Y otro nuevo giro en su vida ocurrió.
Había pasado de novio a escondidas, a idiota utilizado y ahora el novio oficial. Los chismes en la escuela corrían entorno a ellos, él no estaba nada cómodo por la situación pero decidió tragársela. Ese de todas maneras era su último año en la escuela no le importaba lo que pensaran mientras estuviera tranquilo con su conciencia.
-Hola. – la saludó esa mañana, crearon la costumbre de que él la esperaba fuera de su edificio para llevarla a desayunar.
-Hola. – ella le sonrió radiante. Ya no estaba tan pálida como unos días antes.
Respiró hondo, ella era hermosa y al parecer… suya. Aunque esa idea no la terminaba de creer.
-¿Lista? – se acercó a tomar su mochila.
-Si. – volvió a sonreírle y se acercó algo indecisa y besó su mejilla.
Edward le dio una pequeña sonrisa y la tomó de la mano. Entraron a la cafetería sintiendo las miradas que a pesar de haber pasado ya cuatro días desde la primera vez que lo hicieron seguían persiguiéndolos.
-¿Jugo de naranja, verdad?
-Si por favor. – ella se sentó en la silla que caballerosamente le ofreció.
Edward caminó a tomar el desayuno de ambos topándose con sus amigos.
-Hola hombre. – James lo saludó con Bree que sólo le dio una sonrisa incómoda.
Ambos no entendían para nada lo que estaba sucediendo.
-¿Cómo estas?
-Bien, sólo vine por el desayuno.
-De Swan…
Edward suspiro.
-Si, el de ella también.
-Así que ustedes…
Ese detalle aún no estaba claro pero tomarle la mano en público fue lo mismo que anunciar en el periódico de la escuela que habían retomado la relación.
-Estamos bien. – terminó. No lo estaban, había mucha incomodidad. Las cosas entre ellos no eran como antes y ninguno de los dos sabía actuar.
-Que bueno…
Bree no había dicho ni una palabra y estaba concentrada en elegir el yogurt correcto.
-Bueno… ella me espera.
-Ve hermano, ya hablamos después.
Se alejó tomando la comida de ambos y volviendo con ella. Ni siquiera la miró estaba metido en sus pensamientos.
-¿Quieres desayunar con ellos…? – susurró ella sobresaltandolo.
-¿Qué? No, no. Estoy bien aquí. -le dijo inmediatamente.
-Podemos ir… se que no quieres dejarme sola. De todas maneras son tus amigos y debes extrañarlos.
Edward levantó la mirada y la observó sorprendido.
Ella lo miraba a los ojos, se veía sincera pero siempre le pareció sincera cuando estaban juntos.
-No, prefiero quedarme aquí.
Bella suspiró y siguió comiendo. Edward vigilaba que comiera todo pero sin darse cuenta que el mismo estaba dejando de comer.
El camino a clases fue como siempre de la mano pero en silencio. El tomaba sus cosas y ella sólo se aferraba a su mano como si se le fuera la vida en ello.
Black los observaba enfurecido pero fingía delante de sus amigos. La escuela estaba intrigada, algo extraño ocurría no parecían una pareja… feliz.
Bella se ponía muy tensa cada vez que algun auxiliar entraba al salón a darle alguna indicación al profesor, Edward ya no sabía como tranquilizarla. Su madre aun no había ido por ella como prometió y no sabían que iban a decirle. Edward le aseguro que podían hablar con ella juntos pero Bella no creía en esa posibilidad. Su madre era capaz de enviar al chofer por ella y esperarla en una clínica con todo listo para deshacerse… del problema.
-Parejas de dos. – seguía hablando el profesor y ella seguía en las nubes, Edward se tenso al ver como Banner se acercaba hasta donde ella estaba pero afortunadamente notó cuando se detuvo junto a ella.
-Espero que tenga pareja Swan. -le susurró amenazante, ella no era la alumna preferida.
-Soy yo. – Edward contestó antes que tuviera oportunidad.
Banner lo observó con lástima. Pobre muchacho estupido y enamorado pensó sintiendo lástima el profesor.
-Espero un buen trabajo.
-Así será señor. -le aseguró.
Con una mirada decepcionada se alejó.
-Concéntrate. -él le susurró.
Ella le sonrió en disculpa.
