Apotropaico
Séptima parte
Hinata abrió los ojos con dificultad. No estaba segura de cómo había llegado a ese lugar, pero la idea de saber que la habían dejado inconsciente otra vez, le hizo sentir en el pecho una sensación extraña de auténtico enfado.
Apretó los puños e inmediatamente hizo una posición con las manos con la que forzó su chakra a circular con mayor velocidad, lo que ayudaría a quitar la sensación de entumecimiento en sus extremidades. Sin embargo, antes de activar su byakugan para saber en dónde estaba y buscar cómo salir, el cuerpo del capitán Ibiki Morino llamó su atención. Rápidamente se arrodilló junto a él, pegando la cabeza contra su pecho, escuchando el latido de su corazón: muy suave para ser normal, aunque lo suficientemente estable como para no preocuparse, además de que también parecía respirar con normalidad.
No sin algo de dificultad, lo giró para dejarlo boca arriba y que su cuerpo no hiciera presión sobre sus pulmones al estar de costado.
Con las cejas juntas y los labios apretados, intentó recordar cómo había llegado a esa embarazosa situación por segunda vez en la misma semana. Finalmente, aunque sin mayor claridad en la memoria, haciendo uso de su dōjutsu notó la cueva, y con horror, también el decorado en el techo.
Sintió que se encogía, inclinándose levemente sobre el cuerpo del capitán.
No obstante, antes de continuar aterrándose por la sangre pútrida de los huesos colgando sobre su cabeza, se percató de dos corrientes avasalladoras de energía que se enfrentaban más arriba. Una de ellas se correspondía con Neji, la otra era escalofriantemente familiar. Tembló ante la imagen, miró al capitán, apreciando que, aunque agotado, su flujo de chakra estaba bien, por lo que se animó a dejarle, corriendo por las escaleras hacia arriba.
—¡Neji-niisan! —gritó Hinata, saliendo por un boquete del muro de lo que parecía, fue una sala de estar.
—¡Apártate de aquí! —le gritó sin detenerse ni por un momento.
Hinata saltó hacia el jardín cuando Neji conectó una serie de golpes sucesivos empujando a aquella criatura hacia el interior de la casa. Sin darle brecha a que dirigiera sus grotescas extremidades terminadas en muñones delgados sin dedos, el joven chūnin continuó con su ofensiva obligándole a doblegar sus casi dos metros de altura para poder mantener una sólida defensa.
De pronto, de alguna manera, la criatura se irguió súbitamente.
Neji tuvo que saltar para apartarse del camino de una patada imposible debido a la anatomía de sus piernas, que se flexionaban de forma opuesta a lo normal, al menos en el margen de una pierna humana.
Aprovechó para respirar profundamente.
—No tiene sentido —dijo —, la forma en la que se mueve es completamente antinatural… aun así, siento que lo he visto en otro lado.
—Neji-niisan —llamó de nuevo Hinata, con la misma sensación de que no le era del todo una forma extraña, pero Neji la interrumpió.
—Usa tu byakugan para buscar a Ino Yamanaka, o su mente, en realidad. El capitán cree que puede estar por aquí.
—¿La mente de Ino-san?
—Es una historia larga. Solo busca su chakra, se ve como una luz, no como una red normal. Debe de tenerla prisionera de alguna forma, el capitán dijo que a un Yamanaka fuera de su cuerpo se le puede retener solo con chakra.
Hinata hizo lo que le pedía, esforzándose por revisar la zona completa, mirando con atención cualquier indicio. Sin embargo, la red de chakra que se tejía alrededor confundía su percepción.
Volvió a ella la idea de una telaraña, por lo que tuvo una idea, dejando de buscar a Ino y mirando con suma atención la red. De alguna manera estaba convencida de que Ino Yamanaka no era una rehén que se quedaría quieta, tuviese la forma que tuviese.
Pronto descubrió cuáles eran los hilos que se movían en relación al enfrentamiento que estaba llevando a cabo su primo, por lo que ignoró la tensión que generaban estos. No así con un par que notó agitándose como las cuerdas de un shamisen en una sucesión rápida de notas.
Tragó saliva antes de animarse a seguirla, pensando que, si había una persona en toda la aldea capaz de vencer a aquél monstruo de pesadilla, era sin duda, Neji.
