Asustada se levantó y se saco la ropa quedando en pocos segundos desnuda frente a él, sus ojos la recorrieron con la mirada inevitablemente pero esta quedo trabada en su nuevo tatuaje ya que hacia contraste con su piel pálida. Antes de que pudiera respirar de nuevo ella estaba colocándose un traje de baño que tenía en su armario. A Edward se le achicó el pantalón pero cerro los ojos para tranquilizarse, cuando volvió a abrirlos ella ya estaba con un short cortisimo y sacaba una botella de su mesa de noche.

No puedes beber… el be…

No lo haremos, esta botella es de agua. La usaremos sólo tú y yo. – Se colocó una blusa descotada y luminosa.

¿Nosotros?

Te quedarás. Ellos deben saber que vamos en serio. – observó su vestimenta con algo de molestia. – Quitate esa polera y ponte la camisa que hay en mi armario.

¿Camisa? – no entendía nada. Bella saco una camisa azul que olvido hace mucho tiempo en la habitación y se la lanzó al rostro.

¡Bella! – gruñó Tanya.

¡Espera perra!

Cinco minutos después. Bella había tirado todo el desastre que habia en su habitación a su armario. Edward quedó sorprendido por la rapidez con la que actuó, escondiendo cualquier rastro de la locura que aconteció en esa habitación minutos antes.

Oh mierda, estabas cogiendo. – Tanya hizo un gesto de disgusto, Edward terminó de abotonarse la camisa más rápido. – Lo siento, deben estar recuperando el tiempo… perdido. – incómoda encendió el ventilador.

¿Quiénes vendrán? – Bella demandó con la actitud altanera y segura de si misma que el veía con regularidad.

Hasta hace dos minutos solo algunas chicas pero ya que tenemos nueva compañía… - Tanya tecleó en su teléfono con velocidad. – Parece que todo el mundo quiere verte Edward.- le sonrió encantadoramente.

No pueden fumar aquí. Mi madre vendra el domingo temprano. – le mintió a Tanya. – Diles que la hierba la fumarán solo en el baño o se las verán conmigo.

Esta bien bebé, me encargaré de eso. – en ese momento empezó a sacar el alcohol que habia en su mochila.

No tomaremos de esas. Compre una botella para nosotros dos.

¿Parece que quieren pasar una gran noche eh? – se burló. Edward se sonrojó.

No le verás nada, no pongas esa cara. – le advirtió. – Él también lo sabe.

Lo que tu digas. – lanzó una risita sarcástica mientras revisaba su teléfono.

Bella lo soltó y beso su mejilla. – Lo siento.

No me esta gustando esto Bella.

Hablaron en susurros. – Es lo mejor.

Quieres que me vea como tu títere. – se quejó muy molesto.

No quiero que se te acerquen.

Lo harán, vienen por mi.

Finjamos. – le suplicó.

Quieres seguir siendo la abeja reina. – se burló irónico. - ¿Qué mierda harás cuando la barriga te pese más que la corona imaginaria?

Edward… - lanzó un quejido desesperado.

Van a venir todos tus amigos… y amantes.¿ Tienes idea de lo humillante que será?

Pero estoy contigo…

Luego de que me engañaras con media escuela.

Basta por favor. Ahora no. – suplicó. – Tengo que demostrarles que sigo mandando en esta escuela.

No me importa. – tomo molesto su cintura. – Veamos que dicen cuando vean como es en realidad nuestra relación.

Bella abrió los ojos asustada.

¡Swan! – el gritó de sus amigas se escuchó. Acortando la conversación.

Por favor. No me hagas esto. – le suplicó.

Tal vez así recuerdes que debes dejar de preocuparte por estas estupideses y pienses más en mi hijo.

Sus palabras la impactaron. Sus amigas se acercaron a abrazarla en ese momento dispuestas a maquillarla más, ya que la veían pálida.

Las chicas se arreglaron delante de él, aburrido y fastidiado encendió la televisión. La habitación era grande pero no se imaginaba como demonios harían para dormir dos días seguidos todos juntos en ese reducido espacio. Bella se sentó junto a él en la cama y tomó su mano mientras sus amigas hacian magia en su rostro. Edward recostado y perezoso luego de un rato se echó una pequeña siesta.

¿Tanto lo quieres?

Estoy enamorada de él. – confesó.

¿Entonces le darás una oportunidad? – le preguntaron chismosas. Todos habían visto como Edward la seguía en la escuela días antes y ahora llevaban unos pocos días como pareja oficial.

