Instrumentación

Tercera parte

Entró al edificio al poco rato de haber dejado el departamento de su jefe, al hacerlo se dirigió tranquilamente a la oficina del capitán Morino para hacer justo lo que se le había ordenado con respecto a los archivos. Faltando un par de pasos para llegar y mientras avanzaba por el pasillo bajando la velocidad de su andar, divisó a su compañero haciendo guardia en la puerta del lugar indicado pese a que no debería estar siquiera informado de la situación y por tanto sin necesidad de estar ahí.

Yūgao ladeó la mirada, oculta tras la máscara, obviamente no eran las únicas personas en todo el edificio, pero algo en su interior le venía punzando con la idea de que estaba siendo minuciosamente observada desde que había salido de su casa en la tarde. Su mente comenzó rápidamente a analizar los datos que había captado en aquella lúgubre cede del cuerpo élite ninja y la forma en la que ese "algo" de sí misma se revoloteaba con más fuerza en su interior. En los pocos segundos que se tomó para convencerse del todo, fue muy evidente que no se trataba solo de paranoia suya, salió de sus contemplaciones dubitativas apenas aquél compañero enmascarado le terminó de dar la innegable señal de que sin duda, algo no andaba bien.

La chica ANBU se quedó estática unas fracciones de segundo mientras el cuerpo del joven castaño se desplomaba frente a ella cayendo pesadamente al tiempo en que la sangre empezaba a fluir abiertamente de una herida que no fue capaz de determinarle ubicación.

Alcanzó la salida casi al momento en que Toku estampaba su máscara en las baldosas del piso. Pudo ver sombras en la pared siguiéndole de cerca el paso, naturalmente no pensaban saludarle, y haciendo gala de su entrenamiento empezó a evadir las armas con notas explosivas que le lanzaban, así como jutsu de viento y fuego que amenazaban con reducirla a poco menos que cenizas…

.

Todo estaba oscuro, quería abrir los ojos, pero no podía sentir nada, ni su propio cuerpo. Se sentía como si solo estuviera suspendido en alguna especie de vacío sin ser capaz siquiera de distinguir entre arriba y abajo. La calma era demasiada, pero lejos de descansar, las ansias por hacer algo lo consumían, odiaba estar sin hacer nada, pero no en el sentido físico, sino mentalmente ya que sus sentidos también estaban adormilados, enajenado de todo e incapaz de determinar exactamente cuál era su situación y mucho menos aún la forma de salir. Una realidad ciertamente incómoda para un hombre tan analista como Ibiki Morino…

.

La cabeza le daba vueltas, además de las notas explosivas las armas tenían algún tipo de veneno que si bien apenas y habían llegado a tocarla, la hacían sentir realmente inutilizada. La ropa le empezaba a hacer doler la piel, no sabía exactamente en dónde estaba deambulando pero sus atacantes habían dejado de seguirla hacía un rato. Voces lejanas zumbaban en sus oídos entre constantes susurros, en algún momento no supo más y cayó de rodillas apenas atrapada al vuelo por alguien a quien no reconoció.

.

Ya se había cambiado de ropa, volvía a usar el haori de apuesta en lugar de la capa correspondiente a su cargo como Kage de la aldea oculta de la hoja que nunca detestaba tanto como cuando visitaba al consejo de ancianos. Retornaba a su rutina en medio de la infinidad de papeles frente a la escrutiñadora mirada de su joven asistente, pero por más que quería, no podía concentrarse; los últimos equipos asignados a misión habían partido hacía varias horas y no tenía más gente para enviar a revisar ese asunto que la tenía tensa desde hacía unos cuarenta minutos en que el can de la matriarca Inuzuka había salido de su oficina.

Un golpe en la puerta llamó su atención; de inmediato permitió el paso, se trataba de Sakura, la chica se mostraba preocupada y el hecho de que le dijera que debía ver a una de sus ANBU urgentemente no tranquilizaba sus nervios.

Bajó de inmediato, tan rápido como pudo se dirigió al hospital, ya sabía a donde debieron internarla, así que entró a la habitación de la kunoichi sin llamar, casi derribando la puerta. Kakashi permanecía al lado de la camilla donde estaba recostada Yūgao sin la máscara, con los ojos apenas abiertos, los labios secos como si no se hubiera hidratado en días y en la piel visible varias llagas marrones. Sakura le entregó con cuidado un kunai que la chica había traído.

