No… Yo… - nervioso se paró y levantó la cajita para colocarla en su sitio.

Isabella lo observaba sorprendida y nerviosa, le quitó la cajita de la mano y retrocedió.

¿Qué haces en mi habitación? – le preguntó guardando apurada la cajita en uno de sus cajones de ropa.

Yo… - jaloneo su cabello nervioso. – Lo siento, fue una estupidez.

Abrio su mochila y sacó las botellas.

¿Estabas robándome? – sorprendida lo acusó.

Lo siento, yo… soy un imbecil tienes toda la razón si me acusas.

Su mirada estaba en el piso sintiéndose la peor lacra al hacer algo como eso.

No era necesario que me robes, yo te hubiera dado todo el alcohol que me pidieras y lo sabes. – ella suspiró y Edward levantó la mirada, recién se dio la molestia de observarla. Estaba mojada por la lluvia que caía ligera afuera y tenía esa expresión triste que había visto en la mañana.

No volverá a ocurrir. – le prometió cerró la mochila vacía y se la puso en el hombro dispuesto a irse.

Isabella se acercó a la cama para ver mejor ya que aún ninguno de los dos había prendido la luz.

Llévatelas. No voy a beberlas. – Edward supuso que era porque había escogido las bebidas que menos le gustaban.

No fue correcto lo que hice…

No hiciste nada al final, no eres un buen ladron. – se burló con una sonrisa triste. – No debiste entretenerte mirando.

Edward se sonrojó.

Bella lo observó con ganas esta vez.

Un trueno sonó fuera del edificio.

¿Qué es lo que viste? – susurró Bella.

Yo… sólo cartas y fotos pasadas. – confesó.

Tengo todas. – Bella se sentó en la cama y sacó la caja de recuerdos. – Fuiste mi primer novio.

Edward se quedó en silencio, tal vez fuera verdad pero su relación estaba llena de mentiras así que se permitió dudar.

Veo que dudas de mis palabras. – susurró ella acariciando unas fotos.

No puedes culparme.

No, no puedo.

El quería irse de la habitación pero tenía miedo a algo que no estaba seguro que era. Ella no estaba actuando como regularmente lo hacía. Edward decidió que había sido demasiado, se apuró a llegar a la puerta.

Unos golpes insistentes se escucharon tras la puerta.

-¡Isabella! ¡Muchacha estupida! ¡Abre la puerta!

La voz con fuerte acento francés se escuchó.

Bella reaccionó rápido empujándolo hacia su baño.

-No dejes que te vea. – le susurró aterrada encerrándolo en la ducha.

Cerró la puerta a toda prisa.

Edward nervioso guardo silencio.

-¡Estupida! ¡creiste que no vendría a buscarte aquí! ¡Tu falta de cesos no te dejó encontrar un mejor sitio!

-Vamos mamá. – ella le contestó con voz controlada.- Las chicas de los otros cuartos te escucharan.

-Esta vez te excediste Isabella.- controlando su voz le habló, la puerta de la habitación sonó al ser azotada.

-Vamos a casa y hablaremos todo lo que quieras, aquí no.

-¿Para que vuelvas a escapar? – chilló burlona. – Iremos directamente a la clínica para solucionar este problema.

- Basta mamá.

-Ya te dije como serán las cosas.

-Mamá… - parecía que iba a comenzar a perder el control.

-Empieza a hablar Isabella, este colegio debería mantenerte a raya no empeorar tu maldito comportamiento.

-Vamos a casa, no escaparé. – prometió.

-No podemos ir ahí, tu padre esta en la ciudad. – le contó molesta. – El no se enterará de esto por tu bien. – lo pensó un segundo. – Mañana vendré por ti, no tengo más opción.

-Mañana hablaremos. – parecía algo sumisa a su madre.

La mujer salió azotando la puerta.

Edward se atrevió a salir del baño luego de unos minutos.

-¿Bella? – susurró.

Ella estaba llorando contra su cama, destrozada.

-¿Qué sucedió? – le susurró acercándose.

Ella se aferró a su cuerpo inmediatamente.

-No quiero que me lleve.

-Tranquila ya se fue.

-No dejes que suceda, tengo miedo.

Lloraba sin parar.

Edward sólo fue capaz de sostenerla.

Dejó que llorara hasta que pudiera tranquilizarse, ese momento parecia no llegar. De pronto sus suaves sollozos se confundieron con suspiros.

-¿Cómo sigue tu herida? – ella preguntó de pronto, su rostro estaba justo sobre su herida y sus dedos lo acariciaron suavemente.

-Bien, ya cicatrizó. – ella asintió. - ¿Y tu… tatuaje?

