Nervioso trato de arreglar su camisa disimuladamente, debía estar hecho un desastre luego de haber saltado y trepado muros.

Bella había bajado la mirada, se veía más pálida y demacrada que nunca. Mordía su labia inferior con tanta fuerza que la sangre saldría pronto.

- Señora Swan. - saludó levándose de su asiento. Tomó su mano luego de que la mujer se quitara el guante que traía puesto.

- ¿Y tú eres...? - preguntó levantando una ceja.

- Edward, Edward Masen. - bajó la mirada hacia Bella pero ella no se la devolvió. - Soy... un amigo de la escuela.

- Uhmmm mi hija nunca me habló de ti. - lo examinó de pies a cabeza.

Edward alejó la mirada incómodo por su escutrinio.

La enfermera empujó la silla de ruedas hasta la habitación donde iba a quedarse sólo por esa noche.

- Asi que Edward... - la mujer lo retuvo antes de entrar a la habitación y cerró la puerta. - ¿Cómo llegaste aquí?

- Yo... soy becado y puedo salir de la escuela. Las clases ya acabaron y pedí permiso.

- Con los últimos acontecimientos crei que la disciplina aumentaría. - replicó con desdén.

- Soy buen alumno por eso no me negaron la salida. - carraspeó cuando se le secó la boca luego de hablar tan rápido.

- Deben ser buenos amigos. - lo observó a los ojos, el azul eléctrico y frío le heló la sangre.

- Así es. - admitió tratando de evitar que se note su nerviosismo.

- Bueno, pasa a verla. El golpe no fue serio, se desmayó porque esta debilitada por el estrés y desórdenes hormonales que ha tenido últimamente.

- Entiendo.

- Casi todos los exámenes salieron favorables.

Edward asintió preocupado.

- ¿Esta algo grave?

- Reposará aquí esta noche, le pondrán vitaminas y cosas que necesita. - suspiró. -Tiene anemia.

- No ha estado comiendo bien...

La mujer busco en su bolso y se lo entregó.

- Creo que seria bueno que hables con ella, quizás puedas hacerle ver que debe cuidarse más.

- Lo haré. - prometió.

- Quédate con ella. - sonrió, su sonrisa lo asustó. - Yo llamaré a la escuela para que sepan que estas aquí y no te digan nada si llegas tarde.

- Eso... eso no es necesario.

- Lo es. - insistió sonriendo. - Eres sólo un niño. - parecía darle gracia eso último. - Habla con Isabella, nos vemos Edward. Fue bueno conocerte.

Le dio la mano antes de alejarse para salir del hospital.

Nervioso observó la puerta pero antes de abrirla la enfermera salió de la habitación.

Bella estaba sentada en la cama espectante, cuando lo vio abrió los brazos para que fuera hacia ella. Sin meditarlo mucho se acercó y la abrazó.

- ¿Cómo te sientes? - preguntó preocupado.

- Ahora me siento mejor. - lo abrazó antes de sollozar en su cuello.

- ¿Qué te duele?

- Nada. - aseguró ahora tomando su rostro para llenarlo de besos.

-Estas actuando extraño.

- Cierra la puerta con seguro. - le pidió. - La enfermera no volverá hasta la ronda de media noche y no quiero que nos interrumpa.

Edward la obedeció.

- ¿Todo esta bien? - nervioso la observó y luego a su vientre.

- No. - admitió. - No lo esta.

- ¿Qué...? Lo perd...

- No. - susurró derrotada.

- Bella...

Trataron de abrir la puerta en ese momento.

- ¿Señorita Swan? Abra la puerta por favor, soy el doctor White.

Edward se levantó a abrirla.

- Uhm buenas tardes. Usted debe ser el señor Masen, la señora Swan me dijo que se quedará aquí. Usted también será informado.

Edward saludó con un asentimiento de cabeza.

- Bueno señorita Swan, será derivada a la unidad de psicología para tratar su depresión y problemas alimenticios. Las drogas encontradas en su sangre...

