Instrumentación

Sexta parte

—A Tsunade-sama no le va a gustar. — comentaba Genma sosteniendo una sombrilla que cubría al médico que atendía la espalda de Kakashi.

El maestro del senbon ya había colocado una aguja de parálisis en el cuello del enemigo capturado para que, cuando pasara el efecto de su inconsciencia, no fuera capaz de moverse, pese a que Kakashi lo tenía ya desarmado, atado y amordazado. Aún entre el golpeteo de agua que arreciaba, si bien no con tanto ímpetu como hacía unos minutos, ya era mejor la visibilidad y se distinguía pues, con escalofriante detalle y gracias a la linterna que tenía en la otra mano, los rasgos del tercer maestro Hokage, claramente en sus años jóvenes.

—Necesito la luz aquí. — comentó el médico, a lo que Genma regresó el destello al trabajo del hombre despegándolo del joven inconsciente.

—De verdad que no le va a gustar y no quiero ser yo el que se lo diga. — seguía monologando ante el silencio de Kakashi y el desinterés del otro.

—Kakashi-san, hice lo que pude, pero recomiendo que vaya al hospital, mucho tejido fue severamente dañado. — intervino el médico sin quedar convencido de que dejarle seguir la noche activo sería lo más adecuado. Para el caso solo se trataba de un par de infiltrados según los reportes, no se necesitaba de todo el personal, a su juicio personal.

Por su parte, bajo los mechones húmedos de cabello plateado, la mirada bicolor permanecía apagada. El médico tomó la sombrilla y la lámpara que tenía Genma en su poder, se despidió y marcho de vuelta al hospital tras comprender que no lograría absolutamente nada quedándose.

—Yo fui capitán suyo. — mustió finalmente Kakashi al saberse solos.

El otro ninja que había empezado ya a resentir la acumulación de agua en su pañoleta giró la vista vagamente interesado.

—Yo no he entrado en ANBU. — dijo moviendo el senbon que soltaba pequeñas gotas al agitarse. —Pero tengo entendido que sus identidades son totalmente ocultas ¿Cómo sabes que era él?

—A los capitanes de escuadrón se nos enseña a reconocer a los de nuestro grupo, para evitar suplantaciones, incluso entre ellos es fácil que se confundan y no tiene ni idea si son aliados o impostores, pero los capitanes siempre saben reconocer a los suyos… él era uno de los míos

— ¿Tiene nombre?

—Lo llamamos Sora, estuvo cuatro años a mi cargo, los últimos cuatro antes de empezar a entrenar al equipo siete… ha de tener la edad de Naruto…

—Vaya lío, pensé el primer nieto del tercero estaba muerto.

—Ya ves que no.

—A Konohamaru quizás le caiga en gracia no ser el último Sarutobi. — dijo Genma riendo un poco mientras se quitaba la pañoleta que solo le estaba causando más problemas de humedad, pero Kakashi no dijo nada.

—No lo voy a decir ¿Sí?— agregó, dejando la actitud hilarante que tenía hace unos momentos al notar que no se había aflojado la tensión como le hubiera gustado, se acercó al cuerpo del chico para tomarlo por el peto del uniforme y se lo echó al hombro en calidad de bulto.

—No te veo con ganas de irnos, pero yo me estoy mojando y no me gusta, nos vemos en la torre de la quinta, no voy a presentar el reporte por ti y menos con la paranoia que tiene ya Tsunade-sama con Danzō, si no nos pide que ataquemos el cuartel Raíz es porque no va a querer una guerra civil con este clima.

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En la cima de la demencia era el sitio más acertado que Tsunade podía determinar cómo domicilio particular de Danzō, según podía constatar con cada informe que llegaba a su oficina de los ninjas que había desplegado, particularmente el de Kakashi que incluso había encontrado un cuerpo que estaba siendo investigado en el depósito de cadáveres en esos momentos y un prisionero que estaba a minutos de ser interrogado ante la dubitativa, por no decir obligada, iniciativa de Raidō para tomar el interrogatorio a su cargo en ausencia de Ibiki.

No podía haber alguien más retorcido que Danzō para tomar prisioneros potenciales para excelentes soldados, simplemente era inconcebible que fuera otra aldea por el incoherente hecho que involucraba el que fuera ANBU de Konoha con todas las de la ley y no alguien que suplantaba a uno.

