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-Odio la pizza de los martes. -se quejo James mordisqueando su comida.
-Yo odio que te quejes de lo mismo todos los martes. -se burló golpeando su hombro con camaderia.
-Es la verdad. Antes amaba esta pizza pero comerla cada martes de mi vida me asquea.
Edward se rió y siguió comiendo.
La cafetería estaba abarrotada. En momentos así recordaba su anterior instituto y como la bulla siempre estaba presente, risas y conversaciones. Por un momento parecía que todos eran solo adolescentes que convivían en un instituto cualquiera y no en el mejor de todo Inglaterra.
Su mirada se perdió inevitablemente en la mesa que estaba en una esquina apartada del lugar. Isabella Swan y su grupo reía de alguna estupidez que había dicho Caleb. Estaba hermosa con una blusa blanca con la insignia de la escuela y el pelo ondulado. Ese día no se habían visto y la extrañaba como un loco. Recordó amargamente como el día anterior se sintió fatal por el engaño de Bella... se sentía un idiota por aceptar ese tipo de cosas pero así la conoció, sabía que ella tenia ese tipo de trato con sus amigos. Lo lastimaba tanto enterarse de ese tipo de cosas pero recordaba que para ella sólo eran bromas y juegos crueles a los que estaba acostumbrada. Esa tarde lo visitó en su habitación y vieron una película mientras ella lo mimaba y llenaba de besos, le contó que extrañaba a su familia mientras ella lo consolaba. Era perfecta para él en muchos sentidos y la idea de perderla lo mataba. Suspiró como un tonto al recordar cómo se ponía de tímida cuando quería tocarla íntimamente pero lo segura que estaba al tocarlo a él. Ella era consciente que tenía el poder de volverlo loco con un roce y le encantaba. A veces pensaba que estaba en un sueño cuando recordaba que la chica más guapa de la escuela era su novia. Él era un simple becado que tuvo que darle tutoría cuando ella estuvo apunto de reprobar química, un becado que tuvo la valentía de besarla una tarde en su habitación y que tuvo la suerte de ser correspondido, cuando terminó este le pidió o casi le rogó por una oportunidad, ella le sonrió "claro que sí bebé, pensé que nunca te atreverías" lo besó de nuevo llevándolo al cielo. Desde ese día ya casi seis meses atrás ella era suya, se juntaban con la escusa de tutorías por lo que la escuela no ponía trabas a sus visitas diarias a su dormitorio. Bajo esas cuatro paredes eran felices juntos, saliendo de ellas eran un par de desconocidos.
-¡Hey! -James tronó los dedos delante de él.
-¿Qué pasa? -preguntó regresando a la realidad.
-Deja de verla, sólo le subes el ego. -le recordó algo amargado.
-Yo no te juzgaba cuando le "subías el ego a Victoria". -se burló.
-No toques ese tema. -Apartó la mirada de él.
-Esta bien. -levanto las manos en señal de paz.
-Hola compañeros. - saludó Seth con una sonrisa de suficiencia en el rostro.
-¿Por qué sonríes así? -James lo miró sospechando.
-¿Asi? Yo siempre sonrío. -le agregó a eso una risita nerviosa.
-Ya... esa risa tan marica si la haces siempre.
Edward comenzó a reír del comentario.
-¡Callate! -gruñó el muchacho. Ajustó su camisa y acomodó su corbata.
-Habla de una vez, parece que fueras a explotar en cualquier momento. -James lo apuro golpeando su hombro.
Seth hizo un gesto de descontento.
-No puedo hacerlo. -fijó su mirada en la mesa.
-¿Cómo que no puedes? - gruñó James. -Habla y ya.
-No puedo, lo prometí.
Sus amigos lo miraron con las cejas alzadas.
-Marica. -lo golpearon en el hombro casi al mismo tiempo.