En un par de saltos llegó al patio posterior de la casa en donde había un gran árbol de sauce, meciéndose suavemente. Pero, no era eso lo que tenía su atención en ese momento, sino lo que yacía debajo de sus ramas, ocultándolo parcialmente. Volvió a tragar saliva, dando pasos cortos para llegar hasta lo que estaba segura, era el cuerpo de Hisaishi Ryuichi.
Antes de darse cuenta, ya había empezado a temblar, ya no funcionaba la red de chakra de ese cuerpo, los órganos habían cesado sus funciones, y se negó en rotundo a mirar la sangre y el hueco en su garganta, de donde le habían sacado un hueso que seguramente ya estaba debajo junto con los demás de la colección.
Las moscas revolotearon a su paso. No se detuvo, siguió los hilos que parecían vibrar con más fuerza, multiplicándose de alguna manera y formando una pálida crisálida de chakra, dentro de la cual, indiscutiblemente se encontraba la chica que buscaba.
Apartó la mirada, no por falta de intenciones de ayudarla, sino porque no era la única que estaba ahí.
Lentamente, pero con firmeza, separó las piernas tomando postura de combate.
No estaba segura si debía de hacer una advertencia, o solo lanzarse y atacar sin tregua como hacía Neji, y aunque al ojo común lo que pasaba era absurdo, pronto comprendió que no habría otra manera que incapacitar definitivamente a su oponente para ayudar a su compañera.
Postrado en una silla de ruedas, había un hombre sumamente delgado, con las extremidades contraídas de forma que parecía dolorosa, con las rodillas juntas, ligeramente inclinadas hacia arriba, los pies separados y torcidos, los brazos contra su pecho y cada uno de los dedos tensos en posiciones tortuosas.
La cabeza se inclinaba hacia la derecha en un ángulo solo concebible en alguien a quien se le ha fracturado el cuello y, sin embargo, era de ahí de donde provenían los hilos principales de la gran red que ya había detectado antes.
Esa cabeza en posición extraña poseía unos enormes ojos marrones con un toque amarillento mezclado con rojo en lo que debía ser blanco. Entonces, la expresión "ojos inyectados en sangre", cobró cierto sentido para ella. La mueca, por su parte, a modo general no denotaba ningún tipo de ira o intimidación, incluso sintió una profunda compasión al darse cuenta de la saliva que bajaba por las comisuras, dándole un aspecto más parecido al de los enfermos con daños cerebrales, que al de un asesino.
No le costó trabajo darse cuenta de que estaba usando el chakra de Ino para alimentar la red que conducía hacia el otro lado de la casa.
—¡Una muñeca! —exclamó, girándose para advertir a Neji de la inutilidad de su combate.
Pero antes de que pudiera dar más que un par de pasos, una red se levantó súbitamente, tratando de rodearla. Hinata pudo esquivarla con algo de dificultad debido a lo extensa que era, y debió hacer más maniobras para escapar, lo que menos necesitaba su primo, era otro rehén por el cual preocuparse.
Sin embargo, se detuvo un instante, otro pensamiento había acudido a ella y recordó con toda claridad en dónde había visto antes a aquella criatura deforme de imposible anatomía. Respiró profundamente cuando estuvo lejos del alcance de la red, tenía que hacer algo a lo que no estaba acostumbrada en absoluto, pero que no quedaba mucha opción.
—¡Neji-niisan! —gritó con todas sus fuerzas, sorprendiéndose a sí misma por el volumen que había alcanzado, si bien la nota era demasiado aguda y le había resultado molesta incluso a ella misma. Volvió a tomar aire a la vez en que se lanzaba para tratar de bloquear el chakra de Ino que alimentaba a esa criatura de energía cuya identidad había descubierto.
—¡La colina silenciosa! —volvió a gritar, sintiendo que la garganta le dolía por el esfuerzo.
Sacar a Ino de ese tipo de crisálida se había convertido en una urgencia para debilitar a su oponente que era claro, o estaba bajo de reservas, o temía emplearlas y agotarse pronto.
No le gustaba gritar, aunque profirió algo como un chillido cuando, al tratar de interrumpir uno de los hilos conductores, una sacudida de energía le hizo rebotar el golpe.
