Disclaimer: The powerpuff Girls no me pertenece, los personajes usados son propiedad de Craig McCracken y Cartoon Network, escribo por Hobby y no cobro ni una galleta. La historia si es de mi autoría, con ciertos matices inspirados de otras historias. Esta historia fue hecha como un regalo de intercambio para mi ficker secreto. Espero lo disfruten.


Actividad: Ficker secreto

Tema: Dragones

Numero de palabras: 2430

Advertencia: Puede haber errores ortográficos o cualquier clase de otro error, una disculpa si llegan a encontrarlos.


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Los reyes de los cielos

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La noche era serena, las estrellas iluminaban el cielo, solamente opacadas por la luna llena, la cual desde aquella cabaña, cerca de las montañas, se veía gigantesca. Dos jóvenes enamorados contemplaban la grandeza de aquel satélite natural, ambos en silencio dejándose llevar por aquella calma, tomados de la mano y disfrutando de la compañía del otro.

Aquel momento fue interrumpido por una risa traviesa, seguida del llamado de una pequeña niña, la cual al notar la ausencia de la pareja, comenzó correr por todos lados, buscándolos, y metiéndose en lugares donde solo ella podría entrar.

El chico se dispuso a entrar a su hogar, para atender a la pequeña, sin embargo fue detenido por la bella mujer, envolviéndolo en sus brazos y dándole un fugaz beso en la boca. Lo vio a los ojos unos segundos, y sonrió.

—No te preocupes, iré yo. Tú te mereces un descanso. —Estaba a punto de protestar, pero una pequeña herida, que había obtenido esa misma mañana, decidió cobrarle justo en ese momento el dolor que le debía. —No te preocupes regresare pronto.

La joven entro en la cabaña, buscando a la pequeña para poder llevarla a su cuarto y que por fin se durmiera, sin embargo no la veía por ninguna parte. Entro al cuarto de la niña y esta, queriendo sorprender a su madre, salto desde lo alto de una repisa hacia su espalda, pero ella la atrapo en el aire, y siguiendo la inercia del salto, le dio un par de vueltas mientras la menor reía. La madre paro, y viendo seriamente a su hija la llevo hacia su cama.

—Katla ya es hora de dormir.

—No mama, deja que me quede despierta un poco más. —La niña la miro con sus pequeños ojos suplicantes mientras hacia un puchero; el tono amarillo de ellos parecía brillar incluso a la luz de las velas.

—No, ya es hora, anda a la cama. — Dijo firmemente la madre.

—Está bien, pero cuéntame una historia. —La pequeña uso una mirada con la que sabia su madre no se negaría.

—Bien — Suspiro, e intento pensar en alguna historia, después de todo le gustaban mucho los cuentos y las leyendas que la gente contaba de vez en cuando en las plazas — ¿Que tal la historia de cómo nacieron las estrellas? O tal vez la historia de Hécate y sus doncellas...

—Quiero oír de nuevo la historia de los reyes dragones. —Dijo con una gran sonrisa, interrumpiendo las sugerencias de su madre, esa historia ya había sido contada muchas veces, pero seguía siendo su favorita.

—Muy bien, escucha con atención. — Dijo la madre, sentándose a lado de la niña mientras la arropaba.

La niña se acomodo en su cama, cubriéndose completamente. Miro directo a los ojos rosas de su madre y se dejo llevar por el sonido de su voz.

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Hace mucho tiempo, varios milenios atrás, en una era donde los humanos apenas aprendían a hablar, cuenta la leyenda que unas grandes bestias aladas dominaban el cielo. Orgullosas como ellas solas, gustaban de ir a la tierra a conseguir diversos tesoros, entre más brillantes mejor, y mostrárselos a sus demás semejantes. Pero no pasaban más de un ciclo lunar fuera de los cielos, pues de hacerlo, perderían sus alas y dejarían de ser dragones. Ese era el orden natural y así se mantenían en equilibrio y armonía los cielos.

Sin embargo, uno de los grandes reyes del cielo, Blossom creadora de los océanos, en uno de sus tanto viajes a la tierra, descubrió y se enamoro de los humanos. No entendía que era lo que le llamaba la atención de esas extrañas criaturas, pero le gustaba seguir sus instintos y quería saber más de ellos, intento capturar alguno, pero estos morían a penas tocaban las nubes. Triste por el resultado de sus acciones, decidió que tenía que pasar más de una luna en tierra, aun sabiendo las consecuencias.

