Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 7

Los dieciséis eran una edad realmente difícil.

Cambios en tu cuerpo.

Sentimientos que no entiendes del todo.

Ya no eres un niño y no te tratan como tal, pero mucho menos eres un adulto porque no tienes la suficiente madurez para ser tratado como uno.

Tenías una licencia de conducir, pero aún debías pedir permiso para conducir a cualquier lugar.

Tenías un trabajo de medio tiempo, pero no ganabas lo suficiente como para realmente poder disfrutar de tu sueldo, la mayoría se iba en pagar la gasolina y cubrir los gastos que tuvieras en el instituto.

Las clases eran pesadas.

Los grupos de estudios interminables.

A veces simplemente querías regresar el tiempo y disfrutar nuevamente de los placeres de ser un nene pequeño.

La vida a los dieciséis era difícil, pero era un poco más tolerable cuando tenías a tu mejor amiga a tu lado.

Tu mejor amiga que también era tu compañera de trabajo.

Aun cuando debías usar un horrible uniforme, era soportable pues tu amiga estaba usando uno igual.

Pero cuando terminabas la jornada laboral y te quitabas la red del cabello, te ponías a dudar si era suficiente.

—Odio este trabajo —dijo Bella cepillándose el cabello. Tenerlo tantas horas sostenido por la red era un verdadero martirio, al final terminaba con friz y esponjado, no importaba cuánto se esforzaran por trenzarlo o mantenerlo lo más protegido del calor de la parrilla, su cabello no cooperaba.

El maquillaje lo habían dejado en el olvido.

Estar usando una base, delineador y sombra cuando estaban enfrente de una parrilla caliente, no era precisamente lo más adecuado. Cuando lo hicieron, habían terminado con horribles marcas de sombras corridas y base pastosa.

Ahora solo usaban una delgada línea de delineador negro.

Odiaban ese trabajo, pero odiaban aún más ser niñeras.

Cuidar niños no era lo suyo.

Aunque en ese momento...

—Quizás si llamo a los Thompson me dejen cuidar a sus engendros.

—Si les llamas engendros, dudo que te contraten de nuevo —se burló Bella—, pero estoy de acuerdo contigo, cuidar a la camada de los Sanders es mil veces mejor que este trabajo.

—Tú sí estarás loca si regresas con ellos, recuerda que tuvieron otro bebé.

—Ni me lo recuerdes —se estremeció—, tienen siete hijos, ¿acaso no conocen los condones? ¿Quién pude soportar a tantos niños? Agradezco que seamos hijas únicas.

—Concuerdo completamente —asintió Angela mientras comenzaba a quitarse la camiseta del uniforme—. Si en algún momento tengo hijos, solo será uno, no puedo imaginándome siendo madre de más.

—Yo ni siquiera me he imaginado siendo una —respondió Bella encogiéndose de hombros—, pero sí me he imaginado siendo niñera de nuevo, la paga es medianamente mejor y por lo menos puedo ver televisión cuando los niños se duermen.

—Y podemos holgazanear.

...

Bella alejó a Cameron al escuchar un leve gemido.

—¿Qué pasa, nena? —preguntó el chico rubio volviendo a besarla.

Bella sabía que si su padre se enteraba que estaba con Cameron besuqueándose en la sala de los Smith, la castigaría hasta la graduación, el castigo solo aumentaría si se enteraba que por haber dejado pasar a Cameron, descuidó a los niños que iba a cuidar.

Ser niñera era relativamente menos cansador que atender en el restaurante de comida rápida y no estaba dispuesta a regresar a ese lugar, mucho menos cuando el imbécil del supervisor se le había quedado viendo a sus piernas y a los pechos de Angela cuando fueron a renunciar.

—Espera, creo que escuché al bebé.

—Déjalo, volverá a dormir, yo necesito tu atención ahora.

Era tan difícil resistirse a sus besos.

