El desorden de chicas corriendo por los pasillos era algo que nunca pensó que llegaría a ver en un colegio tan estricto como lo era ese.
-Demonios… - gimió Seth al ver pasar chicas en pijamas diminutos buscando sus habitaciones.
- Relájate. – se rió Edward.
James por otro lado seguía pálido, la preocupación por Victoria crecía en él cada vez más.
Esta noche será un tremendo caos.
Y no se equivocaron, muchos chicos pasaron la noche con sus novias y algunas chicas hicieron pijamada por lo asustadas que estaban. Edward por otro lado tuvo insomnio, meditó por horas sobre su vida y no pudo evitar pensar en Bella. Melancólico y algo ridiculo se sintió al revisar su teléfono para ver fotos antiguas donde inevitablemente salía ella, la mayoría eran en su habitación o la de ella pero se notaba lo íntima que era la relación de ambos. Tenía algunas fotos que la podrían poner en evidencia si caían en manos equivocadas por el momento le sirvieron para que él olvidará su soledad dejándose llevar por el recuerdo y la necesidad de su cuerpo de alguna liberación.
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Escuche que denunciaran a la escuela y empezará una investigación sobre lo qué pasó. – le contó James mientras veían como las alumnas que durmieron en sus pabellones la noche anterior se iban a casa ya que sus padres asustados habían ido a recogerlas.
Las clases quedaron suspendidas hasta el día lunes por lo que todos los alumnos que no volverían a casa como era el caso de los becados se quedarían encerrados en la escuela por cuatro días.
Desearía poder volver a casa al menos sólo por un día. – Edward suspiró, extraña a sus padres.
No era un secreto lo buena que era la relación que tenía con sus padres, era hijo único por lo que toda la atención siempre estuvo en él. Lo que hizo que su relación fuera más estrecha fue que sus padres lo tuvieron a los diecisiete y crearon su pequeña familia con mucho esfuerzo y cariño. Edward admiraba la relación de sus padres llena de amor y tolerancia. Tal vez por eso pensó que su amor por Isabella era para siempre y que no existiría para él otra mujer.
Caminaron entre las instalaciones vacías con una pelota en la mano, nadie iba a decirles que debían esperar a estar en la cancha para poder botear su pelota. Pasaban cerca a los pabellones de mujeres porque quedaba de camino cuando James lo detuvo.
-Swan está ahí . – James le susurró.
Ambos voltearon discretamente a observarla. Ella discutía entre susurros con una mujer mayor pero muy hermosa, debía ser su madre, ambas estaban muy alteradas mientras un hombre cargaba la que suponían era la maleta de Isabella. Al final la mujer sujetó su brazo con fuerza y se acercó a su oído para susurrar alguna amenaza.
Estoy seguro que se quedará sin tarjeta de crédito. – se burlaron discretamente.
Isabella empalideció y su mirada se lleno de lágrimas.
No… por favor mamá… - suplicó. – Yo…
Vamos. – dijo determinante.
¡No quiero! – sollozó con dolor.
No hagas un espectáculo, nos están mirando. – la amenaza fue escuchada por ellos.
Isabella volteó y quedó de piedra al ver a Edward, sus lágrimas aumentaron si eso era posible. Se veía realmente desolada.
Isabella vamos. – le gruñó la mujer tenía un ligero acento francés. – Esos muchachos no tienen que saber sobre tus indiscreciones.
Bella quiso replicar pero antes de que pudiera reaccionar era jaloneada por su madre y el guardaespaldas que en ese momento había vuelto luego de dejar su maleta. Edward se sintió extraño en ese momento, alguna parte de él quería ir por ella y alejarla de esas personas que parecían lastimarla, y la otra que suponía que era la lógica lo atornillo a donde estaba parado. La observó irse y se quedó con el recuerdo de su mirada, ella nunca antes le había parecido más rota.
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Bree había insistido en que debían reunirse y divertirse esos días, estaban con casi nada de supervisión y podían hacer lo que les plazca.
Podemos hacer pijamada. – sugirió James para molestarla.
Callate James.
Podemos jugar dota toda la noche. – Seth sugirió mientras cambiaba de canales.