Blossom convocó a los demás reyes y a todo aquel dragón que estuviera dispuesto a escuchar, quería anunciar su decisión y saber que era lo que pensaban sus hermanos del cielo, pero temía que hicieran oídos sordos de ello. Más de una vez pensó en irse sin más, pero si dejaba su puesto vacio, el caos reinaría, por lo que una vez se reunieron sus compañeros comenzó a hablarles de su plan. Las opiniones se dividieron, algunos creían que había perdido el juicio, otros llenos de curiosidad apoyaban la idea. Incluso Butch el rey dragón del este, parecía entusiasmado. Pero había alguien que cuyo enojo hizo temblar a todos.

Brick, el gran dragón carmesí, quien en el pasado fuera su amigo y le ayudara a crear los lagos y las cascadas, lo veía con una furia que haría temblar al más valiente de los dragones. Sus ojos rojos proyectaban indignación. Hacía tiempo que la relación de ellos dos era tensa, sin embargo no se dejaría intimidar por aquel viejo dragón.

Quiero bajar, conocer a esas criaturas que caminan a dos patas y que ven a los cielos con ojos de encanto. —Dijo firmemente Blossom, sin apartar su vista del dragón iracundo.

¿Enloqueciste? Esas criaturas solo conocen la violencia, los he visto, se dedican a matar a todo lo que les rodea, incluso a ellos mismos. —Soltó con violencia el dragón carmesí — No son dignos siquiera de pisar la tierra, mucho menos de los nuestros se mezclen con ellos.

Podríamos enseñarles, guiarles, contarles alguno de nuestros secretos, incluso podríamos hasta gobernarles para que vayan por el mejor camino. — El cielo se lleno de rugidos, algunos de indignación otros de euforia.

Ningún dragón hermano traicionara nuestro legado de esa manera, lo harán sobre mi cadáver.

Blossom no podía creer la actitud tan tajante de Brick, quien determinado a que su decisión fuera absoluta, libero su fuego a toda potencia hacia más arriba que el cielo. Muchos dragones se sintieron intimidados, la furia de Brick los mantenía a raya, sin embargo Blossom, no pudiendo con su propio orgullo y cegada por el mismo, ataco ferozmente al rey carmesí.

La guerra no se hizo esperar, a partir de entonces los cielos se oscurecieron durante toda una era, el calor del fuego se propagaba por todos lados, hasta la misma tierra sufrió las consecuencias de semejante batalla. La lucha duro siglos, y poco a poco iban cayendo uno a uno los fieros dragones, cada uno defendiendo en lo que creía. Fueron tiempos horribles, hay quienes creen que incluso las criaturas de la tierra estuvieron por extinguirse. Pero después de mucho tiempo de guerra, al final solo quedaron dos dragones.

Blossom, completamente aferrada a su orgullo, seguía su lucha contra Brick, a quien su sentimiento de ira lo mantenía aún vivo, después de tanto tiempo. A pesar de que los dos a penas y podían seguir volando, seguían intentando acabar con la vida del otro, hasta que Blossom vio como uno de sus ataques, desaparecía uno de los océanos de los que tanto se había sentido orgullosa en el pasado. Vio el panorama completo y por fin, después de tanto tiempo, pudo ver claramente todo y se horrorizo de lo que había provocado, pero pensó, que tal vez, aun no era demasiado tarde.

Debemos detenernos, hemos destruido el cielo y desecho la tierra, solamente por nuestro orgullo.— Dijo Blossom, queriendo compensar todo lo había provocado.

Ustedes decidieron traicionar a los suyos, tantos sacrificios serán en vano si no terminamos esto.— Dijo sin vacilar Brick, sus ojos solo veían a su enemigo, nada más.

Fueron en vano, esta guerra no valió la pena. Por favor detente. — Pidió una vez mas Blossom, queriendo que entrara en razón.

Eso no lo decides tu. —Contesto el dragón carmesí. Blossom noto lo cegado que estaba por la ira y decidió ponerle fin ella misma a esa estúpida pelea.

No, tienes razón... — Blossom cerró los ojos resignada, sabiendo que no tenía otra opción.— Pero yo decido ya no luchar. Si tú tienes la necesidad de seguir, adelante hazlo.

