Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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- No entiendo de que hablas. - incómodo retrocedió.
- Sí, sabes de qué estoy hablando. - sonrió como recordando un chiste privado.
- Yo... no... no lo sé. - tartamudeo estúpidamente.
La muchacha puso los ojos en blanco para luego lanzar sus risos hacia atrás con su mano.
- Sé lo que tienes con Swan. En realidad no soy la única que lo sabe. - él abrió los ojos sorprendido. - Eres su secreto mejor guardado. - le dio un vistazo a todo su cuerpo.
- ¿Qué... ?
- No te daré detalles, sólo alejate de ella.
- ¿Qué es lo que sabes? - le preguntó aún conmocionado.
Ella volvió a reír.
- Que eres su juguete favorito. Hay algo en ti que le resulta "adictivo". - se burló.
- ¿Por qué me estas diciendo esto?
- Porque no quiero que gane de nuevo. Siempre obtiene todo, sus planes nunca fallan.
- Si quieres que te crea hablame claro. - le exigió.
- Sé que tú fuiste su primera vez. - Edward se sorprendió al escucharla. - También sé que te la coges a diario desde ese día. Ella sólo habla de eso.
- Te lo contó porque eres su amiga.
- Lo sé porque es a mi novio al que se lo dice cada vez que te lo hace, esa perra quería... - la expresión de Victoria era de ira. - Riley se la cogió este fin de semana. - Edward retrocedió impactado por sus palabras. - Ella lo logró, ella ganó.
Él no podía creer en sus palabras, se negaba a hacerlo.
- Ella lo provocó en todo momento, perdieron porque Jacob se enteró y pelearon, luego el juego fue un desastre... - hablaba con ira pero las lágrimas desbordaban por sus ojos. - Ella esta feliz por ser la culpable, se cogió a Riley antes del juego y Jacob los vio.
- Eso no puede ser cierto.
- Ella coqueteó con los jugadores del otro equipo para provocar a Riley, yo la vi. - Victoria sufría al contarle. - Ella le había enviado fotos desnuda más de una vez pero cuando comenzaron a ser contigo Riley enloqueció, este fin de semana todo explotó y terminaron acostándose en la habitación de ella.
Edward sentía que el piso se le movía mientras más escuchaba.
- Ella jamás se había fijado en Riley hasta que estuvo conmigo. - Victoria cerró los puños con rabia. - Estuvimos juntos casi un mes. Yo era feliz pero ella no podía permitirlo... ella es la única que decide quién es feliz.
Edward tironeo de sus cabellos con desesperación.
- Ellos no saben que sé de tu existencia, yo logré descifrar la clave del teléfono de Riley. Hay mucho que no sabes Edward. Alejate de ella.
Muchas cosas le vinieron a la mente al escucharla. Las ideas y recuerdos lo inundaron.
- El equipo está molesto con Riley porque rompió los códigos de amistad y creen que es su culpa que perdieran, pero es Black el que esta más molesto que cualquiera. - Victoria siguió su relato. - Él esta obsesionado con Swan y estoy segura que se vengará.
Edward se quedó en silencio digiriendo todo lo que Victoria le había dicho.
- Lo siento Edward. Ella... no merece que nadie la quiera.
Victoria se fue dejándolo desolado en medio de la biblioteca.
No podía ser cierto. Su corazón se negaba a creer, el dolor que sentía no lo dejaba respirar bien. Se apoyo en los estantes pero terminó deslizándose hasta llegar al suelo. Sentado y solo se sostuvo la cabeza con desesperación. Ella lo amaba, eso decía, ella lo demostraba...
No podía con eso, él sentía demasiado por ella. Su vida se desmoronaba ante sus ojos, la chica que más había deseado para él lo estaba destruyendo por dentro. Por ella fue capaz de dejar de lado tantas cosas, dejó ir sus gustos, aficiones sólo para agradarle cada vez más, hasta llegó a hacer planchas todos los días para lucir más atlético para ella. Él estaba tan loco por ella que era capaz de hacer cualquier cosa para complacerla.