—Dice que esto fue lo que la hirió. — comentó suavemente. Tsunade la tomo y examinó, a primera vista no tenía nada de especial, se acercó a la camilla y buscó las heridas.

—Ya están cerrando. — dijo en tono despectivo por interrumpir su labor por tan insignificante detalle como unos rasguños de kunai, el daño ya estaba siendo sanado ya no había de qué preocuparse, fue lo que pensó, pero la ANBU aspiro con dificultad, causando que la coyunturas de su boca sangraran en el acto.

—Nunca entraron. — respondió con calma.

El impacto regresó a la ajetreada mente de la rubia ¿No habían entrado y causaron ese daño?

Se separó un poco de la joven sin decir palabra, aún con la cuchilla en mano y salió, se detuvo antes de cruzar la puerta y sin girarse le ordenó a Sakura que le llevara un equipo de muestreo del departamento de toxicología en calidad de urgencia.

.

Kuromaru olfateaba el aire desde el interior del recién habitable departamento del capitán. Llegó para avisar del ataque inmediatamente después de haberle informado lo poco que sabía a la quinta, y que a su vez ella debiera notificar al consejo de: o una traición, o una infiltración enemiga. Pero el lugar estaba vacío con un extraño y penetrante aroma a limpiador industrial que empezaba a darle escozor en la nariz.

Mal presentimiento, las cosas olían mal, en más de un sentido de la expresión.

.

La legendaria curandera Tsunade se acercó y pidió que subieran un poco más la altura de la camilla con tal de facilitar la revisión.

Comenzó viendo las heridas; solo eran pequeños roces en el brazo y pierna del lado izquierdo, espalda baja y abdomen, algo que se supondría no debería significar nada para un cuerpo bien entrenado como el de la chica. Puso más atención y lo que vio no le gustó, frunció el ceño y procedió a dejar el maletín de toxicología en una mesa de instrumentación, lo abrió y sacó un escalpelo de hoja desechable acercándolo a una de las manchas, con cuidado empezó a retirar una muestra. Sin embargo, la joven kunoichi se arqueo profiriendo un lastimero alarido.

Los presentes, excepto la médico titular y Kakashi, que se había quedado a petición de la quinta, se encogieron un poco absteniéndose de cubrirse los oídos. La chica en su quejido logró que los labios secos sangraran aún más, su piel se abrió en algunas partes como si de cartón se tratase y enseguida empezó a sangrar, mientras las llagas marrones cambiaban de color a un rosa oscuro, ladeó el rostro hacia el muro con una expresión de dolor insoportable. La muestra fue tomada tan pronto como pudo hacerlo la rubia, retiró la navaja y Yūgao se relajó vagamente pues aún tenía la piel dañada por su brusca reacción.

La muestra extraída fue dispuesta en un tubo de ensayo y posteriormente mezclada con un líquido azul que la deshizo por completo, luego fue agitada, vaciada sobre un pergamino sacado de una caja del mismo maletín, se realizó una secuencia de sellos y la combinación púrpura se volvió negra haciendo reaccionar también, los sellos dibujados que se extendieron sobre el papel, como una dolorosa contracción de letras, la Sannin no pudo ocultar su expresión de alarma.

— ¿Qué sucede, Tsunade-shishō? — preguntó Sakura, desde su sitio a la izquierda donde había observado a detalle lo sucedido.

—Envenenamiento bacteriano crónico de la piel. Uno particularmente prohibido por ser de tortura más que de eliminación o parálisis. Tiene dos tipos de desarrollo, el interno y el externo. La bacteria externa primero gangrena la piel, pasará a los nervios de las extremidades y membranas dejando nódulos en algunos sitios, especialmente en articulaciones limitando el movimiento, sin embargo, también genera pústula para no dejar desprotegidos los tejidos, lo que significa que no le puede causar la muerte. La bacteria interna está amplificando las percepciones del sistema nervioso para aumentar el dolor de un cuerpo en descomposición estando vivo aún.

—Hay cura ¿No? — replicó la joven de cabello rosa, horrorizada por la idea de semejante tortura.

—Este veneno a diferencia de otros que se activan con chakra, este tiene una base de sangre, así que solo quien lo preparó puede "desactivarlo". — respondió la rubia sin despegar la mirada del cuerpo ya gravemente lacerado de la ANBU que empezaba a perder la conciencia.

—Pero no sabemos quién ha sido el atacante, descubrirlo nos llevará días o incluso meses. — repuso Sakura; —Para ese entonces el proceso de descomposición ya estará demasiado avanzado. — añadió haciendo las cuentas, tomando de referencia el estado en que tan solo unos minutos ya estaba.