Si. Me dijo que no puede vivir sin mi.

Las chicas suspiraron complacidas. – Parece un encanto.

Lo es. – suspiró.

Fingio estar dormido unos minutos más. Hasta que ella se acercó.

Bebé. – Bella sacudio su brazo. – Ya no tardan en llegar.

Esta bien. – se levantó perezoso.

Ella lo miraba con la mirada iluminada. – Eres tan guapo.

El sólo rió divertido por su comentario fuera de lugar.

Los chicos realmente no tardaron en llegar. Para aumentar su molestia Riley quiso entrar.

Largate Biers. – Bella lo echó de inmediato.

Oh vamos… la pasaremos bien. – Bella lo empujó fuera de la habitación.

No.

Hermano esta Masen ¡Hagan un trío! – un tipo gritó medio ebrio.

¡¿Qué?! – grito indignado. – ¡Tienes a un becado en una de nuestras fiestas! – gritó indignado.

Es mi novio y tiene derecho de estar aquí. – lo defendió tratándolo como si su queja fuera estupida.

Todos en la habitación no comentaron, ni cuando ella le cerró la puerta en la cara. La música aumentó su intensidad y las conversaciones fluyeron.

Bella estaba en su zona de confort. Hablaba con cualquiera y reía con las boberias que hacían por el alcohol y las drogas que habian tomado.

¿Te diviertes? – ella le susurró luego de sentarse en su regazo.

Conocí a algunas personas pero mañana no recordarán lo que me dijeron.

Seguramente no. – se rió divertida.

Hay mucha gente. Casi no se puede respirar.

Sólo somos unos quince.

Es demasiado para una habitación. ¿Cómo pueden dormir en estas condiciones?

No dormimos a la vez. – ella se quitó la blusa y todos lanzaron vitoreos.

No te desnudes. – se quejó.

Estoy con mi ropa de baño. – le recordó.

No hay piscina aquí.

Pero si bañera. – rió. – Vamos Ed… diviertete.

Edward suspiro cansado. - ¿Dónde esta nuestra botella?

La termine. – ella le contó abrazándose a su pecho.

¿Hay más agua?

No. Solo alcohol.

No beberás nada hasta el domingo. – se quejó molesto.

No pasará nada. – besó su cuello.

Iré a traer alguna botella.

No puedes es peligroso. – ella se ajustó más a él. – Bailemos.

Bella… - gruñó.

Olvida el mundo que se nos viene encima un rato.

Con un suspiro la abrazó de la cintura y aceptó moverse al ritmo de la música.

La fiesta siguió enloqueciendo cada vez más, el roce de los cuerpos y el calor excesivo, hizo que se quedarán en trajes de baño. Algunos se metían al agua de la bañera y conversaban ahí. Todo era descontrol. Bella estaba feliz bromeando con todos, Edward por otro lado no se había sentido tan fuera de lugar como ese día. Aburrido se recostó en la cama.

¡Show! ¡Show! ¡Show! – de pronto todos comenzaron a corear. Dos porristas subieron a la cama para empezar a desnudarse.

Asustado buscó a Bella con la mirada.

¡No! ¡El no! – grito molesta. Las chicas rieron con los pechos al aire y comenzaron a tirar de su pantalón.

¿Qué sucede? – nervioso quiso sostener su pantalón.

Usar la cama significa show. Si quieres dormir esta noche en ella debes merecerlo… - la muchacha rubia de su derecha se acercó a besarlo.

No. Suéltalo. – Bella llego molesta a su lado. – Suéltenlo perras. – gruñó.

¿Territorial Swan? Eso es nuevo en ti. Tú que se la mamas a los solteros y comprometidos, no puedes negarte a compartir al tuyo.

Suéltenlo. – ordeno de nuevo. Edward nunca la había visto tan molesta.

Ambas se bajaron de la cama no sin antes palparlo sobre la ropa sin pudor.

Si, es grande. – todos rieron por el chiste obseno.

¡Show Swan! – grito Tanya ya drogada. – Una mamada para que las perras aprendan.

¿Todas tus fiestas son así? – le susurró el parándose y empujandola contra la pared. – Ibas a putas orgias estando conmigo.

Edward… basta. Por favor. Todos pensarán que...

Cuantas veces lo habrás hecho con ellos delante tuyo, tus espectadores. – dijo con asco.

Ed…

¡Que aburrida Swan! – se quejaron.

Supongo que dabas el entretenimiento principal.

No. Basta. – ella estaba empezando a decaer de nuevo, las lágrimas se asomaban.