Un relámpago de fatalidad culebreó en la ventana a espaldas de la mujer. La lluvia había aminorado considerablemente pero, en cambio, la niebla se había intensificado casi de manera natural por la hora de la madrugada que empezaba a calar hondo. Además, continuaba la tormenta eléctrica, sin hablar del despliegue del genjutsu que había dejado enajenados a un par de incautos y a todos los civiles de la aldea, contra el cual, precisamente Kurenai se batía en duelo para deshacerlo.

Sus ojos claros, tan somnolientos antes de que dos shinobi invadiesen su ángulo de visión, uno apenas de pie y otro cargando a un ANBU inconsciente, acababan de convertirse en dos pupilas esmaltadas que rastrean de un lado a otro las líneas vagamente escritas hacía unos minutos en espera de algún dato que pusiera fin a tan martirizante noche, sopesando un peligro confuso e inminente en cada palabra. Pero le regresaba a su idea del viejo lisiado y vendado que estaba a cargo de la sección más tétrica de todo el perfil ninja.

—Tiene que haber algún tipo de error. — murmuró la rubia dejando una estela de vapor blanco causado por la diferencia de temperatura externa y la de su cuerpo, arrugando las hojas frente a ella.

—Se crió aquí en Konoha y ha servido como ANBU, tiene conocimiento de varias técnicas y de varias personas locales, fue él quien inmovilizó a los Inuzuka y eso es ya demasiado grave por sí mismo. — reiteró Kakashi con la postura rígida más que por gusto por la presión que había hecho el médico al ventarle la espalda.

—Sí, eso lo estoy leyendo de tu informe. — bufó ella con fastidio.

— ¿Ninguno de los ninken ha venido? — preguntó él con las intenciones de llenar los huecos en su informe de cosas que aún no terminada de hilar.

—No. Genma te encontró porque estaba de ronda y mandó a un clon por el médico ya que te rehusaste terminantemente a dejar el sitio. — le dijo Tsunade para explicarle la razón por la que no estaba en medio del bosque sepultado en lodo.

La líder miraba por enésima vez la banda de Kumo que le había llevado también, momentos antes.

—Hay gente de dos aldeas. — declaró la rubia tras un rato dejando la pieza a un lado —O, quizás el ANBU inmovilizó al que encontraste en el parque, aunque eso no despeja la posibilidad de que el de Kumo haya traído compañeros. Además uno entró en la torre, tengo a las hermanas Hyūga buscándolo, los mayores de su clan están en la periferia buscando campamentos, no vaya a ser un ataque, pero no me han traído nada que sirva… y una infiltración con grupo reducido es algo bastante estúpido considerando sobre todo que esta es una de las grandes villas ninjas, no una capital civil.

El ruido de la puerta abriendo y cerrando apenas los perturbó mientras a la habitación entraba Ebisu llevando una hoja más a agregar en el expediente:

—Shizune-san reporta estable a la ANBU que llegó en la tarde, ha estado tratando de hablar, pero sus heridas no se lo permiten.

—En cuanto diga algo quiero ser la primera en saberlo.

—Sí, Tsunade-sama. Kakashi-san, uno de sus perros…— indicó enseguida al hombre entregándole un pedazo de hoja arrugada con garabatos casi ilegibles hechos con un pedazo de lápiz húmedo a la vez que de entre su chaqueta sacaba a un mojado, pequeño y tembloroso perrito.

—Bisuke. — dijo Kakashi reconociéndolo y tendiendo la mano para recibir tanto el mensaje como a la invocación, leyó el papel en voz alta:

"Hay dos ANBU's intrusos, los dos tienen contrato con la misma invocación. Los Inuzuka van tras la criatura, los ninken rastrean al otro"

— ¿Qué tan lejos están, Bisuke? ¿Bisuke? — llamó enfocando su mirada bicolor en los ojos perdidos del perro que no respondía, su respiración se había vuelto lenta y difusa apenas pudiendo mantener la cabeza derecha. Al can todo le daba vueltas, escuchaba la voz de su amo desde lejos sin siquiera saber exactamente cómo es que había llegado a la torre, aún era capaz de recordar momentos, o más bien de ver imágenes temblorosas del rato bajo la inclemente lluvia. Veía a sus compañeros gruñir y lanzarse a una criatura que a él de un embate le había mandado a tomar distancia.

