Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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Las miradas y cuchicheos no paraban. Estaba más que incómodo por esto. Se refugió en la compañía de sus amigos para evitar caminar solo por los pasillos. En gimnasia era el último en ducharse para tener a sus amigos vigilando sus pertenencias.

Por otro lado Bella había dejado de ir a clases por lo que sus padres fueron llamados y su hermano tuvo que hablar con el director. Luego de eso regreso a clases sin falta.

La tensión entre ambos era palpable, en clases eran observados constantemente pero ambos fingían no haberse visto. Bella solo lo martirizaba cuando las clases acababan, no podía ir a la biblioteca o a las bancas que estaban fuera de los edificios sin que ella apareciera de pronto, ella jamás intentaba hablarle de hecho ni volteaba a verlo dos veces, su objetivo era que él notara su presencia y por supuesto que lo lograba. Había renunciado a las tutorías por lo que ya no tenía acceso a su dormitorio y para ella era muy complicado lograr infiltrarse al suyo. Su vida había cambiado de manera radical.

-Iré por una soda, ¿quieres algo?. - su amiga necesitaba despejarse.

Bree y él estaban trabajando juntos en un proyecto de biología desde hacía algunas semanas. Todo iba perfecto hasta que todo el drama con Isabella estalló y Edward perdió por completo la concentración, Bree entendía su situación por lo que prácticamente se encargó por completo de la tarea.

-Una igual estaría bien, gracias. -regreso su atención a su trabajo. Él trataba de poner su cien por ciento pero le costaba.

El silencio del salón vacío era un poco perturbador. No quiso pensar y sólo se dedicó a estudiar, hasta que el golpe de la puerta siendo cerrada con llave lo hizo saltar.

- ¿Asustado? - preguntó una voz burlona. No tuvo que pensar mucho para saber quién era.

- ¿Qué quieres Black? - el moreno sonrió perversamente.

Caleb se acercó más tirando todos sus libros y cuadernos a su paso.

- Nos engañaste Masen. - Caleb lo sujeto de la camiseta mientras Black se acercaba.

- ¡Sueltame! - luchó contra el muchacho.

- No te resistas becado, sino será más doloroso. - Black sacó algo de su bolsillo.

- ¡Sueltenme malditos! - luchó con más fuerza al ver la navaja que brillaba en la mano derecha de Black.

- Sólo queremos dejar un recuerdo permanente para Bellita. - se burló Jacob. - Estoy seguro que le encantará. - su rostro cambio a uno siniestro. - Subele la camiseta Caleb.

El grandulon luchó para lograr subir lo suficiente su camiseta mientras Jacob se paraba sobre los pies de Edward para evitar que pateara. Con su navaja comenzó a tallar a la altura de su corazón una "B". Sus gritos fueron apagados por su camiseta ya que esta estaba enrollada dentro de su boca.

- A tu chica le va a encantar. - Jacob tallaba con rabia sin importarle la sangre que fluía constante manchando sus manos.

El corte era profundo pero sin llegar a sus costillas. Cuando el moreno acabó se alejó para ver el acabado de su tallado pero la sangre cubría gran parte de este.

- ¿Por qué tienes que arruinar mi trabajo con tu maldita sangre? - fastidiado palmeó su mejilla. - ¿Eh? Habla marica.

Edward lo miró con odio.

- ¿Qué pasa? ¿No te gustó el recuerdito que le deje a tu puta? - con rabia observó su entorno. - Bella. Bella. Bella. Esa puta. - clavó su navaja ensangrentada en la mesa. - Ella debía ser mía, fui un estúpido al esperar que se deje coger por voluntad propia. ¿No crees Masen? - con su navaja volvió a acercarse a él. - ¿Tú esperaste o te la cogiste a la fuerza?

Edward sólo lo miraba fijamente soportando el dolor de su herida.

- Yo creo que fue a la fuerza. - sonrió perversamente. - Debe ser una delicia en la cama, imposible resistirse.

Edward trató de hablar pero su camiseta impedía que lo lograra.

- ¿Qué dijiste? - preguntó Black. - ¿Qué tengo razón? Lo sé Masen, lo sé. Siempre tengo la razón.

Jacob buscó en su bolsillo su teléfono.

- Ahora tomemos la primera foto de tu nuevo... ¿tatuaje?, creo que podemos llamarlo así. - tomó la foto. - Perfecto. Estoy seguro que Bellita se mojara cuando te vea sangrando por ella. Agradeceme, tu puta estará más que dispuesta esta noche.

Jacob se acercó de nuevo pero ahora con su navaja apuntado a su vientre.

- Cuenta que fui yo el que te hizo esto y te juro que no será lo único que te perforaré. - clavó lo suficiente la navaja para hacerlo sangrar.

Caleb lo soltó lanzándolo al suelo para poder patear su vientre un par de veces. Salieron del lugar sin mirar atrás.