No empieces a llorar. Te conozco de verdad, se que todo es falso.

Bella levanto la mirada, estaba cargada de dolor. Lo empujó con fuerza y se alejó hacia el baño.

Unos minutos Edward se quedo mirando la pared donde la tuvo atrapada.

Esa perra no se a drogado, esta sobria por eso esta con ese humor. – le explicó la voz de un muchacho detrás de él.

Siempre esta de ese humor.

Entonces me alegra de sólo haberle hablado cuando yo estaba drogado.

Edward volteó a observarlo. Desgarbado y con un cigarro en la boca, Nathan Gowling estaba sonriéndole. Era el muchacho más solicitado de la escuela. Atractivo y carismático, el sueño de toda chica de dieciséis. Para desgracia de muchas el no tenía la costumbre de perder el tiempo con ellas, prefería andar drogado entre clase y clase.

¿Fumas? – le preguntó sacando un cigarro.

No. – se negó. Jamás lo había probado.

¿Ni hierba ni de los normales?

Ninguno.

El muchacho lo examinó. - ¿Nunca lo has hecho?

La verdad no.

Mmm… creo que te vendría bien. Así olvidas a esa castaña por un rato.

Saco un cigarro de una cajetilla de metal con dibujos satanicos sobre ella y se lo ofreció. Edward dudo en tomarlo, nunca había sentido curiosidad por fumar.

Vamos hombre. Es sólo uno de los normales. No te volverás un adicto como yo.

Con duda lo tomó.

Ahora inhala. – le ordenó acercandole el fuego. – Bien, bien. Vuelve a hacerlo… y ahora bótalo.

Comenzó a tocer en ese momento.

Relájate. – se burló el muchacho. – Sigue.

Ya eran las cuatro de la mañana. Bella estaba ignorándolo, se divertia con sus amigos. Edward fumó de nuevo concentrándose en lo hermosa que era y conversó con Nathan que parecía más sobrio de lo que en realidad estaba.

Vamos hombre. – Nathan insistía con la pastilla azul que tenía en la mano. – Todos empezaran a coger y con tanto público cuesta sacarlo a la acción. – hizo un gesto obseno.

¿Cogeran? – preguntó incómodo. No quería ver ningún espectáculo.

Es probable. – señaló una esquina con unas mantas azules. Tanya estaba besuqueándose con un jugador del equipo de Jacob.

¿Delante de todos?

No creo. Tanya es reservada. – se rió. – Se cubrirán con una manta.

Edward giró a ver a Bella que reía por algun comentario de sus amigos cerca a su mesa de noche.

Ella tiene que cogerte. – le aseguró.

¿Es alguna iniciación?

Algo así. – se burló. – Todos aquí hemos cogido o fajado con estas chicas. Suelen compararnos. Sólo los privilegiados podemos acceder a estas "fiestas".

¿También te cogiste a Bella? – preguntó molesto.

No. – le aseguró riéndose. – Bella no coge, sólo puede mamartela pero si tienes mucha suerte.

Entiendo. – igual sintió asco.

Tu chica es codiciada. – admitió. – Tiene buen cuerpo y es guapa. Pero es su forma de ser la que atrae a cualquiera.

Lo sé. – lanzó un quejido.

Ella decidió mirarlo en ese momento y luego la pastilla que Nathan le ofrecía. Nerviosa se acercó de inmediato.

No tomes nada. – le pidió tomando la pastilla. – No quiero que te arrepientas de nada.

Eso lo decido yo. – le quitó la pastilla y la guardó en su bolsillo.

Bella torció el gesto molesta. – Deja de fumar también. Sabes bien que no debes hacerlo.

Me relaja. – admitió apoyándose en la pared.

Edward no lo hagas. – insistió exasperada.

Oh vamos Bells… deja que se relaje. Es su primera vez. – se rió Nathan.

¡Trío! ¡Show! ¡Show! – los chicos gritaron divertidos.

Mierda. – gruño Bella, no podía acercarse a su novio sin que todos les prestaran atención. – No habrá ningún show.

Por mi no hay problema Bells, pero mi verga sólo te tocara a ti. – Nathan de ofreció mirando sus pechos intensamente.

Yo si tengo problemas. – Edward gruñó.

No cogeremos. – Bella contestó secamente.

Nathan se alejó con las manos levantadas.

Bella aprovechó para llevar a su novio a una esquina.

Bella… tus amigos estan a dos metros, si quieres privacidad hoy no la lograrás.