Todo era tan confuso... después de escuchar cómo la cosa esa escapaba, solo se veía a sí mismo corriendo en la misma niebla que ahora se arrastraba entre las calles y entre los árboles de Konoha.

— ¿Qué es lo que tiene Kakashi-san? ¿Le han envenenado?

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Kakashi había salido con el perro metido entre su chaleco sin contestar nada. A pesar de la noche cerrada iba por las calles de la villa a paso discreto, inspeccionando meticulosamente cada rincón para descartar la posibilidad de pasar por alto algún tipo de emboscada. Cruzó caminos enlodados totalmente seguro de por dónde ir, la avenida de los álamos blancos, los cipreses verdes y las jacarandas floreadas. Curiosos nombres para las calles de una aldea que brillaba por su abundante vegetación, particularmente en los parques que más bien eran injertos de bosque.

Andaba e iba tejiendo la más reciente historia de sus consternaciones, recordó la aversión que había sentido por lo ridículo, por lo surrealista y hasta lo bizarro que resultaba que el invasor fuera el nieto mayor del tercer maestro Hokage; un chico que se había dado por muerto hacía más de diez años. Caminaba dejándose conducir por sus pasos en modo profesional, pero no por eso menos intimidante era el lóbrego entorno. Parecía que las sombras aumentaban al verlo venir por la acera y una vez que hubiese pasado, retrocedían a sus sitios.

El pequeño gusano de la culpa aparecía de nuevo en la nuca de Kakashi, el mismo vago sentimiento que cuando Obito había muerto o cuando se animo a reconocerle a su conciencia lo bastardo que había sido con su padre, incluso lo de Rin… o cuando Sasuke dejó la aldea.

Recordaba perfectamente a ese ANBU y ahora tenía a alguien más que enlistar con todos sus demás fracasos… a ese paso el gusano ya debería ser un monstruoso ciempiés.

Se suponía que sus identidades eran secretas, pero había marcas distintivas para que se reconocieran entre miembros de escuadrón tal y como había explicado a Genma, y cuando le retiró la máscara y empezó a sacarle todas las armas, supo perfectamente que ese ninja había estado bajo su mando en sus años de ANBU. Era como un magnetismo, un pequeño y casi desapercibido pinchazo en la parte baja de la cabeza. Sí, ese ninja estuvo a su cargo y sabía que algo había mal en el muchacho, sacrificar una familia de civiles para conseguir información aunque era normal en un ANBU, distaba de la ideología de Konoha.

¡¿Por qué lo pasó por alto?!

Transitó por las antiguas calles de la parte vieja de la aldea, a lo largo de la vereda que conducía al abandonado barrio Uchiha. No había vecinos cerca, la gente huía de ese lugar como si estuviera maldito, ni siquiera quedaban los andenes extendidos hasta la mediana del río que era parte de la propiedad del clan del abanico; pasó junto a un tramo de matorrales descuidados y muy seguramente criadero de ranas y cigarras. Deambuló entre los caminos de tierra seguro que lo que buscaba estaba ahí, quedamente, rememorando la disposición de las casas menores se movió hasta la casona principal donde residió el líder del clan.

—Te entregó el mensaje del genjutsu. — susurró una voz a su espalda, el ninja copia no contradijo ni se sobresaltó, subió un poco más el cierre de su maltrecho chaleco para calentar al aún tembloroso animal que llevaba.

—Muy buen perro… quiero aclarar un par de puntos contigo. — le dijo el segundo ANBU intruso saliendo de entre las sombras de una de las casas en ruinas de madera podrida.

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Su paciencia tenía un límite bastante estrecho, y saber lo del ANBU capturado no hizo más que crisparle los nervios al viejo Danzō. Más aún considerando que casi juraba que le estaban tirando la culpa, los oídos le zumbaban y como el ANBU capturado no era de la voluptuosa rubia, asumirían por consiguiente que entonces era suyo sin contemplar la posibilidad de que fuera de algún otro bastardo ajeno a Konoha pero con un excelente plan de infiltración.

Entre la oscuridad de su sitio llamó a dos de sus escoltas y les ordenó acompañarle inmediatamente con Tsunade, habría que enseñarle a la mujer a solucionar problemas internos como se supone que hiciera un ninja, no un noble caballero galante que era la absolutamente ridícula forma de guiar que se había estado usando desde tiempos del tercero, sino es que antes.