No paso mucho para que el timbre sonara y todos tuvieran que moverse hacia sus clases. Los tres muchachos caminaron con tranquilidad hacia la salida, no querian meterse entre el tumulto y apretarse en la puerta. En ese momento el grupo de Bella se posicionó justo delante de ellos. Inevitable fue que casi por inercia se acercara para sentirla más cerca. Sintió su perfume cuando estuvo detrás de ella. El tumulto se apretó en la puerta y todos comenzaron a acercase para pasar el cuello de botella. El planeaba disfrutar el momento pensando que ella no sabía que estaba detrás de él pero de pronto ella se detuvo provocando que chocara contra su cuerpo. Bajo la mirada cuando la sintió restregarse contra su miembro, gimió muy cerca a su oído. Se apegó aún más aprovechando para darle suaves estocadas. Al llegar al marco de la puerta todos debían apegarse aún más por lo que nadie notó cuando ella le susurró.
-Ven a mi habitación a la salida. -su pedido lo puso más duro por lo que ella rio suavemente.
Aprovechó todo lo que pudo para seguir rosandola hasta que fue inevitable separarse.
Soltó su camisa para que cubriera su erección mientras la veía alejarse.
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Caleb reía como un idiota mientras Black le comentaba algo. La clase empezaba a llenarse y los becados ya estaban en los primeros asientos.
-Hey. -James llamó su atención. -Esos están planeando algo.
-¿Cómo lo sabes? -le preguntó en medio de susurros.
-Escuche que Black hablaba sobre la fiesta de Victoria.
-Seguramente irán. -bufo sin poder ocultar su molestia.
-Es algo más...
El señor Tanner entró en ese momento.
-Alisten sus informes los recogeré apenas termine de tomar asistencia.
Así comenzó a llamar a cada alumno. Un golpe en su hombro logró que se estremeciera.
-¿Olvide mi informe en tu habitación? -su voz seductora ronroneo en su hombro.
Edward tuvo que respirar hondo mientras buscaba en su mochila el informe morado y se lo entregaba.
-Gracias Eddy. -le agradeció y disimuladamente besó su cuello.
James aunque estaba atento al intercambio no notó ese roce.
Por más que Edward negara que hacia las tareas de ella nadie le creía, y Bella por su parte aseguraba que si lo hacía porque no quería que sus amigos sospecharan del porque seguía teniéndolo como tutor, la verdad era que hacían las tareas juntos y ella intencionalmente las dejaba para tener la escusa de hablarle al día siguiente.
-No deberías dejar que te use. -Bree Tanner susurró a su izquierda.
-No lo hace. -le aseguró.
Ella sólo suspiró.
Hace algún tiempo Bree se había alejado un poco del grupo. Al principio pensaron que era porque se sentía rara siendo la única chica de los cuatro pero algo extraño había pasado con su comportamiento. Sus notas bajaron tanto que su beca estuvo en grave peligro. Preocupados la ayudaron a ponerse al día y estudiar, no hubo momento en el que la dejaron de apoyar y así salvaron su beca.
La clase se realizó sin mucho problema, Caleb solía interrumpir con un chiste tonto provocando la molestia del profesor que por ser última hora ya estaba agotado.
El timbre sonó alegrando a más de uno.
Edward se paró justo cuando Bella pasaba. Sus hormonas adolescentes se alteraron cuando ella lo rozó a conciencia.
-No tardes. -le susurró disimulando.
Decir que corrio a su habitación desesperado sería mentira pero si que se apuró en ducharse y cambiarse. No comió nada, ni se le pasó por la cabeza hacerlo. Nervioso se colocó algo del perfume que ella le regalo y se colgó la mochila que llevaba un libro que posiblemente ni tocarían. Al llegar a su pabellón el vigilante lo vio de pies a cabeza y al ver la credencial de "tutor" lo dejo pasar. Tocó la puerta con seguridad mientras temblaba de expectación por dentro. Bella abrió la puerta luciendo aún el uniforme pero descalza. Se sonrieron en silencio mientras ella se hacía a un lado para dejarlo pasar. Cerró la puerta cuando su cuerpo estuvo adentro.
-Hola bebé. -Bella se acercó de manera seductora a él tomando su boca con decisión.
