Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación original de Tite Kubo.

Nota: Esta historia es una "adaptación" del MV de la canción "That's not me" de Aaron Yan. Me gustaría que después de leer este One-shot vayan a ver el vídeo.

Aclaración: Yo le integré una pequeña historia al vídeo según mi entendimiento de el.

Aviso: Este One-shot lo escribí en un ambiente de teatro (De hecho, así es como se muestra en el vídeo) por lo que habrá varios actos describiendo los diferentes eventos.

Petición: Amablemente les pido que no fomenten el plagio, no sean mal rollo y no roben esta o cualquier historia que esté a mi nombre.


Mundo: Universo alterno.

Summary: Ichigo no estaba loco, quizá sus acciones lo tachaban como uno, pero él simplemente era un hombre solitario y enamorado de su linda princesa de vestido blanco.


~ ESE NO SOY YO ~


Todo es frío y sombrío, ¿Por qué duele tanto? Es como si el alma se le quebrara, ¿Por qué es tan difícil sólo mirarla de lejos? Su infelicidad podría llegar a su final, si tan sólo ella escuchara la melodía...

••••••

~Primer acto: La chica~

Como ya era costumbre, después de horas de estar tocando el piano, el hombre había caído dormido sobre el instrumento. No despertó hasta después de un rato, levantó la vista mientras reincorporaba la postura de su asiento, tocando de nueva cuenta el piano vertical.

La melodía que se escuchaba era peculiar, él siempre solía tocar esa composición, como si fuera algo sumamente especial, jamás se le veía tocando otra canción que no fuera esa. Sólo él entendía el significado y el sentir de esa melodía.

Su rostro era tan expresivo, disfrutaba en su totalidad la pequeña burbuja que formaba al momento de sentarse en su piano y tocar hasta terminar completamente satisfecho.

Ichigo, ese era el nombre de aquella persona que vestía siempre ropa formal, quien lucía un desalineado cabello anaranjado y un rostro con leves brotes de barba que solía quitarse constantemente. Él era la talentosa alma que pasaba día y noche tocando cierta melodía sin parar.

A un lado de él y de su instrumento, se encontraba una gran caja de madera; algo vieja por los rayones y por la opacidad del color. De repente, Ichigo deja de tocar el piano y se levanta de su asiento, acercándose a la caja, apoyando una de sus rodillas para poder abrirla. Dentro de ella había una persona, una chica que se abrazaba a sí misma en una posición fetal, ella parecía ser casi unan muñeca, su cabello era largo de color negro y su piel lucía tan blanca como la nieve. Ichigo acarició el brazo de la chica con ternura, el vestido blanco que traía era lindo y perfecto para ella.

Con cuidado, el hombre saca a la mujer de la caja, cargándola en sus brazos, llevándola a la cama de su habitación. Ichigo ató con una cuerda las piernas y manos de la chica, aunque no gozaba hacerlo, él sentía que era necesario.

— Buenos días, Rukia. — saludó al ver como ella empezaba a despertar de su profundo sueño. — Espero que hayas tenido un lindo sueño. —

Ella lo miró un tanto seria, notó de inmediato que sus manos y pies estaban atados, otra vez.

— Hoy te traje algunas cosas, espero que te gusten. —

Ichigo sacó una bolsa de papel que estaba escondida debajo de la cama, dentro de ella guardaba un par de zapatillas rojas y un labial tono rojo.

— Son para ti. — le dijo mientras le mostraba los obsequios que había comprado para ella.

El pelinaranja se apartó de Rukia, arrodillándose a un lado de la cama mientras pasaba su mano por las blancas piernas de ella. Con delicadeza, Ichigo comenzó a colocarle las hermosas zapatillas rojas, deleitándose por el momento.

— ¿Te gustan? — le preguntó Ichigo.

Desde hace días que ella no decía nada, eso atormentaba mucho a Ichigo, la voz de Rukia era hermosa, justo como una melodía. Él no entendía el porqué de su actitud, no recordaba haberla tratado mal o algo parecido.

— Me gustaría escuchar tu voz, Rukia. Por favor. — suplicó triste.

Rukia calló, tan sólo se limitó a mirarlo con un tenue brillo en sus ojos violentas.

— Está bien. — agregó con tristeza mientras se levanta del piso y se sentaba de nueva cuenta en la cama a un lado de Rukia. — Me gusta este color en ti. — Ichigo tomó el labial rojo y, con un poco de fuerza, abrazó y aprisionó el cuerpo de Rukia con su brazo. Sin llegar a querer ser brusco, Ichigo acerca el rostro de la pelinegra hacia él, sin antes quitar el tapón del labial con su boca.

Rukia se sintió en la necesidad de poner fuerza al momento de sentir como Ichigo guiaba su rostro en dirección a él. Sus ojos lo miraban nerviosa, veía y sentía como el hombre pintaba sus labios hasta dejarlos completamente rojos.