—Esta mujer no es un elemento imprescindible. — habló Danzō pasando a la habitación sin llamar y escoltado por un par de miembros ANBU encapuchados.

Kakashi cerró el libro de pastas naranjas que había estado leyendo mientras las kunoichi médico hablaban, la quinta frunció el ceño y se irguió por completo imponiendo su figura al viejo hombre. Sakura apenas se movió de su sitio pero se mantuvo atenta a las indicaciones que su mentora diera.

Esa frase tenía una intención bastante obvia, y práctica, viéndose la situación desde un punto de vista neutral. Pero a diferencia del viejo envuelto en vendas, a la Sannin no le venía importando un bledo sacrificar a un ninja que se había mostrado tan leal como Yūgao, de hecho, la mujer se rehusaba al sacrificio por más inminente que pareciera.

.

Tsume no había probado alimento en todo el día, por la mañana recién había traído el almuerzo cuando Ibiki la hizo salir para ir al barrio Uchiha, cuando regresó se metió a bañar y durmió un poco, luego estaba el incidente con los ANBU y ahora con Yūgao, según lo que le decía Kuromaru, se sumaba el hecho de que el capitán Morino no aparecía por ningún lado, lo que en conjunto era un motivo más que razonable para perder el apetito.

Kiba simplemente seguía perdido en sus pensamientos, parecía que tan solo en ese par de horas todo el peso de su condición de shinobi se había venido sobre sus hombros y de aquél chico extrovertido y enérgico solo quedaba el pequeño abatido que no fue capaz de hacer la gran cosa por su madre, si no hubieran llegado los otros maestros ninguno estaría ahí. Hana, por su parte, miraba alternadamente a uno y otro sin poder evitar el preguntarse qué pasaba por la mente de ambos, y no era que fuese ajena a lo sucedido, estaba el hecho de que sencillamente algo en su subconsciente la había anticipado a que era más complicado de lo que parecía a primera vista. Quizás porque Ibiki Morino jamás los había visitado, porque su madre hacía años que no se hacía una herida tan grave por una razón tan estúpida y los miembros de ANBU simplemente no iban caminando por la calle atacando al primero que se les pusiera enfrente. Había algo de lo que no estaban enterados, eso preocupada a la matriarca y angustiaba al resto de la familia.

Las empanadas de carne con verdura, los rollos de camarón, la tarta de manzana y el cordero en jugo que había comprado la joven veterinaria camino a casa, seguían intactos sobre la mesa, servidos desde hacía ya un buen rato y justo como los había dejado se encontraban en ese momento porque incluso ella empezaba a tensarse y, por tanto, a perder el apetito.

Echado y detrás de la señora de la casa se encontraba Kuromaru, mirando la escena con cierto amago de intranquilidad, como todos en la casa durante esa cena.

.

Tsunade no se había movido de su sitio tras el escritorio, seguía con el mentón recargado sobre sus manos enlazadas, los ojos cerrados y los labios en una mueca de tensión que revelaba la gravedad de la situación.

Al frente de ella solo estaba Kakashi.

—Uno de mis ANBU está muerto, otro en el hospital con un veneno de tortura prohibido, una Tokubetsu Jōnin atacada por un par de enmascarados que no son míos y supuestamente tampoco de Danzō, que por cierto está muy interesado en el asunto, y mi interrogador está desaparecido desde hace horas y no responde a los llamados. — dijo la rubia en tono cansado sin aligerar su semblante ni por un segundo.

—Kakashi. — llamó al hombre, aunque no era como si hubiera alguien más presente. Solo lo había dicho para tener confianza; —Sé que te he tenido muy ocupado y, de hecho estás en recuperación, pero eres el único ninja de la aldea al que puedo confiarle que investigue qué demonios está pasando aquí. En reserva, si quieres apoyo, solo tengo un puñado de Genin y un par de Chūnin, lamento que los Jōnin ya tengan asignadas sus misiones.

—No hay problema. — respondió despreocupadamente el ninja abriendo de nuevo su libro que había dejado de lado recién ocurrió lo de Danzō,

— ¿Quién va a quedarse con Yūgao? — preguntó él.

—Shizune, que estará a cargo de la medicación, Sakura y un escuadrón ANBU.

—Bien. — terminó el ninja saliendo de la oficina tras la orden de retirarse.

