Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 3
Angela intentó parecer lo más inocente posible ante el ceño fruncido de la profesora al notar que el asiento junto a ella era el único vacío, quizás no se hubiera dado cuenta si la chismosa de Leah no le hubiera dicho que Bella no estaba en clase, pero Leah siempre estaba molestando, no entendía cómo pudo ser su amiga.
—Bella solo fue al baño —inventó poniéndose de pie—, se cayó en el patio trasero y se ensució la ropa, es por eso que no ha llegado a tiempo.
—¿Se ha lastimado?
—No, solo fue un tropezón, yo quería acompañarla, pero me dijo que estaría a tiempo, puedo ir a apresurarla, quizás no se ha dado cuenta de la hora, Bella suele ser un poco distraída.
Angela cruzó los dedos y rogó porque Leah no se entrometiera, debía ir con Bella, no debería estar tan lejos.
—Está bien, Angie, ve, apresura a Bella, no quiero ponerles un retardo ni mandar a Bella a detención.
—Regresaré con ella de inmediato.
Se puso de pie y salió del salón, intentando mantener la calma, una vez cerró la puerta del salón detrás de ella, quiso gritar por ser tan estúpida, se le había olvidado la fecha y ahora Bella se había marchado sin ella.
Escondiéndose de cualquier profesor que la pudiera ver y que la regresara a su salón, se escabulló hasta la salida, debía alcanzar a Bella, no podría estar tan lejos.
Forks era un pueblo pequeño sin muchos autos y con muchos árboles, todo estaba cerca de todo, es por eso que sabía perfectamente el camino que Bella debió tomar.
Se apresuró rogando porque nadie la viera.
Corrió colina abajo viendo a lo lejos una capucha amarilla.
Siguió corriendo hasta quedarse sin aire, no gritó ni hizo ningún ruido, sabía que si gritaba su nombre y alguien la escuchaba podían meterse en problemas.
¡Se habían salido de la escuela!
Estarían castigadas hasta que tuvieran noventa y eso era demasiado tiempo.
Bella se detuvo en el cruce y Angela por fin la alcanzó, su amiga se le quedó mirando con el ceño fruncido mientras ella recuperaba la respiración, eso de correr definitivamente no era lo suyo, odiaba gimnasia por una razón y era esa.
—¿Qué estás haciendo aquí, Angela?
—No vas a irte sin mí, ¿en qué estabas pensando?
—Me dijiste que no ibas a acompañarme, no me iba a quedar sin hacer nada.
—Nos vamos a meter en muchos problemas, Bella.
—Entonces regresa a la escuela, no importa de verdad, Angie, puedo ir yo sola.
—Pero…
—Estaré bien.
Angela vio como Bella cruzó la calle, dudó en seguirla o regresar a la escuela, lo más seguro era que la profesora ya había ido a buscarlas y lo más probable era que Leah estuviera de ponzoñosa, ya estaba en problemas, ¿cuántos más podía tener?
Cruzó la calle y alcanzó a Bella.
—Yo voy a donde tú vas, pero corramos o pueden descubrirnos.
—Gracias, Angie.
Tomadas de las manos corrieron las siguientes calles, solo deteniéndose cuando debían cruzar la calzada, quizás estaban en problemas, pero no por eso iban a romper todas las reglas, y el fijarse a ambos lados antes de cruzar era una de las reglas que no pensaban romper.
Forks era realmente pequeño, solo unas cuantas calles, el supermercado, el banco, la estación de policía, que prudentemente rodearon para no ser descubiertas, y el único parque con juegos, los cuales casi nunca podían ser usados debido a la lluvia.
Siguieron la carretera, cortando flores del camino.
Al llegar al lugar, Angela tomó una bocanada de aire, Bella le tendió su mano, sabiendo que odiaba ese lugar pero que aún así entraría. El guardia de seguridad las miró entrar, ambas le desearon un buen día, intentando mantener la calma y no parecer culpables.
Angela agradecía que Bella conociera tan bien el lugar, era enorme y tétrico, pero mientras Bella le sostenía la mano firmemente y la guiaba rápidamente a través del camino sin equivocarse, le daba valor para no terminar huyendo.
Solo vio a unas cuantas personas además de ellas, cada una centrada en sus cosas sin prestarles atención, eso era bueno, entre menos personas las vieran, sería mucho mejor.
Al llegar al lugar, Angela ayudó a limpiar la lápida con las cosas que Bella tenía en su mochila, sacudió el polvo y las hojitas con el cepillo que encontró, mientras Bella limpiaba las letras cinceladas con ayuda de una toalla y un atomizador, colocaron las flores de papel, así como las que fueron recolectando en el camino, y adornaron la tumba.
Renée Swan, amada madre y esposa,
su alegría y amor por la vida siempre serán recordados.
Angela sabía lo difícil que era para Bella, lo era aún más cuando era su cumpleaños y no tenía a su madre junto a ella.
Bella tuvo una divertida fiesta durante el fin de semana, con pastel, globos y muchas golosinas, pero eso no evitaba que dejara de estar triste.
Fue por eso que la abrazó cuando comenzó a llorar.
Para eso estaban las amigas, para apoyarse en las buenas y en las malas, y Angela sabía que siempre estaría para Bella, así como no dudaba que Bella lo estaría para ella.
Incluso cuando Charlie y su madre llegaron horas después, no se arrepintió de salirse de la escuela e ir a ese lugar, nadie entendía realmente cómo se sentía Bella y era el deber de Angela, como su mejor amiga, ser su compañera aun cuando estaba segura de que estaría castigada por un largo tiempo.
Charlie cargó a Bella y la llevó de regreso a la salida, mientras que Angela iba detrás de ellos, sosteniendo la mano de su mami.
Angela agitó su manita a modo de despedida, Bella imitó su movimiento antes de que ambas fueran metidas a los autos.
—¿Estoy en muchos problemas? —preguntó Angela mordiendo su labio.
Su mami la miró a través del espejo retrovisor antes de suspirar y negar.
—Sé que la visita de la hermana de Renée afectó a Bella bastante, las cosas que dijo no eran las correctas, pero por favor, Angela, la próxima vez que se les ocurra algo así, llámame a mí para que las lleve a ambas.
—¿Lo harías?
—No eres la única que quiere a Bella, bebé, y sé lo difícil que es perder a tu madre.
—¿Lo dices por la abuela?
—Así es.
—Está bien, mami, lo haré.
—Pero… preferentemente no lo vuelvan a hacer.
—De acuerdo.
—Y estás castigada por dos semanas
—¡¿Dos semanas?!
—Pueden aumentar a tres.
—¿Pero podré seguir jugando con Bella?
—El castigo incluye no ver a Bella.
—Por lo menos tenemos nuestros walkie-talkies.
—Sin walkie-talkies.
Angela quiso protestar pero prefirió callarse, después de todo, podían gritarse desde las ventanas.
Yanina muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo y por acompañarme en esta historia, eres la mejor en el mundo entero.
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Nos vemos muy pronto
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