Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.

Advertencia: Universo Alterno (AU) | Uso descarado delOoC| Riren| Donceles| Matrimonio arreglado| Citas a ciegas | De desconocidos a amantes| Eren y Levi también son unas tortugas

Esta es una idea tonta, pero hecho con mucho amor por el cumpleaños de nuestro Levi amado.

Con cariño a Nejiko Ka, GatitadeLuna y LunadeAcero.

Gócenlo y por favor lean las notas finales.


Lo mejor está en el fondo del barril


. .


Fue una cosa de su madre. No algo que él hubiera querido o siquiera insinuado. Era un heredero, sí; y necesitaba un heredero. Pero Eren era un romántico, uno de mierda, como solía decirle su medio hermano, Zeke. Es el estrógeno y toda esa porquería, siempre acababa su razonamiento sobre el porqué su hermano pequeño se negaba al matrimonio concertado con algún otro heredero de las corporaciones asociadas. La verdad era que su condición de doncel no tenía nada que ver, sencillamente Eren quería un matrimonio real y no basado a los intereses.

Por lo que a los 28 años, Eren aún seguía soltero, negándose rotundamente a seguir el patrón y los deseos de su familia.

Ya llegará, solía decirle a su madre. O me haré una inseminación y ya está, sacaba su as cada que le insistía su hermano.

Por supuesto, llegó el momento que su madre se hartó de sus excusas e ideó un plan para acabar con el asunto.

Lo inscribió a una agencia de búsqueda de parejas.

Y Eren no pudo negarse cuando su madre fue más lista que él y se armó de su mejor arma: llorar y hacerle un escándalo.

Así que se presentó obligado, de mala manera y enfurruñado, a todas las citas a ciegas que su madre le concertó.

Doce citas. Todas un fracaso.

En la última, su madre estaba esperándolo en el vestíbulo, después que lo llamará para preguntarle qué tal iba y él le respondió que iba de regreso.

—¿Qué pasó esta vez? —es lo primero que pregunta su madre, enarcando una ceja, cuando él le abre la puerta —. Reiner parecía un chico lindo y amable. Bastante de tu tipo —continua, a la vez que Eren pasa a su lado en dirección de la sala. Ella le sigue dos pasos atrás.

Se sientan en los sofás. Uno frente al otro.

Eren suelta un suspiro, y cruza los brazos sobre su pecho.

—Si era lindo y amable. Igual que los otros once. Pero no era mi tipo. Era aburrido como todos los demás.

—Aburrido. Ajap. ¿Esa es tu opinión o de la tu tortuga?

A Eren se le sonrojan las mejillas, y inconscientemente aprieta su abrigo por las costillas, donde en el bolsillo interior, 'Heichou', su tortuga mascota, se encuentra.

—Mía —suelta en un hilito de voz. Su madre achica los ojos un segundo, pues puede ver la mentira pintada en su rostro —. Bueno, está bien. Fue un cincuenta a cincuenta —termina aceptando.

Ella niega suavemente.

—Por Dios, Eren. Sabes que se está haciendo un poco tarde para ser tan quisquilloso.

—Lo sé, lo sé— resopla Eren, —pero no puedo imaginarme estar casado con ninguna de estas personas, no felizmente, al menos. Heichou sabe cómo soy cuando me aburro, y Usted también —. Mira a su madre, y entonces la mirada endurecida de su rostro cae con resignación. Ella sabe, varias veces ha tenido que ayudar a limpiar las consecuencias de un Eren aburrido. Así que entiende que empujarlo a un matrimonio donde está casi garantizado que hará algo estúpido y que arruine su reputación más temprano que tarde es una medida imprudente.

Su madre suspira por la nariz, y libera un resoplido cansado.

—No creas que me daré por vencida. Encontraré un adecuado para ti, querido. Uno que ni siquiera esa tortuga amargada tuya rechazará. No permitiré que me muera sin que haya malcriado a mis nietos.

Eren le ve ceñudo, acariciando por sobre el abrigo a su tortuga, y cuando ella da la vuelta hacia su habitación, él lo abre y mete su mano para sacar a Heichou de allí e ir a la cocina. Toma un bollo dulce y un pedazo de lechuga, la cual da a su tortuga. Él come el bollo.