Edward la tomó de la cintura luego de tirar su mochila.
Tenían tres horas hasta el toque de queda para estar juntos.
Aún apoderado de su cintura la elevó para besarla a su altura pero no considero que ella abrazaría sus caderas con las piernas. Las bragas azules de ella entraron en contacto con su miembro encerrado en su pantalón. Gimió excitado por el roce. La llevó a la cama posicionándose sobre ella. Bella sonrió sobre sus labios al sentirlo desesperado mientras se restregaba contra ella.
-Estuve pensando en ti todo el día. -le susurró cuando él comenzó a besar su cuello.
-Yo también. -le aseguró embistiendo para que vea su punto.
Bella mordió su labio mirando su cuerpo con hambre. Le sacó la camiseta azul que traía dejándolo con el torso desnudo. Pasó una de sus uñas por su pecho hasta llegar a su pantalón que tenía a su miembro preso. Edward detuvo sus embistes cuando ella coló su mano en su pantalón. No era la primera vez que lo masturbaba, desde prácticamente el comienzo del noviazgo ella de encargaba de los problemas que le causaba a sus genitales. La primera vez que sucedió fue una tarde donde los besos de ella lo alentaban a ir más lejos, sus manos avariciosas la acariciaban algo torpes por su inexperiencia. Todo cambio cuando ya estuvo desnudo listo para penetrarla, Bella se tensó ante la imagen y confesó que era virgen, al principio no podía creerlo porque tenía mucha seguridad cuando lo tocaba así que ella tuvo que admitir que no era el primer chico que veía desnudo, "es difícil ser virgen pero yo no quería perderla con cualquier idiota" le confesó "cuando mi cuerpo quiso experimetar el sexo oral fue la mejor opción". Sus palabras eran sinceras pero frías lo afectaron "tú eres diferente pero no estoy lista bebé". Edward le prometió ser suave y le confesó tener la misma condición que ella, pero Bella se negó no queriendo seguir. Él algo decepcionado aceptó lo que su novia decía pero antes de poder vestirse ella conmovida por sus palabras lo abrazó y le pidió abrazarla bajo las sábanas, así lo hizo algo incómodo por estar desnudo mientras ella estaba en ropa interior. Bella se abrazó a su cuerpo con algunas lágrimas en los ojos. Hablaron del tema, de lo que les hacía sentir con toda la honestidad posible. Edward le explicó como se sentia cuando estaba duro provocando que ella se llene de curiosidad, le pidió que se destapara para observarlo mejor, su pene estaba erecto aún pero no tanto como antes Bella acarició la superficie con su dedo logrando que vibrara. Siguieron la conversación mientras ella experimentaba, Edward disfrutaba mucho de sus caricias por lo que liberó líquido preseminal, Bella probó su sabor recogiendo una gota con su dedo. Ella compartió con él algunas cosas que sabía sabía sobre el tema, lo acarició con pericia hasta tenerlo borde "me gusta ser la primera en tenerte así" fue ahí cuando lo tomó en su boca logrando que su orgasmo se liberara al primer toque de su lengua.
-¿Por qué Bree Tanner te hablo? -le preguntó sacándolo de sus recuerdos.
Edward algo ido trato de procesar sus palabras.
-Quería algo... no recuerdo. -sinceramente solo podía concentrarse en su mano nivea sobre él.
Bella bufo soltandolo.
-Recuerdalo. -exigió.
Edward trataba de pensar con claridad.
-Ehh... piensa que hago tus tareas. -habló rápido mientras se desabrochaba el pantalón y lo bajaba de golpe.
Bella se arrodillo sobre la cama.
-¿Te pidió que te alejes de mí? -exigió saber.
La mente adolescente de él detecto los celos en su voz.
-Así es. -se acercó a sus labios empujándola hasta que estuvo recostada en la cama.
-¿Qué le dijiste? -preguntó demandante.
-Nada. -su respuesta la molesto por lo que lo empujó. -¿Qué pasa?
-¿No le dijiste nada? -su mirada era iracunda.