— Me gustas mucho. — su corazón estaba acelerado, en una y mil formas podía decirle a ella lo mucho que le gustaba. — En verdad me gustas mucho. — volvió a decir, pero esta vez agregándole un casto beso que Rukia no pudo rechazar.

••••••

~Segundo acto: Manzana~

Rukia había despertado más temprano de lo normal, aunque hubiera preferido dormir un rato más antes de que Ichigo llegara, estando atada no le daba muchas ideas para perder el tiempo, su único pasatiempo era admirar el cuarto del pelinaranja. En esos pequeños momentos se preguntaba lo mismo de todos los días, ¿El por qué estaba allí? ¿Acaso es real el amor que tanto dice sentir Ichigo? ¿Cómo podía aceptar sus sentimientos por él?

Todo era confuso, muchas preguntas y pocas respuestas. Él no era malo, de hecho, Ichigo sólo salvó a Rukia de la malicia del mundo, su intención siempre fue porteger aquello que más anhelaba.

— Ya estás despierta. — habló Ichigo, sorprendiendo a la chica.

Rukia miró a la puerta de la habitación, a veces se ponía nerviosa cuando él venía a verla, al principio también temía estar con él, pero con el paso de los días ese sentimiento pasó al olvido.

— Quiero mostrarte algo, ¿Quieres saber de que se trata? —

Ella asintió.

— Bien. — Ichigo cargó entre su brazos a Rukia. — Cierra los ojos. — le ordenó.

Sin reproche alguno, Rukia obedece a la orden de Ichigo mientras rodeaba el cuello del hombre con sus brazos.

Los pasos del Kurosaki se empezaban a escuchar, la madera rechinaba al momento de pisar, Rukia sentía que el camino era infinito, ¿Tan grande es la casa de Ichigo? Ella normalmente siempre permanece en la habitación de él, jamás salía de ahí a menos que él la llevara.

— Rukia. — le habla con voz suave. — ¿Te gustan las manzanas? —

Extrañada por la pregunta, la pelinegra levanta su rostro sin siquiera abrir los ojos.

— Dime, ¿Te gustan? — vuelve a preguntar el hombre.

— Sí. — dice, después de días de no decir ni una sola palabra.

— Me alegro. — dijo con una pequeña sonrisa de medio lado. — A mí también me gustan. —

La casa permanecía en silencio, el único ruido que se percibía era el golpeteo de los cristales del candil que colgaba del techo. Con cuidado, Ichigo recuesta en el suelo el cuerpo de Rukia, ella identificaba un olor agradable, un olor natural y dulce.

— Puedes abrir los ojos. —

Rukia acató la sutil orden de Ichigo, cuando abrió sus grandes ojos violetas, estos recorrieron todo el lugar, el candil de cristal se columpiaba de derecha a izquierda, lucía elegante.

Aquel olor que había captado venía de las cajas de manzana que estaban en todos lados, notó que también había manzanas en el suelo contorneado su figura. Miró a su derecha, y ahí estaba Ichigo, recostado a su lado mientras comía una roja manzana.

— Las manzanas me recuerdan mucho a ti. — dijo después de dar su segunda mordida a la fruta.

Las manzanas eran rojas, posiblemente le recordaban a ella por el simple color, pero no era así, Rukia parecía ser dura como la manzana, pero en el fondo era dulce y agradable como el mismo sabor de la fruta.

Ichigo tomó con su mano libre las manos atadas de Rukia, ella suspiró al sentir la gran mano del pelinaranja, desvió su mirada al techo al igual que Ichigo. Pasaron horas mirando fijamente el brillante candil de cristal.

••••••

~Tercer acto: La melodía~

Ya pasaban de las 12:00 de la noche y Rukia aún no iba a dormir, esperaba sentada en la cama la llegada de Ichigo. Dejó soltar un suspiro, miró el reloj y notó que Ichigo ya había tardado en venir, según él; sólo iba a buscar algo que deseaba mostrarle a su amada.

El tiempo transcurría lento, la habitación estaba en completo silencio, las cuerdas de sus pies y manos eran molestas, la pelinegra se movió un poco para liberar un poco de incomodidad, de repente, sintió como los nudos comenzaban de romperse, sus amarres los sentía más ligeros de lo normal.

Su corazón palpitaba fuertemente, no quería comerte la idea que tenía en la cabeza, Ichigo no era malo ni cruel con ella, al contrario, él era magnífico pero sus acciones no eran de todo correctas, no estaba loco, tan sólo estaba enamorado, al igual que ella. La idea de escapar no era tan convincente, pero tal vez era lo correcto y lo que haría cualquier persona. Así que, con miedo e insegura de su decisión, Rukia comienza a quitarse las cuerdas de sus pies y manos con extrema rapidez. Se levanta de la cama, sus pies descalzos sienten el piso frío, algunos pliegues de su vestido se atoran entre ellos, dejando a la vista parte de sus muslos. Ella no tuvo tiempo para alinear su vestido, sólo pudo alcanzar a tomar una varilla de acero que estaba a su lado como simple decoración.