.

Las penumbras en las que se había dormitando Ibiki se disiparon un poco para vagamente definir un par de siluetas que permanecían quietas al frente suyo. Los mareos siguieron su ida y venida desde que llegó a ese sitio, pero se hicieron cada vez más fuertes hasta haberle hecho vomitar un par de veces. De hecho, la sensación de los jugos gástricos aún en su boca no aminoraba el deplorable estado en que se encontraba.

De momento, y sin definición sonora específica, empezaron a retumbarle palabras en la cabeza:

Existen muchas historias sobre el verdadero origen de los ninjas, algunos afirman que se trata de primitivas tendencias que merodean las sombras acechando a la víctima que marque su contrato, otros, que son enviados malditos que originan los males del mundo dispuestos a segar toda forma de vida. Pero estas historias son solo habladurías creadas por los que temen, los que no entienden, los que se aferran a una vida simple, sin gloria ni pena, que solo se preocupan de lo que puedan llegar a tener y no lo que pueden llegar a ser.

El verdadero origen del taijutsu, genjutsu y ninjutsu se sembró mucho antes de siquiera hubiera conciencia de su plena existencia, a base de pruebas y errores, a base de guerras y combates se formaron los distintos caminos de un shinobi que, sin embargo, unían sus cauces en un único destino común, una gran meta que es la de continuar el perfeccionamiento de su esencia casi divina. El verdadero origen de los primeros intentos para moldear chakra a partir de los tipos de energía se perdió entre las manchas de sangre en que se habían colocado…

Ibiki movió la cabeza de un lado a otro, o al menos su mente había dado esa orden porque no sintió nada en especial, estaba en un genjutsu del mismo tipo que él usaba para sugestionar y eso no era bueno en absoluto.

¿En dónde estaba?

¿Cómo terminó capturado?

Aún con su ya creciente jaqueca empezó a recapitular los hechos, salirse de la ilusión era imposible dada su condición de insensibilidad casi total del cuerpo y nula concentración. Se dio por vencido en el rompecabezas mental que luchaba por armar y empezó en el reconocimiento de voz, de chakra, de cualquier cosa que le indicara quién demonios lo había sometido.

Salivación excesiva, un vuelco en el estómago, la contracción del abdomen y una nueva dosis de ácido contenido de su estomago fue devuelto por la boca con una facilidad impresionante aunque más dolorosa al no tener ya nada de alimento en el estómago. Las enzimas le alcanzaron las vías respiratorias irritándole de sobremanera la nariz y obligándolo a seguir escuchando el discurso de la naturaleza militar de los ninjas.

.

Quien fuera que estuviera detrás de eso se estaba tomando muchas molestias para encubrir algo en específico, tanto como para atacar a una kunoichi en la calle en pleno día. Así que, aunque las "batallas" se cometían realmente con mucha frecuencia dentro de la misma aldea ya fuera por un par de mocosos espabilados que no querían compartir el último trozo de carne, o el descubrimiento de un espía, solo se atacaba a muerte en casos extremos porque incluso esos espías podían dar información.

Los ninjas de otras aldeas eran conscientes de ese punto débil en su red de trabajo interno, también sabían que los capturados no estaban en posibilidad de mentir a los interrogadores por el excelente trabajo e intimidante reputación de toda la división de tortura e interrogación. Y aunque no fueran prepotentes o algo parecido, había que reconocer que todos los métodos para infiltrarse en la hoja estaban cargados de errores y confusión, claro que, a menos que la infiltración estuviera a cargo de Orochimaru sería un peligroso éxito, como había demostrado Kabuto. Aunque, para esa ocasión ya se rayaba en lo absurdo, ese ataque había llamado demasiado la atención y el líder detrás de todo debería de saberlo.

Sin embargo, las cosas rara vez son como parecen y Kakashi lo sabía.

El Jōnin había meditado unos segundos la situación: Yūgao e Ibiki tenían relación entre ellos porque él era superior de ella y del otro ANBU muerto, pero Tsume definitivamente no cuadraba, según la información que había juntado solo se habían visto por la mañana, pero igual terminó atacada por ANBU de afiliación indefinida.

Lo más prudente era buscar la relación yendo directamente a la fuente: Tsume Inuzuka.

Kakashi llegó a la calle donde se situaba la casa ocultando su faceta de ninja en máxima alerta tras las pastas naranjas del libro. Había pasado cerca de varios guardias, pero estos apenas y estaban consientes de sí mismos.

