Diez Años Después
El teléfono volvió a sonar. Su insistencia la molestaba en demasía. Prefirió seguir observando a través de la ventana del último piso de ese edificio que tanto odiaba. Le gustaba ver a la gente como pequeñas hormigas correr de un lugar a otro, libres de tomar decisiones tan tontas como comprarse una dona o difíciles como era aceptar alguna propuesta de trabajo.
- ¿En serio te cuesta tanto atender el teléfono? - al escucharlo suspiró.
- Estoy fuera de mi horario de trabajo.
- Pero continuas en tu oficina.
- Así es. - admitió girando su silla.
El rubio que la observaba con una ceja alzada parecía un poco divertido apesar de estar llamándole la atención.
- No puedes quedarte aquí hasta que la reunión acabe.
- Cla...
- Saben que estás aquí. - le indicó aún más divertido seguramente por su rostro pálido. - Pidieron ver el registro de asistencia de la empresa, no puedes escapar esta vez.
Molesta se levantó. Sus tacos sonaron sobre el piso recalcando su molestia.
- Te advierto que no me comportaré.
- No esperaba menos. - el rubio abrazó sus hombros. - Vamos a mostrarles quien manda ahora.
Ambos rieron con camaderia. El pasillo perfectamente iluminado y decorado se les hizo eterno. Se miraron mutuamente antes de abrir la puerta que los separaba de los visitantes.
- No olvides que ahora nosotros mandamos. - le recordó el rubio y apretó su hombro con cariño.
Los recibieron dos miradas azules que los examinaron de pies a cabeza. Las canas de ambos estaban ocultas detrás de tinte aplicado a sus cabelleras.
- Isabella, Jasper. - saludó el hombre.
- Padre. - contestaron ambos sentándose en sus sillas. - Madre.
La mujer se quedó callada mostrando abiertamente su disgusto al estar en presencia de ambos.
- Bueno estamos aquí para hablar de la ampliación de la Cadena. - el hombre incómodo empezó a hablar. - No nos agrada la idea que sea en Seattle. Es una ciudad muy...
- Padre. - lo cortó Jasper. - La decisión esta tomada, y el edificio adquirido. Es demasiado tarde para dar vuelta atrás. Se hizo el estudio de mercado y Seattle tiene las cualidades requeridas, el proyecto en Miami tenía cualidades similares...
- Son dos ciudades con características muy diferentes. - replicó.
- Si pero las proyecciones similares. Tú desconfiaste del proyecto de Miami y fue todo un exito. Estoy seguro que en este va a suceder lo mismo.
- No quiero mi dinero invertido en ese mal negocio. - replicó de pronto la mujer francesa que en esos momentos los destruía con la mirada.
- Lamentablemente no tienes un mayor porcentaje en la empresa, así que deberás confiar en nuestro buen juicio para tomar decisiones. - replicó su hija hablando por primera vez para desafiarla.
- Madre... - iba a empezar alguna discusión llena de malos tratos pero Jasper intervino. - Tengo elaborado un documento que te abstiene de cualquier consecuencia que pueda dar este negocio.
Sacó de su carpeta el documento.
- Mi abogado lo revisará. - la mujer lo guardo en su propia carpeta.
- No tienes mucho tiempo. Isabella viajará para reunirse con proveedores y contratará al personal. - le advirtió Jasper.
- Así que firma ahora o tu dinero se verá involucrado. - con una sonrisa llena de soberbia observó a la mujer que quería destruirla con la mirada.
Llena de cólera estampó su firma en el papel y salió airadamente del local.
Por otro lado el hombre siguió sentado observándolos.
- Confiare en su buen juicio. - admitió. - Algo de lo que han carecido por años pero parece haber hecho su aparición al fin.
Se levantó.
- Gracias padre.
Los observó con una mezcla de resignación y molestia antes de retirarse.
Cuando la sala de reuniones quedó en silencio ambos se observaron.
- ¿Por qué no nos quieren? - preguntó Isabella como siempre lo hacia de pequeña.
- No somos lo que esperaban. - su hermano mayor apretó su hombro con cariño.
Al menos se tenían el uno al otro.
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- Tienes que hablar con el dueño. Ese trato es ridiculo, quiero que operen en el hotel pero no estoy dispuesto a alojar a sus empleados como si fueran nuestros.
- Podemos llegar a un acuerdo temporal. Es probable que su gente no quiera dejar Los Angeles sin algo más estable.
- Habla con él.
El rubio manejó hasta el aeropuerto discutiendo cuestiones de trabajo. Isabella no quería realizar el viaje pero tampoco quería estar desocupada y pensar, la lastimaba demasiado meditar sobre como se estaba realizando su vida.
Jasper la ayudó con las dos maletas hasta el lugar de chequeo fue ahí donde una melena castaña hizo su aparición.