—Bueno, Heichou, creo que aún no hemos sorteado la tormenta. Pero gracias por lo de hace un rato —le da unos ojos tiernos a su mascota que le ve como si pudiera comprenderle, y después de un par de segundos se ríe, recordando como Heichou le había mordido los dedos a Reiner, su última cita, al tratar este de ir de mano largo. La razón por la que Eren había terminado la cita antes de lo previsto. Pero que no le había dicho a su madre porque sabría que se pondría más molesta, e igualmente triste porque pensaría que era su culpa.

—Su nombre es Levi. Es hijo de una nueva amiga mía. Ella me contó que está en la misma situación que yo, así que seguro esté no te aburre.

Están sentados en el desayunador. Tazas de café y frutas para cada uno. Su madre es más de té negro, pero por las mañanas siempre se decanta por el café.

—Ok —dice mientras mueve su dedo frente a la proyección del holograma entre ellos, deslizándose por los titulares de los informes asociados al compendio que presentará en la reunión de consejo en un par de horas.

—Estará sentado en la esquina más alejada a la izquierda de la habitación —dice su madre a la vez que toma su tableta y hace tapping de arriba a abajo —, y él estará vestido de gris, y cito, palabras de su madre, estará probablemente con un ceño fruncido.

—Ohhh —suelta Eren, levantando la vista de su holograma —no otro señor amable al parecer. Debo decir que ya estoy intrigado por este.

—Alegría —suelta su madre con cierto sarcasmo y luego levanta la mirada para enfrentarla con la de su hijo —. Por favor, si este no te cae bien, disimula, la mujer es de mi total agrado y no quiero perder su amistad por esto.

—Bien, bien —le concede Eren.

—Y promete que no llevarás a esa tortuga tuya ¿sí? —su madre usa su poderosísima sonrisa de convencimiento y Eren solo puede encogerse y rendirse.

—Prometo.

—Entonces: Sábado. A las 7. En el Rolling in the Blue ¿va?

—Lo agendo —dice Eren, con más resignación que otra cosa, toma un pequeño trozo de mango, el cual come y luego se levanta para ir a darle un beso de despedida a su madre.

—Nos vemos después, te quiero madre.

—Y yo a ti, querido.

Eren se retira, y en los próximos días no se vuelve a hablar del asunto, tanto que a él se le olvida, llega el viernes, y a las 5 menos 10 su madre lo está sacando de una reunión, y arrastrándolo a casa para que se arregle y poco antes de las 7 lo mete casi a trompicones al auto, recordándole las indicaciones. Eren igual de enfurruñado que en sus citas anteriores se marcha, y aunque le prometió a su madre no hacerlo, en su abrigo, Heichou va escondida.


(...)


Eren entra al restaurante, el lugar iluminado con la misteriosa luz azul proveniente de los grandes acuarios que se alinean en las paredes, llenos de todo tipo de peces exóticos y vida acuática. Camina en la dirección que le había indicado su madre, examinando las mesas en busca de "gris" y "frunciendo el ceño".

Encuentra a su cita mirando de manera muy atractiva a una tortuga que parece interesada en hacerse amiga de él a través del cristal. Eren se toma un momento para examinarlo, es difícil obtener los detalles con esta poca luz, pero incluso con la imagen difusa, Eren puede decir que Levi es atractivo. Cabello de noche y una figura atlética. Al parecer una cabeza más bajo que él. Pero en definitiva, él es caliente. Ya siento algo que podría convertirse en una chispa, y piensa que debe agradecerle a su madre por esto.

Lo que hará correctamente si todo sale bien.

Dentro de su abrigo, Heichou se retuerce. Y por primera vez en mucho tiempo, él lo ignora. Está a más de un tercio de camino a una erección.

Carraspea, aclarándose la garganta cuando se acerca a la mesa sin ser visto, para llamar la atención de su cita. Los bonitos ojos de tormenta de Levi se abren un poco en estado de shock al verse atrapado en su coqueteo descarado con la tortuga, luego cambia su expresión a algo como 'me importa una mierda', y se irgue correctamente mientras le ofrece a Eren su mano y Eren siente que la chispa comienza a crecer en el primer contacto de piel contra piel.

Estática flotando en el aire.