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-Podemos ir a mi habitación. – ella le sugirió como todas las tardes saliendo de clases.
Edward suspiro. Siempre se negaba, pero esta vez tenía la escusa del trabajo de Banner.
-Vamos. -la tomó de la mano de nuevo y la acompañó a la puerta del edificio. – Debo ir por las escaleras de emergencia.
-Te espero. – tímida besó su mejilla y se alejó.
Edward desconocía a la muchacha, Bella Swan tímida… Bella Swan nerviosa… era imposible y con pena supo que todo era actuación. Ella quería algo y no iba a parar hasta conseguirlo.
Entró por su ventana, Bella tomó su mochila y lo ayudó a trepar.
-Deberias obtener de nuevo el carnet de tutor. Yo pediré la tutoria mañana si quieres.
Edward suspiro, en el fondo sabia que era lo mejor.
-Esta bien.
Se quito la chaqueta, quedando en un polo manga corta y se sintió algo incómodo por primera vez ante la vista de ella.
-¿Pasa algo? – susurró cuando ella apartó la mirada.
-No es nada.
Edward no quiso saber así que tomo sus apuntes y libros para empezar el trabajo. Bella lo observaba atenta, como siempre hacían en las tutorías , solo que esta vez ella no se atrevía a robarle besos cuando decía cosas "inteligentes". La tensión entre ellos crecía. Edward no sabía como actuar con ella, después de todo era su ex novia y estaban en su cuarto. Bella a veces se acercaba mucho como tratando de tantear que tan lejos podian llegar, uno de estos acercamientos fui muy cerca a su rostro.
-Edward… - ella se quejó cuando él saltó alejándose.
-Lo siento. – incómodo suspiró.
Bella se alejó y las lágrimas empezaron a salir.
-Hey… no llores. – se apartó cuando quiso limpiar sus lágrimas.
- Odio esto. – se quejó. – Es horrible saber que no quieres estar conmigo y aún así sigues aquí.
-Bella…
-Yo se porque estás aquí. – sollozó. – Se que de otra manera no estarías cerca de mí.
-No me presiones.
-Estamos haciendo todo mal. – ella se levantó. – Yo quiero una relación Edward, quiero estar contigo, que seas mi novio otra vez. Pero tú actúas como que fuéramos desconocidos.
-Bella…
-Escúchame. Yo no quiero seguir con esto sino vamos a dar todo de nosotros. Ambos debemos esforzarnos. – gruñó.
-Para ti es más fácil porque no te engañe nunca.
-Lo sé. – ella admitió. – Yo no te merezco, tambien lo sé. Pero te quiero maldita sea, estoy tratando de verdad. Tú me dijiste que estarías para mí también, fue tu propuesta y no estas cumpliendo.
Ella tenía razón.
-Perdon.
-Dejate llevar, finjamos que nada paso. – ella se acercó de nuevo. – Seamos como antes.
Era tan facil para ella.
Dejó que lo bese. Sus labios conocidos para él se deslizaron e hipnotizaron los suyos. Lento al comienzo el respondió luego la tormenta interna se desató, recordó a Riley, a Jacob, a Caleb… todos los que ella habia engatusado estando con él. Eso lo lleno de ira que impulso a que su beso fuera posesivo. Ella respondió de buena gana. Colocó sus manos en su cintura y la jaló contra él recostándose en la cama. Bella se sorprendió por el cambio pero no se alejó. Le dio la vuelta quedando sobre ella y tiro los libros fuera de la cama donde estudiaban.
-Ed…
Algo nerviosa por su arranque lo besó con menos intensidad. Edward notó su cambio y la forzó a abrir la boca con su lengua. Un arranque de posesividad lo había atacado, pocas veces lo había visto así y a él no le importó asustarla. Por dentro tenía tanta colera acumulada que se desquitó con su boca.
Bella se dejó besar de esa manera y con algo de miedo acarició su rostro, el la alejó.
-No me toques. – le susurró.
-¿Estas bien? – ella lo miraba asustada y sorprendida.
-Me jodiste Bella, no puedo evitar pensar en ti y el estupido de Riley.
Ella comenzó a llorar de nuevo.
-No llores, no mientas. Los dos sabemos que no te arrepientes porque esa eres tú. Una maldita sin sentimentos.