- ¡Tía Bella! - unos bracitos se aferraron a su cintura. Dos colitas coloridas junto a una gran sonrisa removieron su estómago.
- Mi pequeño tornado. - con cariño la tomó en brazos.
Detrás venía una mujer despampanante y hermosa. Maria que en brazos traía a un pequeño rubio algo adormecido.
- Queríamos despedirte antes de que vayas a Estados Unidos.
- ¡Si! - gritó la niña. - Nathan y yo hicimos este dibujo para que no te olvides de nosotros.
Bella observó emocionada el dibujo que tenía estampado las manos de ambos niños.
- Muchas gracias hermosa. - besó su mejilla. - Y a ti campeón. - Nathan se sonrojó al recibir el beso de su tía.
- Cuidate hermana. - Jasper la abrazó. - Estaremos esperando aquí por ti.
Su hermano no era ajeno a su depresión y trataba de recordarle lo importante que era para ellos. Jasper era la persona que más queria en el mundo hasta que escapó para perseguir a la que ahora es su esposa, Maria, luego de cuatro años de casados llegó Haley para ganarse el corazón de su tía que en ese tiempo estaba destruido y con sus mimos y ocurrencias la ayudó a sanar; por último Nathan llegó para afianzar la familia de su hermano y darle un poco más de amor a Isabella.
Subir al avión no fue fácil. Había ido a los Estados Unidos infinidad de veces pero cada vez se le hacía más difícil despegarse de su hermano y sus sobrinos. De alguna manera sólo con ellos se sentía cómoda, no como cuando por trabajo debía interactuar con gente falsa todo el tiempo.
Ahora en ese avión se volvió a sentir sola y consciente de su realidad. Era en momentos asi, de soledad, dónde veia su vida pasar que soñaba con ese futuro que le fue negado, esa vida que tenía destinada pero que le fue arrebatada sin piedad y que ahora añoraba. Con dolor recordó sus días en la Clínica de Rehabilitación, sintiéndose en el infierno, las drogas se habían convertido en parte de su vida y ella no lo había notado. Gracias a ellas sobrellevaba lo lastimada que estaba por dentro por como había crecido; en una jaula de cristal y sin amor. Las drogas que consumía comenzaron a aumentar con el paso del tiempo cuando estuvo a punto de caer por completo conoció a Edward... al principio se le hizo muy entretenido su onda intelectual combinada con su atractivo natural, luego jugar a seducirlo se convertió en algo más emocionante pero lo que no esperó fue que el cobrizo no se intimidaría y hasta llegaría a pedirle ser algo más. Ser su novia fue algo inesperadamente satisfactorio, jamás alguien aparte de su hermano había mostrado interés en ella, real interés en su bienestar. Antes de que fuera consciente estaba esperando un momento a solas con él, era algo tan suyo que no quería compartirlo con nadie así que aparentaba algo diferente con sus amigos. Al sentir que perdía el control, que sus decisiones ya no eran sólo suyas ya que consideraba el impacto que tendria en Edward, comenzó a intentar regresar a ser quien ella era antes de empezar su relación no podía ser esa persona con debilidades y que él podía controlar. Cometió errores que lastimaron tanto a Edward como a ella misma, cosas que él jamás supo y que se arrepiente como infidelidades y engaños. Quedar embarazada fue lo que cambio por completo su perspectiva; ver que sus acciones habían tenido un resultado, estaba sola en ese momento con un bebé que dependería de ella y sus acciones, había vuelto a perder el control de su vida y esta vez era para siempre.
Recordar esa etapa le traía lágrimas a los ojos e instintivamente se tocaba el vientre recordando la dureza que una vez ahí existió acogiendo a un ser que ella amo sinceramente por primera vez, fue ahí cuando supo que eso que sentía era amor y que también sentia lo mismo por el padre de ese bebé. Su embarazo fue lo que cambio su vida por completo.
Al llegar a Estados Unidos muchas horas después fue recibida por el gerente del nuevo hotel que iban a inaugurar. El señor Clarke la saludó con mucha amabilidad y la invitó al auto que los llevaría a ambos a ver las instalaciones. El hotel estaba siendo ya decorado, habían remodelado por completo un antiguo edificio de oficinas y dentro de un mes empezaría a operar. Se reunió con todos los encargados de las diferentes áreas hasta que llegó el momento de ir a hablar con los proveedores. Todas las reuniones fueron fructíferas apesar del trato casi amargo que le daba a todo el mundo, su seriedad sacaba de cuadro a cualquier intento de galantería de más de uno.
- Ahora necesito hablar con el señor Lafferti. Tengo entendido que es el dueño de la cadena de pubs más importante de la zona. - le informó al gerente.
