Podía sentir la anticipación latir por todo su cuerpo. En la habitación a pesar de ser inmensa sentía como las paredes intentaban ahogarla. Había hablado con Jasper convirtiéndose en una actriz increíble, sin dudar de sus palabras había omitido completamente al hombre que era la razón por la que estaba en ese lugar. Había tenido dos video conferencias con un par de proveedores y actualmente acababa de ducharse sin saber que ropa colocarse a continuación. Si era honesta no quería darle una mala impresión a Edward, tenía ropa provocativa que se negaba a usar con él ya que le recordaba a sus días en la escuela cuando acortaba su falda buscando volverlo loco.

- Vamos Bella... nunca te ha interesado llamar la atención. - se mintió así misma tratando de bloquear esas ganas de colocarse un vestido azul para sólo bajar al vestíbulo.

Siendo fuerte se colocó una blusa recatada y elegante pero la falda que acompañaba fue inevitable.

Acababa de colocarse lapiz labial cuando tocaron su puerta. Se sorprendió y respiró hondo antes de abrir.

Ahí estaba él completamente relajado mirándola directamente a los ojos cosa que casi nadie hacia ya que solía ser un poco intimidante.

- No pude esperar. - traía una botella de vino en la mano. - Tenía que verte.

- Pasa. - se hizo a un lado aún sorprendida por su arranque.

Edward observó a su alrededor, parecía muy atento a los detalles de la habitación.

- Vi esta habitación antes que la acabaran... hicieron un buen trabajo. - admitió viendo los acabados en las paredes.

- ¿Cómo va todo en el pub?

- Perfectamente. - le contestó con una sonrisa. - Hoy llegaron algunas cajas de alcohol y traje una botella para celebrar tu llegada.

- Es muy amable de tu parte.

- Bueno... esta botella sigues pagándola tú así que no sé que tan amable sea. - contestó con un comentario que parecía amargo pero sonó a broma.

Edward se acercó a ella quedando cara a cara.

- ¿Cuánto tiempo te quedarás en esta suite?

- Buscaré un departamento o casa pronto. Esta habitación tiene que estar disponible.

- Hay un par de buenos vecindarios no muy lejos de aquí.

- Podríamos ir juntos a verlos. - propuso ella, él sonrió de inmediato.

- Claro que si. Mañana podemos ir si así lo deseas.

- ¿Y por qué no hoy? - se le antojaba mucho salir con él y conocer la ciudad, algo que jamás compartieron en Londres.

- Porque hoy tengo otros planes. - levantó las copas y el vino.

- Esta bien. - ella suspiró, estar solos en una habitación era algo que siempre hicieron en el pasado.

Edward dejó la botella sobre la mesita con las copas y la tomó de la mano. La descarga instantánea la sintieron ambos ya que no pudieron evitar mirarse. Bella se sentía de gelatina al sentirlo de nuevo. Edward no dudo y la llevó a la cama para sentarse, sirvió las copas.

- Por la fusión. - chocó su copa siendo encantador.

- Por la fusión.

Bebieron viéndose a los ojos en todo momento.

- ¿Puedo poner música? - preguntó él tomando su teléfono.

- Claro.

Música tranquila se activó cuando sincronizó con los parlantes de la habitación.

- Podríamos ir a cenar esta noche... - sugirió Bella mientras él maniobraba su teléfono.

- Podría ser. - contestó simple sin precisar.

- ¿Conoces algun buen sitio?

- En realidad no, sé que existen esa clase de sitios pero nunca los he visitado. - otra vez un comentario amargo pero disfrazado de diversión.

- Podemos ir a cualquiera.

Edward acabó su copa de golpe.

- Podemos. - concluyó pero la seriedad se había apoderado de él.

Ella sólo había dado un sorbo y él se rellenó la copa de nuevo.

- Este es un buen vino. - aceptó haciendo girar el vaso en su mano.

- Lo es. - admitió ella, aunque no era experta en la materia.

- Una excelente cosecha. - suspiró Edward. - No es fácil encontrar un vino así.

- La ocasión lo ameritaba. - admitió ella. - Volvernos a ver...

- Exacto. - su rostro volvió a cambiar y acabó su copa en un trago. - Este vino era necesario.

Bella analizó sus movimientos corporales buscando alguna señal que le indicara que demonios pasaba por su cabeza. Parecía algo ido rellenando su vaso y comentando más cosas sobre su trabajo como barman, la textura de los vinos y otras bebidas.

- No suelo tomar mucho. - confesó ella.

- Por mi trabajo debo probar de todo. - aceptó él.

- No te ebriagas...

- Pruebo pero no acabó las copas. Además algunos preparados ya los memorice y sé como hacerlos sin dudar que saldrán bien.

- Nunca probé alguno de los tuyos.

- No. - se rió. - Tomaste los que hacía mi compañero.

Él sabía que ella estuvo casi tres semanas observándolo. Bella quiso morirse de la vergüenza.

- Es un buen barman. - le contó de nuevo serio. - No pudo venir, es una lástima.

-¿ Crees que es necesario más personal?

- No, ya capacite a los que apoyaran y tengo cinco personas ya entrenadas. Creo que estaremos bien.

- Genial. - confiaba en su trabajo y quería que él lo notara.

Sin darse cuenta la botella se había acabado. Edward había tomado la mayoría.

- ¿Traigo otra botella?

- No es necesario, podemos hablar.

- Si, si claro. - Edward dejó las copas en la mesa y giró para verla.

- Cuentame que hiciste estos años.

Él no cambio de rostro. Sólo le sonrió antes de suspirar.

- Muchas cosas me sucedieron cuando regrese a America. - le confesó. - Termine la secundaria en una escuela pública cercana a mi casa, me gusto volver a ver a mis amigos... fui al baile... ya sabes. - le quitó la importancia.