Se levantó de la cama y acomodó su erección. Jamás le había hablado de esa manera, jamás la había tratando así.
-Edward…
-Hagamos este maldito trabajo.
-Tenemos que hablar de esto. Me odias.
- Acabemos.
Bella respiró hondo. No dijo nada. Eso desesperaba a Edward, conocía su peor lado y ella lo ocultaba. Todo era una actuación. La observó mientras levantaba los libros en silencio, ella estaba tan sumisa… no era ella misma.
-Lo siento. – susurró después de unos minutos de silencio. – No debi insultarte.
Ella no respondió.
Preocupado por su palidez se acercó y limpió las lágrimas de su rostro. Con mucho cuidado beso su mejilla y poco a poco hizo su camino a su boca. Ella le respondió sin presiones y él tomó el control de la situación. La besó a conciencia y lentitud, acarició su lengua sin erotismo y queriendo relajarla.
-Besas muy bien. -ella lo alabó cuando acabo.
-Tú me enseñaste. – le dio un último beso suave y limpió sus lágrimas de nuevo.
Bella suspiró y se acercó de nuevo a besarlo.
El trabajo que tenían que hacer quedó de lado y se dedicaron a besarse con tranquilidad.
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-¡Más rápido Masen! – le gritó el entrenador.
Agotado acelero el paso. Odiaba gimnasia.
Black seguía observándolo a la distancia, siempre rabioso y amenazador. Más de una vez intento acercarse pero la presencia de Bella lo ahuyentaba. Black estaba esperando el momento, quería encontrarlo solo.
- ¡Masen! ¡A las bancas! – aliviado obedeció.
Las porristas estaban ensayando y existia una excelente vista desde ahí. Él y sus compañeros las observaban con pensamientos no tan puros. Edward suspiro mirando a Bella, ella seguía practicando a pesar de ser peligroso para el… bebe. La escusa era que no debían levantar sospechas asi que esperaba que su mal rendimiento la sacara del equipo de manera natural.
- ¿Qué tal es tirarse a Swan? – le preguntó una voz detrás de él lo suficientemente alto para que ella y todas las porristas escucharan.
Edward lo ignoró.
- Vamos hombre… - Black rio sarcásticamente. – Todos queremos saber. Antes de probarlo nosotros mismos…
Edward no la defendió. Bella lo observó a la distancia dolida.
- Que pasa Masen… dudas que la mayoría aquí no tuvo el privilegio de tirársela. Haces bien. Somos más de los que crees. No te sientas especial.
Silencio. Todos esperaban que reaccionara pero no ocurrió sólo bebió un trago de agua.
- Caleb tiene sifilis… haste la prueba. – Black le susurró esta vez. – Yo estoy limpio. – riéndose se alejó dejándolo bajo la mirada de todos.
Edward levantó la mirada encontrando a Bella con los ojos vacíos, su rostro ya no denotaba dolor.
- Swan… puedes sentarte. – Tanya se lo permitió al parecer también incómoda por el evento.
Ella salió del gimnasio y no volvió a entrar.
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Esa tarde después de clases se acercó a buscarla, toco su ventana y esperó pacientemente. Ella no abrió, estaba recostada en su cama enrollada en una manta.
Volvió a tocar.
- Bella. – la llamó.
Nada.
- ¿No quieres que este aquí? – preguntó en voz alta. Se sentía molesto sin razón.
Toco la ventana.
- Mierda Bella… - fastidiado se paró y bajó las escaleras. Escuchó la ventana de ella abrirse pero no volteó, no estaba con humor de aguantar su drama. Ella no lo llamó pero él sabía que lo miraba alejarse.
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James y Bree hicieron el trabajo de Banner con él. Se ayudaron en la biblioteca y gracias a ellos pudo acabar esa misma tarde. Se suponía que debía hacerlo con Bella pero no tenía ánimos de verla.
- ¿Todo bien? – James le preguntó.
- Si, todo bien.
Su amigo suspiro.
- No parece así, nunca te había visto más desanimado…
- No estoy en mi mejor momento.
- Las cosas con Swan… ¿no funcionan?
Tanteo el terreno.
- Algo así. – confesó.
- Hermano… tal vez sea buena idea terminar eso… ¿no crees?
- No. Estoy bien con ella, ya sabes que ya antes tuvimos algo y ahora sólo es público.