No le gustaba la situación en absoluto, debía agilizar el paso, pero actuar fuera de la "visita casual" atraería a quien fuera que estuviera manipulando los hilos, no quería de momento eso, quería empezar por saber exactamente qué ocurría para tomar las direcciones que salvaran a Yūgao y a Ibiki, si es que este se encontraba en peligro, así como mantener a la señora del clan canino al margen seguro. Poco menos de una cuadra, y ya veía la casa.

Las sombras de los árboles habían muerto cuando el sol terminó de desaparecer en el horizonte tras la muralla. Las lóbregas siluetas de las ramas y hojas ya no se proyectaban sobre la silenciosa construcción Inuzuka completamente invadida por la oscuridad nocturna, y eso sería normal a no ser porque no había luz alguna que indicara movimiento en el recinto donde deberían estar una Jōnin con incapacidad, un Genin sin misión y una kunoichi de reserva a las ocho y media de la noche.

El aleteo de pájaros revoloteando en sus nidos avisaba sutilmente el movimiento que alguien había causado en las ramas de los árboles. La luz viciada de la lámpara de alumbrado público brillaba solo intermitentemente apenas sosteniéndose de su poste casi quebrado y debajo del cual una silueta permanecía inerte.

El ninja copia se acercó y distinguió el cuerpo de un perro quebrado por su columna vertebral… había llegado demasiado tarde.

.

Aún no llegaba la noche y la cena permanecía intacta sobre la mesa. Hana se había resignado a que nadie comería por lo que se puso en pie para recoger todo a la vez que recomendaba que mejor se fueran a acostar, una batalla campal contra dos ANBU debía reposarse. Así que para la hora que era, todos dormitaban menos ella.

Ruidos lejanos le despertaron un cosquilleo en la parte baja de la nuca… ¡Un genjutsu!

Soltó la charola de la tarta que tenía en manos para hacer sellos y liberarse, sin embargo, apenas junto los dedos para hacer el primero se quedó congelada, un escalofrío le recorrió la espalda y soltó un quejido de angustia, no porque había sido atacada, simplemente no podía recordar cuál era la primera posición de manos.

Se quedó de pie en la cocina, en pocos segundos sus tres perros ya la rodeaban jalándola de la ropa tratando de hacerla reaccionar. Sintió los pasos provenientes desde la puerta principal, luego chillidos ahogados de algunos de los cachorros y perros adultos que cuidaba en casa, y después… sólo silencio.

Su corazón se disparó; reaccionó y corrió a la habitación de Kiba que era la primera en el pasillo de dormitorios, se lanzó a su lado a al no ver a Akamaru echado a los pies de la cama y descubriéndolo bruscamente, se percató que aún dormía. Después de ese impulso su cuerpo volvió a reaccionar pesadamente. Un golpe fuerte provino el pasillo-vestíbulo y respingó en el acto, estaba totalmente incapacitada para recordar siquiera lo más básico de su entrenamiento. Sintió que algo le apretaba la cintura aferrándose a ella con fuerza bien aplicada: era su hermano con ojos llorosos y cuerpo tembloroso, parecía preguntarse qué ocurría al mismo tiempo que buscaba protección… porque del joven casi adolescente no quedaba nada, solo un pequeño niño de unos cuatro o cinco años.

Un genjutsu…

Tenía que calmarse porque solo era un genjutsu…

La puerta de la habitación se abrió de una patada, cuatro ninjas con los rostros cubiertos por máscaras ANBU entraron.

Por acto de inercia se dejó caer de rodillas al suelo, estaba aterrada, cuatro ANBU y ella apenas podía recordar que era una kunoichi.

Escuchó gruñidos desde afuera del pasillo, sin duda era Kuromaru defendiendo el maltrecho cuerpo de su madre, uno de los ninjas estaba ensañándose con la mujer propinándole fuertes patadas en pleno rostro, tanto que ya no podía ver sus facciones entre tanta sangre.

Hana apretaba a la ilusión de su hermano como él a ella. Por un instante, subió la mirada y pudo ver un par de ojos rojos por detrás. Se aferró con más fuerza a Kiba; el ruido ensordecedor de Kuromaru, Akamaru y sus Haimaru Sankyodai gruñendo, aullando y gritándoles que escaparan se escucho entre los demás choques de la pelea, pero Hana era incapaz de reaccionar. Cerró los ojos gritándose a sí misma que hiciera algo.