De pronto, los muros orientales de la casa a su espalda se desplomaron levantando una polvareda que la hizo toser, obligándola además a levantar el brazo para protegerse de los escombros.
Volvió a gritar en cuanto sintió los hilos enredándose en sus tobillos, arrastrándola hacia el árbol, y hacia aquella persona.
Se inclinó hacia el frente para deshacer el agarre, pero en ese momento Neji saltó por encima de ella impactando un golpe contra el suelo que acabó con la tensión de los hilos, permitiéndole soltarse más fácilmente, por lo que pudo ponerse de pie volviendo a levantar la guardia.
—Esto es humillante —se quejó él —. Tanto tiempo y energía perdida en algo tan… ridículo.
Neji recordó entonces las palabras con las que Ibiki Morino explicara algo tan simple como la forma en la que se percibe el mundo. Algo tan cotidiano, que pocas veces se piensa en ello detenidamente, incluso cuando se está alerta para no caer en un genjutsu.
"… fue tu mente quien le dio forma, como todo lo que conoces. El mundo carecería de sentido aun pudiendo verlo, oírlo y tocarlo, si nuestras mentes no fueran capaces de interpretar esa información que recibimos de nuestros sentidos…"
"Entonces, cualquiera que realice ese jutsu podría hacerse pasar por otra persona, solo con las circunstancias adecuadas", había concluído Sakura. Y claramente eso no se limitaba a formas ordinarias.
Neji resopló haciendo un gesto de disgusto total.
—¡Esto no te lo voy a perdonar! —exclamó lanzándose sobre el hombre postrado en la silla de ruedas, aunque no pudo atacarlo directamente, estaba recubierto por esa extraña red que debía golpear varias veces para conseguir romperla.
Hinata, por su parte, se dio a la tarea de romper la crisálida, y apenas lo logró, Ino se alejó como un destello fugaz. Luego, suspiró con alivio al darse cuenta de que Neji había conseguido cortar los puntos de chakra a partir de los cuales se bifurcaban los hilos, dejándolo completamente incapacitado en ese sentido.
Desactivó su dōjutsu, la misión había terminado.
El joven ninja jadeaba, y el sudor bajaba por su frente. La mano derecha le temblaba ligeramente, luchó por mantenerla tensa, preparando el siguiente ataque, sin embargo, una apenas perceptible expresión en su rostro, delató a su prima que no había podido lograrlo: se había quedado sin chakra.
En un rápido movimiento, sacó un kunai de la bolsa de armas, sintiendo el metal frio al contacto con sus dedos, que creía, ardían.
—¡Espera, por favor! —suplicó Hinata.
Neji se detuvo solo por una fracción de segundo, pero consiente de lo que esa duda significaba, siguió el trayecto, empujando con toda la fuerza que le quedaba, de modo que el kunai entró por la garganta, clavando la fina punta en la intersección de las vértebras cervicales, fracturándolas y desgarrando los ligamentos que las estabilizaban.
Hinata ahogó un chillido cuando la sangre salpicó la cara de su primo y se cubrió los ojos con ambas manos al verle girar levemente el kunai para asegurar que se separaba la cabeza de la columna. La médula espinal se inclinó en un grado aún más imposible que la que tenía inicialmente, y solo hubo un gorjeo antes de que ella sintiera cómo el chakra del hombre se desvanecía, como una simple luz en el horizonte.
Neji jadeó, desactivó su byakugan y se dejó caer de rodillas frente a aquel cuerpo maltrecho, postrado en una silla de ruedas.
Hinata quería acercarse, pero el rostro desfigurado de aquel sujeto, con los ojos anormalmente salidos y la lengua colgando con una mezcla de saliva y sangre la mantuvo petrificada en su lugar.
—Ya habías ganado —dijo en un sollozo.
—Esto no es un entrenamiento, o un examen —respondió Neji —. Yo ya no puedo seguir —continuó con dificultad, lo que rompió la parálisis de su prima que corrió a su lado—, si este combate se hubiera prolongado tan solo un poco más… tú habrías tenido que…
Hinata lo sostuvo entre sus brazos en cuanto se desmayó.
Con los ojos llorosos, en las ruinas de lo que fuera una gran casa. Hinata miró a su alrededor, buscando a alguien que la pudiera ayudar. No obstante, el barrio estaba vacío, así que cargó a su primo hasta el acceso principal, y bajó corriendo de vuelta al sótano en donde estaba el capitán.