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Bree curó sus heridas asustada y sollozante.

- Tranquila, sólo son cortes. - trató de calmarla.

Estaban en la habitación de ella, luego de lograr limpiar la escena escalofriante que Black había dejado en el salón donde estudiaban.

- ¿Cómo quieres que me tranquilice? - le recriminó Bree. - ¡Te encontré desangrandote en medio del salón!

- Sólo tú sabes lo que sucedió Bree, por favor no le digas a nadie. - le rogó preocupado.

- Deberías acusarlos. ¡No pueden marcarte de esta manera! - Bree siguió cubriendo su herida preocupada por la hemorragia.

- Sólo soy un becado, me sacaran de aquí alegando que es por mi seguridad. Por favor Bree. - le rogó de nuevo. - Estoy seguro que con esto tuvieron suficiente.

Le mintió preocupado por lo que su amiga pudiera hacer. Ellos no podían saber que ella sabía lo que sucedió porque serían capaces de silenciarla de la peor manera.

- Creo que necesitas puntos. - Bree le cambió las vendas. - Sigue haciendo presión, traeré tu camiseta de la lavandería y más vendas.

Lo dejó en su habitación con la televisión prendida pero lo aburrió rápidamente. Ver películas o series donde la enseñanza principal era que el amor vencía a todo en ese momento le parecían tan irreales y fantasiosas que le llegaban a ser ridículas. Nunca había sido fanático de ellas pero en algún momento se sintió identificado, que idiota había sido.

- ¿Estas entrando en depresión? - Bree entró en la habitación cuidando que nadie pudiera ver que el estaba sobre su cama.

- No. - negó de inmediato.

- Era broma, traías mala cara.- Ella destapó su herida y volvió a limpiarla para cubrirla definitivamente. - No hagas movimientos bruscos.

- Gracias. - agradeció colocándose la camiseta.

- Edward ten cuidado, esta situación esta saliéndose de control. - preocupaba le recomendó.

- Lo sé. Lo tendré, gracias Bree.

Escapó del edificio de la misma manera como había entrado, por la ventana. Bree tenía su habitación en el primer piso por lo que era fácil. El único detalle que olvidó fue que Bree no era la única que tenía su habitación en el primer piso.

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Las clases de gimnasia eran su tortura personal. El clima había conspirado en su contra, los días lluviosos provocaron que los ensayos de las porristas fueran en el mismo ambiente que el de ellos. Como odiaba el silencio tenso que aparecía cada vez que Bella y sus compañeras aparecían en el gimnasio.

- Bueno señores, ya cierren sus bocas babeantes y comiencen a corren. - les ordenó el entrenador luego de tocar su silbato.

- Victoria no esta aquí. - James le comentó mientras corrían alrededor de la cancha.

- Tal vez sigue enferma. - justificó Edward distraído. Su herida era reciente y el ejercicio estaba lastimándola. Disimuladamente sostuvo su pecho haciendo presión.

- Es la capitana debería estar aquí, dirigiendo al menos.

Edward no le respondió.

- ¿Tú crees qué... ? - James dejó la pregunta en el aire.

- Tal vez renunció.

- No lo creo, ella era la mejor de todas y la entrenadora la colocó en ese puesto.

- Tal vez la obligaron. - su mirada fue irremediablemente hacia Isabella que en esos momentos realizaba estiramientos.

- ¡Estas sangrando! - las miradas de todos fueron hacia él por culpa del grito de James, todas incluida la de Bella que hizo contacto con la suya por un segundo.

- ¡No es nada! - le aseguró ocultando la mancha con su mano.

- ¡No hombre! ¡Dejame ver!

- ¡Masen! - el entrenador se acercó con pasos ligeros. - Tus manos ya estan manchándose, dejame ver esa herida. - ordenó.

El color escapó de sus mejillas. Asustado se encontró con la mirada de Jacob que lo observaba a lo lejos.

- Es... un corte que me hice jugando baloncesto, entrenador. - le explicó subiendo su camiseta. Su herida estaba cubierta por un parche ensangrentado.

- Eso es un gran corte Masen. - el hombre se acercó con el fin de quitar el parche pero Edward retrocedió. - Dejame ver muchacho, es del tamaño de la palma de tu mano.

- Si lo es. - aceptó nervioso. - No me quite el parche, es doloroso.

El entrenador asintió.

- Ve a enfermería a que curen esa herida.

Edward obedeció de inmediato. Cuando estuvo fuera de la vista de todos caminó hacia su habitación donde tenía planeado curarse el mismo pero unos pasos rápidos detrás de él le alertaron que no estaba solo. Volteó dispuesto a echar a quien estuviera siguiéndolo pero sus palabras se quedaron estancadas en su boca.

Ella estaba ahí.