Tan solo un instante después, sobrevino un silencio aterrador, inquietante y abrumador, perfecto para que su mente hiciera sus propias jugadas creando situaciones y escenarios completos. Todavía sentados en un rincón sobre el suelo, abrazados, consternados por todo lo que podían sentir en ese episodio de completa impotencia, todavía preguntándose qué había pasado, quiénes eran esos hombres, porqué estaban tras su madre, pero sobre todo ¿Porque los dejaron vivir si ya los tenían completamente a su merced? ¿Porqué los asesinos de élite dudaron?

Solos.

Habían quedados solos en la silenciosa casa regada de peludos cadáveres.

El terror emanado por la aún petrificada joven podía sentirse desde lejos al igual que sus gimoteos de frustración se escuchaban: una kunoichi de Konoha, una kunoichi Inuzuka, una kunoichi hija de Tsume… no había hecho absolutamente nada mientras profanaban su hogar.

Un bochornoso aire le llegaba en el rostro no dejándola respirar bien, el ambiente se viciaba tornándose pesado y no por el penetrante aroma a sangre, de pronto un golpe en el techo los obligó a abrazarse con más fuerza como si eso fuera a salvarlos. La respiración se le dificultaba pero había aumentado su ritmo considerablemente. y tanto vista como oído estaban alerta. Fue incapaz de moverse de su sitio pero consiguió agacharse para quedar ocultos tras la cama. Kiba hizo sonar los dientes chocándolos entre ellos por un escalofrío que tuvo y abrazó a su hermana como si de ello dependiera su vida.

Algo había dentro de la casa, y roncos jadeos anunciaban su avance lento directo a la habitación en la que estaban.

En ese momento, el aire se llenó de un olor nauseabundo que evocaba a la mezcla de huevos podridos con algo de pescado pasado.

No escuchaban ni sentían los pasos, pero sabían que buscaba algo, escudriñando cada rincón, anunciándose por los ecos de su garganta. El temor le invadió de nuevo, pero esta vez consiguió el valor suficiente para separarse un poco del pequeño y asomar la vista hacia el pasillo. Estaba oscuro pero distinguió un perro demasiado delgado y algo jorobado asomando la cabeza en una habitación anterior a la que estaban. Supuso que tenía sarna porque no se le veía más que un par de mechones encrespados en la espalda moviéndose suavemente al andar del animal.

Sin girarse notó que lo observaban…

Y se irguió…

En ese momento la criatura estaba frente ella aún de espaldas solo sosteniéndose con las patas traseras. La sangre se congeló en las venas de Hana, aún con el calor sofocante del aire que había sentido hacía solo unos momentos, las piernas entumidas permanecían clavadas en la madera del piso como si intentado parecer un mueble aquella quimera fuera a pasar de largo.

No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde que había asomado la cabeza por el pasillo.

—Cierra los ojos y abrázame fuerte. — le dijo con un murmullo a su hermano a la vez que se arrastraban al rincón más alejado. El jadeo del animal se hizo más audible y no podían aguantarlo más. Hana cerró los ojos y agachó la cabeza para estrechar contra su pecho a Kiba. Ahora si podía escuchar el suelo de madera crujir a cada paso que daba aquella criatura. Podían ser solo alucinaciones suyas pero podía percibir perfectamente una mirada penetrante, sin duda la más horrible que había sentido en toda su vida. Se acercaba más y más, jadeando, haciendo extraños ruidos con el nauseabundo olor que había inundando el lugar. Lo sintió a solo centímetros de ella. Pasaron unos segundos exasperantes en que ya estaba tentada a hacer cualquier cosa para escapar, pero su mente se rehusaba a recordar cualquier cosa que pudiera ayudarla.

Un genjutsu, solo un genjutsu, se repetía mentalmente.

La criatura empezó a olfatear. Eso era un gesto que sentía muy a menudo, siendo ella veterinaria y miembro del clan Inuzuka era perfectamente normal tener la nariz de un animal encima, pero esa sensación no se comparaba en absoluto con esta. En un instante, la fría y áspera nariz rozó su mejilla. Su corazón quería a toda costa salirse de su pecho e incluso de la chaqueta si era necesario. Quería estallar en gritos de terror, pero justo en el momento que creía terminar de perder la cordura por su completa incapacidad de manejar la situación... todo terminó.