Sabía que era una estupidez salir con el chico malo del pueblo, Charlie siempre le advirtió de él.

Solo era un mocoso demasiado consentido al cual no le ponían ningún alto, pero, aunque sus delitos solo consistieran en saltarse una que otra clase, comprar bebidas a escondidas y estar de vago en la plaza, realmente no hacía nada malo.

Pero su motocicleta, chaqueta de cuero, ojos azules y largo cabello rubio hacían que fuera condenadamente caliente.

Tanto que Bella simplemente no se había resistido a dejarlo entrar cuando se presentó esa noche en casa de los Smith.

Sintió las manos de Cameron tocar la curvatura de sus pechos, solo era un roce, nada del otro mundo, pero volvió a escuchar un suave sollozo.

—Tengo que ir a ver al bebé.

Logró zafarse de las garras de Cameron, no sin antes dar un leve roce a la dureza de Cameron, podía ser virgen pero no por eso era una inocente.

Se dirigió al piso de arriba, entró al cuarto del bebé y lo encontró despierto.

—Yo te había dejado dormido, peque, ¿acaso esa barriga sin fondo que tienes está molestando nuevamente? Dime que es eso porque realmente no quiero cambiar un pañal sucio cuando estoy a punto de tener un poco de acción con Cameron en el sofá de tus padres.

El niño era relativamente tranquilo, el torbellino era su hermano mayor de cuatro años, por suerte él estaba en el mundo de los sueños en ese momento.

Para mala suerte de Bella, se trataba de un pañal sucio.

Llevó al niño al cambiador y procedió a hacer sus deberes de niñera, el niño solo la veía con sus enormes ojos azul cielo, era uno de los bebés más lindos que había visto.

—Sabes, peque, estás interrumpiendo mis momentos de arrumacos, solo lo toqué un poco, pero estaba tan duro y grande, tal vez no lo deje hacer un home run, pero si me pide una mamada se la daría, siempre y cuando él me regrese el favor... Debo estar loca para estar hablando contigo sobre esto, pero Angela no está y tú no entiendes.

El niño soltó un gritito, Bella lo tomó como un sigue hablando.

—Es guapo y todo, pero no me voy a acostar con él —dijo mientras lo limpiaba—. Una cosa es que lo deje manosearme, eso no está mal si yo quiero que lo haga, pero es un perdedor, Charlie dice que será un vago que no saldrá de aquí nunca, y aunque sé que solo sería un acostón, prefiero no arriesgarme.

Le terminó de poner el pañal y comenzó a mecerlo nuevamente.

—Sería algo bueno, posiblemente lo disfrute y todo, Angela se pondría verde de la envidia si le cuento que perdí mi virginidad con Cameron —se rio al imaginarse a su amiga—. Tal vez hoy no, pero quizás en unos días, cuando Charlie tenga turno de noche, lo invitaré a la casa, después de todo, ¿qué tanto puede ser una vez? No es como si fuera a caer de amor por él, no pierdo mi tiempo tan fácil, pero las chicas estarían realmente celosas.

El bebé comenzó a dormirse en sus brazos.

—Espero que realmente tengas sueño y no sea que mi plática es aburrida como para dormirte, aunque si me das tiempo de divertirme antes de que lleguen tus padres, te lo agradeceré infinitamente.

Bella permaneció unos cuantos minutos más, antes de poner al dormido bebé de vuelta en su cuna.

Bajó las escaleras después de revisar que el niño de cuatro siguiera dormido.

Al llegar abajo, estaba lista para otra sesión de besos y uno que otro toqueteo, pero se topó con Cameron esperándola de brazos cruzados junto a la puerta, su chaqueta, la cual ella le había quitado, ahora la tenía puesta y el bulto en sus pantalones había desaparecido.

—¿Te vas?

—Sí, ¿decepcionada porque no vas a hacer tu acto de caridad?

—¿Acto de caridad?