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Una luna gloriosa finalmente se alzaba entre los nubarrones que habían atormentado la aldea por horas, una luna llena, brillante y amarillenta pero que, al menos daba mejor panorama a la villa aún carente de energía eléctrica. Incluso había terminado la tormenta de relámpagos y rayos, la neblina se limitaba a llegar las rodillas con algunos bancos dispersos de manera irregular, hasta el viento se había vuelto suave solo erizando los vellos de los brazos con su frescor aún presente.

—Todos responden a la necesidad de sus propios objetivos. — empezó a hablar el segundo ANBU levantando la mirada para recibir un claro que iluminó su máscara — ¡Oh! ¡El grito del instinto! Puedes ignorarlo y dejarle sumido en el fondo de tu alma shinobi, o puedes seguirlo y superar tus propios límites…

—Termina el genjutsu de Bisuke. — interrumpió Kakashi sacando a su perro.

—No me sorprende que no se lo pudieras sacar… pero no se lo puse yo. — respondió el otro —…Pero igual se le pasará en una hora más o menos… no está sufriendo si es lo que te preocupa, apenas y sabe en dónde está. Torturar perros es demasiado… sádico.

— ¿En dónde está Tsume-san?

—Creí que eras más paciente… y yo que tenía listo mi diálogo.— dijo con sorna.

Kakashi no estaba de humor, menos para charlar con un sujeto que en su vida había visto, porque esperaba que al menos este sí fuera un desconocido. Pero aún con todas sus dudas no despegaba su mirada del otro, atento a cualquier movimiento en falso.

—Bien. — agregó con un tono de voz menos hilarante: —El problema de los perros es que son demasiados leales, demasiado para su propio bien, por eso los Inuzuka terminaron así.

El botón de la caja de cuchillo kunai en la pierna de Kakashi hizo sonido de apertura.

—Ella e Ibiki Morino está bien. — agregó el ANBU levantando los hombros; —Y ya estamos por irnos, tenían algo nuestro, ya lo tomamos, ya nos vamos.

—No lo creo…— murmuró el ninja moviéndose para darle alcance.

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Tsunade se podría haber convertido en la legendaria perdedora de renombre, ya que todos los días tenía una deuda nueva y de distinta procedencia, pero al final del día siempre demostraba que igualmente se había ganado a pulso el título de "legendaria Sannin". Danzō, por su parte, como si no le bastase además de enfurecerla con sus intrigas y quejas por su forma de dirigir la aldea, también se tomaba tiempo para sacarla de sus cabales arguyendo a sus vicios vergonzosos. Al parecer, ese hombre que no podía pertenecer a tal etiquetación, disfrutaba al verla temblar de ira cuando el consejo se ponía de su lado reprochando la falta de seriedad de la mujer y todo para luego desaparecer por largo tiempo entre los pasillos de su cuartel.

Pero justo cuando parecía que por fin la rubia iba a tener un día en paz, sin ser difamada, cuestionada o expuesta por sus pequeños fallos, le venía una infiltración con muertos y desaparecidos de por medio. Y lo que menos le apetecía era un sermón. Golpeó con fuerza el escritorio pasando a dejar una fisura en la madera de este cuando, en un acto descontrolado, se abstuvo de romperle lo que le quedaba de cara al viejo.

— ¡¿Qué es lo que estás diciendo?! — exclamó ella, el hombre solo se encogió de hombros.

—Quiero hacer valer mi derecho de relevo de autoridad. — repitió Danzō.

Sus labios pintados temblaron de ira ante la impertinencia ¡¿Cómo no se le ocurrió antes?! Danzō crearía un conflicto interno para hacerla quedar mal para luego aparecer como el héroe ¡El muy bastardo!

— ¡No puedes hacer eso! — le exigió ella sin tener planeado ceder ni por poco.

—Sí, puedo hacer el relevo si la autoridad en turno no está en posibilidades de atender una situación…

— ¡¿Acaso me ves desvalida?!

—… O no muestra competencia…

Ebisu, en ausencia de Shizune que se encargaba personalmente de Yūgao, había permanecido junto a la quinta que empezaba a temblar de ira mal contenida, se ajustó las gafas pese a que estas apenas se habían movido su ubicación por medio milímetro y dijo; —Tsunade-sama… Danzō-sama puede hacer valer ese derecho porque pertenece a los altos mandos de la villa.