-La ignore y ya. -Edward le explicó con una sonrisa divertida.
-¿Por qué sonríes? -se quejó ella.
-Porque me gusta verte celosa. -confesó besándola de nuevo.
Bella sonrió en sus labios y se dejó llevar.
Edward llevaba sólo su boxer negro mientras ella tenía aún el uniforme puesto. El balanceo de sus caderas provocaba gemidos en ambos. Se apegó a su cuello para besar en ese lado donde a ella le gustaba. Estaba tan duro que el roce con su ropa interior lo lastimaba, se alejó para quitarla quedando desnudo.
-¿Me extrañaste? -coqueta se arrodillo quedando a su altura.
-Demasiado. -confesó.
Bella lo besó bajando sus manos lentamente hasta llegar a su verga que ya morada y húmeda la esperaba. La acarició con habilidad.
Edward sabía lo que quería así que subió a la cama para acostarse. El sonido de la humedad era un claro indicador de su excitación. La observó en todo momento como si fuera un espectáculo. Bella decidió que era momento de mamarsela cuando él empujó su cabeza hacia abajo ligeramente. Su pene se perdió en su boca hinchándose aún más. Disfrutó de las succiones embistiendo su boca con cuidado de no ahogarla.
-Mamamela así bebé. -gemía. -Duro. Dejame seco. -sus palabras sucias la excitaban, él lo sabía por lo que abusaba de ellas.
Bella se encargó de lamer sus bolas volviéndolo loco.
-Estan llenas de leche. -Bella succionaba y lamía. -¿Tomaras mi leche?
-Si... -gimió ella mamando su verga con velocidad.
-Eso bebé. -sostuvo su cabeza para marcarle el ritmo. -Que rico mamas.
Llegando al límite aceleró el ritmo hasta que su leche salió disparada al fondo de su garganta. Bella bebió todo y luego lo limpió con su lengua.
Completamente relajado la observó mientras usaba su lengua. Con un dedo acarició su espalda bajando hasta su pezón izquierdo.
-No. -ella alejo su mano.
-Ven aquí. -la distrajo besándola. Sintió su sabor en su boca. -Quiero hacerte sentir bien. -le aseguró abrazándola.
-No Ed. - se negó cuando le subió la falda.
-Lo haré suave. -prometió.
-No estoy lista. -nerviosa alejó sus manos.
Edward suspiró frustrado. -Esta bien bebé.
-No te enojes. -le pidió.
-No estoy enojado es sólo que no me dejas ni probarte con mi boca. Tú me dijiste que tú ya...
-Sí, eso no es nuevo pero...
-Dejame besarte ahí entonces. -le pidió tocando sus bragas.
-No. -alejó sus manos.
-¿Por qué no? -insistió.
-No quiero. Deja de insistir.-Edward suspiró.
-Esta bien.
Ambos se quedaron recostados en la cama. Bella encendió la televisión abrazándose a su cuerpo. Al sentir frío él no dudo en meterse en la cama con ella.
-Arrugaras tu uniforme. -le recordó.
-Tengo otros.
-Cierto. -Edward cambiaba los canales distraído.
-Edward no te pongas en ese plan. -su novia lo criticó.
-No me puse en ningún plan. -la observó no entendiendo su acusación.
-Estas siendo frío. -se quejó ella.
-No es así...
-Sí. Tú lo único que quieres es sexo.
-Bella... yo no dije nada.
-No es necesario, tu actitud cuando me negué lo dijo todo.
-Bella no quiero sólo sexo. -aseguró.
-Eres como todos Masen. -lo empujó de su cama. -Sólo piensas con eso. -le dio una mirada a su pene.
Ya parado en medio de la habitación no supo que hacer.
-Bella yo...
-¡Vete! ¡No quiero verte!-gritó colérica.
Edward levantó sus cosas cambiándose mientras recogía todo. Ella molesta le lanzaba las cosas que le faltaban. Cuando estuvo listo la miró.
-Lo siento bebé, no quise que pensarás eso.
-Largate. -gruñó ella.