- ¿Drogas? - Edward gimió escandalizado.

- Edward. - asustada trató de sujetar su mano pero la rechazó de inmediato.

- No puede seguir consumiendo señorita Swan y su madre ordeno un internamiento por ese motivo.

- ¿Qué? - asustada trató de levantarse.

- No puede irse, irá a una clínica de rehabilitación esta noche. Donde seguirá recibiendo los servicios de psicología de nuestro hospital.

- Por favor no. - comenzó a llorar.

- ¿Qué consumía? - susurró. - ¿Eso daño a mi bebé?

Bella comenzó a llorar desconsolada en ese momento. Quiso tocarlo pero rechazó su contacto.

El médico lo observó impresionado. Buscó entre las hojas que tenía en su registro, hasta que dio con lo que buscaba.

- Los análisis dieron negativo. - el médico observó alarmado a su paciente. - ¿Estuviste esperando un bebé ? Eso explica los desórdenes hormonales que detectaron los análisis, pediré a ginecología un análisis quizás tienes un desgarro interno y por eso se detectó la anemia.

Preocupado anotó en su agenda sin saber que los dos adolescentes frente a él estaban completamente destrozados.

A penas salió de la habitación Bella se arrancó el suero y se levantó de la cama.

- Déjame explicarte. - le suplicó. - Por favor.

Edward sentía que en cualquier momento destrozaría la habitación pero antes tenía que volver a respirar. Debilitado cayó en el sillón y tironeo de su cabello.

- Yo... no quería. - ella lloró, se arrodilló frente a él desconsolada tratando de mirarlo a los ojos. - Mi madre... ella...

- ¿Cuándo? - susurró y no se reconoció la voz.

- Ed...

- Dime cuándo.

- Ese día que me viste con ella. Me obligó a hacerlo en una clínica clandestina esa misma tarde. - lloró por el recuerdo. - Estaba sola, no sabía como huir y sólo podía pensar en ti pero no sabías que el bebé estaba en camino... tú me odiabas... yo no tenía quien me ayudara. - tironeo de sus brazos para liberar su rostro. - Me sedaron y me lo quitaron. - lloró. - Aun recuerdo el sonido de la máquina y lo que sentía dentro de mi. Me lo quitaron. - sus tirones no eran suficientemente fuertes ya que Edward seguía sin verla. - Yo quería gritar pero no podía. No podía moverme. No pude luchar. Perdóname, debí haber hecho más. Perdóname.

Desgarrada se abrazó a su cuerpo tieso buscando un apoyo que no llegaba.

- Por favor, perdóname. - imploraba una y otra vez.

Edward se quedó quieto sin reacción. No la abrazó ni tampoco la rechazo. Su mirada enterrada en sus manos y su pose era de dolor.

- Edward... haré todo por ti. Sácame de aquí. Vamos a Forks... llévame contigo. - le suplicó. - Empecemos juntos. Por favor no me dejes aquí. Me duele mucho estar viva y si no estas conmigo no podré sobrevivir.

El no contestó. Su futuro había vuelto a modificarse, los planes de trabajo y sacrificio desaparecieron dejándole el vacío más grande que había sentido en su vida.

- Te daré todo de mi. - susurró ella desesperada. - Si quieres no estaremos juntos, yo... puedo esperar a que sanes y puedas perdonarme. Tomaremos las cosas con calma, vivire en Forks o iré a la universidad que quieras. Estudiaré donde tú quieras... o no lo haré. - desdichada intento darle más opciones. - Puedo quedarme en Inglaterra y esperarte. Puedo hacer todo por ti, te amo tanto que sé que puedo aguantar tenerte lejos si eso te hace feliz.

Nerviosa tocó su mejilla.

- Te daré tantos hijos que no podrás tenerlos todos juntos en tus brazos o sólo uno si eso es lo que quieres. - ya más calmada y desdichada rozó sus labios. - O ninguno. Eres mi futuro. - admitió con pena. - Seré lo que quieras que sea.

Pasaron minutos que parecieron interminables. Edward no contestó ni advirtió que ella estaba quedándose dormida por el llanto.