Ella le dedicó una mirada fulminante.

—Sin embargo, usted puede ejercer la voluntad de defensoría.

Esta vez la Godaime sonrió de medio lado, sabía lo importante de la administración de la aldea, pero como terminar en el rango más alto jamás estuvo dentro de sus planes, no se preocupo por directrices legales tan triviales, así que, sin duda, había hecho buena elección sobre su círculo de confianza. Regresó la vista al hombre serenándose de sobremanera.

—Has valer tu derecho si puedes contra el mío, Danzō.

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Tras un rato, Kakashi llegó a la ya muy evidente conclusión de que el sujeto debería tener una reserva extra de chakra que no había podido identificar, y eso lo había acabado de asegurar tras dedicarse simplemente a evadir técnicas de gran nivel con la esperanza de agotarle sin ver resultados concisos.

La séptima bola de fuego golpeó con brutalidad a Kakashi que seguía reacio a dejarse vencer por un enemigo en su propia villa, tuvo tiempo para hacer un cambio y salir tanto él como el perro en su chaleco al que ya había tratado inútilmente de des-invocar. Tal parecía que el genjutsu no solo tenía enajenada su mente, sino que todo su flujo de chakra también desligándolo de su contrato. El ataque comenzaba a calcinar con fuerza e intensidad, de manera casi inverosímil, la madera podrida de las casas, la hierba húmeda y los troncos viejos de la arbolada del camino.

El ninja de Konoha cerraba su ojo intentando sobrellevar el escozor que le indicaba que estaba abusando de la técnica Uchiha, pero hacía todo lo posible por reponerse rápidamente y seguir combatiendo contra su inagotable oponente.

—No estás diseñado para llevar dos combates de buen nivel tan seguidos ¿Cierto? Y menos aún si estos se prolongan.

El ANBU dio un salto cayendo sobre uno de los tejados destrozados del barrio que se hallaba tras su espalda.

—Sé que no te vas a rendir hasta que te elimine, sé que tu insistencia es muy grande y te lo aplaudo. — le dijo literalmente chocando sus palmas una vez —Pero con eso no se gana. — agregó lanzándole un par de notas explosivas atadas a un kunai, seguro de que las evadiría como había estado haciendo, lanzó un par de juegos más en diferentes direcciones a las que supuso, se movería. Sin embargo, al disiparse la nube formada por la explosión encontró el cuerpo maltrecho del Jōnin en el mismo sitio donde había quedado tras la última bola fuego. Levantó el rostro en gesto de soberbia, casi enseguida, un clon aparecía tras la espalda del impostor, en realidad él no se esperaba que el shinobi de la hoja continuara peleando o en todo caso, que recibiera un ataque directo para obligarle a bajar la guardia. El clon atacó sin miramientos por la espalda con un kunai empuñado, intentando atravesarle el cuello, el tigre se movió hacia enfrente apenas librándose del impacto, directo a donde yacía casi inconsciente el ninja de Konoha dispuesto a rematarle con el ninjatō, esta vez, seguro de que no se rendiría tan sencillo como presumía, esperaba su siguiente truco… no pudo evitar sorprenderse cuando el clon a su espalda se deshizo antes de darle alcance…

— ¿De verdad está inconsciente? — se preguntó notando que efectivamente el que tenía al frente era el original y no estaba reaccionando.

—Si es así…— terminó el trecho que faltaba pero antes de acercar la hoja al cuello, el chaleco del ninja se abrió y salto de su interior una pequeña sombra que fieramente atacaba con un kunai en el hocico.

—Se me había olvidado el perro. — bufó preparado para sacar al can de combate.

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—De todas las cosas estúpidas que has hecho, esta es la más grande. — se quejó el viejo ninja mientras se movía parsimoniosamente por el pasillo directo a un salón privado, andando al lado de la Godaime. Ella no respondió nada al comentario y se limitó a abrirle la puerta e indicarle que pasara.

—Hacer esto en la oficina sería demasiado engorroso. — se limitó a comentar la rubia dejando pasar también a sus respectivas escoltas.

La puerta al ser cerrada fue lo único que se escuchó, la obscuridad pronto se vio interrumpida por dos lámparas que Ebisu encendió.