Por unos segundos interminables sólo se miraron sin decir nada. Ella seguía hermosa y con esa aura de ser inalcanzable que en esos momentos se sentía dañina. Era como que si su imagen fuera alguna especie de kriptonita que lo debilitaba.

- Le dije al entrenador que iré contigo a la enfermería. - parecía que habían pasado siglos desde la última vez que había escuchado su voz y no sólo un par de semanas.

- No es necesario. - necesitaba alejarse de ella.

- Le dije que eras mi novio y que por eso debía acompañarte yo y no James. - su afirmación detuvo sus pasos por un segundo.

- No debiste mentirle. - siguió su camino dándole la espalda.

- No lo hice. - la escuchó caminar por lo que se detuvo para darle la cara.

- No me sigas. - ella se sorprendió por su tono tosco pero recompuso su rostro rápidamente.

- Te acompañaré a la enfermería. - le aseguró poniéndose frente a él.

- No iré a la enfermería, me curaré en mi habitación. - dio media vuelta pero sólo llegó a dar un par de pasos.

- No te dejaré ir solo. - se paró justo frente a él.

Ella le llegaba a la barbilla cuando estaban parados pero ella no parecía consiente de la diferencia entre ambos, se veía dispuesta a saltar a su yugular en cualquier momento.

- Dejame tranquilo Isabella. - la empujó suavemente para poder pasar pero ella sostuvo su brazo.

- Sé que no irás a tu habitación. - lo acusó burlona.

Edward levantó una ceja.

- ¿Así? ¿Ahora lees mentes?

Bella lo soltó empujándolo.

- Ya sé que te tiras a Tanner. Seguro irás con ella. - ella llena de ira lo volvió a empujar.

Edward se sorprendió por sus palabras.

- ¿Bree? - no pudo evitar reír.

Otro empujón.

- ¡No te burles de mí! ¡ No perdiste el tiempo!. - lo empujó esta vez apretando su herida.

Edward se encogió del dolor.

- Maldita sea. - gimió dolido.

- ¡Esa puta debe abrirte las piernas siempre!. - siguió acusando. - Ella... - con odio lo golpeaba donde podía.

- Estas loca. - adolorido por su herida trataba de protegerla.

Poco a poco las acusaciones se confundieron con el llanto de ella.

- ¡Ya basta Bella! - no podía sostener sus manos porque protegía su herida.

Ella se detuvo apoyándose contra los casilleros.

- ¡¿Qué tiene ella?! - sollozaba. - ¡Yo te di todo de mí! ¡Todo!

- ¿Tú? Dios Bella estas tan equivocada. - molesto por sus palabras le contestó. - Jugaste conmigo nada más, ya deja de mentir.

- ¡Te amo maldita sea! - le gritó acercándose a él quedando frente a frente. - No puedo dejar de pensar en ti. No puedo dejar de recordarte. Te veo más en mis sueños que durante el día. Estoy agotada, ya no sé que hacer. - se acercó más, él estaba algo encogido aún sosteniendo su herida y ella aprovechó para apoderarse de sus labios antes de que pudiera reaccionar.

-¡Alejate! - la empujó. - No volveré a caer Bella, se acabó.

Ella con rabia volvió a apretar la herida.

- Yo diré cuando esto se acabe. - apretó más haciéndolo gemir. - Creo que estas sangrando más, vamos a la enfermería. - macabramente se acercó y con su otra mano palpó su pene. - O yo puedo curarte.

- Estas loca. - la empujó.

- ¿Ella te curó? ¿Ella te hizo esto? - fuera de si jaloneo su camiseta. - ¡¿Te arañó con demasiada fuerza mientras se la metías?!

- ¡Tranquilizate! - lo estaba lastimando.

- Seguro esa perra quiso marcarte. - con odio luchaba por levantar su polo.

- ¡Dejame! - se quejó cuando logró ver el parche.

Bella se quedó quieta al ver el tamaño del parche y la sangre que lo manchaba.

-Esos no son arañazos. - sorprendida examinó lo poco que podía ver.

- No lo es. - acomodó su camiseta.

- ¿Qué te pasó? - pálida quiso revisarlo.

- Nada. - comenzó a caminar.

Ella se interpuso en su camino.

- En tu camiseta sólo parecen líneas irregulares de sangre. - asustada examinó.

- Es sangre que esta escapando del parche. Dejame pasar. - insistió.

- Vamos a la enfermería.

- ¡No!

- ¡Dime que te sucedió!

- ¡Nada que te importe!

- Es una herida provocada... ¿quién te hizo esto?

Se quedó en silencio.

- Creo que no es necesario que respondas.

Edward la apartó sin cuidado y camino hacia su edificio, ella no lo siguió.

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Hola! Este capítulo es corto porque no aguante las ganas de poder agradecer la nominación a Autora Revelación :o acabo de enterarme hace unos minutos gracias a Yenny Arias! Gracias por publicarlo mujer, me hiciste el día!