Antes de que ella pudiera reaccionar se acerco a la cama y la besó con ganas.
Molesta le daba mordidas pero no le importó.
-Lamento haber arruinado todo. -susurró cuando se alejó.
Cerró la puerta en silencio.
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Decir que estaba deprimido era poco. Llevaba dos días siendo ignorado por su novia y eso lo lastimaba, la llamaba le mandaba mensajes pero nada, ni una mirada le dedicaba.
-Sigues con esa expresión de cachorro abandonado. -James se apoyó contra su casillero.
-Callate idiota.
-Estoy seguro que no querrás que me calle cuando te cuente lo que supe de tu amada Isabella Swan.
-¿Que es lo que sabes? -inquirió.
-Tranquilo galán. Tengo algo aún mejor. Fotos. -comenzó a sacar su teléfono cuando sonó la campana.
-Pasame las fotos.
-Ok, ok. -le aseguro su amigo mientras cada uno iba a su respectivo salón.
Su camino fue interceptado por dos brazos que lo jalaron hacía el gimnasio.
-Vaya, vaya. Pero si es el tutor de Bella Swan. -Jacob Black se burló mientras Caleb lo sostenía por la espalda.
-¿Qué quieren? -les escupió.
-Pues... necesitamos que hagas algo por nosotros. -se rieron cómplices.
-Jodanse.
-El que se joderá serás tú si no haces lo que te decimos. -gruñó Caleb tirando de su cabello hacia atrás
-La misión es fácil. -Black siguió. -Le das su tutoría a Swan y en un momento de descuido buscas esto. -le enseñó una foto donde se veía una bolsita con pastillas.
Droga. Eran pastillas de éxtasis.
-Esa perra las robó y las quiero de regreso. -gruñó Black.
¿Robarlas? pensó contrariado.
-Tiene que ser hoy becado. Ya pasó un día y no quiero que las acabé.
Caleb lo sacudió con fuerza. -Mañana a esta misma hora nos veremos ¿entendido?
Edward se alejó luego de asentir.
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Estaba desilucionado. Su novia se drogaba y el no estaba enterado. Ese día no pensó en ella lleno de anhelo sino de desilusión.
Por otra parte quería conseguir esas pastillas no por hacerles caso a esos tipos sino porque quería alejarlas de ella. Lamentablemente no sabía que hacer para lograrlo ya que ese día había olvidado su carnet de tutor en la habitación de ella.
James y él jugaron baloncesto esa tarde.
-Victoria parecía ida... tal vez no escuchó cuando le hablé. -su amigo le contaba tratando de escusar a la peliroja que lo ignoraba.
-Escuché que tiene algo con Newton, mejor olvidala. -sugirió encestando.
-¿Newton? Demonios. -gruñó molesto.
-¿Edward? -sorprendido por la voz que escuchaba volteó. -Hola... ¿me darás mi tutoría hoy?
Isabella Swan lo veía como si nada hubiera pasado entre ambos, lucia su traje de porrista viéndose increíble.
-Sí, claro. -lanzó la pelota de regresó a James. -Sólo ire a cambiarme.
-Esta bien. -aceptó indiferente. Se estaba alejando cuando detuvo su paso y regreso con él. -¿Puedes ayudarme a llevar mis cosas? Estan algo pesadas.
-Si por supuesto. -aseguró un poquito desesperado.
-Vamos. -sonrió.
Edward se despidió con la mano de James mientras que este los veía embobado.
Bella había dejado su maleta de porrista en los vestuarios. Edward no podía esperar para hablarle. Todo el camino esperó ansioso hasta que entraron al lugar, Bella esperó que las chicas salieran del lugar para cerrar la puerta y acercarse a él.
-Te extraño bebé. -le susurró dolida abrazando su pecho.
-Yo también hermosa. -aliviado la sostuvo contra él. -Lamento haberte molestado, yo...
-Fue mi culpa, vi fantasmas. Yo sé que tú no serías capaz de molestarte por algo así. -él besó su frente.
-Jamás. -le aseguró.