—Tsunade-sama, ¿Qué es este sitio? — preguntó Genma que había permanecido al lado de ella tras la partida de Kakashi.

—Es un salón de demostración. El Hokage tiene que conocer todas las técnicas de sus subordinados para poder planificar las estrategias, aunque estas técnicas sean secretas. En este lugar se hacen las demostraciones con la seguridad de que nadie más que el Hokage las verá.

—Eso es nuevo, aunque con mucho sentido. — comentó el maestro del senbon.

—Claro que es nuevo para ti ya que, aunque eres Tokubetsu Jōnin nunca te han llamado a este sitio. — intervino Ebisu consiguiendo que la delgada arma metálica del otro chistara entre los dientes de su portador de manera enérgica.

—Mejor no venir que venir de niñero. — fue la respuesta de Genma. Tsunade levantó una mano para silenciar la infantil discusión de sus ninjas.

Los ANBU de Raíz habían permanecido en silencio hasta el leve carraspeo del anciano.

—De verdad no puedo creer que quieras hacerlo.

Los ojos miel de ella rodaron levemente, el puño derecho se levantó ocultando por un momento el barniz rojo que decoraba las uñas y al siguiente movimiento ya estaba casi sobre Danzō. El único ojo visible del anciano apenas se entreabrió.

Tsunade golpeo directamente el suelo dejando un boquete en este, estaba incrédula por completo, él se había movido demasiado rápido considerando el estado de su cuerpo. Genma y Ebisu se pegaron contra la pared en reflejo al ver que el shinobi había quedado peligrosamente cerca pero al momento optaron por saltar a los lados, el puño de la quinta no reconocía entre aliados y enemigos en lugares cerrados, lo que de momento sonaba incoherente porque ella lo sabía y aún así había sugerido ese lugar.

Los ANBU también dejaron de momento la comodidad de su sitio para evitar terminar involucrados.

—Fū. — llamó uno de los enmascarados a su compañero —Algo aquí no está bien.

— ¿También lo notaste, Torune?

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En el barrio Uchiha el tigre de nuevo tomaba distancia de donde yacía Kakashi.

—Es increíble que tenga tanta suerte. — comentó vigilando al recién llegado.

—Es increíble que un intruso pretenda ganar una batalla en aldea enemiga. — comentó Asuma sin bajar el nivel de chakra cargado en las cuchillas que portaba —Aldea ninja casi en su totalidad. — agregó para denotar lo evidente.

Pasaron solo unos segundos desde que el escurridizo perro al fin fue des-invocado y aparecía el hijo del tercer maestro Hokage. El ANBU se ajustó la máscara.

—Si ¿Verdad? Que impertinencia…

Asuma sacó un poco de humo de cigarro por sus fosas nasales. El destello rojo del tabaco cayó de la boca al suelo húmedo donde se apagó por completo dejando la pequeña colilla humedecerse. Asuma se lanzó omitiendo totalmente el comentario del intruso y con toda la fuerza que pudo reunir atacó.

La casona se vino abajo en un quejumbroso tronido de madera húmeda.

—Mierda. — se quejó el ninja moreno al notar que el ANBU se había escapado sin dejar rastro alguno. Desvió entonces la mirada hacia Kakashi y caminó hasta él levantándolo, tenía que llevarlo a un hospital.

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Danzō levantó una ventisca que movió todo el escombro que la rubia había conseguido hacer tras pulverizar la loseta de la habitación, los cuatro guardias permanecían lo más alejados que podían, los de la Godaime aún anonadados por la habilidad del hombre, sin duda y por mucho que le pesara a quien le pesara, su posición en Konoha se la había ganado legalmente.

Entre gritos de guerra temieron que quizás quedarían aplastados por el edificio. Danzō, por un momento, y tras algo de abstracción meditabunda, entrecerró el ojo visible denotando cierta inquietante calma, Tsunade no logró esquivar una katana que no vio salir y la hoja le atravesó el costado derecho, la mujer no retrocedió, por el contrario no detuvo el impulso de su ataque, sin embargo, lejos de escuchar el ruido de los huesos al romperse, su puño dio directamente contra el muro a espaldas del anciano líder ANBU quien frunció el ceño extrañado, tentado a continuar con el corte longitudinal a la vez que se detenía ante la incertidumbre por la actitud de la kunoichi.