- Yo no fui al baile... - confesó ella recordando sus días en la escuela donde era observada y tratada como una paria.

- ¿En serio? - contestó sorprendido. - Pensé que Black aprovecharía la oportunidad.

- Mmm no. - contestó incómoda. - Black... bueno él fue internado en una correccional.

- ¿Qué?

- Fue él quién apuñalo a Riley esa noche... - le contó recordando esos meses donde la gente de la escuela no paraba de murmurar sobre el tema.

- ¿Por que lo hizo? ¿Confesó?

- Porque quería inculparte... y bueno odiaba a Riley por lo que pasó. - carraspeó incómoda. - Al testificar en tu contra se convirtió en blanco de la investigación y encontraron rastros de sangre en su habitación y ropa interior mía que había robado.

Edward no pudo evitar una sonrisa.

- Era un idiota, obsesionado contigo. Me obligó a robarte unas drogas una vez...

Bella se sorprendió.

- ¿Lo hiciste?

- Si creo que fingí llevarme tus bragas.

Ambos rieron.

- Te creía todo.

- ¿Lo sigues haciendo? - le preguntó. - Confías en mi.

- Si. - confesó ella.

Edward sonrió de nuevo con la mirada opaca.

- Yo no lo haría. - admitió. - No sabes quien soy.

- Quizás estoy siendo irracional al arriegarme tanto pero te lo prometí. Yo iba a buscarte cuando pudiera, te esperaría y te daría lo mejor de mi.

- Han pasado más de diez años. - le recordó. - ¿Me buscaste?

- Si. - admitió. - Fui a la universidad donde ibas a estudiar, lleve cursos de medicina a la vez que llevaba los de administración. Me sobrecargué el primer año, cuando vi que no estabas hice amigos en otras universidades.

- Rayos. - Edward pasó su mano por sus cabellos. - Realmente me buscaste.

- Si. - no estaba avergonzada. - Hice lo que prometí.

- Buscaste en el lugar equivocado. - murmuró con el gesto furioso que a veces aparecía en su rostro.

- ¿Dónde estuviste? - le preguntó sinceramente interesada. - ¿Qué pasó contigo?

- ¿Importa ahora? - le preguntó con un tono amargo.

- Claro que si. Quiero saber quién eres.

- ¿Me creerías si te digo que no sé quién soy? - se rió amargamente. - ¿Qué tengo veintiséis y no sé que demonios hago detrás de una barra? ¿Qué no sé como lo logre y qué tampoco sé si me importa hacerlo el resto de mi vida?

- Si, te entiendo. - admitió. - Yo tengo una oficina que heredé y una carrera que estudié porque era lo que me tocaba hacer por el apellido que llevo.

- Pensé que tu empresa era una prioridad. - le recordó sus palabras.

- Lo es porque mantiene a mi familia. - admitió. - Es el futuro de mis sobrinos.

- Y ellos pasaran por lo mismo que tú. - le recordó.

- No. Ellos decidirán en su momento que harán con esto.

- ¿No puedes decidir tú? - la interrogó con rabia mal dirigida. - Dejar todo y hacer lo que quieres.

- Lo decidi hace mucho pero trabajar no se interpone con lo que quiero hacer.

- ¿No? - se burló.

- Estoy aquí, eso prueba que no se interpone.

Edward se quedó callado al entender sus palabras. Fue directa otra vez y esta vez lo dejó fuera de combate.

- No sabes quién eres pero...

- Sé lo que quiero. - aseguró observándolo intensamente. - Tú quisiste que venga, te toca decirme el por qué.

El cobrizo se levantó de la cama, incómodo, y se alejó tronando su cuello luego de cada paso.

- Porque quiero que estes en Seattle. - abrió el minibar de la habitación para sacar una cerveza. - Porque quería tenerte aquí.

Bella espero en silencio la respuesta. No dejó de vigilar sus movimientos mientras bebía de la botella.

- Muchas cosas pasaron estos años. - admitió mirándola a los ojos seriamente. - Necesito este trabajo, necesito que este hotel funcione y... - respiró hondo antes de alejar la mirada. - sé que contigo lograré más que haciéndolo solo.

- ¿A qué te refieres? - le preguntó dudosa.

- Necesito dinero Isabella. Mucho dinero. Por eso estoy aquí contigo, sé lo que puedo obtener si te lo pido y no me importa sentirme una mierda después.

- ¿Dinero? - estaba impresionada y con el corazón roto pero agradecida por su sinceridad. - Yo te lo daré todo... yo...

- Lo sé. Lo harás. - Edward tomó otra cerveza. - Pero quiero trabajar y fingir que estoy pagando mi deuda.

- ¿Cómo puedo ayudarte? - preguntó preocupada.

- Yo luego te lo diré. - aceptó, la vergüenza que sentía al pedírselo era palpable. Lo enfermo que se sentía al aceptar que la necesitaba. - Por ahora no.

- Tendrás todo lo que necesitas.

Edward se quedó en silencio y giró para ver a través del ventanal de la habitación.

- Odio esta vida. - aceptó lleno de rabia apretando la cerveza que tenía entre sus manos.

- Es como si no hubiéramos tenido la oportunidad de hacer lo que queríamos. - agregó ella. - No pudimos tomar decisiones... todos lo hicieron por nosotros...

Edward respiró profundamente.

- Como si nuestras vidas fueran suyas. - lleno de rabia apretó la botella antes de lanzarla contra la pared.

o

o

o

Capítulo difícil de escribir! ¿Qué les pareció? Espero que el nombre del fic ya tenga sentido para ustedes. ¡Reviews por favor!