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- Esta semana a sido la más estresante de mi vida. - gruñó Seth.

- Debí salir con ustedes. Bree ya me tiene cansado con las historias de lo bien que la pasaron el viernes pasado.

- Si fue una buena película. -admitió Edward.

- Este fin de semana saldremos. - anunció James. - Necesito distraerme.

Sus amigos estuvieron de acuerdo.

- ¿Bree no debería estar aquí ya? - Seth preguntó buscándola por la cafetería.

- No la vi en todo el día. - Edward se preocupó al escuchar a James. - Hoy teniamos Historia juntos y no apareció.

- Tal vez se enfermó.

- Estos días la vi bien, hasta de mejor humor del acostumbrado. - Seth comentó.

- La llamaré más tarde. - Edward prometió.

El timbre les anunció que debían regresar a clases.

Bella y su séquito se ubicaron justo delante de ellos, Edward alejó la mirada de inmediato sabía que ella quería llamar su atención.

- Mierda Ed... tienes que ser de piedra para no caer una vez más.

Sus amigos siempre hacían esos comentarios. Él se negaba a verla pero sus amigos comentaban sobre el largo de su falda y como sus escotes eran cada vez más reveladores.

- Nunca nos has dado los detalles de sus "encuentros". - reclamó Seth con una voz patética.

- No les contaré nada de eso. - le respondió.

- ¿Nada? Vamos Ed... Te has tirado el culito más deseado de la escuela, dale información a los menos afortunados. - insistió su amigo.

- No he sido el único. - le recordó. - Tal vez alguno de ellos quiera contarte.

- Que aburrido eres. - se quejó.

Y los rumores de como era Isabella Swan en la cama ya estaban rondando los pasillos, Riley se había encargado que todo el mundo sepa que él se la había tirado y que cosas le había hecho. Jacob Black era el objetivo de sus historias, cada una era un golpe a su orgullo. Edward no pudo evitar escuchar algunos rumores sobre todo en los vestidores de hombres, Bella era sumisa en el sexo y Riley la describía como una fiera insaciable, sus palabras fueron esas literalmente, pero para Edward ella era atrevida pero siempre terminaba haciendo lo que él quería que haga.

- Escuché que Caleb ha sido suspendido de nuevo. - contó James. - Mandó al hospital a uno de primer año.

- ¿Lo golpeó?

- Lo empujó por las escaleras.

- Ese tipo esta loco.

- Su padre culpo a los químicos que se inyecta, lo han vuelto agresivo.

- Siempre lo ha sido.

Los chicos asintieron estando de acuerdo.

- Jacob esta solo entonces...

- Si, por eso Riley se atreve a provocarlo.

Edward se separó de ellos para entrar al baño. El lugar estaba vacío y lucía limpió, sólo unos gruñidos y gemidos llamaron su atención. Su curiosidad lo llevó a revisar debajo de las puertas, un par de piernas le indicaron en que cubículo estaba la pareja. Se alejó con una sonrisa divertida, no iba a interrumpirlos sabía lo que era apurarse en vaciarse para ir a clases después.

Estaba ya lavándose las manos cuando la pareja salió. Sorprendido observó a Victoria sonrojarse y salir del lugar sin mirarlo de nuevo, mientras Riley se acomodaba el pantalón con una sonrisa engreída. Encontraron sus miradas a través del espejo.

- Bella no es tan apretada como ella. - le contó aún con su sonrisa engreída.

Edward no contestó.

- Pero Bella sabe mamarla mejor. - siguió él parándose junto a él para lavarse las manos.

- ¿Te dejó hacérselo por atrás? A mi no, pero supo compensarme... - se rió como si hubiera mucha confianza entre ellos.

- Creo que Vicky es estrecha porque sólo yo le he dado, Bella ha tenido muchos. - bufo acomodándose el cabello rubio. - Pero... la experiencia igual...

Edward sólo le dedico una mala mirada.

- ¿Cual es tu problema?. - se burló. - Somos hermanos ahora. - palmeó su hombro.

- Sueltame. - empujó su brazo.

- ¡Que sensible! ¿Aun te jode que me follara a tu novia? - empujó su pecho para alejarlo. - Ella quería, hace mucho me pedía verme.

- No me toques. - se acercó de nuevo a él.

- ¿Qué pasa becado? No quieres escuchar como se lo hice, tal vez puedo darte clases...

- No estoy interesado. - necesito toda su voluntad para salir de ese baño sin golpear a Riley.

Caminó por los pasillos notando algo extraño, la gente no estaba mirándolo como tenían de mala costumbre, todos observaban las paredes y casilleros. Al llegar a su casillero supo cual era la razón.

"La Vida Secreta de Bree Tanner" así resaba el título de la hoja que estaba pegada en la puerta de su casillero. Habían sacado copia de una hoja de lo que parecía ser su diario, no quiso leer por lo que la arrancó y tiro al suelo. Molesto abrió el casillero y una montaña de hojas le cayeron encima, mucha gente se detuvo para observarlo.

Como pudo sacó sus cuadernos y caminó a su próximo salón. La gente lo observaba de nuevo, odiaba ser el centro de atención. El silencio sepulcral continuó cuando llegó a su salón. Bella lo observaba desde su asiento con una sonrisa de suficiencia, la culpable de la humillación de Bree Tanner estaba orgullosa de sus logros.

- Sientese señor Masen. - su maestro le indicó.

Bella no le quitó la mirada de encima en ningún momento y paseó su mirada por su cuerpo de manera descarada.