Pasaron unos segundos o quizás minutos, inclusive horas, no lo sabía, el tiempo se había hecho eterno y nada se escuchaba en la habitación, ni siquiera en la casa, salvo las respiraciones agitadas y el temblar de los cuerpos de los dos, abrazados fuertemente aún. Sintió el calor regresar a sus agarrotadas piernas y volvió la sensibilidad a sus brazos. Armándose de valor levantó la frente abriendo los ojos despacio. Aunque en ese momento habría preferido no hacerlo.

Si las peores pesadillas y temores de Hana Inuzuka tenían rostro, estaban al frente en un único ser, reemplazando a su hermano, unido a ella en un abrazo…

.

Después de entrar alarmado por el cadáver del perro afuera, encendió las luces con el interruptor, en ese aspecto estaba bien, no habían cortado la energía pero el resto se encontraba totalmente revuelto. Los sillones habían sido despojados de sus tapices y los cojines de su relleno, los libreros totalmente vacíos con los libros convertidos en un reguero de hojas sobre la alfombra que había sido evidentemente removida.

Se movió rápidamente a la cocina que era donde sintió la presencia de alguien. La mesa estaba puesta con la comida servida y los dos hijos de Tsume, sin rastros de la mujer.

Kiba estaba sentado con la cabeza hacia atrás y un senbon clavado en el cuello. Kakashi se acercó y con cuidado retiró la aguja, no era la intención asesinarle, más bien paralizarle porque no había ningún tipo de veneno, solo se había limitado el flujo de sangre a la cabeza dejándolo inconsciente, una situación bastante extraña considerando que ahora era mucho más evidente que iban tras Tsume únicamente.

Giró el rostro y encontró a la joven veterinaria sobre el suelo perdida en un genjutsu, sus labios pintados permanecían entreabiertos y temblando, se acercó realizando los sellos para sacarla aunque no recobró el conocimiento de inmediato, pero cuando lo hizo, la luz la obligó a cerrar los ojos inmediatamente, apenas su cuerpo perdió la tensión de la influencia mental se movió violentamente hacia atrás hasta chocar con el muro cubriéndose el rostro con la manos.

Sin duda había tenido que ser un escuadrón de alto nivel quien atacó, habían evadido a ninjas especializados en detección. Naturalmente, a juzgar por lo que había visto primero, inhabilitaron a los ninjas y siguieron con los perros que reaccionaron al ver atacados a sus amos.

Pero seguía siendo demasiado absurdo el asunto, ¿Por qué atacar solo hasta que los chicos fueron inmovilizados? ¿No los detectaron antes?

Kuromaru seguía echado en un rincón del comedor, Akamaru estaba a los pies de Kiba aparentemente dormitando y los Haimaru Sankyodai tenían pequeñas convulsiones posiblemente también por el genjutsu que había afectado a Hana.

.

Arrastrando los pies para seguir el camino, el pequeño niño de descuidada apariencia seguía, tan cerca como podía, al clon de Ibiki con el que había sido enviado aquella mañana.

Le ardían las manos, le pesaban los párpados, casi no sentía los pies, la espalda lo mataba. Jamás había sentido algo así y si se hubiera enterado su madre…

Kotori…

¿Qué sería de la mujer?

Ya habían pasado meses desde que el ninja había aparecido frente a su puerta y se habían descubierto esos dos cuerpos en el sótano de su casa. La mujer estaba demasiado loca como para haber dejado eso ahí.

Un escalofrío le hizo de momento olvidar los dolores que lo aquejaban en ese momento, ella no era así, jamás siquiera le había levantado la voz, menos la creía capaz de hacer algo de la magnitud que el capitán Morino le adjudicaba. Agitó la cabeza resoplando, todo era un malentendido, cuando se arreglara la dejarían libre y volverían a retomar su vida.

—Tetsuya. — Llamó el hombre con severidad, él levantó la mirada.

Sin haberse dado cuenta ya habían llegado a la casa de la kunoichi, se encaminó al pórtico con más desgano que en la mañana.

Giró la vista por última vez al ninja, rogando de todo corazón que no fuera a hacerla de niñera adentro también.

—Shizune no está, pero más te vale no hacer nada estúpido hasta que regrese. — le advirtió levantando las manos haciendo los sellos para deshacerse y regresar a su cuerpo con la información del día con el chico.

Tetsuya se encogió de hombros y giró la puerta a la vez que el sonido del "desaparecer" del shinobi se intercalaba con un grito de una chica de extraño cabello rosa.