-Te extrañé. -ella besó su cuello ya que no llegaba a sus labios.
Edward bajó el rostro para unir sus labios con los de ella. El beso se volvió apasionado con rapidez. Bella lo empujó sobre una banca y se subió a horcajadas. Edward no pudo evitar gemir al sentir el contacto de sus sexos.
-Sabes delicioso. -gimió ella. -Deberías jugar baloncesto más seguido.
-Por ti lo haré bebé.
Bella sonrió por sus palabras. Le quito la camiseta para lamer su pecho. Edward gruñía mientras la tomaba de las caderas para restregarse contra ella.
-Estas muy duro bebé. -excitada se restregaba contra él con fuerza. Edward sabía que ambos se vendrían con la ropa puesta pero era lo máximo que podía llegar con ella.
Bella comenzó a desesperarse por la temperatura de su cuerpo así que por primera vez se quitó la camiseta delante de él. Edward gimió tocando su cintura. Con la mirada fija en sus pechos presos en su sostén arremetió con más dureza.
-¿Te gusta lo que ves bebé? -susurró acercando sus pechos a su rostro.
Edward no pudo evitar enterrar ahí su rostro disfrutando la textura.
Bella sentía la textura de la tela del short de Edward lastimarla, estaba irritada. Bajó las manos para bajárselo. Edward la ayudo gustoso.
-Bebé estas hirviendo. -gimió ella sintiéndolo atraves de sus bragas.
-Así me pones. -sus manos abrieron el broche de su sostén sin permiso.
-¡Ed...! -se quejó pero lo olvido al sentir las succiones en su pezon derecho.
Eso la llevó al borde y terminó corriéndose sobre él. Edward sintió su humedad y al verla tan ida aprovecho para ubicarse entre su coño y su braga para entrar por primera vez en contacto. Bella se aferró a su cuello mientras él golpeaba su clítoris con la punta de su verga. Su corrida terminó de mojar sus bragas dejándola completamente húmeda.
Ambos se quedaron en silencio pero Edward seguía sopesando sus pechos y llevándolos a su boca.
-¿Otra ronda? -Bella rió delicadamente.
-Mejor en mi cuarto. -sugirió.
-Pero hagamoslo así. -le pidió él moviéndose debajo de ella.
-Por un segundo pensé que me la meterías. -admitió ella.
-No lo haré sino quieres bebé. Confía en mí. -excitado de nuevo se restregó.
-Vamos a mi cuarto mejor. -Bella se levantó goteando.
-Mierda... -gruñó él al ver su semen entre sus piernas.
-Hiciste un desastre en mí.
-Haré otro. -le aseguró levantándose para acomodar sus pantalones.
-Cuento con eso.
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Era muy tarde, se suponía que debía irse dentro de poco o sino no podría salir hasta el domingo. Ya había empezado el toque de queda pero el seguía pegado a sus pechos.
-Bebé es tarde. -Bella se quejó tratando de alejar su cuerpo de él.
-Un rato más. -Edward colo su pierna entre las suyas para poder acariciar su coño con ella.
-Mañana es viernes... -le recordó en medio de un gemido.
-Lo sé. -comía sus pezones como un bebé.
-No puedes quedarte desde hoy. -ya desesperada lo alejó de su pecho.
Él sabía que no podía, notarían su ausencia. Se obligó a respirar hondo y acostarse.
-Mañana si me quedaré. -decidido se levantó buscando su ropa antes de arrepentirse.
Bella se levantó al baño para limpiarse dejándolo sólo en la habitación.
En ese momento recordó lo que Black le había dicho. Buscó rápido en sus cajones y mochilas, no fue hasta que revisó en su ropa interior que las encontró.
-¿Edward? -sorprendida lo llamó.
-Necesito una para esta noche. -le aseguro envolviendo la bolsa en unas braguitas azules.
Bella no dijo nada sólo lo besó antes de que se fuera.
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Hola :) aquí estamos con el segundo capítulo. Capítulo hormonal como pueden ver. Nos vemos pronto!
