DISCLAIMER: Star Wars pertenece a Lucasfilm

Cronología: 40 DBY


Han pasado cinco años de la derrota de la Primera Orden y de la firma de Tratado de Paz entre Mylie Talcyon, Moff de la Primera Orden y Gial Akdan, líder de la nueva Alianza Galáctica, llevando a la galaxia a una nueva era de paz.

Rey, Dama Jedi, disfrutaba de la brisa cálida del planeta boscoso Shedu Maad. La Orden Jedi cada vez crecía más con la llegada de nuevos aprendices, quienes enriquecían sus conocimientos con los pocos caballeros Jedi que estaban en el planeta.
Rey blandió su sable dorado, su aprendiz, un adolescente de dieciséis años, de cabellera negra, imitó a su maestra.
—¿Sientes la Fuerza, Temiri?—preguntó Rey.
—Sí, maestra—exclamó Temiri Blagg, un huérfano de Canto Bight que había encontrado algo parecido a una familia en Ossus.

Rey giró su sable y la punta tocó la hierba, Temiri igualmente lo hizo, siguiendo los movimientos lentos y pausados. El joven aprendiz, abriéndose a la Fuerza, podía sentir la vida: los animales, las personas que estaban en las cabañas e incluso en sitios más alejados.
—Ha llegado Poe—comentó Temiri sonriendo con los ojos cerrados mientras colocaba su sable de luz hacia atrás. Al chico le caía bien el piloto, si él y Rey no hubiesen estado en Canto Bight, nunca hubiese salido de ese planeta.
—Lo sé—exclamó Rey colocando el sable a la altura del pecho. —Ahora nos detenemos.

Poe Dameron, comandante de la Alianza Galáctica, llegó a donde estaban ellos, Temiri se acercó al hombre, saludándolo.
—¿Qué tal, Poe?
—Bien ¿Cómo te va tu entrenamiento?
—Estoy mejorando—exclamó el adolescente con una sonrisa—Vencí a mi maestra…
—Pero no te puedes jactar de ello hasta que me derrotes por segunda vez—exclamó Rey, Temiri se masajeó la parte posterior de su cabeza.
—Aún no sé cómo lo hice—exclamó, Rey sonrió y abrazó a su novio piloto.
—No te esperaba dentro de tres días.—exclamó Rey.
—¿Ya saben cuántos Señores de la Guerra hay?—preguntó Temiri.
—Hemos identificado a un par—exclamó Poe—Le pedí al comando que me adelantase las vacaciones— Threnalli y Jess se encargarán de ellos— y miró a Temiri, quien supo que buscaba algo de privacidad.
—¿Puedo buscar a Tedney?
—Puedes, Tem—exclamó Rey asintiendo, Temiri sonrió y se despidió de ambos.
—Ahora estamos solos—exclamó Poe y empezó a besarle en el cuello a Rey. Sintió las manos de ella pasar por su espalda mientras gemía en su oído.
—Algo quieres decirme, ¿verdad?
—Sí, cariño. Ha sido una semana larga, muy larga.
—¿Qué es lo que quieres decirme? —exclamó Rey separándolo lentamente. Poe se llevó una mano al bolsillo y sacó dos boletos.
—Vamos a Naboo. Iremos a ver una obra fantástica y luego veremos un fenómeno natural en los cielos del planeta, ellos lo llaman "la danza de las Jinetes Klom"
—Las auroras polares ¿verdad? Está al norte de la ciudad de Theed.
—Así es.
—Vaya, Poe; eso es fantástico—exclamó Rey viendo los dos boletos—Si no me equivoco, las entradas se tienen que conseguir con meses de anticipación y no son nada baratas.
Poe sonrió.
—Debo agradecer a Kaydel, ella me facilitó las entradas
—Entonces, deberíamos invitarla también— bromeó.
Poe se río y besó a los labios de Rey, se guardó los boletos en su bolsillo.
—Tendremos que salir ahora hacia Naboo, Rey. Para ambas ceremonias, se tienen que vestir de etiqueta; un amigo nos espera en Naboo.
—Bien, me alistaré y dejaré a cargo a Finn.
—Buscaré al Halcón.

