Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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Al día siguiente fue conciente de las secuelas de perder la virginidad. Se sentía agotado físicamente.

-¿Qué te pasa? Pareces cansado. -le preguntó James en clases de Inglés.

-Ayer no dormí bien. -se escuso pero su mirada fue hacia la pizarra.

-¿Esa novia americana que tienes te hizo una llamada caliente? -le sonrió socarrón.

-No quieres saber, te lo aseguro. -sonrió.

De pronto Tanya interrumpió la clase

-Oh Dios. ¡No me digas que te metiste con Caleb! -su voz chillona y nasal fue escuchada por el resto del salón que inevitablemente voltearon a verlas.

-Ya quisiera. -Caleb sonrió canalla mirando su cuerpo, todos o bueno la mayoría rieron de su comentario.

Bella le sacó el dedo lejos de la vista del maestro que los miraba molesto.

-Denali y Swan. Si no les interesa la clase pueden salir cuando deseen. -Ambas bajaron la mirada riendo entre ellas.

La clase continuó tediosa como siempre. No era un gran fanático de la literatura.

Cuando llegó la hora de sus clases de gimnasia no pudo evitar seguir con la mirada a su novia. Su pantalón volvió a achicarse, sus hormonas estaban extremadamente alborotadas.

-¿Entonces no entrenarás? -pregunto Victoria con una ceja alzada.

Su curiosidad lo obligó a esconderse para escuchar la conversación.

-No Vicky, no me siento bien. -la peliroja la observó fijamente sin creerle.

-Mañana espero que estes mejor. -suspiró y se alejó rumbo a la cancha.

Se acercó a ella cuando se aseguró que nadie los veía.

-¿No éstas bien? -sus brazos fuertes la atraparon y metieron rápidamente en una habitación.

-No bebé. Aún siento molestias. -le contestó besándolo. Noto que estaban en algún almacén del conserje.

-Lo siento. -se disculpó de nuevo besando su cuello.

-Esta bien. Me acostumbrare. -prometió riendo cuando lo sintió apegarla más a él.

-¿Ahora no se puede no? -preguntó mirando sus pechos descaradamente.

-Ed... -gimió sintiendo su erección puntearla sobre el pantalón.

-La práctica nos hara perfectos. -sus manos ya estaban desabotonando su bluza.

-Ahora no bebé. -trato de detener sus avances.

-Creo que ya me volví adicto a tu cuerpo. -susurró caliente contra su oído mientras amasaba sus pechos.

-Soy tuya, puedes hacer lo que quieras con él. -Edward gimió afectado por sus palabras.

-Vas a tener que usar faldas mas seguido. -indicó abriendo su pantalón.

-Bebé... -se quejó al ver sus intenciones.

-Sólo una vez. -prometió bajándole las bragas. Su pantalón corrió la misma suerte. Bella gimió al sentir su punta humedeciéndola con roces.

-Así nena... Que rico te sientes. -algo torpe la levanto y puso contra la pared. Ubico su centro palpando con su pene toda la raja en medio de la oscuridad del cuartucho. Metió la cabeza en su cuello mientras la bajaba con fuerza sobre él. Bella tuvo que morder su hombro para no botar el grito que quedo en su garganta.

-¿Estas... bien? -agitado siguió moviéndose.

-Casi me partes en dos. -lo acusó aferrada a su cuello.

-No pude esperar. -aceptó sin una gota de culpabilidad. -Aún no puedo entrar... por completo. -le contó engreído.

-Te dije... que no... podría. -jadeaba sin parar.

-Tengo... paciencia. -metió una pulgada más provocando más dolor en ella.

-Hoy no... hoy no... -rogó Bella alejando las caderas.

-Esta bien. -aceptó concentrandose en chupar sus pechos.

Edward movía sus caderas con fluidez y a ella sólo le quedó abrazarse a su cuello para no caer. Sus gemidos los acallaba con dificultad, mientras él gruñía cada vez que entraba en ella. Era doloroso pero a la vez placentero. Sentía sus piernas fallarle y perder fuerza en el agarre a las caderas de Edward.

-Soñé con esto... todo... el día. -le contó agitado sin parar sus estocadas. -Me tienes loco por ti...

Bella soporto dos estocadas más y luego sintió como su orgasmo la arrasaba. Edward aprovecho para introducirse un poco más y también se corrió.

Completamente cansado se sentó en el suelo con Bella sobre él.

-Ahora no podre caminar. -se quejó provocando las risas en él.

-A mi me pone caliente saber que por mi no puedes caminar. -sonrió engreído ajustando más sus caderas.

-Parece que ahora todo te pone caliente. -besó sus labios acomodándose sobre él.

Edward abrazo su cintura.