— Rukia... — la voz ronca de Ichigo se oía desde la puerta de la habitación, sus ojos color avellana se mostraban tristes y furiosos.

Rukia estaba helada, se aferró a la vara mientras miraba el rostro de Ichigo, ella no deseaba lastimarlo, pero dudaba en como actuaría él ahora. Con miedo a lo que llegará a pasar, Rukia tira la vara de acero para después correr de ahí. Ichigo, herido por la imagen que veía de Rukia, empieza a tirar, patear y romper todo aquello que se encontraba a su alcance, estaba herido y molesto, ¿Acaso había hecho algo malo para obligarla a huir de él? Sus sentidos se desplomaron de golpe, no podía dejarla ir, no quería estar lejos de ella.

Rukia seguía corriendo y escondiéndose de Ichigo, la mansión Kurosaki era enorme, casi como un laberinto. La casa siempre permanecía silencio, pero ahora sólo inundaba el ruido de los vidrios rotos y los gritos destrozados de Ichigo. Era triste y melancólico todo esto, no podía salir de la casa, su orientación estaba desviada, tenía miedo de salir del lugar donde se resguardaba.

Los ruidos dejaron de escucharse después de un rato, Rukia sentía un nudo en la garganta, la casa de nuevo estaba en silencio y eso era tétrico. La pelinegra no deseaba moverse de su lugar, su mejor opción fue esconderse debajo de un escritorio. Sin embargo, el silencio no perduró por mucho tiempo, Ichigo había estado vagando por toda la casa hasta encontrar a Rukia. De pronto, el pelinaranja jaló el tobillo de la chica logrando sacarla del escritorio.

— ¡Espera! — gritó desesperada al ser jalada bruscamente por Ichigo.

Entre varios jaloneos, las dos golpearon con su cuerpos el escritorio donde Rukia se escondía, muchas de las cosas que reposaban sobre el mueble cayeron al suelo, entres ellas una caja musical. Ichigo soltó de golpe a Rukia, haciéndola caer accidentalmente al suelo.

La caja de cerámica que había caído dejó escapar una dulce melodía, Ichigo se apresuró a tomarla entre sus manos mientras un par de amargas lágrimas salían de sus ojos, estaba sufriendo y Rukia lo sabía. La chica se acercó a él sin miedo y sin pánico, tomó las manos de Ichigo entre sus manos, él la miró triste y destrozado, pero sentir la calidez de Rukia ayudaba a curar ese dolor.

La melodía transmitía algo sinigual, un sentimiento especial que Rukia sintió en el momento que la escuchó. Ichigo le acercó la caja con el fin de hacerla oír con más claridad, fue así como ella terminó por entender que la melodía que Ichigo adoraba tanto tocar en su piano; era la misma que se escuchaba en esa pequeña caja musical, ¿Acaso ese objeto era lo que tanto deseaba mostrarle Ichigo? Si ese era el caso, entonces no había duda alguna, la intención del hombre era pura y hermosa, todo se resumía a una pequeña muestra de su amor por Rukia.

El corazón y la conciencia de ella entendían y apreciaban el significado de la melodía, Rukia por fin termina de comprender que la melodía la representaba completamente, haciéndola entender que ella es la única luz en atravesar el corazón de Ichigo Kurosaki.

••••••

La mansión vuelve a su estado de silencio y la caja de música termina su melodía para siempre, sin antes dejar una marca en el corazón de dos personas destinadas a armarse para toda una vida, siguiendo el compás de una hermosa melodía.

~ FIN ~


Historia random que escribí sin tantos bloqueos xD me gustó mucho hacer este One-shot, ojalá puedan ir a ver el vídeo, así podrán darse una idea más clara de la historia.

Aclaro que Ichigo no estaba loco, bueno, quizá no tanto xD pero él no llegaba al extremo de secuestrar a Rukia, de hecho él sólo la salvó de la envidia de la gente. Tampoco siento que la relación de ambos resultara ser tóxica ya que en ningún momento Ichigo trató mal o abuso de Rukia, ellos se querían a pesar de las circunstancias.

Otra cosa, Ichigo no hacía dormir a Rukia en una caja como lo redacté en un comienzo (Esto sólo pasó en esta pequeña parte.) y tampoco gozaba atarla. La melodía de la que tanto se habla en el One-shot termina siendo importante, en pocas palabras, la historia gira alrededor de la música que solía tocar y escuchar Ichigo.

En fin, tal vez no sea este un especial de Navidad pero la historia la publiqué en noche buena, así que; ¡Feliz navidad! UwU

Muchas gracias por leerme, se les quiere mucho, Salu2 Cali2.