Lo sé. – gruñó molesta. – Deja de fumar o pronto todos lo harán y eso no es bueno. – tomó su mano y la colocó en su vientre.

Esta bien. – el tiró el cigarro al cenicero.

Se que no quieres estar aquí. Perdón por obligarte.

Esta bien. – susurró suspirando. – Creo que me gustaría dormir un rato. – quiso desviar la atención de Bella.

¿Realmente tienes sueño? – preocupada escaneo la habitación.

Estoy algo cansado. Vi que dos chicas ya estan dormidas junto a la puerta. ¿Ya esta permitido dormir?

Con tanto ruido será difícil pero en una hora más todos lo estaran haciendo. Nathan y Chuck no creo, los veo sobrios.

Bueno, quiero intentarlo.

Bella asintió y se alejó en busca de mantas y sus almohadas.

-¿Swan? – preguntó Tanya quitándose al rubio que tenia encima. – No dormirás aún… que demonios te pasa.

- Swan va a dormir… Swan no tomó ni una pastilla y no se enrolló con ningún chico. Creo que tu nuevo novio es al único que engañas con esta actuación. – se burló Jessica, otra porrista.

- No necesito cogerme a cualquiera para ser el centro de atención, eso es para las perras como tú.

La muchacha se acercó para golpearla pero Edward se interpuso de inmediato. No iba a dejar que la lastimaran.

¿Y ahora tambien te defiende? – se burlo la rubia bastante ebria, ya que trastabillo.

Relajate Jessica. – Edward le pidió con tranquilidad.

¿Cómo logró atraparte esta vez? ¿O sólo la usas por sexo?

¡Perra! – Bella esta vez quizo atacarla pero Edward la sujeto.

Ese es mi problema Jessica, pierdete con algun idiota. – Edward no escucho su respuesta ya que tomó a Bella entre sus brazos y la llevó a la esquina.

Molesta tiró las mantas y la almohada que habia recogido de su cama. Edward no dijo nada y preparo el suelo para ambos.

Los gritos y vitoreos empezaron, Jessica estaba dispuesta a hacer alguna obsenidad con Tyler.

Esa perra… - gruñó Bella.

Ven. – le ordenó Edward ya recostado en el suelo.

Esta fiesta fue una mala idea.

Edward no contestó, sólo la acomodó en sus brazos. Bella suspiró complacida y se abrazó más a su pecho.

Podria vivir así para siempre.

¿Durmiendo en el piso? – se burló sarcástico.

Si es contigo si. – aseguró besando su hombro.

Mi habitación en Forks es la mitad de esta. – comentó Edward de pronto. – Y mi cama no es tan grande como la tuya.

No importa. – Bella suspiro.

La casa de mis padres es demasiado pequeña para los tres. No tendremos baño propio tampoco.

Tampoco importa. – ella le aseguró de nuevo.

Es fácil para ti decirlo, creo que cambiarás de idea. – el no se dejaba engañar, ella odiaría esa vida.

Tal vez no sea la vida más cómoda…

Es una común y sin lujos, nada de fiestas y menos orgias como estas. – Edward observó a los muchachos que ofrecían un espectáculo a sus compañeros. – Dejarás más que tu estatus Bella, serás mamá y tendrás responsabilidades. Quizás un trabajo a medio tiempo o sólo te quedaras con el bebé.

Lo dices como si fuera algo malo. – ella susurró.

Tengo miedo de como lo sobrellevarás. Yo ya estoy intentando pensar que hacer, quizás mi padre me consiga un trabajo con él en el restaurante de Clayton River. Es el gerente, quizás pueda entrar de mesero y no de lavaplatos.

Pero que hay de la universidad…

No tengo el dinero para ir a alguna, y con el bebé menos.

Mis abuelos me dejaron algo de dinero, creo que con eso es suficiente para pagar tus estudios.

Ese es tu dinero. – se negó de inmediato.

Podremos ir a la misma universidad con ese dinero. – argumento. – Puedes conseguir entrar a cualquiera con tus calificaciones.

Necesitamos ese dinero para el bebé. – Bella colo su mano debajo de su camiseta y acarició su vientre marcado. – Tendré que conseguir un trabajo.

Olvidemos eso un momento. – ella le rogó mordiendo su labio sensualmente. – No pensemos en eso aún.

Pero… - ella colocó un dedo sobre sus labios.

No. – le suplicó terminando de subir a su pecho. Repartió besos por su cuello. – Relájate.

Bella aquí no…

Ella rió y gimió sensualmente en su oído. – Ellos estan distraidos.