Brick, pensando que este solo era un engaño mas, ataco con todo su poder y atravesó el pecho de Blossom. El cuerpo de ella cayó hacia la tierra... y la despedazo. Brick había triunfado, la guerra que había durado más de mil años por fin había terminado. Él creía firmemente que había hecho lo correcto, pero al bajar lo suficiente para ver la tierra, lo poco que quedaba, se dio cuenta de la terrible realidad.

Allá abajo todos le temían, no había ni una sola criatura que sintiera algo que no fuera miedo de él, y en el cielo no quedaba nadie más allá del ahora solitario dragón. Toda esa pelea no había valido la pena, era el último de los suyos y se encontraba solo. La dulce victoria se había convertido en cenizas y al darse cuenta de su soledad... lloro.

El cielo volvió a oscurecerse, pero en vez de rayos y relámpagos, lo único que caía del cielo era lluvia. Brick voló los siguientes cientos de años por todo el mundo, a donde quiera que fuera un diluvio lo acompañaba. Aquellos lagos y mares que se secaron volvieron a nacer, la vegetación comenzó a recuperarse y la humanidad le agradecía por su lluvias.

Finalmente, en uno de sus últimos viajes, cuando sus lagrimas caían sobre una montaña, causando que una cascada comenzara nacer, una humana subió a la cima de esa montaña, se acerco sin que el dragón lo notase, le llamo suavemente y le pregunto.

Señor Dragón, ¿Por qué se lamenta tanto? — Brick, deteniendo su llanto para no lastimar a la humana, le contesto con voz quebrada.

Mi orgullo mato a los míos. En busca de evitar que nuestros secretos se supieran, y de mezclarnos con aquellos que considere simples bestias salvajes... Acabe con mis hermanos y ahora soy el ultimo dragón.

Tus lagrimas parecen ocultar algo más.

Si —Brick miro a los ojos a la humana, algo en ella lo hacía sentir nostalgia.— Aun pudiendo detenerme, maté con mis propias manos a aquella que una vez fue más que un amiga. Juntos creamos todas las aguas que hay en tu mundo, yo me rehusé a que ella bajara, temía perderla para siempre, y al final a pesar de que me pidió que me detuviera, yo simplemente acabe con su vida . Ahora sin ella, me siento perdido.

La extraña le respondió

Te heriste a ti mismo. Pero conozco una manera de que ese dolor desaparezca. Acaba con ese lamento, baja a la tierra, camina en dos pies como yo y mézclate con nosotros. Solo así encontraras la paz. Deja tu orgullo de lado y conoce la humildad que te redimirá

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—¿Y entonces mama? ¿Qué fue lo que paso? — Pregunto la pequeña, sabiendo ya la respuesta, pero ilusionada de oírla de su madre.

—El gran dragón Brick el rey carmesí, bajo a la tierra, como debió hacerlo desde el principio, perdió sus alas y sus colmillos, y dejando todo su orgullo de lado se volvió humano; y se dio cuenta de quién era aquella mujer. No era sino su antigua compañera, Blossom, quien al caer del cielo también perdió sus alas, pero no murió... y todos estos años, había intentado llegar hasta su viejo amigo, siguiendo su lamento por el mundo.

—¿Y entonces? —pregunto insistente la niña, moviéndose ansiosa en su cama.

—Pues la leyenda cuenta que ambos viajaron por el mundo, contando los secretos de los antiguos dragones, ayudando a los humanos en aquello que necesitaran, ambos han vivido muchos años, más de lo que los humanos viven, ya que ellos a pesar de parecer humanos, siguen siendo dragones. Pero aquí entre nos, —La mujer pelirroja se acerco a la niña y susurrándole en el oído le dijo — creo que ellos, simplemente cambiaron sus nombres, para no ser reconocidos y decidieron ser felices juntos.

—Cuéntame otra historia. —Pidió la niña muy alegre.

—Ya es muy tarde Katla, debes dormir. —le recrimino su madre.

—Por favor. —otra vez le puso una mirada suplicante, a la cual la joven madre no podía negarse.

—Bien, ahora te contare algo que la gente llama cuentos de la cripta...

La niña paso unos cuantos minutos más despierta, oyendo cada una de las historias que su madre le contaba, pero más temprano que tarde, el sueño termino venciéndola y por fin sucumbió a los brazos de Morfeo. La mujer pelirroja le dio un beso en la frente a su hija, la observo dormir y sonrió. Esa niña era de los tesoros más valiosos que había encontrado en el mundo humano, y se alegraba poder compartirlo con su pareja. Salió del cuarto de la niña, apagando las velas que lo alumbraban y se dirigió una vez más a lado del hombre que amaba.

