Estaban todos en el laboratorio de Summa, el mismo en el cual Adora se había transformado y dejado llevar por la ira. Perfuma guio a Catra para que llevara a la rubia a una cámara de recuperación, que ayudaría a que Adora se mejorara más rápido, además de darle descanso a cada célula de su cuerpo.

Catra aceptó a regañadientes, ya que no confiaba ni en Summa ni en Perfuma, pero si necesitaban a Adora, probablemente no era mentira lo de la cámara de recuperación. Se quedó en la habitación que le recordaba un hospital, a esperar lo que fuese necesario hasta que Adora despertara.

Perfuma se reunió con el resto en una amplia sala de reuniones con una mesa blanca y redonda en el centro. Su semblante serio tenía a todos nerviosos, ya no sabían qué esperar después de todo lo que habían pasado. La mayoría se sentía fuera de lugar aún, volver a su propia realidad no fue un gran consuelo como esperaban.

—Sé que muchos de ustedes no confían en mí, pero trataré de explicarles lo que he pasado para llegar hasta aquí —comenzó Perfuma.

—Espero que sea una buena explicación, Perfuma. En estos momentos ninguno de nosotros se siente capaz de confiar en ti —le espetó Glimmer.

—De todas maneras, necesitamos saber qué pasa realmente, por favor no te guardes más información, Perfuma —le rogó Entrapta.

Perfuma paseó su mirada por los presentes, notando un rostro lleno de decepción y tristeza de parte de Scorpia. Lanzó un largo suspiro antes de comenzar a hablar nuevamente.

—Hace un par de años atrás, me enviaron al planeta Titán. En aquel entonces, mi contrato era con Brightmoon, luego fue Hordak el que me contactó. Fui enviada aquí junto con DT a espiar al ejército que amenazaría a Etheria. No fue tan difícil darnos cuenta de la naturaleza de Summa, era un ente que podía transferir su mente a muchos seres a la vez. DT no tardó en averiguar que Summa fabricaba en masa sus propios clones receptores, en otras palabras, era un ejército perfecto, una sola mente, muchos cuerpos, no había lugar para errores, rebeliones o cualquier otro problema.

—Eso no es nada nuevo, dinos lo que realmente sabes —atacó Glimmer. Perfuma la miró con cierto desprecio.

—Pasó bastante tiempo, a pesar de que sabíamos qué era Summa, no lográbamos enterarnos de sus planes. DT intentó un par de veces infiltrarse, pero lo descubrían y yo tenía que ir a ayudarlo. Hasta que en uno de los tantos intentos que hicimos para infiltrarnos, Summa nos capturó. Nunca había estado tan asustada en mi vida, pensé que toda la operación se había ido a la basura. Pero aunque Summa nos capturó, no nos mató, y nos dio la oportunidad de dialogar. Primero nos preguntó lo que queríamos, yo, pensando que iba a morir, le dije que quería liberar a Etheria de las continuas invasiones, para ello había que desactivar el corazón de Etheria, que incluso el Concejo de Reyes no había sido capaz de desactivarlo. Entonces, para mi sorpresa, Summa respondió que podía ayudarnos, pero que a cambio, nosotros debíamos ayudarle a él. Nos habló sobre Genjitsu, de la amenaza que significaba para el universo, de que creía que tenía una pequeña pista para acabar con él gracias a Los Primeros, pero para eso necesitaba colaboradores de Etheria. Nos dio un tiempo para deliberar bastante razonable, por lo que DT y yo llegamos al acuerdo de ayudarle. Gracias a que le ayudamos en su investigación, descubrimos que la debilidad de Genjitsu era la magia, sobre todo la magia en su estado más puro, ya que escapaba a su control de la realidad. Así que, sólo necesitábamos saber sobre uno de los seres mágicos más poderosos del universo: She-ra.

El silencio reinó en la sala cuando Perfuma terminó de hablar. Netossa aún no estaba segura de intervenir, ya que no sabía cómo reaccionaría el resto del equipo.

—Aún si She-ra puede vencer a Genjitsu, aún no sabemos la localización del enemigo —soltó de pronto Entrapta.

Perfuma sonrió con suficiencia al escucharla.

—Claro que la tenemos, DT está en estos momentos con Summa, en la forma de un clon.

—O sea que DT nunca estuvo perdido realmente —acusó de pronto Scorpia, parecía bastante molesta con Perfuma, lo cual sorprendía un poco al resto.

—No realmente, lo siento por eso. Hicimos este plan así debido a que el Concejo jamás nos habría permitido llevarlo a cabo.

Entrapta tenía la mirada perdida, parecía estar analizando la situación. Mermista y Glimmer seguían enojadas, así que Netossa, lanzando una mirada cómplice a su esposa, decidió intervenir para unir al equipo de nuevo.

—Amigos, sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero creo que es algo prematuro condenar a Perfuma. Ella es una espía, está acostumbrada a actuar bajo su conveniencia, y aunque se sientan traicionados, deben comprender que todo lo que hizo fue por Etheria. Nosotras llevamos vagando mucho tiempo por el universo haciendo misiones peligrosas, y nunca habíamos estado tan cerca de una pista que liberara de verdad a Etheria. Summa es un ente muchísimo más viejo que todas nuestras edades combinadas, por lo que es muy posible que realmente sepa la clave para liberar al corazón de Etheria.

—Algo que debo destacar, es que nos entregó información real, sin ningún truco —señaló Entrapta.

—Es verdad, lo comprobamos —añadió Bow.

Mermista y Glimmer se miraron entre sí, intentando convencerse de que podían confiar en Perfuma.

—De todas formas, la decisión final será de Adora, no puedo obligarle a nada, ya que enfrentarse a Genjitsu es bastante peligroso, uno de nosotros podría salir gravemente herido —puntualizó Perfuma.

—Entonces hay que esperar a que despierte —dijo Scorpia, para luego retirarse de la sala.

El resto del equipo también comenzó a retirarse poco a poco, dividiéndose en pequeños grupos que debatían de la situación. Entrapta fue la única que siguió hablando con Perfuma, convencida de que había más información que no había revelado.

Por otra parte, Catra miraba con tristeza la cámara donde descansaba Adora. El cristal que recubría el dispositivo le permitía ver el semblante tranquilo de la rubia, quien a simple vista parecía dormir plácidamente. La felina se preguntaba si soñaba con aquella extraña realidad donde ambas eran simples humanas que formaban una familia.

—Por qué siempre tienes que ser tú —murmuró Catra.

Catra sabía lo que pasaría cuando la rubia despertara recuperada, la conocía muy bien. Sabía que Adora siempre velaba por los demás antes que por sí misma, por lo que muy probablemente, apenas le mencionaran que alguien o algo amenazara al universo, ella saltaría a la batalla como siempre lo había hecho, sin medir las consecuencias.

Y ella no quería ser la que evitara a Adora ser quien era, si ella quería ser la salvadora del universo, lo podía ser perfectamente, pero no era capaz de aceptarlo sin sentirse ignorada por la persona que más amaba. Probablemente estaba siendo una maldita egoísta, pero le causaba tanto terror perder a Adora que perdía un poco la cabeza.

Pero esta vez, Catra se propuso que sería diferente. No iba a estorbarle más a Adora, no iba a ser más su debilidad, se convertiría en su fortaleza, su compañera en la cual siempre podría confiar. Había decidido después que terminara todo aquello, que haría el ritual de unión eterna con Adora, no quería a nadie más a su lado que no fuera la rubia. Había decidido caminar el resto de su vida junto a ella, la mujer de su vida.