El mítico carguero corelliano salió del hiperespacio, y lentamente ingresó en el pequeño planeta. La nave se dirigió a los grandes lagos y aterrizó en una explanada, delante de ellos había una cabaña de madera de dos pisos.
Un hombre canoso se acercaba sonriente mientras el Halcón descendía, una mujer de mediana edad estaba en el umbral de la cabaña; Poe y Rey descendieron del viejo carguero y el hombre se acercó al piloto.
—¡Dameron! Me alegra verte, chico.
—Yo también, Wedge.

Wedge Antilles, el veterano piloto de la Rebelion fue el instructor de Poe en su época de estudiante en la Academia.
—Vamos, Dameron; hace mucho que no soy tu instructor. Llámame Wedge.
—De acuerdo— sonrió Poe—Rey, ya conoces a Wedge, él vive aquí con la señora Wexley.

—Un gusto— extendió su mano la joven Jedi.
—Wedge, ella es Rey, ya la conociste en el Vengador.

—Un gusto verte de nuevo, Rey. Adelante, están invitados.

El trio avanzaron por los verdes prados del planeta, hacia la cabaña y cuando llegaron a la altura de la mujer de mediana edad, Wedge se puso a su lado.
—Hola, Poe; me alegra verte de nuevo— exclamó Norra
—Señora Wexley— saludó el piloto estrechando la mano— Ella es Rey. Rey, ella es Norra, la madre de Snap.
—Gusto de conocerla— exclamó Rey— Siento mucho su pérdida
—Gracias, Rey— exclamó Norra, aunque ella sonreía, Rey detectó una tristeza muy grande. Perder a un hijo…no había palabra para ello.

—Pasen, acomódense. Sé que luego tendrán que tomar un aerodeslizador para ir a Theed.
—Será un viaje largo—exclamó Poe.
—Pero valdrá la pena—exclamó Wedge guiñando un ojo al piloto—Las auroras boreales de Naboo son espectaculares.

La cabaña era acogedora, Poe paseó su vista por toda la estancia hasta llegar a un pequeño altar, se acercó donde vio una holo fotografía de Snap. Sintió dolor al recordar a su viejo mejor amigo, sintió que Norra se acercaba a él.

—Lo siento tanto, Norra— exclamó, mirándola a los ojos; Norra asintió.

—Las guerras siempre han sido así ¿verdad, Poe? —explicó la mujer de cabellos plateados mirando la holo foto de su fallecido hijo, Wedge se acercó— Sacrificó su vida para una galaxia libre. Snap fue un hombre valiente y decidido; aún duele cuando lo recuerdo, pero sé que lo hizo porque creía en sus ideales.

—Sí, Snap lo creía y estoy agradecido de haber sido su amigo.

Norra asintió y bajó la vista, Poe se acercó para abrazarla por uno momento. Luego de ello, Wedge los llevó al comedor donde los cuatro habitantes se sentaron y conversaron de todo mientras almorzaban, Rey contó lo que planeaba hacer con la renacida Orden Jedi y de sus jóvenes aprendices mientras Poe hablaba de cómo había aceptado ser instructor de vuelo de nuevos reclutas.
Sabían que tenían poco tiempo, así que los dos invitados subieron al segundo piso y entre turnos se tomaron una saniducha.
Una vez que estuvieron aseados, Poe vio descender de las escaleras a Rey, sus ojos se abrieron al verla con un vestido azul oscuro y el cabello amarrado en un moño. Tardó en darse cuenta que tenía la boca abierta y la cerró rápidamente.
—Estás bellísima—exclamó Poe, Rey sonrió.
—Tú estás guapo como siempre—exclamó la Jedi, Poe la besó, Wedge carraspeó.
—El deslizador está listo.
—Cierto, vamos al deslizador—exclamó Poe.
—Que disfruten del espectáculo—exclamó Norra.
—Gracias y gracias también por el almuerzo.
—El placer ha sido mío— exclamó Norra mientras agitaba la mano mientras el deslizador se alejaba.