- La entiendo. - susurró apenas él se sentó. - Yo también soñaba contigo pero tenerte superó cualquier espectativa.

Edward no comprendió el sentido de sus palabras.

- Dejame en paz Isabella.

Ella sólo rió en voz baja.

- ¿Hablaste con Bree? - Preguntó James en susurros.

- No, no debe sentirse bien. - suspiró.

- Tú... ¿No leíste? - Edward volteó a verlo al escuchar el tono de su voz.

- No.

- Ella...

- Ella esta enamorada de ti. - intervino Isabella fastidiada. - Esa perra siempre te quiso para ella.

Edward al principio se quedó en shock sorprendido por sus palabras y sin digerirlas volteó a ver a su ex novia.

- ¿Quién demonios te crees para ponerla en evidencia? - molesto la encaró. - Estas enferma Isabella, no sé con quién mierda estuve por seis meses.

Ella y todo el salón escuchó sus palabras. Se hizo un silencio sepulcral esperando que ella respondiera pero no lo hizo. Edward pudo ver como sus ojos se aguaban pero su pose pétrea impedía que los demás espectadores pudieran ver cuanto la habían dañado sus palabras.

El maestro ignoró totalmente su intercambio y siguió con la clase.

Edward espero pacientemente hasta que fue hora de salir del salón, sabía donde podía encontrar a su amiga.

La Biblioteca estaba vacía los viernes en la tarde, él lo sabía muy bien, recorrió los pasillos de Matemáticas e Historia hasta que en un rincón junto a un estante la encontró.

Bree parecía una pequeña niña apretando sus piernas contra su pecho, asustada y vulnerable.

- No deberías pasar tus viernes en la Biblioteca, ya te lo dije. - Bree saltó asustada al escuchar su voz.

- Yo... yo...

- Tranquila. Todo esta bien. - se sentó junto a ella.

Bree bajo la cabeza ocultando su rostro en su cabello. Edward lo apartó con delicadeza.

- Hey... no tienes que avergonzarte por lo que sientes. - Bree seguía sin levantar la mirada. - Eres un chica grandiosa Bree...

- Pero no soy Bella Swan... lo sé...

- Ella no tiene nada que ver...

- Ella es a quien tú quieres.

- Ya no Bree. Ya no.

Su amiga no parecía animada por sus palabras.

- Tú eres muy diferente a ella. - Edward suspiró. - Tú no serías capaz de lastimarme como ella lo hizo.

- Y aún así la prefieres a ella.

Edward pasó un brazo sobre sus hombros.

- Te prefiero a ti. - le aseguró. - Tienes muchas cualidades que ella no puede ni soñar tener.

Bree se sentía pequeña entre sus brazos.

- ¿Leiste... ?

- No, no le seguiré el juego a Swan.

- Entonces si sabes que fue ella.

- Estoy seguro. - bufo fastidiado. - Sólo ella es capaz de algo así.

- No quería que te enteres de esta manera. - su voz se quebró. - No quería que te enteres jamás.

Edward sintió mucha pena por su amiga, ella no merecía pasar por esa humillación. Acarició su mejilla limpiando sus lágrimas, ella lo miró con esos ojos almendrados llenos de tristeza. Edward era consciente de que no correspondía a sus sentimientos pero igual se sentía bien al tener a alguien que sintiera algo tan puro por él. Ella estaba a punto de llorar de nuevo.

- No llores. - le pidió. - No quise lastimarte.

- No lo hiciste. - le confesó.

Edward suspiró sin saber que hacer. No quería cometer el error de darle falsas esperanzas y terminar jugando con sus sentimientos de una manera cruel así como Isabella lo hizo con él.

- Que hermosa escena. - la voz amarga al comienzo del pasillo los hizo saltar. - Veo que tu actuación tuvo los resultados esperados.

Bella los observaba llena de odio e irradiaba tanta rabia que ambos no dudaron en pararse.

- Dejanos tranquilos Isabella. - Edward tomó una pose protectora poniéndose delante de Bree, esto pareció fastidiar a su ex novia aún más.

- ¿Ahora ella te importa? - se burló Bella. - Hace unos días sólo pensabas en estar entre mis piernas... tal vez es eso lo que quieres ahora de ella.

- Callate, estas obsesionada con esa idea. - Edward sacudió la cabeza bufando.

- Es la verdad.

- Piensa lo que quieras.

- Eso es lo que quiere de ti. - le habló a Bree. - No te ilusiones.

- No te metas con ella. - Edward adelantó hasta estar frente de ella.

Isabella también se acercó hasta estar frente a él. - Si lo hago... ¿qué va a pasar cariño?

- Edward no. - Bree sostuvo su brazo impidiendo que siga avanzando.

Bella observó con dolor como ella lo tocaba, los celos la estaban consumiendo.

- Cuando le abras las piernas se olvidará de ti. - le avisó con rabia a Bree. - Es lo único que querrá de ti.

- Vamos. - Edward tomó su mano y la llevó lejos de la castaña que parecía a punto de golpearlos en cualquier momento.

Ambos no vieron como ella quedaba desecha, ella sólo dejó salir sus lágrimas cuando ambos estuvieron fuera de su visión.

- Sólo quiere eso. Él sólo busca eso. - se repetía mientras se deslizaba contra los estantes presa del dolor. - Él no puede amarla.

Sólo en esa soledad dejaba salir todo el huracán de emociones que tenía dentro.

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Actualización! Y pues aca vemos a Bella con sus maldades otra vez.