- Si señorita Swan. Ya hablé con él sobre el arreglo que pidió pero no quiere dar su brazo a tocer, cree necesario el alojamiento de sus empleados.
- ¿Los traerá de Los Angeles? - preguntó para asegurarse de su teoría.
- Así es. Sus pubs cuentan con espectáculos en la barra y sus mejores barritas estan en Los Angeles, usted pidió sólo a los mejores.
- Es verdad. - suspiró. - Hablare con ese hombre, puede entrenar a otros.
Subió a su auto para dirigirse a una nueva reunión esa mañana.
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Había pasado cada minuto en esa ciudad asistiendo a reuniones y firmando papeles. Estaba agotada.
- Si, eso me explicó Clarke y Lafertti se encuentra en Los Ángeles así que hablamos sólo por teléfono y me explicó su condición. - le contaba a Jasper por teléfono.
- No puede poner condiciones como esas.
- Son los mejores de su equipo, Lafferti no los moverá tan fácilmente.
- Son sólo malabaristas de botellas.
- Deben ser muy buenos porque son el atractivo de sus pubs.
- Puede entrenar a otros.
- Pero tomará tiempo y eso no tenemos. El ya tiene gente entrenando pero no enviará aprendices a este trabajo.
- Lo que pasa es que no quiere gastar ni un centavo extra en esta fusión.
- Bueno es sólo alojamiento. Son seis personas, la verdad para evitarme un día más aquí estoy dispuesta a ceder.
- No Isabella. Alojamiento a seis personas es un gasto insulso. Debe pagarles el traslado de la ciudad además quien no aceptaría venir a trabajar a nuestra cadena de hoteles.
- Te recuerdo que nuestro prestigio esta asentado sólo en Inglaterra, aquí somos casi desconocidos.
Jasper gruño.
- Habla con él en persona. Tú puedes convencerlo.
- Jasper... - gimió.
- Vamos Isabella, es sólo un día extra en Los Estados Unidos. Vuela a Los Ángeles convéncelo y regresas a Inglaterra.
- No sé si sea una perdida de tiempo por teléfono se escuchaba decidido.
- Bella... puedes convencer a cualquiera y lo sabes.
Su hermana respiró hondo.
- Esta bien. Iré a Los Ángeles.
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El lugar estaba abarrotado. Ni un alma más entraba. Podía dar fe del éxito del local, por sugerencia de su hermano contrató seguridad para ser acompañada al lugar. No parecía peligroso pero ella no era cualquier persona además que la compañía le daba más presencia en la reunión que iba a tener.
- Señorita Swan. - un hombre rechoncho la saludó emocionado. - Estaba esperadola.
El hombre tomó su mano en un apretón nada delicado.
- Tengo un Vip especial para usted. Le va a encantar porque tiene vista a la barra, podrá ver el espectáculo y será atendida por mis camareros.
La llevó hacia unas escaleras de metal donde un guardia de seguridad esperaba.
- Jason, ella es la señorita Swan. Hoy todos deben atenderla, es nuestra invitada.
El hombre asintió.
Bella seguía analizando el local; la decoración era muy buena junto a la música, las personas disfrutaban mucho del ambiente atrayente.
- Esta es nuestra mejor botella. Brindemos por la fusión.- el hombre chocó su vaso con el suyo desbordando de emoción.
Fue ahí cuando ella habló.
- Necesito hablar sobre su condición de alojamiento para sus empleados.
El hombre se apuró a acabar su trago.
- Ehm si. Necesito darles estabilidad para que se trasladen.
- Esta fusión busca aliviar los intereses de ambos. Ahora parece que esta aprovechando de nuestra condición de hotel para gastar menos en la fusión.
- No. No. - empezó de inmediato. - No es lo que quiero proyectar. Mis empleados dejaran a sus familias aquí por eso me condicionaron su traslado.
- ¿Sus empleados lo condicionan?
- Yo... yo...
En ese momento las luces enfocaron a la barra donde el show empezó. Una fila de mujeres estaba sentada ahí esperando su pedido mientras dos hombres realizaban malabares con las botellas, ellas enloquecían por la coquetería con la que realizaban sus actuaciones. Cada una acabo con su copa llena con su pedido y una sonrisa de satisfacción.
Era un show entretenido, eso no se podía negar pero no era algo fuera de lo común o de otro mundo.
- Son chicos muy buenos. - aseguró el hombre a su lado. - Llevó años con ellos.
El hombre silbó para llamar la atención del par y estos levantaron la cabeza.
Bella se quedo sin aire.
El mundo había dejado de girar.
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Aquí estamos de nuevo! Ahora si podemos decir que no me demore mucho. Al fin llegamos a summary de la historia, muchas me escribieron curiosas por este momento.
Ya saben sus reviews son mi gasolina para seguir escribiendo! Los estaré esperando.