El pueblo le pareció pintoresco a Rey, de casas juntas, pintadas de ocre y de tejados anaranjados, llegaron al espaciopuerto donde los esperaba un aerodeslizador. La pareja descendió del transporte, Wedge sonrió en complicidad con Poe.
—Que disfruten del espectáculo— exclamó el viejo instructor.
—Gracias— exclamaron casi al mismo tiempo.
Cuando se alejó Wedge, los dos avanzaron hacia la entrada del espaciopuerto.
—Espero que no te molestes mucho con el viaje, Rey. Prácticamente estaremos tomando muchos deslizadores.
—No me molesta, Poe. Sé que valdrá la pena.
Poe sonrió a su pareja, subieron al aerodeslizador donde varias personas se ubicaron en sus asientos, algunos vestían elegantemente como ellos.
—Cuando la función termine, nos hospedaremos en un hotel que nos ofrece este boleto—exclamó Poe—Luego en la mañana regresaremos a la cabaña.
—Claro—exclamó Rey y miró el paisaje verde, de altas montañas nevadas y lagos que se perdían en el horizonte.
—Leia una vez me contó que su madre nació aquí, en Naboo—exclamó Poe mirando a Rey.
—Realmente es asombroso—exclamó la mujer Jedi, totalmente asombrada.

El viaje solo duró cuarenta minutos y llegaron al espacio puerto de la Ciudad de Theed.
—Theed es impresionante—dijo el piloto—Pero tendremos que quedarnos aquí para irnos a los Lagos del Norte.
—Bueno, al menos tenemos una excusa para regresar aquí.
—Ciertamente, la arquitectura de Theed lo vale.
Se sentaron en las banquetas del espaciopuerto, en los altos techos estaban colgados letreros que indicaban la hora de los destinos y las llegadas de los aerodeslizadores.

La pareja notó que cada vez llegaban más gente vestida elegantemente, Rey se percató que el espectáculo que iban solo podían pagarlo gente adinerada. Pero Poe había conseguido las entradas por medio de Kaydel, quien ahora comandante de las tropas de la Alianza.
—Poe, entraré en meditación Jedi, avísame si llega nuestro turno.
—Sí—afirmó el piloto y se pasó una mano a la barbilla, notando que necesitaba una afeitada, vio a Rey con los ojos cerrados y sonrió, bajó la mirada y vio el anillo de su madre en el anular de su pareja, se llevó una mano al bolsillo donde toqueteó una cajita pequeña.
Esperaron una hora, el piloto despertó a Rey y le tendió una mano, donde ella lo agarró con una sonrisa, se dirigieron al aerodeslizador que los llevaría a los Lagos del Norte.
El viaje duró casi una hora pero ambos no mostraron signos de agotamiento, el corazón de Poe daba vueltas, salieron del espaciopuerto y tomaron un taxi deslizador, quien los dejó en la puerta del Teatro Galáctico de Naboo, donde personas de varias especies ingresaban al lugar, ya casi anocheciendo.

Los dos ocuparon los asientos altos y que les permitían la mejor visibilidad del escenario, Rey y Poe se miraron, la Jedi presionó suavemente la mano del piloto y las luces se apagaron, solamente el escenario se mantuvo iluminado.
Eran bailarines, la banda los deleitó con canciones suaves y buenos efectos de luces.
En cuestión de minutos, Poe empezó a aburrirse pero al ver a Rey totalmente absorta e interesada en el espectáculo, no dijo nada y agradeció de no haber gastado en un crédito en la función.