- No pareces feliz.
- Ya lo seré. Aún estamos empezando.
James no insistió.
Esa noche se obligó a ir a la habitación de ella de nuevo. Tocó su ventana y esperó.
Nada.
Las luces apagadas le indicaban que tal vez estaba dormida. Volvió a tocar un poco más fuerte.
- Bella… es viernes. Déjame entrar. – le recordó en voz alta.
Nada.
- No podré verte si sales este fin de semana. – siguió con su monólogo. – Vamos… dime algo.
La lluvia comenzó en ese momento.
- Bella… no te entiendo. – se quejó molesto.
Desde donde estaba podía ver una silueta oscura en la cama. Golpeo con sus nudillos de nuevo.
- Entonces me ignorarás… - molesto se levantó de las grabas húmedas e intento forzar la ventana.
Sus intentos fueron en vano, estaba asegurada.
- ¡Mierda! – gritó enojado.
Estaba mojado y furioso afuera de su ventana y ella no parecía interesada.
- ¡No se que demonios te pasa! – se quejó. Termino golpeando el vidrio de la rabia, milagrosamente no se rompió.
Molesto se levantó dispuesto a irse. Estaba irritado y la rabia le nublaba los sentidos. No escucho como la ventana era abierta, sólo se dio cuenta que ella lo hizo cuando sintió su mano tomar su brazo con fuerza.
- Entra. – ella lo apuró tironeando de él. – Estas mojándote.
- ¿Ahora si quieres verme? – se burló aun molesto pero entró en la habitación.
Bella había prendido su lámpara de noche y pudo ver el desastre que había en la habitación, todo estaba esparcido por todos lados y habían adornos rotos en el suelo.
- ¿Qué rayos sucedió aquí? – preguntó al aire pero no pudo seguir ya que ella se ocupó de sus labios con violencia.
Fue empujado a la cama, cayó con ella encima y gimió cuando la sintió frotarse contra él.
- ¿Qué paso aquí? – preguntó realmente preocupado.
Gimio cuando ella acarició su pene sobre la ropa, fue una caricia erotica y familiar.
- Quiero que todo sea como antes. – ella de deshizo de su polera quedando con los pechos al aire.
- Bella…
- Esto era lo que más querías de mí. Me quitaste la virginidad así como yo me lleve la tuya. Es lo único bueno que hice.
- No era… - gimió cuando ella paso las uñas por su pecho. – Yo te quería. Estaba loco por ti, no por cogerte.
- Callate. – susurró ella. – No digas eso.
- Te duele porque sabes que jodiste algo sincero. – ya no le importaba lastimarla. Metió su mano entre ellos subiendo su falda para ver su ropa interior. Ahora… no me costaría nada meterme ahí, pensó.
- No seremos los mismos. – el fue sincero. – Tenemos una razón para estar juntos.
- Es cierto. Pero eres mío y quiero que todos lo sepan, sin importar la razón.
- ¿Y cogiendo harás que todos lo sepan? – ella seguía moviéndose.
- Quiero que me toques en público. – ella se acercó. – Yo quiero tocarte en público también. Mierda Edward, eres mi novio. Puedes hacer lo que quieras conmigo.
La idea era más que tentadora. La puerta sonó en ese momento alertándolos a ambos.
- No abras. – susurró asustado. – Si es tu madre…
El susto duró poco ya que escucharon la voz de Tanya reclamándole por demorarse en abrir la puerta.
- Swan… vamos… te dije que la reunión será aquí.
Bella se tapó el rostro lamentándose.
- ¿Qué pasa? – Edward nervioso se sentó.
- Tanya… organizó una fiesta aquí. Maldita sea…
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Y aquí vamos de nuevo! Espero que no tengan idea de lo que esta pasando, porque ese es mi plan macabro. Estuve estos días muy ocupada con la universidad, último año… es un poco complicado todo. Pero quise entregarles este capítulo junto al de Límites Obligados porque mañana 28 es mi cumpleaños y nada me gusta más que escribir para ustedes Y es una especie de ¿ritual? Autocreado para atraer buenas energías este nuevo año.
Muchas gracias a las que me escriben, se que algunas estaban releyendo las historias y me siento honrada de que mi historia siga atrayendo su atención una y otra vez.
Estan en mi corazón! Nos vemos pronto!
