Al día siguiente, Adora y Catra habían reunido a todos los que tuvieron ese extraño sueño, de parte de la rubia estaban Bow, Glimmer, Mermista y Sea Hawk, mientras que de parte de Catra sólo estaban Scorpia y Entrapta.

Los reunidos se sentían algo incómodos, excepto por Entrapta, quien parecía algo ansiosa por hablar de su teoría, tanto que Catra tuvo que darle la palabra.

—¿Tienes algo que decir, Entrapta?

—Sí, claro. Mi teoría es que todos estamos atrapados en una realidad a la que no pertenecemos, por eso tenemos continuos flashbacks, de ese "sueño", que es, en realidad, de donde venimos.

—¿Y cómo volvemos a nuestra realidad, tienes una teoría para eso también? —preguntó Bow.

—De hecho, sí. Adora nos puede llevar de vuelta.

—¿Qué?¿Yo? ¿Cómo?

—Tú eres la más fuerte de nosotros, pero… la verdad esperaba que recordaras cómo usar tu poder. Tampoco he podido recordarlo todo, pero con los datos que he reunido he llegado a esa conclusión. Tal vez, podríamos volver a través de un portal, o algo así…

Todos comenzaron a murmurar entre ellos, ya que saltar a un portal no parecía una opción muy segura, además que nadie entendía cómo Adora podría hacer eso. Catra apoyó una mano en el hombro de la rubia, como gesto de apoyo, y le dedicó una sonrisa que animó en cierta forma a Adora.

La rubia intentó concentrarse, mientras observaba discretamente a todos a su alrededor. Respiró hondo, e incluso cerró los ojos. Cuando estuvo con Catra, tuvo algunos flashes, pero la mayoría relacionados a ellas dos. Claramente tenían una relación especial, pero tal vez, estar reunida con todas esas personas que estaban ahí, podría ayudarle a recordar.

Comenzó rescatando esas imágenes que venían a su cabeza sobre Catra, su rostro, tanto feliz como enojado, sus recuerdos se agolpaban sin sentido alguno, hasta que algo acaparó su atención. Su cuerpo entero estaba brillando, porque estaba enojada, y Catra estaba en peligro.

Adora abrió los ojos, sorprendida ante aquella revelación. Luego volteó para mirar directamente en los ojos de Catra. Apoyó sus manos en los hombros de la morena.

—Catra, una vez estuviste en peligro, y yo estaba muy enojada, mi cuerpo brillaba, o algo así. ¿Recuerdas algo?

Catra estuvo a punto de echarse a reír, hasta que lo recordó. Muchas imágenes vinieron a su mente, en las cuales Adora se transformaba en una especie de guerrera mágica, invocando esta transformación con una espada.

—Lo recuerdo. Usabas una espada para transformarte.

—Perdón por interrumpir, pero, ¿pudiste recordar algo Adora? —apareció Entrapta preguntando.

—Creo que sí, Catra estaba en peligro, y yo brillaba, digo mi cuerpo, porque estaba enojada.

—Se transformaba con una espada —agregó Catra.

Entrapta se quedó pensativa unos segundos, mientras las observaba en silencio.

—No se transformaba con una espada, Catra, simplemente invocaba la espada y luego se transformaba totalmente. Lo recordé, estuve ahí con Adora, cuando estabas en peligro.

—Yo recuerdo haberme llevado a Entrapta —dijo Glimmer de pronto, que había estado espiando la conversación.

—De alguna manera, estamos relacionados —acotó Entrapta.

—Tal vez si recordáramos lo que nos une, podríamos volver, aunque no estoy tan segura —dijo Catra, abrazándose a sí misma, la verdad era que se sentía cómoda en esa realidad.

—No pertenecemos aquí, Catra, además, algo me dice que estamos en peligro —trató de convencerla la rubia.

—Obviamente estamos en peligro, no hubiéramos terminado aquí de no ser así —soltó Glimmer.

Adora se alejó unos metros del grupo, seguida de Catra, quien estaba genuinamente preocupada por la rubia. Sabía que Adora se sentía responsable, y odiaba que todo recayera sobre sus hombros. Al menos en aquella realidad, parecía que estaban igualadas por fin, pero ahora, con aquellos recuerdos retumbando en las mentes de todos, era inevitable volver a donde pertenecían realmente.

Adora sintió el aroma de Catra siguiéndola, le agradaba tener los sentidos más desarrollados, el olor de la morena le encantaba, como también le tranquilizaba. Cuando llegó a su lado, la tomó de la mano entrelazando sus dedos, simplemente mirando hacia el infinito. La calidez invadió nuevamente su cuerpo, cuando estaba con Catra se sentía como en casa, incluso aunque aquella fuera una realidad diferente.

Adora suspiró. La morena se quedó en silencio, observándola de reojo, sabía que no eran necesarias las palabras, que su sola presencia era suficiente. La rubia le dio un ligero apretón de manos, y volvió a cerrar los ojos. Escuchó el bosque, las voces de sus compañeros, el susurro del viento, el canto de las aves, sintió el sol calentar su piel, la tierra húmeda bajo sus pies.

Entonces, su cuerpo comenzó a brillar, Catra la miraba sorprendida, al igual que el resto de sus compañeros.

—¡Por el honor de Grayskull! —gritó Adora, invocando la espada y transformándose posteriormente. Le sonrió con satisfacción a Catra, que reaccionó algo avergonzada.

Todos se acercaron a Adora, esta vez con más esperanzas al verla transformada.

—¿Y ahora cómo regresamos? —preguntó en voz alta Glimmer.

—Tal vez si atacamos la debilidad de Adora, libere su poder y salgamos de aquí —dijo Entrapta.

—¿Debilidad? —preguntó esta vez Mermista, impresionada por la nueva altura de Adora.

—Sólo tenemos que amenazar a Catra —respondió Entrapta.

—¡No! No es necesario que le hagas algo a Catra —reaccionó Adora— estaba pensando, que tal vez podría hacer un portal con, eh, mi poder.

—Claro, es una buena idea —chilló entusiasmada Entrapta.

El resto de los presentes sólo se miraron entre ellos, no tan seguros de aquello. Adora, sin vacilar, apuntó su espada hacia adelante, mientras un halo dorado recorría su cuerpo entero, hizo un círculo con la espada, que abrió un portal que sólo parecía un enorme agujero negro.

—¿Estamos seguros de hacer esto? —dudó Catra.

—Tenemos que hacerlo, vamos —apremió Adora.

Y uno a uno fueron traspasando el portal, sin saber qué les esperaría al otro lado.