—Soy Levi, y supongo que eres…

—Eren, sí. Es un gus…to— y se atraganta un poco al final. Se sonroja y Levi le mira de hito en hito, luego sonríe como un niño que hizo una travesura.

A su espalda la tortuga de ojos redondos y dorados con la que estaba coqueteando golpea el cristal para llamar su atención, pero no lo logra, y plantada, se aleja nadando enfadada.

Hay un silencio prologando entre ambos. Un mesero llega y pone la carta, lo que bloquea la visión entre ambos durante otro tiempo más. Eren mira arriba a abajo el menú, se siente tan incómodo, tan intimidado y tan atraído por quien está frente a él que no atina a decir nada. Levi por su parte es la viva imagen de la tranquilidad y parece dispuesto a tomarse su tiempo, revisando todas las opciones.

Dios, él no es agradable, se dice Eren, y piensa que el hombre no ha dicho más que su nombre y le ha sonreído, y él ya sabe que es el que ha estado esperando toda su vida.

Es jodidamente guapo y tiene un aire de misterio peligroso que hace que sus mejillas permanezcan rojas. Vislumbra la terminación de un tatuaje cuando Levi ladea la cabeza, y se muerde el labio.

Definitivamente es, se repite Eren. Del tipo chico malo pero sofisticado con los que Eren siempre intentó liarse desde la adolescencia pero a los que finalmente terminaba pateándoles el trasero porque acababan siendo solo unos estúpidos farsantes.

Viendo que Levi está tardándose tanto a propósito, agarra aire y decide dar el paso.

—¿Te gustan las tortugas? —es lo primero y lo más tonto que se le ocurre preguntar, pero porque solo un segundo antes Heichou le ha mordido la tetilla para hacerse saber y es lo que le ha salido.

Levi levanta una ceja y sonríe medio burlón. Dejando de lado su expresión inmutable de estar oliendo mierda.

Eren presiente que le ha causado la misma impresión que a él a él. Solo que se nota que Levi es de los mantiene su postura hasta al final.

—¿Preguntas por lo de hace un rato?

Eren levanta los hombros como quien no quiere la cosa, y la sonrisa de Levi se ensancha. El corazón de Eren sufre un mini infarto.

—Sí, me gustan. La verdad es que son de mis animales favoritos.

—A mí también me gustan. Tengo una de mascota. Es como mi mejor amigo —dice Eren, y restriega un poco con el interior de su brazo contra su abrigo.

—No me digas. ¿Y la traes oculta allí, verdad?

Eren enrojece hasta la raíz del cabello y se encoge sobre sí mismo. Ha sido descubierto, y se siente avergonzando. Piensa que encontrará juicio en el rostro de Levi, pero al revisar su expresión solo ve curiosidad, y su sonrisa a punto de convertirse en risa.

—Si —suelta, más un susurro que otra cosa.

—¿Puedo verla? —pregunta Levi —. Ya vez que la linda que había pescado, se me ha escapado.

Él asiente, y volteando a todos lados la saca de su abrigo.

—Ten cuidado, muerde —le advierte mientras se la pasa bajo el mantel. Heichou se retuerce en sus manos mientras la pasa.

Hay otro silencio cuando Levi sostiene a Heichou, se le queda viendo, y por como la tiene, Eren no puede ver qué es lo que le está haciendo.

—¿No me digas que esta es la razón por la que todas tus citas han fracasado y de que estés buscando en el fondo del barril por un esposo?

—¿Qué?

—Tú madre se lo contó a la mía.

Eren se remueve en su asiento, pero sonríe juguetón mientras dice algo que espera que Levi entienda.

—A Heichou le gustan las algas del fondo de su barril. Son su tipo. Las mejores.

Levi hace un "uhmm" y le regresa la tortuga, que está casi metida en su caparazón. Quizás Eren se ha tomado muy en serio eso de consultarle a su tortuga, que ya cree que él le habla. Heichou parece que tiene una expresión resignada, y él podría jurar que asiente con su lisa cabeza antes de ocultarse totalmente en su caparazón.

—Que raro eres —dice Levi, y lo está viendo, realmente viendo. Sus ojos de tormenta le sacan un escalofrió eléctrico a Eren, quien regresa a Heichou a su abrigo, y aún está sonriendo cuando le guiña un ojo a Levi.