No sin algo de dificultad, llevó al inmenso ninja hacia arriba.
Sentía que no tenía las fuerzas suficientes, pero le aterraba más la idea de dejarlos solos en ese lugar mientras iba por ayuda, así que, usando algunas maderas, improvisó una camilla doble para llevárselos.
.
El sol salía por el horizonte. Ambos ninjas estaban bien dentro de los parámetros médicos, habían agotado su chakra, aun así, estaban en condiciones incluso de tomar turno en el hospital si es que había heridos por el incendio o la subsecuente redada.
Completamente agotada, sudorosa, con los brazos temblando por el esfuerzo que era cargar con dos hombres mucho más grandes que ella, finalmente distinguió el hospital, de donde salió corriendo una enfermera que llamó a viva voz por a alguien que ayudara.
Le costaba trabajo respirar, pero se negaba completamente a desmayarse. Soportaría el zumbido en los oídos con toda dignidad.
De cualquier modo, la enfermera la obligó a entrar para que le hicieran una revisión.
—¡En dónde diablos estaban! —gritó Tsunade empujando la puerta con innecesaria fuerza al entrar en la habitación.
Hinata la miró, y no pudo evitar el sentir que los ojos se le llenaban de lágrimas. Eso, y el movimiento de su mirada desviándose a Neji, hizo que la quinta maestra Hokage se abalanzara sobre el muchacho, prácticamente empujando al médico que recién se inclinaba sobre él para revisarlo.
Completamente manchado de sangre en el rostro y pecho, Tsunade le abrió la camisa desgarrándola, encontrándose con que no estaba herido, por lo que volvió la vista hacia la kunoichi, que solo hizo sonar la nariz.
—Neji-niisama lo acabó —dijo, tratando de no llorar, y alejando en su mente la palabra "asesino" de él.
Tsunade resopló dejando que el médico continuara con lo que hacía y dirigiéndole una mirada ceñuda al inconsciente capitán Ibiki Morino.
—¿Le diste la orden a un novato? No tienes remedio.
Movió la cabeza de un lado a otro volviendo a repetir la pregunta a la joven kunoichi sobre su paradero, ella le explicó no solo la dirección, sino lo que habían descubierto y su asociación con el otro caso que estaba llevando el capitán, si bien desconocía cómo había relacionado una con otra cosa.
Tsunade tenía el esbozo general de la hipótesis, basada primordialmente en tres eventos circunstanciales y sin relación aparente entre sí, como lo eran la aceptación del niño, que entre él y Shizune tutelaban, en el Conservatorio de Música de Konoha, el descubrimiento de cadáveres en el monte Popa, y la sucesión de asesinatos de jóvenes en la aldea.
Respiró profundamente, mirando al equipo médico trabajar.
.
Ibiki abrió los ojos.
No estaba en el sótano de la casa Ryuichi. Eso estaba bien.
Miró a su derecha, vio a Neji con un respirador artificial, y a su lado, Hinata que estaba consiente, recibiendo un suero vía intravenosa. Eso estaba bien.
Miró a su izquierda, vio a la quinta maestra Tsunade, con los brazos cruzados debajo de su busto, con una ceja arqueada, mirándolo con gesto inquisidor, pero la expresión general denotando cierta tranquilidad. Eso estaba bien también.
—Me falta una genin, y un jōnin —dijo con dificultad.
—Inoichi está bien, Ino entró en coma profundo. Shizune y Sakura se están haciendo cargo —le respondió.
—El informe…
Tsunade suspiró.
—Eres un adicto al trabajo. Hinata ya me dio parte, lo suficiente como para cesar la alerta y reorganizar los equipos de trabajo con normalidad.
—Hay que empezar el interrogatorio…
Ibiki parpadeaba pesadamente, sentía que se iba a quedar dormido en cualquier momento, pero reuniendo toda la fuerza que su voluntad podía, se incorporó apartando la sábana. Tsunade ni siquiera hizo el intento de detenerlo, solo lo dejó pasar rumbo a la puerta. Sin embargo, una vez afuera, con un solo dedo y sin usar ningún tipo de técnica, lo empujó, dejándolo sentado en el suelo.