—Escuché todo —bufó, mostrando el intercomunicador del bebé—, así que solo soy una marca más en tu cama.

—Ni siquiera has llegado a mi cama. —Se cruzó de brazos, negándose a dejarse intimidar—. ¿Molesto porque soy yo la que te cree desechable? Por favor, Cam, solo estabas aquí para un poco de sexo y después ni siquiera te ibas a acordar de mí.

—Nunca te haría algo así —se trató de defender—, tú eres diferente, o por lo menos eso pensé.

—No me vengas con ese cuento barato. —Rodó los ojos, aburrida—. ¿Qué me vas a decir después? ¿Que querías algo formal conmigo? ¿Que te hago sentir diferente? ¿Que por mí vas a cambiar? Realmente no me interesa escuchar nada de eso.

Dio media vuelta y se dirigió de regreso a la sala, pensó que el rubio se iba a marchar, pero la siguió.

—Tú no me conoces.

—Ni te pienso conocer —respondió comenzando a recoger la sala para no dejar evidencia de lo que había estado haciendo—, solo era un faje, ¿por qué no solo volvemos a eso y dejas el drama? Mira que te lo estoy poniendo fácil.

—Zorra.

—Un poco —se encogió de hombros—, pero no te acostaste con esta zorra.

Siguió acomodando la sala, antes de sentir como la aventaban al sofá, Cameron la atrapó debajo de él y comenzó a besarla.

Bella sonrió y dejó que la besara y tocara.

Le quitó la chaqueta al mismo tiempo que él le sacó la blusa, silbando al ver sus pechos solo cubiertos por el sujetador, no tenía unos grandes senos, pero a Cameron parecieron gustarle.

Comenzó a besarle el cuello, descendiendo hasta llegar a sus pechos, Bella separó sus piernas para él mientras le desabrochaba el pantalón.

—¿No ves que yo te hago sentir diferente?

—No mucho mejor que Tommy.

Se rio cuando Cameron se puso de pie y se volvió a abrochar los pantalones.

—Eres una perra, Swan.

—Y tú no eres tan semental como me hiciste creer —bufó poniéndose la blusa de nuevo—, las chicas estarán realmente decepcionadas cuando les cuente.

—¿Contarles? Nadie te creerá cuando les diga que te cogí como perra.

Bella se puso de pie, furiosa ante la amenaza.

—Ve y dile a todo Forks cómo me cogiste sobre este mismo sofá, y yo les diré a todos que gemiste el nombre de tu padrastro cuando llegaste y que te masturbaste con la foto del señor Smith.

Cameron salió furioso de la casa, dejándola enojada y caliente.

—No vuelvo a besuquearme con vagos.

Bella tomó el teléfono de la casa y marcó el número de Angela.

—¿Qué tal los mocosos Smith?

—Ellos bien, puedo con ellos, pero Cam me dejó caliente.

—¿Cam? ¿El rubio de la moto?

—El mismo.

—Dime que los Smith no llegaron y te atraparon.

—No, el idiota se puso como loco cuando fui yo la que le dijo que solo era algo casual.

Se rio junto a Angela.

—¿Quién en su sano juicio se lo tomaría en serio? Es bueno para un acostón, pero no para algo formal, ¿acaso es que él no lo ve?

Bella continuó hablando hasta que escuchó el auto de los Smith, terminó la llamada y fue al recibidor.

—Buenas noches, Bella, ¿algún problema con los niños?

—Ninguno, fueron unos ángeles.

—Perfecto, déjame pagarte y te llevaré a tu casa.

—Claro.

La señora Smith bajó en ese momento, después de revisar a los niños.

—¿Puedes cuidarlos el siguiente viernes, Bella?

—Claro.

Ser niñera era mucho mejor que el horrible empleo en el restaurante, solo necesitaba un chico que valiera la pena para enredarse mientras los señores de la casa no estaban.


Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

Dejenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos muy pronto


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