- Isabella. - susurró ronco.

Ella levantó la mirada de inmediato.

- Debo volver a la escuela. - se alejó de ella levantándose del sillón.

- ¿Ahora...? pero acabas de llegar. - nerviosa se levantó también y quiso instintivamente protegerse abrazándose a si misma.

- Si. - se alejó sin mirarla.

- Edward me van a internar. - le recordó desesperada. - Quizas no vuelva en meses a la escuela.

- Entiendo.

- Por favor dime que...

- Recupérate. - respondió sin expresión. - Las drogas sólo te han hecho tomar malas decisiones.

- No he consumido desde que volvimos, ese test dio positivo porque detecta si hace meses la consumí. - le aseguró. - Te juro que estaré limpia cuando vuelva, verás que he cambiado.

Edward no contestó.

- Piensa lo que te dije, por favor. - le suplicó acercándose de nuevo. - Seremos lo que quieras. - Edward retrocedió un paso cuando quiso tocarlo. - Cuando quieras.

- Recupérate.

- Por ti. - le prometió limpiándose las lágrimas. - Iré a todas las terapias, seré mejor por ti.

- Adiós.

El cobrizo salió antes que ella se derrumbará en medio de la habitación.

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-¿Edward Masen? - el vigilante de la escuela le alumbró el rostro cuando se acercó lo suficiente.

- Si.

- Estan buscándolo. - le advirtió tomándolo del brazo. - Estas metido en un gran problema.

Había caminado desde el hospital sin parar, su mente seguía sin reaccionar y emocionalmente se sentía comprimido.

- Señor Masen, salió ilegalmente de la escuela. - escuchó como la directora le llamaba la atención. - La señora Swan nos notificó que fue al Hospital Saint John a ver a su hija Isabella. ¿Qué estaba pensando? Usted es becado y no puede tener ese tipo de conducta.

Se quedó en silencio. No tenía idea de como contestar.

- La señora Swan también nos notificó que su hija será internada un tiempo. - carraspeó. - Y que no desea que usted esté presente en nuestra escuela cuando ella regrese, usted es una mala... influencia para ella.

Edward respiró hondo.

- Usted será expulsado de nuestro programada de becarios. - la mujer parecia apenada. - Es un excelente alumno pero su mal comportamiento del día de hoy me dio las razones suficientes para hacerlo además de no hacerlo la sociedad de padres se quejaría. Puede recoger sus pertenencias, sus padres ya fueron notificados y estarán esperándolo cuando regrese.

Edward se levantó en ese momento.

- Edward. Eres un gran chico, no permitas que esta gente te destruya. Te recomendaré en cualquier escuela que me solicites. - le prometió honestamente. - Fue un gusto conocerte.

Luego Edward se alejó caminando lentamente por los pasillos de la escuela hasta perderse dentro de su habitación. Sin ánimos saco sus maletas para empezar a armarlas. Mensajes y llamadas aparecían en su teléfono, tantas que parecía que iba a colapsar. Eliminó todo.

Esa noche se dedicó a ordenar todo, desechando en el camino todas las fotos y recuerdos que lo ataban a esa escuela.

Antes de darse cuenta sus maletas estan listas y el sol se asomaba por su ventana.

Tomó sus cosas y revisó su teléfono.

Un mensaje aparecía en la pantalla.

Llegue a la clínica, te extrañaré mucho pero sé que es lo mejor para los dos. Estudiaré desde aquí para no perder el año y estar contigo dentro de tres meses. Sé que no será fácil pero dejaré ir todo lo malo, seré la persona que mereces a tu lado.

Te amo y voy a luchar por ti. Bella.

Edward apretó su teléfono lleno de ira antes de lanzarlo con todas sus fuerzas por la ventana,este impacto contra el edificio que había alado y se quebró en miles de pedazos.

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Super corto pero no pude con las ganas de saber lo que piensan. Que les pareció? Ya saben el gran secreto, sus sospechas eran verdaderas.