Por ahora. – atrapó su mano antes de que se cole dentro de su pantalón.

Vamos... – le susurró acariciando con sus uñas su vientre hasta llevar al borde de su pantalón.

No puedo con ellos aquí. – gruñó para no gemir cuando ella se movió ajustándose a su ereccion.

Nathan te dio…

No usaré viagra. – replicó indignado.

No lo necesitas, pero puede ayudar en estas circunstancias… - Bella logró colar su mano dentro de su pantalón en un movimiento rápido.

Dios… - Su gemido fue inevitable, ella comenzó a masajear con habilidad. Lo tenía al límite.

Cúmpleme la fantasía. – le susurró ella excitada. – seré silenciosa.

Edward era masilla en sus manos. Llevaba bastante tiempo sin acción, estaba seguro que no duraría mucho. La mirada de todos estaba centrada en la pareja que estaba en medio de la cama. Quizás Bella tenía razón y no iban a prestarles atención.

No lo pienses tanto. – Bella desató su pantalón y liberó su ereccion. Bajó por su cuerpo hasta lograr tomarlo en su boca.

Oh mierda… - gimió mirando debajo de su frazada. Bella sabía como tomar el control.

Nervioso controló sus gemidos y levantó las rodillas para fingir que estaba simplemente relajado mirando el techo. Para cuando su corrida llegó el semen salió en chorros largos pero Bella se las arregló para no dejarlos escapar. Agitado controló los sonidos que emitía mientras Bella se ocupaba de él. Acarició su cabeza apegándola a su verga, relajado siguió guiando con una mano su verga hacia sus labios. Bella bebió toda su escencia sin queja y luego besó su extensión con sensualidad.

Después de unos minutos volvió a endurecerse por las atenciones, Bella esta vez se acomodó sobre él. Edward tembló, aún no olvidaba las palabras tóxicas de Jacob. Ella se recostó sobre su pecho abriendo las piernas, parecían una pareja abrazada.

Bella… - incómodo la detuvo antes de que sus sexos se tocaran.

Shhh… - ella lo calló excitada acomodándose.

¿Estas limpia verdad…? – ella se detuvo. – Caleb tiene sifilis…

Debes estar jodiendome. – molesta se alejó apoyándose en su pecho.

¿Te hicieron esas pruebas cuando… ?- preguntó tratando de sonar tranquilo y no asqueado.

No. – molesta se bajo sentándose en el suelo.

No te molestes. – susurró preocupado tomándola de la cintura.

Eres un imbecil. – habia empezado a llorar.

Hey, tranquila. – la tomó de la cintura y a la fuerza la recostó de nuevo.

Suéltame. – molesta quiso quitarselo de encima.

Es sólo una pregunta. – controló sus brazos sobre su cabeza.

Crees que me acoste con media escuela. – lo acusó con dolor.

Si. Maldita sea, eso creo y es tu culpa. No puedes reaccionar de esta maldita manera como si te insultara. Tengo derecho a dudar.

Entonces también dudas de tu paternidad. – lo acusó. – Si estuve con ellos…

No, si fuera de ellos no estarias aquí conmigo. Sabes que tu futuro sera un martirio si es conmigo pero es mi hijo, al menos puedo decir a tu favor que pusiste mi paternidad sobre tus necesidades y vanidades.

Bella se quedó en silencio.

Sólo quería saber, no puedo enfermarme. – continuo él.

Estoy limpia, mis análisis no detectaron nada.

Eso es suficiente. – susurró acomodándose entre sus piernas e hizo a un lado sus bragas.

No. – ella lo detuvo atrapando su mano.

¿No quieres?

Mejor paremos antes que ellos lo noten.

Edward no iba a forzarla. Se alejó un poco de ella con el fin de acomodarse la ereccion dentro de los pantalones pero ella lo tomó como que él se alejaba porque no le daría sexo por lo que dolida se volteó dándole la espalda. Edward arrepentido por la falta de tacto que tuvo se acomodo quedando muy cerca a ella. Puso su erección entre sus nalgas y abrazó su cintura.

¿Algún día volverás a quererme como antes? – Bella preguntó en voz baja.

Edward respiró hondo luego de escucharla. Acarició su cintura hasta detenerse en su vientre. Ahí estaba su bebé, él qué había creado con amor por lo que besó hombro con cariño y le susurró.

Yo creo que llegaré a quererte aún más.

Edward no pudo ver como ella se deshacía en un llanto silencioso y desgarrador.

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Hola! Les agradecería si me dejan comentarios