Que aburridos son. – se quejó Bree.
¿Que es lo que quieres? ¿Vamos por alcohol? – al verla dudar Edward agregó. – En serio quieres alcohol. – se rió.
Nunca he bebido. – confesó sonrojada.
No lo creo. – James bebió de su gaseosa. – Es algo muy básico.
En serio, en mi anterior escuela sólo me dedicaba a estudiar y no tenía muchos amigos.
Bueno entonces eso lo podemos solucionar. – James sonrió.
No hay forma de meter alcohol aquí.
¿Quién dijo que la meteremos? – se burló. – Ya hay bastante aquí.
¿Lo robaremos? ¡Estas loco!
Estoy seguro que no se daran cuenta que una botella les falta.
Eso depende de a quién planeas robarle.
James puso una sonrisa segura y observó a Edward.
Tu sabes quién tiene muchas botellas y no echara de menos una.
No entraremos a su habitación. Jacob nos mataría.
Que poca conexión hay entre nosotros, habló de una castaña que por lo que me contaste… tiene unas diez botellas… o eran quince…
¡¿Tantas?! – Bree estaba sorprendida.
Su hermano Jasper la ayuda a meter todo. Son muy unidos.
Seth y Bree estaban impresionados.
Vamos hombre, sabes donde estan y cuál de todas no extrañará.
Tal vez ya las acabo. Hace casi dos meses que no voy a esa habitación.
Probemos, nunca volveremos a tener una oportunidad como esta. No hay celadores y las camaras de seguridad se dañaron por el incendio.
No lo sé…
Vamos Ed. Jamás hacemos cosas divertidas.
Sabía que era estupido y que posiblemente se arrepentiría.
Esta bien.
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Esta es la mochila. – Bree se la dio. – Con una botella bastará.
No le hagas caso, si tiene demasiadas trae un par al menos.
James…
Vamos hombre…
Edward puso los ojos en blanco. Entrar al pabellón era fácil por la falta de vigilancia pero aún así Edward tuvo cuidado y se colocó la capucha.
Ahora si eres todo un delincuente. – se burló James demasiado alto, inquietando aún más a Edward.
Callate por una maldita vez. – gruñó en un susurro.
Decidido entró al pabellón. Estaba vacío, los alumnos regulares hace horas abandonaron las instalaciones. Subió las escaleras y evitó el ascensor para evitar hacer ruido. Al llegar al piso de Isabella algo nervioso controló el sonido que hacía al caminar. Los pasillos estaban sin luz ya que ninguna alumna los transitaba. Nervioso acarició la perilla de la habitación y meditó sobre la posibilidad de que estuviera cerrada con llave, no fue así Isabella era muy descuidada.
Sintiéndose un cobarde, no encendió la luz y en cambio uso la linterna de su teléfono. La habitación estaba desordenada, al parecer fue abandonada sin aviso y eso lo llevo al recuerdo de esa mañana, tal vez su madre estaba molesta por el desorden que vio al menos la de Edward si lo estaría. Queriendo apurarse reviso los cajones que habían debajo de la cama, dos cajas moradas llenas de alcohol y cajas de cigarros fue lo que encontró. El era un ignorante sobre el tema así que tomo las que alguna vez Isabella le dijo que no le agradaban mucho. Las tres botellas entraron sin problemas a su mochila. Con cuidado acomodó las cajas en su sitio pero su vista se fue a otra caja donde antes ella almacenaba fotos de ambos y regalos. Como el marica que era quiso ver, una parte de él se regocijó pensando que tal vez ella no lo había superado aún. La caja tenía los recuerdos de ambos aún, fotos y cartas románticas estaban ordenadas por cronología, Bella había pasado mucho tiempo ordenándolas. Fue una pequeña cajita la que llamó su atención, era alargada y creía no haberla visto nunca antes. Curioso quiso abrirla pero el broche estaba duro y tenía miedo de romperla en el intento.
¿Qué haces aquí? – escuchó una voz que provocó que soltara una maldición y la cajita cayera de sus manos.
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Bastante corto lo sé. Pronto volveré con lo que continúa estamos entrando en la etapa decisiva. Espero sus comentarios!