Su teléfono comenzó a sonar y no supo que hacer cuando vio que era ella. La llamada se cortó demasiado pronto, o tal vez él pasó mucho tiempo mirando su teléfono. Volvió a sonar a los tres minutos, esta vez si contestó .
- Hola.
- ¿Donde estás? - gruñó fastidiada.
- Sigo en la biblioteca. - contestó con voz monótona.
Hubo silencio en la línea. - ¿Edward? ¿Estas bien?
No contestó.
- Bebé que sucede... no me asustes. - su voz ya había cambiado a una más nerviosa.
- Hiciste mucho más que dar tu número, ¿no Bella?
Silencio. Escuchó como su respiración se alteraba a cada segundo que pasaba.
- ¿Qué es lo que sabes? -tensa preguntó.
- Sé que soy tu juguete favorito.
Un jadeo se escuchó al otro lado de la línea.
- No, no, no. - comenzó a negar nerviosa. - Eso es ment...
- Tú eres la única mentirosa aquí. - con dolor pasó el nudo en su garganta.
- Edw... - comenzó a llorar.
Él colgó.
Su teléfono sonó de nuevo pero esta vez sólo lo apagó.
Se levantó del suelo y se forzó a salir del lugar. Tal vez podía sonar ridículo pensar que un corazón roto pudiera provocar que su cuerpo no reaccionara como él quería pero así era, no sentía el cuerpo y sus manos temblaban, para ocultarlo las metió en sus bolsillos y caminó hacia la salida antes que ella lo buscara.
No pensó en nada más que llegar a su habitación, no supuso que ella iría por los pasillos por los que él iría. Al doblar la esquina se la encontró cara a cara.
Ella se detuvo.
Él no.
Iba a pasar de ella cuando Jacob Black y el resto del equipo aparecieron al final del pasillo. Su mirada de odio se traslado de ella a él. Él también lo sabía. Puso una sonrisa sínica en su rostro y se acercó a Bella tomándola por sorpresa. Antes de que ella pudiera reaccionar estaba siendo levantada en brazos por Jacob mientras su séquito reía con él.
-¡Aqui esta mi chica! -la imitación de cavernícola le salió muy natural a Jacob.
-¡Sueltame Jake! -gritó con una risa fingida.
-No hasta que le digas a todos quién es tu novio. -una sonrisa malévola apareció en su rostro moreno. Pudo sentir la mirada de reojo encima de él.
-¡Dejame Jacob! -la voz ahora molesta de Bella no logro aminalarlo.
-¡Oh vamos! Solo su nombre, estoy seguro que debes estar orgullosa de tremendo partido que te llevas a la cama.
Bella enrojeció de la cólera y Edward sentía la mirada del moreno sobre él, estaba buscando provocarlo.
-¡Bajame Black! -gritó histérica.
-¡Dilo! ¡Todos mueren por saber quién sí logró meterse en tus pantalones!
Edward observó el rostro adolorido de ella, Black estaba apresándola con demasiada fuerza. Sólo por ese motivo se acercó.
-Bajala. -susurró amenazante.
-¿Y tú quién eres para darme órdenes? -se burló mirándolo despectivamente con una sonrisa de superioridad.
-Soy...
-Edward no te metas en problemas. -Bella le pidió retorciéndose en los brazos de Jacob.
-Sueltala. -ignoró su petición y tomó uno de los brazos de Jacob.
-¡Sueltame tú idiota! -bajo a Bella y se fue contra Edward.
-Dejalo Jacob. -inmediatamente se metió entre ambos. Cubrió a Edward con sus brazos. -No te metas con él.
-¿Por qué Bella? -sonrió burlón y todos los demás alumnos miraron el intercambio intrigados.
-Callate Black. -susurró amenazante.
-¿Acaso tu novio secreto es este becado? -los murmullos no se hicieron esperar.
-Ese no es tu jodido problema. -empujó su musculoso cuerpo lejos de ella.