—No habrá interrogatorio. Le diste una orden a Neji ¿lo recuerdas?
—¿Sí la ejecutó?
—¿Por qué le darías una orden a alguien si no crees que va a cumplirla?
Ibiki profirió algo como un gruñido bajo.
La quinta maestra Hokage se agachó a su lado, volviendo a poner su dedo sobre él, pero esta vez para retenerlo en ese sitio.
—Creo que voy a recomendarlo a ANBU.
—¡¿Qué?! ¡No! —exclamó el capitán haciendo un ademán con la mano, pero sin la fuerza suficiente como para que denotara su intención de protesta—. Es una decisión apresurada, tiene áreas en las que trabajar…
—Nada que con un periodo de tutela no se pueda resolver.
—Me niego.
—Si no te lo estoy ofreciendo a ti. Tal vez se lo deje a Kakashi.
—Él ya no forma parte del cuerpo. Pero si realmente está determinada, quizás puedo…
Tsunade le dio un suave golpe en la frente que, sin embargo, le hizo rebotar la cabeza contra el muro.
—¿Sabes cuál es tu problema? —preguntó, pero no esperaba una respuesta, así que continuó —. Que eres de las personas que cree que, si no haces el trabajo tú mismo, no quedará bien hecho. Es más, oficialmente estás de vacaciones, te enviaré la autorización a tu departamento más tarde.
—¿Vacaciones? ¡Eso es ridículo!
La quinta maestra Hokage le hizo callar poniéndole el dedo índice en la boca.
—Si no quieres que en lugar de prima vacacional sea una suspensión, será mejor que vayas pensando a dónde te vas a ir, porque no te quiero en la aldea. ¿Qué tal si visitas a tu hermano? Tengo entendido que hicieron las paces.
Tsunade se puso de pie con las manos en la cintura, mirándolo hacia abajo.
—Sí, irás a verlo. Le enviaré una carta a Jirōchō Wasabi para que te reciba y tengas la seguridad de que nadie intentará matarte mientras duermes. Ahora vuelve con Hinata y que te ponga al tanto de lo que pasó. Tienes permiso de hacer el reporte, pero apenas te den el alta, te doy dos días para dejar la aldea ¿entendido?
Sintiéndose como un exiliado en desgracia, Ibiki asintió sin pronunciar palabra, mirándola marcharse por el pasillo. Un momento después, con algo de dificultad, consiguió ponerse de pie para volver a la habitación.
Hinata se sobresaltó levemente al ver que, en lugar de quedarse en su cama, iba hacia ella, arrastrando una silla para ponerse a su lado. Se dejó caer pesadamente y con su gruesa voz, apenas mermada por el agotamiento que definitivamente tenía, le preguntó qué era lo que había sucedido, empezando por el motivo por el que decidió dejar su departamento y aventurarse al caos armado por la explosión de un tanque de gas un edificio departamental, que, de alguna forma, Ino creyó buena idea hacer como señal.
La joven kunoichi, ligeramente ruborizada, relató los hechos tan claramente como podía, detallando sobre todo la forma en la que la red de chakra estaba construida. Pero para cuando llegó a la parte en la que se encontró de frente con la criatura, no pudo evitar el ponerse completamente colorada, sintiendo un escalofrío solo de recordar sus extremidades terminadas en muñones y la cabeza sin ojos que, sin embargo, parecía mirarla.
—Neji dijo que, ni Inoichi ni Ino, tenían forma humana reconocible —dijo Ibiki llevándose una mano al mentón.
—No la tienen —repuso Hinata, recordando a Ino más como un destello luminiscente de chakra, que solo reconoció, porque le era familiar —. Pero… no sé cómo explicarlo, era más como una muñeca… como…
—Era una proyección mental —dijo Neji, apenas audible debido a la mascarilla.
—¡Neji-niisama! —exclamó Hinata —. No te esfuerces, por favor…
Neji no le hizo caso, por el contrario, levantó la mano para quitarse la mascarilla.
—Usted nos lo dijo, el mundo carecería de sentido aun pudiendo verlo, oírlo y tocarlo, si nuestras mentes no fueran capaces de interpretar esa información que recibimos de nuestros sentidos.
