Se despertó irremediablemente, algún invitado había caído estrepitosamente sobre la mesa de noche.

-Carajo Chuck. – se quejó más de uno.

-Perdón, perdon. – su disculpa era apenas entendible ya que su estado de embriaguez era notorio.

Bella se removió entre sus brazos y con un suspiró volvió a abrazar su pecho.

-Esta noche dormiremos en la cama. Lo prometo. – ella prometió dejando un beso suave en su barbilla.

-¿Cómo te sientes? ¿No tienes náuseas? – le preguntó preocupado.

Ella se tenso de inmediato.

-La verdad es que no. – susurró. – Creo que sólo vienen cuando siento el olor de la cafetería.

-¿Qué desayunarás?

-Tengo algunas tostadas y jugo en mi mini bar.

-Bien.

Bella se subió a su pecho y enterró el rostro en su cuello.

-No pensé que despertar contigo sería tan perfecto.

-Bueno el piso no a sido muy cómodo…

-Lo siento por eso. – preocupada y avergonzada se alejo de nuevo.

Edward no podía evitar cortar cualquier momento romántico que Bella tratará de crear. De alguna manera protegía su corazón de ella para evitar que este sea destrozado de nuevo.

-Bells… necesito una maldita aspirina. – murmuró Tanya arrastrándose cerca a ellos.

-Iré por una. – suspiro levantándose. Se estiro flexionando sus músculos y esto le dio una buena vista del comienzo de sus pechos a Edward.

-No tuvieron una buena noche. – concluyó Tanya recostándose junto a él.

-El suelo no es cómodo.

-Sabes a lo que me refiero. – se burló sin pudor. – Hice una apuesta con Paulette. Ella cree que estas con Bella por su dinero y yo creo que es porque te da buen sexo. Dime quien ganó. – concluyó levantando una ceja.

-Eres su amiga y no crees que puedo estar con ella porque la quiero. – se burló ácidamente.

-¿Amor? – se rió Tanya. – No es necesario que finjas.

-Bella es más que un buen cuerpo.

-Lo es. – admitió. – También es una perra sin corazón. Vamos Edward. Confiesa.

-Creo que mis razones para estar con ella están fuera del alcance de tu compresión. – se sentó incómodo por tenerla tan cerca.

-Ella tiene mucho dinero y poder, podrías entrar a la universidad que quisieras…

-No la necesito para ingresar a la universidad.

-Punto para ti. – admitió la rubia. – Saliendo de ella, te esperaría un trabajo seguro en alguna de sus cadenas de hoteles.

-Quiero estudiar medicina, no administración.

-Punto para ti, otra vez. – lo miró pensativa. - ¿Crees que sus padres te acepten?

-Estoy seguro que me odiarán. – admitió.

-Eres un buen chico pero no tienes ni un centavo.

-Asi es. – Edward aceptó. – No tengo nada que ofrecerle.

-En cambio ella a ti…

-No aceptaría su dinero de ninguna manera, no la necesito para ser alguien.

-Si no fueras el cerebrito del salón me burlaria de tus palabras. El dinero queda descartado.

Edward no respondio.

-Entonces es por sexo. – concluyó relajada. – No sé que demonios hace esa mujer.

-Cree lo que quieras.

-Sabes Masen… me caes bien. – admitió la muchacha. – Eres… sincero, eso es algo que respeto.

-Gracias. – le dedicó una sonrisa seca.

Bella llegó en ese mismo momento y se quedó de piedra al verlos hablar.

-Tu pastilla. – molesta coloco la pildora en su mano.

-Gracias perra. – sin dudarlo la rubia bebió de la botella que Bella le ofrecía.

Bella no dijo una palabra hasta que la rubia se alejó hacia su cama improvisada. Edward de pronto la tenia sobre él dejando pequeños besos en su cuello.

-¿Quieres que nos demos una ducha antes que ellos despierten?

Edward debia admitir que se sentia sudado e incómodo.

-Me gustaría pero hay gente en tu ducha.

-Lo sé. Podemos ir a otra habitación mientras duermen.

-Podrían vernos.

-Los de vigilancia cambian de turno en diez minutos. Podemos movernos y con suerte no nos verán.

-No. Es demasiado arriesgado.

-Bueno… - Bella suspiró.

Justo en ese momento alguien vomitó en el baño.

-Paulete. Dios… - se quejó. – No se porque deje que bebiera de esa manera.

Edward perdió el interés en lo que ella comentaba y se recostó. Bella siguió parloteando mientras el veía el techo meditabundo. Alrededor suyo todo era caos y desenfreno, pronto su mundo cambiaría y posiblemente nunca más volvería a vivir situaciones iguales pero en realidad ese pensamiento no lo deprimió de alguna manera lo aliviaba.

-Ed…

-Dime… - contestó luego que ella sacudiera su hombro.

-No me escuchaste… - ella le sonrió triste. – Salieron del baño. Nadie se acercará por el vomito, puedo limpiar y nos duchamos.

-Esta bien.

Se levantó sintiendo el dolor de sus músculos. Camino entre los cuerpos desparramados por todos lados, unos sobre otros y botellas vacías de alcohol. Bella entró a su baño asqueada, limpiar vomito no era para nada agradable. Edward trapeó junto a ella hasta que el baño estuvo decente otra vez.

Edward se sacó la ropa cuando ella empezó a desnudarse. No quiso verla para evitar alguna reacción en su cuerpo, entró a la ducha en silencio mojándose bajo el suave chorro. Las manos de Bella lo acariciaron apenas entró, se abrazó a su espalda ajustando sus curvas a su cuerpo.

- Realmente podría vivir así. - ella suspiro a su espalda.

- No todo será así. - susurró. - Sabes que todo será complicado, un bebé implica muchas responsabilidades.

Ella no respondió de inmediato.

- Tú quieres... ser papá. - susurró muy bajo.

- Yo... - admitir que no quería serlo iba a ser muy duro, decirle que sentía que su vida había acabado y que en las noches tenía sueños donde no la había dejado embarazada. Bella no merecía escuchar eso. - Tengo miedo, pero si. Es mi hijo.

Ella giró su cuerpo hasta tenerlo frente a ella. El agua de la ducha limpiaba las lágrimas que derramaba.

- Te amo. Te amo demasiado. - susurró ella hasta besarlo. Con mucha delicadeza acarició su abdomen sin tocar su miembro que por la anticipación ya empezaba a levantarse.

- Eres muy hermosa. - admitió él sin poder evitarlo.

Ella le sonrió pero había una infinita tristeza en su mirada.

- Seré mejor por ti. Te juro que seré esa mujer que creías que era. Ya no más caretas, ya no más desenfreno. Eso se acabo para mí. - lo besó largamente. - Me creerás cuando te digo que te amo, te lo juro.

Edward sólo le sonrió.

- Yo sólo quiero que seas la mejor mamá posible. - le acarició la mejilla cuando su rostro se volvió asustado. - Es todo lo que te pido, por mi bebé.

Bella asintió abrazándose a su pecho. Edward acarició su espalda dándole consuelo a sus sollozos. - Estaremos juntos.

No hubo sexo. El par de adolescentes entre caricias limpiaron el cuerpo del otro, fue un ritual que parecía mucho más significativo que cualquier sección de sexo.

Capítulo corto pero necesario. Este fic estuvo atormentandome, tenía diferentes ideas de como seguirlo pero ya esta decidido. Nos leemos pronto!