-¡Oh claro que lo es! - los murmullos comenzaron. Ella no lo había negado.
Jacob pareció más molesto por su silencio.
- Me encantaría que le digas cómo te divertiste este fin de semana en la cama de Riley. -sonrio macabramente.
-Basta. -susurró.
-¡Vamos Belly! ¿Cuanto tiempo llevas con él? Nadie sospechaba que te tirabas a tu tutor, no cuando te burlabas de él cuando estabas con nosotros. -Edward se tenso detrás de ella. -Nos engañaste Bells.
La tensión del momento se podía palpar. Edward se quedó sin aire detrás de ella.
-Vamos. Dile. -su sonrisa estúpida se había ido. -Cuentale lo que hiciste este fin de semana, y todos los anteriores. Estoy seguro que le gustará hacer cuentas y saber con cuántos lo engañaste.
-Ya callate Black. -los murmullos del pasillos pararon.
-No, supe que tú fuiste su primera vez, seguro fingiste ser virgen. - de burló. - Lo mejor es que se entere a que puta se estuvo llevando a la cama todo este tiempo.
-¡Ya basta! -gritó abofeteándolo.
Toda la escuela se quedó en silencio observando el espectáculo. Edward se sentía humillado y profundamente lastimado, las miradas de burla de los demás estudiantes que veían el hecho de jugar con becados algo gracioso lo tenían asfixiado. James estaba mirando todo en medio del grupo parecía muy sorprendido y algo apenado por su amigo.
-¡¿Que esta pasando aquí?! -la voz del profesor de Historia los hizo saltar ligeramente. -Black, Swan y Masen a sus clases ¡ahora!
Jacob parecía estar conteniendo su mano para no golpearla de regreso. Retrocedió molesto y se obligó a caminar hacia su clase. El pasillo comenzó a dispersarse con rapidez. Edward hizo lo mismo saliendo del agujero en el que estaba metido.
-Ed... -trató de hablar.
-Callate. -la silencio alejándose a toda prisa.
La gente en los pasillos lo miraban sin poder evitarlo. Se controlo cuando escuchó bromas a su costa. Más que todo se escuchaban chismes sobre su perdida de virginidad con Bella Swan, para algunos un gran estreno para otros una enfermedad venérea asegurada.
-Escuche que tienes sida. -James le comentó sentándose a su lado en su habitación una hora más tarde.
-No tengo nada. -respondió astiado.
-Es lo que se escucha en los pasillos. -suspiró. -¿Por qué no me contaste?
-Ella no quería que nadie sepa. -sonrió adolorido.
-¿No te pareció eso algo extraño? -pregunto sin poder evitarlo.
-Estaba con la chica de mis sueños. No me importaba quién lo sabía, yo sólo quería que se quede conmigo.
-Te entiendo. -James se quedó en silencio luego de eso.
La puerta volvió a sonar como venía haciéndolo cada cierto tiempo. Lamentablemente sabía quién estaba detrás. Su teléfono sonó por doceava vez.
-Seguirá hasta volverme loco. -Edward comentó molesto.
- Aún eres su tutor, tal vez venga. -le recordó.
-La echare a empujones si eso es necesario. -con rabia rechazó la llamada en su teléfono.
-Esta loca, es un hecho.
-Si lo esta. -sonrió tristemente estando de acuerdo.
-Hagamos la tarea y olvida un rato. -le sugirió sacando los cuadernos.
Terminaron la tarea mucho antes del toque de queda y jugaron un rato en su xbox.
-Aún no me llegan las cartas de las Universidades. -le contó cansado James guardando ya sus cosas.
-Estoy seguro que ingresaste. -lo animó.
-Espero que si. -susurró preocupado.
-A mi tampoco me llego nada.
-Tienes mejores notas que las mias seguramente estas dentro.
-Estaremos dentro entonces. -palmeó su hombro amistosamente acompañandolo a la puerta.
-Adiós hemano. -se despidió abriendo.