Este se encontraba en la misma posición que lo dejó, observando el cielo, la luna y las estrellas. Sabía que sentimientos tenía su esposo, después de todo ella misma los compartía, pero no se arrepentía del camino que había tomado y esperaba que él tampoco. Se acerco lentamente hacia él y lo abrazo suavemente por la espalda, recargando su barbilla en el hombro del joven. Este acaricio su mejilla con suavidad, ella se dejo mimar.

—Cada día es más difícil que se duerma. —dijo la mujer, sin dejar de abrazar a su marido.

—Es una niña con mucha energía. — contesto él, conociendo también todo de lo que era capaz aquella niña que había ayudado a engendrar.

—Igual de cabezota que su padre. — exclamo en modo de provocación. Después de todo padre e hija eran muy parecidos en carácter y ella tenía que aguantar a ambos.

—E igual de intensa que su madre. —respondió al insulto, no dejando que ella tuviera la última palabra. Ambos comenzaron una pequeña batalla de fuerza, queriendo empujar al otro juguetonamente, finalmente ella piso su pie, logrando que perdiera el equilibrio y ambos cayeron al suelo. Se recostaron uno al lado del otro y siguieron observando el cielo. Ambos suspiraron.

—Dime algo Brick... ¿No lo extrañas? ¿No extrañas los cielos? —Pregunto la chica de ojos rosas.

—No tanto como extrañé tu compañía en ellos tanto tiempo. — Respondió Brick, quien aparto la mirada del cielo para observarla a ella.

—Yo si los extraño, lo poco que puedo recordar de ellos. Pero no cambiaría lo que paso, no cambiaría lo que tenemos ahora. — La chica le devolvió la mirada.

—Yo tampoco Bloss. — Ambos regresaron su mirada al cielo, estaban felices de estar juntos y no extrañaban sus alas o estar en los cielos, mientras pudieran estar al lado del otro, y del tesoro que habían creado juntos, no les importaba nada más.

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Notas Finales:

Hola gente extraña del internet... como va eso de la cena familiar? Espero no hayan salido a propagar el virus yendo de casa en casa, saludando de beso, abrazo o apretón de manos a todo aquel que estuviera cerca de ustedes y que ahora tengamos que pasar otro año encerrados e.e

Bueno, supongo que a aquellas personas que lean esto hoy 25 de diciembre les tengo que dar el mensaje obligatorio: FELIZ NAVIDAD INMUNDO ANIMAL... xD Bueno lo último es con cariño... aunque no lo parezca.

Bueno que más les puedo decir? Algo que aprendí este último mes, es que el tema de los dragones no se me da... no sé porque, no sé si solo fue que tenia muchas cosas que hacer, pero de verdad me fue súper súper difícil hacer esta historia. Escribí 6 versiones diferentes de la misma temática, así de torpe con el tema fui. Escribía una idea, me llamaba la atención, comenzaba a planear la historia, escribía algunas cosas y de pronto... pufff era lo más horrible que había leído. Comenzaba de nuevo. Y bueno, no es que diga aaaaaa que buena historia es esta, eres un crack maestro de maestros. Pero esta ultima versión me convenció lo suficiente y mientras mas escribía mas me gustaba como iba quedando. Le puse mucho cariño a esta historia, espero se notara, y si no... una disculpa... toy chiquito no pelo...

Bueno ahora la parte importante... chan chan chan... Esta historia dedicada a una autora que a pesar de que no conozco en persona y que no hemos interactuado mucho entre nosotros, respeto mucho y me gusta bastante su estilo al escribir: Medea Med.

Chica tienes mucho talento escribiendo y tienes bastante buenas ideas, si te lo propones llegaras lejos. Espero te haya gustado esta historia, se que tiene sus fallos y que aun me falta bastante como escritor, pero le metí ganas y cariño y espero se note aunque sea un poco.

Bueno, supongo que es hora de decir hasta luego. Disfruten de sus regalos navideños y el bien famoso recalentado. Ah y que hayan disfrutado de la noche buena. Son ahora las 4 de la mañana, y estoy justo terminando de escribir esto. No sé a qué hora regresare a leer los demás escritos, pero será en el transcurso del día (o de la noche xD).

En fin, sin más que decir, me despido.

Pasen bonitas fiestas decembrinas.

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