Fueron las dos horas más largas para el piloto, las luces volvieron a encenderse y la gente a ponerse de pie. Poe sabía que se acercaba ese momento que esperó tres años.
Al salir del teatro, un aerodeslizador de parte de la compañía del teatro los llevaría a los lagos donde podrían observar las auroras.
—Ahora viene lo mejor, la Danza de las Jinetes Klom—exclamó Poe mientras se sentaban.
—¿Y qué te pareció la obra?—preguntó Rey.
—Me aburrió…para que ocultar—exclamó Poe y Rey río.
—Creo que no fue para tanto, Poe. Estuvo entretenida y hablaba de una antigua leyenda Naboo.
—Sí, creo que eso lo leí en el programa—acotó Poe y alzó los hombros—Pero lo que más me importa es lo que viene a continuación.
—Sí, creo que pienso igual—exclamó Rey y miró a su novio.
—¿Qué pasa?
—Tus sienes encanecidas te hacen ver más guapo—susurró en su oído.
—Y tus hoyuelos y pecas me dejan loco—susurró en su oído ocasionando que las mejillas de la Jedi se sonrojasen.

El transporte llegó a su destino, donde el público ingresó a un edificio con domo plateado que reflejaba el cielo estrellado de Naboo, el salón era amplio con balcones y escaleras que llevaban al rellano superior, los boletos de Poe le indicaban que su puesto estaba en los pisos superiores y con Rey bajo su brazo, subieron las escaleras.

Un droide camarero les pasó las bebidas y algunos bocadillos, la pareja observaron el cielo que luego se vieron flamas esmeraldas y tonos azulados, ambos estaban impresionados observando las auroras boreales.
Poe supo que era el momento, los ojos de Rey brillaban y estaba encantada del espectáculo que veía.
—Rey—exclamó Poe—Es realmente fantástico ¿verdad?
—Sí—musitó Rey, las flamas cada vez aumentaban de tamaño, se movían entre las nubes y ahora veía flamas pequeñas anaranjadas.
—Estos cinco años han sido mágicos—exclamó Poe y Rey lo miró—Sí, sé que hemos estado en guerra en esos años pero estar contigo...fue lo mejor y realmente ha logrado que no perdiese la cabeza al tener algo con que vivir. Hemos pasado por todo, hemos llorado, hemos reído y hemos disfrutado de cada segundo juntos. Incluso, salimos adelante cuando fuimos atacados en Onderon—exclamó Poe mirando el cielo, Rey asintió, eso era un recuerdo doloroso para ambos, ya que Poe y ella, estuvieron a punto de morir—Seguimos adelante e incluso te dí el anillo de mi madre—Rey se tocó el anillo plateado en su dedo anular.
—¿Qué pasa, Poe?
—Me enamoré de ti desde el primer día, desde que retiraste esas rocas y lo sigo estando ahora. Rey, eres la indicada y lo supe cuando te vi—y se puso de rodillas, Rey se cubrió la boca con una mano y sus ojos se humedecieron— Rey ¿quieres casarte conmigo?
—Oh, Poe—casi se había quedado sin habla, Poe le mostraba un anillo en una cajita, cuya piedra era un de escarlata vibrante—¡Sí! ¡Si, quiero casarme contigo, piloto!

Poe sonrió y se puso de pie, le colocó el anillo donde estaba el anillo de su madre, Rey se lanzó a su cuello mientras lo besaba.
—Te amo, piloto.
—Lo sé.
Los destellos fueron apagándose poco a poco, donde el tranquilo lago reflejaba la luz lunar y las incontables estrellas.

Poe Dameron observaba la tranquilidad del lago desde la habitación del hotel, Rey dormía plácidamente, cubierta con una sábana. El piloto sonrió al verse su reflejo, en el vidrio, era un hombre con suerte y deseaba formar una familia con Rey.
—Poe…—susurró Rey.

El piloto se acercó a la cama y se echó, la joven Jedi ronroneó, pero no abrió los ojos.
—¿Estás bien? —susurró la Jedi—Puedo sentir tus sentimientos.
—Estoy bien—susurró—Solo pensaba en los afortunado que soy.
Rey sonrió con los ojos cerrados.
—Somos afortunados, Poe. Yo siento una conexión contigo, piloto. Ahora, duérmete.
—A la orden, Caballero Jedi.
Poe se recostó, Rey le dio la espalda y el piloto la abrazó, puso su rostro en el cuello de la mujer y besó su cuello.
Cerró los ojos con una gran sonrisa, ese momento no lo iba olvidar nunca