Ella estaba al otro lado vistiendo una diminuta falda y un escote exagerado. Él alejó la mirada y estuvo a punto de cerrar la puerta en su cara pero ella con habilidad logró colarse dentro de la habitación.
-Sal de aquí. - la echó fastidiado pero no pudo abrir la puerta con ella encima.
- No. -ella se negó. - Esa puta de Victoria te mintió, yo...
- Bella basta. No sigas con tus mentiras. -la calló levantando la voz.
- Sé que estas enojado. -su voz había empequeñecido.
- Estoy asqueado. - ella lo miró dolida pero fue fuerte y no sintió pena.
- ¿Ahora te doy asco? - repitió dolida.
- Si. - admitió alejando la mirada.
- ¿Puedes dejar de amarme en una hora? ¿O nunca me amaste?
- No vas a empezar a manipular lo que digo.
- Responde. ¿Ya no me amas? - preguntó acercándose a él .
- Eso ya no importa. - contestó.
- Si importa. - insistió acercándose más.
Y ahí estaba de nuevo, confundido por como usaba sus palabras en su contra, dolido por tenerla tan cerca y saber que ya no era suya y sobre todo humillado por el poco amor propio que se tenía. Pero estaba cansado, era diferente sufrir en la soledad de su habitación a ser el blanco de burlas de una escuela completa.
Ella sabía lo que hacía. Lo conocía bien y no por nada era su juguete favorito. Ella fingía estar triste y dolida pero ahora que veía bien su expresión había una pequeña sonrisa que se habría paso. Ella con movimientos seguros y sensuales se acercó lo suficiente a él donde prácticamente se rozaban.
- Victoria te mintió. Yo sólo soy tuya. -le aseguró, luego repartió besos de mariposa por su cuello. - No sabes como te extrañé. - sus manos ya estaban abriendo su pantalón. - No podía dejar de pensar en ti. - coló sus manos dentro de su boxer para tomar su miembro dormido. - Te necesito dentro de mi.
Edward la observaba mientras ella bajaba sus pantalones y de arrodillaba frente a él. No tuvo que esperar para recibir la primera succión de su boca. Con habilidad ella chupaba y lo miraba en todo momento. Toda su lengua lo acarició como si fuera una paleta. Él la observó en todo momento y la visión que antes era algo más que sólo excitante comenzó a desfigurarse en su cabeza. Ella no era más esa chica que sólo él había probado y por supuesto que su pene no era el único que había mamado. Algo había cambiado. Retrocedió unos pasos hasta llegar a su cama, Bella se quedó confundida por sus movimientos pero él la sostuvo del hombro y con algo de brusquedad la acercó de nuevo a su erección. Ella buscó su mirada pero él estaba más concentrado en ver como su boca lo recibía. Ella comenzó a abrir su bluza buscando atención pero él sólo embestía su boca y no la tocaba. Fastidiada por su egoísmo abrió su bluza liberando sus pechos al aire y se paró.
- ¿Qué te pasa? - le reclamó ya bajándose las bragas. - Tocame.
Edward se acostó en la cama.
- ¿Crees que soy tan estúpido como para perdonarte si me haces una mamada?
Bella se quedó quieta.
-Solo acabas de demostrar que ni siquiera te tomaste el tiempo de conocerme.
- ¿Conocerte?
- Vete Bella. Esto se acabó. - él se tapó los ojos con el brazo.
Ella se quedó en silencio luego escuchó sus pasos apurados mientras se vestía.
- No Edward. Esto se acaba cuando yo lo diga. - luego escuchó como su puerta era azotada.
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Hasta que Edward abre los ojos, muy inocente nos salió el muchacho. Veremos como toma Bella a este nuevo Edward. Tal vez alguno se preguntará si la persona que estaba en la habitación con Bella y Edward la otra noche era Victoria, y la respuesta es no. ¡Bueno espero que les halla gustado! Nos leemos pronto :3 y por fis un review alegraría mi día.