En una escena un tanto inverosímil, el concreto que se destrozo tras el impacto empezó a gotear sangre, un evidente sangrado aún en la casi penumbra del lugar. Los espectadores creyeron por unos momentos que la quinta maestra se había hecho daño, pero cuando la mancha se extendió considerablemente desecharon la idea.

—Genma, inmovilízalo. — ordenó ella siendo obedecida por el maestro del senbon al instante en que la mancha se desprendía de la pared formando la silueta de un hombre.

—Ya veo. — murmuró Danzō sacando su espada del cuerpo de la mujer; —Me has usado, Tsunade, te he subestimado. — inquirió cerrando los ojos y volviendo a subir la manga derecha de su haori que había descubierto su brazo inutilizado momentos antes de ponerlo a trabajar.

—Ciertamente, Torune. Algo no estaba bien. — dijo Fū —Tsunade-sama tenía todo previsto, no era locura el que incitara un duelo en espacio cerrado cuando sus técnicas no son tan efectivas de esa forma.

—Destrozó el sitio para romper los sellos que bloquean la habitación y atraer al intruso, un Kage librando batalla por conservar su título es algo digno de presenciar si eres de una aldea enemiga, significaría fluctuación interna.

—Que mujer tan astuta.

El viejo shinobi limpió el filo ensangrentado con sus ropas y llamó a su escolta.

—Tal parece que no nos necesitan más por aquí. — les indicó tomando camino a la salida, dejando a los otros tres hacerse cargo de un ninja inconsciente con banda de Kumo.

La puerta de metal chirrió cuando los tres hombres dejaron el lugar.

—Impresionante, Tsunade-sama, su actitud en el despacho de verdad me hizo creer que la situación la había tomado por sorpresa. — comentó Ebisu ayudándola innecesariamente a sostenerse mientras se atendía la herida; —Pero como la gran líder que es planificó todo desde el principio, no hay duda alguna de que…

—Ebisu.

— ¿Si, Tsunade-sama?

—Cállate.

—Lo siento, Tsunade-sama.

—Genma. — llamó, el otro le miró levantando al ninja.

—Llévaselo a Raidō.

—Como ordene.

Con los sellos correspondientes, el prisionero y Genma desaparecieron aprovechando que la habitación estaba libre del bloqueo que neutralizaba los flujos de chakra. Por su parte, los dos que quedaban se dirigieron de regreso al despacho, un problema menos del que preocuparse se había resuelto pero aún había demasiado por atender.

Subiendo las escaleras, en la puerta de la oficina, de pie y para no perder la costumbre: fumando, se encontraba Asuma Sarutobi.

—Lo que sea que me vayas a decir, más vale que sea bueno. — indicó la quinta.

—Un ANBU tigre atacó a Kakashi en el barrio Uchiha.

—Dije "bueno".

—Kakashi está inconsciente, abusó del sharingan y lo llevé al hospital.

—No nos estamos entendiendo…— pero antes de que Asuma continuara Aoba apareció.

— ¡Tsunade-sama! ¡El ANBU mono que pidió interrogar…!

—Si me dices que escapó te confino a limpiar los baños de la academia de por vida. — el ninja metió la cabeza entre sus hombros.

— ¡¿A mí por qué?! ¡Yo ni lo estaba cuidando! ¡Me mandó Raidō-san!

— ¿Qué hay con él? — preguntó la rubia sin ánimo.

—Tiene un sello, su mente está bloqueada así que no ha sacado nada de nada, y también ya llevamos una muestra de su sangre a Shizune-san, ese ninja no es el que ha envenenado a Yūgao-san.

Tsunade resopló, cansada, fastidiada y vagamente molesta. Miró por la ventana desde la puerta que aún no cruzaba y la cerró; —Vamos entonces. — dijo caminando junto a los otros ninjas.


Comentarios y aclaraciones:

Y me dirán, tanta maldita anunciación para semejante adefesio de "pelea". Aquí si me excuso por la tardanza, mi batalla Danzō v/s Tsunade ya estaba planificada bien bonita y Kishimoto me salió con que el hombre coleccionaba sharingan como timbres postales.

Yo no quería ponerlos, pero omitirlos implicaría OoC… todo un dilema, y entre escribe-borra-borra-corrige-escribe-borra, terminó así.

De cualquier forma ¡Gracias por leer!

Siguiente capítulo, termina oficialmente "Instrumentación"