-Estoy seguro que tu sientes lo mismo. -engreído movió las caderas entrando más.

-Edward en serio hoy no. -se quejó sosteniendo sus caderas.

-Mañana si entonces. -besó sus labios tranquilamente.

-Te has vuelto un engreído. -palmeó su hombro divertida.

Edward sonrió mordiéndose el labio. -No sé que me pasa. Sólo pienso en estar así contigo. -Suspiró.

-Me siento igual. -acarició su rostro suavemente.

-Este fin de semana no te dejaré dormir. -prometió.

Bella abrió los ojos sorprendida.

-Bebé sera la semifinal del campeonato tengo que viajar con el equipo.

Edward recordó y se apoyó disgustado contra la pared.

-¿No puedes decir que estas enferma? -le pidió molesto.

-Es un evento importante. -acarició sus brazos tratando de animarlo.

-Todos tus eventos de porrista son importantes. -suspiró decepcionado.

El timbre de la escuela sonó recordándoles el final del receso.

-Vamos. -Bella se levantó con cuidado y tomo sus bragas con prisa. Edward hizo lo mismo pero lucía desanimado.

Salieron del cuartucho vigilando que nadie los notara. Cada uno se fue por su camino como si no se conocieran.

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La relación entre ambos había cambiado. Edward había dejado de lado todas sus inseguridades en una noche y Bella se había vuelto más dependiente a él que antes.

-Vamos a la biblioteca.- él le rogó luego de que se encontraran brevemente luego de gimnasia.

-No puedo. -ambos estaban encerrados en una de las duchas personales. - Estamos entrenando para este fin de semana.

-Será rápido. -le aseguró necesitado.

- Más tarde. - Ella también estaba igual que él pero no quería levantar sospechas.

- ¿En tu habitación o la mía? - preguntó apretándola contra su pecho.

Edward colocó estratégicamente su bulto contra su vientre. Bella cerró los ojos al sentirlo.

- La tuya. - Edward la besó luego de eso.

El sexo se había convertido en la adicción de ambos. Desde el domingo habían aprovechado cada minuto que tenían juntos para hacerlo y hacerlo... Sus hormonas adolescentes habían tomado el control.

Sus amigos notaban algo extraño en ellos. No es que fuera evidente que tenían sexo sino que Edward desbordaba seguridad mientras Bella parecía haberse calmado de alguna manera, su mente no estaba volando siempre buscando una manera de divertirse.

-¿Viajaras el viernes? -preguntó él.

-No, el sábado.

-Quedate conmigo esa noche.

No lo pensó dos veces.

-Si.

Se besaron luego de eso. Edward tenía sus pechos atrapados en sus manos y jugueteaba con sus pezones.

-¿Edward? -la voz de James los hizo separarse.

-Sigo aquí. -grito para que lo escuchara.

- Hombre apurate. Ya no hay nadie, me adelantaré . Tengo hambre.

- Esta bien. -sonrio a su novia mientras se desataba el pantalón

-No. -susurro ella.

Cuando James no estuvo cerca Edward aprovechó para besarla.

-No. -ella volvió a negarse pero se dejó subir la falda.

Él pronto ya estaba embistiendo en su interior como poseso cuando escucharon voces.

-No llevaré las pastillas. -la voz de Jacob parecía molesta.

- ¡Vamos hombre! ¡Luego del juego nos divertiremos! - Caleb parecía insistir.

- Puedo divertirme sin usarlas.

Edward escuchaba sus voces pero su concentración estaba en la zona de su cuerpo con la que penetraba a su novia. Era Bella la que había perdido la concentración.

- Ella no caerá sin ellas. -se burló Caleb.

- Callate. - gruñó. - Baja la voz que su tutor sigue duchándose.

Bella se tensó al escucharlo. Edward también los escuchó por lo que detuvo sus movimientos. La ducha seguía sonando por lo que no escuchaban lo que ambos hacían en el cubículo. Él cerró la llave y se colocó una toalla en la cintura.

-No vayas. - ella susurró.

Él sólo ajusto su bluza antes de salir.

- ¡¿ Qué es lo que quieren ?! - les gritó cuando los dos muchachos estaban abriendo su casillero.

- Masen. - Jacob puso una pose sínica mientras Caleb sacaba su ropa.

- Te ibamos a hacer el favor de deshacernos de esta ropa vieja. - se burló tirando sus pantalones al suelo.

- ¡ Dejen mis cosas! - enojado trató de quitarle la ropa de las manos.

- Queremos algo a cambio. - Caleb uso su altura para alejar la ropa de él. - Igual de fácil que la otra vez.

Edward tembló, Bella no debía escuchar eso.

- No haré nada. - se acercó a Caleb.