Ella sonrió para si misma.

Bien. Me metió en algunos problemas con mi madre.

¿Lo vio? – recordó en ese momento la discusión que escuchó comenzó a tener sentido..

Si… no se entero en un buen momento.

Debe estar molesta.

Si, no soy su hija favorita en este momento. Creo que ella no tiene hijos ya, Jasper también esta en problemas.

¿Tu hermano?

Se casó en secreto con una modelo y mi familia está enloqueciendo. Él se fue del país hace un mes.

Imagino como estan las cosas.

Todo empeora cada vez más. – ella no pudo evitar sollozar.

Hey… - fue inevitable que se acercará y limpiara una lágrima. – Seguro esto pasará.

Esta vez no. – sollozó. – Es muy diferente, y Jasper no está conmigo. Estoy sola y mi madre… no puedo sola.

Tranquila. – pasó un brazo sobre sus hombros para consolarla de nuevo.

Al sentirlo ella se aferró a su pecho para llorar. Edward no era un insensible y por más que ella lo hubiera lastimado, él había estado tan malditamente enamorado de ella.

-Todo va a estar bien. – le prometió.

-No estoy segura de eso.

-Podrías ir con Jasper cuando acabemos clases. – le sugirió. – Te servirá alejarte.

-Tal vez… - su voz no sonaba nada esperanzadora.

La sostuvo un momento más, en el fondo se sentía débil y un idiota por seguir interesado en el bienestar de ella.

-A veces me odio tanto por lo qué pasó. – le confesó. – No pienso antes de actuar y destrui mi vida.

Edward no dijo nada.

-Además soy tan orgullosa que no soy capaz de rogarte por otra oportunidad.

Edward suspiró, nunca podría estar seguro si era sincera.

-No la merezco tampoco. – ella se alejó, soltándose de su abrazo.

-Eso ya pasó.

-Yo jamás podré superar nuestra relación.

-No sé si se le puede llamar así.

Bella suspiró. – Soy honesta al decirte que me enamoré de ti, sólo no quería aceptarlo y hacía cosas para engañarme a mi misma.

-Te acostate con otros porque me amabas. – bufó.

-Sólo fue Riley. – le confesó. – Fue el peor error que he podido cometer.

-El tenía novia, lleva gran parte de la culpa también.

Edward sabía que había bajado mucho sus muros y eso estaba mal, ella sabía manipularlo y no debía darle la oportunidad.

-No debí hacerlo. – susurró de nuevo.

En ese momento el cobrizo se paró de la cama y tomó su mochila de nuevo.

-¿No existe ninguna oportunidad para nosotros…? – ella preguntó antes de que pudiera dar un paso.

-Debes dejar ir ese tema. No va a suceder.

-¿Es por Bree?

Él suspiró. -Déjala tranquila, no es mi novia es sólo una gran amiga. Ella no merece que la acoses por mi culpa.

-No volveré a hacerlo. – prometió.

Edward no sabía si creerle pero asintió.

-En serio, no lo haré. – ella había tomado su mano y se paró junto a él.

-Esta bien.

Ella estaba usando esa mirada que antes lo volvía masilla entre sus manos.

-Haría todo diferente… - ella susurró.

-Bella…

-Te extraño. – ella admitió con simpleza. -No hay noche que no sueñe contigo.

El comenzó a zafarse de sus manos.

-No.

-Recuerdo como me tocabas… recuerdo nuestra primera vez…

-No va a suceder. – él siguió claro y tajante.

Ella lo ignoró y se acercó aún más, sonrió al ver su rostro, seguramente su expresión era una victoria para ella.

-No te rogaré por sexo. – ella le aseguro. – Nunca lo he hecho y nunca lo haré.

-Me acosté contigo la primera vez luego de que me lo pidieras. – le recordó él. – Ya rogaste antes.

Bella sonrió sinicamente. -Tienes razón. Luego eras tú el que me pedía más.

-Nunca tuve que rogar, jamás me negaste nada…

-Es verdad. Nunca dije que no a lo que quisieras probar.

Ella se acercó más.

-Podríamos volver a eso. Sin una relación en el medio.

-Debes estar bromeando… Isabella Swan rebajándose a ser la puta del becado.

Ella aguantó el insulto.

-Pues a esta puta embarazaste.

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.

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Y aquí estamos de nuevo como siempre gracias por la espera y las amenazas de muerte que siempre me motivan y arrancan sonrisas (melychile espero haber salvado a ese pobre gato).

Como pueden ver esta mujer no puede controlarse! Espero sus comentarios a esta bomba!