—No llegué. — dijo la joven recobrando el aliento a unos pasos de donde había estado de pie el clon —Oye. — le dijo ella unos segundos después — ¿Ese clon no te dijo en dónde estaba el capitán Ibiki Morino?

—Ni el capitán ni el clon son precisamente comunicativos. — respondió arrugando la nariz tras medio recordar su peculiar día en compañía de ese sujeto. Volvió a agitar la cabeza, si él no hubiera aparecido en sus vidas seguiría viviendo con su madre en su casa sin nada extraño que perturbase su calma rutinaria. Con la mirada perdida dio media vuelta, entró a la casa de la kunoichi que lo tenía a su cargo y cerró la puerta casi en la cara de una molesta Sakura que juntando toda su fuerza de voluntad se retiró de ahí para avisar a Shizune, en lugar de reventarle la cabeza de un golpe a ese grosero niñato.

La joven de cabello rosa maldijo por lo bajo y regresó a toda prisa a esa sección del hospital donde permanecía bajo vigilancia la joven ANBU, había perdido la oportunidad de preguntar por lo que supiera ese clon, aunque no había sido solo culpa suya, se repetía mentalmente, Shizune había recordado a última hora el detalle del niño que tenía que verse con Ibiki, la médico había asumido que no lo atendería personalmente y un clon se haría cargo, por eso la había mandado, para que el clon ayudara a Kakashi.

Pero había llegado demasiado tarde, perdiendo la única pista de fuente segura que tenían.

.

Despertó súbitamente tras recibir una pequeña dosis de chakra del clon que había hecho por la mañana según daba a entender la información recibida de golpe, se encontraba bastante aturdido, aún mareado, tumbado en el suelo de una pequeña habitación casi oscura de no ser por una débil luz que se colaba por los pequeños espacios que había entre la puerta y el muro. Lo más asqueroso era que una generosa dosis de jugo gástrico, el almuerzo a medio digerir, un poco de sangre y saliva le servían de almohada. Apoyándose como pudo en la pared logró ponerse en pie para avanzar hasta la puerta pues no se encontraba atado de ninguna manera, inclusive su pequeña celda no tenía cerrojo. Asomó la cabeza, sus ojos no distinguían más que algunas figuras distorsionadas, perfectamente alineadas en los laterales de lo que parecía ser un largo pasillo.

Todo estaba como en el negativo de una película fotográfica, con los tonos invertidos y escalas cromáticas reducidas.

No recordaba nada.

No sabía cómo había llegado allí. Ni dónde era "allí".

¿Dónde estaba? Era una buena pregunta para empezar.

En un mal paso que dio, una de esas figuras distorsionadas, la que tenía más cerca, se vino abajo al ser fallidamente usada como apoyo para caminar. Pudo ver cómo caía al suelo, sintió que fuera lo que fuera, se había hecho pedazos. Quizás un jarrón, un florero, o un plato decorativo, pero asumiendo que se encontraba en una base ninja quizás era otra cosa un poco más útil que esas primeras opciones. Pero no escuchó nada. Inmediatamente asumió que el problema estaba en sus oídos, eso explicaría el mareo y la torpeza para caminar e incluso la eficacia del genjutsu que se le había aplicado. Si le habían alterado los canales semicirculares y el vestíbulo del oído sería lógico que fuera totalmente incapaz de sentir donde estaba "arriba" y "abajo".

De repente, en el fondo del pasillo, una luz surgió de la oscuridad, en ella se distinguía perfectamente la silueta de una persona, que tras un par de segundos al igual que la luz, se perdió de nuevo en la oscuridad.

En algún momento y tras avanzar a tropiezos, casi caídas, empezó a recuperar la percepción auditiva. Había un gato y unos leves murmullos que venían del mismo lugar donde había visto aquella silueta. Podía entender alguna que otra palabra pero no le encontraba sentido al de diálogo, un segundo eran pergaminos y en otro, bolas de arroz.

Ibiki llegó hasta la puerta de donde provenían aquellos murmullos, se aferró con fuerza a la perilla y empujó para abrir…


Comentarios y aclaraciones:

Estaba leyendo para corregir horrores ortográficos cuando me di cuenta de algo: me gustan los genjutsus.

Aunque pareciera que con tanto cambio de escena puede ser un poco confuso, siento yo que no he dejado mayor problema alternando las visiones de Ibiki, Yūgao y Kakashi, de cualquier forma, dudas, quejas, sugerencias, o parecidos, un review que de paso me hará feliz y dichosa y me dará inspiración.

¡Gracias por leer!