- Tienes que averiguar quién demonios es el novio de Swan.

En ese momento se detuvo. El silencio ocupó los vestidores.

- ¿No sabes quién es? - preguntó como un idiota. Ella le aseguró que ya Jacob sabía... que él le había dicho que la esperaría...

- No, mierda no soy yo. - gruñó.

Caleb lanzó una risita idiota.

- Callate maricón.

- Averigualo. - apuntó con el dedo el pecho de Edward.

- No sé cómo averiguarlo, yo sólo soy su tutor. - su voz era fría y disfrazaba lo engañado que se sentía.

- Te lo dije. - bufó Caleb.

- Pasas más tiempo que nosotros con ella.

- No hablamos, sólo estudiamos. No hay manera que sepa quién es él.

Jacob sacó de su bolsillo un papel arrugado.

- Esta es la foto que subieron el día de la fiesta. - Edward contuvo la respiración al ver la foto que ya había olvidado. - ¿Lo reconoces ? ¿Es algún becado? No es nadie que yo conozca.

- No, no lo conozco.

- Estoy seguro que es él. - gruñó arrugando la foto y la tiró al suelo con rabia.

- Preguntale a ella, yo no lo sé. - Edward tiró de su ropa quitándosela a Caleb.

- Vamos. - Jacob le indicó y ambos salieron golpeando su hombro al pasar.

No fue hasta que cerraron la puerta que Bella salió de la ducha y corrió hacía él.

- No es lo que piensas.

- Me mentiste.

- No por completo. - le aseguró nerviosa.

- No por completo... - Edward se rió de manera sínica. - No sé cuál es tu maldito problema, siempre mintiendo y engañando.

- Estaba desesperada, no quería perderte.

- Perderme... - tomó su camiseta y se la colocó con rabia.

- Te amo.

- Decir que me amas una y otra vez no hará que yo lo crea.

- Pero lo hago. - Bella se colocó en su camino cuando quiso abrir su casillero para sacar sus zapatillas.

- Tú no sabes amar, sólo sabes lastimarme y usarme.

-¿ Esa será tu escusa para dejarme? - lo empujó molesta.

- ¿ Escusa? - preguntó confundido.

- La pasaste bien esta semana, no te quejaste.

- ¿Quejarme? -enojado se acercó, ella retrocedió hasta chocar con el casillero.

- ¡Te di lo que querías! - ella dejó salir las primeras lágrimas . - Fuiste mi primera vez.

- ¿Crees que eso quería? - retrocedió como si lo hubiera golpeado.

- Lo querías Edward, no te das cuenta pero mi virginidad era lo que más querías de mí.

- No puedo creer que pienses eso de mí.

- Eres igual que cualquier chico. - ella hablaba pero las lágrimas salían de sus ojos. - Pero yo te quiero para mí.

- Yo no quería tu virginidad. - Edward retrocedió aún más. - Te amo carajo, no sé qué demonios piensas pero ese día tú me amenazabas y yo no quería dejarte ir... - hablaba como desesperado.

- Te la di. Ahora me dejarás. Sólo demuestras que eso era lo único que querías de mí.

- No puedo creer cómo logras tocer las cosas. - desesperado tomó su cabeza.

- Vamos dilo. Termina conmigo, ya obtuviste lo que querías de mí.

- ¡Me engañaste! - reclamó.

- ¡Pero me entregué a ti! ¡¿Qué más quieres de mí?! - luego sostuvo su rostro mientras lloraba profusamente.

Para Edward verla llorar era casi físicamente doloroso. Su orgullo, su amor propio dejaba de importarle en momentos como esos.

- Bella... - se rindió acercándose, la sostuvo en sus brazos mientras ella desfogaba con más fuerza sus lágrimas.

- No me dejes... te amo... - sollozaba.

- Yo también te amo bebé. - suspiró. - Te amo tanto que me duele.

- Yo sólo quería que te quedaras, no me importó nada más. - se aferró a él.

- Esta bien. - acarició sus mejillas con amor. - Sólo no vuelvas a mentirme ¿si?

- No, ya no más. - Bella prometió pero él no le creyó.

- Te amo. - besó sus labios con amor.

- Y yo a ti. - luego se fundieron en un abrazo.

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Y siguen las mentiras.

Hola a todos! Actualice pronto no? Esta historia anda en mi cabeza mucho últimamente y si tardo es porque debo organizar las mil ideas que me vienen a la mente jajaja espero me tengan paciencia. Como ven ya Jacob esta tras los pasos del novio misterioso de Bella Swan y eso no pinta nada bien.

Muchas gracias por sus reviews aquí y en Límites Obligados ya saben que son mi motor y motivo para seguir las historias.