Ibiki no se sorprendió demasiado de que pudiera citarlo textualmente, ni de que hubiera relacionado correctamente la poca información que había disponible respecto al enemigo como para llegar a una conclusión que ayudara a finalizar la misión.
Cerró los ojos un momento. Realmente Tsunade tenía todas las aptitudes de un Hokage.
Un ligero resoplido por parte del joven le hizo volver a abrirlos.
—El único motivo por el que usted no podía ver lo mismo que nosotros, no tiene mucho que ver con el byakugan —continuó, haciendo que el capitán frunciera el ceño —. No solo se necesita la información de los sentidos, sino también información cuantificable mediante la cual completar la interpretación de una realidad objetiva. Sin eso, solo seríamos capaces de concebir una realidad subjetiva.
—¿Qué es lo que quieres decir? —preguntó Ibiki. No porque no entendiera del tema, sino porque no entendía el propósito de la explicación. Desvió levemente la mirada hacia Hinata, quien había enlazado las manos sobre su regazo, chocando la punta de sus dedos, la cabeza inclinada y completamente ruborizada. Se giró hacia Neji de nuevo, notando que también tenía un ligero tono encendido en el rostro, solo que mitigado por un mohín casi infantil de vergüenza.
—Usted no ha visto la película de La colina silenciosa ¿verdad? —preguntó Neji.
—¿Qué?
La pregunta tomó desprevenido al capitán Ibiki Morino de la división de Interrogación y Tortura de ANBU de Konoha. Incluso la sensación adormilada lo abandonó por completo, y los ojos de los dos jóvenes ninjas sobre de él, le incomodaron de cierta manera, obligándolo a preguntarse cuándo había sido la última vez que había ido a una sala de cine.
Carraspeó para romper la ridícula tensión que se había formado en torno a un tema serio.
—¿Qué tiene que ver? —preguntó.
—En la película —susurró Hinata, tan bajo, que Ibiki debió inclinarse un poco para escucharla mejor —, la protagonista se adentra en un mundo paralelo, a modo de purgatorio, cada monstruo tiene una simbología concreta…
Ibiki levantó una mano para detenerla, cosa que ella hizo enseguida.
—Y este monstruo que ustedes veían ¿qué representa?
Hinata miró a Neji.
—¿Un juez?
—Un misionero —repuso —, con la convicción de que cualquier sacrificio es aceptable para un bien mayor.
Ibiki se quedó pensativo por un instante, mirando a uno y otro alternadamente, lo que provocó que Hinata acabara por volver la vista hacia sus manos.
El reporte de Inoichi sobre lo sucedido con Ayame Ichiraku, mediante el cual se concluyó que se usaba una variación del shintenshin no jutsu del clan Yamanaka, incluía el testimonio que dio apenas se repuso.
"¡Debes morir para proteger la aldea! ¡Tú no perteneces a ella!", era lo que la aparición, que ella no pudo describir con precisión, le había dicho. Así que no era del todo extraño que hubieran relacionado la figura con eso.
—Tú no leíste el reporte de Inoichi —dijo al fin, mirando a la kunoichi.
Hinata hizo un movimiento con la cabeza, primero negando, pero luego asintiendo.
—A todos nos dieron una copia —respondió.
Revisando entre su ropa, sacó una hoja de papel que había doblado en cuatro, que le entregó al capitán.
Se trataba de un perfil que contenía la victimología, incluyendo el testimonio de Ayame Ichiraku, única sobreviviente, el modus operandi, la firma partiendo de la hipótesis de la xenofobia, y las escenas del crimen a modo general.
Ibiki lo miró preguntándose de quién había sido la idea de repartir eso a todos los ninjas activos.
Sin embargo, se percató de que lo que había dicho Ayame Ichiraku estaba incompleto, y no sabía si era intencional o simplemente una cuestión de espacio para capturar toda la información en una única hoja.
"El regresó… regresó… debo detenerlo…"
Cerró los ojos, tratando de concentrarse.
¿Quién había regresado?
Solo podía concluir que la misma razón por la que había sacrificado a los niños en el monte Popa, estaba de vuelta.
Trece años.
¿Qué había pasado hacía trece años?
Comentarios y aclaraciones:
¿Qué película creen que vieron Hinata y Neji?
¿Y qué pasó hace trece años?
¡Gracias por leer!
