La oscuridad la seguía, una sombra infinita a su espalda la perseguía, sofocándola, sentía que perdía el aliento, sus piernas no le respondían, mientras corría sentía que sus músculos ardían, no le quedaba más energía, pero debía huir, su vida dependía de ello. De pronto, una voz masculina resonó en su mente: "No escaparás esta vez, consumiré tus recuerdos hasta que no quede rastro de tu verdadero yo, y no podrás evitarlo".
Catra despertó sobresaltada, sudando frío, aún percibía el eco de esas palabras, y sentía como si esa sombra la hubiera alcanzado. Adora estaba a su lado, en la cama, tratando de calmarla, acariciando su espalda con una mano.
—Sólo fue un sueño, amor. Tranquila, te abrazaré hasta que puedas dormir otra vez.
—Alguien, o algo, me perseguía, Adora.
—Tranquila, esos días ya pasaron ¿recuerdas? Somos una familia ahora, estaremos bien. Nadie vendrá por nosotras, me aseguré de ello.
—¿Crees que nuestro pasado nos alcance, que alcance a nuestro bebé? —Catra se llevó una mano a su vientre, preocupada.
—No pienses eso, hicimos todo lo que teníamos que hacer, ahora estamos a salvo y llevando una vida normal.
Catra volvió a recostarse, suspirando. Esas pesadillas se estaban haciendo cada vez más recurrentes, a la vez que alocadas. Pero ese último sueño, se había sentido como una amenaza directa. Adora también había tenido pesadillas, pero no tan intensas como las de la morena.
Finalmente ambas se durmieron, aunque al día siguiente, Catra se alistó para salir a correr temprano, necesitaba despejar su mente con música y ejercicio. Pero su paz no duró demasiado, ya que luego de 20 minutos de trote recibió una llamada desconocida en su celular. Miró la pantalla con cierta duda, pero contestó.
—Catra.
—¿Entrapta? ¿Cómo conseguiste mi número?
—Cálmate, no deberías alterarte en tu estado. Seré breve, ven lo más pronto posible a mi oficina, es urgente, un caso de vida o muerte.
—Ya no trabajo para ti Entrapta —pero la aludida ya le había cortado.
Catra se quedó de pie un momento, dudando si ir o no. Luego recibió un mensaje con la ubicación de la oficina. Decidió reenviársela a Adora, añadiendo que si no volvía en una hora la fuera a buscar. No estaba segura en si debía confiar en Entrapta, después de todo lo que habían hecho juntas.
Pero ya no estaba sola, tenía a Adora de su lado, aunque en su momento se hubieran enfrentado. Aunque le costaba trabajo, decidió confiar en la rubia hacía mucho tiempo, no por nada se habían casado e incluso planificado tener un hijo juntas.
Entró al lúgubre edificio desanimada, no entendía por qué después de tanto tiempo, Entrapta la llamaba con urgencia. Cuando llegó al piso, la recibió Scorpia, que la guio en silencio. No pudo evitar sorprenderse al ver a Bow en la misma oficina con Entrapta, ambos estaban concentrados viendo un tablero lleno de fotos, hilos conectados con pines, recortes de diarios, notas, entre otras cosas.
—¿Bow? ¿Qué haces aquí? —preguntó con asombro Catra.
—Es mi nuevo asistente —dijo Entrapta, lanzándole una mirada al chico para que guardara silencio.
—Me pregunto qué pensará Glimmer de esto.
—Está al tanto de la situación. Necesitaba hablar contigo Catra, ya sabes que Adora no confía en mí, pero tú eres mi mejor agente, así que tienes que estar al tanto de lo que sucede, verás…
—Ya no soy tu agente Entrapta, ya no trabajo para ti, entiéndelo de una vez.
—¿De verdad pretendes jugar a la casita sabiendo que nada de esto es real?
—Ya no me voy a comprar tus estupideces, Entrapta, ve al grano.
—Es tal como dijo Entrapta, nada de esto es real —soltó Bow.
—Explíquense.
—Los datos no coinciden, Catra, es como si todo fuera inventado. Intentamos conseguir registros básicos, como actas de nacimiento, licencias médicas, algo que acredite que realmente existimos, pero, adivina qué, no hay nada. Estoy recabando información para reunir a todos los afectados.
—Es posible que seamos el objetivo de algún terrorista resentido o algún gobierno en el que hayamos metido las narices en el pasado. No es para exagerar y decir algo como "esto no es real", Entrapta.
—No entiendes la gravedad de la situación. Nuestras personalidades han sido afectadas, pero todo nuestro entorno es como una especie de espejismo. Aún no descifro cómo terminamos aquí, pero es probable que a través de un puente, portal o algo similar.
—¿Y qué quieres que haga? ¿Que mate a Adora? Sabes que eso está fuera de discusión.
—No, nada de eso. Mi instinto me dice que Adora es una pieza clave, pero debes convencerla de que esto no es real.
—Digamos que te creo. Quieres, después de toda la mierda que pasamos para estar juntas, ¿que vaya y le diga que esto no es real?
—Exactamente. Estamos en peligro, si seguimos así, pronto nuestras identidades desaparecerán, y no podremos evitarlo.
—¿Qué dijiste? Dijiste lo mismo que…
—¿Soñaste anoche? Todos hemos tenido la misma pesadilla. Alguien nos arrastró a este lugar. Tenemos que salir de aquí a como dé lugar. Debes hablar con Adora y explicarle la situación.
—¿Por qué de pronto te preocupa tanto Adora?
—Como dije, tengo la corazonada de que ella es clave para nuestro regreso. Pero, no sé si quiera renunciar a… ¿su felicidad? O lo que sea que tenga contigo. Pero cuento contigo para que la hagas entrar en razón. Necesitamos la colaboración de todos, Scorpia y Bow me ayudarán con el resto, sólo te pido que traigas a Adora.
Catra salió de la oficina con una sensación de malestar en el estómago. Odiaba admitirlo, pero le creía a Entrapta. En el pasado, había sido una jefa espantosa y manipuladora, que por poco le cuesta la vida tanto a ella como a Adora. Sin embargo, su nivel de seriedad la convenció de que aquello no era normal.
Tendría que llegar a casa e investigar para verificar si lo que había dicho era cierto. Pensaba en eso cuando chocó de frente con Adora, la rubia la estaba esperando.
—¿Por qué viniste a este lugar? ¡Me tenías preocupada, estás embarazada Catra, no puedes llegar y exponerte así!
—Adora, tranquila. Estoy bien, de verdad. Tuve una reunión bastante extraña con Entrapta.
—¡¿Cómo?! Por favor no me digas que vas a volver a trabajar para ella.
—No, nada de eso. Pero tampoco son muy buenas noticias. Vayamos a casa, te contaré todo, pero debes tomarlo con calma.
—Ok, pero es difícil calmarse tratándose de esa mujer, después de todo lo que nos hizo pasar…
—Sí…
Catra ya no sabía que pensar, si nada era real, entonces, Entrapta no les había hecho nada, ¿eso significaba que su relación con la rubia tampoco era real? La idea daba vueltas en su cabeza, atormentándola. Sólo esperaba que Adora confiara en ella y que descubrieran quién los arrastró a esa realidad.
