata habla entre llantos —Matsuri —dice entrecortadamente.

—¿Qué pasa?

Hinata llora —Sasori… Sasori ha ha… ha… Neji está muerto…—logra decir.

Gaara, que logró escuchar la voz de Hinata, abre los ojos con sorpresa y quizá, miedo.

—Y… se llevó los sellos, lo siento… no… no pudimos hacer nada… ¡Matsuri! —grita mi nombre con desesperación y tristeza.

—Vamos para allá —le respondo y Hinata cuelga.

Siento el corazón oprimido —Te llevaré a casa e iré con Hinata —dice Gaara en tono autoritario mientras me toma de la mano con fuerza.

Yo logro zafarme —¡NO! —grito molesta—. Iremos con Hinata AM-BOS —digo.

Gaara frunce el ceño, no quiere llevarme porque no quiere arriesgarme.

—Dijimos que lo haríamos juntos ¿no? —digo—. Al parecer siempre lo hicimos así.

Gaara me mira un momento, indeciso, pero finalmente asiente —Vamos —dice.

Tomamos un taxi de vuelta a casa de los Hyuga.

Todo es un desastre… las luces de policía iluminan la calle.

¡Hey hola! ¿Cómo va todo? ¿Les gustó?

La verdad nos costó decidir si íbamos a matar a Neji pero así debía pasar, la vida es cíclica :( Pero les tenemos preparadas más sorpresas :D

Nos estamos leyendo.