—Y tú pareces un mafioso.

La sonrisa de Levi se vuelve coqueta.

—Lo soy —dice.

A Eren las piernas se le vuelven de gelatina y se termina de enamorar.


(...)


Son las 10 de la mañana del día siguiente cuando regresa a su casa. Entra arrastrando los pies. Siente que tiene la piel al revés, y el efecto del analgésico solo ha reducido la mitad de sus molestias. Cojea entre cada paso.

Está subiendo las escaleras con gran esfuerzo en el momento que la voz de su madre lo alcanza.

—¿Entonces te fue bien con Levi anoche, querido?

Eren le da esa mirad de '¿en serio?' Que ya le ha copiado a Levi. Aunque termina respondiendo.

—Puedes ir organizando esa boda, madre.

Su madre pega un chillido y corre escaleras arriba y lo abraza hasta casi la asfixia.

—Ya, ya, madre —le dice él, tratando de sacársela —. Déjame que llegue vivo al jueves, al menos.

Carla se separa un poquito y le mira interrogante.

—Lo invite a la cena de navidad. Que resulta es el día de su cumpleaños también.

Otro chillido estalla, y esta vez tan cerca de sus tímpanos que los siente vibrar. Lo único bueno de esta vez es que no hay abrazo asfixiante, pues su madre se separa completamente de él y baja corriendo las escaleras mientras va gritando que llamará a toda la familia para contarles y que hará de esa cena "La cena". Eren niega, y no dice nada, sencillamente termina de subir y se mete en su habitación. Necesita el descanso.

El día de la cena, Levi llega media hora tarde. A nadie le molesta, Kuchel Ackerman, la madre de este ha llegado desde hora antes, y se ha encargado de la cena junto con su futura consuegra, ganándose la estima para ella y su hijo. Además, la cena es una cosa para él (por su cumpleaños, y su compromiso camuflado); eso y la caja de regalo bajo su brazo terminan de sumarse a la excusa de su retraso.

Levi no es un dechado de la sociabilidad pero termina cayendo bien a todos, a excepción de Zeke, el hermano mayor de Eren. Se odian a primera vista.

Más tarde en medio del bullicio de los invitados, los festejados se escapan y Levi le entrega el regalo a Eren que, confiesa es más bien para Heichou que para él. Al abrirlo, Eren entiende porqué.

—Es la tortuga del restaurant —suelta con una risita Eren viendo a la misma dentro de la cajita. Ojotes dorados le regresan la mirada.

—Ya que él me ha dado su bendición para quedarme contigo, creo que se merece una recompensa y un consuelo —expresa Levi mientras ambos entran a la habitación del castaño.

Eren mete dentro del mini hábitat de Heichou a la nueva tortuga. Al encontrarse se evalúan durante un par de segundos, al siguiente se están 'explorando'.

—¿Crees que eso es porque nos vio hacerlo? —pregunta Eren en el justo instante en que la nueva tortuga empieza a emitir un sonido horrible que le susurra Levi es un gemido.

—Quien sabe —dice Levi, y está arrastrando a Eren lejos del habitad, a la cama, donde ambos caen enredados en un abrazo.

—Bueno, al menos ya no está triste, sino disfrutando su cumpleaños —dice Eren, y Levi suelta una carcajada.

—Y ahora veo que no solo compartimos el buen gusto sino el cumpleaños.

Eren le pega un pellizco pero se deja hacer cuando Levi le besa la boca, mucha lengua, labios, saliva y dientes contra dientes. La ropa desaparece en un par de minutos.

Los gemidos que siguen, se sincronizan con los que provienen del hábitat.

En el salón todos brindan en honor al futuro legado.


Notas finales:

Esta cosa iba a tener porno candente pero me avergoncé harto. Así que me salió esto horrible, pero espero les haya gustado. Si ustedes quieren puedo hacer un segundo capítulo bien PWP. Díganmelo en la cajita de reviews.

PD: Levi si es un mafioso, no era broma.

A Eren le gustan calientes y peligrosos.

PD: FanFic basado en todas esas de matrimonio arreglado Thorki. Porque es la besto ship en esos asuntos. Y porqué mi OTP también tenía que tener uno así. XD

Besos de estrellas.

Charly*