- ¿Enloqueciste? - preguntó su hermano completamente serio. - Odias vivir lejos de Londres.
- Será temporal. Quiero que el hotel este estable. - argumento. - Necesita un líder.
- Contrataste un gerente...
- Pero necesitamos poner las bases. En Miami las cosas hubieran sido mejores si hubiéramos estado presentes.
Jasper tironeo sus cabellos. Estaba enloqueciéndolo.
- Sabes bien que no me gusta tenerte lejos.
- Hemos estado juntos por diez años...
Bella se acercó a su hermano, el hombre meditaba frente a su tasa de café. Su sala espaciosa y llena de juguetes les recordaba que los niños habían estado ahí toda la tarde jugando hasta caer rendidos en sus camas así como ellos cuando eran niños.
- No quiero vuelvan a lastimarte.
- Yo tambien tuve parte de esa culpa. - le recordó apretando su hombro. - He crecido y realmente quiero hacer esto. Quizas no es necesario pero necesito la experiencia.
Jasper suspiró. Bella sabía que habia ganado.
- Gracias por confiar en mi. - ella lo abrazó efusivamente.
- Los niños te extrañarán. Haley siempre pregunta por ti.
- Volveré siempre que tenga algún evento de la escuela, no me perderé nada. Ya lo verás.
En ese momento entró Maria que nerviosa observó a los hermanos.
- Bella... ¿estás segura de esto? - le preguntó sentándose junto a Jasper. Había escuchado todo.
- Si. - suspiró. Maria era una buena persona pero no podía terminar se confiar en ella y abrirse a pesar de haber estado apoyándola en todo momento.
- Vamos cariño, anímate. Podemos ir a verla en cualquier momento. - besó la mejilla de Jasper con cariño.
Bella tembló por dentro. Eso no era lo que tenía en mente.
- Si. - Jasper la observó, la conocía como la palma de su mano. - Iremos.
Ella sólo pudo alejar la mirada para evitar que detectara algo más.
Esa mañana al despertar se dedico a hacer maletas ya que su vuelo salía en unas horas. Estaba ansiosa de empezar la nueva vida que le esperaba. No tenia idea de lo que sucedería pero aún así estaba llena de espectativas que no pudo evitar generar. De pronto se escuchó el sonido retumbante de su teléfono.
Inmediatamente se acercó para tomarlo, era un número desconocido.
- ¿Si? - contestó confundida.
- Hey... - era él. Las piernas se le ablandaron.
- Hola. ¿Todo bien? - No sabia como había obtenido su teléfono personal.
- Por supuesto. Ya se empezó la decoración del pub, Rose vino desde Los Ángeles para hacerlo ella misma. - había generado un gran carisma con los años.
- Que bueno. - suspiró seguía conmocionada y podía escuchar mucho ruido a su alrededor
- ¿Hablaste con tu hermano? - preguntó directamente.
- Si. Ya sabe que estaré en Seattle por tiempo indefinido. - admitió con algo de pena.
- Genial. - contestó simple. - Yo ya me mudé a mi habitación, no es una suite, pero es espaciosa. Me agrada.
- Me alegro. - aun estaba nerviosa, no sabía como hablar con él tenía miedo de arruinarlo todo.
- ¿No saliste ayer en la noche? - le preguntó directo. - Fue tu ultima noche en Londres.
- No. - contestó rápido, sólo visitó a Jasper y Maria pero con los niños tan pequeños se les hacía complicado irse de fiesta por lo que sólo cenaron en su casa. - No suelo salir mucho.
- No puedo creerlo. - se burló, había bulla que le impedía entender lo que decía entre risas. - No es posible.
- Tú... ¿dónde estas? - el pub todavía no se habia inaugurado aún así que la música y voces debían provenir de otro lado.
- Visito a la competencia. - le contestó parecía contento.
- Estas ebrio. - como no sospecho de su llamada antes...
Edward soltó una carcajada. - Bastante ebrio la verdad.
Ella no pudo evitar preocuparse.
- ¿Estas solo?
- Rose esta conmigo. - contestó rápido.
- ¿Ustedes...? - los celos reptaban por su cuerpo.
- ¿Nosotros que...? - se burló. Pudo escuchar voces llamándolo.
- Edward...
- Tengo que irme. - colgó.
Luego de esa llamada supo que no podría concentrarse en nada más. Acabar sus maletas y arreglarse para tomar el avión se le hizo complicado pero nunca tanto como despedirse de sus sobrinos.
- ¿Vendrás a mi recital de ballet?
- Por supuesto. - le costaba muchísimo soltarla, llevaban abrazadas mucho tiempo.
- Ensayaré muchisimo. - le prometió moviendo sus brazos expresivamente.
Su vuelo fue anunciado en ese momento.
- Tengo que irme. - besó la cabecita de su sobrina y la entregó a su hermano. - Los amo, volveré pronto.
Jasper la observó con pena mientras caminaba hacia la sala de embarque. Su mente se había negado a cuestionar sus acciones, parecía estar en piloto automático.
Con nervios a flor de piel soportó las horas en el avión y el camino en auto al hotel. No tenía nada claro lo que la esperaba en ese lugar.
El hotel ya contaba con casi todas las habitaciones habilitadas y su inauguración era inminente. Se necesitaba que el pub estuviera listo para el día de la inauguración.
- Señorita Swan. - la saludó el botones. - La suite esta lista.
Inexpresiva camino examinando todos los detalles que existían en el lugar, los retoques que faltaban y el servicio que los empleados brindaban. Ese hotel era ahora su responsabilidad y se encargaría de no fallar en nada.
- Bienvenida. - esa voz destruyó su concentración.
Ahí estaba él. Vistiendo un pantalón marrón y una camisa blanca, informal y relajado.
- Hola. - lo saludó con una sonrisa instantánea y quizás delatadora de su entusiasmo.
Edward le devolvió la sonrisa provocando una agitación en su corazón. Sin dudarlo se acercó a ella.
- ¿Lista para ver los avances? - le preguntó seguro de si y ofreciendo su brazo caballerosamente.
Ella quería aceptar pero tenía que comunicarse con Jasper y tener una reunión a través de su computadora personal.
- Me encantaria pero...
- Tienes deberes que cumplir. - el botones se acercó en ese momento con las maletas. - No se preocupe señorita Swan, esperaré.
Bella se sintió incómoda debido al cambio de trato que recibió. Al parecer Edward fingiría no tener un trato cercano cuando habían personas alrededor.
- Gracias Edward. - suspiró alejándose hacia el elevador.
Su sonrisa fue lo último que vio antes de que las puertas se cerraran.
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Capítulo corto para que no coman ansias! Ya nos leemos pronto :) espero sus reviews
